Horror bajo el agua: Los monstruos marinos más poderosos
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Horror bajo el agua: Los monstruos marinos más poderosos

Desde épocas antiguas, la humanidad ha coqueteado con la idea de que en las profundidades del mar habitan monstruos marinos tan terroríficos como estos.
Por Daniel García
7 de febrero, 2017
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Nota del editor: esta entrada fue publicada originalmente en ClickNecesario.com, el 30 de junio de 2016.


Nadie sabe lo que habita en las profundidades del mar. Ese lugar oscuro y misterioso es quizá de lo poco que aún queda casi intocable por el humano. Desde épocas antiguas, la humanidad ha coqueteado con la idea de que en aquel territorio habitan extrañas criaturas, monstruos marinos tan terroríficos que preferimos no averiguar si son reales o no.

Ya sea en la religión, en los mitos de creación de muchas culturas, en la literatura o simplemente en la cultura pop, nos hemos encargado de llenar nuestras mentes de monstruos marinos que nos hacen temer nadar en las profundidades del mar más que hacerlo en las contaminadas aguas del balneario local.

Estos son algunos de las bestias marinas más conocidas y temibles. ¡Al agua, patos!

KRAKEN

Mi único acercamiento real con un Kraken es con el ron y aunque me he puesto borracheras de miedo con él, nada se compara con el terror que sentiría al toparme con esta criatura.

Según la mitología escandinava el Kraken es un calamar gigante que habitaba las profundidades del mar esperando que algún barco se acercara para atacarlo violentamente. Si el abrazo de sus enormes tentáculos no era suficiente, bastaba con el remolino que provocaba cada vez que se sumergía en el mar, para hundir las naves vikingas.

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Si bien no existen registros reales de que el Kraken haya existido, la leyenda pudo haberse originado tras algunos avistamientos reales de calamares de 13 a 15 metros de largo.

HIDRA

Si bien los griegos son más famosos por sus bodas o por su gyros, lo que realmente nos encanta de ellos es su mitología. ¿Por qué? Porque la gente creativa nos cae bien. Dentro de su cabeza locona crearon a un despiadado monstruo acuático proveniente del inframundo que tenía la particularidad de regenerar sus cabezas cada que perdía una.

Les presentamos a Hidra, la serpiente policéfala quien solía andar por el lago de Lerna allá en el golfo de la Argólida, ya saben cerca de Nauplia (alguien debería hacer un Google Maps de la antigua Grecia). Y es que justo bajo las aguas que recorría esta horrorosa criatura existía una entrada al Inframundo y ella era la encargada de cuidarla.

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Afortunadamente llegó el buen Hércules y su sobrino Yolao (no sabemos si Yolao derecho o Yolao izquierdo), y tras una fuerte batalla que incluyó flechas con fuego y espadas, Hidra murió.

LEVIATÁN

De entre los mitos de la Biblia (o verdades según sea su creencia), encontramos a una de las bestias más horrendas creadas por Dios. Isaías tenía un libro y en el mencionó lo siguiente “esa serpiente sinuosa… el dragón que se encuentra en el mar”, ese era el Leviatán.

Era el quinto día de la creación y Dios andaba en labores de engendrar a todas las criaturas del mar. Así, tuvo la buena idea de crear al poderoso y magnífico dragón serpiente para que hiciera de gobernante del extenso reino marino.

De inmenso y largo cuerpo, revestido de una cubierta impermeable de escamas, iba por las aguas (no que fuera alcohólico, sino que nadaba mucho) con una fuerza explosiva. A su paso hervía el océano y sus más de 300 incadescentes ojos iluminaban el camino.

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Se llegó a creer que el Leviatán era el mismísimo Satanás, y por ello, durante el Día del Juicio Final, Dios mandó al Arcángel Gabriel a matar a esta bestia. Tras el asesinato se organizaría una especie de parrillada con la carne del Leviatán, para que todos los justos sobrevivientes celebraran con una buena carne asada.

