El engaño de la fiscalía de Duarte: tomó miles de muestras a víctimas; solo 1 de cada 10 sirven
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Cuartoscuro Archivo

El engaño de la fiscalía de Duarte: tomó miles de muestras a víctimas; solo 1 de cada 10 sirven

Las autoridades del anterior gobierno de Veracruz tomaron muestras de familiares de víctimas y de cuerpos y restos encontrados pero nunca procesaron el ADN.
Cuartoscuro Archivo
Por Arturo Angel
24 de marzo, 2017
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La identificación de personas desaparecidas a través de muestras de ADN en Veracruz hoy es prácticamente imposible. La Fiscalía del estado solo cuenta, en promedio, con el perfil genético de 1 de cada 10 personas registradas oficialmente como desaparecidas, y solo posee muestras genéticas útiles de menos del 10% de los cuerpos encontrados en fosas.

En los últimos años las autoridades de la Fiscalía simularon la recolección de miles de pruebas de ADN. Aunque se recabaron muestras de saliva o sangre, éstas nunca fueron procesadas para extraer el perfil genético.

“Se tomaba por ejemplo una muestra de saliva pero esta nunca era procesada por los servicios periciales, es decir, no se hacía el proceso científico que se requiere para extraer de esa muestra los 24 marcadores genéticos que se necesitan para hacer las confrontas” dijo uno de los fiscales a este medio.

Lee: Hallan 47 cráneos en ocho fosas ilegales, ahora en Alvarado, Veracruz

Por estos hechos la actual administración de la Fiscalía General de Justicia del Estado ya abrió una carpeta de investigación por delitos en contra de la administración de justicia e incumplimiento del deber legal en contra de los funcionarios y ex funcionarios que resulten responsables.

Autoridades de la Fiscalía para la Búsqueda de Personas Desaparecidas precisaron a Animal Político que de las miles de muestras solo se tienen 228 perfiles genéticos útiles que pueden ser usados para confrontarlos y lograr una identificación. El problema es que la fiscalía tiene registro de 2 mil 300 personas desaparecidas en sus averiguaciones.

Lo anterior significa que la Fiscalía solo podría identificar a través del ADN a menos del 10% de los desaparecidos denunciados ante el MP.

Descubren la mentira 

El engaño comenzó a quedar al descubierto cuando familiares algunas de las dos mil 300 personas desaparecidas en los últimos años se presentaron ante más autoridades para exigir que se hiciera la confronta con los restos encontrados en los últimos meses en varias fosas clandestinas.

“Nosotros no tenemos porque no creerle a la gente que asegura que les tomaron muestras para hacer el ADN pero lo que nunca les dijeron es que no se hizo nada con ellas. Ya tenemos una investigación en curso por este tema y estas graves negligencias” dijo el Fiscal general del estado Jorge Winckler.

Lee: PGR ignora la mayor fosa ilegal del sexenio; no investiga el hallazgo de 245 cuerpos en Veracruz

También la recolección de muestras de los cuerpos hallados en fosas hubo negligencia. 

De acuerdo con los datos de la Fiscalía para Búsqueda de personas Desaparecidas, de todos los cuerpos y restos encontrados en los últimos 10 años en fosas ilegales en el estado, menos del 10% fue procesado para la obtención de posibles muestras de ADN que sean útiles en una confrontación.

Datos oficiales de la Secretaría de la Defensa Nacional y la Procuraduría General de la República (PGR) revelados por transparencia, señalan que solo entre los años 2011 y 2013 se encontraron 101 cuerpos en 25 fosas clandestinas en Veracruz, de ellos, la Fiscalía local solo tendría – en el mejor de los casos – las muestras genéticas de 10 cuerpos.

A esto se suman más de 17 mil pequeños restos encontrados en los últimos dos años en distintas fosas y terrenos del estado, entre ellas la de El Rancho el Limón y los de Colinas de Santa Fe.

La administración actual de la Fiscalía de Veracruz dijo no saber porqué no se procesaron los perfiles genéticos de todos los restos que si fueron recolectados y etiquetados. 

“Simplemente no se hizo nada, solo se guardaron (los restos) y olvidaron” dijo uno de los fiscales,

La falta de perfiles de ADN tanto de los cuerpos encontrados en fosas clandestinas como de familias de desaparecidos, tampoco permite a Veracruz incorporarse al denominado sistema Ante Mortem/ Post Mortem (AM/PM), que permite sistematizar la información de desaparecidos y restos humanos y que desde hace tres años se trata de impulsar a nivel nacional como la herramienta base para la identificación de cuerpos. Dicho sistema requiere de bases genéticas consolidadas.

