Impulsar la lactancia, una deuda de México y sus gobiernos
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Impulsar la lactancia, una deuda de México y sus gobiernos

De acuerdo a un estudio de la Universidad de Yale en México existe un ambiente “moderadamente propicio” para programas sobre lactancia pero aún falta voluntad política para asignar recursos al tema.
Cuartoscuro
Por Nayeli Roldán
14 de marzo, 2017
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México tiene un ambiente “moderadamente propicio” para implementar programas e iniciativas que sirvan para proteger, promover y apoyar la lactancia materna porque el tema no es una prioridad para el gobierno, concluyó la evaluación Índice País Amigo de la Lactancia Materna, desarrollado por la Universidad de Yale entre 2016 y 2016.

Aunque existen esfuerzos desde la sociedad civil y algunas legislaciones, el Estado mexicano tiene una deuda con el tema, toda vez que ni siquiera ha ratificado el Convenio 183 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para proteger la maternidad que entró en vigor hace 17 años.

En la elaboración del Índice participaron 13 miembros del Grupo de Consultores Técnicos provenientes de Canadá, Reino Unido, América Latina, el oeste de África, el sur y sureste de Asia y de organizaciones internacionales con sede en Ginebra, Suiza, Washington D.C. y Nueva York.

El Índice se compone de 54 indicadores agrupados en los ocho puntos: abogacía; voluntad política; legislación y políticas; financiamiento y recursos; capacitación y entrega de programas; promoción, investigación y evaluación; coordinación y monitoreo.

De acuerdo con el análisis realizado en una escala del 1 al 3 en el Índice, el puntaje de México fue de 1.44, lo cual significa que existe un ambiente “moderadamente propicio” para que los programas e iniciativas respecto a la lactancia materna se implementen y funcionen.

Esta no es una buena noticia para el país, sobre todo cuando el porcentaje de madres que realizan esta práctica disminuyó. De 2006 a 2012, la práctica de lactancia materna pasó de 22.3% a 14.4% a nivel nacional, mientras que en el área rural la caída fue aún mayor, al pasar de 36.9% a 18.5% en dicho periodo.

Aunque estudios más recientes muestran un muy ligero aumento, “las cifras distan mucho de lo ideal en prácticas de alimentación infantil, por lo que se considera fundamental fortalecer estrategias dirigidas a incrementar las prácticas de promoción, protección y apoyo de la lactancia materna en el país”, recomienda el estudio. 

Las deudas con la lactancia materna

Al analizar la legislación laboral dirigida a la protección de la maternidad, el análisis destaca que México no ha ratificado los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) 103 y 183, vinculados a este tema.

Referente a la duración de la licencia de maternidad, la legislación nacional prevé 12 semanas de licencia pagada al 100% con una distribución tripartita (patrón, trabajador, gobierno), pero en el Convenio 183 de la OIT se establecen 14, mientras que en la Recomendación 191 del mismo organismos se proponen 18.

El Convenio prevé la realización de consultas periódicas para el análisis de la legislación laboral y duración de la licencia de maternidad. Sin embargo, “no se cuenta con evidencia que indique que éstas se llevan a cabo de manera pública y formal” en México, indica el estudio en el apartado “legislación y política”.

Aunque la legislación nacional contempla la existencia de dos descansos de media hora cada uno para la extracción de leche materna o una reducción de la jornada laboral de una hora desde el retorno de la licencia de maternidad hasta los seis meses, el derecho “no se ejerce por falta de conocimiento, por falta de espacios adecuados y promoción”.

Respecto al indicador “voluntad política”, el Índice sostiene que la falta de expresión pública de compromisos en favor de la lactancia y la asignación de recursos financieros y humanos se puede interpretar como “muestra de la baja prioridad que el tema tiene dentro de la agenda gubernamental”.

Además, no existe una estrategia nacional de lactancia materna permanente y homogénea, sino “únicamente esfuerzos aislados” respecto a políticas públicas a nivel federal.

En el aspecto “abogacía”, el estudio señala que la evidencia demuestra que no existe una red cohesiva a nivel nacional de organizaciones enfocadas exclusivamente a promover el compromiso político y financiero en favor de la lactancia materna.

