10 empresas trasnacionales tienen más riqueza que 180 países en conjunto
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10 empresas trasnacionales tienen más riqueza que 180 países en conjunto

Entre las compañías más ricas se encuentran Wal-Mart, Shell y Apple, cuya facturación es mayor que la riqueza sumada de países de Europa y Asia.
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Por Redacción Animal Político
16 de enero, 2017
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Las grandes empresas son más ricas que muchos países. Actualmente las 10 mayores compañías del mundo tienen ganancias superiores a los ingresos públicos de 180 países en conjunto.

Entre las compañías más ricas se encuentran Wal-Mart, Shell y Apple, cuya facturación es mayor que la riqueza sumada de países como Irlanda, Indonesia, Israel, Colombia, Grecia, Sudáfrica, Irak y Vietnam, señala Oxfam en su estudio “Una economía para el 99%”, presentado este lunes.

Las 10 empresas más rentables de Estados Unidos generaron en 2015 unos beneficios conjuntos de 226,000 millones de dólares, lo que supondría 30 dólares por cada persona que habita en este planeta, explica el estudio.

Estas empresas son un elemento vital para el mercado y para generar beneficios para la población y sociedades más prósperas, explica Oxfam, sin embargo, las grandes compañías “no comparten la riqueza que generan, sino que su funcionamiento está cada vez más al servicio de los más ricos”.

Las metas actuales de las empresas, según el estudio, es reducir costos para generar beneficios solamente para las compañía y sus socios y no para sus trabajadores ni el lugar donde se asientan.

Para generar más ganancias las compañías minimizan el costo de los insumos como el de la mano de obra, lo que se traduce en bajos salarios pero duras jornadas de trabajo.

“La presión a la baja sobre los salarios provoca desigualdad, además de tener un elevado coste humano”, señala el informe.

Un ejemplo que cita Oxfam es Apple, en donde trabajadores agotados en China hacen turnos de 13 horas en condiciones inhumanas para fabricar iPhones y iPads.

“Los salarios de los trabajadores de bajos ingresos de todo el mundo siguen reduciéndose, especialmente en aquellas cadenas de suministro globales en las que los proveedores compiten para ofrecer a los consumidores los precios más bajos”, señala Oxfam, y en esa cadena las mujeres son las más afectadas, pues consiguen empleos precarios y mal remunerados.

Oxfam señala que algunas de las compañías más rentables del Reino Unido pagan salarios de miseria a sus trabajadores en Malaui, Vietnam y Kenia.

Otra forma en la que las grandes empresas podrían ayudar a las sociedades es a través de la recaudación fiscal.

Ésta permite a los gobiernos financiar servicios como mejor infraestructura y educación.

Sin embargo, las grandes empresas tratan de tributar lo menos posible, evadiendo sus obligaciones fiscales de dos maneras: utilizando paraísos fiscales y vacíos en las legislaciones, o aprovechando exenciones fiscales que les ofrecen distintos países.

En la lucha por atraer más inversiones, los gobiernos han incrementado los beneficios fiscales que dan a las empresas. Un ejemplo es Indonesia, que en 2014 ofreció una exención en el impuesto de sociedades durante 10 años a Samsung para que se estableciera en su territorio. Vietnam hizo la misma oferta para 15 años.

Otra estrategia fue la que quiso utilizar una compañía en Uganda, donde trató de evadir el pago de 400 millones de dólares en impuestos a través de empresas fantasmas en paraísos fiscales.

De acuerdo con Oxfam, esta cifra era superior al presupuesto anual para sanidad en Uganda. En este caso el gobierno pudo evitar el desvío.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) estima que los países en desarrollo pierden al menos 100 mil millones de dólares anuales gracias a una recaudación ineficiente, esta cantidad sería suficiente para dar educación a los 124 millones de niños y niñas que están actualmente sin escolarizar, detalla el estudio.