Lee: La Policía Federal interviene en investigación en fosas de Alvarado; tomarán muestras de ADN

Lo anterior impide que, por ejemplo, los restos encontrados en fosas del estado o que el ADN de familias de  los más de dos mil 300 desaparecidos se puedan contrastar con 9 mil perfiles genéticos que tiene la PGR sin identificar en sus bases de datos.

El este miércoles la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación anunció que apoyará a las autoridades actuales de Veracruz en la recolección de material genético de restos encontrados en fosas a través de la División Científica de la Policía Federal con el objetivo de que se puedan comenzar con los procesos de identificación.

Exfiscales en la mira

Al menos hay dos exfiscales en la mira por la presunta simulación de la recolección de perfiles genéticos. 

Luis Ángel Bravo, cuya gestión comenzó en febrero de 2014, cuando el exgobernador Javier Duarte lo propuso al Congreso, y se mantuvo en el puesto hasta noviembre del año pasado cuando presentó su renuncia poco antes del cambio de gobierno.

Al dejar su gestión el fiscal acumulaba varios casos de alto impacto sin resolver, entre ellos la localización de la mayoría de los jóvenes desaparecidos en la zona de Tierra Blanca en enero de 2016, o el homicidio de por lo menos 15 periodistas y comunicadores en la entidad.

Lee: Fiscal de Veracruz denuncia participación de autoridades en fosas de Colinas de Santa Fe

Luis Angel Bravo renunció dos días antes de que Miguel Ángel Yunes tomará posesión como gobernador de Veracruz. Argumentó que lo hacía porque no quería ser un “factor de división”.

En febrero de 2016, Luis Ángel bravo había asegurado públicamente que se recolectaría el ADN de todos los restos encontrados en el Rancho el Limón para compararlo con una supuesta base de datos genéticos de personas desaparecidas. Según las autoridades actuales esto nunca ocurrió.

Ángel Bravo llegó al cargo luego de la renuncia del entonces procurador del estado Felipe Amadeo Flores Espinosa la cual ocurrió justo días después del asesinato del periodista Gregorio Jiménez, caso que hasta el día de hoy sigue sin respuesta. Tras abandonar el cargo se convirtió en dirigente del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Veracruz.

Flores Espinosa fue criticado en varias ocasiones por colectivos y familias de personas desaparecidas debido a la falta de avances en los casos. 

En julio de 2015, ya como exprocurador, Flores respondió al ser cuestionado sobre el señalamiento de los colectivos que era algo que “ya había dejado atrás”.

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El polémico caso de Melissa Lucio, la primera latina que podría ser ejecutada en Texas por la muerte de su hija de dos años

Una nueva revisión de la evidencia podría evitar la ejecución, programada para el 27 de abril.
2 de abril, 2022
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Este 27 de abril, Melissa Lucio podría convertirse en la primera mujer latina en ser ejecutada en el estado de Texas.

En 2008, fue encontrada culpable por un jurado del condado de Cameron del asesinato de su hija de dos años, Mariah Elizabeth Álvarez.

En su momento, el jurado determinó que Melissa había “golpeado y torturado” a su hija hasta la muerte.

Sin embargo, ahora, después de que la mexicana-estadounidense haya pasado 14 años en la cárcel, sus abogados sostienen que una nueva revisión del material probatorio del caso demuestra que Melissa es inocente y que fue presionada para entregar una confesión bajo presión.

Para lograr que la ejecución se suspenda o, por lo menos, se aplace por 120 días más, la defensa de Melissa presentó una solicitud de clemencia ante la junta de perdones y fianzas de Texas.

La solicitud, que cuenta con el apoyo de más de 80 legisladores estatales tanto demócratas como republicanos y de cuatro de los miembros del jurado que sentenció a la mujer en su momento, deberá ser aprobada por la junta de perdones y por el gobernador Greg Abbott.

Los miembros del jurado que firmaron la solicitud de clemencia argumentaron que tenían “serias preocupaciones” de que se les hubiera ocultado información durante el juicio inicial, y aseguraron apoyar una reducción de los cargos.

