Caso Odebrecht: Sobornan en Brasil y se asocian en Veracruz con Duarte
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Caso Odebrecht: Sobornan en Brasil y se asocian en Veracruz con Duarte

Dos socios de Javier Duarte son juzgados por corrupción en el caso Odebrecht. Se trata de Eduardo de Melo Pinto y Javier Chuman Rojas.
Cuartoscuro Archivo
Por Por Raúl Olmos y Daniel Lizárraga / Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad
19 de abril, 2017
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Eduardo de Melo Pinto, involucrado en el pago de sobornos por 3 millones de dólares a un político brasileño, es fundador, director y apoderado en tres empresas establecidas en Xalapa, que se asociaron desde 2013 con el gobierno de Javier Duarte para generar energía eléctrica, con permisos exprés otorgados por la administración del Presidente Enrique Peña Nieto. El mismo ex gobernador jugó un papel clave para que se concesionara por 30 años el servicio de agua de Veracruz a una filial de Odebrecht, cuyo actual director, Javier Chuman Rojas, está acusado de lavado de dinero en obras ejecutadas en el país africano de Angola, y que forman parte del proceso que se sigue contra el ex presidente brasileño Luiz Inacio Lula Da Silva.

*****

El exgobernador Javier Duarte puso el agua potable del puerto de Veracruz y un proyecto de generación de energía eléctrica en manos de dos personeros de Odebrecht que son acusados de sobornos y lavado de dinero en Brasil.

Como mandatario estatal, Duarte decidió que el gobierno veracruzano se asociara con filiales de la constructora brasileña que esta semana ha recibido en Estados Unidos la multa más grande de la historia por actos de corrupción. La sanción asciende a 2 mil 600 millones de dólares.

El político, detenido el sábado en Guatemala, jugó un papel clave para que se concesionara a Odebrecht durante 30 años -en un proceso plagado de irregularidades- el servicio de agua para los municipios de Veracruz, Boca del Río y Medellín. En esa operación también participa un consorcio catalán.

Asimismo, Duarte asoció a la administración que presidió de 2011 y hasta octubre del año pasado, en un proyecto de generación eléctrica y de abasto de agua en Xalapa, en la que su gobierno aportaría 355 millones de pesos en alianza con Odebrecht.

En esas operaciones, los socios de Duarte fueron Javier Chuman Rojas y Eduardo de Melo Pinto, quienes están procesados en el sumario de Lava Jato, la mayor operación judicial anticorrupción que ha sacudido a Brasil desde el año 2014 con más de 100 políticos involucrados en la asignación de contratos públicos a favor de un cártel de empresas, entre las que se encontraba la constructora Odebrecht, la cual extendió su red de sobornos a 12 países en América Latina y África, incluido México.

En la causa judicial que se sigue contra Odebrecht en el caso Lava Jato aparecen acusaciones contra Chuman Rojas, actual directivo del Grupo Metropolitano de Agua y Saneamiento (MAS) de Veracruz, y De Melo Pinto, fundador y consejero de tres empresas que Odebrecht creó en Xalapa en 2013 para aliarse con el entonces gobernador Javier Duarte, revela una investigación de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad.

A Chuman Rojas se le acusa de haber participado en una red de corrupción en África, mientras que De Melo Pinto es involucrado en el pago de un soborno de 3 millones de dólares a un político brasileño.

Negocios turbios con Duarte

A lo largo de seis años (entre el 1 de diciembre del 2010 y el 12 de octubre del 2016) Odebrecht instaló en suelo veracruzano 13 empresas. Antes, tenían sólo una.

El Gobierno de Javier Duarte otorgó los permisos para que cuatro de ellas explotaran recursos naturales; el Estado no obtendría ganancias económicas por esos negocios y dejó pasar graves irregularidades en un contrato para el suministro de agua potable en la zona conurbada del puerto.

Odebrecht obtuvo dos permisos para generar electricidad por parte de la Comisión Reguladora de Energía en octubre del 2013 y no ha usado esos permisos porque una ola de protestas sociales los detuvo. La gente se opuso a que utilizaran el cauce del río Los Pescados para generar electricidad. Sin embargo, podrían hacerlo en cualquier momento. En Brasil, el ex vicepresidente del consorcio Henrique Serrano do Prado ha confesado que pagaron un soborno por 3 millones de dólares para una planta hidroeléctrica llamada San Antonio. Se trata del mismo tipo de negocios que pretendían en Veracruz.