Los más ricos, 8 contra la mitad de la humanidad

La brecha entre los súper ricos y la mitad más pobre de la población mundial es más extrema de lo que se pensaba, y tan sólo ocho hombres, de Bill Gates y Michael Bloomberg al magnate mexicano Carlos Slim Helú, tienen una riqueza equivalente a lo que poseen 3,600 millones de personas, según un análisis de Oxfam publicado el lunes.

Durante los próximos 20 años, 500 personas legarán 2,1 billones de dólares a sus herederos, una suma que supera el PIB de la India, un país con una población de 1.300 millones de personas.

Los ingresos del 10% más pobre de la población mundial han aumentado menos de 3 dólares al año entre 1988 y 2011, mientras que los del 1% más rico se han incrementado 182 veces más, señala el estudio.

Otro ejemplo es Vietnam, donde el hombre más rico del país gana en un día más que la persona más pobre en 10 años.

El malestar público contra este tipo de inequidad seguirá creciendo y conducirá a cambios políticos más sísmicos, semejantes a la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos y al voto del Reino Unido a favor de abandonar la Unión Europea.

“Es obsceno que tanta riqueza esté en las manos de tan pocos cuando una de cada 10 personas sobrevive con menos de dos dólares al día”, lamentó Winnie Byanyima, directora ejecutiva de Oxfam International, quien asistirá a la reunión en Davos. “La inequidad está atrapando a cientos de millones en la pobreza; está fracturando nuestras sociedades y socavando la democracia”.

Puedes consultar el informe completo en español aquí.

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Código de las Familias: el referendo para legalizar el matrimonio igualitario en Cuba

En lo que es solo el tercer referendo en la historia del país desde la Revolución del 59, los cubanos decidirán si aprueban o no el matrimonio igualitario, en un país que hace décadas mandó a los homosexuales a campos de trabajos forzados.
25 de septiembre, 2022
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Los cubanos no votan para elegir a su presidente pero sí podrán hacerlo este domingo para aprobar, o rechazar, el marco legal que regirá sus relaciones familiares.

“¿Está usted de acuerdo con el Código de las Familias?” es la pregunta única que se formulará a los electores, con “sí” y “no” como opciones de respuesta en este inusual referendo, el tercero en la historia reciente del país tras los que ratificaron las constituciones de 1976 y 2019.

El matrimonio entre personas del mismo sexo, la adopción de hijos por parte de éstas o la gestación subrogada son algunas de las propuestas más destacadas y polémicas del documento de 104 páginas que busca reemplazar una normativa de 1975.

El plebiscito llega en un momento de profunda crisis económica en Cuba, donde la principal preocupación entre sus más de 11 millones de habitantes es capear la escasez de todo tipo de productos, desde alimentos y medicinas hasta artículos de aseo o ropa, y los cada vez más frecuentes apagones.

Hombre en Cuba junto a un cartel favorable al código de las familias.

Getty Images
La cada vez más difícil lucha diaria por la supervivencia en Cuba ha hecho que, para gran parte de la población, el referendo sobre las familias sea un asunto secundario.

Los principales cambios

El nuevo Código de las Familias se sometió a una consulta popular entre febrero y abril de este año en la que participaron 6,5 millones de cubanos, según el gobierno..

Además del llamado “matrimonio igualitario”, la posibilidad de que parejas del mismo sexo adopten niños o la “gestación solidaria” -subrogada sin fines de lucro-, el código contempla otros cambios en las interacciones familiares.

Por ejemplo, abre vías para penalizar a los agresores domésticos en aspectos como la custodia de sus niños, reparto de bienes o herencia; protege la comunicación entre los menores y sus abuelos en caso de divorcio, e incorpora legalmente a madrastras y padrastros como tutores.

También permite que los padres puedan elegir el orden de los apellidos de sus hijos y amplía -al menos sobre el papel, ya que esto requiere de recursos materiales- la protección de adultos mayores o discapacitados.

Otro punto destacado es la posibilidad de que los abuelos adquieran responsabilidad parental, algo importante teniendo en cuenta que en los últimos meses decenas de miles de cubanos de mediana edad han emigrado, en muchos casos dejando a sus progenitores al cuidado de los menores de la casa.

