3 posibles consecuencias del ataque con misiles de Estados Unidos contra una base aérea siria
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

3 posibles consecuencias del ataque con misiles de Estados Unidos contra una base aérea siria

El ataque con misiles dirigidos de EU a la base de donde supuestamente provino el ataque químico en Siria podría tener consecuencias variadas.
Por BBC Mundo
8 de abril, 2017
Comparte

Es calificado como un “cambio radical” en la política exterior del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Además, es la primera vez que Estados Unidos golpea directamente instalaciones del gobierno sirio desde que comenzó el conflicto civil en este país.

El ataque con 59 misiles Tomahawk ordenado por Trump contra una base militar siria cercana a Homs en la noche de este jueves suscitó reacciones en todo el mundo.

Pero, ¿qué consecuencias podría tener tanto en Siria como en el escenario internacional más amplio?

BBC Mundo analiza tres posibilidades:

1. Relaciones entre Estados Unidos y Rusia

La ofensiva con misiles en respuesta a un supuesto ataque químico del ejército sirio contra civiles puede amenazar el precario equilibrio establecido por el expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, en su manejo de la crisis siria.

Mapa de la base aérea Al Shayrat

Obama “eligió definir el vital interés de Estados Unidos en Siria de forma estrecha: derrotar a Estado Islámico sin verse más envuelto en otro lodazal en Medio Oriente”, escribe en la BBC el ex vicesecretario de Estado de Estados Unidos, Philip J. Crowley.

Hasta este ataque con misiles, Estados Unidos (junto con Reino Unido y Francia) había llevado a cabo incursiones aéreas contra Estado Islámico en Siria, pero había evitado golpear directamente a las fuerzas del presidente Bashar al Asad.

Pero Donald Trump ha roto con esta postura y ha decidido agredir al que es el principal aliado de Rusia en la región, por lo que esto puede perjudicar las relaciones entre Washington y Moscú, ambos miembros del Consejo de Seguridad de la ONU.

Siria es considerada clave para los intereses estratégicos de Rusia: es precisamente en ese país donde Moscú tiene su mayor base militar fuera de sus fronteras.

DestructorEl destructor USS Porter es uno de los dos que lanzaron el ataque con misiles desde el mar Mediterráneo.

Por otra parte, Rusia ha sido fundamental para la supervivencia de Al Asad desde que en 2015 lanzó una campaña aérea para “estabilizar” al gobierno sirio, que había recibido varias derrotas de manos de la oposición armada.

Por todo esto, el primer ataque de Estados Unidos contra Al Asad desde que comenzó la guerra en Siria ha generado ya una contundente respuesta por parte de Rusia.

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo que “este paso que ha dado Washington inflige un daño significativo en las relaciones entre Rusia y Estados Unidos, que ya estaban en una situación lamentable”.

Y eso a pesar de que Estados Unidos notificó a las fuerzas rusas previamente al bombardeo y evitó atacar partes de la base militar en las que había presencia rusa.

Idlib armas químicasMédicos y testigos hablan de personas ahogándose y con espuma en la boca en el ataque del que Estados Unidos acusó al gobierno sirio y sobre el que éste negó cualquier responsabilidad.

El ataque, además, se produce sólo días antes de la reunión entre el Secretario de Estado de Estados Unidos, Rex W. Tillerson, y el presidente ruso Vladimir Putin, el primer encuentro cara a cara entre un miembro del gobierno de Trump y el líder ruso.

Hasta ahora “se esperaba que el encuentro estuviera dominado por la investigación sobre los ciberataques rusos y la interferencia en la elección presidencial en favor de Trump”, explica el diario estadounidense The New York Times.

Tras este nuevo acontecimiento, es probable que aumente la tensión en las relaciones entre Washington y Moscú.

2. Combate contra Estado Islámico

Una posible segunda consecuencia es que, paradójicamente, el ataque contra Al Asad pueda socavar el principal interés de Estados Unidos en la región: derrotar al autodenominado Estado Islámico.

“Si Siria colapsa, podría convertirse en un refugio para los terroristas islámicos, precisamente la situación que Trump quiere evitar”, escribe el periodista de The New York TimesDavid Sanger.

El poder de Estado Islámico se ha visto mermado en los últimos meses, de forma que el grupo yihadista ha perdido casi un cuarto del territorio que controlaba en Irak y en Siria durante el último año.

Así que no está claro si los combatientes “podrían beneficiarse de una Siria todavía más dividida”, en palabras de Sanger.

Alepo orientalEl conflicto civil ha perjudicado a los civiles en Siria y ha dejado al menos 400.000 muertos, según la última estimación que hizo la ONU en abril de 2016.

Pero la experiencia de otros escenarios en los que Estado Islámico ha ocupado el espacio dejado por situaciones de vacío de poder es un aviso sobre lo que podría ocurrir en Siria.

Si Estados Unidos se ve involucrado directamente en el conflicto interno sirio, su lucha contra Estado Islámico podría verse gravemente debilitada.

