Operan más de 5 mil programas sociales con gasto millonario, pero no logran disminuir la pobreza
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Cuartoscuro Archivo

Operan más de 5 mil programas sociales con gasto millonario, pero no logran disminuir la pobreza

En el país operan cinco mil 491 programas sociales, pero hay falta de coordinación y objetivos claros, lo que “dificulta el éxito de la política social”, advierte el CONEVAL.
Cuartoscuro Archivo
Por Nayeli Roldán
19 de abril, 2017
Comparte

En los últimos tres años han operado 5 mil 491 programas sociales en el país, pero sin coordinación entre ellos, e incluso 37 están duplicados. De los implementados por el gobierno federal, sólo 83 están enfocados en abatir las carencias sociales y son considerados prioritarios para cumplir con ese objetivo. Esto “dificulta el éxito de la política social”, concluye el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) en su Informe de evaluación 2016. 

Esta ineficacia tiene repercusiones: en la última medición de pobreza, en 2014, el número de personas en esa situación había aumentado en 2 millones, mientras que el acceso a la alimentación y condiciones de vivienda tuvo mínimas mejoras en los últimos dos años.

El “gran número de programas” se traduce en un gasto millonario. Desde 2015 a 2017, 63% del gasto programable del Presupuesto de Egresos de la Federación (financiamiento de las políticas públicas) se destina al gasto funcional en desarrollo social, 27.6 al gasto económico y 9.4 al gasto de gobierno.

Aunque como parte de la reestructuración programática implementada por la Secretaría de Hacienda entre 2015-2017 hubo una reducción de 36% en el número de programas sociales detectados por el CONEVAL, el presupuesto sólo tuvo una disminución de 12% términos reales, sostiene el CONEVAL en el Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2016 publicado este martes 18 de abril.

Muchos programas, poca eficacia

Los programas sociales están clasificados entre prioritarios y no prioritarios. Los primeros se refieren a aquellos que contribuyen de manera directa a abatir alguna de las carencias que miden la pobreza, mientras que los segundos carecen de ese componente.

En 2015 el presupuesto asignado a los programas prioritarios representaba 39% del presupuesto total para programas, y para 2016 este porcentaje se incrementó a 69%, similar al presupuesto que se prevé para 2017.

Aunque parezca correcto que el gobierno federal priorice la atención social, el problema está en que los programas que reciben recursos incumplen con el objetivo principal: sacar de la pobreza a la población.

 El CONEVAL ha identificado, 5 mil 491 programas y acciones de desarrollo social. De ellos, 233 son federales, 2 mil 528 estatales y 2 mil 730 municipales, que operaron entre 2014 y 2015.

De los programas federales, 152 forman parte del Listado de Programas y Acciones Federales de Desarrollo Social 2016. Sin embargo, sólo 54% (83) se consideraron prioritarios y los 69 restantes son no prioritarios ya “que no están vinculados directamente al pleno ejercicio de los derechos sociales ni contribuyen a la disminución de las carencias sociales ni al bienestar económico”.

Además, 37 programas “tienen similitud al 100 por ciento con uno o más programas”, ya sea por su diseño, objetivos, identificación de la población atendida y el tipo de operación que realizan.

Existe un gran número de programas sociales que de forma individual cumplen con sus objetivos y atienden a sus beneficiarios, pero que en una perspectiva de desarrollo social, se contraponen con otros programas, no se complementan o dejan vacíos.

Esto significa que la intervención gubernamental “ha terminado por fragmentar sus esfuerzos en una serie de acciones desvinculadas que, por tanto, no logran los resultados esperados”, advierte el Consejo Nacional de Evaluación.

Aunque la Cruzada Nacional contra el Hambre surgió como una estrategia para coordinar la estrategia de desarrollo social, tampoco lo logró. Por tanto, una de las recomendaciones hechas por el organismo es mejorar el proceso de coordinación con acciones como eliminar algunas estructuras burocráticas innecesarias o con poca incidencia, y reducir el número de programas que no tienen una contribución directa y significativa.

Además, para tomar decisiones integrales sobre política social, no basta con información sobre montos de inversión o el número de beneficiarios, sino “es fundamental” conocer la contribución específica real que tiene en las carencias cada intervención que forma parte de la Cruzada.

La Sedesol carece de información precisa sobre los beneficiarios, toda vez que la información recabada en el Sistema de Focalización de Desarrollo (SIFODE) es incompleta en la ubicación geográfica de la población atendida, no hay heterogeneidad en los datos y la información de beneficiarios, en algunos casos, no coincide.

La pobreza permanece

De acuerdo con los datos del Consejo Nacional de Evaluación la pobreza se incrementó entre 2012 y 2014, mientras que la pobreza extrema se redujo en el mismo periodo. El aumento se debió a la reducción del poder adquisitivo de los ingresos, especialmente en zonas urbanas;  la reducción de la pobreza extrema se debió a una combinación en la disminución de carencias sociales a partir de la focalización.