El “sí” contra el “no” al código

El gobierno ha emprendido una amplia campaña en favor del “sí” en la televisión, la radio y los diarios (en Cuba los medios son propiedad del Estado), en las redes sociales con los hashtags #YoVotoSi y #CodigoSi, en la calle con abundantes carteles e incluso en los centros educativos mediante sesiones especiales sobre el nuevo Código.

Todas las instituciones cubanas, desde el Consejo Electoral Nacional hasta el Tribunal Supremo, han secundado la campaña del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), dirigido por la influyente Mariela Castro, hija del exgobernante Raúl Castro.

Mariela Castro

Getty Images
Mariela Castro es desde hace años la adalid de la causa de la comunidad LGBT en el Estado cubano.

“El Código de las Familias aporta, amplía y contribuye a garantizar ampliamente los derechos de todas las personas y todas las familias. Contribuye a democratizar aún más las relaciones intergenéricas, intergeneracionales”, declaró Mariela Castro esta semana a la agencia Efe.

Gran parte de la comunidad LGBT en Cuba también apoya el “sí” en la votación del domingo.

“Que por fin en Cuba se reconozca legalmente la legitimidad del amor, las uniones y las vidas de miles de personas homosexuales es un motivo de celebración, y reivindica toda mi existencia y la de las personas de mi comunidad”, explicó a BBC Mundo el actor y prominente activista cubano Daniel Triana, de 25 años.

El activista Daniel Triana (izquierda) con otros miembros de la comunidad LGBT.

Daniel Triana
Daniel Triana (izquierda) con otros activistas y miembros de la comunidad LGBT.

Como en Cuba el Estado acapara la esfera pública, no existe una campaña articulada por el “no” en los medios de comunicación ni en la calle.

Quienes se oponen a la aprobación del nuevo Código de las Familias lo hacen sobre todo con mensajes en las redes y esgrimen diversos motivos, por lo general religiosos o políticos.

“No beneficia a la familia cubana la introducción en nuestra legislación de los contenidos de la llamada ‘ideología de género’, que sustenta muchas de las propuestas”, expuso la Conferencia Episcopal de Cuba en un comunicado en su página web.

Los obispos critican especialmente el matrimonio entre personas del mismo sexo, la adopción por parte de estas y la gestación subrogada, que consideran contrarios a los valores y la fe católicos.

En el comunicado expresan, sin embargo, su apoyo a otros puntos de la propuesta relacionados con la violencia doméstica y la protección de los derechos de ancianos y menores.

Mientras, en Twitter quienes se oponen al Código de las Familias han expresado su rechazo con los hashtag #YoVotoNo y #CodigoNO.

https://twitter.com/ArquiSpaces/status/1572802545457795073

“Nuestras familias también necesitan alimentos, ropa, zapatos, medicamentos, viviendas, mejor calidad de vida, mejores hospitales y escuelas, y no veo por ningún lado una campaña para eso. Por eso #YoVotoNo”, publicó otro internauta.

Muchos opositores también han planteado dudas sobre la limpieza del referendo, que según las autoridades está garantizada, aunque no habrá supervisión de organismos internacionales.

Confrontación política

Como casi todo tema de actualidad en Cuba, el plebiscito ha adquirido fuertes connotaciones políticas.

Las autoridades cubanas han vinculado la campaña del “sí” con la defensa del modelo político vigente desde 1959 y cada vez más cuestionado dentro del país a medida que aumenta el descontento social por la nefasta situación económica.

Cartel favorable al Código de las Familias en el diario oficialista Invasor, de la provincia central de Ciego de Ávila

Invasor
Cartel favorable al Código de las Familias en el diario oficialista Invasor, de la provincia central de Ciego de Ávila.

“Apoyar el Código de las Familias es apoyar el proyecto de país”, titulaba un artículo con una entrevista a Mariela Castro el pasado mayo en el diario estatal Granma.

Para el activista Daniel Triana “esto es asqueante, ya que el gobierno podría haber aprobado el matrimonio igualitario de un plumazo en la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento), donde todo se vota por unanimidad”.

