El país donde los profesores pueden ser millonarios (y los alumnos son más infelices)
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El país donde los profesores pueden ser millonarios (y los alumnos son más infelices)

En Corea del Sur los maestros están entre los miembros de la sociedad más respetados. Algunos se convierten en estrellas de YouTube. Sin embargo para los alumnos la presión por la escuela es tal que los lleva al suicidio.
BBC Mundo
Por BBC Mundo
17 de enero, 2017
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Cha Kil-yong, conocido como Mr. Cha, parece un actor famoso o una estrella de pop, pero es en realidad un profesor de matemáticas. Eso sí, el más famoso de Corea del Sur.

Durante una sesión de peluquería, mientras se preparaba para dar una de sus clases por internet, habló con la BBC para un documental sobre educación.

Ese día se hizo un peinado que describió como “de fuego artificial”, para “enseñar a los estudiantes la pasión que tengo por la enseñanza”.

Cha no duda en usar extravagantes disfraces, pelucas y caretas mientras enseña complicadas ecuaciones matemáticas para entretener y motivar a sus estudiantes.

Cuando no da clases se codea con otros ídolos de los jóvenes surcoreanos, como una exitosa cantante de pop con la que grabó una canción llamando a los alumnos a sonreír mientras se preparan para el gran examen de sus vidas, para el que estudian intensamente durante tres años: el KSAT, que les abre las puertas a la universidad y determina el futuro de todo adolescente.

El profesor, como el rey

Cha Kil-yong, más conocido como Mr. Cha, es el profesor de matemáticas más famosos de Corea del Sur.
Millones de estudiantes surcoreanos pagan unos US$22 al mes por ver las clases de matemáticas de Mr. Cha.

En Corea del Sur los maestros están entre los miembros de la sociedad más respetados. Un antiguo proverbio dice que el profesor y el rey tienen el mismo estatus, y otro asegura que nadie debería pisar siquiera la sombra del profesor.

Los estudiantes más talentosos aspiran a entrar en las codiciadas facultades de magisterio, que seleccionan a los mejores entre miles de candidatos.

Y si los profesores además de buenos son mediáticos, pueden llegar a convertirse en celebridades millonarias.

Cha hizo su fortuna en apenas seis años, enseñando en una escuela privada en línea a la que están suscritos 3 millones de jóvenes, que pagan unos US$22 al mes por ver sus clases de matemáticas.

La educación, una obsesión nacional

Estas devotas mujeres rezan en un templo de Seúl para que sus familiares obtengan buenos resultados en el examen anual de acceso a la universidad.Estas devotas mujeres rezan en un templo de Seúl para que sus familiares obtengan buenos resultados en el examen anual de acceso a la universidad.

Corea del Sur es uno de los países asiáticos que recurrentemente encabezan las listas globales de educación, como las pruebas PISA. Tiene uno de los sistemas educativos más exitosos del mundo en cuanto a resultados, pero también uno de los más duros, no exento de sombras.

En Corea del Sur muchos jóvenes estudian desde las 8 de la mañana hasta las 11 de la noche y los padres suelen gastarse una verdadera fortuna en laeducación privada de sus hijos.

“Hace 60 años, casi el 80% de los surcoreanos eran analfabetos”, destaca Sian Griffiths, editora del diario británico Sunday Times y presentadora del documental de la BBC.

“Hoy Corea del Sur es un gigante económico. Y eso lo lograron a través de la educación”, dijo.

Como resultado, la sociedad y las familias consideran primordial para la vida de los jóvenes y el futuro del país alcanzar el éxito académico.

Y para lograrlo, están dispuestos a hacer enormes sacrificios.

Clases después de las clases

Grupo de jóvenes surcoreanas estudiando chino.Al terminar las 6 o 7 horas en la escuela la mayoría de los alumnos surcoreanos van a estudiar durante varias horas más a bibliotecas y academias privadas.

Al terminar las 6 o 7 horas en la escuela la mayoría de los alumnos surcoreanos van a estudiar durante varias horas más a bibliotecas y academias privadas nocturnas llamadas hagwon, que constituyen una parte fundamental de la gigantesca industria educativa en Corea del Sur.