Una vida “en la pobreza extrema”

Melissa Lucio con dos de sus hijos

Familia Lucio

“Éramos una gran familia y estábamos muy unidos”, le contó a BBC Mundo John Lucio, el hijo mayor de Melissa.

“Desde que ocurrió este accidente ha habido una gran división entre todos nosotros. Simplemente no ha sido lo mismo en estos últimos 15 años”.

En 2007, Melissa llevaba una vida difícil en el condado de Cameron, en Texas, con su esposo de entonces, Robert Antonio Álvarez, y sus 12 hijos.

En conversación con BBC Mundo, Sandra Babcock, una de las abogadas defensoras de Melissa, describió la situación de la familia como de “pobreza extrema”.

“Les cortaban la electricidad, se mudaron unas 26 veces en un periodo de cinco años. Incluso, durante un tiempo, el único acceso que tenían al agua era a través de la manguera de sus vecinos o la de la iglesia,” cuenta Babcock.

“Vivían en un tipo de pobreza que normalmente no se relaciona con personas viviendo en EU”.

“Un accidente”

Melissa Lucio

Familia Lucio

Según las declaraciones de Melissa a la policía, durante una de esas mudanzas, el 15 de febrero de 2007, la niña Mariah se quedó sin supervisión adulta mientras sus padres estaban ocupados.

En ese entonces, la familia vivía en un pequeño apartamento de dos habitaciones en el segundo piso de un edificio localizado en la ciudad de Harlingen.

Melissa explicó durante el interrogatorio que, cuando se dio cuenta que Mariah no estaba en el apartamento, salió a buscarla y la encontró llorando al pie de las escaleras, con algo de sangre en los dientes de abajo.

Sin embargo, al no encontrar otras heridas, Melissa continuó con las tareas del día.

Dos días después, el 17 de febrero, hacia las 7 de la tarde, el papá de la niña llamó al servicio de emergencias 911 porque Mariah no estaba respirando.

La pequeña de dos años se había quedado dormida en la cama de sus papás y nunca volvería a despertar.

El juicio contra Melissa

John Lucio en una manifestación a favor de la liberación de su madre.

John Lucio
John, el hijo mayor de Melissa, está actualmente dedicado a la defensa de su madre.

“Lo que vimos en el momento de su juicio es que hubo un afán de juzgar. Los fiscales y la policía asumieron que Melissa era culpable basándose en su presunción de cómo se ve una madre en duelo”, explicó la profesora Babcock.

“No se reconoció que Melissa estaba experimentando síntomas de su desorden traumático debido a que toda su vida fue víctima de abuso sexual infantil y violencia por parte de sus parejas”.

Momentos después de enterarse de la muerte de su hija, Melissa fue interrogada por cinco agentes de policía durante más de cinco horas, sin permitirle comer, beber o dormir: “La fastidiaron y la regañaron y le gritaron hasta que finalmente accedió a sus demandas y a la insistencia de que era culpable de hacerle daño a su hija”.

“Debió haber una investigación libre, exhaustiva, y eso no fue lo que pasó”, dijo la abogada.

A pesar de la presión de los agentes, durante el interrogatorio Melissa negó en más de 80 ocasiones distintas haber asesinado a su hija. El caso de los fiscales se basó en la confesión de la mujer tras el duro interrogatorio, en el testimonio de uno de los agentes, quien dijo que estaba “seguro” de que era culpable, y en las heridas que tenía el cuerpo de Mariah a la hora de su defunción.

Lo que es distinto hoy, cuenta la abogada, es que por primera vez desde que Melissa fue sentenciada, hubo una revisión científica de la evidencia: “Lo que hemos encontrado es que no hay fundamentos científicos para su condena”.

La revisión de la evidencia

Volante a favor de la liberación de Melissa Lucio.

freemelissalucio.org
El caso de Melissa Lucio fue objeto del documental de 2020 ‘El estado de Texas vs. Melissa’.

Lo que ha hecho la defensa de Melissa durante el proceso de apelación ha sido someter la evidencia del caso, que según argumenta Babcock no fue tenida en cuenta durante el juicio inicial, a una nueva revisión por parte de un grupo interdisciplinario de reconocidos expertos.

Y durante ese análisis, los expertos llegaron a conclusiones que dan una nueva lectura a los hechos.

