Cómo el Chico Partículas mexicano se convirtió en uno de los 200 líderes del mañana
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Cómo el Chico Partículas mexicano se convirtió en uno de los 200 líderes del mañana

Cristóbal García es el creador del acelerador de partículas más barato del planeta, con un costo aproximado de menos de mil pesos.
Por Omar Páramo / UNAM Global
25 de marzo, 2017
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A los 17 años, cuando aún estudiaba en Prepa 6 de la UNAM, Cristóbal Miguel García Jaimes comenzó a construir un acelerador de partículas bajo tutela del doctor Efraín Chávez Lomelí, del Instituto de Física. Como sus compañeros de plantel lo veían pasar con material que parecía destinado al basurero y que él colocaba con paciencia en el hueco de un tubo translúcido comenzaron a llamarlo “el loco del pasillo”, pero cuando echó a andar su aparato y constataron que funcionaba dicho apodo cambió por uno más halagüeño, el de Chico Partículas.

Todo esto pasó poco después de que el joven dejara su natal San Miguel Totolapan (poblado guerrerense con raíz náhuatl) para instalarse en la Ciudad de México, convencido de que la UNAM era el lugar adecuado para convertirse en científico e inspirado por un libro de pasta azul que encontró en las estanterías de su casa materna: Física. Conceptos y aplicaciones, de Paul E. Tippens.

La mudanza le rindió dividendos, pues lo llevó a crear el acelerador de partículas más barato del planeta, con un costo aproximado de menos de mil pesos, aunque ello le implicó una gran inversión en tiempo: ocho meses, 23 días y 19 horas.

Este logro permitió que Cristóbal, quien hoy cursa la carrera de Física en la Facultad de Ciencias, fuera cosiderado considerado como uno de los 200 líderes del mañana por el Comité Internacional de Estudiantes e invitado a Suiza para participar en el 47 Simposio de St. Gallen —a realizarse del 3 al 5 de mayo—, donde analizará los dilemas que plantea la disrupción junto con premios Nobel, directores de grandes compañías y dirigentes de organizaciones como la ONU.

Me convocaron a la edición pasada y no pude asistir; ahora lo haré porque el tema de este año me interesa en especial y porque es una oportunidad inmejorable para abordar un asunto clave para mejorar nuestro entorno: la educación y sus implicaciones”, dijo Cristóbal. 

De trabajar en un miniacelerador a colaborar en el más grande

El acelerador de partículas creado por Cristóbal mide apenas 55 centímetros, de lejos parece uno de esos frascos donde se guardan luciérnagas y en su interior hay un entramado de circuitos, cables y resistencias que alguna vez pertenecieron a una computadora, y pese a esta aparente sencillez, dicho aparato fue lo suficientemente complejo como para que el CERN (siglas de la Organización Europea para la Investigación Nuclear) fijara sus ojos en el joven mexicano.

A sus 21 años, el universitario aún recuerda como uno de sus días más felices aquel cuando abrió su correo electrónico y vio en la bandeja un correo con el dominio @cern.ch. “Imagina lo que es tener 19 recién cumplidos, venir de un pueblo de tres mil 500 habitantes, nunca haber salido de México y encontrar un mensaje donde te invitan a Suiza para conocer el gran colisionador de hadrones, la piedra filosofal del siglo XXI. Es lo más parecido a estar soñando”.

El primer viaje internacional de Cristóbal tuvo lugar en 2015 y fue a Ginebra, donde de inmediato entró en contacto con el doctor Luis Roberto Flores Castillo —físico mexicano cuyos aportes fueron esenciales para el descubrimiento del bosón de Higgs—, quien se ofreció para ser su tutor en Suiza y con quien trabaja desde entonces.

Desafortunadamente el avión a Europa es muy caro y no puedo viajar con la frecuencia deseada, por lo que colaboro a distancia. Por ello estoy doblemente emocionado de ir al Simposio de St. Gallen, pues primero hablaré de disrupciones y después me trasladaré al gran colisionador; como se dice, aprovecharé el aventón”.

El acelerador de partículas de Cristóbal es de poco más de medio metro de longitud y costó mil pesos, mientras que el de la Organización Europea para la Investigación Nuclear tiene 27 kilómetros de circunferencia y dispone de mil millones de dólares al año para operar, y pese a estos contrastes la capacidad del mexicano para lograr tanto con tan poco ha hecho que el CERN lo considere como alguien con los méritos suficientes para estar en sus filas.