MOBY DICK

Moby Dick era un gran cachalote blanco que iba por los mares con ganas de quitarle piernas a los marinos. Bueno, en realidad sólo se la quitó al capitán Ahab, o más bien sólo él había sobrevivido el ataque de esta inmensa ballena. Bueno, como sea, lo importantes es que toparse con Moby podría poner en peligro a tu dick.

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Herman Melville escribió la novela Moby Dick en 1851 sobre una auto destructiva persecución de una ballena blanca (según esto basada en una historia real). En la novela se le nombra como una enorme leviatán lo cual, ahora conociendo al original monstruo bíblico, nos hace imaginar el tamaño de este cetáceo.

CTHULHU

De la mente del escritor H.P. Lovecraft llega para todos ustedes este monstruo marino, o entidad cósmica como el prefería llamarlo. Se trata del Cthulhu y muchos aseguran que lo más terrorífico de esta bestia es no saber cómo pronunciar su nombre.

Este personaje ficticio apareció por primera vez en el cuento corto “The Call of Cthulhu”, publicado en la revista Weird Tales por allá del año 1928. Lovecraft lo describe como “un monstruo antropoide, con cabeza de pulpo cuyo rostro es una masa de tentáculos, un cuerpo escamoso, garras prodigiosas sobre sus pies y alas largas y estrechas”. Es decir, esta mezcla de pulpo, hombre y dragón, que medía cerca de 10 kilómetros de altura, era todo un adonis.

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Existió mucho antes de que los hombres lo hicieran y ahora, se encuentra en algún lugar del Pacífico durmiendo y soñando con el día en que lo puedan liberar. Si alguien lo hace, nomás avísennos para no andar cerca.

JAWS

Definitivamente no es el monstruo marino más grande, ni el más terrorífico. Lo que sí podemos asegurar es que se trata del más famoso. El tiburón (no el de la canción, sino el de la película) aterrorizó a toda la población de Amity con sus casi ocho metros de largo y su preferencia por morder chavas en bikini.

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Conocido por el crew de la cinta como Bruce (nombre que tenía el abogado de Steven Spielberg), el tiburón recibió un merecido castigo en forma de explosión dejando regados pedacitos de su cuerpo por todo el mar. Y si bien Hooper y Brody, los marinos que mataron a Bruce, estaban bien felices, nunca contaron con que Hollywood reviviría una y otra vez al tiburón al grito de ¡No pare, sigue, sigue!

EL MONSTRUO DEL LAGO NESS

En las profundidades del Lago Ness habita un monstruo que atemoriza a los habitantes de la ciudad de Inverness, en Escocia. Se trata del monstruo del Lago Ness también conocido como Nessie (se cree que su nombre completo es Lionel Nessie).

Se cree que el aspecto del monstruo es parecido al extinto plesiosaurio, una criatura acuática de la prehistoria.

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Los rumores acerca de este presunto animalote han circulado durante siglos desde hace mil 500 años. Algunos dudan de su veracidad y aseguran que se trata de una leyenda hecha para aumentar el turismo en la región. Como sea yo no me metería a nadar al Lago Ness ni aunque me pagaran.

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Afortunadamente, para no temerle tanto al mar, siempre estará Sebastián recordándonos que bajo el mar la vida es mucho es mejor.

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El lugar del mundo donde la gente reconoce 5 géneros

El pueblo bugis, en Indonesia, es un grupo étnico que reconoce cinco géneros sexuales. Pero el futuro de su cultura única en el mundo parece estar en peligro.
22 de abril, 2021
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La isla indonesia de Célebes se extiende como una estrella de mar borracha en el océano Pacífico occidental, sus cuatro patas esmeralda tocan los mares de Celebes, Molucca y Flores.

En su extremo suroeste se encuentra la ciudad portuaria de Macasar, una población ahogada por una niebla tóxica que durante mucho tiempo fue un importante punto comercial y la puerta oriental de Indonesia al mundo.