“Quienes disentimos del régimen y que apoyamos el código estamos en una posición ética y política bien delicada“, asegura.

Manifestación LGBT Cuba 2019

Getty Images
En Cuba los gays, lesbianas y trans pueden manifestarse, pero solo bajo la tutela y organización del Estado: cuando en 2019 activistas LGBT celebraron una marcha por su cuenta en La Habana, agentes vestidos de civiles agredieron y arrestaron a varios manifestantes. Las autoridades les acusaron de ser “contrarrevolucionarios” al servicio de EE.UU., el señalamiento más frecuente para quienes se desmarcan del sistema establecido.

Fuera de la comunidad LGBT, la mayoría de disidentes en Cuba han expresado en las redes sociales su intención de votar “no” o abstenerse como forma de castigo al gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel.

Otros dentro y fuera del país han aprovechado la ocasión para denunciar la falta de libertades políticas en Cuba, gobernada por el Partido Comunista como órgano único y supremo de poder en el Estado.

“Si no puedes elegir tu presidente, ¿cómo exponer a tus hijos a un Código de Familia que eligió alguien por el cual tú no votaste? Si están llevando a votación el Código de las Familias, ¿por qué no llevar a votación elecciones libres pluripartidistas?”, escribió el artista Yotuel Romero, excantante del grupo Orishas y coautor de la canción Patria y Vida, convertida en himno de la disidencia cubana.

Un pasado oscuro y polémico

De aprobarse el referendo el domingo, Cuba se convertiría en el país número 34 en el que, de manera parcial o total, se legaliza el matrimonio entre personas del mismo sexo.

El respaldo del gobierno a esta iniciativa contrasta con la persecución que sufrieron los homosexuales en las primeras décadas de la revolución de 1959.

El régimen de Fidel Castro consideraba la homosexualidad un vicio propio de la sociedad capitalista y burguesa.

Fidel Castro y el Che Guevara

Getty Images
Fidel Castro y el Che Guevara eran conocidos por su escasa tolerancia hacia la homosexualidad.

“No podemos llegar a creer que un homosexual pudiera reunir las condiciones y los requisitos de conducta que nos permitirían considerarlo un verdadero revolucionario, un verdadero militante comunista”, declaró públicamente el gobernante en 1965.

En aquellos años los homosexuales -junto con sacerdotes y otras personas consideradas contrarrevolucionarias- eran detenidos con frecuencia, expulsados de sus empleos y encarcelados en campos de trabajos forzosos llamados UMAP (Unidades Militares de Apoyo a la Producción) para su “rehabilitación”.

Recorte de periódico de Granma sobre las UMAP.

Granma
Unos 25.000 cubanos, según estimaciones, fueron recluidos en las UMAP entre 1965 y 1968. Eran campos de trabajos forzosos inspirados en los de otros países comunistas de la esfera de la URSS en los que se buscaba “reeducar” a personas con tendencias consideradas contrarias a los valores del socialismo y la Revolución.

Tras dos décadas de dura represión, en 1979 se despenalizaron las relaciones entre personas del mismo sexo y comenzó una liberalización gradual que se aceleró ya en el siglo XXI.

“El Gobierno se vio obligado a reconciliarse con su pasado cercano de intolerancia y discriminación para encajar en el nuevo orden global postsocialista. El país necesitaba abrirse al mundo y ofrecer una imagen de apertura”, explica el historiador cubano Abel Sierra Madero.

Mientras, algunos activistas LGBT en la isla lamentan que el reciente lavado de cara del Estado cubano, culminado en el Código de Familias, tienda un velo sobre este oscuro pasado.

“Cuba fue hasta hace poco un estado homotransfóbico. Fidel Castro y el Ché Guevara eran homotránsfobos confesados. De pronto con este código pretenden obviar todo esto sin una sola mención a ese historial funesto. No han pedido disculpas y simplemente lo han tratado de empujar como una ley natural que se desprende de la coherencia histórica de la revolución cubana. Eso no solo es falso sino que es muy cínico y macabro”, denuncia el activista Daniel Triana.


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