Entre otras razones, porque hasta ahora los aviones de Estados Unidos y la coalición internacional han sobrevolado el espacio aéreo sirio casi sin impedimento.

Pero, como recuerda Andrew Exum, vicesecretario asistente de defensa de Estados Unidos para la política de Medio Oriente en The Atlantic, “tanto Rusia como el régimen sirio están bien posicionados para arruinar esto”.

Pueden afectar los vuelos en el este de siria y cuentan con armas avanzadas de defensa antiaérea.

Moscú, por su parte, esperaba poder establecer una cooperación con Trump para luchar conjuntamente contra el grupo yihadista, pero tras el ataque la perspectiva de esta colaboración se empaña.

Peskov, el portavoz del Kremlin, aseguró que el ataque genera “serios obstáculos para la creación de una coalición internacional para luchar contra el terrorismo”.

3. ¿Un cambio de política de Trump?

La decisión de Trump supone también un cambio radical con respecto a su retórica previa y también en relación a la política en la región de su predecesor, Barack Obama.

Tras establecer una “línea roja” respecto del uso de armas químicas en Siria, Obama luego decidió no actuar militarmente contra el gobierno de Al Asad, a pesar de responsabilizarlo de un ataque químico con más de 1.400 muertos.

“Les diré que el ataque contra los niños de ayer tuvo un gran impacto sobre mí, un gran impacto”, dijo Trump sobre el supuesto ataque químico.

“Mi actitud hacia Siria y Al Asad ha cambiado mucho… Estamos hablando ahora de un nivel totalmente distinto”.

Sin embargo, el secretario de Estado Rex Tillerson negó posteriormente que haya habido un cambio en la política de Estados Unidos hacia Siria.

“De ninguna manera extrapolaría esto a un cambio en nuestra política o en nuestra política en relación a nuestras actividades militares en Siria hoy”, dijo Tillerson, según reportó de la agencia Reuters.

Una pancarta de Putin y Al Asad
 El compromiso de Rusia con Siria ha sido clave para la supervivencia de Al Assad.

Entonces, ¿ha sido este ataque un golpe aislado?

Las declaraciones del portavoz del Pentágono, el capitán de la Armada Jeff Davis, parecen sugerir esto.

“La intención fue disuadir al régimen de hacer esto de nuevo y es claramente nuestra esperanza que esto haya tenido ese efecto”, dijo Davis.

Lo mismo afirma Jonathan Marcus, analista de asuntos diplomáticos de la BBC: “No hay ninguna indicación de que Estados Unidos quiera sacar al presidente Al Asad por medios militares”.

Pero, según el corresponsal de la BBC en Estados Unidos, Anthony Zurcker, una pregunta clave es “si el presidente sirio usa armas químicas o lleva a cabo ataques convencionales que provocan gran cantidad de víctimas civiles, ¿escalará Estados Unidos su intervención militar o se replegará, con el riesgo de proyectar debilidad?“.

La gran diferencia entre 2013 y ahora, cuando Obama amenazó con ataques aéreos contra Al Asad, es que hoy en día los riesgos de amplificar el conflicto son “mucho mayores”, escribe Greg Jaff en el diario estadounidense The Washington Post.

Y la razón es -de nuevo- Rusia, con sus tropas en el terreno y sus sistemas de defensa antiaérea capaces de tumbar un avión estadounidense.

“Es mucho más difícil ahora”, declaró al Post el general retirado John Allen, quien coordinó la campaña contra Estado Islámico en Siria e Irak durante el gobierno de Obama.

“Estados Unidos tiene que hacerse esta pregunta: ¿cuán enojados queremos estar en relación con este tema? ¿Estamos suficientemente indignados moralmente que estamos preparados a tomar acciones incluso con la posibilidad de que haya fallecidos de nacionalidad rusa?”, lanzó Allen.

Finalmente, el principal interrogante es si este evento -y cambio de actitud-, como lo describe el corresponsal de la BBC en Washington Anthony Zurcher, es un hecho aislado o marca el inicio de un Trump menos aislacionista en su política exterior.

Todavía no hay respuestas definitivas a estas preguntas.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Getty Images

Por qué dar positivo a COVID no siempre significa estar infectado

La mayoría de personas solo están infectados durante una semana, pero pueden seguir dando positivo semanas después.
Getty Images
7 de septiembre, 2020
Comparte

El test más común para diagnosticar el COVID-19 es tan sensible que podría estar detectando fragmentos del virus que ya están muertos, según algunos científicos.

Y es que la mayoría de personas solo permanecen infectadas alrededor de una semana. Sin embargo, el diagnóstico podría seguir dando positivo semanas después.

De acuerdo a un estudio de la Universidad de Oxford, este hecho podría estar sobreestimando la escala real y actual de la pandemia.

Pero por otro lado advierten que otro tipo de test, con menos sensibilidad, corre el riesgo de no detectar todos los casos.

