Rudos, intimidantes y... ¿poetas?
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Rudos, intimidantes y... ¿poetas?

Los poetas tienen la mala reputación de ser cursis y melosos. Nosotros venimos a quitarte esa idea con estos que son (o fueron) bien rudos e intimidantes.
Por Claudia Godoy
13 de febrero, 2017
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Nota del editor: esta entrada fue publicada originalmente en ClickNecesario.com, el 13 de mayo de 2016.


Muchas personas tienen la idea de que toda la poesía es cursi y habla de amor. Y no. Igualmente, muchas personas creen que los poetas son personas sensibles que lloran con la belleza de un atardecer. Y tampoco.

Les vamos a contar de unos poetas que no son (o fueron) nada chillones y, más bien, son de lo más rudo e intimidante que puede haber. Para que la próxima vez que conozcan a algún poeta, le corran en vez de pedirle un soneto.

Lord Byron

“Ella camina en la belleza, como la noche

De cimas despejadas y noches estrelladas

Y lo mejor de lo oscuro y lo brillante

Se encuentran en sus rasgos y en sus ojos.”

Fragmento de “Ella camina en la belleza”

Recordado como una de las primeras celebridades de la historia, Byron es el más malo de todos y por varias razones. Una de ellas es que cuando era chavo y asistía a la universidad no le permitieron tener un perrito en su cuarto y, obviamente, lo que hizo fue entonces tener un oso (vivo). También se le recuerda por hacer tremendos bacanales en su casa de campo en donde se metía con lo que se le pusiera enfrente (el famoso “hombre, mujer o quimera”).

Quién lo viera.

Quién lo viera… Tumblr

Byron es la prueba viviente de que las chicas los prefieren malos: a pesar de sus ataques de ira todas caían rendidas ante él. Destaca la señito casada Lady Caroline, con quien tuvo un amorío de sólo dos meses: ella le ofrecía su joyería para que ahorrara y estaba más que decidida a dejar a su esposo por él. Después, Byron dejó de responderle sus cartas (oséase de que la dejaban en “visto” o en palomitas azules, como a todos) y entonces ella se volvió loca: hasta le mandó vello púbico por correo y un día se le apareció en la puerta de su hogar vestida de paje y trató de apuñalarse a sí misma enfrente de él. Algo tenía Lord Byron, aparte de su cojera, para atraer a las mujeres.

Percy Bysshe Shelley

“Soy como un espíritu que mora

en lo más hondo del corazón.

Siento sus sentimientos,

pienso sus pensamientos

y escucho las conversaciones más íntimas del alma”

–Fragmento de “Soy como un espíritu que mora”

Percy era un rudo en toda la extensión de la palabra. Desde chiquillo fue bulleado en la escuela, así que escapó a los libros desde temprana edad. Su misma ñoñez lo metió en problemas cuando lo expulsaron de Oxford por escribir un panfleto llamado La necesidad del ateísmo. Después de su expulsión trató de huir al incesto con su prima, pero no lo logró. Más adelante conocería a Mary Wollstonecraft, su esposa, con quien se la pasó fiesteando al lado de Lord Byron por toda Europa. Sobra decir que era mal visto socialmente y los conservadores ingleses lo odiaban.

Apreciamos a Percy echadito, siendo cremado.

Aquí podemos apreciar a Percy echadito y siendo cremado. L&T

Lo verdaderamente rudo vino cuando se murió. Su cuerpo llegó a la costa después de un par de días de morir ahogado (porque siglo XIX) y un periódico publicó: “Shelley, poeta de poesía sacrílega, se ha ahogado, ahora YA sabe si hay un Dios o no.” ¡Zas! Y no sólo no lo querían los conservadores y por eso es rudo, sino que al cremar su cuerpo, su corazón no se quemó. Cuenta la leyenda que su esposa Mary conservó el corazón en descomposición en su escritorio… ¿les mencionamos que su esposa escribió Frankenstein? Quizás tenía otros planes para el corazón de su fallecido esposo poeta.

Lucia Perillo

“No podía esperar. Para cuando llegaras

Ya se habría podrido el tomate en la rama…”

–Fragmento de “Early Cascade

A Lucia no le importa hablar de banalidades como las elecciones, los tomates o una escoba, siempre lo hace magistralmente y ha ganado premios por eso. Perillo es ruda porque estudió biología, especializándose en el manejo de vida silvestre. De hecho, ella escribe de coyotes porque en algún momento se dedicó a matarlos. Así es, antes de estudiar su maestría en literatura inglesa, se dedicaba a matar animalitos.

