El Metro acepta sus culpas: subió el boleto del Metro pero no ha cumplido con mejoras
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro Archivo

El Metro acepta sus culpas: subió el boleto del Metro pero no ha cumplido con mejoras

La Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal indicó que las autoridades del Metro han fallado en encontrar financiamiento para el Sistema, ya que los recursos adicionales por el alza del precio del boleto son insuficientes.
Cuartoscuro Archivo
Por Redacción Animal Político
10 de enero, 2017
Comparte

El Sistema de Transporte Colectivo Metro (STC) aceptó que  aunque el precio del boleto aumentó de 3 a 5 pesos desde 2013 no se han cumplido los compromisos con lo que se justificó ese incremento, y solo fue un “paliativo”, según explica una recomendación de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF).

En la recomendación 14/2016, la Comisión indicó que “a casi tres años del aumento, las mejoras en el servicio no son aún perceptibles en el día a día de las personas usuarias”, ya que la gente sigue viajando en vagones saturados y sin ventilación, además de transbordar y transitar en espacios físicos deteriorados, sin mantenimiento, y con infraestructura vieja.

La CDHDF recordó que para justificar el alza en las tarifas el STC estableció 11 compromisos de mejoras con los usuarios.

En un link puede consultarse los niveles de avance en gestión y desarrollo del proyecto. Lo único que se ha cumplido al 100% es el sexto compromiso, de incorporar 1,200 policías más “para fortalecer la seguridad del Metro e inhibir el comercio formal en sus instalaciones”.

Sin embargo, pese a la presencia de más policías, de enero a noviembre de 2016 se registraron más de 670 robos en las instalaciones del Metro, lo que representa un incremento del 66% en comparación con los 404 atracos registrados oficialmente en el mismo periodo de 2015.

La Comisión también detectó que persiste el comercio informal dentro de andenes y vagones.

El séptimo compromiso – que incluye dos acciones – solo ha sido cumplido parcialmente, ya que aunque se cumplió al 100% con la eliminación de doble pago en torniquetes para usuarios que transbordan en la estación Pantitlán, falta concretar la renivelación de vías de la Línea A.

Otros compromisos que no se han cumplido al 100%, según se lee en la página del Metro, son:

  •  Comprar 45 trenes nuevos con aire acondicionado para la Línea 1 y doce trenes más para la Línea 12.
  • Renovación integral de la Línea 1 y remodelación de las estaciones.
  • Dar mantenimiento mayor a los 45 trenes de Línea 2.
  • Reparar 105 trenes que están fuera de servicio.
  • Mejorar los tiempos de recorrido de trenes en las Líneas 4, 5, 6 y B, mediante la modernización del sistema de tracción-frenado de 85 trenes que están en operación y cuyo equipo, por su antigüedad, es obsoleto.
  • Sustituir 50 escaleras eléctricas por nuevas en Líneas 1, 2 y 3.
  • Comprar 3 mil 705 ventiladores para vagones y 258 compresores para mejorar el sistema de frenado que sitve para el cierre de puertas de los trenes.
  • Comprar e instalar un nuevo sistema de radiocomunicación TETRA LTE en trenes, estaciones y para el personal operativo, para tu seguridad.
  • Modernizar el sistema de torniquetes y generalizar el uso de la tarjeta recargable en la Red del Metro.

Para hacer su reporte, la CDHDF documentó varios problemas que detectó en el servicio del Metro, como fallas en el funcionamiento de escaleras eléctricas, lámparas y vagones; retraso en la salida de los trenes; hacinamiento de pasajeros; deterioro “notable” en estaciones como Chabacano y Guerrero; humedad y filtraciones en estaciones como Zapata y Constitución de 1917; elevadores fuera de servicio, y torniquetes de acceso que se encuentran reparados con cinta canela.

Con esos hechos, apuntó la Comisión, pierden legitimidad los criterios con los que se prometió a la gente en 2013 que habría mejoras en el servicio al aumentar el precio del boleto del Metro, en cuanto a confort, tiempo, reducción de aglomeraciones, seguridad y ventilación.

El análisis de la situación del Metro partió de las quejas presentadas por usuarios, inconformes con el alza en la tarifa.

