Para EU hay muchas cosas que arreglar en el TLC; renegociación podría iniciar a finales del año
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AFP

Para EU hay muchas cosas que arreglar en el TLC; renegociación podría iniciar a finales del año

El secretario estadounidense de Comercio, Wilbur Ross, dijo que el TLC quedó "viejo" comparado con la situación de los países que lo integran.
AFP
Por AFP
8 de marzo, 2017
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El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) quedó “viejo” y hay “muchas cosas que arreglar” en un proceso que podría iniciarse hacia fines de año, dijo este miércoles el secretario estadounidense de Comercio, Wilbur Ross.

”La situación con México es la siguiente: es un tratado viejo. Nuestra economía es muy diferente de lo que era cuando se adoptó. No había una economía digital, los servicios no eran tan importantes“, dijo Ross a la red Bloomberg TV.

Además, ahora las dos partes tienen “décadas de experiencia” con el acuerdo. Vigente desde 1994, el TLCAN permite el libre comercio entre Estados Unidos, Canadá y México.

El saldo comercial de Estados Unidos con México, pasó de un superávit de 1.600 millones de dólares antes del TLCAN a un déficit de más de 60 mil millones de dólares en 2016, según datos oficiales estadounidenses

Asimismo, numerosas empresas se instalaron en México para producir bienes para mercado de Estados Unidos. Según el presidente Donald Trump gracias a sus menores costos, México roba empleos estadounidenses.

Para Ross algunos detalles del TLCAN “no estuvieron bien desde el inicio. Algunas cosas quizá estuvieron bien en un principio pero no funcionan ahora. Hay mucho que arreglar”.

“Es difícil hacer un tratado de varios miles de páginas que no tenga problemas. Y hay algunas cosas en el tratado que se nos escaparon”, comentó.

Déficit sin “razón lógica”

Ross insistió en un argumento utilizado constantemente por Trump para criticar el TLCAN: el tamaño del déficit comercial estadounidense con México.

“No hay una razón lógica para que un país como Estados Unidos precise tener un déficit comercial que equivale aproximadamente al beneficio sumado de sus relaciones comerciales con el resto del mundo”, opinó.

No es el “destino de vida” de Estados Unidos “absorber todas la exportaciones de otros”, añadió.

Para Ross, el TLCAN consta de “unos 20 capítulos, y hay varios capítulos que deberán ser agregados por la economía digital y otras cosas que se han desarrollado a continuación. Hay un enorme cantidad de discusiones que se abrirán”.

Ross estimó que la renegociación comenzará hacia finales de este año y no durará más de un año, aunque advirtió que “estos son asuntos complicados”.

“Yo quisiera tener resultados mañana pero el mundo no funciona así”, dijo.

La Casa Blanca debe avisar al Congreso con 90 días de anticipación que emprenderá discusiones sobre el tratado. Y cualquier miembro del TLCAN puede escindirse con un aviso previo de 6 meses.

País en “guerra”

Estados Unidos ya está en una guerra comercial contra otras naciones pero ahora está empezando a contraatacar, apuntó Ross.

En línea con la idea de la Casa Blanca de que el déficit comercial es también una amenaza a la seguridad nacional, Ross dijo que la confrontación lleva años.

“Durante décadas hemos estado en una guerra. Por eso tenemos déficits”, dijo. “Pero ahora, la diferencia es que nuestras tropas están en las murallas”, comentó.

Trump amenaza con gravar productos importados de México y China, critica a Alemania por sus superávit comercial, rompió el Acuerdo Transpacífico de libre comercio (TPP) con otros 11 países, así como renegociar el TLCAN.

Ross empero le bajó un poco el tono a la confrontación por el comercio. “No va a ser a ser una guerra con disparos. Si se sabe que Ud tiene una bazuca, probablemente Ud no tenga que usarla”, dijo.

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Cómo el cubrebocas evita la propagación de la COVID y puede reducir los síntomas

Un nuevo estudio concluyó que usar mascarillas reduce la carga viral a la que estaríamos expuestos y, de contagiarnos, la manifestación de la enfermedad sería más leve o inclusive asintomática.
Getty Images
9 de agosto, 2020
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El argumento generalizado de parte de las autoridades sanitarias y gobernantes por todo el mundo que recomiendan y/o imponen el uso de mascarillas es que evitan que las personas infectadas propaguen el coronavirus.

Pero un nuevo estudio concluyó, tras examinar varios casos, que usar mascarillas reduce la carga viral a la que estaríamos expuestos y, de contagiarnos, la manifestación de la enfermedad sería más leve o inclusive asintomática.

La investigación realizada en Estados Unidos por los doctores Monica Gandhi y Eric Goosby, de la Universidad de California, y el doctor Chris Beyrer, de la Universidad Johns Hopkins, resalta que la exposición al coronavirus sin consecuencias severas debido al uso de mascarillas podría generar una inmunidad a nivel comunitario y reducir la propagación mientras se desarrolla una vacuna contra el virus.

En vista del rechazo al uso de mascarillas de algunos grupos y personas, el beneficio al individuo (además de a otros) que porta el tapabocas sugerido por el estudio podría ser un incentivo más para su uso y convertirse en un pilar del control de la pandemia.

