El gobierno de Peña evitó durante 2 años dar disculpa pública a mujeres indígenas
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El gobierno de Peña evitó durante 2 años dar disculpa pública a mujeres indígenas

La PGR impugnó en 2014 el fallo del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa que obligaba a la procuraduría a reparar el daño a las mujeres y darles una disculpa pública.
AFP
Por Paris Martínez
22 de febrero, 2017
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Este martes, 21 de febrero, el titular de la Procuraduría General de la República, Raúl Cervantes, encabezó el acto oficial con el que fue reconocida públicamente la inocencia de tres mujeres indígenas del estado de Querétaro, a los que la PGR acusó en 2006 de secuestrar a seis agentes de la corporación.

En su discurso, el funcionario admitió que la PGR “contravino” el principio de presunción de inocencia en agravio de estas mujeres, que pasaron en la cárcel cuatro años, pero subrayó que dicho “agravio” fue cometido “en el pasado”, mientras que el acto realizado este martes era prueba de que, en el presente, existe un “firme compromiso de acatar de forma cabal” el artículo 1 de la Constitución, según el cual es obligación de todas las autoridades “prevenir, investigar y, ante todo, reparar las violaciones” a los derechos humanos.

Efectivamente, el proceso penal contra estas tres indígenas, de nombre Jacinta Francisco, Alberta Alcántara y Teresa González, fue iniciado durante la pasada administración encabezada por Vicente Fox, del Partido Acción Nacional.

No obstante, la negativa de la PGR a reconocer la inocencia de estas tres mujeres no es cosa del “pasado”, como afirmó su actual titular, sino que esta postura se mantuvo hasta la actual administración federal, encabezada por Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional y no fue sino apenas el pasado 25 de agosto de 2016 que las actuales autoridades declinaron esta postura.

Tal como consta en el expediente judicial del caso, Jacinta, Alberta y Teresa fueron detenidas mediante engaños, cuatro meses después del supuesto secuestro del que se les acusaba, cometido, según la PGR, en contra de seis de sus agentes, cuando realizaban un operativo en un mercado.

A partir de pruebas fabricadas por la PGR –tales como declaraciones de testigos que nunca existieron–, y en un proceso penal en el que fueron privadas de un intérprete, las tres mujeres indígenas fueron sentenciadas a 21 años de prisión.

Tras impugnar el fallo ante un Tribunal Unitario, Jacinta fue liberada tres años después, en 2009, al comprobarse que la PGR había incurrido en “contradicciones sustanciales” al formular su acusación y presentar sus evidencias.

Alberta y Teresa debieron pasar un año más en la cárcel, hasta que la Suprema Corte de Justicia de la Nación las declaró inocentes y ordenó su liberación, en abril de 2010.

A pesar de ambas sentencias absolutorias, la PGR no sólo se negó a reconocer oficialmente la inocencia de las tres mujeres indígenas, sino que se negó a indemnizarlas por el daño moral causado (provocado, entre otras cosas, por la pérdida de la libertad y por la exhibición como delincuentes que de ellas se hizo en medios de comunicación).

En 2014, es decir, ya durante la actual administración federal priista, el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa determinó que la PGR efectivamente había causado daños morales y materiales a Jacinta, Alberta y Teresa, y ordenó a dicha dependencia reconocer su inocencia y disculparse públicamente con ellas.

Sin embargo, la PGR, entonces encabezada por Jesús Murillo Karam, se negó a ello e impugnó el fallo.

Los casos de Jacinta y Teresa fueron dirimidos primero, y en mayo de 2016, la impugnación de la PGR fue desechada, por el Tribunal Federal de Justicia Administrativa.

Finalmente, fue el 25 de agosto de 2016 cuando la misma PGR se desistió de la impugnación contra el fallo que le ordenaba disculparse con Alberta.

Esta fue la primera vez que la PGR mostró un verdadero cambio de postura, en torno a la inocencia de una de las afectadas (y no de las tres), y para ello debieron pasar diez años, durante los cuales el organismo federal se negó a reconocer las irregularidades cometidas.

Los últimos dos años de esa década (entre 2014 y 2016), la negativa a reconocer estas anomalías fue encabezada por la actual administración federal priista.

En la actualidad, uno de los ex agentes involucrados en la fabricación de pruebas contra estas tres indígenas afirma en sus cuentas de redes sociales ser maestro de la Universidad Abierta y a Distancia de México (de la SEP); otro más (ahora integrante de la Policía Federal) está involucrado en un presunto caso de tortura, cometida contra uno de los detenidos por el secuestro y desaparición de 43 normalistas en Iguala, Guerrero; y un tercero fue parte de la terna propuesta al Congreso de Aguascalientes para elegir, en 2015, al Fiscal de Delitos Electorales, aunque finalmente no fue seleccionado para ocupar dicho cargo.

