Para ganar contratos, empresas ligadas a medicinas falsas simularon licitaciones en Veracruz
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Para ganar contratos, empresas ligadas a medicinas falsas simularon licitaciones en Veracruz

Animal Político y Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad documentaron que tres de las empresas acusadas por el Gobierno de Veracruz de vender medicamentos apócrifos, y que ganaron contratos millonarios durante los gobiernos priistas de Fidel Herrera y Javier Duarte, tienen en la actualidad domicilios fiscales ‘fantasma’.
Cuartoscuro
Por Israel Roldán
30 de enero, 2017
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Tres empresas acusadas por el Gobierno de Veracruz de clonar medicamentos para atender a niños con cáncer y de pertenecer a la familia del diputado veracruzano del PRI, Jorge Alejandro Carvallo Delfín, simularon competir entre ellas para repartirse contratos millonarios de suministro de medicamentos, revelan documentos en poder de Animal Político y Mexicanos contra la Corrupción  y la Impunidad.

De estas tres empresas, dos fueron constituidas para giros comerciales como la importación y exportación de granos de café, o la maquila de ropa interior, y no para la producción o venta de medicamentos; asimismo, una visita hecha a sus domicilios fiscales arrojó que se encuentran en viviendas particulares que nunca albergaron a las compañías, según lo dicho por vecinos de la zona entrevistados.

Además de simular competencia para conseguir contratos con la Secretaría estatal de Salud, estas tres empresas, más la persona física Mirna del Rosario Díaz Sarmiento, quien ocupa diferentes cargos en las tres compañías acusadas, ganaron otros jugosos contratos mediante licitaciones abiertas y directas por al menos 93 millones de pesos durante los gobiernos priistas de Fidel Herrera y Javier Duarte.

Los 10 contratos documentados, que van desde 2009 hasta 2016, revelan que esta red de empresas vendió medicamentos para combatir enfermedades respiratorias y de transmisión sexual, entre otros. Pero en ningún caso se observa que las citadas compañías vendieran medicamentos contra el cáncer infantil, tal y como acusó el actual gobernador panista, Miguel Ángel Yunes.

Así simulaban competencia para defraudar a Salud

Las empresas acusadas por el Gobierno de Veracruz de vender medicamentos clonados son Suministros Maxbec, Lidmed SA de CV, Grupo Empresarial Heberen, Oncopharma, Sociedad Comercializadora Especialidades Médicas, y Labbsa.

Las acusaciones de las autoridades veracruzanas es que sólo una de estas empresas, Suministros Maxbec, facturó 109 millones de pesos de 2007 a 2013; la revisión que hizo Animal Político y Mexicanos contra la  Corrupción e Impunidad a la citada empresa arrojó contratos por 17.6 millones de pesos, de los 93 millones analizados.

Aparte, la revisión de las actas constitutivas de las empresas registradas, obtenidas vía el Registro Público del Comercio de Veracruz, estableció que Suministros Maxbec, Lidmed y Heberen, tienen la particularidad de que, o bien comparten representante legal (Mirna del Rosario Díaz), o bien comparten integrantes de la familia Beceiro-Delfín, vinculada al actual diputado priista Jorge Carvallo Delfín, quien ocupó cargos de confianza tanto en el gobierno de Fidel Herrera, como su “coordinador de agenda”, y en el de Duarte, como secretario particular y luego como titular de la Sedesol estatal.

De los 10 contratos que estas tres empresas consiguieron con Herrera y Duarte, al menos tres fueron obtenidos simulando competencia entre ellas mismas.

Por ejemplo, en junio de 2011 Suministros Maxbec consiguió un contrato con la secretaría de Salud estatal por algo más de 5 millones para la adquisición de jeringas desechables. De acuerdo con el documento de la licitación, Maxbec ‘compitió’ contra sus ‘hermanas’ Grupo Empresarial Heberen y Lidmed SA de CV.

Revisa aquí el documento.

El 22 de diciembre de 2010, Mirna del Rosario Díaz Sarmiento, ganó como persona física un contrato con la secretaría de Salud por 2 millones 760 mil pesos para la “adquisición de electrolitos orales”. Su ‘competidora’ fue Suministros Maxbec, la empresa que ella misma representa.

Aquí puedes revisar el documento de la licitación.

