Ingobernable: la serie de Netflix que habla del poder en México
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Ingobernable: la serie de Netflix que habla del poder en México

Hablamos con algunos de los protagonistas de Ingobernable, la nueva serie de Netflix que toca temas como el secuestro y la violación a los derechos humanos.
Netflix
Por Verónica Santamaría
25 de marzo, 2017
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Ingobernable ya está en Netflix y promete ser la serie que ponga bajo la lupa la forma en que actúa el poder en México. Todo empieza cuando el presidente del país es asesinado y la principal sospechosa es su esposa. Ella es caracterizada por la actriz Kate del Castillo y la serie fue producida por Epigmenio Ibarra y Verónica Velasco.

La serie busca reflejar la situación político-social que enfrenta el país y toca temas como el secuestro y la violación de los derechos humanos.

Consta de 15 capítulos se desarrolla en dos escenarios: la residencia oficial del presidente de la República, Los Pinos y, el barrio bravo de Tepito en la Ciudad de México. En estas dos esferas se entrelazan historias de poder y desconfianza.

Entrevistamos a algunos de los protagonistas y obtuvimos de ellos 9 datos para entender por qué esperan que esta serie sea memorable:

  1. Erik Hayser interpreta al presidente de México y recuerda que, durante la grabación, una vez iba saliendo de la “camioneta presidencial” para entrar a un hotel cuando una persona que lo vio le gritó: “¡Señor presidente, Señor presidente, justicia para mi hijo!”. El hombre estaba desesperado y creyó que el actor de verdad era el presidente. “Creí que era una broma, pero me di cuenta que la realidad supera a la ficción”, dice Hayser.
  2. La productora Verónica Velasco afirma que el tema de la violación a los derechos humanos está presente en gran parte de la serie: “Van a ver, por ejemplo, el C4, que es un cuartel de detención clandestino e ilegal. En la historia está implícito que esos centros de detención clandestina existen en nuestro país y hace reflexionar sobre el hecho de que existan y no se haga nada contra ello”.
  3. En Ingobernable el presidente ordena el retorno inmediato de las fuerzas armadas a los cuarteles porque, dice, no están preparadas para solventar la paz y la justicia. También ordena que oficiales y tropa que estuvieron involucrados en las violaciones a los derechos humanos sean sometidos a procesos penales y civiles.
  4. Algunos de los personajes que viven en el barrio de Tepito, considerado uno de los más peligrosos de la Ciudad de México, se basaron en la historia real de “Las 7 cabronas de Tepito”: un grupo de mujeres que se defienden ante las injusticias sociales que enfrentan, dentro y fuera del barrio.

Aida López, una de las actrices, dice al respecto: “Sin duda, no podemos hablar de Tepito, de México, de los pueblos en resistencia, sin hablar de los desaparecidos y del secuestro, esta historia habla de un grupo de desaparecidos que está íntimamente relacionado con este Tepito de ficción, con el Tepito en resistencia”.

Ingobernable

Ingobernable ya está en Netflix y promete ser la serie que ponga bajo la lupa la forma en que actúa el poder en México

  1. Ingobernable tuvo que filmarse tanto en México como en San Diego, Estados Unidos, ya que Kate del Castillo, quien interpreta a la primera dama Emilia Urquiza Nava, no podía realizar grabaciones en territorio mexicano debido a problemas legales.
  2. La filmación fue extenuante y los participantes tuvieron pocas horas de sueño. El actor Alberto Guerra dice sobre el tema: “Pasé mis horas de sueño en un avión y una camioneta. Definitivamente es un trabajo al que no se está acostumbrado pero al actor vive de experiencias. Había algo en la pesadez y la falta de sueño que nos motivaba a seguir y alimentaba a los personajes de cierta forma”.
  3. La pareja presidencial en Ingobernable es interpretada por Kate del Castillo y Erik Hayser, aunque no representan al actual presidente mexicano, Enrique Peña Nieto y su esposa Angélica Rivera. Sobre ello Hayser dice: “Estar en una plataforma como Netflix te permite contar una historia de forma verdadera sin censura y para una historia como esta ese tema era completamente necesario. Retratar un México verdadero, con todas sus complejidades y que tiene mucho que ver con el poder y con los marginados”.
  4. A pesar de ser una historia de ficción, Erick Hayser, tomó algunos de los gestos del presidente Enrique Peña Nieto. Los guionistas dicen que tomaron las historias de diversos presidentes mexicanos para crear el personaje.

