close
Suscríbete a nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
PGR
Custodiado por agentes de la DEA, el Chapo llega a Nueva York
Aproximadamente a las 3:30 de la tarde comenzó el operativo de seguridad para extraditar al Chapo a Estados Unidos.
PGR
Por Redacción Animal Político
19 de enero, 2017
Comparte

El narcotraficante mexicano Joaquín el Chapo Guzmán fue extraditado este jueves a Estados Unidos. 

Guzmán Loera –líder del cártel de Sinaloa y que logró escapar dos veces de penales de máxima seguridad– fue entregado a las autoridades estadounidenses un día antes de que Donald Trump asuma la presidencia.

El Chapo llegó este jueves poco después de las 21:30 horas  al aeropuerto MacArthur de Long Island, cuatro horas después de despegar de Ciudad Juárez, en el fronterizo estado mexicano de Chihuahua.

Imágenes aéreas difundidas por la televisión local mostraron al Chapo descender de la aeronave, custodiado por agentes de la Administración para el Control de Drogas (DEA).

El detenido y los agentes ingresaron a un hangar de la terminal aérea, mientras varios vehículos policiales permanecen en el exterior, para trasladarlo más tarde al Centro Metropolitano de Detenciones en Manhathan, informó CNN.

Este hecho ocurre luego de que un tribunal en México le negó un amparo que habría evitado su trasladado a territorio estadounidense para ser juzgado por diversos delitos, informó la Secretaría de Relaciones Exteriores en un comunicado.

”Para dar cumplimiento a los acuerdos de extradición, esta dependencia del Gobierno Federal puso a disposición de la Procuraduría General de la República a Joaquín Guzmán Loera, y a través de la misma, el gobierno de la República el día de hoy entregó al Señor Guzmán Loera a las autoridades los Estados Unidos “, detalló la SRE.

Lee: Los delitos por los que EU busca extraditar y enjuiciar al Chapo Guzmán

Fuentes del gobierno federal confirmaron que el Chapo fue trasladado de la cárcel donde estaba recluido en Ciudad Juárez Chihuahua, rumbo a Nueva York, donde será encarcelado en el Metropolitan Detention Center, una prisión federal.

Dos funcionarios estadounidenses confirmaron a AP que Guzmán ya está en camino a EU. Uno de ellos dijo que la agencia antidrogas, DEA, recibió en custodia al capo en Ciudad Juárez, en la frontera con Texas, y un avión partió a las 17:31 horas tiempo del este hacia Nueva York.

El 20 de mayo pasado, la Cancillería mexicana –actualmente a cargo de Luis Videgaray– concedió a Estados Unidos la extradición del líder del Cártel de Sinaloa, uno de los delincuentes más buscados por las autoridades estadounidenses.

En contra del Chapo hay demandas en al menos siete estados de EU —Arizona, California, Texas, Illinois, Florida, Nueva York y New Hampshire—, pero sólo se inició un proceso de extradición por dos: el de la Corte Federal de Distrito para el Distrito Oeste de Texas, emitida en abril de 2012; y el de la Corte de Distrito para el Distrito Sur de California, de septiembre de 1995.

El Consejo de la Judicatura Federal detalló este jueves los delitos por los que el Chapo será juzgado en EU:

  • Asociación delictuosa para dirigir los asuntos de una empresa a través del patrón de actividades de la delincuencia organizada.
  • Asociación delictuosa para poseer con la intención de distribuir cinco kilogramos o más de cocaína y mil kilogramos o más de marihuana,
  • Asociación delictuosa para importar cinco kilogramos  o más de  cocaína  y mil kilogramos o más de marihuana a los Estados Unidos.
  • Asociación  delictuosa para cometer unos delitos en materia de lavado de dinero.
  • Asociación delictuosa para poseer unas armas de fuego para fomentar unos delitos contra la salud.
  • Homicidio al momento de involucrarse en una empresa criminal continua y delitos contra la salud.
  • Involucrarse en una empresa criminal continua para fomentar el tráfico de droga.

Fue el 16 de junio y el 31 de agosto de 2015 cuando las autoridades de EU solicitaron a la SRE la extradición del narcotraficante, por los delitos de asociación delictuosa para importar  y distribuir cocaína, delincuencia organizada, contra la salud, lavado de dinero, homicidio y posesión de armas de fuego, entre otros.