En un amanecer gris, me puse de pie en el paseo marítimo mientras veía las proas curvas de los tradicionales veleros prahu avanzar elegantemente hacia el caos del puerto de Paotere. Llegaban allí para descargar pepinos de mar, sepias y otras extrañas criaturas de las profundidades marinas.

Estas embarcaciones pertenecen al pueblo bugis, una sociedad de marineros notable por reconocer cinco géneros.

“Los bugis tienen palabras para cinco géneros que representan cinco formas de estar en el mundo”, explica Sharyn Graham Davies, antropóloga de la Universidad Monash en Melbourne, Australia.

Los bugis son el grupo étnico más grande de la isla de Célebes. Se concentran en Makassar y el campo de cultivo de arroz al norte de la ciudad, pero su destreza como marineros y comerciantes consolidó la influencia de los bugis en Indonesia y el archipiélago malayo.

También sembró miedo en los corazones de los colonizadores europeos, quienes los veían como piratas despiadados.

Un pueblo influyente

A pesar de que representan solo seis de los 270 millones de habitantes que tiene Indonesia, los bugis son extremadamente influyentes.

Algunos ejemplos destacados incluyen a Jusuf Kalla, quien fue dos veces vicepresidente de Indonesia; y a Najib Razak, ex primer ministro de Malasia.

Los bugis son una sociedad marinera cuya influencia se ha extendido por Indonesia y el archipiélago malayo.

Getty Images
Los bugis son una sociedad marinera cuya influencia se ha extendido por Indonesia y el archipiélago malayo.

“Los bugis se encuentran entre los grupos étnicos con más fuerza del archipiélago, política, económica y culturalmente”, señala Sudirman Nasir, un bugis que trabaja en salud pública en el sur de la isla.

La antropóloga Sharyn Graham Davies explica que en la sociedad bugis, los géneros makkunrai y oroani corresponden a los conceptos de mujer cis y hombre cis en Occidente.

Los calalai nacen con cuerpos femeninos pero asumen roles de género tradicionalmente masculinos; pueden llevar camisa y pantalones, fumar cigarrillos, llevar el pelo corto y realizar trabajos manuales.

Por otro lado, los calabai nacen con cuerpos masculinos pero asumen roles de género femeninos, usan vestidos y maquillaje y se dejan crecer el cabello.

“Muchos calabai trabajan en salones de belleza“, asegura Neni, una calabai del pueblo de Segiri, al norte de Makassar.

“También ayudamos a planificar bodas y actuamos en ceremonias”.

El quinto género

Los calabai no se hacen pasar por mujeres, detalla Davies, sino que exhiben su propio conjunto de comportamientos femeninos que serían mal vistos en las mujeres makkunrai, como usar minifaldas, fumar y actuar de una manera más sexualizada exteriormente .

Dentro de la sociedad bugis, las personas calabai y calalai pueden ser mal vistas en algunos sectores, pero son ampliamente toleradas, incluso se considera que juegan un papel importante en la sociedad.

De manera general no son atacadas ni perseguidas por miembros de su propia comunidad.

El quinto género bugis es el bissu, que no se considera ni masculino ni femenino, sino que representa la totalidad del espectro del género.

Los bissu, como los calabai y calalai, muestran su identidad a través de la vestimenta: a menudo usan flores, un símbolo tradicionalmente femenino, pero llevan la daga keris asociada con los hombres.

Muchos bissu nacen intersexuales, pero el término tiene implicaciones más allá de la biología.

Si bien el género en los bugis a menudo se describe como un espectro, se considera que los bissu están por encima de esta clasificación: son seres espirituales que no están a medio camino entre el hombre y la mujer, sino que encarnan el poder de ambos a la vez.

“Se dice que, en su descenso del cielo, los bissu no se separaron convirtiéndose en hombre o mujer, como la mayoría de la gente, sino que siguieron siendo una unidad sagrada de ambos”, explica Davies.

Como tales, son percibidos como intermediarios entre mundos y ocupan un papel similar al de los chamanes en la religión bugis.

