Vivir en Tijuana, la ciudad donde empezó el muro y hasta el océano está dividido
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AFP

Vivir en Tijuana, la ciudad donde empezó el muro y hasta el océano está dividido

No hay otro lugar en los 3 mil km que separan México de Estados Unidos con una relación tan íntima y tan intrincada con la valla que divide ambos países.
AFP
Por BBC Mundo
13 de marzo, 2017
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Si cabe la expresión, quizá no exista ciudad más fronteriza que Tijuana. Un lugar donde se respira eso… frontera.

No hay otro lugar en los 3.000 kilómetros que separan México de Estados Unidos con una relación tan íntima y tan intrincada con la valla que divide ambos países, una ciudad que hasta tiene el océano Pacífico partido por barras de metal.

Fue aquí donde el gobierno de Estados Unidos empezó a levantar la primera barrera casi tres décadas atrás. Desde entonces ha marcado la vida, la identidad y el destino de millones.

Para Alonso Delgadillo, “El Norteño”, también ha sido el catalizador de un arte de protesta que tiene como lienzo el propio muro.

“Es un espacio bueno”, explica, “porque es como ver al enemigo y decirle algo que no nos gusta, expresarnos y verlo a la cara, sin reconocer el rostro pero vemos todo lo que no podemos tener las personas que estamos de este lado”.

Grafitero Nuestro hijo es como esa golondrina, él va y viene, él no tiene un lugar ahorita. Su lugar es la frontera, no es ni Tijuana ni San Diego”, dice el grafitero Alonso Delgadillo.

Este grafitero que lleva 25 años en la ciudad habla con BBC Mundo mientras realiza una obra contra una gastada pared que separa dos países. Es la imagen de una mujer acogiendo a una golondrina, ambas atrapadas por alambre de púas.

Busca plasmar ese contraste entre la naturaleza migratoria del ave, y sus alas sujetadas, su aprisionamiento, pero también algo más personal para este artista de 33 años que fue padre hace tres meses.

“Veo a mi esposa cargando a nuestro hijo, ella trabaja en San Diego y yo en Tijuana, y yo soy parte de esa prisión fronteriza que puedo reconocer desde mi imaginación. En el día a día vivo una especie de prisión, estamos separados, y la criatura, nuestro hijo, es como esa golondrina, él va y viene, él no tiene un lugar ahorita. Su lugar es la frontera, no es ni Tijuana ni San Diego”.

La frontera comunica y parte vidas cada día. Casi 180.000 personas la atraviesan a diario en Tijuana, el principal cruce fronterizo en el hemisferio occidental.

“No estamos ni del lado de Estados Unidos ni del lado de México”, dice Delgadillo con aire confundido y un dejo de resignación, “no nos reconocen en ninguno de los dos lugares. Nos reconocemos como una cultura fronteriza pero a pesar de que tenemos muchas libertades y muchas oportunidades vivimos en una especie de encierro aquí en este rinconcito del mundo”.

Olmeca es un cantante de hip-hop, residente en Estados Unidos pero de origen mexicano y con familiares a ambos lados de un muro que ha influido en su música, un arte para desvanecer fronteras.

Olmeca, cantante de hip-hopLas letras del cantante de hip-hop Olmeca (a la izq.) reflejan lo que fue crecer cruzando fronteras.

“Nadie cruza el desierto porque quiere. Es una necesidad…un sacrificio por la familia. No los llames ilegales, llámalos refugiados económicos”, canta en Pieces of me (Partes de mi) este licenciado en filosofía y profesor en la Universidad de Nevada, Las Vegas.

Sus letras reflejan lo que fue crecer cruzando fronteras, madurar comprendiendo restricciones, ser de origen latino en EE.UU. y sabiendo que sus familiares por atravesar el límite pueden ser arrestados. La diferencia entre tener papeles y no.

Se estima que 11 millones de inmigrantes indocumentados viven en Estados Unidos y el endurecimiento de la política migratoria desde que Donald Trump llegó al poder tiene a Olmeca temiendo que su familia sea separada. Una reciente cita de un familiar ante una oficina del gobierno fue motivo de preocupación.

“Había mucha tensión, muchas discusiones en casa, mucha incertidumbre sobre si realmente iba a ir o no por el miedo. Hay un miedo muy real de que le puede pasar algo a nuestra familia en cualquier momento”, explica.

