¿A la cárcel por fumar mariguana? Proponen 6 claves para no castigar con prisión delitos menores de droga
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¿A la cárcel por fumar mariguana? Proponen 6 claves para no castigar con prisión delitos menores de droga

El Colectivo de Estudios Drogas y Derechos (CEDD) presentó un informe en el que documenta el “uso masivo” de la cárcel en México y otros nueve países de América Latina para castigar delitos leves relacionados con las drogas.
Cuartoscuro
9 de marzo, 2017
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En México, las cárceles están saturadas de reos que fueron sentenciados por delitos menores de drogas: según datos recolectados por el Programa de Política de Drogas del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), 4 de cada 10 presos federales por delitos de drogas fue detenido con sustancias ilícitas que tienen un valor por debajo de los 500 pesos.

De hecho, tan solo el 14% de los presos por delitos contra la salud han sido procesados por la posesión de drogas que superen el millón de pesos.

Mientras que en 2011 en las cárceles federales mexicanas había hasta mil 509 internos que fueron sentenciados, no por traficar grandes cargamentos de droga, sino por “consumir” o “traer consigo” una bolsita de mariguana, a pesar de que por ley y se permite la portación de drogas para consumo personal.

Ante este contexto, el Colectivo de Estudios Drogas y Derechos (CEDD) elaboró el informe ‘Castigos Irracionales: Leyes de Drogas y Encarcelamiento en América Latina’, en el que documenta cómo México y otros nueve países de América Latina han abusado en los últimos años del “uso masivo” de la cárcel para castigar delitos de drogas, aun cuando no son violentos y de bajo nivel delictivo.

Asimismo, el informe del CEDD plantea una serie de medidas alternativas al uso de la cárcel para castigar delitos de drogas, como la creación de redes de apoyo para prevenir la reincidencia en jóvenes, promover el establecimiento de ‘clubes de cannabis’ legales, o no encarcelar a mujeres embarazadas y madres menores de edad condenadas por delitos de drogas no violentos.

“Los presos no son los grandes traficantes; en su mayoría, son gente pobre”

El estudio del CEDD apunta que en los últimos 15 años la población encarcelada por drogas en América Latina aumentó más rápido que la población carcelaria en general.

En México, mientras la población carcelaria se incrementó 7% entre 2002 y 2013, la encarcelada por delitos de drogas creció 19%; es decir, a un ritmo dos veces mayor.

Sin embargo, Brasil, donde la población encarcelada por delitos de drogas creció 267% entre 2006 y 2014; y Colombia, donde creció 289% de 2000 a 2015, son los países latinoamericanos donde más se disparó el número de presos por drogas.

Catalina Pérez Correa, coordinadora del CEDD y co-autora del estudio, explicó que estos aumentos de la población presa por delitos de drogas se debe a que “las cárceles se han convertido en la primera respuesta al tema de las drogas”, en vez de abordar la situación desde un punto de vista social, educativo y de salud.

“Los encarcelados no son los grandes traficantes que están atrás de la corrupción y violencia que acecha a nuestros países, sino en su gran mayoría son gente pobre con un rol insignificante en el tráfico y consumidores, y muchas veces por sustancias como el cannabis”, apuntó la académica.

En el caso de México, por ejemplo, el estudio señala que los internos sentenciados en el sistema penitenciario federal son principalmente hombres y mujeres jóvenes (mayoritariamente de entre 31 y 40 años), con hijos (78.8% de los hombres tienen al menos un hijo y 88.4% de las mujeres), y “con fuertes desventajas sociales”.

Además, la mayoría proviene de contextos violentos, cuentan con escasa educación, y tienen trabajos de baja remuneración.

En cuanto a los encarcelados por mariguana en México, Coletta Youngers, asesora en la organización civil Washington Office on Latin America (WOLA), y co-autora del estudio, resaltó que es “irónico” que en Estados Unidos el 20% de los ciudadanos vive en estados donde ya se ha legalizado o están por legalizar el uso recreacional del cannabis, “y mientras tanto, el gobierno de México sigue gastando recursos en encarcelar a consumidores de mariguana”.

Para prevenir el uso masivo de las cárceles en delitos menores de drogas en México y América Latina, el informe del CEDD propone 6 recomendaciones:

1.- Reformas Legales y el ‘club del cannabis’

El CEDD plantea la necesidad de que se ajuste “la respuesta penal” para que ésta sea proporcional al daño ocasionado por la persona infractora y reformar las leyes de drogas “para distinguir entre delitos de menor, media y alta escala” y para distinguir “entre niveles de liderazgo en las redes criminales, y entre delitos violentos y no violentos”.

