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Cuartoscuro
La CDMX pierde (casi) todos los juicios por fotomultas: de 13 mil casos solo ha ganado 56
En 97% de los casos, los magistrados le dan la razón a los automovilistas y anulan las fotomultas. Los juicios promovidos se han duplicado en el último año.
Cuartoscuro
Por Arturo Angel
5 de abril, 2017
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El Gobierno de la Ciudad de México pierde prácticamente todos los juicios sobre fotomultas y multas de tránsito. Solo en 56 de las más de 13 mil 800 infracciones que fueron impugnadas por los automovilistas en los últimos cinco años se validó la sanción aplicada.

Además de que 97% de los casos son anulados, los datos oficiales demuestran que este tipo de juicios se duplicó en el último año.

Esta información fue obtenida a través de solicitudes de información dirigidas al Tribunal de lo Contencioso Administrativo de la Ciudad de México, donde se promueven los juicios de nulidad contra las multas económicas por cualquier tipo de infracción.

¿Por qué se pierden casi todos los juicios de fotomultas?

Se buscó primero una respuesta en la Consejería Jurídica de la Ciudad de México, donde señalaron que la responsabilidad de defender las sanciones aplicadas en el Tribunal de lo Contencioso es del área jurídica de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina.

Luego se preguntó a la Secretaría de Seguridad Pública pero hasta ahora no ha habido respuesta.

En su momento, Animal Político documentó y publicó diversas irregularidades relacionadas con las fotomultas, desde imágenes poco nítidas en las que era imposible identificar al vehículo infractor, hasta boletas de pago que llegaban a los domicilios del posible infractor con hasta meses de retraso.

Se duplican los juicios

En agosto de 2016 comenzó a funcionar el Sistema Integral de Fotomultas en la Ciudad de México con el objetivo de sancionar un catálogo de por lo menos ocho violaciones al reglamento de tránsito, entre ellas: dar vueltas prohibidas, pasarse la luz roja del semáforo, invadir pasos peatonales o carriles exclusivos del transporte público, entre otros.

Para ello, el gobierno capitalino contrató a la empresa Autotraffic, que instaló más de 70 equipos, los cuales se sumaron a otros ya instalados que también tomaban fotos de los vehículos pero solo en casos de exceso de velocidad.

Los datos obtenidos por transparencia revelan que con la entrada en funcionamiento del sistema de fotomultas los juicios se dispararon. Hasta antes de ellos las quejas en el Tribunal venían a la baja.

En 2012, se reportaron dos mil 476 juicios de nulidad. Para los dos años siguientes la cifra bajó hasta mil 852 juicios, pero durante los últimos cinco meses de 2015, cuando ya operó el nuevo sistema de fotomultas, hubo un repunte y se presentaron dos mil 382 juicios en el Tribunal.

En 2016 los juicios se dispararon. Ese año cerró con cinco mil 223 procesos iniciados por inconformidad de los conductores, lo que representa un incremento de casi 120% en comparación con 2015.

Los datos oficiales del primer bimestre de 2017 establecen que ya se han registrado 994 juicios de nulidad. Si se mantiene esta tendencia el año terminará con casi 6 mil juicios.

Victoria casi segura

Iniciar un juicio contra una multa o fotomulta en el Tribunal de lo Contencioso es casi una victoria segura.

Desde enero de 2012 a febrero de 2017 los jueces han resuelto 13 mil 814 juicios de nulidad. De ese total, en 13 mil 260 casos, cerca de 97%, los magistrados decretaron la nulidad de la sanción administrativa, es decir, resolvieron en favor del automovilista inconforme y desecharon la multa impuesta.

Existen 398 procesos en los que los magistrados determinaron el “sobreseimiento” de los juicios, lo que significa que fueran archivados sin resolución, ya sea por falta de interés de quienes los promovieron o porque hubo un arreglo entre las partes.

Los 56 casos que sobran corresponden a los únicos procedimientos en que las autoridades capitalinas han ganado el juicio para que se valide la infracción.

Multas polémicas

Desde su entrada en operación, el Sistema Integral de Fotomultas ha estado envuelto en la controversia, que incluso provocó declaraciones de jueces sobre una posible inconstitucionalidad.

Una de las partes que se cuestionó fue que en el contrato con la empresa Autotráffic establecía una cantidad de sanciones por mes.

Lo anterior provocó que el gobierno capitalino tuviera que modificar partes del contrato y reiterar que no existía una “cuota” de infracciones, sino solamente una estimación de las mismas.

El pasado 6 de marzo se dio a conocer la resolución de varios juicios de amparo promovidos contra las fotomultas en las que el juez consideró que este sistema violaba varios artículos de la Constitución, porque no existía una forma de que el posible infractor se defendiera en una audiencia previa a que se le aplicara la multa. El caso está ahora en revisión en un Tribunal federal.

Con la entrada en funcionamiento del sistema de fotomultas, el número de infracciones de tránsito se ha disparado más de 200% en la capital del país.