Esto porque las organizaciones de la sociedad civil que trabajan en el tema lo hacen de manera individual o en pequeños grupos. Muchas de estas organizaciones no cuentan con una estrategia o plan de abogacía formal y sus actividades públicas se concentran primordialmente en la Semana Mundial de la Lactancia Materna como un marco internacional para dar visibilidad al tema, pero “esto no es suficiente para mantener este tópico dentro de la agenda pública”, señala el Índice.

La falta de voluntad queda en evidencia ante la ausencia de un programa presupuestal dentro del Ramo 12 (presupuesto federal de salud) que financie las actividades relacionadas con la promoción, protección o apoyo a la lactancia materna. Al no haber líneas presupuestales ni indicadores, no hay un ejercicio por parte del Gobierno Federal para identificar la población objetivo de acciones en favor de la práctica.

La “capacitación” se refiere al conocimiento teórico y técnico por parte de los profesionales de la salud que atienden a mujeres embarazadas, que es esencial para la prevención y solución de problemas. Sin embargo, actualmente sólo se incluye el tema de la lactancia materna como una materia optativa en algunos programas y en otros se considera dentro de alguna otra materia obligatoria (como pediatría y ginecología), “lo cual limita el tiempo que pudiera dedicarse exclusivamente al conocimiento teórico y práctico de este importante tema”.

Entre los expertos en México que participaron en el diagnóstico está el Instituto Nacional de Salud Pública, Un Kilo de Ayuda, la Universidad Iberoamericana, Save the Children y el Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva, entre otras.

Aquí puedes consultar el informe.

Informe lactancia materna by http://www.animalpolitico.com on Scribd

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'Mi mamá va a morir el domingo a las 7 de la mañana. Y está feliz': el testimonio de muerte digna en Colombia

Martha Sepúlveda es la primera paciente en Colombia que accederá a la eutanasia sin tener una enfermedad terminal. Federico, su único hijo, cuenta en un conmovedor relato por qué ayudó a su madre a cumplir su último deseo.
9 de octubre, 2021
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Martha Sepúlveda está feliz porque pondrá fin a su vida el domingo 10 de octubre a las 7 de la mañana.

Se ríe frente a las cámaras comiendo patacón con guacamole y tomando cerveza en un restaurante de Medellín, a pesar de que se enfrentará a la muerte.

Está feliz precisamente porque logró que la justicia le diera la autorización para someterse a una eutanasia.

En Colombia la eutanasia fue despenalizada en 1997, pero solo se convirtió en ley en 2015. En julio pasado, la Corte Constitucional del país extendió el derecho a una muerte digna a quienes padezcan “un intenso sufrimiento físico o psíquico” por causa de una lesión o enfermedad incurable,

Y el de Martha Sepúlveda es el primer caso en que se autoriza una eutanasia en un paciente que no tiene una enfermedad terminal.

Según la agencia EFE, que cita al Ministerio de Salud, en el país se han realizado 94 procedimientos de eutanasia desde abril de 2015 hasta el 8 de mayo de 2020

Para Martha, desde que fue diagnosticada con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad grave e incurable, su vida se había transformado en un tormento.

Como sabía que la suya iba a ser una muerte lenta y dolorosa que se extendería por varios años, el futuro le parecía desgarrador.

Hasta que un día le dijo a Federico, su único hijo de 22 años, que quería luchar por conseguir su eutanasia.

Los médicos no le dieron muchas esperanzas porque una de las condiciones establecidas por la legislación colombiana para acceder al procedimiento, es que la expectativa de vida del paciente sea inferior a seis meses.

En el caso de Martha, la agonía podía prolongarse al menos por tres años más. Sin embargo, ella dio la batalla judicial hasta que finalmente logró su objetivo.

Paradójicamente, conseguir la muerte, le devolvió la vida.

Mi mamá está tranquila y feliz desde que le dijeron que podía morir porque su vida era literalmente un infierno”, cuenta su hijo en diálogo con BBC Mundo.

Y así se le ve, contenta porque va a morir.

“Tengo buena suerte”, dice en su última entrevista televisiva con Caracol TV. “Me río más, duermo más tranquila”.

“Soy una persona católica, me considero muy, muy creyente. Pero Dios no me quiere ver sufrir a mi“.

“Con una esclerosis lateral en el estado que la tengo, lo mejor que me puede pasar es que me vaya a descansar”.

Este es el testimonio de su hijo, Federico Redondo Sepúlveda, contado a BBC Mundo en primera persona.