Un problema de recursos 

Según el reporte de la CDHDF, a la gente se le prometieron 11 mejoras que no se podrán cumplir tan solo con un aumento en el precio del boleto, de 3 a 5 pesos.

Y los funcionarios del STC han fallado en su tarea de buscar fuentes de financiamiento, más allá de un aumento en el precio del boleto, para cumplir con el objetivo de dar un servicio público seguro y de calidad.

“Resulta evidente la falta de previsión por parte de las autoridades, ya que se debió planificar incrementos graduales, proyectos para la obtención de financiamiento, convenios de colaboración con el gobierno federal y el Estado de México para conseguir ingresos”, indicó la Comisión.

“Actualmente se dan a conocer deficiencias que vienen desde hace 10 años, lo cual no implica que estas serán resueltas, ya que el problema es la falta de ingresos rezagados desde hace varios años”, agregó.

Si solo se cuenta con los recursos adicionales que recibió el Metro a través del aumento en la tarifa, administrado por un Fideicomiso llamado FIMETRO, el Sistema requeriría entre 17 y 24 años para cumplir con las mejoras prometidas. 

Los recursos adicionales por el aumento al boleto, según la CDHDF, solo alcanzan para cubrir 5.7% de los 11 compromisos. 

“En este año (2016), la autoridad informó que los montos obtenidos por el ajuste de dos pesos al costo del boleto son insuficientes para atender el total de proyectos a corto plazo, ya que los ingresos por este rubro representan aproximadamente 2 mil 500 millones de pesos anuales, mientras que el monto total estimado para algunos proyectos es de aproximadamente 43 mil 268 millones de pesos”, se lee en el reporte.

“El ajuste resultó ser una medida paliativa temporal ya que el aumento del boleto no resolvió la insuficiencia de sus ingresos”.

Según la CDHDF, el STC también indicó que otros factores que aumentaron el costo de las mejoras son la inflación y el hecho de que muchos contratos se realizaron en moneda extranjera, y ha existido una depreciación del peso.

Las autoridades del Metro indican que cada usuario es subsidiado por un monto de 7.5 pesos por viaje. Aunque ese subsidio no es una aportación monetaria adicional, que otorgue el Gobierno central de la Ciudad de México, sino que el propio Sistema absorbe el costo, según indica la Comisión.

“No puede invertirse en el mantenimiento que requiere el Sistema debido a que sale de sus ingresos (alrededor de 10 mil millones pesos)”, apunta el reporte.

“El Sistema entiende perfectamente que el déficit que presenta se traduce en la falta de ingresos para proporcionar el mantenimiento preventivo y correctivo indispensable para la adecuada prestación del servicio público”, agrega.

Aunque las autoridades del Metro anticipan un aumento en el número de usuarios, por el aumento en el precio de la gasolina, el jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera descartó que en 2017 suba el precio de este medio de transporte público que traslada a miles de personas cada día.

Violaciones de derechos

Al fallar un servicio de calidad a los usuarios del Metro, señaló la Comisión, se viola el derecho de los ciudadanos a un nivel de vida y a una movilidad adecuados.

Además, en su análisis la CDHDF identificó que durante las protestas “Pos Me Salto”, contra el aumento a la tarifa del Metro, fueron detenidos de forma arbitraria tres personas, y se violó su derecho a la libertad de expresión, por lo que recomendó a la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México que sean indemnizadas.

Recomendaciones

Ante este panorama, la CDHDF recomendó al Sistema de Transporte Colectivo realizar un diagnóstico sobre su servicio e instalaciones, para identificar sus necesidades de operación y mantenimiento, y presentar un plan con acciones de corto, mediano y largo plazo, que le permitan solventar sus necesidades.

Otra de sus recomendaciones al STC es fortalecer los mecanismos de recepción y atención de quejas de los usuarios, e implementar una campaña de sensibilización, donde se comunique a los usuarios la importancia de cuidar las instalaciones.

En el caso de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, le recomendó que una vez que sea aceptada la recomendación revise de manera integral el fideicomiso FIMETRO, para que pueda cumplir con los 11 compromisos.