Esto me ha enseñado que hasta los pasos pequeños son importantes y que no debemos tener miedo de emprender, por más limitados que estemos. Puede que las cosas no resulten como se planearon, pero también existe la posibilidad de que todo salga bien”.

“Todos podemos ser superhéroes”

Sus amigos le dicen Cristóbal, pero quienes van a sus conferencias o lo siguen en la red lo conocen como el Chico Partículas (de hecho, ése es su nombre en Twitter) y el mote se ha hecho tan popular que incluso Trino —el monero que junto con Jis creó al Santos— ya le planteó su intención de hacer una serie de tiras con él como protagonista, “lo que me hace sentir halagado, aunque no sé cómo le hará, pues más que a una caricatura me tendrá que dibujar a mí”.

No obstante, confesó, ese proyecto le hizo recordar un anhelo infantil, “pues yo de niño quería tener poderes como los Power Rangers o al menos un exoesqueleto mecánico como el de Iron Man”.

El Cristóbal adulto no se engaña y sabe que poseer facultades metahumanas es imposible, “pero estoy convencido de que todas las personas tienen el potencial para ser superhéroes de la vida real, lo importante es creerlo, echar a andar proyectos y ponerse a crear”.

Bajo la convicción de que no hay límites que valgan, el Chico Partículas ha incursionado en la divulgación con una columna en el diario La Crónica de Hoy llamada “Como por arte de… ciencia”, la cual le ganó un Premio Nacional de Periodismo, y en fundaciones que promueven mejoras sociales, como Ciencia sin Fronteras, asociación civil impulsada por él y sus amigos de la facultad, con la cual busca llevar conocimiento a comunidades de bajos recursos.

“Cuando me preguntan la razón de hacer todo esto yo respondo que es para mostrar a las nuevas generaciones que hay otros caminos. Cada joven que continúa estudiando representa una doble ganancia para el país y el mundo, pues por un lado es un soldado menos para la violencia, el narcotráfico y la delincuencia, y por el otro será alguien que luche por el desarrollo de la nación”.

Todo lo que hace Cristóbal tiene que ver con la física e incluso su carácter parece ceñirse a una de las leyes básicas de dicha disciplina, la de que “un cuerpo en movimiento tiende a seguir moviéndose”, pues aunque a sus 21 años ha conseguido demasiado se niega a quedarse quieto y quiere lograr aún más, como escribir una tesis en colaboración con sus colegas del CERN, apoyar a más pueblos marginados, ir con mayor frecuencia a Suiza o perfeccionar la máquina de rayos X en la que ha venido trabajando a últimas fechas, la cual no funciona con electricidad, sino con la triboluminiscencia generada por una cinta adhesiva al despegarse.

“A esto me refiero cuando digo que no se necesitan superpoderes para concretar cosas, simplemente basta con la voluntad y la convicción de hacerlas y echarlas a andar. Ése es el camino”.

Edición: Francisco Medina. 

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Rusia y Ucrania: ¿Funcionan las sanciones económicas? Lo que dice la historia sobre el éxito de estas medidas

El uso de diferentes sanciones para castigar a un gobierno u obligarlo a cumplir ciertos objetivos se ha registrado desde la antigua Grecia y se ha adoptado durante siglos.
21 de marzo, 2022
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Las sanciones impuestas a Rusia por Estados Unidos, la Unión Europea, Reino Unido y otros países en respuesta a la invasión de Ucrania siguen una larga historia de uso de sanciones para forzar cambios en el comportamiento de ciertas naciones.

Pero un análisis de medidas del tipo adoptadas en el pasado muestra que no siempre se logra el objetivo.

Además, en determinados casos, se corre el riesgo de que se produzcan consecuencias no deseadas e incluso que el resultado sea contrario al deseado, fortaleciendo al gobierno al que pretenden debilitar y generando un impacto negativo en los derechos humanos, la democracia y otros aspectos.

“Si miras la historia moderna, verás que casi cada vez que un país violó tratados internacionales, o invadió a otro país, o secuestró a ciudadanos de otro país (entre otros ejemplos), se impusieron sanciones”, le dice a BBC News Brasil el economista Paolo Pasquariello, profesor de finanzas de la Universidad de Míchigan, EE.UU.