Asimismo, insta a que se suprima la detención preventiva en el caso de delitos de drogas menores, tal y como sucede en México.

Otra alternativa es la creación de mercados legales y regulados de cannabis, “incluyendo clubes de cannabis”.

2.- Umbrales claros de cantidades mínimas

En segundo lugar, el informe del CEDD subraya que es necesario se fijen umbrales claros de cantidades mínimas de posesión de droga, “por debajo de las cuales no se pueda establecer actividad de comercio, pero sin permitir que por encima de dichas cantidades las personas puedan ser sancionadas por distribución y tráfico”.

Además, se propone que los gobiernos ofrezcan servicios de tratamiento voluntario y gratuito a las personas que presentan uso problemático de drogas, tanto cuando cometen delitos como cuando no.

3.- No encarcelar mujeres

El informe del CEDD resalta que no se debe encarcelar a las mujeres embarazadas y madres de menores de edad condenadas por delitos de droga no violentos.

En estos casos, “debe considerarse la aplicación de alternativas al encarcelamiento”.

4.- Castigar a los menores con servicios a la comunidad, no con la cárcel

En cuanto a los menores de 18 años, el CEDD recuerda que las mejores sanciones en estos casos son “aquellas que no implican encierros, tal como la libertad asistida o la prestación de servicios a la comunidad”.

En este caso, la organización civil pide que se dote de recursos financieros suficientes a los sistemas de Justicia Penal para Adolescentes, “a fin de que funcionen de forma especializada, justa y eficiente”, siguiendo lo establecido por la Convención sobre los Derechos del Niño.

5.- Alternativas al encarcelamiento para reducir hacinamiento en prisiones

El CEDD pide que se realicen reformas para implementar alternativas al encarcelamiento de personas involucradas en delitos de drogas menores, y con ello reducir el hacinamiento carcelario y la reincidencia en la comisión de delitos.

Por ejemplo, propone la creación de redes de apoyo para prevenir la reincidencia de jóvenes, en vez de ser enviados a prisión, “atendiendo así los factores socioeconómicos que llevaron a la comisión de estas conductas”.

6.- Hacer un diagnóstico “serio”

Finalmente, el informe pide que cada país haga un diagnóstico “serio” para entender y analizar los impactos y la eficacia de las políticas de drogas actuales, “con el propósito de desarrolla e implementar políticas más humanas, eficaces y justas”.

Lee aquí o descarga el informe completo Castigos Irracionales: Leyes de Drogas y Encarcelamiento en América Latina’:

Folleto CIDE Castigos Irracionales v15 FULL (1) by mureste4878 on Scribd

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Qué es el “desvelo en venganza” que practican millones de jóvenes trabajadores en China

Para muchos trabajadores jóvenes chinos el tiempo libre es más importante que el sueño después de sus largas jornadas de trabajo, aunque saben que esto no es saludable. ¿Qué impulsa este comportamiento?
7 de diciembre, 2020
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Trabajadora en China

Getty Images
Muchos empleados en China trabajan el notorio “horario 996”: desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche, 6 días a la semana.

Emma Rao pasó casi tres años en el notorio “horario 996” en China: trabajando desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche, 6 días a la semana.

Rao, que es originaria de Nanjing, se mudó al centro financiero de Shanghái hace unos cinco años para trabajar para una compañía farmacéutica multinacional.

El trabajo rápidamente se apoderó de su vida.

“Estaba casi deprimida”, dice. “Me privaron de toda mi vida personal”.

Después de su turno, que a veces incluía horas extra, tenía una pequeña ventana para comer, ducharse e irse a la cama, pero sacrificó el sueño para ganar algo de tiempo personal.

A menudo, Rao navegaba por internet, leía las noticias y miraba videos en línea hasta bien pasada la medianoche.

Tiempo propio a costa de la salud

Rao estaba haciendo lo que los chinos han llamado “bàofùxìng áoyè”, o “procrastinación a la hora de dormir”.

La frase, que también podría traducirse como “la venganza de quedarse despierto hasta tarde”, se difundió rápidamente en Twitter en junio tras una publicación de la periodista Daphne K Lee.

Ella describió el fenómeno como cuando “las personas que no tienen mucho control sobre su vida diurna se niegan a dormir temprano para recuperar algo de libertad durante las horas de la noche”.

Su publicación claramente tocó un punto sensible.