Y el encargado de ese soborno, un brasileño de nombre Eduardo de Melo Pinto, estuvo en Veracruz como apoderado legal y director en tres de las empresas de Odebrecht que pretendieron echar a andar una planta generadora de energía eléctrica en Xalapa.

Odebrecht también infiltró a otro de sus hombres de confianza en México. Su nombre es Javier Chuman Rojas quien ha ocupado cargos directivos en el Grupo Metropolitano de Agua y Saneamiento (MAS), en Veracruz. Este personaje está acusado por blanqueo de dinero en una de las investigaciones contra el ex presidente brasileño Luis Inácio Lula da Silva, de acuerdo con el expediente obtenido por Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).

Concesionan agua 30 años… pese a escándalo

El 9 de junio del 2015, Obredecht Ambiental ganó un contrato para manejar el agua potable en la zona conurbada de Veracruz. El título de concesión por 30 años –incluido en la negociación– no tuvo fecha de inicio por lo que tampoco podía saberse cuándo terminará, según una auditoría hecha por el Órgano Fiscalizador Superior del Estado de Veracruz (ORFIS).

Eso, la falta de una fecha clara de inicio y término, no es la única anomalía del contrato: tiene espacios en blanco, careció de viabilidad técnica, nunca participó el Comité de Adquisiciones e intervino una “persona ajena” a los gobiernos locales –de la cual no se conoce su nombre-, de acuerdo con la revisión correspondiente a la Cuenta Pública 2015.

Cuando en Veracruz se anunció que Odebrecht ganó ese contrato, ya tenía más de un año de haberse destapado en Brasil el caso “Lava Jato”. El órgano de Gobierno del Sistema de Agua y Saneamiento Metropolitano (SAS) anunció como ganador de la licitación pública internacional a Odebrecht Ambiental a pesar de que estaba obligado a buscar un inversionista “de reconocido prestigio y solvencia”, de acuerdo con el dictamen aprobado para su creación por el Congreso del Estado desde el 6 de febrero del mismo 2015.

El Órgano Fiscalizador Superior del Estado de Veracruz (ORFIS) informó a MCCI que las irregularidades encontradas no implicarían sanciones penales ni administrativa y tampoco la rescisión del contrato. Por medio de su dirección de Comunicación Social indicaron que sus observaciones pueden ser o no atendidas por el organismo operador que controla Odebrecht.

Tan sólo 10 días después de que dieron a conocer al ganador de la licitación, Marcelo Odebrecht fue detenido. El viernes 19 de junio de ese mismo año 2015, el dueño y director del Grupo Odebrecht pisó la cárcel acusado de manejar un esquema de sobornos calculado en más de 3 mil millones de dólares.

Este arresto, difundido a nivel internacional, no impactó en el Golfo de México, al menos no entre las autoridades jarochas. El negocio seguía viento en popa. Tan sólo dos semanas después, el 9 de julio del 2015, los municipios de Veracruz, Boca del Río y Medellín, junto con el SASM firmaron un acuerdo con Odebrecht Ambiental para constituir la empresa Grupo Metropolitano de Agua y Saneamiento, conocida como MAS.

Es decir, autoridades locales, junto con un organismo desconcentrado del Gobierno Estatal –en ese momento encabezado por Duarte– y Odebrecht, se convirtieron en socios.

Grupo Ambiental Odebrecht –fundado en Brasil– ha tenido en estos años un co-inversionista llamado Interagbar de México, filial de la española Aguas de Barcelona. Pero los nombres de estos consorcios no están a simple vista. Ambos conformaron la firma Grupo Ambiental Pro Veracruz, y bajo ese nombre, han aparecido como accionistas mayoritarios, según puede constatarse en registros públicos.

El 17 de julio del año 2015 estos socios decidieron formalizar su participación en el MAS ante la Notaría Pública 14, ubicada en la capital veracruzana. En el acta –a la que se tuvo acceso para este reportaje- anotaron que Grupo Ambientalista Pro Veracruz “aún estaba en trámite” ante el Registro Público de la Propiedad en la ciudad de México por “lo reciente de su otorgamiento”.

