Pago a muertos y dinero que no llegó al campo: así desvió millones de pesos la Sagarpa
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Cuartoscuro

Pago a muertos y dinero que no llegó al campo: así desvió millones de pesos la Sagarpa

El desfalcó señalado por la Auditoría en las cuentas de 2015 se dio a través de apoyos a personas fallecidas y recursos entregados al campo que no fueron utilizados para ese fin.
Cuartoscuro
Por Manu Ureste
21 de febrero, 2017
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La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) presuntamente malversó más de mil 600 millones de pesos a través de múltiples prácticas irregulares, como la entrega de apoyos a beneficiarios fallecidos; pagos a universidades para desviar cientos de millones y la entrega de recursos para el campo que no fueron invertidos para ese fin.

Así lo documentó la Auditoría Superior de la Federación (ASF) que, por quinto año consecutivo, detectó graves irregularidades en el gasto de recursos por parte de la SAGARPA, por lo que realizó cinco auditorías forenses a esta dependencia del Gobierno Federal, por la presunta comisión de delitos.

Animal Político te presenta un resumen de las observaciones más relevantes de estas cinco auditorías forenses, cuyo monto total de presunto daño al erario es de mil 628 millones de pesos.

Dan apoyos a 253 fallecidos y a personas “duplicadas”

A través del programa de fomento a la producción de maíz y frijol, la Auditoría Superior de la Federación documentó un presunto daño al erario por parte de SAGARPA por un monto de 209 millones 918 mil pesos.

Entre las principales irregularidades detectadas, destaca que SAGARPA hizo “pagos improcedentes” por 82 millones 652 mil pesos a: 3 mil 021 beneficiarios “duplicados” –es decir, la dependencia dio dos veces el mismo apoyo a un beneficiario-; 271 beneficiarios que habían fallecido antes del periodo de apertura de ventanillas para pedir la ayuda económica; y a tres proveedores que no aportaron facturas que pudieran amparar un importe total de 28 millones 813 mil pesos en subsidios.

Asimismo, SAGARPA entregó a sus delegaciones en Chiapas, Guerrero y Oaxaca, un total de 88 millones 531 mil pesos para apoyar a 25 mil 905 productores agrícolas, a pesar de que estos subsidios “no fueron requeridos por las delegaciones”, además de que la dependencia no entregó a la ASF la documentación que acredite el pago de las ayudas.

Lee aquí o descarga la auditoría al programa de Maíz y Frijol

PROCAFÉ dio 200 millones a personas que no sabían si eran productores de café

A través del programa dedicado al fomento del cultivo del café en México –PROCAFÉ-, la SAGARPA entregó 204 millones 149 mil pesos en apoyos económicos a miles de personas que, o bien la dependencia no sabía si eran productores de café, o bien no sustentaron con documentos en qué gastaron esa ayuda del Gobierno Federal.

De esos 204 millones de presunto daño al erario, la ASF documentó que SAGARPA dio 107 millones 015 mil pesos a un total de 48 mil 147 personas que “no se encontraban inscritos en el padrón nacional cafetalero”, por lo que la dependencia dio dinero a personas de las que “no tiene certeza” de que, en realidad, sean productores de café.

Al igual que en el programa de Maíz y Frijol, SAGARPA también hizo pagos “duplicados” a beneficiarios por los mismos conceptos de apoyo por 6 millones 040 mil pesos.

Mientras que 79 millones 740 mil pesos fueron entregados a productores sin que la dependencia federal presentara a la ASF los documentos que acrediten que, en efecto, entregó los bienes.

Asimismo, SAGARPA dio 11 millones 352 mil a una asociación civil que no cumplió con la certificación de 359 técnicos en el cultivo de café.

Lee aquí o descarga la auditoría de la ASF al programa PROCAFÉ

Simuló esquemas de pago con universidades y empresas para malversar 275 millones

En la auditoría a la Planeación de Proyectos, la ASF le reclamó a la SAGARPA 275 millones 830 mil que, como presunto daño al erario, la dependencia malversó simulando un esquema para transferir dinero en favor de proveedores a través de instituciones académicas, asociaciones civiles y empresas privadas.