Cuando aprobaron su extradición, las autoridades mexicanas aseguraron que “el gobierno estadounidense proporcionó las garantías suficientes de que no se aplicará la pena de muerte (…) en caso de ser extraditado y juzgado en ese país”.

Durante el tiempo en que Guzmán Loera evadió la acción de la justicia, sus abogados, tramitaron diversos amparos, sin embargo, esto no significa que las autoridades estén impedidas de ejecutar dichas órdenes de aprehensión con fines de extradición, debido a que algunos amparos que solicitó fueron sobreseídos, mientras que otros siguen en trámite. Ninguno de estos amparos impide la ejecución de estos mandamientos y mucho menos el inicio del procedimiento de extradición”, informó la PGR este jueves por la tarde.

El presidente de la Comisión Bicameral de Seguridad Nacional de la Cámara de Diputados, Waldo Fernández expresó que la extradición del Chapo Guzmán  ayudará a acabar con el aura de sospecha del por qué no había sido extraditado y se podrá saber qué pasará con los recursos del capo. “Sin embargo no podemos soslayar que esta extradición evidentemente es un gesto que hace el gobierno mexicano o una negociación con este nuevo gobierno de los Estados Unidos,”dijo.

¡Gracias por leer! Ayúdanos a seguir con nuestro trabajo. ¿Cómo? Ahora puedes suscribirte a Animal Político en Facebook. Con tu donativo mensual recibirás contenido especial. Entérate cómo suscribirte aquí. Consulta nuestra lista de preguntas frecuentes aquí.
Qué es la epigenética y cómo explica que los hijos hereden los traumas de los padres
Los hijos son moldeados en gran medida por los genes que sus padres y madres les transmiten. Pero nuevos estudios apuntan a que esa herencia se puede ver condicionada por los traumas vividos por los progenitores.
4 de mayo, 2019
Comparte

En 1864, cerca del final de la Guerra Civil de Estados Unidos, las condiciones en los campos de prisioneros de guerra de la Confederación estaban en su peor momento.

Hubo tal hacinamiento en algunos campamentos que los prisioneros, soldados del Ejército de la Unión del norte, tenían el espacio en metros cuadrados equivalente a una tumba. La cifra de muertes de los presos se disparó.

Para muchos de los que sobrevivieron, la desgarradora experiencia los marcó de por vida.

Cuando la guerra acabó, volvieron con problemas de salud, peores perspectivas laborales y menor esperanza de vida.

Pero el impacto de todos estos problemas no se limitó únicamente a quienes los sufrieron en primera persona.

Los efectos se extendierona los hijos y los nietos de los prisioneros, en una herencia que parecían pasar a través de la línea masculina de las familias.

Si bien los hijos y nietos no estuvieron en ningún campo de prisioneros de guerra, y pese a que no les faltó de nada durante su infancia, sufrieron tasas de mortalidad más altas que el resto de la población en general.

Al parecer, los prisioneros transmitieron parte de su trauma a sus descendientes.

Pero a diferencia de la mayoría de las enfermedades hereditarias, esto no se produjo como consecuencia de mutaciones en el código genético.

Herencia oscura

Los investigadores analizaron un tipo de herencia mucho más oscura: cómo las cosas que le pasan a alguien a lo largo de su vida pueden cambiar la forma en que se expresa su ADN, y cómo ese cambio puede transmitirse a la próxima generación.

Este es el proceso llamado científicamente epigenética, donde la legibilidad o expresión de los genes se modifica sin que se produzca un cambio en el código del ADN.

Es decir, existen pequeñas etiquetas químicas que se agregan o eliminan de nuestro ADN en respuesta a los cambios en el entorno en el que vivimos.

Estas etiquetas activan o desactivan los genes, posibilitando la adaptación a las condiciones del entorno sin causar un cambio más permanente en nuestros genomas.

El hecho de que estos cambios epigenéticos puedan transmitirse a las generaciones posteriores tendría unas implicaciones enormes.

Supone que las experiencias vividas por una persona, especialmente las traumáticas, tendrían un impacto muy real en su árbol genealógico.

Existe un número creciente de estudios que apoyan la idea de que los efectos de un trauma pueden transmitirse a las siguientes generaciones a través de la epigenética.

