Liberan a mujer detenida por policías comunitarios en Oaxaca; pasó 3 años presa por falso delito
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Liberan a mujer detenida por policías comunitarios en Oaxaca; pasó 3 años presa por falso delito

Dolores fue acusada de cometer un secuestro. La detuvieron, la golpearon sin importarles que estaba embarazada y le practicaron un aborto sin su conocimiento.
Cuartoscuro
Por Erendira Aquino
23 de marzo, 2017
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Luego de estar presa casi tres años acusada de secuestro, Dolores, una joven habitante de una comunidad rural de Oaxaca, fue liberada el pasado 15 de marzo. Estuvo encarcelada debido a la ausencia de una investigación que esclareciera los hechos por los que fue acusada y ahora no puede volver a su casa, ante la amenaza de que los vecinos de su comunidad la agredan.

La tarde del 8 de mayo de 2014, Dolores salió de trabajar en Zapotitlán Palmas, Oaxaca, y decidió buscar a su entonces pareja en Guadalupe de Recreo, el pueblo vecino, de donde es originario, porque estaba embarazada y él había dejado de comunicarse, abandonándola a su suerte. Nerviosa, al llegar a la casa del joven, Dolores decidió no tocar la puerta.

Al llegar ante la puerta de la casa, Dolores escuchó gritos dentro, por lo que se espantó y decidió volver a su pueblo.

En el camino, sin embargo, Dolores fue detenida por dos policías comunitarios y subida a una camioneta particular, en donde estaban ya otras tres personas sometidas.

Los policías comunitarios mantuvieron a las cuatro personas detenidas en un inmueble del pueblo, durante un día y medio. Aunque Dolores no había sido informada, la policía comunitaria la vinculaba con un secuestro presuntamente cometido por los otros tres sujetos aprehendidos.

Mientras Dolores y los tres presuntos secuestradores estuvieron dentro de este inmueble, fuera, los pobladores amenazaban con linchar a los cuatro.

Sin pruebas

El abogado de ASILEGAL, la organización que acompañó legalmente el caso, Edgardo Calderón, explica que Dolores fue detenida por policías comunitarios, golpeada y encarcelada, bajo la acusación de intentar secuestrar a la madre y la adolescente embarazada que se encontraban dentro de la vivienda de su expareja.

Entonces el pueblo quiere linchar a todos, dura día y medio esta situación y en ese momento Dolores todavía no sabía por qué la detuvieron, hasta que después de este tiempo la llevaron al Ministerio Público y le informaron”, comentó Calderón.

En el Ministerio Público, ella avisó que tenía dolores en el vientre y que necesitaba atención médica –que no le habían dado– a pesar de haber sido golpeada.

El médico legista del Ministerio Público no la atendió. Fue hasta que llegó la abogada de oficio que le asignaron, siete horas después, que la trasladaron a un hospital, donde no la atendieron “porque estaba sucia”.

La regresaron a los separos, donde su hermana la esperaba con lo necesario para que se aseara. Luego de limpiarse, Dolores volvió al hospital, donde sin informarle le practicaron un legrado por raspado.

Como estaba en calidad de detenida, fue dada de alta inmediatamente y encarcelada, para enfrentar un juicio que dos años y 11 meses después concluyó con su declaración de inocencia y liberación, consumada el pasado 15 de marzo.

Viacrucis procesal

En estos casi tres años de reclusión, a pesar de que expresó en varias ocasiones que presentaba dolor en la columna, Dolores no fue atendida. Ahora sabe que ese dolor será permanente, ya que es resultado del procedimiento de aborto por legrado que le practicaron durante el proceso de detención.

Además, mencionó el abogado, hubo otro detalle que llamó la atención de la defensa del caso: no llevaban a Dolores a sus audiencias “porque no había dinero para comprar gasolina y trasladarla”, lo que convirtió el juicio en un “viacrusis procesal”.

El caso de Dolores no es único. De acuerdo con información de ASILEGAL, el 75% de las mujeres en el Centro de Reinserción Social Femenil de Tanivet, donde estuvo presa, están ahí sin sentencia que compruebe su culpabilidad.

Ahora Dolores está libre, pero ella y su hija no han vuelto al pueblo de donde son originarias “por su seguridad”, y es que “la comunidad es muy de hacer justicia por su propia mano”, agregó Calderón.

