Trump amaga con usar Ejército para detener migrantes; México lleva 10 años haciéndolo
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Ilustración: Jesús Santamaría

Trump amaga con usar Ejército para detener migrantes; México lleva 10 años haciéndolo

México lleva al menos una década utilizando a Ejército, Marina Armada y múltiples corporaciones policiacas federales y locales para capturar y deportar a miles de migrantes sin documentos.
Ilustración: Jesús Santamaría
Por Manu Ureste
28 de febrero, 2017
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El gobierno de Estados Unidos analiza movilizar 100 mil militares de la Guardia Nacional para detener migrantes en su frontera con México, según reveló un memorándum dirigido al Departamento de Seguridad Nacional publicado el 17 de febrero por The Associated Press.  

Pero Donald Trump, quien desde entonces ha lanzado varios mensajes contradictorios sobre este plan de militarizar la frontera, no es el único mandatario que ha amagado con usar al Ejército para detener migrantes. De hecho, las autoridades mexicanas llevan al menos 10 años utilizando no solo al Ejército, sino también a múltiples corporaciones policiacas, para capturar a miles de personas sin documentos.

En respuesta a una solicitud de información pública realizada por Animal Político, el Instituto Nacional de Migración (INM) reportó que de 2006 a junio de 2016, un total de 77 mil 310 migrantes indocumentados fueron puestos a disposición del Instituto tras ser detenidos por elementos de seis corporaciones de seguridad, entre Ejército, Marina, y cuerpos de policía.

Estas detenciones, en promedio más de 7 mil 700 cada 12 meses, se produjeron a pesar de que la Ley de Migración vigente establece que sólo el INM puede detener a personas migrantes que transiten sin documentación. Sin embargo, varios puntos de la ley abren la puerta a que México pueda detener migrantes empleando la colaboración de sus fuerzas armadas.

PF y PGR, las que más migrantes detienen

De acuerdo con los datos del INM, la Policía Federal es la que más migrantes detiene con 28 mil 854 capturas, el 37.4% del total. Le sigue de cerca la Procuraduría General de la República (PGR), cuyos elementos pusieron a disposición del INM a 24 mil 541 migrantes.

Solo entre estas dos policías se realizaron 53 mil 395 detenciones de migrantes, el 69.2% del total. O en otras palabras: dejando a un lado las capturas del INM, casi 7 de cada 10 migrantes fueron detenidos por estas dos policías.

Chiapas, la principal puerta de entrada de México para la migración indocumentada procedente del Triángulo Norte de Centroamérica –Guatemala, El Salvador, Honduras-, es la entidad donde la Policía Federal detiene a más migrantes: 6 mil 481 capturas en 10 años; o 648 cada año, en promedio.

Le siguen Tamaulipas (4 mil 027); Sinaloa (2 mil 485); el Estado de México (2 mil 085); y San Luis Potosí (mil 955).

Chiapas también es la entidad donde más migrantes detiene la PGR: 4 mil 330. Tabasco, otra entidad fronteriza con Guatemala, y Oaxaca, estado del sur que es ruta tradicional para los migrantes que buscan alcanzar la frontera Norte, son las otras dos entidades con más detenciones de PGR: 2 mil 365 y 2 mil 177, respectivamente.

La Ciudad de México, con mil 458, y Nuevo León, con mil 350, son los otros dos estados donde la PGR capturó a más migrantes.

Gráfico: Omar Bobadilla (@obobadilla)

Más de 20 mil migrantes detenidos por policías estatales y locales

Las policías locales son la tercera fuerza que más migrantes capturan y ponen a disposición del INM: 14 mil 112 eventos de detención, el 18.3% del total.

Tamaulipas, con 2 mil 347 casos, es la entidad donde los agentes locales detuvieron a más migrantes. Le siguen Nuevo León (1,912) y Baja California (mil 734).

Los policías estatales realizaron 6 mil 307 detenciones, el 8.1% del total.

Tamaulipas es, de nuevo, la entidad donde los agentes estatales capturaron a más migrantes: mil 789 casos. Le siguen Nuevo León (mil 112) y San Luis Potosí (743).

Marina y Ejército detuvieron a más de 3 mil 300 migrantes

Mientras que la Marina Armada de México hizo 2 mil 333 detenciones de personas sin documentos. Quintana Roo, con mil 074 casos, es el estado donde más migrantes detuvo. Tamaulipas (782), Yucatán (223), Chiapas (102) y Oaxaca (77), son los otros estados con más detenciones.

Por su parte, el Ejército mexicano (SEDENA) detuvo 983 migrantes y los puso a disposición del INM, siendo Tamaulipas (432), Tabasco (210), Veracruz (152), la Ciudad de México (151), y Nuevo León (112), las entidades donde más capturas hizo.