“Pero la trayectoria (de los resultados) no es muy buena. En las últimas décadas, por citar solo algunos ejemplos, se han impuesto sanciones contra Cuba, Venezuela y Corea del Norte. Pero, en mi opinión, no han producido el resultado deseado”, observa Pasquariello.

Los estudios estiman que solo alrededor de un tercio de las sanciones suelen tener éxito y lograr sus objetivos. Uno de los análisis recientes más completos sobre el tema fue realizado por investigadores de la Universidad de Drexel, con sede en la ciudad de Filadelfia, y confirma esta estimación.

Los investigadores crearon una base de datos con información sobre 1.101 casos de sanciones aplicadas por países, grupos de países u organizaciones intergubernamentales desde 1950, muchas de las cuales siguen vigentes.

Las sanciones se clasificaron según el tipo (comercial, financiera, asistencia militar, armas, viajes y otros tipos) y el propósito (forzar cambios de política, desestabilizar régimenes, prevenir o terminar guerras, proteger los derechos humanos, restaurar la democracia, combatir el terrorismo, resolver conflictos territoriales, entre otros).

El siguiente paso fue analizar el grado de éxito, medido según declaraciones oficiales de los gobiernos o “confirmaciones indirectas en anuncios de prensa internacional”, y teniendo en cuenta que estas declaraciones “pueden ser subjetivas o sesgadas”.

Cuando se incluyen las sanciones aún vigentes, se estima que alrededor del 30% tienen éxito al menos parcialmente.

“Con el tiempo, más y más sanciones fueron calificadas como parcialmente o completamente exitosas, lo que sugiere que las sanciones se han vuelto más efectivas para lograr sus objetivos”, dice el estudio.

Ejemplos históricos

El uso de diferentes sanciones para castigar a un gobierno u obligarlo a cumplir ciertos objetivos se ha registrado al menos desde la antigua Grecia y fue adoptado durante siglos.

A partir de la década de 1950, el período que abarca la base de datos de la Universidad de Drexel, el número de sanciones “aumentó continuamente, y este aumento se ha acelerado desde 2018″, según el análisis.

“Vemos esta tendencia como evidencia de la creciente popularidad de las sanciones como herramienta de la diplomacia coercitiva”, dicen los investigadores.

En promedio, más del 35% de todas las sanciones entre 1950 y 2019 fueron impuestas por EE.UU, el país que más utilizó este tipo de sanciones. El análisis también revela un “aumento significativo y continuo de las sanciones de la UE y la ONU desde principios de la década de 1990”.

Rusia

Getty Images
Cuba enfrenta un embargo económico impuesto por EE.UU.

Hay varios ejemplos de países sujetos a estas sanciones en el período analizado. Sudáfrica fue objeto de sanciones internacionales en la era del apartheid, el régimen de segregación racial que estuvo vigente desde finales de la década de 1940 hasta la década de 1990.

Cuba es objeto de un embargo económico impuesto por EE.UU desde hace 60 años. Irak fue objeto de sanciones tras la invasión de Kuwait en 1990. Corea del Norte e Irán fueron sancionados por sus programas nucleares.

La propia Rusia ya había sido castigada en 2014 cuando invadió Crimea, y muchas de las sanciones impuestas al país en ese momento siguen vigentes.

Sufrimiento de la población

Las sanciones económicas y financieras son las más utilizadas, según la base de datos de la Universidad de Drexel.

Algunas de las medidas están diseñadas para ser lo más específicas posible, castigando solo a ciertas personas. Pero muchos otros, a pesar de ser una alternativa a la acción militar, también causan gran daño y sufrimiento a la población civil, incluidos los ciudadanos que se oponen al gobierno.

Rusia

PA Media
El multimillonario ruso Roman Abramovich, conocido por ser dueño del equipo inglés Chelsea, también fue objeto de sanciones.

Sin embargo, incluso con el impacto a veces devastador, las sanciones no logran su objetivo en alrededor de dos tercios de los casos.

“Por lo general, las sanciones terminan afectando a la mayoría de las personas que viven en estos países”, dice Pasquariello, de la Universidad de Michigan.

“Creo que, aunque esto no se dice explícitamente, el objetivo es realmente dañar a la población del país (objetivo)”.

Según el economista, el propósito es hacer entender a todo el país que sus gobernantes están haciendo algo que las naciones que imponen sanciones consideran incorrecto.