Como parte de esos 275 millones de daño al erario, la Auditoría documentó que la SAGARPA suscribió cinco convenios de colaboración, evadiendo el proceso de licitación pública, con la Universidad Autónoma de Zacatecas por 219 millones 430 mil pesos.

A pesar de que la universidad declaró que contaba con profesionales y recursos técnicos para cumplir con los objetos de los convenios –realización de estudios, diagnósticos, sistemas de información, asistencia técnica y capacitación-, la ASF señaló que la universidad subcontrató a otras empresas a las que benefició con parte de esos casi 220 millones que le entregó la dependencia federal.

Sin embargo, ni las empresas ni la universidad acreditó con documentación que, en efecto, cumplieron con los servicios contratados por SAGARPA a pesar de recibir el dinero. Incluso, la ASF acreditó que tanto SAGARPA como la Universidad Autónoma de Zacatecas presentaron, para justificar que sí se realizaron los servicios de los convenios, 32 entregables que fueron extraídos de internet.

Lee aquí o descarga la auditoría a la Planeación de Proyectos.

Apoyos a beneficiarios que no pidieron la ayuda

En el programa para fomentar la investigación y el desarrollo tecnológico en el campo, la Auditoría documentó un presunto daño al erario por 225 millones 755 mil pesos.

Como parte de esos 225 millones de daño, la ASF detectó que SAGARPA otorgó apoyos económicos a seis beneficiaros por 52 millones 695 mil pesos, sin que estos contaran con la capacidad para realizar los proyectos que se les encomendó, por lo que estos se quedaron sin concluir.

Asimismo, la dependencia federal entregó 6 millones 420 mil pesos a 10 “supuestos beneficiarios” que no pidieron apoyo económico a SAGARPA; y dio 20 millones 013 mil pesos a otros seis beneficiarios de Michoacán y Durango que trataron de comprobar que recibieron el dinero público a través de facturas que, de acuerdo con el SAT, estaban canceladas o sin registro.

Al igual que en el programa para el fomento de la producción de maíz y frijol, SAGARPA también pagó apoyos por 223 mil 800 pesos a 14 beneficiarios que la ASF documentó que habían fallecido antes de la apertura de ventanillas para pedir la ayuda a la dependencia.

Lee aquí o descarga la auditoría al programa de desarrollo tecnológico

Irregularidades por más de 700 mdp destinados a mejorar la competividad del campo

En cuanto al Programa de Productividad y Competividad Agroalimentaria, Animal Político publicó el pasado 16 de febrero que la SAGARPA cometió irregularidades por hasta 712 millones de pesos.

De acuerdo con la ASF, la dependencia “presentó documentación presuntamente alterada” para acreditar el gasto de 306 millones de pesos en apoyos y subsidios a beneficiarios del programa de productividad agroalimentaria.

Además, la Auditoría denunció que la SAGARPA no concluyó obras, ni llevó a cabo proyectos para mejorar la productividad y competitividad agroalimentaria por un monto de 405 millones.

Lee aquí o descarga la auditoría al programa de competitividad.

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El épico viaje de un grupo de estudiantes en un autobús viejo más allá de la Cortina de Hierro

En el verano de 1968, un grupo de amigos adaptó un autobús de dos pisos y se fueron de viaje en él por Europa del Este. Se encontraron con tanques soviéticos, una escasez de cerveza rumana y un peligroso paso de montaña yugoslavo.
24 de octubre, 2020
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The gang in front of the bus in Pisa

1968 CRD253 Group
De Escocia a Estambul vía Pisa.

En el verano de 1968, un grupo de amigos adaptó un autobús de dos pisos y se fueron de viaje en él por Europa del Este.

Patrocinado por dos fabricantes de whisky escocés, se encontraron con tanques soviéticos, una escasez de cerveza rumana y un peligroso paso de montaña yugoslavo.