Pero la prisa no incluyó un trato igualitario. Odebrecht y Aguas de Barcelona tendrían el control accionario y, desde luego, también financiero.

“(…) Toda vez que el actual déficit de operación impide al SASM y a los municipios realizar aportaciones económicas para cubrir su participación accionaria. El socio (las empresas) asumirá el pago de éstas”, se indicó en la página 6 el acta firmada por la notaria Gorgina Fortis Cedillo.

Cuando diciembre del 2016, exejecutivos de Odebrecht confesaron ante una Corte federal en Nueva York, Estados Unidos, haber entregado sobornos en México por 10.5 millones de dólares, el alcalde de Veracruz, Ramón Poo Gil, dijo: “Aquí estoy ante prueba de balas (…) En el caso específico de la concesión de lo que es el agua, no hubo ningún acto de esa índole y te lo digo yo”.

No me quiero ir de Veracruz: Marcelo Odebrecht

Marcelo Odebrecht se sentía como en casa cuando visitaba Veracruz. En octubre del año 2013, expresó en español: “Si me quedo acá más tiempo, no me quiero salir”. En ese momento estaba en una reunión de trabajo en la planta Etileno XXI, en Coatzacoalcos, acompañado del gobernador Javier Duarte y de Emilio Lozoya, entonces director de Pemex, quien fue señalado ante el Supremo Tribunal de Brasil por presuntamente haber pedido un soborno de 5 millones de dólares. (Ver aquí documento)

Lozoya ha negado ese hecho por medio de cartas enviadas a medios de comunicación. Incluso amenazó con demandar quien lo haya difamado. MCCI obtuvo una copia de esa declaración incriminatoria hecha por Hilberto Mascarenhas, alias el “El Tío Bel”, quien era el responsable del departamento de sobornos de Odebrecht en la cual identificó a un testigo: Luis Weyll, entonces director en México de esa compañía.

En aquella reunión en Veracruz –en octubre del 2013- Marcelo Odebrecht, Lozoya y Duarte, acompañados de un grupo de funcionarios locales y de Pemex, realizaron una visita a la planta de Etileno XXI, uno de los negocios más redituables del consorcio brasileño, cuyas ganancias serán de unos 2 mil millones de dólares anuales.

En esa misma ocasión, Marcelo Odebrecht también visitó al Presidente Enrique Peña Nieto en Los Pinos. Un año y ocho meses más tarde, fue arrestado en Brasil acusado de corrupción y lavado de dinero. Actualmente, purga una condena de 19 años.

La concesión para el manejo y el cobro del servicio de agua potable por 30 años está vigente. Javier Chuman Rojas ha aparecido ante la prensa de Veracruz como el representante legal del consorcio Odebrecht-Aguas de Barcelona. En algunas ocasiones se la ha identificado también como representante, pero del grupo MAS, en el cual las dos firmas trasnacionales participan asociadas con tres municipios y un organismo descentralizado del Gobierno Estatal, el SASM.

Directivo veracruzano, acusado en Brasil de lavado de dinero

Chuman Rojas cuenta con pasaporte peruano y ha permanecido en México como “residente temporal”, de acuerdo con la forma migratoria folio 10809564. En documentos obtenidos para esta investigación periodística, consta que este mismo personaje se ha presentado como el representante general del Grupo Pro Ambiental Veracruz, del que forma parte Odebrecht. Su domicilio -inscrito ante la Notaría 14 de la capital veracruzana- está en un edificio de oficinas ubicado Monte Elbruz 132 interior 301 en la colonia Insurgentes Chapultepec Morales, en la ciudad de México.

Él mismo firmóla propuesta para la licitación pública internacional LPI-SAS-DAF-001715, a nombre de Odebrecht-Ambiental (ubicada en Brasil) y de Intergabar México.

El 17 de julio del 2016, el Grupo Metropolitano de Agua y Saneamiento (MAS) inició operaciones con una inversión de 10 mil 400 millones de pesos. En una ceremonia inaugural, el alcalde porteño Ramón Poo Díaz –afiliado al PRI– dijo que atenderían a 40 mil familias y colocaría drenaje para 20 mil más. Además, prometió que las tarifas por el servicio del agua no subirían en el resto de ese año y tampoco el siguiente, es decir el 2017.