Vengan a mí, animalitos de la creación.

Mueran todos 🙂  Poetry Foundation

Al parecer, en los 80 la humanidad todavía no quería los animalitos y ella trabajó para un centro que investigaba las mejores tácticas para cuidar el ganado y las cosechas… la mejor táctica siempre fue matarlos, para que no se acercaran. Y pues a eso se dedicó Lucia y la traumó lo suficiente para después escribir acerca de ello. Actualmente tiene esclerosis múltiple y, sin más ni menos, también le ha llegado a escribir poesía a su enfermedad. Porque la cachetada con guante blanco es y siempre será bastante badass.

Sylvia Plath

“No es fácil expresar lo que has cambiado.

Si ahora estoy viva entonces muerta he estado,

aunque, como una piedra, sin saberlo,

quieta en mi sitio, mi hábito siguiendo.”

-Fragmento de “Carta de amor”.

Sylvia Plath era una ruda. No lo decimos porque se suicidó (metiendo la cabeza en un horno mientras sus hijos estaban encerrados en sus cuartos, ahí nomás), sino porque se atrevió a hablar de cosas inimaginables (de sus problemas mentales y sexualidad) para una mujer en los años 50. A corta edad recibió terapia de electroshocks y, si algo nos enseñó Naranja mecánica, eso es bastante rudo.

Con su mirada de badass.

Con su mirada de badass. Tumblr

Cuenta la leyenda que cuando conoció a su esposo, Ted Hughes, él tenía novia, pero a ella no le importó… le gustó tanto, que en ese momento lo mordió la mejilla hasta sacarle sangre. Eso sí que exuda intimidación y funcionó, porque Ted acabó casándose y arruinándole la vida a con ella.

Christopher Marlowe

“Ven a vivir conmigo, y sé mi amor,

y probaremos todos los placeres

que producen los valles, los bosquecillos, las colinas y los campos,

el bosque o la montaña empinada.”

-Fragmento de “Del pastor apasionado a su amor”

Christopher Marlowe es tan cool que puso de moda el teatro isabelino ANTES que Shakespeare y no sólo eso: resulta que nuestro cortés poeta y dramaturgo también fue un espía secreto. Así es, el cursi Marlowe pasaba su tiempo libre haciendo tareas sucias para la reina (dicen…). Tanto, que cuando en la universidad se le pusieron bravos para darle su diploma por faltas (había estado ausente durante semanas), el Consejo privado de la reina mandó un comunicado que se leía: “…No es del agrado de la reina que el que ha estado dedicado al servicio de su país se vea difamado por aquellos que desconocen los extremos que lo han tenido ocupado.”

Con pose de "me choca que me pinten desproporcionado"

Pose de “para no verme desproporcionado” Tumblr

Pum. Cuando la reina de Inglaterra justifica las faltas en tus deberes, eres intocable, sin lugar a dudas. Pero no sólo eso, aunque un poco tonta, la manera de morir de Marlowe fue bastante intimidante: murió en un combate de espadas. Claro que perdió porque andaba borracho y le encajaron una espada en el ojo… pero igual estuvo rudo.

Mención especial para Julio César

Como no hay registro de la poesía del político romano (aunque sí es conocido que escribía poesía), le vamos a dar sólo una mención especial. Y nada más les vamos a contar una anécdota que lo hace el más rudo e incluye el uso de su poesía.

Resulta que un día lo secuestraron unos piratas, sin saber quién era, y pidieron un rescate de 20 talentos (mucho dinero actual). Él se murió de la risa y les sugirió que mejor pidieran 50 (mucho más dinero actual). En lo que algunos iban por el rescate, otros se quedaron a cuidarlo.

Hasta en piedra da miedo.

Hasta en piedra da miedo. Tumblr

Como eran otros tiempos, la espera tomó 38 días, durante los cuales, Julio César se encargó de volverse el líder de sus secuestradores en vez de su prisionero: los sacaba del cuarto cuando quería dormir, jugaba y se ejercitaba con ellos, y les leía los discursos y la poesía que escribía. Si a ellos no les gustaba, los llamaba salvajes ignorantes y los amenazaba con matarlos en la horca. A final de cuentas, llegó el rescate y Julio César quedó libre para mandar buscar a sus secuestradores y cumplirles todo lo que les había prometido cuando ellos pensaban que bromeaba.

Ahora sabes que de la rima perfecta al amor verdadero hay muchos pasos. Y que la poesía no es sólo de amor y que hasta a los poetas hay que tenerles miedo.

