¿Enemigo en casa? En un año aumentaron los policías activos reprobados en control de confianza
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¿Enemigo en casa? En un año aumentaron los policías activos reprobados en control de confianza

En estados como Sinaloa más de la mitad de policías no son confiables; además tienen que ser reevaluados más de 30 mil agentes.
Cuartoscuro Archivo
Por Arturo Angel
17 de enero, 2017
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El proceso de depuración de las corporaciones policiacas a nivel estatal y municipal en el país no se terminó, por el contrario se encuentra en retroceso.

Datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) revelan que en 15 estados del país ha crecido el número de agentes que, aunque reprobaron las pruebas de control de confianza y no cumplen con los requisitos legales para ser policías, siguen uniformados y armados.

Los informes oficiales a los que tuvo acceso Animal Político revelan que hay estados en donde la proporción de agentes reprobados va de 30 hasta 50%. Además en el país hay más de 30 mil elementos cuyas pruebas ya caducaron y no han sido reevaluados.

“Lo que existe aquí es una simulación. Si tú tienes policías reprobados en tus filas como en Sinaloa, Michoacán o Veracruz solo por decir los casos más graves, abres una puerta a la corrupción enorme porque además los jefes pueden extorsionarlos para que hagan cosas a cambio de no correrlos”, dijo María Elena Morera, presidenta de la organización civil especializada en temas de desarrollo policial Causa en Común.

De acuerdo con la información oficial, en noviembre de 2015 había en el país un total de 123 mil 333 policías estatales en activo, de los cuales ocho mil 852 no deberían estarlo ya que no superaron las pruebas de control de confianza y por tanto, no tienen el certificado que exige la ley para desempeñarse como uniformados. Se trataba en ese momento del 7.1% de toda la fuerza de seguridad estatal.

Un año después, en noviembre de 2016, esta cantidad se ha incrementado. El total de policías estatales en activo reprobados es de nueve mil 265 que equivalen al 7.6% de la fuerza policial.

A nivel de policía municipal la situación es aún más crítica. En noviembre de 2015 en el país había desplegados 132  mil 691 agentes municipales de los cuales 14 mil 836 son policías reprobados. Esto ya significaba en ese momento, que al menos 1 de cada 10 policías municipales en México no está calificado para serlo.

Pero para noviembre de 2016 esta proporción creció superando los 15 mil policías municipales reprobados que equivalen ya al 12% de toda esta fuerza de seguridad pública municipal en el país. Los policías municipales son los agentes que tienen mayor contacto con los ciudadanos.

A lo anterior se suma el hecho de que hay otros 15 mil 760 policías municipales y 15 mil 695 estatales que tampoco se sabe si son confiables pues venció el periodo legal de su certificado para desempeñarse como tales, que es de tres años, y por ley deberían ser reevaluados lo que hasta ahora no ha ocurrido.

“Hay estados donde si tu sumas los policías reprobados con los que están pendientes de renovar su control de confianza el número que te da es altísimo. Por ejemplo en Michoacán el 30% de policías no están aprobados pero además hay un 49% que no han renovado sus pruebas. Entonces tenemos que casi el 80% de los policías en Michoacán en realidad no deberían estar trabajando. Es una simulación de la autoridad”, explicó Morera.balance noviembre 2015 balance noviembre 2016

La depuración de las corporaciones de policía del país es una tarea pendiente desde el 2008, cuando se plantearon las reformas constitucionales y se estableció por ley que todo agente de seguridad pública debe superar una batería de pruebas de control de confianza para obtener su certificado.

En caso de que un policía no supere estas pruebas la Ley del Sistema Nacional de Seguridad Pública establece que debe ser dado de baja de forma inmediata, sin embargo, esto no ha ocurrido en varios estados y en algunos la situación es crítica.

¿Enemigo en casa?

De las 32 entidades federativas del país, Sinaloa tiene la mayor proporción de policías estatales y municipales que no son confiables. Incluso, en el caso de los agentes municipales, son minoría los que están certificados para serlo.

