Dan amparo a un policía acusado falsamente de secuestro por la Procuraduría de Tlaxcala
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Especial

Dan amparo a un policía acusado falsamente de secuestro por la Procuraduría de Tlaxcala

Un juez federal concede el amparo que evidencia detención ilegal, diligencias incoherentes y hasta lesiones por tortura que fueron ignoradas por la Procuraduría de Tlaxcala.
Especial
Por Arturo Angel
12 de abril, 2017
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Un juez federal ordenó anular un proceso abierto por secuestro en contra de un exjefe de la policía estatal, cuya detención fue presumida por la Procuraduría de Tlaxcala como ejemplo de lucha anticorrupción. En realidad, el caso se sustentó en irregularidades graves como fabricación de testigos, diligencias inventadas e incluso actos de tortura.

Se trata del caso de Juan Yáñez Osorio, excomandante de la Policía de Tlaxcala, encarcelado desde hace más de dos años junto con otros seis expolicías en una prisión estatal.

En marzo de 2016 Animal Político publicó el expediente de investigación de este caso, en el que se evidenciaban elementos que revelaban que la acusación posiblemente estaba fabricada pues incluso, la supuesta víctima sostuvo que los agentes no eran culpables de nada. Reportes periodísticos demostraban que Yáñez Osornio ni siquiera estuvo en el lugar de los hechos.

Aun así, un juez del estado les dictó auto de formal prisión por secuestro exprés. Los abogados y la familia de Yáñez Osornio interpusieron una demanda de amparo que el pasado 6 de marzo les fue concedida por un juez federal, que ordenó anular el auto dictado  y volver a analizar el caso, pero ya sin tomar en cuenta varias de las pruebas reunidas ilegalmente.

Además se instruyó al juez que de parte a la Procuraduría de Tlaxcala y a la Comisión de Derechos Humanos de la posible tortura que padece el detenido. Incluso la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos corroboró que existe evidencia de maltratos y tortura en este caso.

Detención ejemplar, según la Procuraduría de Tlaxcala

“La basura se va donde debe estar… afuera”. Esas son las palabras que la entonces titular de la Procuraduría de Tlaxcala Alicia Fragoso empleó el 21 de enero de 2015 para anunciar la detención de un grupo de expolicías a los que señaló de ser secuestradores. Dijo que este caso era un ejemplo de la “limpieza” que se haría de agentes corruptos como lo había instruido el gobernador.

Hoy la sentencia de amparo dictada por el Juzgado Segundo de Distrito en Tlaxcala evidencia que, en realidad, la posible corrupción estuvo en los que acusaron a otros de ser los corruptos.

En su análisis del expediente, el juez encontró que en las constancias de la detención de Yáñez, elaboradas por la policía ministerial, simplemente no había detalle ni del momento en que fueron detenidos ni del tiempo exacto en que llegaron ante el Ministerio Público.

“El oficio de puesta a disposición no contiene una hora y fecha de presentación, razón por la cual se presume que existió demora en su puesta a disposición al no poderse establecer un parámetro para verificar el plazo a que se refiere la constitución” indica la sentencia.

Pero la anterior no se trata de una irregularidad aislada sino del inicio de varias más. Por ejemplo el juez encontró que, según las constancias ministeriales, a las 10:00 pm del 21 de enero los detenidos fueron entregados al Ministerio Público mientras que a las 10:05pm ya todos habían sido analizados físicamente por los peritos, previa emisión de oficios en los que se solicitaron y aprobaron a los especialistas, entre otras diligencias.

Es decir, todo lo anterior se habría realizado en un lapso de cinco minutos, lo que la sentencia señala que resulta alejado de la realidad.

Por si fuera poco, todas las actas de diligencias ministeriales en las que se constata el estado en el que se encontraba el comandante Yáñez y los otros policías aparecen firmadas por testigos de asistencia que no están identificados más que con un garabato genérico, sin que haya un nombre ni una credencial que corrobore esa identidad.

