Líder de expertos forestales defiende ley que da más poder a Conafor... y es su contratista
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Cuartoscuro

Líder de expertos forestales defiende ley que da más poder a Conafor... y es su contratista

Jesús Martín Cuanalo Araujo ha obtenido contratos por 407 mdp con la Comisión Nacional Forestal; la ley que defiende da más atribuciones a este organismo, y se las resta a la Secretaría de Medio Ambiente respecto a los permisos de tala comercial.
Cuartoscuro
Por Paris Martínez
18 de abril, 2017
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Jesús Martín Cuanalo Araujo es líder gremial de los expertos forestales mexicanos y uno de los principales defensores de la reforma a la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable, impulsada por el Partido Verde, y que otorga más facultades a la Comisión Nacional Forestal (Conafor). También es uno de los principales contratistas de esta dependencia: ha obtenido contratos por 407 millones de pesos tan solo en este sexenio.

Esta ley fortalece las atribuciones de la Conafor y se las resta a la Secretaría de Medio Ambiente respecto a los permisos de tala comercial.

Actualmente esta última dependencia debe verificar que los proyectos productivos cuenten con estudios de impacto ambiental; es decir, con un plan que evite la depredación de los recursos forestales. La nueva ley acelera el proceso y da más poder a la Conafor. Aún falta que sea ratificada en el Senado, ante el cual Cuanalo Araujo dio su opinión de que debería ser ratificada.

Cuanalo Araujo salió en defensa de esta reforma en su calidad de representante del gremio nacional de técnicos y profesionistas forestales, y urgió al Senado a ratificarla para que cobre plena vigencia.

La lucha de los profesionales forestales por fortalecer las atribuciones de Conafor data de hace una década, subrayó su representante gremial durante una reunión con senadores y asesores legislativos realizada el pasado 6 de abril. Lo que no dijo Cuanalo es que, aparte de ser representante del sector, es también contratista de la Conafor.

En los registros oficiales sobre contrataciones del gobierno federal consta que la Conafor le ha dado a Cuanalo a través de su empresa INyDES  —sólo durante el actual sexenio— al menos 407 millones de pesos por concepto de consultorías y estudios especiales.

Cuanalo Araujo fue parte de un grupo de expertos en materia bosques y selvas que se reunió con legisladores y sus asesores, ante los cuales aseguró que la política impuesta por “ambientalistas” hace 15 años ha deprimido 30% la productividad del sector, por lo cual, “es un logro que (la gestión forestal) pase a la Comisión Nacional Forestal”.

¿Conflicto de interés?

Un día después del encuentro en el Senado Cuanalo dijo en entrevista: “La minuta (la ley aprobada por la Cámara de Diputados) es un buen proyecto, que vale la pena que sea aprobado (por el Senado)”. También: “Es importante que tratemos a la Comisión Nacional Forestal como una institución adulta”.

Cuando se le cuestionó si ser contratista de Conafor compromete la objetividad de su análisis, el también fundador y director de la empresa INyDES dijo: “No existe absolutamente ningún conflicto de interés porque estamos hablando de dos personas morales: la Asociación Mexicana de Profesionales Forestales y la empresa INyDES. No estamos hablando de Jesús Cuanalo”.

Por un lado, subrayó, “la Asociación no me representa a mí: yo represento a miles de profesionales del tema”. Y por otro lado, “hablando de la empresa, todo ha sido siempre transparente: INyDES se ha convertido en una empresa muy importante en el sector ambiental, mi empresa es contratista de Conafor desde hace tres sexenios y todo lo que nosotros hemos trabajado ha sido mediante licitación pública y concurso público”.
La empresa INyDES sí ha sido proveedora de la Conafor desde 2006, en los últimos meses del gobierno de Vicente Fox, cuando obtuvo un contrato por 180 mil pesos.

Luego, durante el sexenio de Felipe Calderón, INyDES obtuvo contratos por 72 millones de pesos. Durante los primeros tres años de gobierno de Enrique Peña Nieto  acumuló contratos por 407 millones de pesos.

Esas transacciones, dijo, no comprometen su posición como ingeniero forestal:  “La relación (con Conafor) es meramente de trabajo“.  Señaló que la Asociación tampoco ha recibido, al menos en los cuatro años que lleva al frente de ésta, ninguna donación por parte del gobierno.

