Quién era Maximino Rodríguez, el cuarto periodista asesinado en México en mes y medio
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Quién era Maximino Rodríguez, el cuarto periodista asesinado en México en mes y medio

Jubilado a los 73 años, Maximinio Rodríguez cubría las notas rojas para Colectivo Pericú, cuyo director describe cómo era el reportero asesinado.
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Por Juan Paullier // BBC Mundo
15 de abril, 2017
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Maximino Rodríguez Palacios repetía que su trabajo no le daba miedo, que estaba dando la cara, firmando sus notas. Pero sus artículos y sus columnas molestaron al crimen organizado y fue acribillado a balazos.

Eso piensa Cuauhtémoc Morgan, el director del medio para el cual trabajaba este periodista que se convirtió en el cuarto reportero en ser asesinado en México en un mes y medio.

Desde un vehículo le dispararon al estacionarse en una tienda al mediodía del viernes. Maximino Rodríguez tenía 73 años. Su esposa, que también estaba en el coche, sobrevivió.

“No cabe ninguna duda por el tipo de homicidio que esto tiene que ver con el crimen organizado, no hay otra manera de interpretar esto”, le dice Morgan a BBC Mundo.

Maximino Rodríguez llevaba poco más de dos años trabajando para el Colectivo Pericú, un blog de denuncia ciudadana y noticias sobre corrupción, abusos y casos de discriminación que Morgan fundó junto a su esposa en 2009 para contrarrestar el silencio de los medios tradicionales en el estado de Baja California Sur.

Maximino Rodríguez siendo entrevistadoCOLECTIVO PERICÚ
Rodríguez (izq) cubría noticias policiales y de seguridad para el sitio web Colectivo Pericú, en el estado de Baja California Sur.

Cubría las notas policiales y tenía una columna que titulaba “Es mi opinión“. La firmaba Max Rodríguez.

“Esto pudo ser originado por lo que escribía en su columna que señalaba con nombre y apellido a gente del crimen organizado”, explica Morgan, “yo le decía que eran temas delicados pero él decía: ‘No tengo miedo, estoy dando la cara, no tengo miedo’“.

“Su esposa en algunas ocasiones me hablaba por teléfono, me decía que estaba muy preocupada por su marido, que era muy atrevido, salía de noche a cubrir las noticias policíacas. Cuando no se podía comunicar con él me llamaba”.

Maximino Rodríguez trabajaba en la capital del estado, La Paz, mientras que Morgan lo hace en Los Cabos, 190 kilómetros al sur.

Baja California Sur vive desde el año pasado un recrudecimiento de la violencia relacionada con los cárteles del narcotráfico. Y el Colectivo Pericú ya había sido amenazado a través de una “narcomanta” en noviembre.

A partir de ese momento él y su mujer empezaron a tomar ciertas precauciones pero con Rodríguez, asegura Morgan, no se habían metido: “Nunca me expresó temor, nunca me dijo de amenazas, nunca me comentó nada“.

“Responsabilidad social”

Golpeado por el asesinato, admite que ni siquiera ha pensado en dejar de cubrir temas delicados. “No puedo parar el flujo de noticias”, señala, “es una responsabilidad social la que tenemos“.

Tras trabajar durante décadas en distintos medios y estar algunos años encargado de la comunicación social en el Tribunal Superior de Justicia y en la Procuraduría de Justicia de Baja California Sur, Rodríguez estaba jubilado.

Hasta que a finales de 2014 Morgan lo invitó a colaborar con el Colectivo Pericú. Su caso es similar al de muchos otros reporteros mexicanos asesinados por hacer su trabajo en pequeños medios locales y dedicados a denunciar lo que ocurre en sus ciudades y otros no quieren que se sepa.

Vehículo en el que mataron al periodista mexicanoAFP
Así quedó el vehículo en el que fue asesinado Rodríguez.

México es el tercer país donde más periodistas son asesinados: 103 desde 2000. Sólo Siria y Afganistán son más peligrosos para la prensa.

En marzo murieron tres —Cecilio Pineda en el estado de Guerrero, Ricardo Monlui en Veracruz y Miroslava Breach en Chihuahua—, un escolta falleció tras recibir un disparo mientras protegía a un reportero y un diario cerró ante el clima de violencia contra sus periodistas.

A Morgan todavía no lo llamó nadie de la Procuraduría (fiscalía) General de la República ni de la fiscalía estatal.

La PGR y la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Cometidos Contra la Libertad de Expresión investigan el asesinato. Pero el 99,75% de las agresiones contra reporteros en México quedan sin resolverse, de acuerdo a la organización Artículo 19.

Así trabajan y así mueren los periodistas locales en el país: indefensos ante la violencia, atacados para ser silenciados, asesinados con impunidad.

Las amenazas contra Maximino Rodríguez

Maximino Rodríguez recibió varias amenazas previas por su trabajo periodístico. Así lo dio a conocer la organización Artículo 19.

En una entrevista otorgada el 6 de diciembre de 2016, el reportero de Colectivo Pericú narró que había recibido llamadas telefónicas en las que le dijeron que “ya le pare, que no lo haga”.

En su columna “Es mi opinión“, del 11 de abril, donde escribió información sobre el grupo delictivo “Los Colores”, recibió un comentario donde le advirtieron: “ahora no más faltan que empiecen a matar periodista chayoteros corruptos (sic)”.

De acuerdo con Cuauhtémoc Morgan, en noviembre de 2016, una manta con un mensaje de amenaza fue colocada en las instalaciones del medio.

Artículo 19 exigió al Gobierno de Baja California Sur garantizar el ejercicio de la labor periodística en la entidad; emprender medidas de prevención y combate a la inseguridad, así como impulsar acciones de protección para la familia de Rodríguez y los trabajadores de Colectivo Pericú.