Respuesta del Metro

Al aceptar la recomendación de la CDHDF “en sus términos”, el STC indicó en un comunicado que ya presentó ante la Comisión un análisis integral y actualizado sobre el estado de la red de transporte.

“En este documento fue incorporado un Plan de Trabajo, con las acciones estructuradas en el corto, mediano y largo plazo, así como las acciones permanentes que tienden a mejorar el servicio. Estos proyectos consideran tanto los recursos de FIMETRO como otros con fuentes de financiamiento distinto o alterno. Los proyectos de largo plazo, estarán sujetos siempre a la disponibilidad presupuestal con que cuenta el STC”, indicó Jorge Gaviño, director general del Metro.

Recomendación by http://www.animalpolitico.com on Scribd

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Getty Images

11S: por qué la CIA no detectó los ataques contra las Torres Gemelas (pese a las señales que tuvo)

Cuando la CIA no logró evitar los ataques del 11 de septiembre de 2001, muchos se preguntaron si se pudo haber hecho más, pero este fracaso al parecer fue causado por un problema que va mucho más allá de las agencias de inteligencia.
Getty Images
11 de septiembre, 2021
Comparte

El fracaso de la CIA a la hora de detectar las señales que advertían de los ataques del 11 de septiembre de 2001 se ha convertido en uno de los temas más controvertidos en la historia de los servicios de inteligencia. Ha habido comisiones, revisiones, investigaciones internas y más.

Por un lado están los que dicen que la CIA no notó señales de advertencia obvias. Por el otro, aquellos que argumentan que es notoriamente difícil identificar las amenazas de antemano y que la agencia estadounidense hizo todo lo que era razonablemente posible.

Pero, ¿qué pasa si ambos lados están equivocados?

¿Qué pasa si la verdadera razón por la cual la CIA no pudo detectar la trama es más sutil de lo que cualquiera de las partes piensa?

¿Y qué si les digo que este problema se extiende más allá de los servicios de inteligencia y afecta en silencio a miles de organizaciones, gobiernos y equipos hoy en día?

Si bien muchas de las investigaciones se centraron en lo que la agencia hizo o dejó de hacer con la información disponible antes del 11S, pocos dieron un paso atrás para examinar la estructura interna de la propia CIA y, en particular, sus políticas de contratación.

Y desde una perspectiva tradicional, eran inmejorables: los potenciales analistas eran sometidos a una batería de exámenes psicológicos, médicos y de todo tipo. Y no hay duda de que contrataron personas excepcionales.

“Los dos exámenes principales eran uno del tipo de la prueba de acceso a la universidad para determinar la inteligencia de un candidato y un perfil psicológico para examinar su estado mental”, explica un veterano de la CIA.

“Las pruebas eliminaban a cualquiera que no fuera sobresaliente en ambos casos. En el año en que presenté mi solicitud, aceptaron a un candidato por cada 20.000 solicitantes. Cuando la CIA decía que contrataba a los mejores, estaba en lo cierto”, agrega.

Y, sin embargo, la mayoría de estos reclutas también se veían muy similares: hombres, blancos, anglosajones, estadounidenses, de religión protestante.

Este es un fenómeno común en el reclutamiento, a veces llamado “homofilia”: las personas tienden a contratar a personas que piensan (y a menudo se ven) como ellos mismos.

Y es que a uno lo valida el estar rodeado de personas que comparten las propias perspectivas y creencias.

De hecho, los escáneres cerebrales sugieren que cuando otros reflejan nuestros propios pensamientos eso estimula los centros de placer de nuestros cerebros.

Un hombre cruza el lobby de la sede de la CIA

AFP
Para el momento de los ataques, la mayor parte de los analistas de la CIA eran muy similares.

En su estudio sobre la CIA, los expertos en inteligencia Milo Jones y Phillipe Silberzahn escriben: “El primer atributo consistente de la identidad y cultura de la CIA desde 1947 hasta 2001 es la homogeneidad de su personal en términos de raza, sexo, etnia y antecedentes de clase“.

Y un estudio del inspector general sobre prácticas de reclutamiento encontró que en 1964, una rama de la CIA, la Oficina de Estimaciones Nacionales, “no tenía profesionales negros, judíos o mujeres, y solo unos pocos católicos”.