Y otro ejemplo más reciente: el 13 de mayo del pasado 2016, Suministros Maxbec ganó otro contrato por casi tres millones (2 millones 966 mil pesos) para la “adquisición de jeringas para las Semanas Nacionales de Salud”. De nuevo, su competidora fue Lidmed SA de CV, empresa que también es representada por Mirna del Rosario Díaz Sarmiento, y en la que figura como integrante Andrés Guillermo Beceiro Delfín, vinculado como familiar con el actual diputado federal priista Jorge Carvallo Delfín, quien públicamente ha negado tener intereses o vínculos con las empresas de sus primos.

Y aquí el otro documento.

Compras millonarias, a pesar de irregularidades

Mirna del Rosario Díaz también fue beneficiada con un contrato por hasta 58 millones de pesos, a tan solo unos días de que concluyera el sexenio del gobernador Fidel Herrera.

Esos recursos fueron pagados por la Secretaría de Salud de Veracruz por la compra de “Medicamentos Segunda Vuelta” concursados en la licitación pública nacional número 59067001-007-10, que puedes revisar aquí.

Durante el proceso de adjudicación ante la dependencia, Díaz Sarmiento estuvo representada por Rocío Alejandra Beceiro Delfín, hermana de Guillermo Beceiro Delfín, y también familiar del diputado del PRI, Jorge Carvallo Delfín.

Otro de los contratos para Mirna del Rosario Díaz ese mismo año fue el obtenido por la adjudicación GEV-SSV-22-LPE-1-03-10 por casi 8 millones de pesos.

Ese contrato presentó inconsistencias financieras al haberse firmado 21 días después de la notificación del fallo de la licitación, de acuerdo con la observación número 100/2010/051 del Órgano de Fiscalización Superior (ORFIS) derivada de la revisión a la cuenta pública de 2010 de la Secretaría de Salud del estado.

Aquí el documento del ORFIS (página 66).

Pese a esas irregularidades Mirna del Rosario Díaz se mantuvo como proveedora hasta el final del gobierno de Javier Duarte: en julio de 2016, la administración del ex gobernador prófugo le quiso pagar un adeudo por 15 millones 112 mil pesos al Grupo Empresarial Heberen, empresa que representa y en la que figuran integrantes de los Beceiro Delfín, vinculados al diputado.

Aquí puedes revisar el documento del adeudo.

Además de estas empresas, otras compañías beneficiadas con contratos por la Secretaría de Salud del estado, fueron Bedus y Comercio y Servicios Administrativos del Golfo. A ésta última el gobierno de Duarte compró 70 mil pruebas rápidas de VIH-Sida para mujeres embarazadas que resultaron inservibles.

Empresas ‘desaparecen’ de sus domicilios

Animal Político fue a los domicilios fiscales de las empresas señaladas por el Gobierno de Veracruz de suministrar medicamentos apócrifos, para comprobar si éstas continúan operando.

Grupo Heberen tenía en diciembre de 2011 su domicilio en la calle Tepic 709 de la colonia Progreso Macuiltepetl, de Xalapa —a 500 metros de la Secretaría de Salud—. A unos dos kilómetros de ahí, en esa misma fecha, Suministros Maxbec operaba en el número 25 de la calle Perú en la colonia Centro de la misma ciudad. Las empresas, ubicadas en distinto lugar, tenían la misma línea telefónica.

Actualmente en el domicilio de Heberen se ubica un edificio con departamentos al fondo y una fachada con el anuncio publicitario de un establecimiento denominado AMES, Atención Médica Especializada. Una recepcionista del lugar asegura que en el sitio nunca operó Heberen.

Animal Político buscó a Efrén Gerardo Aragón Rivera, administrador único de Grupo Empresarial Heberen, en su domicilio particular de Xalapa registrado para la inscripción de la sociedad ante el Registro Público de Comercio. Se trata del número 70 de la calle Fausto Vega Santander de la colonia José Cardel, de Xalapa, un edificio con departamentos en renta, uno de ellos habilitado como escuela de baile.

En el sitio no conocen a Efrén Aragón ni tampoco han escuchado de su empresa Grupo Empresarial Heberen, de acuerdo con testimonios de dos arrendatarios.

Los vecinos consultados no conocen a Efrén Aragón, ni a Grupo Empresarial Heberen.

Empresas con contratos millonarios, en edificios deshabitados

En el domicilio Suministros Maxbec, de la calle Perú, lo que hay es un edificio de cuatro pisos deshabitado, con cámaras de seguridad y aparatos de intercomunicación destrozados.