La lista de irregularidades continúa. El juez encontró que las actas ministeriales tampoco confirman que se haya hecho saber de sus derechos al policía detenido y peor aún, que la abogada de oficio que se le asignó al comandante y a los otros seis elementos haya tenido siquiera el tiempo de reunirse con sus representados para preparar una defensa adecuada.

Lo anterior sin olvidar que los dictámenes periciales practicados a Yáñez y los otros encontraron en algunos casos hasta 30 distintos tipos de lesiones que no tenían previo a ser detenidos.

Por todo ello el amparo le ordena al juez local que cuando vuelva a revisar el expediente, elimine de forma automática las declaraciones que se hayan tomado a los detenidos pues las irregularidades invalidad su veracidad.

“Lo anterior se considera lo jurídicamente correcto, máxime que existen dictámenes que dan noticia de que el quejoso y los demás coinculpados presentan golpes y toda vez que del material probatorio no se desprende que el quejoso presentara lesiones previo a la comisión a la comisión del delito que se le atribuye, surge la presunción de que dichas lesiones probablemente se produjeron durante su captura, para efectos de lograr su confesión” indica la sentencia.

Procuraduría de Tlaxcala

Un juez federal ordenó anular el auto dictado en contra del expolicía y volver a analizar el caso, pero sin tomar en cuenta varias de las pruebas reunidas ilegalmente.

¿Quién es la víctima?

La parte central del caso por secuestro exprés consignado por la Procuraduría de Tlaxcala en contra del excomandante se centró en el testimonio de Gesarel Hernández Santacruz, una persona que trabajaba como taxista y que supuestamente fue privada de su libertad por varias horas

Animal Político publicó en marzo del año pasado que cuando esta persona compareció como parte del juicio de amparo dijo que la acusación de la Procuraduría de Tlaxcala no era cierto, que él nunca había sido secuestrado y que si había personas acusadas por ello entonces eran inocentes porque tal cosa no ocurrió.

Pero las irregularidades fueron más allá. Al analizar el certificado del médico legista se estableció que Gesarel era una mujer que había nacido el 22 de mayo de 1994. Sin embargo en la declaración que la Procuraduría de Tlaxcala consignó, y en la que esta persona señala su supuesto plagio, se indica que Gesarel es un hombre, que nació el 25 de mayo de 1994.

El amparo señala que la juez del caso debió corroborar la identidad de la víctima cosa que no hizo, por lo cual es motivo para declarar el auto de formal prisión como inconstitucional.

En otro punto, el amparo destaca hechos sospechosos en las declaraciones de los agentes ministeriales que detuvieron al excomandante Yáñez. En un cuadro comparativo el juez federal encontró similitudes e incluso partes idénticas en los testimonios de al menos tres de los agentes, incluso en detalles mínimos.

“Existen dos posibilidades 1) que los atestes (agentes) presentaran un aleccionamiento marcado que los llevó a declarar en los mismos términos. O 2) que la persona encargada de asentar los testimonios se limitó a copiar un parte informativo realizando solo cambios secundarios” indica la sentencia.

Solicitamos que las autoridades no tarden más tiempo en resolver y que se den cuenta que él es inocente ya que se han ganado varios amparos y sigue preso injustamente[/animalp-quote-highlight]

En este contexto, el juez federal solicitó al juez responsable que valore con seriedad si el “efecto corruptor” de las irregularidades identificadas en la actuación de la Procuraduría de Tlaxcala realmente no terminan por invalidar todo el caso.

Tortura ignorada

Los dictámenes periciales de la Procuraduria de Tlaxcala, aun con las irregularidades con las que fueron recabados, sí acreditan que tanto el excomandante Yáñez Osornio, como el resto de los detenidos, presentaban múltiples lesiones, producto de golpes, cortes o rasguños y escoriaciones.

Sin embargo, el juez que dictó originalmente el auto de formal prisión simplemente pasó por alto la evidencia de posible tortura bajo el argumento de que “la defensa no había probado que esta ocurriera”. En sentido contrario, el amparo señala que en los casos de tortura no es deber de las víctimas sino de las autoridades corroborar si esto es real o no.