El Gobierno de la Ciudad de México sostiene que con este sistema y el nuevo Reglamento de Tránsito se han reducido 16 por ciento las muertes de tránsito, información que El Sabueso verificó y resultó ser cierta.

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BBC
"Aceptamos 3,500 dólares por casar a nuestra hija de 5 años y así pagar el tratamiento médico de nuestro hijo"
Una familia afgana desplazada por la sequía dice que vendió a su hija en matrimonio para pagar el tratamiento de su hijo enfermo. Pero el hijo no se ha recuperado y ahora se están planteando vender a sus otras dos hijas que todavía no tienen 10 años.
BBC
22 de abril, 2019
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Nazanin* se comprometió en matrimonio con 5 años de edad. Para cuando tenía 10 años, era esposa. La familia de su esposo, un niño de 12 años, la compró por 3,500 dólares hace seis años.

Sus padres la vendieron para recaudar dinero para el tratamiento de su hijo enfermo, el hermano de Nazanin.

“El dolor de mi hijo era insoportable. Cuando miraba su cara, pensaba que debíamos aceptar el dinero. El papá de Nazanin era reacio, pero le convencí para que aceptara el dinero a cambio de nuestra hija”, cuenta la madre de la pequeña, que vive en el campo de refugiados Shahrak e Sabz, cerca de Herat, en el oeste de Afganistán.

Los padres de Nazanin tienen siete hijos, tres niñas y cuatro niños. Nunca fueron a la escuela y no saben leer o escribir. No tienen dinero ni trabajo.

Inayatulhaq Yasini, del servicio mundial de la BBC, habló con ellos sobre la decisión de vender a su hija.

Arrepentimiento

“Nuestro hijo sufre de epilepsia desde que tenía 4 años y no teníamos dinero para pagar su tratamiento”, cuenta el padre de Nazanin.

Ilustración de Nazanin y su hermano

BBC

En un esfuerzo desesperado por salvar al hijo, la familia decidió renunciar a su hija.

“Tomé el dinero y acepté dar a nuestra hija mayor Nazanin en matrimonio. Usé el dinero para pagar el tratamiento de mi hijo, pero no se recuperó y tampoco pude quedarme con mi hija”, dice la madre.

“Si alguien vende a su pequeña así, es obvio que habrá arrepentimiento. Yo también lo tengo, pero no sirve de nada”, interviene el padre.

Matrimonios infantiles

En Afganistán, la edad legal para el matrimonio es 16 años para las chicas y 18 años para los chicos. Pero muchos se casan a edades más tempranas.

Según un informe de Unicef de 2018, el 35% de las niñas afganas están casadas antes de los 18 años, y el 9% se casan antes de los 15.

En el resto del mundo, Níger es el país con peor desempeño en esta área, con un 76% de las niñas casadas antes de cumplir los 18.

En Bangladesh, donde se ha registrado un notable progreso económico en años recientes, la cifra es del 59%, según el informe.

Ilustración que muestra un pastel de cumpleaños con unos niños en miniatura rodeados de 10 velas

BBC

“Precio de la novia”

Afganistán ha sufrido décadas de guerra y, más recientemente, una terrible sequía, que hace que muchas familias tengan pocas perspectivas de empleo y se enfrenten a la pobreza.

“En nuestras costumbres tribales no es un problema o tabú llegar a un acuerdo de matrimonio, incluso si los niños son muy pequeños. Pero muchos solo casan a sus hijas cuando tienen 18 años”, señala la madre de Nazanin.

Según la ley islámica, el novio debe darle un regalo a la novia, que suele ser una cantidad de dinero acordada al hacer el contrato de matrimonio. Esto se conoce como Mehr (dote) y pertenece a la chica.

Pero además del Mehr, el padre de la novia o el hermano mayor puede pedir y recibir dinero -el “precio de la novia”- de la familia del novio antes de la boda.

Pedir “el precio de la novia” es una tradición afgana que no tiene base en la ley islámica, según Faizal Muzhary, investigador de la organización Afghanistan Analysts Network.

El dinero que se cobra depende de varios factores, como el estatus de la familia, la belleza, la edad y la educación de la niña, y puede oscilar entre unos cientos de dólares a más de US$100.000.

Ilustración de Nazanin

BBC

En un país con un PIB per cápita de menos de US$600, el “precio de la novia” puede ser un punto de inflexión para algunas familias.

Fuerte sequía

La familia de Nazanin fue golpeada por la mortal sequía que asoló la mayor parte de Afganistán en 2018.

“Trabajábamos en campos agrícolas y teníamos algo de ganado. Pero tuvimos que dejarlo todo”, relata el padre.

Sus animales murieron deshidratados y la familia abandonó su pueblo natal en la provincia de Badghis, en el noroeste de Afganistán, para trasladarse al campamento cercano a Herat, la tercera ciudad más grande de Afganistán, situada cerca de la frontera con Irán.

ilustración que muestra una vaca muerta y una familia de desplazados

BBC

Según Naciones Unidas, 275.000 personas tuvieron que desplazarse de Afganistán occidental debido a la sequía.