Argumentos

La actual ley de desarrollo forestal fue aprobada en el año 2003 y depositaba en dos organismos la política de bosques y selvas mexicana. Por un lado, la Secretaría de Medio Ambiente quedó encargada de recibir y evaluar las solicitudes de tala comercial, al verificar que los proyectos productivos contaran con estudios de impacto ambiental. Es decir, que contaran con un plan que evitara la depredación de los recursos forestales.

Una vez que este permiso era otorgado, la Comisión Nacional Forestal quedaba encargada de conducir y verificar que el aprovechamiento forestal se realizara bajo normas técnicas adecuadas, que propiciaran el mercado legal de madera en México.

Aún cuando recibió esta encomienda, la Semarnat nunca desarrolló la infraestructura ni acumuló el personal especializado suficiente para verificar el correcto desarrollo de los estudios de impacto ambiental, afirma Cuanalo. Por eso en la actualidad “hay comunidades que han tenido que esperar un año y dos meses para recibir la autorización para hacer el aprovechamiento… Y ¿qué pasó en ese año y dos meses? La comunidad arrasó el bosque, porque la gente va a pensar en comer antes que en cualquier otra cosa… La misma falta de estructura provoca que el permiso para trasladar la madera se tarde hasta tres meses, y ¿qué pasa en esos tres meses? Pasa que la madera se pudre”.

Desde la perspectiva del líder gremial de los profesionales forestales este esquema ha fomentado la ilegalidad y ha dejado a 11 millones de campesinos forestales sin opciones: “Una vez fui interrumpido mientras daba un discurso por un campesino de Kalakmul. Me dijo ‘a ver ingeniero: ¿Por qué si cada uno de nosotros es dueño de 50 hectáreas de selva, no tengo para comprarle zapatos a mis hijos ni para darles de comer? Aquí todo mundo viene y me dice las razones de por qué no puedo tocar un árbol, y lo que voy a hacer es meterle cerillo a mi parcela y voy a malvivir cinco años de frijoles en lo que me acabo el suelo o veo la selva que no puedo tocar”.

La gestión forestal dividida entre dos instituciones, destacó, ha propiciado que los campesinos conviertan sus bosques y selvas en campos de cultivo y ha fomentado el mercado ilegal de tala de madera.

Este esquema, subrayó Cuanalo, fue diseñado bajo conceptos “idealistas” y “dogmáticos” importados a México por ambientalistas que creían que los bosques nacionales no debían ser tocados.

“Lo que no vieron estos ambientalistas —agregó— fue que en los bosques de México viven 11 millones de personas, que están muriéndose de hambre porque no pueden aprovechar los recursos del bosque que les pertenece.”

Y puso un ejemplo: “Finlandia es un país que tiene más o menos el tamaño del estado de Chihuahua. Allá generan 25 mil millones de dólares al año en productos forestales. Nosotros, que tenemos 30 veces más capacidad de producción que Finlandia, sólo generamos 400 millones de dólares al año. Aunque somos un país con vocación forestal, importamos 7 mil millones de dólares al año en productos forestales y esa es riqueza que le estamos negando a la gente que vive en los bosques, los ejidos y las comunidades que son los dueños de los bosques mexicanos”.

Con todas las atribuciones de gestión forestal concentradas en Conafor, remató, será mucho más rápido y viable el aprovechamiento forestal ya que este organismo sí cuenta con una estructura operativa repartida por las regiones forestales del país.

El papel ciudadano

Una de las principales críticas que se han formulado contra esta nueva ley es que degradó los órganos de vigilancia ciudadana y los convirtió sólo en órganos consultivos, sin capacidad de voto sobre las decisiones en materia forestal que tome la Conafor. Cuanalo, de hecho, forma parte de uno de estos órganos degradados: el Consejo Nacional Forestal.

Al respecto, señala, la nueva ley deja al Consejo la atribución de redactar su propio reglamento, “y yo pienso que eso (las facultades de supervisión y vigilancia que le retiraron al Consejo) las podemos incluir de nuevo a través del reglamento. En el momento en que nos dan esa facultan (de redactar el reglamento) me siento satisfecho porque ahora los consejeros tenemos la responsabilidad de poner en ese reglamento lo que nos corresponde”.

No obstante, cuando se le hizo ver que el reglamento que redacten no podrá atribuirse facultades que no les haya otorgado la nueva ley, Cuanalo rectificó: “Te doy la razón. Pienso que la función del consejo es, como lo dice el nombre, aconsejar, asesorar al gobierno.”