Entre 2014 y 2016 hubo reducción de las carencias sociales debido a una baja inflación en el país. El acceso a la alimentación tuvo una disminución. En 2014, 23% de los mexicanos presentaban esta carencia, mientras que el siguiente año pasó a 21%.

El acceso a la seguridad social es una de las carencias con mayor proporción y ha tenido una ligera reducción al pasar de 58% en 2014 a 56% en 2015.

En tanto, el acceso a los servicios de salud, pasó de 18% en 2014 a 16% en 2015. En rezago educativo hubo una proporción de 18% a 17%, respectivamente, y la calidad en los espacios de vivienda se mantuvo en 12% en ambos años.

Fragilidad económica

Si bien hubo un incremento del poder adquisitivo del ingreso entre 2014 y 2016, con respecto a los dos años anteriores, la principal razón fue la baja inflación, no el aumento salarial; por tanto, ese efecto se puede revertir cuando los precios de los bienes y servicios aumentan mucho más que los ingresos.

Un ejemplo del efecto negativo en la pobreza fue el 2008. Aunque los ingresos laborales se incrementaron en promedio 2.1%, el valor de la canasta alimentaria se incrementó 6.7%, lo cual representó una caída del 4.2 por ciento en el valor real del poder adquisitivo.

La recuperación en el poder adquisitivo podría ser afectada en este año, toda vez que entre los diversos factores que pueden causar un aumento en la inflación está el incremento en el precio de las gasolinas y la depreciación del peso frente al dólar.

Ante el aumento registrado en enero de 2017 de casi 20 por ciento en el precio de las gasolinas se prevé un aumento en los precios de los bienes y servicios y tengan “resultados adversos en la economía de los hogares”.

Si bien en 2016 se acordó un incremento del salario mínimo en 3.9% para 2017, el CONEVAL recomienda monitorear si esta medida será suficiente para afrontar el incremento de la inflación en los primeros meses de 2017, toda vez que repercutiría directamente en los niveles de pobreza.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

COVID-19: Qué nivel de vacunación se necesita para volver a "la vida normal"

Todavía no está claro qué normalidad viviremos al conseguir una inmunidad colectiva. Dependerá de cuánto dure la protección de las vacunas y de si cortan la transmisión además de evitar que enfermemos.
27 de noviembre, 2020
Comparte

Los anuncios sobre las vacunas contra el coronavirus invitan al optimismo, pero acabar con la pandemia y regresar a la normalidad sigue estando lejos.

Viajar sin restricciones, no usar mascarillas y asistir a eventos masivos son algunas actividades que tardarán en volver.

No basta con que se aprueben las vacunas y los países arranquen sus campañas de vacunación.

Para hablar de “nueva normalidad”, según expertos, hará falta vacunar a una gran mayoría.

Y esto podría tomar varios meses o incluso años.

Tampoco está claro qué normalidad viviremos al conseguir una inmunidad colectiva. Dependerá de cuánto dure la protección de las vacunas y de si cortan la transmisión además de evitar que enfermemos.

Cuatro desarrolladores han mostrado hasta ahora sus credenciales: Pfizer/BioNTech (EE.UU.-Alemania), Instituto Gamaleya (Rusia), Moderna (EE.UU.) y la Universidad de Oxford/AstraZeneca (Reino Unido).

Las cuatro vacunas demostraron ser efectivas en la Fase III de ensayos clínicos, pero son resultados preliminares pendientes de aprobación.

Cómo se comparan las vacunas en la Fase III de los ensayos clínicos

BBC

Teniendo en cuenta esto y los sacrificios para distribuir dosis en masa, ¿Cuánta gente hará falta vacunar para recuperar la vida antes del coronavirus?

Inmunidad global

“Cómo y cuándo volveremos a la normalidad está en la mente de todos“, reconoce Andrew Bradley, profesor de medicina molecular de la Clínica Mayo en Estados Unidos.

Pero es muy seguro que para lograrlo haya que vacunar a cerca del 75% de la población“, explica Bradley a BBC Mundo.

Son datos similares a los que maneja la Asociación de Vacunología en España (AEV), país que el 24 de noviembre aprobó su plan de vacunación contra la covid-19.

Este arrancará en enero de 2021 y las vacunas serán gratuitas y se administrarán primero a los grupos con mayor riesgo de mortalidad y exposición a la enfermedad.

Vacunación contra la gripe en California.

Getty Images
La OMS estima que hará falta inmunizar a un 60-70% de la población para frenar el avance del virus.

“Con un 60-70% de vacunación se empieza a controlar al microorganismo y cortar la transmisión”, dice a BBC Mundo Amós García Rojas, presidente de la AEV.

Los números también coinciden con los porcentajes que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima necesarios para alcanzar la inmunidad de rebaño, es decir, una inmunidad colectiva mínima pero necesaria para frenar la enfermedad.

“Dada la alta transmisibilidad del SARS CoV-2, creemos que será necesario inmunizar entre el 60 y 70% de la población. Eso se consigue vacunando de forma segura”, dijo en conferencia la doctora Soumya Swaminathan, científica jefa en la OMS.