Con información de Longneck & Thunderfoot, Livius, Poetry Foundation, Flavorwire, Man Cave Daily.

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'Los talibanes no aceptan la justicia impartida por mujeres': la desesperada huida de una jueza afgana

Como otras mujeres que desempeñaron posiciones en el poder judicial afgano antes de que el Talibán tomara el poder en 2021, esta jueza temía que su trabajo pudiera representar una amenaza para su vida y la de su familia.
17 de agosto, 2022
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Cuando desembarcó en Brasil con su familia, Sahar* sólo tenía una maleta con una o dos mudas de ropa.

La jueza salió de Afganistán a toda prisa el año pasado, huyendo de los talibanes y tuvo que dejar todo atrás.

Como muchas otras mujeres que ocuparon cargos en el poder judicial afgano antes de que el grupo fundamentalista tomara el poder en agosto de 2021, temía que su trabajo pudiera representar una amenaza para su vida y la de su familia.

“Tuve que dejar atrás todo lo que construí en Afganistán: mi casa, mis posesiones y parte de mi familia”, le dijo la jueza a BBC News Brasil.

“Tenía una vida completa y lo perdí todo”.

En los últimos 20 años, 270 mujeres se han desempeñado como magistradas en Afganistán. Muchas de ellas lograron escapar con la ayuda de la Asociación Internacional de Juezas (IAWJ) y se refugiaron en varios países del mundo.

Brasil otorgó visas humanitarias a siete de estas juezas y a tres magistrados. Todos llegaron al país en octubre pasado y fueron recibidos por la Asociación de Magistrados Brasileños (AMB).

Pero alrededor de 90 juezas siguen atrapadas en su país, escondidas.

“Salir de allí”

En su relato, Sahar detalla los momentos de miedo y desesperación que precedieron a su huida de Afganistán.

La jueza y su familia tuvieron que dejar su hogar para esconderse en otro lugar después de que los talibanes tomaron el poder.

Los talibanes tomaron el control de Afganistán en agosto del año pasado.

Getty Images
Los talibanes tomaron el control de Afganistán en agosto del año pasado.

Con la caída del gobierno afgano, jueces de todo el país comenzaron a ser perseguidos por su participación en los juicios y condenas de miembros del grupo extremista durante el período de ocupación estadounidense.

Los talibanes incluso abrieron prisiones en todo el país, liberando a hombres que los magistrados habían encarcelado.

La vida de las mujeres también cambió drásticamente con el establecimiento del régimen. Se prohibió a las niñas recibir educación secundaria, se disolvió el ministerio de la mujer y, en muchos casos, se impidió que las empleadas regresaran al trabajo.

“Grupos como los talibanes, Daesh (Estado Islámico) y otros no aceptan la justicia impartida por mujeres”, dice Sahar.

“La situación se volvió realmente desesperada cuando los talibanes comenzaron a registrar las casas de todos los jueces. Invadieron la Corte Suprema y obtuvieron acceso a todo tipo de información sobre nosotros, como fotos, direcciones y documentos”.

“Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que realmente no podíamos quedarnos en Afganistán porque era demasiado peligroso”, dice.

La ayuda

La jueza inicialmente se refugió en la casa de los familiares.

“Estábamos encerrados sin poder salir. No podíamos volver a nuestro departamento ni sacar nuestras cosas porque los talibanes patrullaban nuestra cuadra”.

Después de que los talibanes tomaron el poder en agosto de 2021, miles de afganos intentaron huir del país.

AFP
Después de que los talibanes tomaron el poder en agosto de 2021, miles de afganos intentaron huir del país.

“Fue realmente difícil. No podía cocinar ni lavar ni hacer nada, solo pensaba en que tenía que salir de allí“.

Pasaron dos meses antes de que Sahar recibiera la noticia de que iba a ser rescatada y de que recibiría refugio en Brasil.

“Le informamos sobre nuestra situación a la IAWJ y ellos entraron en contacto con varios países en busca de ayuda y visas para nosotras, las juezas”.

“Cuando me tocó a mí, me dijeron que íbamos a Brasil”.

La magistrada se mudó con sus familiares más cercanos. Por razones de seguridad, no se revelaron los detalles de la operación que los sacó de Afganistán y los trajo a Brasil.

“Dijeron que no podíamos llevar muchas cosas con nosotros, porque todo tenía que ser discreto. Así que no trajimos casi nada, tal vez solo una o dos mudas de ropa”, le dijo Sahar a BBC News Brasil.