“La decisión de hacer algunos guiños a nivel físico con nuestro mandatario actual tienen que ver mucho con mi postura personal. La historia que estamos contando es la de un hombre con ideales que quiere cambiar al país pero, cuando llega al poder, se da cuenta de que hay otros hilos y otras cabezas que son las que no te permiten llevar a cabo todos esos sueños”, dice Hayser.

Ingobernable

Ingobernable ya está en Netflix y promete ser la serie que ponga bajo la lupa la forma en que actúa el poder en México

  1. Otra de las sorpresas que tiene Ingobernable es un discurso anti Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Una de las razones por las que matan al presidente Diego Nava es porque dice a los Estados Unidos: “Si ustedes quieren guerra líbrenla en su propio territorio. México no seguirá poniendo los muertos”
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Vacuna contra COVID: por qué algunas dosis acaban en la basura y qué se puede hacer para evitarlo

El mundo vive una carrera por hacerse con las escasas vacunas disponibles contra la COVID. ¿Por qué algunas acaban en la basura o se vacuna a personas no prioritarias?
5 de febrero, 2021
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Enfermeras cargan dosis de la vacuna en Nantes, Francia.

Reuters
Muchos países se enfrentan al reto de administrar las vacunas antes de que se estropeen.

Golpeado por la pandemia de covid, el mundo se enfrentó primero al reto de desarrollar en tiempo récord una vacuna. Ahora, al de distribuirla a escala planetaria sin malgastar una sola de las preciadas dosis.

Con la oferta de vacunas disponibles lejos aún de cubrir la ingente demanda mundial, los gobiernos han establecido rigurosos planes de vacunación que establecen los colectivos que deben ser vacunados primero: generalmente, personas mayores, enfermos crónicos y trabajadores de los servicios de salud.

Sin embargo, no han tardado en aparecer las noticias de personas no pertenecientes a estos grupos prioritarios que recibían la vacuna, o, algo más sorprendente aún, de dosis que acababan en el cubo de la basura.

En la ciudad de Trelew, en la Patagonia argentina, la prensa local informó de que hubo que desechar 140 dosis de la vacuna rusa Sputnik-V porque se había roto la cadena de frío en su conservación.

En España, el general al mando de las Fuerzas Armadas tuvo que dimitir después de que se hiciera público que había recibido la vacuna, pese a que algunos de sus colaboradores les dijeron a los medios españoles que lo había hecho precisamente para evitar que se echaran a perder las dosis sobrantes en su departamento tras vacunar a las personas prioritarias.

En México, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, condenó por “inmoral” al médico que vacunó a dos familiares después de un error en el sistema de citas del hospital en el que trabaja.

Son solo algunos ejemplos de noticias que han provocado malestar y críticas en muchos países cuando la mayoría de la gente sigue a la espera y en muchos casos aún sujeta a distintos grados de confinamiento.

El desafío de optimizar las vacunas

Lo cierto es que los sanitarios se pueden ver a veces ante un incómodo dilema, ya que las vacunas requieren condiciones especiales de conservación y, en algunos casos, sobre todo en pequeñas localidades o lugares alejados, no pueden cumplirse a rajatabla los estrictos criterios fijados por los gobiernos.

La vacuna fabricada por Pfizer, por ejemplo, debe conservarse a temperaturas muy bajas y, una vez descongelada, ha de usarse antes de 5 días.

La Sputnik-V se comercializa en ampollas de cinco dosis, por lo que si se quiere evitar malgastar ninguna, debe haber un número igual de pacientes listos para recibir el pinchazo.

