Activistas localizan 9 fosas clandestinas más en un predio de Veracruz; ya suman 116
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Cuartoscuro Archivo

Activistas localizan 9 fosas clandestinas más en un predio de Veracruz; ya suman 116

Tras siete meses de labores de búsqueda en el predio Colinas de Santa Fe, en el Puerto de Veracruz, el colectivo Solecito informó que han encontrado hasta el momento 116 fosas clandestinas con al menos 189 cuerpos.
Cuartoscuro Archivo
Por Manu Ureste
9 de febrero, 2017
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Nueve fosas clandestinas más fueron localizadas en el predio de Colinas de Santa Fe, en el Puerto de Veracruz, con lo que se eleva a 116 el número de fosas encontradas en este lugar desde que iniciaron las labores de búsqueda de cuerpos el pasado 3 de agosto de 2016.

A siete meses del primer hallazgo de fosas y cuerpos enterrados con huellas de tortura, el colectivo Solecito, formado por madres que buscan a sus familiares desaparecidos, informó que encontró estas nueve fosas en el predio que grupos del crimen organizado usaban como “cementerio clandestino”.

Lucy Díaz, representante del colectivo y madre de un joven de 29 años desaparecido, explicó en entrevista con Animal Político que de las 116 fosas halladas “ya se exploraron y exhumaron 94”. Y que de estas 94 tumbas “han salido un total de 189 cuerpos”.

“No son restos humanos fragmentados, son 189 cuerpos enteros de personas enterradas en fosas clandestinas”, recalcó Díaz, quien dijo que aún falta por explorar otras 20 fosas.

“Estamos seguras de que se va a rebasar la cifra de 200 cuerpos, porque en todas las fosas hay cadáveres. No hay ninguna vacía”, añadió la activista, quien recordó que en septiembre pasado advirtieron que al ritmo que encontraban fosas y cadáveres, el predio de Colinas de Santa Fe podría ser “el mayor hallazgo” de fosas clandestinas localizadas en México por la ciudadanía.

Confirma CNS restos de 189 personas; “pero no todos son cuerpos enteros”

Animal Político buscó a la Comisión Nacional de Seguridad (CNS) para corroborar el número de cuerpos encontrados en las fosas; instancia que confirmó que hasta el momento han encontrado “restos” que podrían pertenecer a almenos 189 personas en las 116 fosas, aunque  explicaron que no en todos los casos son cuerpos enteros.

“Son restos y fragmentos óseos que podrían pertenecer a 189 personas. Pero no quiere decir que todos son cuerpos completos”, recalcó la CNS.

Por su parte, la Fiscalía de Veracruz informó que hasta diciembre pasado tenían contabilizados 12 mil 371 restos y 145 cráneos encontrados en la revisión de 67 fosas.

Cabe recordar que, tal y como documentó Animal Político en esta nota que puedes leer aquí, la Policía Federal sólo ha confirmado, en los últimos cuatro años, el hallazgo de seis fosas clandestinas con restos humanos en Veracruz. Mientras que la Procuraduría General de la República (PGR) reportó solo dos fosas en 6 años en esta entidad.

Identifican a un agente del Ministerio Público y a su secretario

Durante la entrevista con Animal Político, el colectivo Solecito también señaló que entre los restos encontrados, tras un análisis genético, las autoridades identificaron a dos funcionarios públicos.

Se trata de Pedro Alberto Huesca Barradas, quien se desempeñaba como agente del Ministerio Público en la ciudad de Cardel, y la otra víctima es Gerardo Montiel Hernández, su secretario. Ambos desaparecieron en abril de 2013 en la colonia Ejidal, en Cardel, Veracruz.

No obstante, la Fiscalía del Estado aún no ha informado oficialmente de la identificación del Ministerio Público y su secretario en las fosas del predio Colinas de Santa Fe.

Lucy Díaz dijo que el próximo día 16 de febrero la Fiscalía estatal y la Policía Científica les darán a conocer nuevos informes sobre la posible identificación de más cadáveres.

El cementerio privado del narco

El 10 de mayo de 2016, durante una marcha en el Puerto de Veracruz convocada por varias organizaciones dedicadas a la búsqueda de personas desaparecidas, ciudadanos repartieron de manera anónima entre los asistentes unos misteriosos mapas.

Esos mapas, aunque rudimentarios, incluían un croquis dibujado a mano con información precisa de un camino sobre la autopista Veracruz-Xalapa, que llevaba hasta un predio ubicado al norte del Puerto, en la colonia Colinas de Santa Fe.

Al final del camino, a escasos metros de la zona portuaria protegida por elementos de seguridad federales, entre ellos la Marina y el Ejército, el mapa indicaba con unas cruces dibujadas sobre el papel que en ese lugar había decenas de tumbas clandestinas.

Equipadas con picos, palas, varillas de hierro y litros de repelente para los insectos, el grupo de 50 madres del colectivo Solecito se dividió en varios turnos para comenzar a levantar la tierra arcillosa del predio el día 3 de agosto.

Cinco días después, a partir del 8 de agosto, las fosas comenzaron a brotar hasta sumar “75 puntos positivos” confirmados en septiembre de 2016 por la Fiscalía estatal. Poco después, en octubre de 2016, el número de fosas aumentó a 105 y 75 cuerpos. Y ahora, en febrero de 2017, Solecito reporta 116 fosas y 189 cuerpos.

Lucy Díaz apuntó que Colinas de Santa Fe es un “cementerio clandestino”, un “lugar de delito”, donde el crimen organizado enterró decenas de cadáveres, los cuales algunos tenían vendajes, huellas de tortura, o restos de cuerdas, indicios de que las víctimas fueron amarradas y posiblemente torturadas.