A mi mamá le diagnosticaron la esclerosis lateral amiotrófica a fines de 2018.

Ella lo tomó de una manera bastante particular. Su reacción fue reírse. Dijo “vea, tengo esta enfermedad y me muero en tres años”. Pero lo dijo de manera muy jocosa, muy divertida, haciendo bromas.

Mi mamá siempre ha sido una persona muy abierta a la muerte. Ella siempre ha dicho “yo no tengo miedo a partir, sino a la forma en la que voy a partir”, que es precisamente por lo que buscó que le reconocieran el derecho a una muerte digna.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Ella no concebía la vida postrada en una cama. El final de la esclerosis lateral amiotrófica es sin poder hablar, sin poder tragar… es algo sumamente doloroso e indigno para ella.

Se tomó muy olímpicamente el diagnóstico. Posteriormente ya empezó a perder fuerza en las piernas, a requerir apoyo para caminar en distancias más o menos largas. Ya luego requería apoyo para todo tipo de caminatas incluso dentro de la casa.

Y a principios de este año empezó a requerir apoyo para ir al baño. Después, había que bañarla, había que vestirla. En ocasiones se le dificultaba comer o cepillarse porque las manos estaban perdiendo demasiada fuerza.

Lo peor para ella es ver cómo se deterioraba a tal punto que no puede ser independiente para lo más básico de las actividades cotidianas.

Un día ella me dijo: “Sería tan bueno que yo pudiera solicitar la eutanasia”. Y pues yo no lo tomé como muy en serio.

Pero cuando me dijo que quería hacerlo, yo estuve en negación por unos días. Yo decía, “no, mi mamá no, todavía no”. Le decía, “mami, por favor no”.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda
Martha y su hijo Federico.

Yo me considero una persona muy liberal, pensaba que el derecho a la eutanasia es un derecho que hay que proteger, pero nunca lo vi como algo cercano.

Pero ya luego, concientizándome un poco de la condición precaria en la que ella estaba, y de su desespero, y de la indignidad en la que estaba, yo dije: “Creo que demuestro más mi amor si la apoyo en esta decisión que ella tomó“.

Yo sí necesito a mi mamá y quiero que esté conmigo en cualquier condición. Pero en ese caso solo estaría pensando en mí, en mis necesidades.

Llevamos 22 años juntos. Mi vida giraba alrededor de ella y la de ella alrededor mío. Luego de su partida, yo tendré que inventarme otra vida. Por eso fue tan difícil al principio.

Cuando yo la cuidaba tenía sentimientos encontrados. Por un lado me gustaba, porque sentía que le estaba regresando a mi mamá de alguna forma, todo el apoyo y todo lo que ha hecho por mí a lo largo de la vida.

Pero también pensaba en lo que ella me decía. Me decía: “Hijo, esto no es vida, esto no es digno”.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Claramente yo estoy triste. Claramente estoy ansioso, claramente estoy… de alguna forma desesperado. Sería muy raro que no lo estuviera.

Pero también de alguna manera me reconforta el hecho de que mi mamá haya podido terminar su vida de la forma que ella quería.

El día y la hora que ella quería.

Desde muy joven dijo que nunca quería estar postrada en una cama, absolutamente dependiente en todo momento.

Nosotros coincidimos en que vivir es decidir y desde que la esclerosis empezó a condicionar físicamente a mi mamá, ella ya no puede decidir por sí misma.

Muchas personas se sorprenden porque la ven muy tranquila y muy feliz.

Martha Sepúlveda

Martha Sepúlveda

Mi mamá está tranquila y feliz desde que le dijeron que podía morir porque su vida era literalmente un infierno. Ella antes no era así. Antes estaba desesperada, triste y con pocas esperanzas de cara al futuro.

Pero ahora, mi mamá va a morir el domingo a las 7 de la mañana. Y está feliz. Está feliz desde que sabe que le van a aplicar el procedimiento eutanásico.

El domingo se va a hacer una cremación, se va a celebrar una eucaristía y… y ya, porque básicamente eso es lo que quiere.

La voy a extrañar mucho. Yo creo que no hay nada que no vaya a extrañar porque nada volverá a ser lo mismo. Nada.

Desde su sonrisa y su berraquera y su buena actitud ante lo bueno y lo malo de la vida… hasta sus regaños.

Todo me hará falta.


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