Una profesional de la salud recibe la vacuna en un hospital de Ciudad Juárez, México.

Reuters
Los trabajadores sanitarios figuran entre los colectivos prioritarios en la mayoría de países.

Como explicó en conversación con BBC Mundo el doctor Pablo Bonvehí, jefe de la sección Infectología y Control de Infecciones del CEMIC, un centro de investigación médica de Buenos Aires, “la prioridad es no desperdiciar la vacuna“.

“Una campaña de vacunación, y más una como esta, es siempre un gran desafío de ingeniería”, indica el experto. Y no siempre es posible acomodar la disponibilidad de vacunas con el número de pacientes dispuestos a ponérsela, su disponibilidad para acercarse a los centros de vacunación a recibirla y las necesidades de espacio para mantener la distancia social en ellos.

A esto se suma el problema de los pacientes que no acuden a las citas programadas, sea porque no pueden desplazarse o porque, como los seguidores del movimiento antivacunas, rechazan la inmunización o desconfían de los gobiernos y los fabricantes de medicamentos.

¿Qué hacer entonces con la dosis sobrante cuando ya se ha cubierto el cupo de pacientes prioritarios agendados para el día?

Contenedores de residuos sanitarios en Manchester, Inglaterra.

Getty Images
En algunos países ya ha habido noticias de vacunas que acaban en la basura.

En Estados Unidos ya ha habido centros sanitarios que han empezado a convocar por la emisora de emergencias a los paramédicos que quieran vacunarse una vez cubierto el cupo diario para evitar que se echen a perder las dosis sobrantes.

Y un equipo médico del estado de Oregón que quedó atrapado en una congestión de tráfico comenzó a vacunar a otros automovilistas retenidos ante la imposibilidad de volver a refrigerar a tiempo las dosis que llevaban consigo.

Mejor en un brazo que en el cubo de la basura

Ante la emergencia sanitaria global, los centros médicos a nivel local se enfrentan al desafío de vacunar a la mayor cantidad de gente en el menor tiempo posible, conservando adecuadamente las vacunas y priorizando a los grupos de población de riesgo establecidos por las autoridades nacionales.

En esa tarea titánica, han encontrado una inesperada colaboración en los grupos de espontáneos que hacen fila junto a las clínicas y los centros de vacunación a la espera de que se les administre alguna de las dosis no utilizadas, una imagen cada vez más frecuente en Estados Unidos y en Israel, el país que lidera la frenética carrera global por la vacunación.

“A todas las dificultades se suma la de la incertidumbre acerca de las dosis que se van recibir y cuándo”, señala el doctor Bonvehí.

Para los dispensarios locales se complica aún más llevar una planificación adecuada de la vacunación ya que en muchos casos los gobiernos tampoco han podido ofrecer un calendario claro de vacunación y son ellos quienes centralizan la adquisición de los medicamentos.

Un hombre carga una bombona de oxígeno en Manaos, Brasil.

Reuters
América Latina es una de las regiones más golpeadas por la pandemia y muchos países aún no han podido comenzar a vacunar.

Para los países de renta media, como la mayoría de los de América Latina, que se encuentran detrás de los más ricos en la lista de espera global por recibir la vacuna en la cantidad y con la regularidad suficientes, hacer un uso óptimo de las que llegan se hace más crítico si cabe.

Bonvehí propone que “en las citas se llame a pacientes suplentes, para que, si alguien no se presenta, no haya que desperdiciar ninguna dosis”.

Y la Organización Mundial de la Salud ha pedido que los países más prósperos, que han comprado muchas más dosis de las necesarias para vacunar a toda su población, envíen las que no usen a los países en desarrollo.

Todo, porque, como le dijo Amesh Adalja, especialista en enfermedades infecciosas de la Johns Hopkins University, a la cadena NPR, “una vacuna en un brazo siempre va a ser mejor que una vacuna en el cubo de la basura”.


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