En abril del mismo año, Suministros Maxbec tenía otro domicilio registrado en el Padrón de Contratistas y Prestadores de Servicios del gobierno de Veracruz en la calle Obrero Mundial número 7 de la colonia Obrero Campesina.

En ese lugar hay una vivienda en la que sus propietarios aseguran que nunca ha operado ninguna sociedad mercantil.

Fachada del domicilio de Maxbec, en la calle Perú 25, en la ciudad de Xalapa.

Los equipos de videograbación en el edificio de Maxbec están destruidos.

El edificio de Suministros Maxbec está deshabitado.

Esta es la fachada de Suministros Maxbec en la calle Obrero Mundial; empresa que ha recibido numerosos contratos millonarios del gobierno de Veracruz.

También Lidmed participó en las licitaciones de Salud. Para ello registró domicilios diferentes. El primero, en la calle Justo Fernández 9 de la colonia Valle Anáhuac del puerto de Veracruz, aunque con número telefónico de Xalapa, en el que aseguran que se trata de una vivienda particular en la que por lo menos desde hace 16 años no hay una sociedad mercantil. El otro es el de la calle Miguel Dorantes Meza 9 de la colonia Aguacatal de Xalapa —a 100 metros de la Secretaría de Salud—.

Para obtener contratos de esa misma dependencia, Mirna del Rosario Díaz Sarmiento registró su domicilio fiscal en la calle Tuxpan 22 del fraccionamiento Veracruz en la capital de la entidad. Es una vivienda de tres pisos con cámaras de seguridad y cristales reflejantes. Los vecinos aseguran que nunca hay movimientos de carga y descarga de medicamentos ni otros artículos.

Animal Político ubicó en este domicilio a Mirna del Rosario Díaz Sarmiento; después de algunas llamadas telefónicas prefirió no fijar postura sobre el tema.

Mirna del Rosario Díaz ha ganado numerosos contratos millonarios del gobierno de Veracruz. Esta es la fachada de su domicilio fiscal.

Labssa no responde

Este medio también acudió al domicilio de Labssa SA de CV, otra de las empresas –junto con Oncopharma- acusadas por el gobierno veracruzano de vender medicamentos apócrifos a la Secretaría de Salud estatal.

Las instalaciones de Labssa, ubicadas en la calle Trípoli 103 de la colonia Portales en la Ciudad de México, son básicamente una casa de dos plantas sin ningún anuncio ni rótulo que informe el nombre de la compañía.

Las instalaciones de Labssa, en la Ciudad de México, no tienen rótulos con el nombre de la compañía.

Luego de que una empleada de la empresa confirmara que en esa dirección se encuentra Labssa, Animal Político pidió un posicionamiento sobre las acusaciones vertidas por el gobernador Yunes acerca de la venta de medicinas clonadas.

La empleada no quiso contestar a ninguna de las preguntas asegurando que no estaba autorizada para ello, y dijo que otra persona –de la que no quiso informar su nombre ni cargo- se pondría en contacto con este medio; cosa que no ha sucedido al momento de publicar esta nota.

De acuerdo con la ficha publicada en el Sistema de Información Empresarial Mexicano (SIEM), Labssa tiene como giro ofrecer “servicios profesionales en manejo de desechos” y la “venta de productos químicos”, pero no especifica que se dedique a la venta de medicamentos.

Con información de Israel Roldán (@israel_roldán) y Manu Ureste (@ManuVPC)

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Cómo es Palm Beach, la isla de Florida con la población más blanca y rica de EU, el nuevo hogar de Trump

Vecinos de Palm Beach recibieron con banderas y aplausos a Donald Trump el pasado 20 de enero. Pero no todos los residentes están igual de felices.
23 de enero, 2021
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Intentar entrar en una isla a la que pocos días antes ha llegado un expresidente de Estados Unidos con la idea de convertirse en un vecino más no es tarea sencilla.

Menos si ese expresidente es Donald Trump, con toda la pasión, el fervor, la controversia y las medidas de seguridad que lo acompañan.

Carreteras cortadas, desvíos obligatorios y un férreo control policial hacen que sea imposible acercarse a Mar-a-Lago, el resort donde Trump ha pasado largos fines de semana y períodos vacacionales en estos últimos cuatro años y donde ahora tiene intención de establecer su residencia permanente.

Una decisión que ha generado incomodidad entre algunos de los vecinos de Palm Beach, la ciudad en la que se encuentra la imponente construcción y que es conocida por su exclusividad, elitismo y riqueza, pero -sobre todo- por su deseo de mantener ese estatus.