De acuerdo con los datos  del Sistema Nacional de Seguridad Pública en noviembre del 2015 había en dicha entidad mil 791 policías municipales reprobados en los exámenes, que equivalían al 37% de todos los agentes desplegados. Un año después esa cifra no solo se mantuvo, sino que se disparó a 2 mil 501 policías municipales que no son confiables y que ya equivalen al 52% de todos los que hay en la entidad.

Esto significa que en promedio, uno de cada dos policías municipales en Sinaloa no es un elemento de seguridad confiable de acuerdo con lo que marca la ley.

A nivel de policía estatal Sinaloa contaba en noviembre de 2015 con 464 agentes reprobados que representaban el 29% de la Secretaria de Seguridad Pública del estado. En el último año dicha cifra ya subió a 633 elementos que equivalen al 40% de toda la policía estatal.

En el tema de las corporaciones de seguridad pública municipales, en la mayoría de las entidades que ya registraban de por si un numero alto de elementos en activo reprobados, la situación empeoró en el último año.

Por ejemplo en Nayarit la cifra pasó de 37 a 42% de los policías municipales reprobados; en Baja California Sur  creció de 37 hasta 42% de todos los agentes de seguridad municipal que no son confiables, y en Guerrero se elevó de 29 a 31%.

En total hay 15 estados del país que registran un crecimiento en su promedio de policías municipales en activo que están reprobados y por tanto no están certificados.

Respecto a las secretarías de seguridad pública estatales, luego de Sinaloa se encuentra Michoacán con la mayor proporción de policías reprobados con un 29%. Se trata del mismo porcentaje que hace un año por lo que el avance en la depuración es nulo.

Luego se encuentra Veracruz, Baja California Sur y Nayarit con una proporción de entre 20 y 30% de policías estatales no confiables. La noticia positiva es que en las tres entidades el porcentaje se redujo en el último año.

Hay otras entidades donde la situación ha empeorado de forma significativa en el último año. El caso más llamativo es el de Nuevo León que pasó de 48 policías estatales reprobados en noviembre de 2015 a casi 270 elementos en noviembre de 2016. Equivale a un crecimiento del 1 al 5% en la proporción de agentes no confiables.

En el balance nacional, en 15 de las 32 entidades federativas del país ha crecido el número de policías estatales no confiables en activo.

En el caso de la Ciudad de México, si bien se encuentra entre las entidades con el menor porcentaje de policías locales no aptos (hay una sola corporación unificada de seguridad), el balance también ha crecido de forma considerable.

En noviembre de 2015 la capital del país tenía a 377 elementos reprobados aun en activo que equivalían apenas al 1.03% de toda la Secretaría de Seguridad Pública. En noviembre de 2016 esa cifra se ha duplicado y ya llega a 853 elementos no confiables, lo que equivale al 2.32% de todos los agentes que hay en las calles.

Sin policías, militares no se irán

María Elena Morera advirtió que mientras no se atienda de fondo el problema de la certificación y profesionalización de las corporaciones de policía el problema de la seguridad no se va a resolver en el país y los militares continuarán en las calles.

“Está bien discutir la ley de Seguridad Interna para regular lo de los soldados pero lo indispensable es el tema de la Ley de Seguridad Pública, de definir el modelo de policías. Aquí parece que solo se actúa por el tema de coyuntura pero no se buscan soluciones de fondo. Más de 200 organizaciones ya hicimos el llamado al gobierno para que se ponga atención en esto” dijo.

De acuerdo con Morera es necesario que se establezca en el país un proceso de certificación institucional para la policía, es decir que no solo se revise a los policías en particular sino a las instituciones en su conjunto,

“Urge una certificación institucional, es decir, que se certifique si la dependencia también es confiable para los policías y los mexicanos porque si la institución no da chalecos a los elementos, no da una profesionalización y una carrera policial bueno entonces la institución tampoco es confiable y muchas veces el desempeño del policía depende de eso”, dijo.