Cabe precisar que el Ejército ha informado en sus boletines sobre operaciones de rescate de migrantes que fueron secuestrados por grupos del crimen organizado, especialmente Tamaulipas y Nuevo León. Mientras que la Marina ha informado sobre rescates de migrantes –cubanos en su mayoría- en el mar de la costa de Yucatán y Quintana Roo. Por lo que, aunque el INM no precisa en su respuesta en qué condiciones se produjeron las detenciones, no todos los migrantes detenidos fueron en labores de control migratorio.

Sin embargo, en el especial ‘Plan Frontera Sur: Una cacería de migrantes’ numerosos testimonios de personas indocumentadas narraron a Animal Político cómo fueron perseguidos por policías y militares para su detención y posterior deportación de México.

Uno de esos operativos, por ejemplo, tuvo lugar el 20 de agosto de 2014, cuando agentes del INM y soldados detuvieron a 300 migrantes que pretendían subir al tren conocido como ‘La Bestia’ para iniciar su ruta al norte.

Aquí puedes revisar la respuesta íntegra del INM.

¿Y qué dice la ley?

De acuerdo con la Ley de Migración vigente, solo los agentes del INM pueden realizar labores de verificación y revisión migratoria. Es decir, son los únicos que pueden requerir los documentos migratorios a una persona.

Sin embargo, el artículo 96 de la ley también añade que las autoridades policiacas pueden “colaborar”  en la detención de personas indocumentadas cuando el Instituto así lo solicite. Por ejemplo, si el INM considera que la vida de sus agentes corre peligro en un operativo, y puesto que éstos no pueden portar armas de fuego, puede pedir ayuda a estas corporaciones de seguridad.

No obstante, Elba Coria, investigadora integrante de la Clínica Jurídica para Personas Refugiadas de la Universidad Iberoamericana, explicó en entrevista que este artículo no implica en ningún caso que el Ejército, ni las diferentes policías, puedan realizar operativos por su cuenta para detener migrantes.

“Ninguna autoridad que no sea el INM puede realizar detenciones por su cuenta. Los operativos se deben realizar siempre en presencia del INM y con un oficio de colaboración”, recalcó Coria.

A pesar de esta precisión, en los medios de comunicación se continúa informando sobre operativos realizados por la policía para detener migrantes sin documentos.

Por poner un ejemplo: el 21 de junio de 2015, año con más capturas de migrantes indocumentados desde 2006, elementos de la Policía Estatal de Oaxaca detuvo a más de 50 migrantes en distinto operativos, para ponerlos posteriormente a disposición del INM.

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Cómo una joven encontró a su familia 26 años después gracias a una foto en WhatsApp

Una niña que quedó huérfana en el genocidio de 1994 en Ruanda ha encontrado a sus familiares gracias a las redes sociales. Esta es su historia.
24 de septiembre, 2020
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Grace Umutoni de niña, a la izquierda, y en una imagen actual.

Grace Umutoni
“¿Me conocen?” Grace Umutoni publicó fotos de cuando era niña en las redes.

Para Grace Umtoni lo ocurrido ha sido “un milagro” obra de las redes sociales.

Umtoni quedó huérfana cuando solo tenía dos años. En 1994 sus padres fueron víctimas del genocidio que se cobró miles de vidas en Ruanda. Años después, ha podido encontrarse con algunos familiares.

La mujer, que no conocía su verdadero nombre, publicó fotos suyas de niña en grupos de WhatsApp, Facebook y Twitter el pasado abril con la esperanza de que miembros de su familia la reconocieran y pudiera reunirse con ellos.

Sus intentos anteriores, a través de cauces más formales, no habían dado resultado.

Todo lo que esta enfermera de 28 años sabía de su historia es que la habían llevado a un orfanato en Kigali, la capital ruandesa, después de encontrarla en el barrio de Nyamirambo. También fue acogido allí su hermano, de 4 años, que murió después.

En Ruanda hay miles de niños como ella, que perdieron a sus padres entre las 800,000 víctimas que se estima dejó la matanza sistemática de miembros de la etnia tutsi y hutus moderados en cien días de genocidio.

Muchos siguen buscando a su familia.

Después de que publicara sus fotos, aparecieron algunas personas que dijeron ser parientes suyos, pero pasaron meses hasta que apareció alguien que de veras parecía serlo.

Antoine Rugagi había visto las fotos en WhatsApp y se puso en contacto con ella para decirle que se parecía mucho a su hermana, Liliose Kamukama, muerta en el genocidio.

“El milagro por el que había estado rezando”

“Cuando lo vi, yo también noté que nos parecíamos”, le dijo Umtoni a la BBC.

“Pero solos las pruebas de ADN podían confirmar si éramos parientes, así que nos hicimos unas en Kigali en julio”.

Umutoni viajó desde el distrito de Gakenke, donde vive, mientras que Rugagi llegó desde Gisenyi, en el oeste, para que pudieran recoger los resultados juntos.

Grace Umutoni y su tío Antoine Rugagi .

Grace Umutoni
Grace Umutoni y Antoine Rugagi viajaron a Kigali para recoger los resultados de su prueba de ADN.