Con más de 4.500 “Me gusta” en Twitter, Kenneth Kwok escribió: “Típico de 8 a 8 en la oficina, (para cuando) llego a casa después de la cena y me ducho son las 10 pm. Repite la misma rutina. Se necesitan unas pocas horas de ‘tiempo propio’ para sobrevivir”.

No está claro de dónde proviene este término.

La primera mención que encontré fue en un blog con fecha de noviembre de 2018, aunque sus orígenes probablemente sean anteriores a esto.

El autor de la publicación, un hombre de la provincia de Guangdong, escribió que durante la jornada laboral él “le pertenecía a otra persona” y que solo podía “encontrarse a sí mismo” cuando llegaba a casa y podía acostarse.

Esta venganza de postergar la hora de dormir es triste, escribió, porque su salud está sufriendo, pero también es “genial” porque ha obtenido un poco de libertad.

Es posible que la frase se haya popularizado en China, pero el fenómeno que describe probablemente está más extendido, con trabajadores agobiados en todo el mundo que posponen la hora de acostarse para reclamar un valioso tiempo personal, aunque saben que no es bueno para ellos.

Límites borrosos

Los expertos han advertido durante mucho tiempo que la falta de sueño es una epidemia mundial de salud pública a la que no se presta atención.

La Encuesta Global del Sueño de Phillips de 2019, que recibió más de 11.000 respuestas de 12 países, mostró que el 62% de los adultos en todo el mundo sienten que no duermen lo suficiente, con un promedio de 6,8 horas en una noche entre semana en comparación con la cantidad recomendada de ocho horas.

Las personas citaron varias razones de este déficit, incluido el estrés y su entorno para dormir, pero el 37% culpó a su agitado horario de trabajo o escuela.

En China, una encuesta nacional realizada en 2018 mostró que el 60% de las personas nacidas después de 1990 no dormían lo suficiente y que las que vivían en las ciudades más grandes eran las que más sufrían.

Las empresas tecnológicas que crearon la cultura 996 suelen tener su sede en las grandes ciudades y sus prácticas laborales han influido en otros sectores.

Un informe reciente de la emisora estatal CCTV y la Oficina Nacional de Estadísticas indicó que el empleado chino promedio solo pasaba 2,42 horas por día fuera del trabajo o dormido, 25 minutos menos que el año anterior.

Gu Bing, un directora creativa de 33 años de una agencia digital en Shanghái, a menudo trabaja hasta tarde y dice que rara vez se va a dormir antes de las 2 am.

“Aunque estoy cansada al día siguiente, no quiero dormir temprano”, señala.

A Gu le encantaba acostarse tarde cuando tenía 20 años, pero ha comenzado a pensar en adoptar hábitos de sueño más “normales”.

Sin embargo, sus amigos también suelen estar despiertos a mitad de la noche.

“Realmente necesito ese tiempo. Quiero estar sana pero ellos (sus empleadores) me han robado el tiempo. Quiero recuperar mi tiempo”.

Dejando a un lado las largas horas en la oficina, otra parte del problema es que los patrones de trabajo modernos significan que a las personas les resulta más difícil trazar límites entre el trabajo y el hogar, dice Ciara Kelly, profesora de psicología del trabajo de la Escuela de Administración de la Universidad de Sheffield.

Los correos electrónicos y la mensajería instantánea significan que los empleadores siempre pueden estar en contacto.

“Esto puede hacer que sintamos que estamos ‘siempre en el trabajo’, porque el trabajo puede llamarnos en cualquier momento”, dice.

Jimmy Mo, de 28 años, analista de una empresa de desarrollo de videojuegos en la metrópoli sureña de Guangzhou, ha descubierto que combinar su pasión por los videojuegos con el trabajo es una espada de doble filo.

“El trabajo también es mi hobby. Me encanta sacrificar mi tiempo libre por esto”, dice, y explica que debe jugar diferentes juegos después del trabajo, y también tomar clases en línea para mejorar sus habilidades profesionales.

También tiene pasatiempos como el yoga y el canto. Poder hacer todo significa que Mo no suele acostarse hasta las 2 am.

Sabe que esta falta de sueño puede exacerbar un trastorno de salud que tiene, y que dormir más podría hacerlo más saludable y feliz, pero dice que siente la presión de sus compañeros para hacer y lograr más.

Un círculo vicioso”

Aunque a la gente le puede molestar que el trabajo exprima su tiempo libre, reducir el sueño probablemente no sea la mejor “represalia”.

La falta de sueño, especialmente a largo plazo, puede provocar una serie de efectos nocivos, tanto mentales como físicos.