En los campamentos de la Confederación, estos cambios epigenéticos fueron el resultado del hacinamiento extremo, el deficiente saneamiento y la desnutrición.

Los hombres tuvieron que sobrevivir con pequeñas raciones de maíz, y muchos murieron de diarrea y escorbuto.

“En este período de inanición intensa, los hombres se volvieron esqueletos andantes”, dice la autora del estudio Dora Costa, economista de la Universidad de California, en Los Ángeles.

Costa y sus colegas estudiaron los expedientes médicos de casi 4.600 niños cuyos padres habían sido prisioneros de guerra y los compararon con los de más de 15.300 niños de veteranos de guerra que no habían sido capturados.

Los hijos de los primeros tenían una tasa de mortalidad un 11% más alta que los hijos de veteranos que no fueron prisioneros.

Los investigadores hallaron que otros factores, como el estado socioeconómico del padre y el trabajo y el estado civil del hijo, no podrían explicar esa mayor tasa de mortalidad.

¿Y las niñas?

Estas mayores tasas de mortalidad se debieron principalmente a mayores ratios de muerte por hemorragia cerebral.

Los hijos de los veteranos de guerra que habían sido prisioneros también eran ligeramente más propensos a morir de cáncer. Sin embargo, sus hijas parecían ser inmunes a esto.

Este patrón inusual ligado al género de la descendencia fue una de las razones que levantaron las sospechas de Costa.

Empezó a pensar que estas diferencias de salud estaban provocadas por cambios epigenéticos. Pero, primero, Costa y su equipo tuvieron que descartar que fuera un efecto genético.

Los niños nacidos antes y después de la guerra debían tener la misma probabilidad de reducción en la esperanza de vida. Pero “si miras dentro de las familias, solo hay efectos entre los hijos nacidos después, pero no antes de la guerra”, dice la experta.

Así que una vez descartadas las causas genéticas, la explicación más plausible que quedaba era un efecto epigenético.

“La hipótesis es que hay un efecto epigenético en el cromosoma Y”, dice Costa.

Efectos en los descendientes masculinos

Este efecto es consistente con los estudios en aldeas suecas remotas, donde la escasez en el suministro de alimentos tuvo un efecto generacional en la línea masculina, pero no en la línea femenina.

Pero ¿qué pasaría si este mayor riesgo de muerte se debiera a un legado del trauma del padre que no tuvo nada que ver con el ADN?

¿Qué pasaría si los padres traumatizados tuvieran más probabilidades de abusar de sus hijos, provocando consecuencias de salud a largo plazo?

Una vez más, comparar la salud de los niños dentro de las familias ayudó a descartar esto.

Los niños nacidos de padres en una fecha anterior a que fueran prisioneros de guerra no mostraban un aumento en la mortalidad. Pero los hijos de los mismos hombres nacidos después de su experiencia en la guerra sí lo hicieron.

“Descifrar esto supone descartar las otras opciones posibles”, dice Costa.

“La mayor parte del caso es una prueba por eliminación y ver cuál es la explicación más consistente”, añade.

Muchas de las veces en las que se cree que el trauma se ha transmitido a través de la epigenética están vinculadas a los momentos más oscuros de la historia.

Se cree que las guerras, las hambrunas y los genocidios han dejado una marca epigenética en los descendientes de quienes los sufrieron.

Algunos estudios han resultado más controvertidos que otros. Un análisis de 2015 descubrió que los hijos de los sobrevivientes del Holocausto tuvieron cambios epigenéticos en un gen que estaba vinculado a sus niveles de cortisol, una hormona involucrada en la respuesta al estrés.

“La idea de una señal, un hallazgo epigenético en la descendencia de los sobrevivientes puede significar muchas cosas”, dice Rachel Yehuda, directora de la División de Estudios de Estrés Traumático de la Escuela de Medicina Mount Sinai de Nueva York y autora de dicho estudio.

“Es emocionante que esté ahí”.

El estudio fue pequeño. Evaluó solo a 32 sobrevivientes del Holocausto y a un total de 22 de sus hijos, con un pequeño grupo de control.

