A esta edad las niñas comienzan a creer que los hombres son más inteligentes
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Think Stock

A esta edad las niñas comienzan a creer que los hombres son más inteligentes

Las niñas empiezan a verse a sí mismas como menos talentosas que los niños a partir de los 6 años, según un estudio publicado en la revista Science.
Think Stock
Por BBC Mundo
30 de enero, 2017
Comparte

Las niñas empiezan a verse a sí mismas como menos talentosas que los niños a partir de los 6 años, según un estudio publicado en la revista Science.

Los resultados sugieren que los niños de apenas seis años ya están influenciados por los estereotipos de género como la idea de que la genialidad o la inteligencia es más común entre los hombres.

Los autores del estudio, que calificaron las conclusiones como “descorazonadoras”, sugieren además que el problema podría agravarse con el tiempo y llegar a afectar las decisiones educativas a largo plazo.

El estudio, en el que participaron 400 niños, fue una colaboración de las universidades estadounidenses de Princeton, New York e Illinois.

Los investigadores hicieron que grupos de niños de cinco, seis y siete años participaran en varias pruebas. Inicialmente vieron que tanto los niños como las niñas creían que su propio género era “brillante”.

Pero un año después empezaron a surgir diferencias de género.

Un experimento con 3 pruebas

Niño y niñaInvestigaciones anteriores encontraron que se tiende a atribuir las buenas notas en el colegio al esfuerzo de las niñas y a la habilidad natural de los niños.

En una de las pruebas les leían un cuento en el que el protagonista de la historia era alguien “muy, muy listo”, pero no estaba claro quién era ese personaje.

Después, los niños tenían que adivinar quién era el protagonista escogiendo una de cuatro imágenes, dos de hombres y dos de mujeres.

A los 5 años, los niños asociaban la inteligencia con su propio género a partes iguales: los niños escogían hombres y las niñas escogían mujeres en un 75% de las veces.

Pero a los 6 años, mientras que los niños seguían escogiendo hombres como “muy, muy listos” en un 65% de las veces, las niñas solo seleccionaron a su propio género en un 48% de las ocasiones.

En otra prueba los investigadores exploraron qué género esperan los niños que obtenga mejores notas en la escuela.

El equipo halló que aunque las niñas entre los cinco y los siete años eran más proclives a relacionar a su propio género con las buenas notas, no relacionaban esos logros con la inteligencia.

En una tercera prueba se invitó a los niños a que jugaran a un nuevo juego de mesa. Para algunos se describió como un juego “para niños que son muy, muy listos”. Para otros se describió como un juego “para niños que se esfuerzan mucho, mucho“.

Y descubrieron que las niñas de 6 y 7 años tenían las mismas probabilidades que los niños de jugar al juego de quienes se esfuerzan mucho, pero estaban mucho menos interesadas en el juego para niños “muy listos”.

¿Qué quieren decir estos resultados?

Niña pensando cuestiones complejasA pesar de tener buenas notas en la escuela las jóvenes son más reticentes a optar por carreras universitarias como la física, las matemáticas o la ingeniería, donde se percibe que hace falta cierta “genialidad”, según algunos investigadores.

El profesor Andrei Cimpian, uno de los investigadores involucrados, le dijo a la BBC que “el mensaje que sale de estos resultados es que los niños están expuestos a la noción cultural de que la genialidad es una cualidad más probable en los hombres que en las mujeres“.

“Es descorazonador ver cómo estos factores emergen tan temprano. Cuando lo ves, te das cuenta de la gran batalla en contra que existe”.

En estudios anteriores Cimpian había analizado las carreras académicas que están asociadas a la idea de que se necesita una genialidad innata para tener éxito.

Su argumento es que cuanto mayor es la percepción de que hay que ser un genio -como para la física- menor es el número de mujeres.

“A una edad temprana, los estereotipos de la sociedad pueden marcar diferencias en la trayectoria”, asegura.

A los cinco, seis o siete años no estás pensando en tu carrera, pero pronto empezarás a tomar decisiones sobre en qué asignaturas matricularte o qué clases extraescolares tomar“, añade.