Estas hagwon utilizan a “tutores estrella” para atraer a más estudiantes.

Son tan populares y compiten de tal manera entre sí que el gobierno intervino legislando que debían cerrar a las 10 de la noche.

Pero después muchos estudiantes van a seguir estudiando a sus casas o regresan a los colegios, que pueden seguir abiertos hasta la medianoche.

La BBC siguió a Young Chan en uno de estos periplos cotidianos.

“Descubrí que me ayuda mucho repasar lo que aprendí ese día en el colegio. La biblioteca cercana a mi casa solo abre hasta las 10 de la noche, así que si quiero estudiar más vuelvo al colegio y me quedo hasta las 12”.

Ese día después de la escuela Chan acudió a una sesión de estudio de 5 horas en la biblioteca local, pero antes tuvo que hacer cola porque estaba muy concurrida.

Su padre trabaja lejos de la familia durante la semana para poder pagar además las tutorías privadas.

“Desde la perspectiva occidental es un sacrificio enorme. Pero en Corea,separarse de la familia para poder pagar la educación de los hijos es muy común, así que lo acepto así”.

El lado oscuro: los estudiantes más infelices

Joven surcoreana llega al lugar donde hará el examen de acceso universitarioLos alumnos más jóvenes animan con pancartas a los estudiantes mayores que se presentan al examen anual de acceso a la universidad.

Pero la idea de que si no tienes éxito en la escuela tampoco lo tendrás en la vida ejerce una enorme presión sobre los jóvenes.

Además, las obligaciones escolares casi no les dejan tiempo para dormir, jugar o socializar.

De hecho, según los propios resultados de las pruebas PISA, los estudiantes surcoreanos son los más infelices.

Y uno de los síntomas es la enorme tasa de suicidios: la más alta de los países industrializados entre los 10 y los 30 años.

Do Yen Kim estudió 16 horas al día durante tres años para poder entrar en la prestigiosa Universidad de Seúl.

Al hablar con la BBC de esa época no pudo evitar emocionarse: varios de sus amigos no aguantaron la presión. Se suicidaron cuando tenían 15 o 16 años.

“La competencia era muy dura”, recuerda.

Muchos también critican el autoritarismo y la falta de creatividad en el modelo de enseñanza.

El exministro de educación surcoreano Ju Ho Lee dijo que es hora de hacer cambios en el sistema escolar del país para preparar a la siguiente generación.

“Nuestro niños quizás necesiten una gama de habilidades distintas de los meros resultados numéricos. Debería fomentarse la comunicación, la colaboración y la creatividad”.

Entretanto, profesores estrella como Mr. Cha, pueden seguir construyendo su imperio gracias a la obsesión nacional por los resultados académicos.

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Cuartoscuro

‘Dañaron casas y familias’: Desde hace 5 años, ampliación de Línea 12 trastorna Álvaro Obregón

De acuerdo con el registro que llevan los vecinos, actualmente 43 viviendas han sufrido daños estructurales por la obra de ampliación de la Línea 12 del metro en Álvaro Obregón.
Cuartoscuro
Por Dalila Sarabia
7 de julio, 2021
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A sus 65 años y luego de dedicarse al trabajo de la costura durante 50 años, María Delia Chavarría ansiaba pasar el mayor tiempo posible con tranquilidad y en compañía de sus hijos y nietos. Toda su vida trabajó para poco a poco ir mejorando su casa y darle un hogar cómodo y seguro a su familia, sin embargo, desde hace cinco años -cuando iniciaron las obras de ampliación de la línea 12 del metro- su vida se ha convertido en un martirio.

“Me causa nostalgia porque yo no vivía así y ha sido un desgaste para mí ver a mis hijos viviendo así. Ahora digo yo, ¿quién va a darle solución a todo esto?, se siente uno impotente”, dice la mujer a Animal Político.

“No pedimos por favor porque no me están regalando, no me están dando una limosna, su obligación es arreglarme mi casa como estaba o hasta mejor porque yo no pedí que vinieran a dar lata con el metro”.