El abogado de ASILEGAL dijo a Animal Político que todavía no descartan la idea de presentar denuncias contra las autoridades que cometieron las “dilaciones graves a los derechos humanos de Dolores”, porque hasta ahora sólo podrían investigarse como faltas administrativas.

“Desafortunadamente este caso constituye un referente de las deficiencias que prevalecen en el sistema de justicia penal y son prueba de la necesidad de que en las instituciones se cuente con personal capacitado para implementar el Sistema de Justicia Penal Acusatorio con base en el respeto a los derechos humanos”, concluyó Calderón.

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Dondequiera hay cadáveres: cómo la segunda ola de la pandemia está devastando al estado más poblado de India

Con una población más grande que la de Brasil, el estado indio de Uttar Pradesh está siendo arrasado por la pandemia de COVID-19.
21 de abril, 2021
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India está siendo azotada por una severa segunda ola de covid-19 y muchos estados están luchando para hacer frente al aumento de casos.

Uttar Pradesh, el estado más poblado del país, se encuentra entre los más afectados y su gente está sufriendo a pesar de que las autoridades insisten en que la situación está bajo control, como informa la periodista de la BBC Geeta Pandey.

El padre de Kanwal Jeet Singh, Niranjan Pal Singh, de 58 años, murió el viernes en una ambulancia cuando lo transportaban de un hospital a otro.

Cuatro hospitales lo habían rechazado por falta de camas.

“Fue un día desgarrador para mí”, explicó por teléfono desde su casa en la ciudad de Kanpur.

“Creo que si hubiera recibido tratamiento a tiempo, habría vivido. Pero nadie nos ayudó, la policía, las autoridades sanitarias o el gobierno”.

Con un total de 851,620 infecciones y 9,830 muertes desde que comenzó la pandemia el año pasado, Uttar Pradesh no lo había hecho tan mal durante la primera ola que devastó a muchos otros estados indios.

Pero la segunda ola lo ha llevado al borde del colapso.

Las autoridades dicen que la situación está bajo control.

Pero imágenes perturbadoras de centros de pruebas abarrotados, hospitales que rechazan pacientes y piras funerarias ardiendo las 24 horas del día en los campos de cremación en la capital del estado, Lucknow, y otras ciudades importantes como Varanasi, Kanpur y Allahabad, han sido noticia nacional.

Con 240 millones de habitantes, Uttar Pradesh es el estado más poblado de India.

Es hogar de uno de cada seis indios. Si fuera un país separado, sería el quinto más grande del mundo por población, solo por detrás de China, India, Estados Unidos e Indonesia.

Políticamente, el estado también es el más importante de India: tiene la mayor cantidad de diputados (80) en el Parlamento, incluido el primer ministro Narendra Modi, quien, aunque es de otro estado, compite desde aquí.

Sin embargo, esta influencia política le ha traído poco desarrollo.

El estado tiene 191,000 casos activos en este momento y se informa de miles de nuevas infecciones diariamente, aunque se cree que las cifras son mucho más altas.

Esto ha puesto la frágil infraestructura de salud del estado en el centro de atención.

Entre los enfermos se encuentran el ministro principal del estado, Yogi Adityanath, varios de sus colegas de gabinete, decenas de funcionarios gubernamentales y cientos de médicos, enfermeras y otros trabajadores de la salud.

Los videos que compartió un periodista local en Kanpur muestran a un hombre enfermo tirado en el suelo en el estacionamiento del hospital Lala Lajpat Rai administrado por el gobierno.

A poca distancia, un anciano se sienta en un banco. Ambos han dado positivo por covid, pero el hospital no tiene camas para acomodarlos.

Afuera del hospital de Kanshiram, administrado por el gobierno, una joven lloró al explicar que dos hospitales se habían negado a admitir a su madre enferma.

“Dicen que se han quedado sin camas. Si no tienes cama, ponla en el suelo, pero al menos dale un tratamiento. Hay muchos pacientes como ella. He visto a varias personas que han sido rechazadas como nosotros”.

“El primer ministro dice que hay camas. Por favor, muéstrenme dónde están. Por favor, ayuden a mi madre”, dijo sollozando desconsoladamente.

“No vino nadie”

La situación en la capital, Lucknow, es igualmente terrible.

Sushil Kumar Srivastava fue fotografiado sentado en su automóvil, conectado a un cilindro de oxígeno mientras su desesperada familia lo llevaba de un hospital a otro.

Cuando le encontraron una cama, ya era demasiado tarde.