Con estas cifras, en países como México habría que vacunar a 88 millones de personas, en Colombia a 35 millones y en Perú a 22 millones, por ejemplo.

México, que anunciará pronto su plan definitivo de vacunación, tiene preacuerdos cerrados con AstraZeneca y Pfizer para adquirir sus vacunas cuando se aprueben.

Colombia, por otra parte, aseguró tener 20 millones de dosis cerradas el 24 de noviembre.

Y el Ministerio de sanidad peruano se comprometió a pagar más de US$100 millones para adquirir 9,9 millones del compuesto de Pfizer.

Sin embargo, opina Bradley, es vital que los niveles de vacunación se consigan a nivel global.

“Será necesario alcanzar la inmunidad de rebaño a una escala global para reducir la incidencia de la enfermedad o erradicarla. Teniendo en cuenta que somos más de siete billones, esto podría tomar años”, estima el especialista.

“Estamos en una pandemia y no se trata de solo controlar la enfermedad en Reino Unido, Francia o España. También hay que combatirla en África y América Latina“, coincide García Rojas.

Puesto de vacunación en Ciudad de México.

Getty Images
Los expertos opinan que para hablar de nueva normalidad, debe alcanzar altos porcentajes de vacunación a nivel global y no solo en algunos países.

“Los países ricos deben ayudar a los de menos recursos. Esto es un problema global, de solidaridad”, añade.

Actualmente, varios gobiernos, organizaciones sanitarias, fabricantes, científicos y filántropos contribuyen en el proyecto Covax, diseñado para proveer un reparto equitativo y fluido de vacunas y tratamientos en todo el mundo, al margen de los recursos de cada país.

Algunos países, explica García Rojas, puede que ya tengan más inmunizados por vía natural y hayan superado la enfermedad.

Sin embargo, opina que la vacuna debe administrarse a todos “independientemente de si se hayan infectado o hayan sido asintomáticos o no”.

Interrogantes

Aunque existe cierto consenso sobre vacunar a un 70% de la población para recuperar cierta normalidad, otras organizaciones demandan cautela y apuntan a varias interrogantes por despejar.

“Todavía no se conocen al 100% la enfermedad y su inmunidad. Es pronto para decir qué porcentaje se necesita vacunar para disminuir la transmisión“, comenta a BBC Mundo el doctor Rodrigo Romero, secretario general de la Asociación Mexicana de Vacunología.

“También dependerá de la efectividad de la vacuna y cuánto dure la protección en las personas”, añade.

A las dudas sobre la protección e inmunidad de las vacunas, se suman los retos logísticos, de distribución y almacenamiento.

Las vacunas de Moderna y Pfizer/BioNtech, por ejemplo, deben conservarse a temperaturas ultrafrías usando tecnologías especiales.

Persona sostiene una cartel donde se lee "No vaccine" (No a la vacuna) durante una protesta en Estados Unidos.

Getty Images
“Estamos viendo un considerable número de personas que no están seguras sobre si vacunarse o no. Cada campaña de vacunación tendrá que acompañarse de una estrategia de comunicación clara. Todo esto suma más tiempo”

Los expertos opinan que esto será un desafío, especialmente en países con menos recursos o en vías de desarrollo.

“El ritmo de cómo van llegando las vacunas a cada país irá marcando posibles horizontes temporales sobre cuándo volver a la normalidad”, dice García Rojas.

“También estamos viendo un considerable número de personas que no están seguras sobre si vacunarse o no. Cada campaña de vacunación tendrá que acompañarse de una estrategia de comunicación clara. Todo esto suma más tiempo”, agrega.

¿Nueva o vieja normalidad?

Aún consiguiendo inmunizar a suficiente población, los expertos dudan sobre cómo será la vuelta a la normalidad e incluso si volveremos a tener una vida como la de antes de la pandemia.

Bradley, de la Clínica Mayo, cree “improbable” volver pronto a la misma vida. Argumenta que “muchos negocios cambiarán y los empleados continuarán su trabajo remoto”.

Hombre con mascarilla dentro de un vagón del metro de Moscú.

Getty Images
García Rojas espera que el uso de mascarillas continúe tras la pandemia. No siempre, pero como muestra de solidaridad cuando estemos resfriados, por ejemplo.

“Los restaurantes y bares funcionarán con capacidad reducida y los viajes seguirán limitados”, añade.

García Rojas, por otra parte, dice que hablar de ‘nueva normalidad’ le provoca “sarpullidos”.

“Yo quisiera la normalidad de siempre. Pero hablar de esto en medio de una pandemia es peligroso para la ciudadanía. Puede hacer creer que estamos listos para volver a la rutina de antes”, opina.

“Honestamente, espero que después del coronavirus mantengamos muchas costumbres que adquirimos para protegernos. Espero que el lavado de manos frecuente se quede. También las mascarillas; no siempre, pero sí para solidarizarnos y usarla en la calle cuando estamos resfriados”, concluye García Rojas.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC News Mundo. Descarga nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=3KQvURTJmgA

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.