En el libro de Matthew Walker “Why We Sleep: Unlocking the Power of Sleep and Dreams”, el neurocientífico es contundente: “cuanto más breve es tu sueño, más corta es tu vida”.

Y la gente, en general, lo sabe: todos los entrevistados para este artículo sentían que sus patrones de sueño no eran saludables, pero aun así se quedaban despiertos hasta tarde en la noche.

La psicología puede explicar la razón por la que las personas optarían por aprovechar este tiempo libre incluso a expensas del sueño.

Una creciente evidencia apunta a la importancia del tiempo libre alejado de la presión laboral; la falta de separación puede provocar estrés, reducción del bienestar y agotamiento.

“Una de las partes más importantes de la recuperación del trabajo es el sueño. Sin embargo, el sueño se ve afectado por la forma como logramos separamos del trabajo”, dice Kelly, de la Universidad de Sheffield.

Es importante, explica, tener tiempo libre cuando podemos distanciarnos mentalmente del trabajo, lo que explicaría por qué las personas están dispuestas a sacrificar el sueño por el ocio después del trabajo.

“Las personas se quedan atrapadas en un círculo vicioso cuando no tienen tiempo para separarse de su trabajo antes de irse a dormir, y es probable que esto afecte negativamente a su sueño”, señala Kelly.

La verdadera solución, sugiere, es garantizar que las personas tengan tiempo para participar en actividades que proporcionen este desapego. Sin embargo, esto a menudo no es algo que los empleados puedan lograr por sí mismos.

Heejung Chung, sociólogo laboral de la Universidad de Kent y defensor de una mayor flexibilidad en el lugar de trabajo, considera que la práctica de retrasar el sueño es culpa de los empleadores.

Abordar el problema beneficiaría a los trabajadores, pero también ayudaría a garantizar un “lugar de trabajo saludable y eficiente”, señala.

“En realidad, es una medida de productividad”, explica. “Necesitas ese tiempo para relajarte. Los trabajadores necesitan hacer otras cosas además del trabajo. Es un comportamiento arriesgado hacer solo una cosa”.

Trabajador en China

Getty Images
En algunos casos, el trabajo desde casa debido a la pandemia ha difuminando aún más las fronteras ya débiles entre el trabajo y el hogar.

Mayor flexibilidad

Desde la pandemia, empresas de muchos países han implementado políticas de trabajo desde casa, lo cual ha significado una mayor flexibilidad en la vida laboral pero también, en algunos casos, difuminando aún más las fronteras ya débiles entre el trabajo y el hogar.

Todavía no está claro cómo esto podría afectar el tipo de cultura laboral donde los empleados tienen que evitar el sueño para recuperar algo de tiempo libre.

Chung dice que un cambio genuino requiere un giro institucional en muchas empresas.

“Es difícil para las personas reaccionar (a su situación laboral)”, señala.

Pero aconseja a los empleados que hablen con sus colegas y se acerquen colectivamente a su jefe, con pruebas, si quieren pedir un cambio.

Sin embargo, esto podría no estar disponible en China.

De hecho, los informes sugieren que las empresas se están atrincherando aún más en lo que se se trata de horas extras mientras intentan recuperarse de las pérdidas causadas por covid-19.

Krista Pederson, consultora que trabaja con multinacionales y corporaciones chinas de Pekín, dice que ha observado esta tendencia.

Las empresas chinas consideran que su cultura laboral tiene ventajas frente a los mercados como Estados Unidos o Europa, donde la gente tiende a trabajar menos horas: “saben que tienen trabajadores dedicados que son despiadados y que harán lo que sea necesario para salir adelante, incluido trabajar todo el tiempo”, asegura.

Con una cultura laboral tan exigente, los empleados seguirán abordando el problema de una manera que les funcione.

A pesar trabajar sin descanso, Gu Bing ama su trabajo y acepta que le roben su tiempo libre.

“A veces, creo que la noche es perfecta, incluso hermosa”, señala. “Mis amigos y yo conversamos por la noche y a veces escribimos canciones juntos. Es tranquilo y calmado”.

Y existe la opción, para los afortunados, de conseguir otro trabajo, que es lo que hizo Emma Rao, cambiando finalmente su trabajo 996 por uno un poco menos exigente.

Sin embargo, Rao ha descubierto que es difícil deshacerse de los viejos hábitos.

“Es una venganza”, dice sobre su hora de acostarse tarde. “Para recuperar algo de tiempo para ti”.


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