“Incluso si las diferencias iniciales son pequeñas, pueden convertirse en algo mucho más grande”.

Los investigadores sospechan que la exposición a los medios de comunicación, los profesores, los padres y los otros niños influencian esos cambios en la percepción de género.

¿Un impacto para la industria?

Jóvenes estudiantes de ingenieríaIntervenir en la escuela secundaria es demasiado tarde, sugiere este estudio.

Christia Spears Brown, profesora de psicología y autora del libro Crianza más allá del rosa o el azul, dijo que estos resultados encajan con investigaciones anteriores que encontraron que los padres y los profesores tienden a atribuir las buenas notas en el colegio al esfuerzo de las niñas pero a la habilidad natural en el caso de los niños.

Según Brown las niñas internalizan esos mensajes culturales desde una edad temprana en su desarrollo, asumiendo que sí, pueden trabajar duro pero no son naturalmente astutas.

Y esa creencia puede explicar por qué a pesar de tener buenas notas muchas jóvenes no optan por carreras universitarias como la física, las matemáticas o la ingeniería.

Athene Donals, profesora de física experimental en la Universidad de Cambridge le dijo al diario The Guardian que “si en el futuro queremos tener una mano de obra con equilibrio de género en ingeniería, matemáticas o física está claro que las intervenciones en escuelas secundarias no son suficientes“.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

3 razones por las que es tan importante beber agua (incluso si no tenemos sed)

La deshidratación se ha asociado con alteraciones urológicas, gastrointestinales, circulatorias y neurológicas. Dos científicas españolas comparten consejos prácticos para convertir al agua en una de las mejores aliadas de la salud.
10 de julio, 2021
Comparte

Buscamos esperanzados agua más allá de nuestro planeta como la única posibilidad de que haya vida. Sin embargo, aquí, en la Tierra, apenas le prestamos atención.

A pesar de que nos va la vida en ello, el agua es el nutriente olvidado en la investigación científica.

Las evidencias para determinar las recomendaciones de ingesta de agua en relación con sus efectos sobre la salud son escasas. Incluso algunas guías alimentarias ni la mencionan.

El problema radica en que faltan estudios de largo alcance y con un gran número de participantes.

Solo de esta forma se pueden determinar cómo nos afectan grados de deshidratación pequeños, que son los que realmente se dan en el día a día en personas sanas.

En este artículo pretendemos dar una visión de conjunto para entender por qué es tan importante mantener un buen estado de hidratación y cómo hacerlo.

En constante equilibrio

Mantener el balance de agua en nuestro cuerpo es fundamental para nuestra supervivencia.

Por esta razón, tenemos un sistema muy fino que mantiene sus niveles dentro de un rango estrecho, a pesar de la gran variabilidad en la ingesta de agua.

Cuando bebemos poca agua, se ponen en marcha dos mecanismos. Uno de ellos tiene como finalidad disminuir la pérdida de agua a través de la orina. El otro es el mecanismo que dispara la sed.

Por estas razones, en condiciones fisiológicas la acumulación de líquidos no puede ser la razón principal para el exceso de peso corporal (sobrepeso u obesidad).

Si sospechamos que retenemos líquidos, debemos acudir al médico.

Por otro lado, resulta muy difícil beber tanta agua como para que tenga efectos negativos.

Esto es así, principalmente, porque el riñón tiene una alta capacidad para eliminar el exceso en la orina (0.7-1 litro/hora).

Deshidratados enfermamos más

Estudios científicos apuntan a una asociación directa entre el grado de hidratación y ciertas enfermedades. Concretamente, la deshidratación se ha asociado con alteraciones urológicas, gastrointestinales, circulatorias y neurológicas.

Sin embargo, en muchos casos las evidencias son escasas o inconsistentes como para sacar conclusiones claras.

Estudios observacionales relacionan un consumo habitualmente bajo de agua con un mayor riesgo de problemas cardiovasculares en el futuro.