Para 1967, según el informe, había menos de 20 afroamericanos de unos 12.000 empleados no administrativos de la CIA, y la agencia mantuvo la práctica de no contratar minorías desde la década de 1960 hasta la década de 1980.

Y, hasta 1975, la comunidad de inteligencia de Estados Unidos “prohibió abiertamente el empleo de homosexuales”.

Hablando de su experiencia con la CIA en la década de 1980, una persona con información privilegiada escribió que el proceso de reclutamiento “condujo a nuevos oficiales que se parecían mucho a las personas que los reclutaron: blancos, en su mayoría anglosajones; de clase media y alta; graduados universitarios de artes liberales”. Había pocas mujeres y “pocas etnias, incluso con antecedentes europeos recientes”.

“En otras palabras, ni siquiera tanta diversidad como había entre los que habían ayudado a crear la CIA”, destaca el escrito.

La diversidad se redujo aún más después del final de la Guerra Fría. Un exoficial de operaciones dijo que la CIA tenía una “cultura blanca como el arroz”.

Y en los meses previos al 11 de septiembre, la Revista Internacional de Inteligencia y Contrainteligencia comentó: “Desde su inicio, la comunidad de inteligencia integrada por la élite protestante blanca, no solo porque esa era la clase en el poder, sino porque esa élite se vio a sí misma como garante y protectora de los valores y la ética estadounidenses”.

La sede de la CIA en Langley, Virginia

AFP
La sede de la CIA en Langley, Virginia

¿Pero por qué es un problema esta homogeneidad? Si uno está conformando un equipo de relevos, ¿no quiere simplemente a los corredores más rápidos? ¿Por qué habría de importar si son del mismo color, género, clase social, etc.?

Pues porque esta lógica, aunque irrefutable cuando se aplica a tareas simples como correr, cambia cuando se aplica a tareas complejas como la inteligencia.

¿Por qué? Porque cuando un problema es complejo, ninguna persona tiene todas las respuestas. Todos tenemos puntos ciegos, lagunas en nuestra comprensión.

Y esto significa que si uno reúne a un grupo de personas que comparten perspectivas y antecedentes similares, es probable que compartan los mismos puntos ciegos.

Lo que a su vez significa que lejos de desafiar y abordar estos puntos ciegos, es probable que estos se refuercen.


La ceguera de perspectiva describe el hecho que a menudo no somos capaces de ver a nuestros propios puntos ciegos. Nuestros modos de pensamiento son tan habituales que apenas notamos cómo filtran nuestra percepción de la realidad.

La periodista Reni Eddo-Lodge describe un período en el que tuvo que ir en bicicleta al trabajo: “Una verdad incómoda se me ocurrió cuando cargaba mi bicicleta de arriba a abajo por las escaleras: la mayoría del transporte público no era fácilmente accesible… Antes de tener que transportar mis propias ruedas, nunca me había dado cuenta de este problema. Había sido ajena al hecho de que esta falta de accesibilidad estaba afectando a cientos de personas”.

Este ejemplo no implica necesariamente que todas las estaciones deban estar equipadas con rampas o ascensores. Pero sí muestra que solo podemos realizar un análisis significativo si somos capaces de percibir los costos y beneficios. Y esto depende de la diversidad de perspectiva, de personas que pueden ayudarnos a ver nuestros propios puntos ciegos y a quienes podemos ayudar a ver los suyos.


Osama bin Laden le declaró la guerra a Estados Unidos desde una cueva en Tora Bora en febrero de 1996. Las imágenes mostraban a un hombre con una barba que le llegaba hasta el pecho. Vestía una túnica debajo del uniforme de combate.

Hoy, dado todo lo que sabemos sobre el horror que desencadenó, la declaración parece amenazante.

Pero una fuente de la principal agencia de inteligencia de EE.UU. dijo que la CIA “no podía creer que este saudita alto y con barba, en cuclillas alrededor de una fogata, pudiera ser una amenaza para Estados Unidos”.

Osama Bin Laden le declaró la guerra a EE.UU. desde una cueva en Afganistán el 20 de agosto de 1998.