“Se considera violatoria de derechos humanos la actuación de la juez responsable, pues restó valor probatorio a las manifestaciones de tortura de los inculpados, bajo la hipótesis de no haber demostrado su dicho, y de que no existía pronunciamiento definitivo sobre ello, siendo que como quedó evidenciado, la carga probatoria no le corresponde al denunciante y, por el contrario, es el Estado el que debe probar que su actuación fue en estricto apego a derecho, así como evidenciar que la declaración fue voluntaria y sin coacción” indica el amparo.

Un dictamen independiente realizado por la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas acreditó además que los agentes ministeriales habrían torturado al expolicía estatal con métodos de asfixia, cortadas infringidas en distintas partes del cuerpo y toques eléctricos.

En este sentido, el amparo ordenó a la juez del caso que de inmediato abra la investigación correspondiente en contra de los funcionarios que resulten responsables y que notifique a la Comisión Estatal de los Derechos Humanos del estado para que por su parte inicie una indagatoria independiente.

Lo que sigue

Aunque el amparo se concedió desde el pasado 8 de marzo en favor de Juan Yáñez Osornio, y que el auto de formal prisión por el cual fue encarcelado ya fue invalidado, este sigue preso debido a que la Procuraduría de Tlaxcala decidió apelar la sentencia para que un Tribunal Colegiado la revise.

La esposa del excomandante detenido, Araceli Gómez, lamentó la postura de la Procuraduría de Tlaxcala de resistirse a cumplir con una sentencia sobre todo cuando, desde su perspectiva, no hay duda de que se trata de un caso falso.

“Solicitamos que las autoridades no tarden más tiempo en resolver y que se den cuenta que él es inocente ya que se han ganado varios amparos y sigue preso injustamente” dijo en entrevista.

El proceso de revisión del amparo en un Tribunal demorará por lo menos 90 días tiempo en el cual, las cosas permanecerán como están.

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Qué revelan las máquinas tragamonedas sobre el poderoso negocio de la adicción

Son una de las herramientas más rentables del sector del juego, pero muchos jugadores dicen que ganar no es el objetivo. Entonces, ¿por qué no pueden parar de jugar?
6 de septiembre, 2020
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máquina tragamonedas

Getty Images
La idea es ganar… ¿no?

El primer trabajo de Mollie, cuando era una joven adolescente, fue distribuir cambio para máquinas tragamonedas en una base militar. Para cuando llegó a la madurez, Mollie ya no ganaba su salario con las máquinas tragamonedas, sino que se gastaba todo su cheque de pago en atracones de dos días en ellas.

“Incluso cambié mi seguro de vida por dinero para jugar”, le dijo a Natasha Dow Schüll en una habitación de hotel en lo alto del Strip de Las Vegas. Schüll es una antropóloga que ha estado estudiando el mundo de las máquinas tragamonedas durante dos décadas.

Quizás fue apropiado que la conversación haya tenido lugar entre dos mujeres. Los sociólogos a menudo han descrito el juego como una prueba de hombría, desde un James Bond con esmoquin que demuestra sus nervios de acero en la ruleta de alto riesgo y su habilidad en el póquer, hasta los jugadores de peleas de gallos de Bali analizados por el antropólogo Clifford Geertz en la década de 1970.

Las máquinas tragamonedas, sin embargo, no parecen encajar en absoluto. No requieren habilidad ni nervios de acero. Geertz argumentó que eran una distracción para “mujeres, niños, adolescentes… los extremadamente pobres, los socialmente despreciados y los personalmente idiosincrásicos”.

Pero las máquinas tragamonedas no son un juguete. Son fantásticamente rentables y han crecido como una especie invasora.

Protagonistas

Las encontré en masa en 2005, cuando viajé a Las Vegas para escribir sobre teoría del juego en la Serie Mundial de póquer.

Detalle de carnet del mundial de póker 2005

Getty Images
El póker resultó no ser la principal atracción.