De la misma forma, una ingesta baja de fluidos también es un factor de riesgo para la formación de piedras en el riñón.

Manos bajo un chorro de agua

Getty Images
La deshidratación se ha asociado con alteraciones urológicas, gastrointestinales, circulatorias y neurológicas.

A esto se le suma que en 2016 se realizó un gran estudio con una muestra representativa de la población de EE.UU.

Los resultados mostraron mayor índice de obesidad en personas que no tenían una buena hidratación. Además, el índice de masa corporal también fue más elevado.

Por otro lado, estudios de diversa índole apuntan a una interacción directa entre una ingesta pobre de agua y problemas metabólicos.

Además, la pérdida de agua corporal durante el ejercicio parece afectar negativamente al rendimiento físico.

El cerebro tampoco sale ileso cuando ingerimos menos líquido del debido. Una revisión publicada en 2015 encontró que, según los 21 estudios analizados, la deshidratación está asociada con personas menos alerta y más fatigadas.

En cuanto a la capacidad cognitiva, son necesarios estudios con mayor número de personas para poder obtener evidencias convincentes.

Cómo mantener una buena hidratación

Estudios en España y en varios países de Iberoamérica muestran que, en general, la población no alcanza la ingesta de agua recomendada. Por lo tanto, es necesaria una mayor concienciación sobre la necesidad de beber más agua.

La mejor forma es beber cuando tenemos sed.

Parece obvio, pero muchas personas no sienten sed, no le prestan atención o incluso puede que no la reconozcan.

Por eso es fundamental adquirir un buen hábito de hidratación desde pequeños e insistir mucho a las personas mayores.

Frutas

Getty Images
Otras fuentes importantes de este nutriente son los alimentos como verduras, hortalizas y frutas, porque más del 80% son agua.

Las diversas instituciones nos recomiendan tomar 2-3 litros de agua al día. Esta cantidad debe aumentar en verano o si realizamos ejercicio físico.

Hay que beber agua, no hay otra alternativa. Es preferible hacerlo en pequeñas cantidades a lo largo de todo el día. Es la mejor forma de favorecer la absorción del agua.

Otras fuentes importantes de este nutriente son los alimentos como verduras, hortalizas y frutas, porque más del 80% son agua.

Las bebidas azucaradas no son una opción por su alto contenido en azúcares libres. Estos están relacionados con mala calidad de la dieta, obesidad y riesgo de contraer enfermedades no transmisibles.

Las bebidas con edulcorantes tampoco son recomendables. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) coinciden en que los productos con edulcorantes no son saludables. Consideran que “el consumo habitual de alimentos de sabor dulce (con o sin azúcar) promueve la ingesta de alimentos y bebidas dulces, incluso los que contienen azúcar”.

A modo de conclusión

Es cierta la manifiesta falta de estudios que conduzcan a la determinación clara de las recomendaciones de consumo de agua. Hay que reconocer que esto genera dudas y las tentaciones obvias de buscar en internet.

Pero, si los expertos reconocen que faltan evidencias, ¿podemos fiarnos de las afirmaciones o controversias fomentadas por empresas embotelladoras, influencers y opinantes de todo tipo?

Mujer bebiendo agua de un vaso

Getty Images
Es preferible beber agua en pequeñas cantidades a lo largo de todo el día. Es la mejor forma de favorecer su absorción.

Estas humildes autoras se declaran incompetentes para poner en jaque a las instituciones que, con más o menos evidencias, aportan su opinión crítica y fundada.

Por lo tanto, convirtamos el agua en nuestro compañero más fiel este verano. Levantemos el codo con la convicción de que, si bien puede no parecernos un manjar para nuestro paladar, sin agua, no hay vida.

*Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Puedes leer la versión original aquí.

Ana Belén Ropero Lara es profesora titular de nutrición y bromatología y Directora del proyecto BADALI, web de Nutrición en el Instituto de Bioingeniería, Universidad Miguel Hernández. Marta Beltrá García-Calvo es profesora de nutrición y bromatología, Universidad Miguel Hernández


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=-O7sw3Pe5TI

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.