Es probable que si su familiar es deportado sea enviado a Tijuana, el lugar donde más repatriados son enviados. Cada día de los últimos diez años a esta ciudad llegaron en promedio 275 mexicanos deportados. Un millón en total.

“Era discriminado por no hablar español correctamente”

Muchos de los retornados se enfrentan a una cruel paradoja. Se sienten extranjeros en su país de nacimiento. Devueltos a una tierra que casi no conocen, obligados a hablar un idioma que ya olvidaron.

Christian Ramírez nació en Colima, en el Pacífico mexicano, pero se crió en el norte de California donde a los 11 años se vio involucrado en un incidente armado que lo llevó a prisión.

Christian RamírezChristian Ramírez lleva en su cuerpo las cicatrices de su pasado, en sus palabras, de “aspirante a pandillero”.

Detenido, se involucró en pandillas y en la venta de drogas, y finalmente tuvo que elegir entre quedarse tras las rejas en el país que considera su hogar o ser libre en su país de nacimiento. Cinco años atrás volvió a México. El retorno no ha sido fácil.

Ramírez lleva en su cuerpo las cicatrices de su pasado, en sus palabras, de “aspirante a pandillero”. Tatuajes en sus nudillos, brazos, pecho, cuello, nuca, cabeza. Marcas de pertenencia a una pandilla que le ocasionaron problemas para conseguir trabajo.

Valla que separa Tijuana de Estados UnidosTijuana tiene una relación íntima y intrincada con la valla que divide ambos países, una ciudad que hasta tiene el océano Pacífico partido por barras de metal.

Uno de los pocos sitios que emplean a deportados como él son los call centres. Se calcula que 10.000 personas en Tijuana trabajan en decenas de estos centros.

Pasa el día hablando con clientes en Estados Unidos, en un lugar donde sus tatuajes no le ocasionan inconvenientes y donde su mal español no es un problema pese a que en Tijuana sintió que era “discriminado por no poder hablarlo correctamente”.

“Pasé la mayor parte de mi vida preso, siempre teniendo que pensar en inglés, teniendo que hacer todo en inglés y el español se convirtió en mi segundo idioma. Hay algunas palabras que ni puedo pronunciar en español así que esa es la principal razón por la que los call centres funcionaron en mi caso”.

Extraña Estados Unidos pero no se plantea volver a su antigua vida aunque la nueva no sea sencilla.

“He sido discriminado por mi imagen. Soy una persona muy respetuosa, pero a veces la gente ni siquiera te da esa oportunidad. Te ven y es… ‘estúpido pandillero, estúpido drogadicto o adicto o deportado o lo que sea’. Quieren etiquetarte, te menosprecian”.

Haitianos en el limbo

Con 1,7 millones de habitantes, Tijuana no sólo es un un lugar acostumbrado a recibir deportados, también es una ciudad donde se suelen acumular los deseos de quienes anhelan cruzar a Estados Unidos.

A apenas cinco kilómetros de la frontera, el Cañón del Alacrán es de esos sitios olvidados de Tijuana donde evangélicos de la Iglesia Embajadores de Jesús abrieron un templo que ahora sirve a la vez de refugio y de limbo. Un lugar donde las expectativas se chocan con la desesperanza.

Doscientos cincuenta haitianos rezan, comen, duermen y viven aquí desde hace meses. Son parte de un grupo de hasta 7.000 que desde julio pasado empezaron a llegar y a tener que quedarse varados en Tijuana.

Haitianos en una iglesia en TijuanaDerechos de autor de la imagenBBC MUNDO
Image captionEvangélicos de la Iglesia Embajadores de Jesús abrieron un templo que ahora sirve a la vez de refugio y de limbo para cientos de haitianos.

La música aturde mientras tres personas prueban los equipos antes de iniciar un servicio religioso, salta un fusible, el lugar queda a oscuras. La luz vuelve. Dos niñas corren y ríen ajenas a todo, sus madres están en colchones en el piso con la mirada perdida.

La única certeza de todos es que no saben si llegarán a Estados Unidos.

Christopher Faustine dejó su país luego del terremoto de 2010, trabajó pintando autos en Brasil durante años hasta que se quedó sin trabajo y decidió emigrar junto a su mujer y su hija de 2 años. Atravesaron las Américas para quedarse a las puertas del sueño.

Tiene 35 años, dos meses en México y habla en un español casi perfecto, en voz baja, como pidiendo permiso.