Getty Images
Osama Bin Laden le declaró la guerra a EE.UU. desde una cueva en Afganistán el 20 de agosto de 1998.

En otras palabras, para una masa crítica de analistas, Bin Laden parecía primitivo y relativamente inofensivo.

Richard Holbrooke, un alto funcionario del gobierno del presidente Clinton, lo expresó de esta manera: “¿Cómo puede un hombre en una cueva superar a los líderes mundiales de la sociedad de la información?“.

Otro dijo: “Simplemente no pudieron justificar la necesidad de destinar recursos para averiguar más sobre Bin Laden y Al Qaeda porque el tipo vivía en una cueva. Para ellos, era la esencia del atraso”.

Ahora, considera cómo alguien más familiarizado con el islam habría percibido las mismas imágenes.

Bin Laden llevaba una túnica no porque fuera primitivo en intelecto o tecnología, sino porque trataba de parecerse al profeta Mahoma. Ayunaba los mismos días que Mahoma ayunó. Sus poses y posturas, que a un público occidental le parecían tan atrasadas, eran las mismas que la tradición islámica atribuye al más sagrado de sus profetas.

Como lo expresó Lawrence Wright en el libro sobre el 11 de septiembre que le valió el Premio Pulitzer, Bin Laden orquestó su operación “invocando imágenes que eran profundamente significativas para muchos musulmanes pero prácticamente invisibles para aquellos que no estaban familiarizados con esa fe“.

Jones escribe: “La anécdota de la barba y la fogata es evidencia de un patrón más amplio en el que los estadounidenses no musulmanes, incluso los consumidores de inteligencia más experimentados, subestimaron a Al Qaeda por razones culturales”.

Osama Bin Laden

Getty Images
Los analistas de la CIA no dimensionaron la amenaza representada por el millonario saudita.

En cuanto a la cueva, esta tenía un simbolismo aún más profundo.

Como casi cualquier musulmán sabe, Mahoma buscó refugio en una cueva después de escapar de sus perseguidores en La Meca. Para un musulmán, una cueva es sagrada. El arte islámico está lleno de imágenes de estalactitas.

Y Bin Laden modeló su exilio en Tora Bora como su propia hijrah personal, utilizando la cueva como propaganda.

Como dijo un erudito musulmán: “Bin Laden no era primitivo; era estratégico. Sabía manejar las imágenes del Corán para incitar a aquellos que luego se convertirían en mártires en los ataques del 11 de septiembre”.

Los analistas también fueron engañados por el hecho de que Bin Laden a menudo emitía pronunciamientos en forma de poesía.

Para los analistas blancos de clase media, esto parecía excéntrico y reforzaba la idea de un “mullah primitivo en una cueva”.

Para los musulmanes, sin embargo, la poesía tiene un significado diferente. Es sagrada. De hecho, los talibanes se expresan habitualmente en poesía.

La agencia estadounidense, sin embargo, estaba estudiando los pronunciamientos de Bin Laden utilizando un marco de referencia sesgado.

Como lo expresaron Jones y Silberzahn: “La poesía en sí misma no estaba únicamente en un idioma extranjero, el árabe; también provenía de un universo conceptual a años luz de la sede de la CIA”.

Islamistas pro Bin Laden

Getty Images
“Bin Laden sabía manejar las imágenes del Corán para incitar a aquellos que luego se convertirían en mártires en los ataques del 11 de septiembre”.

Para el año 2000, la “chusma antimoderna y sin educación” que seguía a Bin Laden había crecido hasta alcanzar unas 20.000 personas, en su mayoría con educación universitaria y con un sesgo hacia la ingeniería.

Yazid Sufaat, quien se convertiría en uno de los investigadores de ántrax de Al Qaeda, tenía un título en Química. Y muchos estaban listos para morir por su fe.

Mientras tanto, el alto funcionario de la CIA Paul Pillar (blanco, de mediana edad, educado en una universidad de élite), estaba descartando la posibilidad misma de un gran ataque terrorista.

“Sería un error redefinir el contraterrorismo como la tarea de lidiar con el terrorismo ‘catastrófico’, ‘grandioso’ o el ‘súperterrorismo’, cuando en realidad esas etiquetas no representan la mayor parte del terrorismo que Estados Unidos probablemente deba enfrentar“, dijo.