Resultó ser un gran día para ambos, ya que las pruebas revelaron un 82% de posibilidades de que ambos fueran famlia.

“Estaba impactada. No pude contener mis ganas de expresar mi felicidad. Todavía hoy pienso que estoy en un sueño. Fue el milagro por el que siempre había rezado”, cuenta Umtoni.

Su recién hallado tío le contó que el nombre que le pusieron sus padres tutsis era Yvette Mumporeze.

También le presentó a varios parientes de la rama paterna de la familia, como su tía Marie Josée Tanner Bucura, que lleva meses atrapada en Suiza a causa de la pandemia.

Grace Umutoni y su madre.

Grace Umutoni
Grace Umutoni y su madre, Liliose Kamukama, en una imagen de un álbum familiar.

Ella estaba convencida de que Grace Umtoni era su sobrina antes incluso de conocer el resultado de las pruebas genéticas por el parecido de la mujer de la foto de WhatsApp con el de la niña de los álbumes de la familia.

“Era claramente la hija de mi hermano Aprice Jean Marie Vianney y su esposa, Liliose Kamukama. A los dos los mataron en el genocidio”.

‘Pensamos que ninguno había sobrevivido’

La señora Bucura le contó también el nombre completo de su hermano, que llegó con ella al orfanato, Yves Mucyo, y que había tenido otro hermano, Fabrice, de un año.

El genocidio comenzó horas después de que el avión que transportaba a los presidentes de Ruanda y Burundi, ambos de la etnia hutu, fuera derribado en la noche del 6 de abril de 1994.

Milicias hutus recibieron la instrucción de dar caza a los miembros de la minoría tutsi. El suburbio de Nyamirambo, en Kigali, fue uno de los primeros en ser atacado.

Muchas de personas murieron a machetazos en sus casas o en barricadas levantadas para impedir el paso de quienes trataban de escapar. Algunos lograron ponerse a salvo en iglesias y mezquitas.

La señora Bucura dijo que alguien cómo una mujer agarraba del brazo al pequeño Yves y se lo llevaba corriendo de allí, pero no consiguieron más información. De su hermana no se supo nada.

El genocidio terminó meses después, cuando los rebeldes tutsis del Frente Patriótico Ruandés, liderado por el hoy presidente Paul Kagame, se alzó con el poder.

Cráneos en el Memorial del Genocidio en Kigali.

Reuters
Muchos murieron por golpes de machete, como se aprecia en los cráneos conservados en el Memorial del Genocidio en Kigali.

“Pensamos que ninguno había sobrevivido. Incluso los recordábamos cuando cada abril llegaba el aniversario del genocidio”, explica Bucura.

Umtoni no había podido averiguar sobre su familia y lo único que le contaron es que Yves murió al llegar al orfanato como resultado de las heridas que sufrió por las balas de las milicias hutus de las que huía.

Cuando tenía cuatro años, la niña fue adoptada por una familia tutsi del sur de Ruanda que le dio el nombre de Grace Umtoni.

“Los responsables de mi escuela me ayudaron y volví al orfanato en Kigali para preguntar si había algún rastro de mi pasado, pero no había nada”, dice.

“He vivido siempre en la pena de ser alguien sin raíces, pero seguí rezando por un milagro”.

“Por bien que me tratara la familia adoptiva, no podía dejar de pensar en mi familia biológica, pero tenía muy poca información para siquiera empezar a buscar”.

Ahora tiene curiosidad por saber más de sus padres. Han planeado una gran reunión familiar con parientes que llegaran de diferentes lugares del país y del extranjero, aunque el coronavirus ha obligado a aplazarla.

Entretanto, le han presentado a algunos de sos familiares a través de WhatsApp y ha descubierto que tiene un hermano mayor en Kigali, fruto de una relación anterior de su padre.

“Estamos agradecidos con su familia adoptiva”

Desde 1995, casi 20.000 personas se han vuelto a reunir con sus familias gracias al Comité Internacional de la Cruz Roja.

Su portavoz para Ruanda, Rachel Uwase, asegura que aún siguen recibiendo peticiones de ayuda de gente a la que el genocidio separó de su familia.

En lo que va de 2020, son 99 las personas que se han reencontrado con sus familiares.

Para la señora Bucura, descubrir que su sobrina había sobrevivido es algo que agradece.

“Estamos agradecidos con la familia que la adoptó, le dio un nombre y la crió”.

La joven mantendrá el nombre que le dio su familia adoptiva ya que es el que la ha acompañado la mayor parte de su vida.

Pero le tendrá siempre gratitud a las redes sociales por haberla ayudado a encontrar un sentido de pertenencia.

“Ahora hablo frecuentemente con mi nueva familia”, cuenta.

“He pasado toda mi vida con la sensación de que no tenía raíces, pero ahora me parece una bendición tener tanto a mi familia adoptiva como a la biológica, ambas pendientes de mí”.


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https://www.youtube.com/watch?v=QkzsUZOK6-0

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