María Delia es vecina de la colonia Primera Victoria sección Bosques, en la alcaldía de Álvaro Obregón. Justamente debajo de su casa pasará el túnel del metro que tendrá como terminal la estación Observatorio, pero desde 2016, cuando comenzaron las obras, los problemas no han cesado.

En su celular muestra fotos de cómo era su casa antes. Tenía una sala negra que, cuenta, por la humedad se le echó a perder, un altar a la Virgen de Guadalupe, su comedor, y algunos adornos más. El piso era loseta blanca, había mucha luz. Hoy la realidad es completamente distinta.

Al entrar a su casa no hay nada, no hay un comedor, no hay una sala, ya no está la cocina. Todo el piso fue levantado.

Te puede interesar: Línea 12 del Metro, un descontrol que también afecta a los trabajadores y a la calidad del servicio

“No se vale, es una impotencia, una enfermedad que psicológicamente lo termina a uno. Yo he bajado 10 kilos nomás de ver la situación en la que estoy viviendo porque es trabajo de muchos años, toda mi vida fui costurera, toda la vida trabajé mucho para darle un lugar digno a mis hijos”, agrega mientras se le va quebrando la voz.

Como consecuencia de las obras de la ampliación de la línea dorada su casa sufrió daños estructurales por lo que tuvo que ser recimentada. Con ello, le aseguraron, podría vivir con seguridad, pero el resultado fue peor.

Las obras quedaron inconclusas. Su cocina, por ejemplo, se la arreglaron, pero no le dejaron conexión ni de gas ni de agua -aunque el compromiso fue dejar el domicilio totalmente habitable-, mientras que las paredes que rehicieron ahora tienen ventanas más grandes o con medidas desiguales por lo que ya no se pudo poner los cristales que tenían. Ahora sus ventanas son de plástico.

“¿Este es un lugar digno para que ellos vivan? No, porque tienen todo destruido. Estoy exigiendo que le den solución a esto”, subraya.

Sus muebles están arrinconados en algunos espacios de la propiedad, ahí donde no hay filtraciones ni cae el agua. También hay maderas, herramienta y cascajo porque los trabajadores ya no volvieron a concluir los trabajos.

María Delia es solo un ejemplo de las decenas de familias que han tenido que sortear los daños a sus viviendas y a su calidad de vida a lo largo de cinco años de una obra que no logra concluirse.

De acuerdo con el registro que llevan los vecinos, actualmente son 43 viviendas las que presentan grietas, muchas de ellas son casas que ya habían sido intervenidas como la de María Delia.

Se trata de una situación que los alarma porque si bien es cierto han aprendido a vivir entre el ruido y polvo de las obras, las grietas y las obras inconclusas son la cotidianeidad en esta colonia del poniente de la ciudad. “¿Está esperando el gobierno que surja un accidente?”, cuestiona la mujer.

Para levantar un registro de la situación en la que viven estos vecinos, la Comisión de Derechos Humanos de la CDMX empezó a hacer recorridos en la zona para documentar sus inquietudes.

“Me preguntaron ayer de Derechos Humanos si había estado aquí un DRO (director responsable de obra), y aquí nunca entró un DRO, entró su ayudante por eso están así los trabajos mal hechos”, reprochó María de la Luz Hernández, otra vecina afectada.

“Siendo (la secretaría de) Obras, viendo el problema que tenemos aquí del suelo, para que hagan ese tipo de construcción es ya una burla para uno. ¿Qué es lo que quieren, que se aburra uno y nos salgamos y dejemos el patrimonio que hemos luchado por años y que es lo único que tenemos?”.

Cinco años de obras y contando…

Construir las 20 estaciones de la línea dorada, un trazo de 23 kilómetros, llevó poco más de 4 años, pero la ampliación de Mixcoac a Observatorio -un túnel de 4.8 kilómetros- lleva 5 años y los vecinos no ven cuándo podrán recuperar su tranquilidad.

“La mayoría de la gente lo ve como que solo vinieron a dañar las casas y la realidad es que no, es que vinieron a dañar también a las familias, nos tuvimos que separar, creamos conflicto”, compartió la vecina Norma quien hace unos meses apenas pudo regresar a su vivienda luego de que prácticamente la reconstruyeran.