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El caso del hombre con superanticuerpos contra la COVID (y por qué da esperanza a los científicos)

Los anticuerpos de John Hollis son tan potentes que es inmune incluso a las variantes recién descubiertas de la COVID-19.
18 de marzo, 2021
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John Hollis

BBC
Se podrían diluir los anticuerpos de John Hollis al uno por mil y seguirían matando el 99% de los virus, aseguran los expertos.

El escritor estadounidense John Hollis, de 54 años, pensó que iba a contraer la covid-19 cuando un amigo con el que compartía casa se infectó y enfermó gravemente en abril de 2020.

“Fueron dos semanas en las que sentí mucho miedo”, dice John Hollis. “Durante dos semanas esperé que la enfermedad me golpeara, pero nunca ocurrió”.

Hollis simplemente pensó que había tenido suerte por no contraer la enfermedad.

Pero en julio de 2020, de manera absolutamente casual, Hollis mencionó esa convivencia con una persona muy enferma en una conversación con el médico Lance Liotta, profesor de la Universidad George Mason, en Estados Unidos, donde Hollis trabaja en tareas de comunicación.

Liotta, quien investiga formas de combatir el coronavirus, invitó a Hollis a participar como voluntario en un estudio científico sobre el virus que se estaba desarrollando en la universidad.

De este modo, Hollis descubrió que no sólo había contraído la covid-19, sino que su cuerpo tenía superanticuerpos que le hacían permanentemente inmune a la enfermedad, es decir, que los virus entraban en su cuerpo, pero no lograban infectar sus células y hacerle enfermar.

“Esta ha sido una de las experiencias más surrealistas de mi vida”, reconoce Hollis.

“Una mina de oro”

“Recogimos la sangre de Hollis en diferentes momentos y ahora es una mina de oro para estudiar diferentes formas de atacar el virus”, explica Liotta.

En la mayoría de las personas, los anticuerpos que se generan para combatir el virus atacan las proteínas de las espículas del coronavirus, formaciones puntiagudas en la superficie del Sars-Cov-2 que le ayudan a infectar las células humanas.

virus

Getty Images
Los anticuerpos de Hollis son distintos: atacan varias partes del virus y lo eliminan rápidamente.

“Los anticuerpos del paciente se adhieren a las espículas y el virus no puede pegarse a las células e infectarlas”, indica Liotta.

El problema es que cuando una persona entra en contacto con el virus por primera vez, su organismo tarda en producir estos anticuerpos específicos, lo que permite la propagación del virus.

Pero los anticuerpos de Hollis son distintos: atacan varias partes del virus y lo eliminan rápidamente.

Son tan potentes que Hollis es inmune incluso a las nuevas variantes del coronavirus.

“Podrías diluir sus anticuerpos al uno por mil y seguirían matando el 99% del virus”, asevera Liotta.

Los científicos están estudiando estos superanticuerpos de Hollis y de algunos otros pacientes como él con la esperanza de aprender a mejorar las vacunas contra la enfermedad.

“Sé que no soy la única persona que tiene anticuerpos de este tipo, sólo soy una de las pocas personas a quien se le han descubierto“, opina Hollis.

Experimento

BBC
La población negra es poco proclive a participar en estudios por escándalos como el de Tuskegee, una investigación sobre la sífilis en pacientes negros que los tuvo sin tratamiento durante décadas aunque existía el remedio.

Prejuicios raciales en las investigaciones

Sin embargo, este tipo de descubrimientos no suceden algunas veces debido a un sesgo racial en las investigaciones científicas: la mayor parte se realizan con pacientes blancos.

La participación de los individuos negros en los estudios suele ser mucho menor que su representación en la sociedad.

“Hay una larga historia de explotación (de pacientes negros) que hace que la comunidad afroamericana desconfíe a la hora de participar en las investigaciones”, revela Jeff Kahn, profesor del Instituto de Bioética de la Universidad John Hopkins.

“Es comprensible que exista esa desconfianza”, reconoce.

Uno de los experimentos más conocidos en el que participaron afroamericanos es el estudio de la sífilis de Tuskegee: durante más de 40 años, científicos financiados por el gobierno estadounidense estudiaron a hombres negros que tenían sífilis en Alabama sin proporcionarles medicamentos para la enfermedad.

“A lo largo de los años, durante la elaboración del estudio, los antibióticos se volvieron un remedio ampliamente disponible y no se les ofrecieron a estas personas”, relata.

“Los investigadores mintieron sobre lo que se les hacía y se les negó el tratamiento en nombre de la investigación”, sentencia Kahn.

“Cuando el estudio de Tuskegee salió a la luz, se establecieron normas y regulaciones para la investigación con seres humanos, que están en vigor desde los años 70”.

Esta historia es una de las razones por las que un segmento de la población, el cual se ha visto muy afectado por la pandemia, suele ser reacio a participar en los estudios o a vacunarse.

Poblacion negra

Getty Images
La población negra está siendo muy afectada por el coronavirus y hay que asegurarse de que reciban “los beneficios de las innovaciones que se están desarrollando”, consideran los expertos.

“Queremos asegurarnos de que las comunidades más afectadas reciban los beneficios de las innovaciones que se están desarrollando”, afirma Kahn.

“Y para ello, esas poblaciones también deben formar parte de los estudios”.

“Debemos honrar a esas personas, a las víctimas del estudio de Tuskegee, iniciando un proceso para asegurarnos de que eso no vuelva a ocurrir. Y también para salvar vidas, especialmente en la comunidad afroamericana, que se ha visto muy afectada por la pandemia”, sostiene Hollis.

“Protegernos los unos a los otros es un deber para con nosotros mismos y para con las personas que amamos”, zanja el escritor.


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