Aquí puedes ver el evento completo de la disculpa pública de la PGR.

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Coronavirus: los países de América Latina cuyas economías tardarán más en recuperarse de la pandemia

América Latina será la región más golpeada del mundo, pero algunos países están más preparados que otros. Los analistas apuntan a los más endeudados como los que más tardarán en reponerse del golpe del virus.
13 de octubre, 2020
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Mujer esperando

EPA
No todos los países tendrán que esperar lo mismo para recuperar su nivel de PIB.

Todos los informes económicos que publican los organismos internacionales repiten la advertencia: América Latina será la región más golpeada por la pandemia de coronavirus.

Para la Comisión Económica de América Latina y el Caribe (Cepal) se trata de la mayor crisis económica en un siglo para la región.

Pese a que empieza a detectar señales positivas inesperadas, el Banco Mundial calculó que el Producto Interno Bruto del área caerá un 7,9% en 2020, un desplome sin precedentes en la historia reciente.

Pero Abhijit Surya, analista especializado en América Latina de la Unidad de Inteligencia Económica de “The Economist” advierte: “Hay países que se van recuperar muy rápidamente, como Chile o Uruguay, y otros que tienen muchos problemas que no lograrán superar hasta probablemente 2023 ó 2024″.

En realidad, determinar cuándo un país se ha recuperado de una crisis no es sencillo y los economistas tienen diferentes ideas sobre cuáles son los indicadores que hay que observar para ello.

Uno de los que más a menudo se utilizan es el Producto Interno Bruto, el valor total de los bienes y servicios producidos en un país en un periodo determinado.

Pese a las dudas que genera sobre el comportamiento de la economía el virus, para el que aún no hay disponible una vacuna efectiva, se espera que el PIB de la mayoría de los países latinoamericanos vuelva a crecer ya en 2021.

Pero el PIB regional no recuperará los niveles previos a la pandemia al menos hasta 2023.

En algunos países esa ardua senda hacia la recuperación de la riqueza perdida podría ser aún más larga.

Surya indica que “a los países que puedan mantener por más tiempo los estímulos a la economía les irá mejor en la fase de recuperación”.

Deuda fiscal en América Latina. (como % del PIB). .

Como sucedió en otros lugares, cuando el coronavirus golpeó a los países de la región, los gobiernos que pudieron permitírselo comenzaron a adoptar medidas para apoyar a la economía, desde las ayudas directas a las familias puestas en marcha en Brasil por el presidente Jair Bolsonaro, hasta los programas de compra de deuda pública adoptados por los bancos centrales de Chile y Colombia.

El objetivo era apoyar el crecimiento y la actividad en un momento en el que el virus los deprimía sin piedad.

Pero la persistencia de la pandemia obligará a los países a mantener este esfuerzo extra y nadie sabe por cuánto tiempo.

En palabras de Martín Rama, economista jefe para la región del Banco Mundial: “Cuando empezó la pandemia se aplicaron estímulos como si se tratara de un esprint; ahora vemos que va a ser más bien una maratón”.

¿Quiénes son los peor equipados para una carrera de fondo de estas características?

Los economistas lo tienen claro. A mayor endeudamiento, mayor riesgo. Cuanto mayor sea la deuda de un país, menor margen tendrá para seguir apoyando a sus empresas y ciudadanos.

Estos son los países con el pronóstico más oscuro en la América Latina pandémica.

Argentina

Con una de las cuarentenas más largas y estrictas de la región, la de argentina es una de las economías que más ha sufrido y el Banco Mundial estima que el país cerrará 2020 con un 12,3% menos en su PIB y casi el doble de pobres que a comienzos de año.

El gobierno de Alberto Fernández aplicó medidas de estímulo por valor del 3,5% del PIB, pero Argentina, agobiada por problemas de solvencia desde hace décadas no puede mantener ese esfuerzo indefinidamente.

Buenos Aires.

Reuters
La economía argentina sigue lastrada por su alto endeudamiento.

Surya señala que “en algún momento las van a tener que retirar porque no es sostenible fiscalmente”.

Fernández logró un respiro a comienzos de año cuando acordó con los acreedores una reestructuración de más de US$66.000 millones de la deuda vencida.

William Jackson, analista de la consultora británica Capital Economics le dijo a BBC Mundo que “el gobierno actuó rápido en la reestructuración de la deuda, pero en realidad lo que hizo fue aplazar un problema que va volver a plantearse a mediados de la década”.

Alberto Ramos, investigador para América Latina de la firma Goldman Sachs tampoco es optimista. “Argentina tiene mucha dificultad e incertidumbre, pese a la reestructuración, porque tiene un gran déficit fiscal que se está monetizando y esto está generando mucha presión cambiaria”.

Esta dinámica amenaza con agravar la espiral de la inflación, aumento de los precios, en la que la economía argentina lleva años atrapada, un lastre para el crecimiento.

A todo ello se suman los controles cambiarios y de precios que entorpecen la actividad económica y que, a juicio de los analistas, disuaden a potenciales inversores.

El Banco Mundial cree que el PIB de Argentina no recuperará su nivel anterior a la pandemia antes de 2023.

Ecuador

Ecuador también acordó recientemente una reestructuración de su deuda, que alcanza ya el 68,9% de su PIB. Un obstáculo demasiado grande para hacer el esfuerzo fiscal que requiere la situación actual.

Con un déficit fiscal que se ha disparado hasta el 8,9% este año, Ecuador se enfrenta al más difícil reto de aumentar sus ingresos fiscales sin ahogar aún más su ya golpeada economía.

“Podríamos ver un retorno a la austeridad cuando la economía aún está sufriendo”, indica Jackson.

Mujer en Ecuador.

Reuters
Ecuador ha sido muy afectado por el virus y su economía se resentirá.

Los analistas del Banco Mundial señalan que la economía ecuatoriana necesita “reformas estructurales”, pero cuando en octubre de 2019 el presidente Lenín Moreno intentó aumentar los impuestos al combustible para así incrementar los ingresos del Estado se encontró con masivas protestas que le obligaron a rectificar.

Ramos advierte que “el clima de tensión política se mantiene en el país y podría afectar al crecimiento”.

Ecuador es otro de los candidatos a no recuperar su PIB de 2019 al menos hasta 2023.

México

La recuperación será también probablemente mas lenta en México.

Al contrario que a Argentina o a Ecuador, su lastre no será la deuda.

El presidente Andrés Manuel López Obrador llegó al poder con la promesa de sanear las cuentas públicas y reducir el déficit público, y la pandemia no parece haberlo desviado de su objetivo.

“En circunstancias normales eso está bien, pero en este momento necesitas más gasto público”, dice Surya.

AMLO

Reuters
El presidente de México prioriza frenar el déficit y muchos economistas que creen que no es el momento de eso.

El gobierno mexicano ha sido uno de los más reacios a aplicar medidas de apoyo a la economía, lo que probablemente explique en parte que el PIB mexicano vaya a reducirse en torno a un 10% en 2020.

La caída del turismo, clave para México, también ha golpeado la economía, y lo peor es que los expertos coinciden en que ese será uno de los últimos sectores en recuperarse.

El descenso de los precios del petróleo tampoco ayuda a México, que, paradójicamente, podría estar también ante su gran oportunidad.

Los problemas en el transporte y el peligro potencial de restricciones aduaneras han llevado a “una tendencia global a acercar las cadenas de suministro a los mercados, y México está muy cerca del gran mercado que es Estados Unidos”, afirma Surta.

Pero, según señala Ramos, de Goldman Sachs, el gobierno de López Obrador, “no ha creado el ambiente más favorable a los negocios”.

Venezuela

Sin cifras oficiales desde hace años, el Banco Mundial no incluye a Venezuela en sus análisis, pero según apunta Jackson, de Capital Economics, en un contexto de precios del petróleo bajos “las cosas no harán sino empeorar en un país que ya era una tragedia antes de la pandemia”.

La Unidad de Inteligencia Económica de The Economist” cree que el país perderá este año cerca de un 30% de su PIB en 2020, con lo que desde que Nicolás Maduro llegó al poder acumulará una caída cercana al 70%.

El gobierno venezolano culpa a las sanciones de Estados Unidos de sus problemas económicos, mientras que la mayoría de observadores los achacan a la mala política económica del gobierno y a graves problemas estructurales de la economía venezolana.

Ningún informe pronostica cuándo el PIB de Venezuela dejará de caer y tampoco cuándo recuperará su nivel de 2019.

Según la ONU, un tercio de los venezolanos no recibe comida suficiente y millones de ellos han abandonado su país en los últimos años.


Datos positivos inesperados

Pese al sombrío panorama general, el último informe del Banco Mundial detectó algunos datos positivos inesperados para América Latina.

El comercio mundial está volviendo a niveles prepandemia, lo que favorece a los países de la regiónque dependen de las exportaciones de materias primas, cuyo precio en los mercados internacionales se ha mantenido, quizá favorecido por la recuperación vigorosa de la demanda de China.

También se ha mantenido el volumen de remesas. Pese a un pronunciado descenso inicial, los migrantes latinoamericanos siguen enviando dinero que ha ayudado a sostenerse a muchos en sus países de origen.

También han sido más “robustos” de lo esperado las medidas de estímulo aplicadas por gobiernos y bancos centrales.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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