El autobús era un antiguo AEC Regent MkII de Reading Transport Corporation, un modelo que ahora tiene su propia página de Wikipedia y un público fiel.

Luego de servir por mucho tiempo al público, el autobús estaba estacionado con una variedad de reliquias desechadas afuera de un garaje en Spittalfield, una pequeña ciudad al norte de Perth, en Escocia.

Ian Jack y su amigo Dave Stickland tenían vagos planes para algún tipo de viaje de verano.

Pasando por delante del garaje un día de mayo de 1968, los estudiantes vieron los autobuses y, por capricho, se detuvieron para preguntar el precio de los un piso.

Costaban unos US$520, increíblemente caros.

Pero, justo cuando se iban, el dueño del garaje los llamó y les ofreció uno de dos pisos, con menos demanda, por la mitad del precio.

Comprar un vehículo tan grande era “una idea ridícula”, por lo que declinaron y se fueron, dice Ian.

“Pero luego regresamos a la universidad y se corrió la voz y, de repente, la gente quiso darme algo de dinero para comprarlo”.

El viaje

El viaje estaba en marcha. La joya de la ingeniería británica construida en Southall estaba a punto de encontrarse con la Europa continental.

Quitaron los asientos para dar espacio a los colchones donados por su universidad, St Andrews.

Compraron trozos de alfombra, y Wendy Scott, una de las doce compañeras de viaje, hizo cortinas para la cubierta superior, tanto para las ventanas como para colgarlas en los dormitorios, para dar a las cinco estudiantes a bordo algo de privacidad.

Map of the entire route

Google
No había Google Maps en 1968.

Los arreglos para dormir eran algo en lo que la prensa local estaba particularmente interesada.

Instalaron una pequeña cocina y armaron una ducha improvisada con agua calentada por el sistema de enfriamiento del motor del autobús.

No había retrete, solo una pila de papel higiénico y la aceptación de que cualquier llamada de la naturaleza tendría que ser respondida al aire libre.

Intentamos que fuera cómodo“, dice Wendy, que ahora vive en Newcastle.

Bus parked near Hagia Sophia museum and the Blue Mosque in Istanbul

1968 CRD253 Group
Durante la estancia en Estambul, cerca de Santa Sofía.

“Tratamos de hacerlo habitable, porque sabíamos que íbamos a tener que dormir allí. Ya sabes, no hoteles ni nada. Tendríamos que dormir en este autobús durante 10 semanas”, agrega.

A veces dormían afuera si el clima lo permitía.

“Te despertabas por la mañana en la parte superior del bus, mirabas hacia abajo y allí estaba Ian, tocando la flauta, la gaita Absolutamente maravilloso. ¿Qué más quieres en esta vida?”, dice Wendy.

El camino

No es fácil precisar exactamente cuántos eran en total. Wendy recuerda 13, Ian piensa que 15.

Pero poco importa, ya que tenían la costumbre de recoger gente en el camino, por lo que su número fluctuaba constantemente.

Un soldado estadounidense, de vacaciones en Múnich, estaba tan atraído por el autobús que subió con su bicicleta y se quedó.

Un par de austriacos se unieron a ellos en Viena y no se fueron durante un mes. Uno, Klem, resultó ser chef y hábil en la “cocina” en la parte trasera del autobús, con su pequeña cocina de gas.

“Tuvimos mejillones y pollos… Ah, tuvimos comidas maravillosas”, dice Wendy, con melancólica.

Wendy Scott lying on a mattress on the beach by the Black Sea

1968 CRD253 Group
Wendy escribió un diario durante el viaje.

Recogieron los mejillones directamente del mar. Las gallinas, compradas vivas en un mercado, se volvieron locas en el autobús.

Dos días antes de llegar a Roma, Klem compró unos caracoles como regalo para su madre y los guardó en un gran cubo. A la mañana siguiente estaban por todas partes.

En Cluj, en el norte de Rumania, un viajero británico les dio las claves de cómo comprar cerveza durante lo que entonces era una escasez nacional.

Cuando el mismo problema se presentó en Bucarest, habían aprendido la lección.