Decenas de periodistas se apresuraron a entrevistar a jugadores estrella. Las máquinas tragamonedas parecían un telón de fondo decorativo deprimente pero colorido, que acogían a jugadores obesos y ancianos que las montaban como sillas de ruedas motorizadas.

Fue solo más tarde que me di cuenta de que realmente el Mundial de Póquer era el telón de fondo decorativo. En lo que respecta a los casinos, las máquinas tragamonedas se habían convertido en el evento principal.

No solo en los casinos: la industria del juego de Reino Unido, una vez dominada por las apuestas en las carreras de caballos, se ha vuelto dependiente de una especie de máquina tragamonedas llamada Terminal de apuestas de probabilidades fijas. Cuando el gobierno anunció en 2018 que se reducirían los tamaños máximos de las apuestas, una casa de apuestas respondió diciendo que tendría que cerrar casi 1.000 sedes.

Ganar no importa

Mollie gasta tanto en las máquinas tragamonedas que un hotel de Las Vegas la ha invitado a quedarse allí de forma gratuita. ¿Espera una gran victoria?, pregunta Natasha Dow Schüll. No. Ella sabe que no hay posibilidad de eso.

“Lo que la gente nunca entiende es que no estoy jugando para ganar”.

¿Un jugador al que no le importa ganar? Eso no parece correcto.

máquina tragamonedas

Getty Images
El botín, para jugadores como Mollie, es irrelevante…

Pero durante mucho tiempo hemos intentado entender qué son realmente las máquinas tragamonedas y la lección que tienen que enseñarnos sobre la economía moderna.

La historia

Generalmente se cuenta que las máquinas tragamonedas comenzaron en Estados Unidos alrededor de 1890.

La Compañía de Juguetes Ideal de Chicago fabricó una con cinco tambores giratorios, cada uno con diez naipes. Si, tras insertar una moneda cinco cartas se alineaban en una mano de póker decente, un asistente te daba un premio. Una firma de Brooklyn, Sittman and Pitt, hizo una versión en 1893 que fue popular en Estados Unidos.

Fue entonces que a Charles Fey, un inmigrante de San Francisco desde Baviera, se le ocurrió la idea de simplificar el dispositivo. Con solo tres carretes, el mecanismo se volvió lo suficientemente sencillo como para que la máquina pagara sin la necesidad de un asistente humano.

La máquina fue un éxito en San Francisco, hasta que el taller de Fey fue destruido en un incendio a raíz del terremoto de 1906.

Pareja feliz con jackpot

Getty Images
…aunque para otros jugadores, ganar -a juzgar por esta foto- es emocionante.

Las máquinas tragamonedas modernas son simplemente computadoras en caparazones, con sus gruesas palancas diseñadas para evocar las viejas máquinas mecánicas.

Es este cambio digital lo que ha hecho que las máquinas tragamonedas sean tan rentables. No hay necesidad de preocuparse por alimentarlas con monedas -el trabajo que solía tener la adolescente Mollie- porque los jugadores llevan tarjetas digitales en cordones que los conectan umbilicalmente a las máquinas.

La zona

Los jugadores nunca necesitan moverse; entran en lo que Mollie llama “la zona”, un estado de absorción similar a un trance donde el resto del mundo se disuelve.

Ganar simplemente significa más crédito, y más crédito significa más “T.O.D”, el acrónimo de time on device o tiempo en el dispositivo.

De eso estaba hablando Mollie cuando dijo que no estaba jugando para ganar.

Tres mujeres jugando en máquinas tragamonedas en la piscina

Getty Images
En la zona… de la piscina.

Las máquinas tragamonedas modernas no son como las loterías o la ruleta, en las que los jugadores viven con la esperanza de ganar el premio mayor.

En cambio, tragan apuestas bajas -tal vez 100 apuestas de un centavo, distribuidas en una cuadrícula vertiginosa de posibles combinaciones ganadoras- y constantemente escupen pequeñas ganancias también (si es que se pueden describir como ganancias).

Si has hecho 100 apuestas de un centavo y recuperas veinte centavos, ¿es realmente una victoria? Con luces intermitentes y jingles de celebración, la máquina te dirá que sí.