Sin embargo, el temor de que algo pueda suceder o que de nueva cuenta tenga que abandonar su casa es latente al advertir la aparición de algunas cuarteaduras en las paredes y en el piso.

“Algo no están haciendo bien porque la casa fue recimentada y se supone que ya están reforzadas y no deberíamos de estar recibiendo un impacto, más sin en cambio se está teniendo y por eso la preocupación de que se realicen bien los estudios del suelo”, sostiene.

El miércoles 21 de agosto de 2013, 10 meses después de inaugurar la línea 12, los planes para ampliar la línea dorada comenzaron a tomar forma con la publicación, en el Diario Oficial de la Federación (DOF), de un convenio en el que se formalizaba la transferencia de 2 mil millones de pesos de la Secretaría de Transportes y Comunicaciones (STC) al gobierno de la CDMX para que con ello se concluyeran algunas obras pendientes en el tramo Mixcoac – Tláhuac y se diera inicio con los trabajos de la ampliación hasta la terminal de Observatorio.

A ocho años de distancia, la ampliación de la línea dorada avanza a paso lento, mientras, decenas de familias ya suman cinco años viendo cómo sus viviendas se van deteriorando día a día mientras a un lado de ellos la obra parece no tener fin.

“No tenemos ni dos, ni tres años aquí, llegamos como paracaidistas, sí, y se luchó para regularizar la colonia, entonces hace falta que pongan un poco de atención”, exige Alfonso Álvarez, vecino afectado y quien cuenta llegó a vivir a esta zona de la CDMX en 1966 cuando iba a entrar a segundo de primaria.

El proyecto

En marzo de 2016, el entonces secretario de Obras, Edgar Tungüí -hoy acusado por desviar dinero de los damnificados del 19S- y el entonces director del Metro, Jorge Gaviño, anunciaron que en abril de ese año iniciarían las obras de ampliación de la línea 12.

Se estimó que su costo sería de 8 mil millones de pesos y su proceso constructivo constaría de tres etapas: la obra civil, la parte electromecánica y la construcción de las estaciones.

También se detalló que la ampliación sería subterránea. Se trataría de un túnel de 4.6 kilómetros -a 30 metros de profundidad- que permitiría la habilitación de dos estaciones adicionales: Álvaro Obregón y Valentín Campa. La tercera estación sería la terminal Observatorio y ahí se acondicionaría un depósito para 12 trenes.

El plan también incluye la compra de 12 nuevos convoyes para con ello tener una flotilla de 42 trenes férreos que permitieran dar el servicio en beneficio de más de 500 mil usuarios.

Además, el proyecto integral contemplaba hacer de Observatorio uno de los Centros de Transferencia Modal (CETRAM) más importante de la ciudad porque ahí no sólo sería terminal de la línea 1 del metro -como es actualmente-, sino que llegaría también la línea 12, se ampliaría la línea 9 para que su terminal ya no fuera Tacubaya sino Observatorio y también sería la terminal del Tren Interurbano. A la fecha ninguno de estos proyectos se ha materializado.

Retrasos y falta de recursos

Según el cronograma presentado durante la administración de Miguel Ángel Mancera, las obras inducidas, la construcción de 3.59 kilómetros del túnel, la habilitación de 13 lumbreras y el desvío de los colectores de San Antonio, Río Becerra y Tacubaya estarían terminados en septiembre de 2017 y así se podría para así dar paso a las labores electromecánicas y la construcción de las estaciones y depósito de trenes -etapas 2 y 3-, sin embargo, ni siquiera la primera etapa ha sido concluida. Hasta marzo de 2021 el avance de esta primera fase apenas es del 73%.

“Al mes de marzo de 2021, los trabajos de construcción de la obra civil y obras complementarias para la ampliación de la línea 12 del Sistema de Transporte Colectivo (primera etapa) cuenta con un avance físico de 73.60%. De acuerdo con el convenio vigente se prevé el término de los trabajos de construcción de la obra civil y obras complementarias para la ampliación de la línea 12 del STC (primera etapa) el día 31 de diciembre de 2021”, informó la Secretarías de Obras de la CDMX (Sobse) en el oficio CDMX/SOBSE/SI/DGOT/DOC/SOCA3/0388/2021 correspondiente a la respuesta de información pública de la solicitud 0107000037221.