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Vacuna contra la COVID-19: los riesgos de no ponerse la segunda dosis

Solo en Brasil más de 1.5 millones de ciudadanos no han completado el programa de vacunación contra el coronavirus. Los expertos explican cuáles son los peligros.
19 de abril, 2021
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En un desayuno con periodistas el 13 de abril en Brasilia, el ministro de Salud, Marcelo Queiroga, dijo que más de 1.5 millones de brasileños no acudieron a recibir la segunda dosis de la vacuna contra COVID-19.

Según el Ministerio de Salud, São Paulo es el estado en el que más se registra este fenómeno, con más de 343 mil atrasos. Le siguen Bahía (con 148 mil) y Río de Janeiro (143 mil).

Queiroga señaló que tiene la intención de reforzar la campaña para que todos completen el calendario de vacunación, y para ello contará con el apoyo del Consejo Nacional de Secretarios de Salud (Conass).

En la reunión también estuvo la coordinadora del Programa Nacional de Inmunizaciones (PNI), Francieli Fantinato.

La especialista pidió a todos los que tomaron la primera dosis que esperaran el tiempo mínimo necesario para regresar al centro de vacunación más cercano y completar la vacunación con la segunda dosis.

Este intervalo varía según la vacuna aplicada. En el caso de CoronaVac, de Sinovac y el Instituto Butantan, el tiempo entre la primera y la segunda dosis es de 14 a 28 días.

Para la vacuna AZD1222, de AstraZeneca, la Universidad de Oxford y la Fundación Oswaldo Cruz, el período de espera es de tres meses.

Pero, ¿cuáles son los riesgos que corren quienes no reciben la segunda dosis?

Protección dudosa

La mayoría de las vacunas contra la COVID-19 probadas y aprobadas requiere dos dosis para que proporcione un nivel de protección aceptable.

Esto se aplica a los productos desarrollados por Pfizer, Moderna, Instituto Gamaleya (la Sputnik V), CoronaVac y AZD1222.

Por ahora, la única excepción en la lista es la vacuna de Johnson&Johnson, que ofrece una buena respuesta con la aplicación de una sola dosis.

Marcelo Queiroga

Getty Images
El ministro de Salud brasileño, Marcelo Queiroga, informó que 1,5 millones brasileños no regresaron para recibir su segunda dosis de vacunación.

Estos cronogramas de vacunas se evaluaron y definieron en ensayos clínicos que involucraron a decenas de miles de voluntarios y sirvieron para determinar la seguridad y eficacia de las candidatas.

Por lo tanto, si alguien toma solo la primera dosis de CoronaVac o AZD1222 y olvida la segunda, no estará adecuadamente protegido.

Los datos que tenemos muestran que la persona está protegida con dos dosis. Si toma solo una, no ha completado el plan y no está debidamente vacunada“, explica la doctora Isabella Ballalai, vicepresidenta de la Sociedad Brasileña de Inmunizaciones.

Aunque la primera dosis dé un poco de protección, esta tasa no se encuentra dentro de los parámetros establecidos por expertos e instituciones que definen las reglas del sector, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Ministerio de Salud y la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria, ambas de Brasil.

Otro punto peligroso: al recibir la primera dosis (y no volver para completar el calendario de vacunación), el individuo corre el riesgo de quedarse con una falsa sensación de seguridad.

Incluso puede pensar, equivocadamente, que ya es inmune ante coronavirus y seguir con su vida normal, sin cuidados básicos contra COVID-19.

Las recomendaciones, sin embargo, siguen siendo las mismas para quienes recibieron dos, una o ninguna dosis de la vacuna: todos deben mantener la distancia física, usar mascarillas, lavarse las manos y asegurarse de que el aire se renueva en los interiores.

¿Comenzar de nuevo?

Aún no está claro qué deben hacer aquellos que no han completado el plan de las dos dosis: ¿tendrán que empezar de cero o podrán aplicarse la segunda en cualquier momento?

Esto dependerá del tiempo que hayan dejado pasar desde que recibieron la primera, especulan los expertos.

“Si se ha superado el plazo máximo para recibir la segunda dosis, puede ser necesario reiniciar la pauta de vacunación, ya que todos los datos de eficacia que tenemos están basados en un protocolo”, señala la inmunóloga Cristina Bonorino, profesora titular de la Universidad Federal de Ciencias de la Salud de Porto Alegre.

“Si no nos ceñimos a esto, no podemos garantizar la inmunización”.

vacuna

Reuters
Es importante tomar las dos dosis del mismo fabricante de vacuna.

En un escenario de escasez de vacunas, esto puede comprometer aún más las existencias y dejar a muchas personas sin inmunizarse.

En cualquier caso, vale la pena seguir la recomendación del Ministerio de Salud y acudir al centro de vacunación más cercano lo antes posible para completar la protección contra la COVID-19.

“No deben retrasarse, pero si tienen algún imprevisto, es importante recibir la segunda dosis lo antes posible para obtener una buena respuesta inmunológica“, refuerza Ballalai.

Bonorino, quien también es miembro de la Sociedad Brasileña de Inmunología, cree que el gobierno debería invertir en campañas de comunicación para concienciar a la gente sobre la necesidad de seguir adecuadamente los protocolos de inmunización del país.

“Necesitamos que esta información se difunda en televisión, en las redes sociales y en todos los medios, para que la población no se olvide de tomar la segunda dosis de la vacuna en las fechas indicadas”, destaca.

Según la última información del Ministerio de Salud, Brasil ha vacunado hasta ahora a un total de 27 millones de personas contra COVID-19, el 12% de de la población.


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