El profesor Carl Heneghan, uno de los autores del estudio, afirma que en vez de arrojar un resultado positivo o negativo, las pruebas diagnósticas deberían tener un límite en el que pequeñas cantidades de virus no provoquen un positivo.

Según Heneghan, esta detección de virus muerto o viejo podría explicar cómo en varios de los países que se enfrentan a una segunda ola de infecciones las hospitalizaciones se mantienen estables.

El Centro de Medicina Basada en Evidencia de la Universidad de Oxford analizó 25 estudios en que se colocaron muestras de pruebas positivas sobre una placa de petri para ver si el virus crecía.

Investigador trabajando con placas de petri.

Getty Images
Los científicos de la Universidad de Oxford pusieron varias muestras positivas sobre una placa de petri para analizar si el virus crecía.

Este método, conocido como “cultivo viral”, indica si el virus hallado en un diagnóstico positivo puede reproducirse y propagarse en un laboratorio o persona.

Según Nick Triggle, corresponsal de salud de la BBC, la sensibilidad de las pruebas diagnóstico es un problema que se conoce desde el comienzo y que ilustra por qué las estadísticas de la COVID-19 están lejos de ser perfectas.

¿Cómo se diagnostica el coronavirus?

La prueba más común de diagnóstico, la llamada PCR, utiliza químicos que amplifican el material genético del virus para que pueda estudiarse.

Una vez se toma la muestra, esta pasa por varios ciclos de laboratorio para recuperar la mayor cantidad de virus posible.

El número de ciclos necesarios puede indicar qué tanto virus queda, si son pequeños fragmentos o varias cantidades del virus completo.

Realización de prueba PCR a un paciente en Barcelona.

Getty Images
El test PCR es la prueba más común para detectar el coronavirus.

Esta práctica parece revelar la probabilidad de infección del virus. Es decir, mientras más ciclos de amplificación sean necesarios, menos probabilidades de que el virus sea reproducible en el laboratorio.

El riesgo de falso positivo

Cuando uno se hace la prueba de coronavirus, se obtiene un “sí” o un “no”. Pero no hay un indicador de cuánto virus se detectó en la muestra y si se trata de una infección activa.

Una persona con mucha cantidad de virus activo y otra que solo tenga pequeños fragmentos restantes de una infección pasada dan el mismo resultado: positivo.

Sin embargo, Heneghan apunta que la “infectividad del coronavirus parece disminuir tras alrededor de una semana”.

Es decir, su capacidad para invadir un organismo y provocar una infección.

Añadió que, si bien no sería posible verificar todas las pruebas para detectar si el virus estaba activo o no, el número de falsos positivos podría reducirse si los científicos establecieran un punto de corte.

Mujeres con mascarilla en Italia.

Getty Images
La infectividad del virus es su capacidad para invadir un organismo y provocar una infección.

Esto podría prevenir que una persona dé positivo cuando en realidad solo se le ha detectado los restos de una infección ya pasada.

Para Heneghan, esto ahorraría cuarentenas individuales innecesarias y ofrecería una escala más adecuada de la pandemia.

La sanidad pública de Inglaterra coincidió en que los cultivos virales eran útiles a la hora de evaluar las pruebas de coronavirus y que estaban trabajando con laboratorios para reducir el número de falsos positivos.

Sin embargo, explican que establecer un punto de corte no es fácil porque se usan muchas pruebas con diferentes sensibilidad y formas de detección.

Pero el profesor Ben Neuman, de la Universidad de Reading, dijo que cultivar el virus de una muestra de un paciente “no es trivial”.

“Esta revisión corre el riesgo de correlacionar falsamente la dificultad de cultivar Sars-CoV-2 a partir de una muestra de un paciente con la probabilidad de que se propague”, dijo.

Toma de temperatura en Wuhan, China.

Getty Images
Varios estudios coinciden en que alrededor de un 10% de contagiados retiene virus vivo después de 8 días de infección.

El profesor Francesco Venturelli, epidemiólogo italiano, destaca que no existe “certeza suficiente” sobre cuánto tiempo el virus permanece infeccioso mientras se recupera el paciente.

Algunos estudios basados en cultivos virales indican que alrededor del 10% de infectados permanece con virus vivo después de ocho días de infección.

“En Italia sobreestimamos el número de casos por varias semanas” a causa de pacientes positivos que se habían infectado varias semanas antes, dice Venturelli.

El test PCR es un método muy sensible a la hora de “detectar material genético residual del virus”, explica el profesor Peter Openshaw, del Colegio Imperial de Londres.

“No hay evidencia de la infectividad del virus, pero existe un consenso clínico de que es bastante improbable que un paciente sea infeccioso más allá del décimo día de la enfermedad“, agrega Openshaw.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

Visita nuestra cobertura especial



Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=sVc_VPSn_FI

https://www.youtube.com/watch?v=Ds3g70Jjv2E&t=14s

https://www.youtube.com/watch?v=UA_FDmt3k90&t=14s

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.