Una casa en Palm Beach, Florida

BBC Mundo
Las fincas de Palm Beach tienen una flora exuberante.

¿Cómo es este selecto rincón del sur de Florida que Trump definió como paraíso en la Tierra?

Un lugar de retiro

Palm Beach es una ciudad que durante todo el año tiene apenas 11.000 habitantes, una cifra que se triplica en temporada alta (de noviembre a abril), cuando llegan las llamadas “aves migratorias”, personas que normalmente residen en lugares más fríos del país.

Separada del continente por una enorme masa de agua, el lago Worth, los residentes hablan de su ciudad como una isla a la que se puede acceder por la carretera de la costa o a través de una serie de puentes, uno de los cuales conduce directamente hasta Mar-a-Lago.

Mar-a-Lago a lo lejos, Palm Beach

BBC Mundo
Los controles y cortes de carretera impidieron que nos acercáramos al resort de Mar-a-Lago.

Después de manejar una hora y media desde Miami, me dirigía hacia él cuando me encontré con la primera barrera: un letrero con una gran flecha que desviaba todo el tráfico hacia la izquierda.

Quería seguir el recorrido que hizo el convoy que transportó a Trump y familia el pasado miércoles 20 de enero, horas después de haber abandonado la Casa Blanca y la presidencia del país.

Ese día, decenas de seguidores colocados a ambos lados de la carretera le dieron la bienvenida con banderas y carteles de apoyo.

Seguidores de Trump lo reciben en Palm Beach

Getty Images
Los residentes de Palm Beach votaron mayoritariamente por Trump en las pasadas elecciones de noviembre.

Este viernes, lo que había era un caos de autos que daban la vuelta en busca del camino para poder llegar a su destino.

Los atascos y los cortes de carretera son la principal fuente de frustración para una comunidad de personas que, en su mayoría, eligieron Palm Beach como lugar de retiro para no tener que lidiar precisamente con estos fastidios de la vida diaria.

Lujo por todas partes

Encontrada la alternativa para acceder a Palm Beach, llama la atención el contraste con la ciudad que queda atrás, West Palm Beach. No son solo lugares separados por un puente, sino también por millones de dólares.

Un deportivo blanco en la avenida Worth, Palm Beach

BBC Mundo
Los autos de lujo son comunes en las calles de Palm Beach.

Grandes fincas escondidas tras la maleza, con enormes arbustos y plantas cubriendo los muros, una playa larga y estrecha, tiendas de moda con las firmas más exclusivas, galerías de arte y restaurantes con terrazas al sol esperan al curioso visitante.

Los residentes, sin embargo, no se muestran tan abiertos hacia quienes llegamos de fuera.

Ante la pregunta de cómo se sienten ahora que Trump no está de paso, la mayoría prefiere no contestar.

Melissa, una joven que fuma en el exterior de la tienda de ropa en la que trabaja en la avenida Worth, eje del lujo comercial de la ciudad, le dice a BBC Mundo que para ella nada cambia.

“Trump lleva cuatro años viniendo a Mar-a-Lago como presidente, y antes de eso también venía, estamos acostumbrados a los controles y las esperas. Lo único que cambia es que ahora somos más conocidos, aunque la atención también pasará”.

No todos los vecinos asumen la presencia de Trump en la ciudad con tanta naturalidad.

Una batalla legal

“He recibido correos y llamadas de residentes que no quieren que el presidente viva en el condado de Palm Beach”, le cuenta a BBC Mundo Mack Bernard, comisionado del condado de Palm Beach para el distrito 7, al que pertenece Mar-a-Lago.

“Él está en la ciudad, tendrá que alcanzar un acuerdo con la ciudad para ver si puede continuar usando Mar-a-Lago como residencia, tengo entendido que hay limitaciones” explica.

Fachada de Mar-a-Lago

Getty Images
Donald Trump compró Mar-a-Lago en 1985 por US$10 millones.

Las limitaciones a las que se refiere el comisionado datan de 1993, año en el que Trump y el Ayuntamiento de Palm Beach firmaron un pacto por el que el entonces magnate recibía permiso para transformar la mansión en un club social, pero con la contrapartida de no poder usar el edificio como residencia.

Según el convenio, las estancias en el club solo podían ser de 21 días al año, distribuidos en tres semanas no consecutivas. Además, se le imponía al club un máximo de 500 miembros y Trump se comprometía a que al menos un 50% de esos miembros residieran o trabajaran en Palm Beach.