Varias generaciones

Los investigadores han criticado las conclusiones del estudio. Sin mirar varias generaciones y buscar más ampliamente en el genoma, no podemos estar seguros de que sea realmente una herencia epigenética.

Yehuda reconoce que los resultados fueron exagerados en algunos informes, y se necesitarían análisis más amplios que evalúen varias generaciones para sacar conclusiones firmes.

“Fue solo un estudio pequeño, una sección transversal de adultos, muchos años después del trauma de los padres. El hecho de que recibimos una pista fue una gran noticia “, dice Yehuda.

Saber que las consecuencias de nuestras propias acciones y experiencias podrían afectar la vida de nuestros hijos, incluso mucho antes de que sean concebidos, podría dar un giro muy diferente a cómo elegimos vivir.

A pesar de la evidencia de estos ecos de traumas a lo largo de las generaciones, hay un gran obstáculo en la investigación de la herencia epigenética: nadie está seguro de cómo sucede.

Algunos científicos piensan que en realidad es un hecho muy raro.

Una de las razones por las que puede no ser muy conocido es que la gran mayoría de un tipo de marca epigenética en el ADN -llamada metilación– se borra en el momento de la concepción del embrión.

“Tan pronto como el esperma ingresa al óvulo en un mamífero, se produce una rápida pérdida de la metilación del ADN del conjunto paterno de cromosomas”, dice Anne Ferguson-Smith, una investigadora que estudia epigenética en la Universidad de Cambridge, Reino Unido.

“Esa es la razón por la que la herencia epigenética transgeneracional es una sorpresa”.

“Es muy difícil imaginar cómo alguien podría tener una herencia epigenética cuando hay un proceso que elimina todas las marcas epigenéticas previas y coloca otras nuevas en la próxima generación”.

Hay, sin embargo, partes del genoma que no se limpian.

Un proceso llamado impronta genómica protege la metilación en puntos específicos del genoma. Pero estos sitios no son aquellos donde se encuentran los cambios epigenéticos relevantes para el trauma.

Hay investigadores convencidos de que han encontrado las características de la herencia epigenética para varios rasgos, tanto en humanos como en animales. Además, creen haber hallado el mecanismo que la hace funcionar.

Podrían ser moléculas similares al ADN, conocidas como ARN, las que están alterando el funcionamiento de los genes.

Un reciente artículo reveló pruebas sólidas de que el ARN puede desempeñar un papel en la forma en que se heredan los efectos del trauma.

“Nuestro modelo es bastante único”, dice Isabelle Mansuy, de la Universidad de Zúrich, Suiza, quien dirigió la investigación. “Imita las familias desintegradas, o el abuso, la negligencia y el daño emocional que a veces vemos en las personas”.

Esta investigación, al igual que muchos estudios en ratones, se centra en el esperma y la herencia epigenética en la línea masculina.

Esto no significa que los científicos crean que este fenómeno solo sucede en los hombres.

Es mucho más difícil estudiar los óvulos que estudiar los espermatozoides.

Los esfuerzos para descifrar la herencia epigenética en la línea femenina es el siguiente paso en la investigación.

“Teníamos que empezar por algún lugar”, dice Mansuy. “Pero estamos buscando tener un modelo que muestre cómo se produce la herencia tanto a través de mujeres como de hombres”.

Diversos experimentos con ratones revelaron a los investigadores que los procesos de “desensibilización” revertían el efecto.

Y sugirió que si los humanos heredan el trauma de manera similar a como lo hacen los ratones, el efecto en nuestro ADN podría deshacerse utilizando técnicas como la terapia cognitiva conductual.

Curar los efectos de traumas vividos puede detener el proceso epigenético para que no lo hereden generaciones posteriores.

*Las ilustraciones de este artículo fueron creadas por Javier Hirschfeld para la BBC. Puedes leer el artículo original (en inglés) en BBC Future.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=4WWLO1DJYoI

https://www.youtube.com/watch?v=vGFBBkfuOZk

https://www.youtube.com/watch?v=xurBmYHtD-c

¡Gracias por leer! Ayúdanos a seguir con nuestro trabajo. ¿Cómo? Ahora puedes suscribirte a Animal Político en Facebook. Con tu donativo mensual recibirás contenido especial. Entérate cómo suscribirte aquí. Consulta nuestra lista de preguntas frecuentes aquí.