Descarga aquí el balance 2015 

Descarga aquí el balance 2016 

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Qué tan rápido dejamos de estar en forma cuando abandonamos el ejercicio

Tener un buen estado físico puede tomar meses de trabajo duro y los logros se pueden desvanecer si dejas de hacer ejercicio. Aunque puede que, cuando quieras retomarlo, no te toque comenzar desde cero.
18 de junio, 2021
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Ponerse físicamente en forma no es fácil. Y después de todo ese trabajo que hacemos con nuestro cuerpo, ¿por cuánto tiempo podemos mantener el buen estado?

Resulta que, incluso con el gran esfuerzo que dedicamos al entrenamiento, tomarse un tiempo de descanso puede significar perder la forma mucho más rápido de lo que tardamos en adquirirla.

Para comprender cómo podemos tan fácilmente perder lo ganado, antes necesitamos entender cómo logramos “estar en forma”.

La clave para conseguir un buen estado físico o mejorarlo —ya sea porque aumentamos nuestra capacidad cardiaca o nuestra fuerza muscular— es sobrepasar la “carga habitual”.

Esto significa hacer más de lo que nuestro cuerpo está acostumbrado.

El esfuerzo que esto implica hace que el cuerpo se adapte a la exigencia y mejore su tolerancia, lo que finalmente conduce a alcanzar un nivel de resistencia física más alto.

Ahora, el tiempo que nos lleva ponernos en forma depende de varios factores, entre los que se cuentan nuestro nivel de resistencia, la edad, el esfuerzo que hacemos en cada sesión de entrenamiento e incluso el lugar donde entrenamos (la contaminación y el calor pueden afectar la respuesta fisiológica al ejercicio).

Pero algunos estudios indican que incluso seis sesiones de entrenamiento a intervalos pueden aumentar el consumo máximo de oxígeno (V02 máx.), una medida de la condición física general, y mejorar la eficacia de nuestro cuerpo para abastecerse de combustible utilizando el azúcar almacenado en nuestras células durante el ejercicio.

Cpooredora

Getty Images
Si dejan de hacer ejercicio, los corredores comienzan a perder su aptitud cardíaca en unas pocas semanas.

En el caso del entrenamiento de fuerza, se puede observar un aumento de la fuerza muscular en tan solo dos semanas, pero los cambios en el tamaño de los músculos no se verán hasta las 8 o 12 semanas.

Capacidad cardiovascular

Cuando dejamos de entrenar, la rapidez con la que perdemos la forma física también depende de muchos factores, incluido el tipo de forma física de la que hablamos (como la fuerza o la condición cardiovascular).

Como ejemplo, consideremos a un corredor de maratón, que está en plena forma atlética y puede correr un maratón en dos horas y 30 minutos.

Esta persona seguramente entrena cinco o seis días a la semana y recorre un total de 90km.

Además, ha pasado los últimos 15 años de su vida entrenando para llegar a este nivel.

Ahora digamos que este corredor deja de entrenar de un día para otro. Debido a que el cuerpo ya no tiene esa exigencia casi todos los días, el maratonista va a comenzar a perder la forma física en pocas semanas.

La aptitud cardiorrespiratoria, indicada por el factor VO2 máx. (la máxima cantidad de oxígeno que una persona puede usar durante el ejercicio), comenzará a disminuir en alrededor de un 10% en las primeras cuatro semanas después del último entrenamiento.

Esta tasa va a continuar disminuyendo, pero más lentamente durante largos periodos.

Hombre levantando pesas.

Getty Images
12 semanas sin entrenamiento provocan una disminución significativa en la cantidad de peso se que puede levantar.

Aunque los atletas de alto rendimiento (como, por ejemplo, un maratonista) ven un rápido declive en su factor VO2 máx. en las primeras cuatro semanas, esta pérdida luego se detiene y logran mantener un VO2 máx. por encima del promedio.