Por ejemplo, para el reconocido patólogo forense Thomas Young, las heridas que presentaba el cuerpo de Mariah eran consistentes con una caída como la que Melissa le describió a los agentes de policía en su momento, debido a que la niña padecía de un raro trastorno de coagulación.

En la petición de clemencia, la defensa de Melissa también criticó fuertemente la metodología utilizada por la especialista forense Norma Jean Farley, quien durante el juicio testificó que la única causa posible del fallecimiento de Mariah era el abuso.

“La doctora Farley falló al no considerar la historia médica previa de Mariah, la cual incluía dificultad para caminar y caídas documentadas (causadas por un trastorno), al igual que una herida traumática cerebral anterior; información sobre el comportamiento de Mariah días antes de morir, incluyendo exceso de sueño y una pérdida de apetito, los cuales eran consistentes con trauma a la cabeza luego de una caída accidental”, argumentó la defensa en la solicitud.

Según el documento, la doctora Farley también falló al no tener en cuenta el trastorno de coagulación de Mariah durante sus testimonios.

BBC Mundo intentó comunicarse con la oficina de la doctora Farley sin éxito.

Según la defensa de Melissa, durante el juicio tampoco se llamó a testificar al psicólogo clínico John Pinkerman, quien revisó los videos de más de cinco horas del interrogatorio de la mujer y concluyó en ese momento que las características psicológicas de Melissa la hacían proclive a aceptar la culpa debido al estrés de la situación.

Y para Pinkerman, cuando Melissa admitió a los investigadores “ser responsable” a escasas horas de la muerte de su hija, parecía estar asumiendo responsabilidad por “la configuración entera del abuso y la negligencia médica por parte de la familia”, mas no por haber golpeado a su hija hasta la muerte.

Lo que salió mal

John Lucio

John Lucio

Babcock le dijo a BBC Mundo que el juicio de Melissa había tenido una infinidad de errores que se pudieron evitar.

“Melissa tenía un abogado nombrado por la corte porque ella no podía pagar su propia defensa y su abogado no estaba preparado”, aseguró la abogada.

“El jurado nunca vio la evidencia exculpatoria, en parte porque el abogado nunca sometió el caso de la fiscalía a una examinación profunda, y porque los fiscales mismos fueron perezosos y corruptos”.

La acusación de corrupción, argumentó la abogada, se refiere al hecho de que el fiscal encargado de la investigación fue sentenciado a 13 años de prisión por su responsabilidad en un esquema de sobornos en el sistema judicial de Texas. Sin embargo, esa condena no estuvo relacionada con el caso de Melissa.

“Yo creo que una de las razones por las cuales tantas personas están ofendidas es porque empiezas a pelar las capas y te das cuenta que es un caso de incompetencia de la defensa, es un caso de fiscales corruptos, es un caso de injusticias”, aseguró Babcock.

La desintegración de su familia

Melissa Lucio con su hijo John

John Lucio

En el momento del arresto de su madre, John tenía 17 años.

“Cuando todo esto ocurrió nuestra familia se dividió. Una prima de mi madre recibió la custodia de mis hermanos pequeños, algo que fue bueno porque cuando se graduaron del colegio, les fue muy bien en San Antonio, Texas”, cuenta John.

“Los grandes, que estábamos cerca a la mayoría de edad, fuimos los que perdimos. Ser el hijo mayor fue muy difícil, no solo por la responsabilidad sino porque quisiera volver a ver a nuestra familia junta”.

A sus 32 años de edad, John cuenta que lleva algo más de un año fuera de prisión, y que durante un tiempo, intentó organizar su vida: regresó a la escuela, empezó a correr maratones y triatlones.

“Pero cuando el 16 de enero recibí la fecha de la ejecución de mi madre, todo empezó a salir mal para mí. Todo se convirtió en ‘¿qué puedo hacer por mi madre?'”.

“Fue muy duro. No me podía concentrar. No he estado corriendo, no he estado entrenando, no he estado cumpliendo ninguno de los objetivos que tenía para este año. Y para volver a la escuela, voy a tener que ver cómo terminan las cosas con mi madre”.

John ha organizado varios plantones buscando que su madre sea liberada y dice que continuará luchando hasta el último momento.

“Yo no estoy aquí para estar gritando. Yo solo estoy aquí para hacer lo que pueda por mi madre. No quisiera tener que hacerlo, enfrentarme a esto, pero esto no solo me ha afectado a mí, sino a mis hermanos también”.


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