Poseídos por los dioses

Una anciana serena y un pollo que cacareaba fueron mis compañeros de viaje cuando me fui de Makassar en un maltrecho bemo (minibús público) de color azul celeste.

Mientras avanzábamos hacia el norte, fragmentos de piedra caliza kárstica, cubiertos de jungla, se elevaban hacia el cielo desde los arrozales circundantes.

Muchos bugis viven en la verde y montañosa isla indonesia de Célebes.

Getty Images
Muchos bugis viven en la verde y montañosa isla indonesia de Célebes.

Era época de siembra y pasamos por un campo donde se empujaba un arado mecánico, precedido por un desfile ritual de bissu, reconocibles por sus túnicas rojas, doradas y verdes y sus tocados adornados con flores de colores.

Seguimos conduciendo. El sol de la tarde comenzó a brillar como carbón y los agricultores bugis proyectaban sombras encorvadas y alargadas, mientras se inclinaban para ocuparse de los campos de arroz.

Cuando cayó la noche, llegamos a la ciudad de Segiri, donde seguí a una multitud de lugareños hasta una gran casa de madera.

Cinco bissu estaban reunidos en el centro de la habitación alrededor de una pila de arroz. El humo del incienso fragante se arremolinaba en la casi oscuridad, y el sonido de los tambores y los cánticos se aceleró a un punto febril mientras el bissu bailaba bruscamente hasta un estado de trance.

Al unísono, desenvainaron sus dagas keris y comenzaron a apuñalar las hojas onduladas en sus propias sienes, palmas, incluso en los párpados, aparentemente sin sentir ningún dolor o apenas sacando una gota de sangre.

Someterse a este ritual, conocido como ma’giri’, y salir ileso es considerado como una prueba de que los bissu han sido poseídos por los dioses y están listos para dar bendiciones.

El idioma de los cielos

Esta ceremonia, como el desfile en el campo de arroz, está orientada a asegurar una cosecha abundante; buena salud y embarazos exitosos son otros de los resultados que se esperan de una bendición bissu.

“Convertirse en bissu es una llamada del alma”, dice Eka, jefe de los bissu en Segiri.

“Viajamos a una edad temprana para estudiar con un bissu mayor y aprender nuestro idioma secreto, Basa To Ri Langiq (la lengua de los cielos), que solo nosotros podemos entender”.

Además de otorgar bendiciones, Eka oficia bodas. “Los bugis nos tratan muy bien”, prosigue. “Tienen que hacerlo, porque supervisamos todas las costumbres de los bugis”.

Aunque sus rituales religiosos y su concepción del género están impregnados de ideas preislámicas, la mayoría de los bugis son musulmanes, muchos devotos.

“Hubo interacciones complejas entre los valores bugis y la enseñanza islámica”, explicó Nasir. “Esto llevó a formas de sincretismo islámico-bugis“.

Luchan contra su propia sexualidad

Por ejemplo, como señala Davies, los bugis a menudo acuden a los bissu para bendecir un próximo peregrinaje a La Meca.

Muchos calalai y calabai luchan contra su propia sexualidad y contra el sentido de sí mismos, explica la antropóloga.

Creen que su estilo de vida -que puede incluir relaciones entre personas del mismo sexo- es pecaminoso según la creencia islámica, pero también que son como son porque fue prescritopor Allah.

Por la misma razón, no tienen el concepto de haber nacido en el cuerpo equivocado. Aunque algunas calabai pueden someterse a procedimientos cosméticos para lucir más femeninas, no se considerarán mujeres, como descubrió Davies en su trabajo de campo.

El islam comenzó a ser predominante en Indonesia cerca del año 1400, pero durante siglos los locales reconciliaron su variada percepción del género con la nueva fe.

“Los marinos europeos escribieron sobre sus reflexiones sobre la diversidad de género en el la isla de Célebes desde al menos el siglo XVI”, cuenta Davies.