“Para mí la esperanza que nos queda es bien poquita. No sé si tal vez va a haber algún cambio con la nueva administración pero si no hay un cambio no vale la pena correr el riesgo de cruzar a Estados Unidos para ser deportado”.

Christopher Faustine y su familiaDerechos de autor de la imagenBBC MUNDO
Image caption“Ojalá México pudiera darnos una oportunidad porque si México decidiera no aceptarnos aquí, entonces va a ser peor”, dice Christopher Faustine.

Los haitianos podían ingresar a EE.UU. legalmente por cuestiones humanitarias a raíz del terremoto de hace siete años amparados por el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) hasta que Barack Obama dejó sin efecto la medida a mediados del año pasado.

Los haitianos siguieron llegando. Pero debieron cambiar los planes.

“Ojalá México pudiera darnos una oportunidad porque si México decidiera no aceptarnos aquí, entonces va a ser peor. Gracias a Dios me parece que están tratando de legalizarnos. Creo que vamos a quedarnos, buscar un empleo y conseguir mantener a mi familia aquí”.

Faustine y sus compatriotas son el ejemplo más reciente, y probablemente no el último, de un espíritu que define a Tijuana, donde la frontera es límite y a la vez vínculo. Un lugar de aspiraciones, de sueños rotos, de nuevos comienzos.

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Anabel Sharma

La foto de una hija y su madre antes de morir por COVID (y por qué la hija decidió difundirla)

Maria Rico se quitó la mascarilla de oxígeno para decir adiós a su familia, a pesar de saber que esto aceleraría su muerte.
Anabel Sharma
5 de enero, 2021
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Maria Rico, de 76 años, de Leicestershire, Inglaterra, se quitó la mascarilla de oxígeno para hablar con sus dos hijas por última vez, a pesar de saber que esto aceleraría su muerte.

Anabel Sharma vio a su madre morir junto a ella en el hospital después de que ambas se contagiaron de COVID-19, y ahora le suplica a la gente que tome precauciones con el coronavirus.

Sharma describió el momento como “desgarrador”, pero dijo que se alegraba de que su madre no muriera sola.

Ahora publicó la última fotografía de su madre antes de morir para crear conciencia sobre el virus.

“Consuelo”

Sharma dijo que su madre había muerto aproximadamente media hora después de que se quitó la mascarilla.

“Mi mamá pidió que le quitaran la mascarilla y ellos dijeron: ‘una vez que te la quitemos, se acabará todo. No tendrás mucho tiempo’.

“Ella dijo: ‘sí, lo sé, pero ya tuve suficiente'”, declaró Sharma, de 49 años.

“Tuvimos unos cinco minutos con ella mientras pudo hablar, luego perdió el conocimiento”.

“Nos dijo que no tenía miedo de morir, que estaba lista. Me dijo que tenía que luchar mucho porque tenía a mis hijos en casa”.

Anabel y Maria

Anabel Sharma
Maria Rico vivía con su hija, yerno y tres nietos.

A su hermana, Susana, también se le permitió estar presente mientras usaba equipo de protección personal.

“Le sostuvimos la mano hasta su último aliento”, agregó.

“Me reconforta saber que pudimos estar con ella y sé que también trajo consuelo a mi madre”.

Rico vivía en la misma casa que Sharma, su esposo y sus tres hijos, Noah, 10, Isaac, 12 y Jacob, 22.

Sharma indicó que creía que uno de sus hijos contrajo el coronavirus en la escuela y luego “arrasó” a la familia a una velocidad “aterradora”.

“Le pediría a la gente que siga todas las precauciones y piense en los demás”, dijo.

Maria con hija y nietos

Anabel Sharma
El coronavirus se propagó en toda la familia y todos en la casa dieron positivo.

Sharma y su madre fueron admitidas en el hospital Leicester Royal Infirmary el mismo día de octubre y Rico murió el 1 de noviembre.

Su funeral fue transmitido en vivo a Sharma, quien todavía estaba en el hospital.

“Ella estaba muy consciente de lo que iba a suceder y sabía que no se iba a recuperar y ya había tenido suficiente tratamiento”, explicó Sharma, quien continúa recibiendo tratamiento con oxígeno en casa porque sus pulmones quedaron dañados por el virus.

Describió a su madre como una “abuela increíble” y “muy, muy tenaz”.


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https://www.youtube.com/watch?v=ARrMFeZEfmU&feature=emb_title

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