En ese banderazo de salida, Ramón Poo no mencionó que las autoridades –incluido él mismo– no tendrían control sobre las acciones de la empresa porque estaban en quiebra.

Pero hay algo más que, en ese momento, pasó un tanto inadvertido. La prensa local consignó la presencia del peruano Javier Chuman Rojas, como director del MAS. Menos de tres meses después, este personaje fue acusado por lavado de dinero en Brasil, en una de las vertientes del caso “Lava Jato”.

Su nombre está incluido en la investigación contra el expresidente Luiz Inacio Lula Da Silva por haber gestionado préstamos ilegales a Odebrecht con recursos públicos a través del Ministerio de Desarrollo Industrial y de Comercio así como del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) para proyectos en Angola, África.

El juez federal, Vallinsey de Sousa Oliveira, consideró que las pruebas aportadas por el Ministerio Público Federal demostraban que un sobrino de Lula, Taiguara Rodrigues Dos Santos, se encargó de canalizar el dinero a Odebrecht por medio de una empresa fachada llamada Exergia.

Lula no sólo influyó para los préstamos como mandatario. Ya como expresidente dio conferencias en Angola para promover las inversiones de Odebrecht. A cambio, el dueño del consorcio,  Marcelo Odebrecht  pagó 30 millones de reales (unos 9.4 millones de dólares)  en sobornos a los implicados en esta trama.

En la etapa de investigación, la Policía Federal de Brasil obtuvo contratos firmados por Javier Chuman Rojas como representante de Odebrecht para la construcción de la autopista Catata-Lóvua (ubicada al norte de Angola). El juez Vallinsey de Sousa Oliveira valoró este documento como una prueba para acusarlo por blanqueo de dinero.

Peña, Fidel Herrera y Duarte: encuentros en Brasil

Odebrecht ha tenido oficinas en la Ciudad de México, pero su corazón financiero está en Veracruz, en donde estableció su base de operaciones a partir de 2010, justo el año en que empezaron a fluir los sobornos en México, según han confesado en una corte de Nueva York altos ejecutivos de la compañía.

El arribo de Odebrecht a Veracruz ocurrió bajo el cobijo del gobernador Fidel Herrera, y su expansión se dio durante la administración de su sucesor, Javier Duarte. Actualmente, el grupo brasileño opera en Veracruz bajo al menos 14 nombres o razones sociales, según consta en actas obtenidas para esta investigación.

En otros países, la constructora financió campañas políticas a cambio de contratos de obra, y su incursión en Veracruz ocurrió en plena campaña electoral, en la que Javier Duarte fue electo el sucesor de Fidel Herrera en la gubernatura.

El 22 de mayo de 2010, Fidel Herrera se reunió por primera vez en Sao Paulo, Brasil, con Marcelo Odebrecht y con su mano derecha, Roberto Ramos Prisco, ambos involucrados en la red de corrupción. Ese día, Duarte cumplía dos semanas como candidato del PRI a la gubernatura.

Un mes antes, en la primera semana de abril de 2010, el entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, también tuvo su primer contacto con Odebrecht. Durante una gira por Brasil, le expuso en qué tipo de proyectos pudieran participar como la construcción de carreteras y en la ampliación del aeropuerto de Toluca.

Apenas asumió la gubernatura, Javier Duarte siguió sus pasos, y el 4 de agosto de 2011 también viajó a Sao Paulo para reunirse con el mismo Marcelo. Ambos se volvieron a encontrar en Veracruz el 24 de octubre de 2011, en momentos en que el país vivía días de efervescencia política, por la campaña presidencial.

Justo dos años después, en octubre de 2013, Odebrecht retornó a México y primero acudió como invitado a la residencia oficial de Los Pinos, donde ya despachaba Enrique Peña, y luego viajó a Veracruz, donde se reunió con Javier Duarte, y con el director de Pemex, Emilio Lozoya.

El 21 de mayo de 2014, cuando ya se había hecho pública la investigación Lava Jato en Brasil, Marcelo Odebrecht volvió a Veracruz para reunirse –otra vez- en privado con Javier Duarte.

Gobierno de Peña le otorga permisos

A partir de 2010, el consorcio brasileño instaló en Veracruz ocho subsidiarias para dar seguimiento a un contrato con Pemex para la transformación del gas etano: Braskem México Servicios, