Revisar teléfonos, pedir contraseñas... ¿qué pueden hacer los agentes de migración de EU?
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Especial

Revisar teléfonos, pedir contraseñas... ¿qué pueden hacer los agentes de migración de EU?

La ley de EU dice que los agentes de inmigración “tendrán el poder para realizar una búsqueda sin orden judicial”, pero ¿hasta dónde pueden llegar? ¿Pueden revisar tu correo?
Especial
Por Darío Brooks // BBC Mundo
15 de febrero, 2017
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”Desbloquea tu teléfono”. Esa es la petición que los agentes de inmigración sí pueden hacer cuando un extranjero llega a Estados Unidos.

No se trata de una nueva regulación, pues desde 2009 el gobierno de Barack Obama implementó la política que aplican los agentes de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés).

De hecho, pueden retener un dispositivo electrónico —ya sea un celular, una tableta, una laptop u otro medio de almacenamiento de información— durante varios días y hacer copias de información.

Pero con la llegada de Donald Trump a la presidencia de EU, su política de seguridad migratoria ha insinuado la posibilidad de pedir acceder a cuentas de redes sociales.

El periodista de la BBC Ali Hamedani, quien nació en Irán pero tiene pasaporte británico, así lo vivió en persona hace unos días.

“Mantenerlo desbloqueado”

Trump había firmado una orden ejecutiva que prohibía temporalmente la entrada de personas de siete países musulmanes y suspendía la recepción de refugiados, (medida que actualmente está suspendida).

Hamedani llegó al aeropuerto O’Hare de Chicago, en el norte de EU, y tras la revisión de su pasaporte y visa fue llevado a una sala de espera.

Revisión de equipajes en una aeropuerto de EE.UU.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLas normas de revisión aplican a todos los extranjeros y pueden ocurrir en cualquier punto de control de las autoridades aduanales.

“El momento más difícil fue cuando los agentes de inmigración (del CBP) me pidieron la contraseña de mi teléfono“, relata Hamedani.

Aunque el periodista advirtió que tenía información privada sobre su trabajo como reportero, los agentes de inmigración insistieron en que debía desbloquear su móvil.

Accedió a hacerlo y fue cuando los agentes de inmigración lo tomaron e “intentaron mantenerlo desbloqueado lo más posible para poder buscar en él”.

“Vi a uno buscar en mi cuenta de Twitter. Estaba tratando de encontrar algún punto de vista político, si apoyaba a alguien, si tenía alguna idea extremista o no”, dice Hamedani.

Lo cuestionaron si había tenido entrenamiento militar en alguna base de Irán, cuándo fue la última vez que estuvo en ese país, por qué tenía pasaporte británico y no iraní.

“No fue agradable para nada”, dice el periodista que compara esta experiencia a una ocasión en que fue arrestado en Irán por su trabajo periodístico.

“Me sentí igual esta vez”.

Ali Hamedani a su salida del aeropuerto de Chicago O'HareDerechos de autor de la imagenALI HAMEDANI
Image captionAli Hamedani se encontró con una multitud de manifestantes que estaban dando la bienvenida a los musulmanes en el aeropuerto Chicago O’Hare.

¿Qué pueden pedir?

El nuevo director del Departamento de Seguridad Interior, John Kelly, dijo que están considerando un cambio a la política de aduanas que se aplica a los extranjeros.

“Queremos tener sus redes sociales, con contraseñas. ¿Qué hacen en ellas, qué dicen?”, dijo el funcionario al Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes.

“Si no quieren cooperar, entonces no entran“, remató Kelly.

Sin embargo, mientras no se apliquen estos cambios, hasta ahora ningún agente del CBP puede solicitar las claves de acceso a dispositivos o cuentas de redes sociales.

“No pedimos contraseñas. Solo podemos solicitar una inspección de su dispositivo, lo que aplica a todos los viajeros”, dijo a BBC Mundo un portavoz del CBP.

En el caso de redes sociales, existe un formato de respuesta voluntaria que es aplicado a los ciudadanos de 38 países a los que EU no les solicita visa de entrada.

La disposición es aplicada desde diciembre y pide marcar su “presencia” en una lista de redes sociales.

Ninguna de estas políticas está relacionada con las reciente orden ejecutiva (de Trump) suspendida por los tribunales”, dijo el portavoz del CBP.

Retener un dispositivo

Lo que sí pueden hacer los agentes de inmigración es pedir el desbloqueo de celulares, tabletas, computadoras, cámaras y “cualquier otro tipo de dispositivo electrónico”, según los procedimientos del CBP.

“Mantener a los estadounidenses seguros y hacer cumplir las leyes del país en un mundo cada vez más digital depende de nuestra capacidad de examinar legalmente todos los materiales”, dijo el portavoz.

Para una “búsqueda en profundidad”, los agentes de inmigración tienen el derecho de hacer copias de la información contenida en los dispositivos, y retenerlos durante el tiempo que sea necesario (no hay límite de días).

La norma dice que los viajeros tienen derecho a que sean inspeccionados fuera de la vista del público, almacenados bajo alta seguridad, y la información destruida cuando no haya sido detectada actividad ilegal.

De acuerdo con un reporte del diario The New York Times, los datos disponibles muestran que en 2015 fueron inspeccionados 4.444 celulares y 320 dispositivos electrónicos.

Un dispositivo por persona representaría 0,0012% de las 383 millones de personas que entraron a EU durante ese año.

El derecho a no hacerlo

Sobre la privacidad, la Fundación para las Fronteras Electrónicas (EFF) documentó al menos dos casos judiciales (EE.UU. vs. Cotterman, 2013; y Riley vs. California, 2014) en los que se impugnó que los agentes de inmigración tengan acceso a una cantidad infinita de información a través de un dispositivo conectado a redes en internet.

Pero la ley de EU dice que los agentes de inmigración “tendrán el poder para realizar una búsqueda, sin orden judicial, de la persona, y de los efectos personales en posesión de cualquier persona que busque admisión a Estados Unidos”.

Para la EEF, “lamentablemente la ley está desactualizada” en cuanto a la falta de restricciones para los agentes de inmigración y lo que pueden obtener de un dispositivo móvil.

La pregunta es si lo mejor es acceder a la petición de desbloquear un móvil o decidir no hacerlo.

Un caso similar al del periodista Ali Hamedani es el del científico Sidd Bikkannavar, quien fue retenido por los agentes en un aeropuerto de Houston a finales de enero.

A Bikkannavar, estadounidense, le pidieron que desbloqueara su celular. En principio se negó debido a que era un propiedad de la agencia espacial estadounidense NASA y contenía información sensible.

Accedió luego de que el agente del CBP fue muy insistente en que tenía la autoridad de pedírselo, según relata Bikkannavar.

“Los funcionarios del CBP tomaron mi teléfono y no me lo devolvieron hasta que les di mi contraseña de acceso para que hicieran una copia de la información”, dijo el científico al portal The Verge.

Tanto Hamedani, como extranjero, y Bikkannavar, como estadounidense, accedieron a la petición de abrir sus teléfonos, pero también tenían el derecho de no hacerlo o pedir un abogado.

El CBP explica que la solicitud de abrirlo es voluntaria, pero si tienen una “sospecha” de que la persona está ocultando información, entonces procederán a retenerlo.

Sobre qué es mejor hacer en estos casos, la abogada Sophia Cope, del EEF, dice que es una decisión individual: Las personas tiene que averiguar cuál es su tolerancia al riesgo, y qué quieren lograr”.

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Clare Freer

Parosmia: desde que tuve COVID-19, la comida me da ganas de vomitar

Muchas personas descubren que las cosas no huelen bien después de padecer COVID y que la mayoría de los alimentos huelen y saben repugnantes.
Clare Freer
26 de febrero, 2021
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Muchas personas con COVID-19 pierden temporalmente el sentido del olfato.

A medida que se recuperan, este por lo general regresa, pero algunos descubren que las cosas huelen diferente y algunas que deberían oler bien, como la comida, el jabón y sus seres queridos, huelen repulsivamente.

El número de personas con esta afección, conocida como parosmia, aumenta constantemente, pero los científicos no están seguros de por qué ocurre o cómo curarla.

Short presentational grey line

BBC

Clare Freer termina llorando cada vez que intenta cocinar para su familia.

“Me mareo con los olores. Un olor podrido invade la casa en cuanto se enciende el horno y es insoportable”, describe.

La mujer de 47 años de Sutton Coldfield, Reino Unido, ha estado padeciendo parosmia durante siete meses y dice que muchos olores cotidianos le resultan repugnantes.

Las cebollas, el café, la carne, las frutas, el alcohol, la pasta de dientes, los productos de limpieza y los perfumes le dan ganas de vomitar.

El agua del grifo tiene el mismo efecto (aunque no el agua filtrada), lo que dificulta el lavado.

“Ya ni siquiera puedo besar a mi pareja”, dice.

Clare contrajo COVID-19 en marzo del año pasado y, como muchas personas, perdió el olfato como resultado.

El sentido regresó brevemente en mayo, pero en junio Clare empezó a rechazar sus comidas para llevar favoritas porque tenían un aroma rancio y cada vez que algo entraba en el horno había un olor abrumador a productos químicos o algo quemado.

Desde el verano lleva una dieta de pan y queso porque es todo lo que puede tolerar.

“No tengo energía y me duele todo”, cuenta. También la ha afectado emocionalmente. Dice que llora la mayoría de los días.

“Aunque la anosmia no fue agradable, pude seguir con mi vida normal y seguir comiendo y bebiendo”, dice Clare. “Viviría con eso para siempre, si eso significara deshacerme de la parosmia”.

Clare disfruta de un día de mimos con su hija mayor: el perfume ahora huele repugnante para ella.

Clare Freer
En esta foto se la puede ver a Clare Freer disfrutando de un día de mimos con su hija mayor. Ahora el perfume de sus seres queridos huele repugnante para ella.

El médico de cabecera de Clare dijo que nunca antes se había encontrado con un caso así.

Asustada y desconcertada, buscó respuestas en Internet y encontró un grupo de Facebook con 6.000 miembros creado por la organización benéfica de pérdida de olores AbScent.

Casi todos habían comenzado con anosmia derivada de la COVID-19 y terminaron con parosmia.

“Los descripciones comunes de los diferentes olores de parosmia incluyen: muerte, descomposición, carne podrida, heces“, dice la fundadora de AbScent, Chrissi Kelly, quien creó el grupo de Facebook en junio después de lo que describe como un “maremoto” de casos de parosmia por COVID-19 .

La gente usó frases como “aguas residuales con sabor a fruta”, “basura empapada y caliente” y “perro mojado rancio”.

A menudo, luchan por describir el olor porque no se parece a nada que hayan encontrado antes y eligen palabras que transmiten su disgusto.

Alrededor del 65% de las personas con COVID pierden el sentido del olfato y el gusto y se estima que alrededor del 10% de ellos desarrollan una “disfunción olfativa cualitativa”, es decir, parosmia u otra afección, fantosmia, cuando huele algo que no se encuentra en el lugar.

Si esto es correcto, 6.5 millones de personas de los 100 millones que han tenido COVID-19 en todo el mundo pueden estar experimentando parosmia prolongada por COVID.

Short presentational grey line

BBC

La doctora Jane Parker, científica especialista en sabor de la Universidad de Reading, Reino Unido, estaba estudiando la parosmia antes de la pandemia, cuando era una condición aún más rara.

Una teoría sobre el origen de los olores horribles que experimentan las personas que viven con parosmia es que solo perciben algunos de los compuestos volátiles que contiene una sustancia y que huelen peor de forma aislada. Incluso podría aumentar su intensidad.

Por ejemplo, el café contiene compuestos de azufre que huelen bien en combinación con todas las demás moléculas que le dan al café su aroma agradable, pero no cuando se huele solo.

Consultando con varias personas del grupo de Facebook AbScent parosmia, Parker y su equipo han descubierto que la carne, las cebollas, el ajo y el chocolate provocan habitualmente una mala reacción, junto con el café, las verduras, la fruta, el agua del grifo y el vino.

Jarra de café.

Getty Images
Para la mayoría de las personas que padecen de parosmia, el café sabe muy mal.

Muchas otras cosas huelen mal para algunos de los voluntarios y nada huele bien para todos ellos “excepto quizás almendras y cerezas”.

Ellos, y otros con parosmia, describen repetidamente algunos malos olores, incluido uno que es químico y ahumado, uno que es dulce y enfermizo, y otro descrito como “vómito”.

La investigación de Parker también ha encontrado que los malos olores pueden permanecer con los parósmicos, como se les llama, durante un tiempo inusualmente largo.

Para la mayoría de las personas, el olor a café permanecerá en sus fosas nasales durante unos segundos. Para los parósmicos, podría quedarse durante horas, incluso días.


Consejos para afrontar la parosmia

  • Consume alimentos a temperatura ambiente o fríos
  • Evita los alimentos fritos, carnes asadas, cebollas, ajo, huevos, café y chocolate, que son algunos de los peores alimentos para los parósmicos.
  • Prueba alimentos suaves como arroz, fideos, pan sin tostar, verduras al vapor y yogur natural.
  • Si no puedes tolerar la comida, considera batidos de proteínas sin sabor

Fuente: AbScent


Barry Smith, líder británico del Consorcio Global para la Investigación Quimiosensorial, dice que otro descubrimiento sorprendente: “lo bueno es malo y lo malo es bueno”.

“Para algunas personas, los olores de los pañales y del baño se han vuelto tolerables, e incluso agradables”, describe.

“Es como si los desechos humanos ahora huelen a comida y la comida ahora huele a desechos humanos”.

Baño.

Getty Images
“Para algunas personas, los olores de los pañales y del baño se han vuelto tolerables, e incluso agradables”.

Entonces, ¿qué causa la parosmia?

La hipótesis predominante es que resulta del daño a las fibras nerviosas que transportan señales desde los receptores en la nariz hasta las terminales (glomérulos) del bulbo olfatorio en el cerebro.

Cuando estos vuelven a crecer, ya sea que el daño haya sido causado por un accidente automovilístico o por una infección viral o bacteriana, se cree que las fibras pueden volver a adherirse a la terminal incorrecta, dice Parker.

“¡Están en la sala de reuniones equivocada! Esto se conoce como cableado cruzado y significa que el cerebro no reconoce el olor y quizás está programado para pensar en él como un peligro”, detalla.

La teoría es que, en la mayoría de los casos, el cerebro, con el tiempo, corregirá el problema, pero Parker se muestra reacio a decir cuánto tiempo llevará.

“Debido a que muy pocas personas tenían parosmia antes de la COVID-19, no se estudió mucho y la mayoría de la gente no sabía qué era, por lo que no tenemos datos históricos. Y tampoco tenemos datos para COVID-19 porque eso podría llevar años”, asegura.

Short presentational grey line

BBC

Aparte de esperar a que el cerebro se adapte, no hay cura, aunque AbScent cree que el “entrenamiento del olfato” puede ayudar.

Consiste en oler regularmente una selección de aceites esenciales uno sobre otro, pensando en la planta de la que se obtuvieron.

Clare Freer ha estado haciendo esto y dice que el limón, el eucalipto y el clavo de olor han comenzado a oler levemente como deberían, pero que no registra nada en el caso de la rosa.

Algunos parósmicos han adaptado su dieta para hacer más llevadero vivir con la enfermedad.

Dos hermanas, Kirstie, de 20 años, y Laura, de 18, de Keighley, Reino Unido, están haciendo lo mismo, aunque tomó un tiempo descubrir cómo llevarlo a cabo y al mismo tiempo vivir en armonía con sus padres.

Una vez, las hermanas tuvieron que correr por la casa y abrir las ventanas, cuando sus padres llegaron con pescado y papas fritas, “porque el olor es horrible”, describe Laura.

Sus padres, en cambio, se han cansado de las especias picantes con las que cocinan las hermanas, para enmascarar los sabores desagradables y darles lo que para ellas es un toque de sabor.

Kirstie (derecha) y Laura en el cumpleaños número 18 de la última que no pudo comer su pastel.

BBC
Kirstie (derecha) y Laura en el cumpleaños número 18 de la última que no pudo comer su pastel.

“Algunas personas nos dicen que simplemente debemos alimentarnos y comer de todos modos. Lo intentamos, pero es muy difícil comer alimentos que saben podridos“, dice Kirstie.

“Y luego, durante los próximos tres días, tendré que vivir con ese olor que se filtra en mi sudor. Es uno de los olores más angustiantes y me siento sucia constantemente”, detalla.

Ahora se han dado cuenta de que los alimentos de origen vegetal saben mejor y disfrutan de platos como la boloñesa de lentejas y el risotto de calabaza.

“La carne es un alimento que ahora evitamos. Encontrar buenas recetas que nos gusten ha hecho que sea mucho más fácil de afrontar”, afirma Kirstie.

“Hemos tenido que adaptarnos y cambiar nuestra forma de pensar porque sabemos que podríamos estar viviendo con esto durante años y años”, se resigna.

La pérdida del olfato a menudo afecta la salud mental

Jane Parker señala que la pérdida del olfato ocupa un lugar muy bajo en la lista de prioridades para quienes enfrentan la pandemia, pero ella y Barry Smith dicen que a menudo afecta la salud mental y la calidad de vida.

“Es sólo cuando pierdes el sentido del olfato que te das cuenta de cuánto fue parte de la esencia de tu experiencia”, explica Smith.

La conexión humana, el placer y los recuerdos están ligados al olfato, señala.

“Te dicen que se sienten aislados de su propio entorno, ajenos. Ya no encuentran ningún placer en comer y pierden esa cercanía tranquilizadora de poder oler a las personas que aman”, describe.

Mientras que Clare Freer extraña los días en que le gustaba el olor de su esposo cuando salía de la ducha, Justin Hyde, de 41 años, de Cheltenham, en el suroeste de Reino Unido, nunca ha olido el aroma de su hija nacida en marzo de 2020.

Justin no asistió al festival de carreras de caballo de su ciudad en el mismo mes, pero conoce a personas que sí lo hicieron, y no mucho después contrajo el virus, perdiendo el sentido del gusto y el olfato.

Justin Hyde

Justin Hyde
Justin Hyde ya no disfruta de una visita a una cervecería al aire libre porque no puede tolerar el sabor de la cerveza.

Tuvo una recuperación de los sentidos en julio, pero luego el café comenzó a oler extraño, y rápidamente las cosas empeoraron.

“Casi todos los olores se volvieron extraños”, puntualiza. “Los huevos me repelen físicamente y no puedo disfrutar de la cerveza o el vino, ya que tienen un sabor que simplemente llamo COVID”.

Al igual que Kirstie y Laura, él descubrió que algunos platos sin carne son comestibles, incluido el curry de verduras, pero no habrá más visitas a las cervecerías mientras dure su parosmia y ni desayunos con alimentos fritos.

“Todos esos placeres que damos por sentado han desaparecido desde que tuve COVID. Siento que estoy roto y ya no soy yo“.


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