Sin embargo, para quienes no son atletas de alto rendimiento y dejan de hacer ejercicio, en menos de ocho semanas el VO2 máx. caerá bruscamente a los niveles en que estaban antes del entrenamiento.

La razón por la que este factor se reduce está relacionada con la merma en los volúmenes de sangre y plasma de casi un 12% en las primeras cuatro semanas después de que la persona deja de entrenarse.

Y los volúmenes de sangre y plasma caerán debido a la falta de exigencia sobre nuestro corazón y músculos.

El volumen de plasma incluso podría disminuir cerca de un 5% en las primeras 48 horas después de dejar de hacer ejercicio.

El efecto de la disminución del volumen de sangre y plasma es que habrá menos sangre bombeada por todo el cuerpo con cada impulso del corazón.

Grafico de varios hombres corriendo

Getty Images
Para una persona que no es un atleta de alto rendimiento y deja de paracticar algún tipo de ejercicio, el VO2 max caerá bruscamente a niveles de preentrenamiento en menos de ocho semanas.

El efecto de la disminución del volumen sanguíneo y plasmático hace que se bombee menos sangre por el cuerpo en cada latido del corazón. Pero estos niveles solo descienden al punto de partida, lo que significa que no empeoramos.

Por supuesto, la mayoría de nosotros no somos maratonistas, pero tampoco somos inmunes a estos efectos.

En el momento en que dejemos de ejercitarnos, el cuerpo comenzará a perder esas adaptaciones cardiovasculares a un ritmo muy similar al de los atletas de alta competencia.

Entrenamiento de fuerza

En cuanto a la fuerza, las pruebas demuestran que, en la persona promedio, 12 semanas sin entrenar provocan una disminución significativa de la cantidad de peso que podemos levantar.

La buena noticia es que la investigación muestra que se logra mantener algo de la fuerza que se había ganado antes de dejar de entrenar.

Lo que llama la atención es que, a pesar de la disminución significativa en la fuerza, solo hay una reducción mínima en el tamaño de las fibras musculares.

La razón por la que perdemos fuerza muscular tiene que ver, en gran medida, con el hecho de que ya no estamos sometiendo nuestros músculos a una presión.

Por lo tanto, cuando ya no estamos trabajando nuestros músculos con fuerza, estos se vuelven «perezosos», lo que hace que el número de nuestras fibras musculares disminuya, y que se empleen menos músculos durante una actividad.

Esto, en última instancia, hace que seamos menos capaces de levantar el peso que solíamos levantar.

HOmbre haciendo abdominales

Getty Images
Perdemos fuerza porque ya no estamos poniendo nuestros músculos bajo presión.

La cantidad de fibras musculares utilizadas durante el ejercicio disminuye en alrededor de un 13% después de solo dos semanas sin entrenamiento, aunque esto no conlleva una pérdida de fuerza muscular.

Esto implica que las pérdidas observadas durante los períodos más largos sin entrenamiento son una combinación de esta disminución inicial en la cantidad de fibras musculares que usamos, pero también de la disminución más lenta de la masa muscular.

El aficionado al gimnasio promedio que levanta pesas experimentará una disminución en el tamaño de sus músculos y, con el tiempo, le resultará más difícil levantar cargas pesadas, ya que tienen menos fibras musculares ejercitadas.

Por lo tanto, incluso después de todo ese esfuerzo que hacemos para ponernos en forma, comenzamos a perder estado cardiovascular y fuerza dentro de las 48 horas posteriores a la interrupción del ejercicio.

Pero no comenzamos a sentir estos efectos hasta después de dos o tres semanas en el aspecto cardiovascular, y en el muscular hasta entre seis y 10 semanas.

La tasa de “desentrenamiento” es similar para hombres y mujeres, e incluso para atletas de mayor edad.

Pero cuanto más en forma estés, más lentamente perderás lo que has ganado.

*Dan Gordon es profesor asociado de fisiología dela Universidad Anglia Ruskin. Justin Roberts es profesor asociado de salud y nutrición física en la misma universidad.


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