Igualdad social

En 1848, el colonialista británico James Brooke escribió en su diario: “La costumbre más extraña que he observado es que algunos hombres se visten como mujeres y algunas mujeres como hombres; no ocasionalmente, sino toda su vida, dedicándose a las ocupaciones y búsquedas de su sexo adoptado”.

Al visitar la isla de Célebes, Brooke se sorprendió aún más por la igualdad social que observó entre mujeres y hombres, un sentimiento compartido por su compañero imperialista Thomas Stanford Raffles.

Un tercer género conocido como waria (un acrónimo de wanita, que significa mujer, y pria, que significa hombre) ha sido reconocido durante mucho tiempo en las sociedades de Indonesia.

Sin embargo, desde mediados del siglo XX, Indonesia en general se ha vuelto menos tolerante con las ideas no binarias de género, lo que ha provocado la persecución de los calabai y bissu en particular.

Torturados y asesinados en los 50

A partir de la década de 1950, comenzó una ola de ataques violentos contra la comunidad LGBTQ.

“Cuando el movimiento de rebelión Darul Islam de Kahar Muzakkar quiso establecer un estado islámico en la década de 1950, los bissu fueron arrestados, torturados y obligados a arrepentirse”, recuerda Nurhayatai Rahman Mattameng, filólogo del pueblo bugis.

A algunos bissu les raparon la cabeza para avergonzarlos públicamente; algunos fueron asesinados.

“Durante la era del Nuevo Orden bajo el presidente Suharto (1967-1998), hubo una iniciativa llamada Operación Arrepentimiento”, añade Mattameng.

“Todos los bissu se vieron obligados a (renunciar) al Latang, la religión ancestral de los bugis, y en su lugar eligieron una de las religiones oficialmente reconocidas en Indonesia”.

En 2001, extremistas islámicos incendiaron la sede en Makassar de GAYa Celebes, una organización que aboga por los derechos de los homosexuales.

En 2018, el Jakarta Post informó que las mujeres transgénero estaban siendo detenidas y colocadas en centros de detención en la capital de Indonesia, como una medida “disuasiva” para las personas que se identificaban como waria.

Un hombre en Makassar.

Getty Images
Hace poco, muchos bissu vivían con miedo de ser arrestados o asesinados; algunos estaban incluso avergonzados de ser bissu.

“Los bissu, los calalai y los calabai están experimentando mucho estigma y discriminación, que lamentablemente está aumentando junto con la creciente asertividad del islam político”, lamenta Nasir.

“A nivel social, hay una fuerte tendencia hacia una mayor piedad y puritanismo, que podría compararse con la de los cristianos nacidos de nuevo en Occidente. El futuro de estas personas perseguidas no es muy prometedor”.

“En peligro”

Eka está de acuerdo en que el futuro parece sombrío.

“El número de profesores con conocimiento de costumbres bissu está disminuyendo. También está disminuyendo el interés de la gente en vivir como calabai”, señala.

“En el futuro, los bissu estarán en peligro de extinción”.

Sin embargo, no todo el mundo es tan pesimista sobre el futuro de esta cultura única. Hay ayuda disponible gracias a personas como Halilintar Lathief, una activista, artista y antropóloga bugis.

La organización de Lathief, Latar Nusa, lucha para revitalizar la cultura bissu y calabai preservando la literatura tradicional y empoderándolos para aprovechar los beneficios económicos de sus roles tradicionales al buscar trabajo remunerado como maquilladores de novias, planificadores de bodas y proveedores de catering y chamanes medicinales.

“Durante los primeros días, el trauma de la persecución que habían enfrentado significaba que nadie quería convertirse o pretender ser bissu”, asegura Lathief.

“Tenían miedo de ser arrestados o asesinados; algunos estaban avergonzados. Ahora, después de varios años, hay muchas más personas que se identifican como calabai y otras más que se enorgullecen de ser llamadas bissu”.

Puedes leer la versión original de este artículo en inglés en BBC Travel.


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