Luego, sin embargo, dijo: “Yo no soy experto en leyes, no sé qué tanto un organismo de gobierno puede tener, dentro de sí, otro organismo de gobierno”. Aún así, insistió, lo importante es que “Conafor está tratando de fomentar el desarrollo, pero choca con todas las demás instituciones que se lo impiden”.

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Las 2 causas científicas por las que se cayeron las Torres Gemelas tras el impacto de los aviones el 11 de septiembre de 2001

El violento choque de dos aviones contra los edificios más altos de Nueva York fue el comienzo de una secuencia de horror que redujo a escombros los emblemáticos colosos de acero y concreto.
7 de septiembre, 2021
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MITEl 11 de septiembre de 2001 dos aviones Boeing 767 embistieron las Torres Gemelas, que con sus 110 pisos eran los edificios más altos de Nueva York.

El primer avión chocó contra la torre norte a las 8:45 de la mañana. El edificio ardió durante 102 minutos y luego, a las 10:28 a.m. se derrumbó en solo 11 segundos.

Dieciocho minutos después del primer choque, a las 9:03 a.m., el segundo avión impactó la torre sur. El rascacielos resistió en llamas durante 56 minutos, tras lo cual, a las 9:59 a.m., colapsó en 9 segundos.

“Luego del increíble sonido del edificio colapsando, en pocos segundos todo se volvió más oscuro que la noche, sin sonido, y no podía respirar”, recuerda Bruno Dellinger, un sobreviviente que trabajaba en el piso 47 de la torre norte.

“Estaba convencido de que estaba muerto, porque el cerebro no alcanza a procesar algo como esto”, dice Dellinger en su testimonio compartido por el Museo y Monumento Conmemorativo del 11 de septiembre en Nueva York.

Trayectoria aviones

BBC

El saldo fueron 2.606 personas muertas.

Torres Gemelas

Getty
Las torres resistieron varios minutos antes de venirse abajo.

¿Por qué se cayeron las torres?

“La respuesta aceptada por toda la gente seria es que las torres se vinieron abajo porque fueron objeto de un ataque terrorista“, le dice a BBC Mundo el ingeniero civil Eduardo Kausel, profesor emérito en el Departamento de Ingeniería Civil y Ambiental en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

Justo después de los ataques, Kausel fue el líder de una serie de estudios y publicaciones en las que expertos del MIT analizaron las causas de los derrumbes desde el punto de vista estructural, de ingeniería y arquitectónico.

La respuesta de Kausel encierra una serie de fenómenos físicos y químicos que desataron una catástrofe que nadie, para ese entonces, era capaz de imaginar.

Combinación fatal

Los estudios del MIT, que se publicaron en 2002, coinciden en gran parte con los hallazgos del reporte que el gobierno de Estados Unidos le encargó al Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST, por sus siglas en inglés) para averiguar por qué se cayeron las torres, y cuya versión final se publicó en 2008.

Torres Gemelas

Getty
En 2001 las Torres Gemelas eran los edificios más altos de Nueva York.

Tanto el MIT como el NIST concluyen que las torres se derrumbaron debido, principalmente, a la combinación de dos factores:

• El severo daño estructural que causaron los choques de los aviones en cada edificio

• La cadena de incendios que se expandieron a lo largo de varios pisos

“Si no hubiese habido incendio, los edificios no se habrían derrumbado”, dice Kausel.

“Y si hubiese habido únicamente incendio, sin el daño estructural, tampoco se habrían venido abajo”.

“Las torres tenían mucha resistencia”, dice el ingeniero.

El informe del NIST, por su parte, afirma que existen documentos oficiales que indican que las torres estaban diseñadas para soportar el impacto de un avión Boeing 707, que era la aeronave comercial más grande que existía al momento de ser diseñadas.

Torres Gemelas

Getty
Las torres quedaron reducidas a escombros.

Los investigadores del NIST, sin embargo, advierten que no encontraron información sobre los criterios y los métodos que se utilizaron para llegar a esa conclusión.

Lo que sí está claro es que, juntos, el impacto y el incendio, produjeron un desenlace fulminante: el colapso de ambas torres.

Cómo estaban construidas las torres

Las Torres Gemelas tenían un diseño que era estándar en la década de los 60, cuando comenzaron a ser construidas.

Cada edificio tenía en el centro un núcleo vertical de acero y hormigón, que albergaba los ascensores y las escaleras.

Cada piso se formaba con una serie de vigas de acero (horizontales) que partían desde ese núcleo y se conectaban con columnas de acero (verticales) para formar las paredes exteriores del edificio.