Su hijo Ashish estaba demasiado devastado para hablar. “Sabes lo que pasó. No estoy en condiciones de hablar”, expresó con la voz quebrada.

La nota escrita a mano en hindi del juez retirado Ramesh Chandra, solicitando ayuda después de que las autoridades no pudieran sacar el cuerpo de su esposa de su casa, fue compartida por cientos de personas en las redes sociales.

“Mi esposa y yo dimos positivo para el corona(virus). Desde ayer por la mañana, llamé a las líneas telefónicas de ayuda del gobierno al menos 50 veces, pero nadie vino a entregar ningún medicamento ni a llevarnos al hospital”.

“Debido al descuido del gobierno”, escribió, “mi esposa murió esta mañana”.

hospital administrado por el gobierno en Noida.

BBC
Gente esperando una prueba de covid frente a un hospital administrado por el gobierno en Noida.

Hace años que perdí la esperanza, por las malas instalaciones médicas que hay en este estado. Aquí es donde se encuentra mi aldea ancestral y conozco las dificultades de encontrar un médico o una ambulancia, incluso en tiempos normales.

Con una pandemia arrasadora, las dificultades se han exacerbado.

En la ciudad santa de Varanasi, que también es parte del distrito electoral del primer ministro Modi, reside Vimal Kapoor desde hace mucho tiempo.

Su madre de 70 años, Nirmala Kapoor, murió de covid en un hospital el jueves pasado. Describe la situación como “bhayavah”: aterradora.

“He visto a demasiadas personas morir en ambulancias. Los hospitales están rechazando a los pacientes porque no hay camas, las farmacias se han quedado sin medicamentos esenciales de covid y el oxígeno es escaso”.

Hospitals have been overrun in many cities

BBC
Los hospitales no pueden atender a todos los pacientes.

Kapoor señala que cuando llevó el cuerpo de su madre al campo de cremación, se encontró con un “lashon ka dher”, una pila de cuerpos.

El costo de la leña para la pira se ha multiplicado por tres y la espera para tener un lugar en la cremación ha aumentado de 15 a 20 minutos a entre cinco y seis horas.

“Nunca había visto algo así antes. Dondequiera que mires, ves ambulancias y cadáveres”, dijo.

Las historias de muertes y familias devastadas por la covid-19 abundan a medida que las infecciones continúan incrementándose.

El domingo el estado registró 30.596 nuevos casos, el recuento más alto en un solo día.

Incluso esto, dicen activistas y políticos de la oposición, no da una imagen real de la propagación de la infección.

Acusan al estado de mantener bajo el recuento de casos y muertes al no llevar a cabo suficientes pruebas y al no incluir datos de laboratorios privados.

Y la afirmación parece estar sustentada.

Ghaziabad in Uttar Pradesh

Getty Images
Un fallecido por covid cremado en Ghaziabad en Uttar Pradesh.

Muchas personas con las que hablé dijeron que no se habían hecho la prueba o que sus resultados positivos no se habían incluido en el sitio del gobierno estatal.

Desde Lucknow, Ajay Singh, de 62 años, me envió el análisis positivo de la prueba de su esposa, la cual no se menciona en los registros estatales.

Y ni Singh, que murió en Kanpur, ni la madre de Kapoor, que murió en Varanasi, fueron incluidos en el recuento estatal de víctimas.

Sus certificados de defunción no mencionaron el coronavirus como la causa de la muerte.

Los medios indios también han cuestionado los datos del gobierno, con informes de un desajuste entre el número oficial de muertes y los cuerpos en los crematorios de Lucknow y Varanasi.

Anshuman Rai, director de Heritage Hospitals, un grupo privado que dirige colegios médicos y hospitales en el estado, describe la situación como “extraordinaria”.

“La razón por la que los servicios no funcionan es porque demasiados trabajadores de la salud, incluidos médicos, enfermeras, mensajeros y técnicos de laboratorio, se están enfermando”, indica.

“En un momento en que deberíamos estar trabajando al 200%, ni siquiera podemos hacerlo al 100% porque el sector de la salud depende totalmente de la mano de obra”.

Los críticos culpan al gobierno estatal y federal por no anticipar la segunda ola.

Dicen que hubo una pausa entre septiembre y febrero cuando los servicios de salud y la infraestructura podrían haberse reforzado, el estado podría haber creado bancos de oxígeno y abastecerse de medicamentos, pero desaprovecharon la oportunidad.

Y con el virus propagándose rápidamente, es poco probable que las cosas mejoren pronto.


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