El estudio fue publicado en la revista especializada Journal of General Internal Medicine.

Un hombre con una mascarilla pasa frente a una valla con la imagen del coronavirus

Getty Images
La mascarilla reduce la posibilidad de tener síntomas severos de covid-19, dicen los investigadores.

El efecto de la carga viral

Los doctores Gandhi, Goosby y Beyrer respaldan su teoría -como la llaman- comparando la evidencia de múltiples situaciones en las que grupos usaron o dejaron de usar mascarillas y la relación que eso tiene con la carga viral y los crecientes índices de infecciones leves o asintomáticas.

La infección asintomática puede ser problemática porque promueve la propagación del virus por personas que están contagiadas sin que lo sepan, pero al mismo tiempo ser asintomático en lugar de estar gravemente enfermo es beneficioso para el individuo, indican.

Además, los índices más altos de infección asintomática conducen a índices más altos de exposición al virus. El exponer a una sociedad a este coronavirus sin las consecuencias de una enfermedad grave podría crear mayores niveles de inmunidad comunitaria, la llamada inmunidad de rebaño.

Los investigadores reconocen que la respuesta inmunológica de anticuerpos y células T a las diferentes manifestaciones de covid-19 todavía está siendo analizada, pero las señales basadas en los datos del desarrollo de esa inmunidad celular, aun con una infección leve, son esperanzadoras.

Evidencia

La perspectiva que los portadores de mascarillas están expuestos a una carga viral menor que resulta en una infección más leve está sustentada en el estudio de tres importantes cúmulos de evidencia: virológica, epidemiológica y ecológica.

Una fila de compradores todos con mascarillas

Getty Images
Hasta ahora, el principal argumento para el uso de las mascarillas es la protección de los otros.

Con respecto a la primera, las mascarillas -dependiendo del diseño y material- filtran la mayoría de las partículas virales, aunque no todas. Desde hace un tiempo se ha propuesto que la exposición de ese bajo nivel de partículas virales probablemente producen una enfermedad que es menos severa.

Los resultados de experimentos realizados en el pasado con humanos expuestos a diferentes volúmenes de virus no letales demostraron síntomas más severos en sujetos que recibieron una carga viral mayor.

Con el nuevo coronavirus la experimentación no es posible ni ética, pero unas pruebas realizadas a hámsteres en las que se simuló el uso de mascarillas separando a los animales con una pared divisoria hecha de una máscara quirúrgica, no sólo demostraron que los hámsteres protegidos fueron menos propensos a la infección, sino que los que, entre esos, se contagiaron de covid-19 manifestaron síntomas leves.

En términos de la evidencia epidemiológica, los doctores indican que los altos índices de mortalidad que se vieron al inicio de la pandemia parecen estar asociados a la intensa exposición a la alta carga viral antes de que se introdujera el uso de mascarillas.

Caso del crucero argentino

Un caso reciente en particular llama la atención: el de un crucero en Argentina donde todos los pasajeros y tripulantes fueron dotados de mascarillas tras detectarse un brote de covid-19.

En ese entorno cerrado, 128 de las 217 personas abordo dieron positivo en la prueba de coronavirus. Sin embargo, la mayoría de los infectados (81%) se mantuvo asintomática.

Un autobús en Taiwán con pasajeros usando mascarillas

Getty Images
Las tasas de mortalidad se han mantenido baja en países que han reabierto sus actividades pero todavía usan mascarillas.

Como evidencia ecológica, la investigación indica que los países y regiones que de por sí acostumbran a usar mascarillas para el control de infecciones, como Japón, Hong Kong, Taiwán, Singapur, Tailandia y Corea del Sur, no han sufrido tanto en cuanto índices de la severidad de la enfermedad y la mortalidad.

Igualmente ha sucedido con los países que aplicaron tempranamente la medida del uso de mascarillas.

Es más, aun cuando los mencionados países registraron un resurgimiento de casos de covid-19 al reanudar la actividad social y económica, las tasas de mortalidad se ha mantenido baja, sustentando la teoría de la carga viral, afirman los autores del estudio.

En conclusión, los doctores alegan que el uso universal de mascarillas durante la pandemia debería ser uno de los fundamentos más importantes en el control de la enfermedad y abogan que esta medida se tome en particular en Estados Unidos, donde las directivas no han sido homogéneas y parte de la población ha reaccionado hasta violentamente contra el uso de mascarillas.

Resaltan que durante la devastadora pandemia de gripe en 1918, los estadounidenses adoptaron sin contratiempos el uso de las mascarillas en público, pero la respuesta a las actuales recomendaciones de los Centros de Control de Enfermedades (CDC) ha sido dispareja.

Una secretaria con mascarilla escribe a máquina en su escritorio en 1918

Getty Images
En 1918, el público estadounidense no tuvo objeción en cumplir con el uso de mascarillas para combatir la pandemia de influenza.

El uso de mascarillas tiene dos ventajas. La primera es proteger a los demás evitando la propagación del virus por una persona infectada. Si esa preocupación por el prójimo no es suficiente, tal vez la segunda ventaja -el beneficio individual- sea una motivación más eficaz.


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