El entramado de vigas distribuía el peso de cada piso hacia las columnas, mientras que cada piso, a su vez, servía como un soporte lateral que evitaba que las columnas se torcieran, lo que en ingeniería civil se conoce como pandeo.

Torres Gemelas

Getty
Las torres tenían una columna central a partir de la cual salían las vigas que se conectaban con las columnas exteriores.

Toda la estructura de acero estaba recubierta por hormigón, que funcionaba como un protector de vigas y columnas en caso de incendio.

Las vigas y las columnas, además, estaban recubiertas por una delgada capa aislante a prueba de fuego.

Impacto, fuego y aire

Ambas torres fueron golpeadas por modelos distintos de aviones Boeing 767, que son más grandes que un Boeing 707.

El impacto, según el informe del NIST, “dañó severamente” las columnas y desprendió el aislamiento contraincendios que recubría el entramado de vigas y columnas de acero.

“La vibración del choque hizo que el recubrimiento antifuego del acero se fracturara, con lo cual las vigas quedaron más expuestas al fuego“, explica Kausel.

Así, el daño estructural le abrió camino a las llamas, que a su vez iban causando más daño estructural.

Torres Gemelas

Getty
Gran parte del combustible se quemó durante la bola de fuego que se produjo al momento del impactó de los aviones.

Mientras eso ocurría, las temperaturas, que llegaban a los 1.000 °C, hacían que los vidrios de las ventanas se dilataran y se rompieran, con lo cual entraba aire que servía de alimento al fuego.

“El fuego se autoalimentó de aire y por eso se propagó“, dice Kausel.

“Bombas voladoras”

Los datos oficiales estiman que cada avión cargaba cerca de 10.000 galones de combustible (más de 37.850 litros).

“Eran bombas voladoras”, dice Kausel.

Gran parte de ese combustible se quemó durante la bola de fuego que se formó en el momento del impacto, pero también hubo mucho combustible que se derramó a los pisos inferiores de las torres.

Eso hizo que el fuego se expandiera, encontrando a su paso varios objetos inflamables que le permitían seguir avanzando.

Torres Gemelas

Getty
El fuego causó daños severos a las columnas de las torres.

Ese incendio descontrolado tuvo dos efectos principales, explica el ingeniero del MIT.

Primero, el intenso calor hizo que se dilataran las vigas y las losas de cada piso. Esto causó que las losas se separaran de sus vigas.

Además, la dilatación de las vigas también empujó las columnas hacia afuera.

Pero luego hubo un segundo efecto.

Las llamas comenzaron a ablandar el acero de las vigas, volviéndolas maleables.

Eso hizo que lo que antes eran estructuras rígidas, ahora parecieran cuerdas que al arquearse comenzaron a impulsar hacia adentro las columnas a las que estaban unidas.

“Eso fue fatal para las torres”, señala Kausel.

Colapso

En ese momento ya estaban todos los ingredientes para desencadenar el colapso.

Torres Gemelas

Getty
El calor del fuego dilató las vigas, que a su vez empujaron las columnas.

Las columnas ya no estaban totalmente verticales, debido a que las vigas primero las empujaron hacia afuera y luego las halaron hacia adentro, así que comenzaron a pandear.

Así, según el informe del NIST, las columnas iniciaron el colapso arqueándose, mientras las vigas a las que estaban conectadas tiraban de ellas hacia adentro.

El análisis de Kausel, por su parte, añade que, en alguno casos, las vigas halaron tan fuerte de las columnas que destrozaron los pernos que las ataban a las columnas, lo que causó que estos suelos se derrumbasen y los escombros fueran causando sobrepeso en los pisos inferiores.

Esto produjo un estrés adicional a la capacidad de las ya debilitadas columnas.

El resultado fue una caída en cascada.

Torres Gemelas

Getty
Las paredes se derrumbaron “como quien pela un banano”.

Una vez que el edificio entró en caída libre, explica Kausel, el colapso expulsó progresivamente el aire que había entre los pisos, lo que causó un viento fuerte hacia la periferia.

Esto hizo que el derrumbe quedase envuelto en una nube de polvo, y que las paredes externas se derrumbasen hacia afuera, como quien pela un banano, dice el experto.

Ambos edificios se esfumaron en cuestión de segundos, pero el fuego entre los escombros siguió ardiendo durante 100 días.

Veinte años después, el horror y el dolor que causaron los atentados aún no se apagan.


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https://www.youtube.com/watch?v=6X6MQcydovo

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