Muchas agencias locales e internacionales están dando ayuda, pero el padre de Nazanin cuenta que todavía está esperando la suya,

Atrapados en una espiral de deuda. el futuro de las otras dos hijas de la pareja, que todavía no tienen 10 años, parece incierto.

“Si mi miseria continúa, y encuentro alguien dispuesto a darme dinero por mis otras hijas, haré lo mismo. Mis prestamistas me están llamando dos o tres veces al día para que les pague lo que les debo”, señala el padre de Nazanin,

“Mis hijas son los únicos bienes que tengo”.

Matrimonio infeliz

Golpeados por la sequía y el desplazamiento forzado, la familia optó por una boda temprana para recortar los gastos de alimentación.

El año pasado, cuando Nazanin cumplió 10 años, la familia organizó su boda, a la que asistieron más de 100 personas.

“Le di todo lo que pude a mi hija. El dinero del matrimonio que recibimos tampoco fue tanto”, cuenta el padre.

Pero estuvo lejos de ser un evento feliz.

Ilustración que muestra a Nazanin abandonando el hogar familiar

BBC

“Si no estuvieras en una situación tan desesperada, no aceptarías el matrimonio de una niña tan pequeña. Juro que no lo hubiera hecho, pero necesitaba el dinero. Fui obligado por mi necesidad”, insiste el padre.

“¿Qué podemos hacer? Esta era la única opción posible para mí. No estoy solo, muchos otros han hecho lo mismo debido a la sequía y problemas financieros”.

Un informe de 2015 del Consejo Noruego de Refugiados constató que las mujeres y niñas que viven en asentamientos informales en áreas urbanas corren más riesgo de ser casadas con hombres mayores que son más capaces de pagar el “precio de la novia”.

Pero Nazanin, ahora con 11 años, no está casada con un hombre mayor.

“Pasó dos meses en casa de sus suegros. La trataron como a su propia hija. Su esposo tiene unos 12 años. También es muy tímido y no habla mucho”, explica la madre.

Sin su consentimiento

A Nazanin nunca le consultaron sobre su boda. Sus padres nunca le contaron los roles y responsabilidades que implica la vida de casada y, sin sorpresa, Nazanin tuvo problemas para adaptarse.

“No dice nada. Pensamos que no era feliz porque nos extrañaba”, expone la madre.

Grupo de niñas estudiantes en una instalación subvencionada por la ONU en Jalalabad, Afganistán oriental

Unicef
Las niñas que viven en campamentos para refugiados son especialmente vulnerables, según el Consejo Noruego de Refugiados.

“Les pedimos que dejaran que la niña se quedara con nosotros unos años más”, añade.

Nazanin está de vuelta con sus padres. Sus suegros han prometido acogerla de nuevo cuando crezca un poco, en dos o tres años.

“No sabe cómo comportarse con sus suegros y su esposo porque es muy joven”, dice su padre.

“Viven en la provincia de Nimruz. Hace diez días, nuestro yerno vino y se quedó con nosotros unos días”, cuenta.

Cambio de la ley

Unicef documentó 161 compromisos y matrimonios infantiles en Herat y Badghis entre julio y octubre del año pasado. De ellos, 155 involucraron a niñas y seis a niños.

“El matrimonio infantil es una norma social bien arraigada en algunas partes del país. La situación empeora por la guerra y la sequía”, dice la jefa de Comunicación de Unicef en Afganistán, Alison Parker.

Ilustración que muestra a Nazanin y dos anillos de boda

BBC

“De julio a octubre hubo una subida en las bodas infantiles. Pero desde entonces, ha habido una fuerte intervención del gobierno, que ha resultado en una clara reducción de estas bodas”.

El gobierno afgano está desarrollando una ambiciosa campaña de cinco años para terminar con todas las bodas forzadas y de menores para 2021.

Una ley que aumentará la edad mínima para que las niñas puedan casarse a los 18 años está pendiente de aprobación en el Parlamento.

Niña inteligente

La familia de Nazanin todavía está a la espera de recibir ayuda del gobierno o de las agencias humanitarias. La única ventaja es que el lugar les está ofreciendo posibilidades de aprender.

Los padres están orgullosos del hecho de que su hija mayor sepa escribir su nombre y el de su padre.

“Nazanin es una niña inteligente. Se sabe el alfabeto”, dice la madre.

Dos de sus hijos también van a la escuela.

Pero la familia está lejos de sentirse feliz y dice que no hay nadie que los apoye. Esto le preocupa a la pequeña Nazanin.

“Nazanin me dice: ‘Mamá, me casaste a una edad joven, pero mi hermano no se recuperó’. Pero también dice: ‘Mi hermano se recuperará y yo también creceré’. Me arrepiento de haberla casado, pero todavía confío en tener un buen futuro”, afirma la madre.

*El nombre de Nazanin se ha cambiado para proteger su identidad. Ilustraciones de Jilla Dastmalchi.


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