Las sanciones actuales contra Rusia se consideran únicas en el alcance y la velocidad con la que se adoptaron, solo días después de la invasión de Ucrania el 24 de febrero.

Además, se diferencian en que apuntan a una potencia nuclear y a un país que, pese a no ser considerado un gigante económico, tiene un papel geopolítico crucial.

“Las sanciones generalmente se imponen a pequeños actores regionales”, enfatiza Pasquariello, y señala que estos países no son tan importantes para la economía global.

“El caso de Rusia es diferente. Tiene una magnitud y alcance que nunca he visto en otras sanciones en mis 50 años de vida”.

Entre las sanciones ya adoptadas se encuentran las sanciones a los bancos y miembros del gobierno ruso y élite económica, incluida la congelación de activos, restricciones de viaje y la exclusión de los principales bancos rusos del sistema financiero y el sistema de comunicación utilizado para transacciones internacionales.

Otras medidas incluyen restringir las importaciones de petróleo, gas y carbón de Rusia, prohibir la exportación de varios productos al mercado ruso, incluidos los artículos de lujo, gravar la importación de productos rusos y restringir las aeronaves rusas en el espacio aéreo de varios países.

Rusia

Getty Images
McDonald’s fue una de las multinacionales que suspendió actividades en Rusia tras las sanciones.

Grandes empresas del sector privado, como Coca-Cola, McDonald’s, Starbucks y otras, han suspendido sus operaciones en Rusia.

Estas y otras sanciones no solo están sacudiendo y aislando la economía y el sistema financiero de Rusia y sus élites, sino que también afectan a la población en general. El rublo, la moneda rusa, se ha desplomado y la economía se está derrumbando.

“Estas son sanciones económicas devastadoras, que realmente están perjudicando a los ciudadanos rusos”, dice Pasquariello.

“Estamos hablando de 145 millones de personas, muchas de las cuales no pueden sacar dinero de los bancos”.

Los impactos de la crisis económica rusa deberían afectar al resto del mundo, con su alza global en los precios del petróleo y un impacto en la inflación.

¿Éxito o fracaso?

Pero a pesar de este impacto, Rusia continúa con su ofensiva militar y no se sabe si las sanciones ayudarán a Ucrania.

Rusia prohibió la exportación de algunos productos como represalia, impuso sanciones a miembros del gobierno estadounidense y amenazó con nacionalizar los activos de las empresas que se retiraran del país.

También hay temores de que la crisis provoque una profundización de las relaciones con China.

Pasquariello señala que siempre es muy difícil predecir si ciertas sanciones lograrán sus objetivos.

El éxito o el fracaso depende de una combinación de diferentes circunstancias y factores, entre ellos, el grado de integración económica del país objetivo con el resto del mundo.

“Algunos podrían argumentar que ciertas sanciones impuestas contra Irán fueron efectivas para frenar el progreso del desarrollo de armas nucleares y llevar al país a la mesa de negociaciones”, señala, citando un ejemplo en el que los castigos pueden haber tenido éxito.

Las sanciones contra Irán se levantaron después de un acuerdo nuclear negociado durante la administración de Obama en 2015. Su sucesor, Donald Trump, abandonó el acuerdo y reanudó las medidas punitivas.

A principios de este año, el sucesor de Trump, el actual presidente Joe Biden, anunció que aliviaría las sanciones en medio de nuevas negociaciones sobre un acuerdo.

Pasquariello compara a Irán con Corea del Norte, donde la presión internacional ha fallado.

“Corea del Norte ha sido un país aislado del resto del mundo durante décadas y en el que las sanciones no han logrado impedir el desarrollo de armas nucleares”, asegura.

En el caso de Rusia, Pasquariello enfatiza que no se puede analizar un solo factor de forma aislada. Según el economista, el posible impacto de las sanciones debe ser considerado en conjunto con otros aspectos.

“En combinación con el hecho de que Ucrania está aguantando mejor de lo previsto, y que los rusos han sobreestimado claramente su propia fuerza militar”, subraya.

“Creo que todo esto crea una situación muy precaria para (el presidente Vladimir) Putin y las personas que lo rodean”.

Según Pasquariello, queda por ver cuál será la reacción rusa ante esta situación.

“¿Redoblará (su posición)? ¿O vendrá a la mesa de negociación?”, se pregunta.


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