El pasado 15 de diciembre, el abogado Reginald Stambaugh en representación de la familia DeMoss, propietaria de una finca junto a Mar-a-Lago, envió una carta al ayuntamiento y al Servicio Secreto de Estados Unidos en la que denuncia la violación del mencionado acuerdo.

Donald Trump y Xi Jinping

Getty Images
Trump recibió en Mar-a-Lago a líderes internacionales como el presidente de China, Xi Jinping.

“Según el acuerdo de uso de 1993, Mar-a-Lago es un club social y nadie puede residir en la propiedad”, escribió Stambaugh.

“Para evitar una situación embarazosa para todos y darle al presidente tiempo para hacer otros planes de vivienda en la zona, confiamos en que trabajarán con su equipo para recordarles los parámetros del acuerdo de uso ”, proseguía la carta.

“Palm Beach tiene muchas propiedades encantadoras a la venta y seguro que puede encontrar una que satisfaga sus necesidades”.

Sin embargo, el expresidente hizo caso omiso de esta misiva y la Organización Trump emitió un comunicado que decía: “No hay un documento o acuerdo en vigor que prohíba al presidente Trump usar Mar-a-Lago como su residencia“.

Una vivienda en Palm Beach

BBC Mundo
Las propiedades en Palm Beach están muy resguardadas del exterior.

BBC Mundo intentó hablar con el abogado Stambaugh, pero no recibió respuesta.

Una figura extravagante

Conocedores de Palm Beach como el cronista social Laurence Leamer o el agente inmobiliario Rick Rose han apuntado en distintas entrevistas que el desprecio de una parte de la sociedad de Palm Beach hacia Donald Trump no es nada nuevo.

El periodista Ronald Kessler, autor de más de 20 libros sobre la Casa Blanca, el Servicio Secreto y agencias de inteligencia como el FBI o la CIA, cree que esta imagen de rechazo se está exagerando.

Donald Trump saluda

Reuters
Trump goza de apoyo en Florida, estado que ganó en las elecciones de 2016 y 2020.

En entrevista con BBC Mundo, Kessler recuerda que, tanto en 2016 como en 2020, una mayoría de la gente de Palm Beach votó por Trump.

“Siempre ha habido la conocida ‘vieja guardia’ que tiende a ser antisemita y antinegros y a la que nunca le cayó bien. El club de Trump admitía negros y judíos”, indica.

“A algunos no les gusta su estilo, piensan que es extravagante, algo en lo que casi todo el mundo está de acuerdo, pero creo que es solo eso, un segmento de la población”.

Para Kessler, la idea de la carta no tiene fundamento legal.

“El hecho de que vaya a vivir allí no es tan distinto de lo que hacía cuando era presidente, que estaba de viernes a domingo o dos semanas en Navidad, o incluso antes de la presidencia”, afirma.

Map

La ciudad de las donaciones

Palm Beach es el segundo municipio del condado del mismo nombre y recibió categoría de ciudad el 17 de abril de 1911, tras descubrirse que la vecina West Palm Beach iba a intentar anexarse la isla ese mismo año.

Después de más de 100 años de elegante evolución, Palm Beach es una comunidad volcada en los eventos sociales, no en vano el conjunto de sus residentes dona más dinero per cápita a organizaciones caritativas que cualquier comunidad de todo Estados Unidos.

“La ciudad gira en torno a los bailes caritativos que se organizan”, señala Ron Kessler.

Una casa en Palm Beach, Florida

BBC Mundo
En Palm Beach se celebran numerosos eventos de recaudación de fondos para donarlos a causas sociales.

“Ponen tanta atención en las decoraciones y en la comida como en el dinero que donan. Hay comités para estos bailes, se dan peleas internas para ver quién es el miembro de la alta sociedad más querido o la reina social de Palm Beach”, agrega.

“Esa es su industria. Son todos ricos, no necesitan trabajar, por lo tanto, tienen esa forma de socializar y estas jerarquías”.

Mar-a-Lago

Trump aterrizó en ese ambiente en 1985 cuando compró Mar-a-Lago por US$10 millones.

La mansión de 126 habitaciones había sido propiedad de Marjorie Merriweather Post, dueña de General Foods, que murió en 1973 y se la dejó en herencia al gobierno de Estados Unidos como una posible “Casa Blanca de invierno”.