“En ese momento sabíamos que la única forma de comprar cerveza era esperar en las puertas de la cervecería hasta que saliera un camión, luego seguirlo hasta su destino y pagar”, dice Ian.

Hanging out of the windows (l-r): Sarah Lowe, Wendy Scott, Rosemary Stanning. Just visible in the bus: Carol Cave and Margaret Hardisty (Hills). Outside: Roland Lisker, Klemens Hedenig, Dick Moore, Bryan Powell, Ian Jack, Dave Stickland, Mike Hughes, Nigel Hungerford, Sandy Scott

1968 CRD253 Group
El número de viajeros variaba de un país a otro.

El grupo había persuadido a la empresa de whisky escocés Teachers para que les pagara unos US$100 a cambio de un anuncio en el lateral del autobús y la promesa de repartir folletos promocionales escritos en inglés, francés y alemán.

“Recuerdo que iba por la autopista, cuando estábamos atrapados el tráfico, repartiendo folletos”, dice Wendy.

“La gente pensaba que estábamos locos“.

En Turquía y más allá

Conducir en Estambul era una “pesadilla” de calles estrechas llenas de gente, carretillas, carros tirados por burros y balcones colgantes.

Una calle se hizo más y más estrecha hasta que no pudieron ir más lejos.

“Los balcones daban contra el piso superior del autobús”, recuerda Ian. “Tuvimos que dar marcha atrás, cuesta arriba, provocando enormes perturbaciones en el tráfico”.

Para entonces, el autobús ya estaba bastante estropeado.

Se había quedado atascado debajo de un puente en la carretera a Núremberg y en otra ocasión se le habían desinflado los neumáticos.

The bus in Vienna by the parliament building on the Dr Karl Renner Ring

1968 CRD253 Group
Una productora de whiskey les dio algo de dinero por llevar un anuncio.

Luego, un día de agosto a la mitad del viaje, estuvieron a punto de caerse de la ladera de una montaña.

El camino era demasiado estrecho y la roca que sobresalía de un lado los obligó a alejarse tanto que las ruedas del autobús rozaron el borde del acantilado.

“Los lugareños se pararon frente al autobús tratando de persuadirnos de que no siguiéramos“, recuerda Margaret Hills, amiga de Ian, otra exmiembro del grupo.

“La pista estaba sin asfaltar, escombros de piedra caliza, estrecha, con voladizos en un lado y un precipicio en el otro. Fue tan aterrador”, dice.

Esto no sorprenderá a nadie familiarizado con el Paso de Cakor, una peligrosa carretera de montaña a través de Kosovo, entonces parte de Yugoslavia.

The bus on the very edge of the road on the Cakor Pass, Yugoslavia (Montenegro)

1968 CRD253 Group
El Paso de Cakor fue una de las carretera más peligrosa que tuvieron que atravesar.

Pero Ian tenía en una falsa sensación de seguridad por el nombre de la carretera, E27, que sonaba como una carretera principal.

La ruta, no obstante, pronto se deterioró hasta convertirse en una pista de grava con curvas cerradas alrededor de un desfiladero empinado.

“Algunas oraciones fueron pronunciadas incluso por los miembros ateos del grupo”, dice Ian. “Si hubiera sabido algo de esto de antemano, no hay forma de que me hubiera atrevido a intentar la E27”.

Otras peripecias

Después de viajar durante el día, estacionaban en cualquier lugar para pasar la noche: playas, apartaderos y, en una ocasión, un bosque en las afueras de Múnich que resultó ser un campo de tiro del ejército.

Un puente cerca del Danubio en Viena parecía agradable hasta que los drogadictos locales comenzaron a congregarse.

Visitaron tantos lugares que Wendy, ahora una viajera experimentada, no puede recordarlos todos.

Reflexionando sobre la clara evidencia de que fueron a un concierto en la famosa catedral de San Esteban de Viena, dice que “no tiene ningún recuerdo”.

Su diario dice que fueron, “así que definitivamente he estado allí”.