En el mismo documento se informa que desde el inicio de las obras y hasta marzo de 2021 se han pagado mil 431 millones 240 mil pesos por los trabajos realizados.

Falta de recursos, disputas legales e inconformidad de los vecinos por donde se llevan a cabo las obras han sido algunas de las causas que han llevado a que los trabajos no logren concluirse.

En noviembre de 2017, el ex secretario de obras de la CDMX, Edgar Tungüí pidió apoyo a los diputados locales -como parte de la glosa del quinto informe de gobierno de Mancera- para que les ayudaran a conseguir los recursos para concluir la ampliación de la línea 12. “Es una obra de suma importancia”, les dijo en aquella ocasión.

En marzo de 2018, meses antes de concluir su gestión, el propio Mancera anticipaba que la ampliación de la línea dorada quedaría inconclusa.

“Tenemos recursos para trabajar más o menos hasta el mes de septiembre, pero no más de eso, hasta ahí se terminarían los recursos que se tienen hasta el día de hoy”, aseguró después de hacer una visita a las obras.

Mancera terminó su gestión y la obra quedó inconclusa.

En diciembre de 2018 el presidente Andrés Manuel López Obrador y la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum hicieron un recorrido por la obra. Ambos funcionarios se comprometieron a que se terminaría la obra, incluso López Obrador estimó que en tres años -para finales del 2021- la obra estaría concluida.

“Vamos a atender a los vecinos, el compromiso más importante para con los vecinos es de que se termine rápido la obra porque siempre se padece por la ineficiencia, por la corrupción y obras que deberían de terminar en un periodo de tiempo se alargan y siguen las afectaciones, los daños, que ocasionan las obras”, dijo en su visita López Obrador.

“Yo digo tres años pero si las empresas se aplican (…) buscaríamos la manera de ampliar presupuesto para avanzar en la conclusión de las obras”.

Sin embargo, de acuerdo con los avances reportados por la Sobse, esto no podrá ser pues para finales de 2021 apenas se proyecta terminar la primera de tres etapas. En tanto, los vecinos de AO seguirán viviendo entre grietas e incertidumbre.

Lee más: Línea 12 del Metro, la más cara por mantenimiento, reparaciones y renta de trenes

Deficiente supervisión y vigilancia

Los retrasos de la ampliación de la línea dorada también han sido señalados por la propia Auditoría Superior de la Federación (ASF) que ha concluido que el “desfasamiento observado fue consecuencia de una mala supervisión, vigilancia y control de los trabajos”.

En la auditoría de cumplimiento a inversiones físicas: 2019-A-0900-22-0614-2020 la ASF además confirmó que la obra se empezó a ejecutar sin contar con la posesión de los predios que requería la obra, “lo que ha generado incremento en el plazo y costo de la obra y servicios que prestan las empresas de construcción, apoyo técnico, supervisión y gerencia de proyectos”.

Además de esto, durante una visita de campo a la zona de las obras la ASF constató que ya había escurrimientos en las columnas centrales y en la bóveda de lo que será la estación Álvaro Obregón, en el intertramo Observatorio – Valentín Campa y en la lumbrera identificada como Barranquilla.

De acuerdo con esta auditoría correspondiente a la cuenta pública de 2019, “en términos generales el Gobierno de la Ciudad de México no cumplió con las disposiciones legales y normativas aplicables en la materia”, además de que tenían pendiente aclarar 72 millones 834 mil de pesos.

Así, mientras las autoridades atienden la zona del colapso de la línea dorada, en el poniente de la CDMX tienen otro frente pendiente por resolver.

María Delia y decenas de sus vecinos exigen solución a sus demandas. Piden que les arreglen sus viviendas, pero también que les den garantía -a cinco años de iniciadas las obras- que la construcción del túnel es seguro pues, agrega, aunque ya les habían notificado que la excavación había concluido, diariamente siguen sacando tierra.

“Seguimos viendo que siguen trabajando y siguen sacando tierra del túnel, ¿qué esperamos, que al ratito esto se venga abajo?”, cuestionó la mujer.

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