El gobierno la devolvió en 1981. Después de comprarla, Trump se gastó millones en rehabilitar la propiedad mientras vivía allí por temporadas, generalmente entre noviembre y mayo, cuando el clima de Florida es atemperado.

Vista aérea de Mar-a-Lago

Reuters
El club Mar-a-Lago tiene 7 hectáreas de extensión.

A principios de los 90, Trump entró en dificultades financieras por la caída de los precios de los inmuebles y el fracaso de varios de sus negocios y le dijo al ayuntamiento que no podía hacerse cargo de los US$3 millones anuales que costaba el mantenimiento.

Fue entonces cuando se firmó el acuerdo por el que Trump pudo convertir Mar-a-Lago en un club social en el que, hoy día, los miembros pagan una cuota inicial de US$200.000 y una tarifa anual de US$14.000.

Mar-a-Lago es lo más cercano al paraíso. Lo dice Trump y yo estoy de acuerdo”, sostiene Ron Kessler, que ha visitado el lugar en varias ocasiones.

“Cualquiera que está allí queda deslumbrado por la belleza, el follaje, el agua a los dos lados de la isla, el beach club que está en el océano, las dos piscinas climatizadas a unos 25 grados todo el año, la comida, las bebidas… es espectacular, una maravilla”.

Autoridades esquivas

La descripción que realiza el escritor estadounidense encaja con el porte de las otras mansiones que se adivinan detrás de las verjas y las frondosas palmeras.

Fachada en la avenida Worth

BBC Mundo
Hay mucha reserva de las autoridades y los residentes de Palm Beach para hablar con la prensa.

Cuando intento acercarme a Mar-a-Lago desde la zona norte, una barrera similar a la que había en el puente indica que el paso de todos los vehículos, excepto los de los residentes, está prohibido.

Hay un control policial a un kilómetro y medio de distancia de la casa de Trump. Los agentes explican que el perímetro seguirá activo durante unos días.

“Poco a poco recuperaremos la normalidad, ahora está todo muy reciente y las amenazas son reales“, nos dice uno de los policías.

Tanto la Oficina del Sheriff del condado de Palm Beach como el Departamento de Policía de la ciudad responden a nuestras preguntas con el mismo mensaje: “La prioridad es garantizar la seguridad no solo de Trump sino de todos los residentes”.

Seguidores de Trump y un vehículo del sheriff del condado de Palm Beach

EPA
La Oficina del Sheriff del condado de Palm Beach lleva años colaborando con el Servicio Secreto para la protección de Trump y su familia.

Respecto a la disputa por la posible residencia permanente de Trump, las autoridades de la ciudad se muestran esquivas.

Desde el Ayuntamiento, la alcaldesa, la republicana Gail Coniglio, no reacciona a nuestra solicitud de entrevista.

El administrador de la ciudad, Kirk Blouin, nos hace llegar un escueto mensaje: “El Ayuntamiento no está al tanto de la intención de Trump en este sentido. Cuando sepamos, como un hecho, que el presidente Trump pretende residir en Mar-a-Lago abordaremos el asunto de la forma apropiada”.

Una función positiva

Por su parte, el comisionado Mack Bernard, del gobierno del condado, intenta encontrar las ventajas de tener una figura tan relevante en el vecindario.

Una casa en Palm Beach, Florida

BBC Mundo
La diferencia de riqueza entre Palm Beach y su vecina West Palm Beach es abrumadora.

“Cuando tienes un expresidente que vive en tu distrito, mi forma de pensar es preguntarme qué cosas positivas pueden salir de esto”, le dice Bernard a BBC Mundo.

Para el comisionado, Trump podría ayudar a la ciudad y al condado a abordar mejor los problemas causados por la pandemia.

“Tenemos muchos residentes que no han sido vacunados y también hay muchos de sus seguidores que no creen en el distanciamiento social o en la importancia de llevar mascarilla”, expone.

Playa de Palm Beach

BBC Mundo
La playa de Palm Beach tiene unos 5 kilómetros de extensión.

“Al igual que hay expresidentes que adoptan causas que son monumentales y pueden cambiar el país, espero que mientras Trump sea uno de nuestros residentes use su poder y su micrófono para influir en la actitud de sus seguidores y abogar por que los residentes del condado de Palm Beach sean vacunados”.

Queda por ver si los reservados habitantes de Palm Beach verían con buenos ojos esta nueva función del expresidente y terminarían por acogerlo como uno de los suyos.


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