El 18%

En una máquina estudiada por investigadores, 100 giros producían 14 ganancias reales -la máquina devolvía más de lo que el apostador había puesto- y 18 falsas ganancias -en las que el jugador recibía algo con gran fanfarria, pero menos de lo que había apostado-.

El mismo equipo de investigación pasó a demostrar en experimentos de laboratorio que una máquina con esa tasa del 18% de falsas victorias era más adictiva que las máquinas con muchas más o muchas menos falsas victorias.

Los diseñadores de máquinas tragamonedas no investigan por gusto: la industria es ferozmente competitiva.

máquina tragamonedas

Getty Images
El ganador, como siempre, es el casino.

Una máquina de US$10.000 puede pagarse sola en un mes, si atrae a los jugadores. De lo contrario, será reemplazada por una con una olla de palomitas de maíz de la que burbujean bolas de lotería, o una que lance aroma a chocolate en la cara del jugador, o una que, en la voz de Donald Trump, anuncie: “¡estás despedido!”… cualquier cosa para deleitar y sorprender.

Siempre están buscando construir una mejor ratonera, y nosotros somos los ratones.

La fuerza de la adicción

B.F. Skinner, uno de los psicólogos más famosos del siglo XX, no se habría sorprendido.

En la Universidad de Harvard, Skinner solía investigar el comportamiento dándole a ratones que apretaban una palanca la recompensa de una bolita de comida.

En una ocasión, les dio la recompensa de forma intermitente: a veces la bolita salía, otras, no. No había forma de que el ratón lo supiera. Sorprendentemente, la recompensa impredecible fue más motivadora que una recompensa generosa y confiable.

B.F. Skinner

Getty Images
B.F. Skinner no se habría sorprendido.

Los adictos a las tragamonedas como Mollie están igualmente enganchados, absortos en “la zona”.

La antropóloga Natasha Dow Schüll una vez vio imágenes, capturadas con la cámara de seguridad de un casino, de alguien que sufría un ataque cardíaco en una máquina tragamonedas:

“Él… colapsa repentinamente sobre la persona a su lado, que no reacciona en absoluto… dos transeúntes lo estiran, uno de ellos es una enfermera de emergencias fuera de servicio. Pocos jugadores en las inmediaciones se mueven de sus asientos… en menos de un minuto, un oficial de seguridad aparece en la escena con un desfibrilador, le da dos descargas eléctricas al hombre… A pesar del hombre inconsciente que yace literalmente a sus pies, los otros apostadores sigue jugando”.

¿Estás seguro de que a ti no te pasa?

Las investigaciones sugieren que las máquinas tragamonedas pueden crear adictos mucho más rápidamente que otras formas de juego, como loterías, juegos de casino o apuestas deportivas.

Pero igualmente desconcertante es la sensación de que en los últimos años, la psicología de la máquina tragamonedas se ha escapado del casino y ha migrado a nuestros bolsillos.

Los adictos en recuperación evitan ir a lugares donde podrían ver máquinas tragamonedas, pero no hay ningún lugar al que podamos escapar de nuestros teléfonos, y hay muchas buenas razones para estar mirándolos.

Todos hemos visto gente “en la zona”, ajena a sus compañeros o al tráfico porque el teléfono es lo único que importa.

Es ese refuerzo intermitente de nuevo: ¿hay más correo electrónico? ¿Algún “me gusta” en Facebook?

Muchos juegos de computadora son más descarados en el uso de refuerzo intermitente, ofreciendo “cajas de botín” con esos destellos familiares y recompensas impredecibles.

Se parece mucho a un juego de azar, y a menudo son juegos de azar para menores de edad.

~Tim Harford escribe la columna “Economista clandestino” en el diario británico Financial Times. El Servicio Mundial de la BBC transmite la serie 50 Things That Made the Modern Economy. Puedes encontrar más información sobre las fuentes del programa y escuchar todos los episodios o suscribirte al podcast de la serie.


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