“Tengo que controlarme para no llorar cuando recuerdo el día que nos fuimos. Fue una gran desgracia para nosotros”.

“Teníamos una buena casa, un buen salario y nuestra familia en Afganistán y dejamos todo atrás. Fue una situación muy mala, apenas puedo describirla con palabras”.

Miedo por lo que queda atrás

En sus más de cuatro años como magistrada en Afganistán, Sahar estuvo involucrada principalmente en casos penales.

Esta imagen de archivo muestra a una maestra en Afganistán, donde mujeres y niñas fueron excluidas de la escuela secundaria.

Getty Images
Esta imagen de archivo muestra a una maestra en Afganistán, donde mujeres y niñas fueron excluidas de la escuela secundaria.

La jueza dice que está orgullosa de su trabajo, especialmente en casos relacionados con la seguridad y el bienestar de otras mujeres.

“Tiene que haber espacio para que las mujeres sean juezas, porque una mujer confía en la otra. Las mujeres que fueron a la corte pudieron abrirse más con nosotras”, cuenta.

Era muy feliz en mi trabajo. Desde pequeña soñaba con ser jueza y hacer justicia para las familias y los niños”.

Sahar dice que no le tocó juzgar ningún caso directamente relacionado con el Talibán, pero admite que pudo haber participado en juicios por delitos comunes cometidos por miembros del grupo.

“Procesé todo tipo de casos, como asesinato, secuestro, robo, corrupción, casos de familia”.

Debido a su trabajo, teme por la vida de algunos miembros de su familia que aún se encuentran en Afganistán.

“Tengo miedo porque tienen todo tipo de datos e información sobre nosotros. Podrían estar en peligro“, dice.

“Cuando salimos de Afganistán todos se mudaron y se escondieron en otros lugares”.

“Hablo con ellos a veces, pero no mucho porque creo que nuestros números pudiesen estar siendo interceptados”.

E incluso a millas de distancia de Afganistán, Sahar dice que todavía teme por lo que dejó atrás.

“A veces todavía tengo miedo, porque soy humana y pienso demasiado en las cosas”.

Vida en brasil

Sahar y los otros nueve magistrados que se refugiaron en Brasil recibieron visas humanitarias emitidas sobre la base de una ordenanza interministerial publicada en septiembre de 2021, por los ministerios de Relaciones Exteriores y de Justicia y Seguridad Pública.

Entre jueces y familiares, 26 personas llegaron al país en octubre pasado.

“Todos llegaron a Brasil muy asustados, preocupados por la seguridad y sin hablar una palabra de portugués”, dice Renata Gil, presidenta de la Asociación de Magistrados Brasileños que coordinó la recepción de las familias.

Para que pudieran reiniciar sus vidas, todos recibieron alojamiento, alimentación y atención médica proporcionada por esa organización y sus socios.

Los magistrados y sus familias también están estudiando inglés y portugués y sus hijos han obtenido becas en escuelas locales.

“Todas las juezas que recibimos tienen profundas cicatrices por todo lo vivido y un gran dolor por lo perdido. Es un proceso de adaptación intenso”, indica Gil.

“Pienso en mi país”

Después de un período inicial viviendo en alojamientos militares, Sahar ahora vive con toda su familia en una propiedad alquilada.

Una vista de Kabul

BBC
Una vista de Kabul.

Fue empleada como asistente legal por un bufete de abogados, donde investiga casos relacionados con inmigración.

La jueza dice que, antes de mudarse a Brasil, sabía muy poco sobre el país. “No había oído mucho sobre la gente, la cultura o el idioma”, precisa.

Y aunque está muy agradecida por la cálida bienvenida y la ayuda que ha recibido, Sahar dice que no pasa un día sin pensar en volver a casa.

“Pienso en mi país, mi familia y mi antiguo trabajo todos los días. Afganistán es mi patria y la extraño cada día”.

“No puedo decir que estoy disfrutando mi tiempo en Brasil, porque esta situación no es nada fácil”, señala la jueza.

“Pero estamos muy agradecidos por toda la ayuda que hemos recibido. La gente aquí es muy amable, al igual que el pueblo afgano”.

“Espero que todo salga bien para poder volver. Sé que la situación no es fácil, pero si Alá lo quiere, tal vez todo se resuelva pronto”.

*El nombre de la jueza ha sido cambiado para proteger su identidad y garantizar su seguridad y la de su familia.

Este artículo fue originalmente publicado en BBCBrasil


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