Y otro defecto en las deliberaciones de la CIA fue su renuencia a creer que Bin Laden iniciaría un conflicto con Estados Unidos.

¿Por qué comenzar una guerra que no podría ganar?

Póster de búsqueda de Osama Bin Laden

AFP
Cuando EE.UU. reconoció el peligro que representaba Bin Laden, ya era tarde.

Los analistas no habían dado el salto conceptual que permite entender que para los yihadistas la victoria no debe asegurarse en la tierra sino en el paraíso.

De hecho, el nombre en clave de Al Qaeda para la trama era “La gran boda”.

Y es que en la ideología de los suicidas, el día de la muerte de un mártir es también el día de su boda, cuando es recibido por vírgenes en el cielo.

La CIA podría haber asignado más recursos a investigar a Al Qaeda. Podría haber intentado infiltrar la organización. Pero en la agencia fueron incapaces de comprender la urgencia. No asignaron más recursos, porque no percibieron una amenaza.

No buscaron penetrar Al Qaeda porque ignoraban el agujero en su análisis. Y el problema no se limitaba (únicamente) a la incapacidad de conectar los puntos en el otoño de 2001, sino que remitía una falla en todo el ciclo de inteligencia.

La escasez de musulmanes dentro de la CIA es solo un ejemplo de cómo la homogeneidad debilitó a la principal agencia de inteligencia del mundo, da una idea de cómo un grupo más diverso habría posibilitado una comprensión más rica no solo de la amenaza que representaba Al Qaeda, sino también de los peligros en todo el mundo; de cómo diferentes marcos de referencia, diferentes perspectivas, habrían posibilitado una síntesis más completa, matizada y poderosa.

Por ejemplo, una proporción sorprendentemente alta del personal de la CIA había crecido en familias de clase media, soportado pocas dificultades financieras u otros signos de potenciales precursores de la radicalización, o numerosas otras experiencias que podrían haber enriquecido el proceso de inteligencia.

En un equipo más diverso, cada uno de ellos habría sido un valioso activo. Como grupo, sin embargo, tenían defectos.

Gente con traje

Getty Images
“A uno lo valida el estar rodeado de personas que comparten las propias perspectivas y creencias”.

El problema, sin embargo, no es solo de la CIA, como se nota al mirar a muchos gabinetes de gobiernos, bufetes de abogados, equipos de liderazgo del ejército, altos funcionarios públicos e incluso ejecutivos de algunas empresas de tecnología.

Y es que nos sentimos inconscientemente atraídos por personas que piensan como nosotros, pero rara vez notamos el peligro porque desconocemos nuestros propios puntos ciegos.

John Cleese, el comediante, lo expresó de esta manera: “Todo el mundo tiene teorías. Las personas peligrosas son aquellas que no conocen sus propias teorías. Es decir, las teorías sobre las que operan son en gran parte inconscientes”.

Obtener la combinación correcta de diversidad en los grupos humanos no es fácil. Reunir las mentes correctas, con perspectivas que desafían, aumentan, divergen y polinizan en lugar de loros, corroboran y restringen, es un verdadera ciencia.

Pero esto se convertirá en una fuente clave de ventaja competitiva para las organizaciones, sin mencionar las agencias de seguridad. Así es como los enteros se vuelven más que la suma de sus partes.

La CIA, por su parte, ha dado importantes pasos hacia una diversidad significativa desde el 11 de septiembre.

Pero el problema continúa persiguiendo a la agencia y un informe interno en 2015 fue bastante crítico.

Como dijo el entonces director, John Brennan: “El grupo de estudio analizó detenidamente nuestra agencia y llegó a una conclusión inequívoca, la CIA simplemente debe hacer más para desarrollar el entorno de liderazgo diverso e inclusivo que requieren nuestros valores y que nuestra misión exige”.

*Matthew Syed es el autor de Rebel Ideas: The Power of Diverse Thinking (“Ideas rebeldes: el poder del pensamiento diverso”).


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=4uqo7yDxG9k&t=17s

https://www.youtube.com/watch?v=ZEJhp7HNc2k

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.