Ian, el cerebro del viaje, había recorrido parte de la ruta el año anterior en una motocicleta y un sidecar con Dave.

Conocía los mejores lugares para ir, dice Margaret, que ahora vive en Sandhurst. en Berkshire.

“Recuerdo que me llevaron por una ciudad con un calor sofocante similar y me dejaron en una piscina, que era la más fría que había experimentado. ¿Cómo diablos supo que estaba allí? Entonces no había wi-fi ni Google”.

Ian dice que tenían “algunos mapas razonables”.

Sin embargo, también tenían que tener cuidado con su dinero. A finales de los años 60, los controles destinados a mantener estable la economía significaban que la suma máxima de dinero que los viajeros británicos podían sacar del país era de 50 libras esterlinas.

Los pantalones vaqueros y bolígrafos occidentales resultaron ser una buena alternativa al dinero en efectivo y los amigos descubrieron un hospital en Kavala, en Grecia, que pagaba por donaciones de sangre.

También deseosos de no gastar más de lo necesario, idearon un plan para evitar un impuesto a los pasajeros que viajaban a Yugoslavia.

Después del puesto fronterizo griego, se bajaron del autobús y caminaron, fingiendo estar solo de paso, y se volvieron a subir una vez pasado el punto de control yugoslavo, no sin antes tener que hacer una larga caminata que los dejó de mal humor.

Las fronteras

Los cruces fronterizos no siempre fueron fáciles: el grupo generalmente fue interrogado y con frecuencia registrado.

En Bulgaria, los funcionarios de aduana sospecharon que transportaban artículos de contrabando.

“Me obligaron a pasar por un foso de inspección que me dio una oportunidad útil, y la única, de revisar la parte inferior del autobús mientras los guardias fronterizos buscaban drogas o lo que sea”, recuerda Ian.

Cruzar el Telón de Acero hacia Hungría fue difícil y lento, pero por diferentes razones que solo se hicieron evidentes más tarde, dice.

The Red Army and the troops of four other member countries of the Warsaw Pact (Hungary, Poland, Bulgaria and East Germany) invade Czechoslovakia, 21 August 1968

Keystone-France/Getty Images
Fue un año inestable en esa parte de la Cortina de Hierro.

Al ver un gran número de transportadores de tanques rusos, estaban “muy conscientes” de que algo se estaba gestando, dice Wendy. Pero no sabían qué y no se quedaron mucho tiempo.

Unas semanas más tarde, en la noche del 20 al 21 de agosto, Hungría se unió a otros cuatro países del Pacto de Varsovia -Polonia, Bulgaria, Alemania Oriental y la Unión Soviética – en la invasión de Checoslovaquia.

Los amigos acababan de evitar la Operación Danubio, la represión militar soviética a la Primavera de Praga, un intento de cuatro meses de los checos por recuperar parte del control de su país de manos de Moscú.

El regreso

Pero cuando los tanques se preparaban para cruzar la frontera, Ian y el grupo ya estaban de camino a casa, cruzando el Canal en el ferry de Dunkerque a Dover.

Wendy regresó pronto a Dundee con seis peniques en el bolsillo y las primeras 7.500 millas de lo que se convertiría en toda una vida de viajes.

La relación de Ian con el autobús duró un poco más. A principios de septiembre de 1968, lo condujo por última vez, de regreso a Aalst en Bélgica, donde estaba un hombre que había querido comprarlo cuando pasaron por la ciudad por primera vez dos meses antes.

The bus in 1981 in Meer, near the town of Aalst in Belgium

Ian Charlton
El bus en 1981.

Terminó como la carroza ganadora en el Carnaval de Aalst del año siguiente.

Y si los fanáticos del músico Cliff Richard encuentran que toda esta historia recuerda a su película de 1963 Summer Holiday, con el autobús, el grupo de amigos, el canto, el baile y la ocasional y peligrosa pista de montaña yugoslava, Ian dice que ni siquiera los inspiró.

La película pasó inadvertida para ellos por completo y todavía no la ha visto.


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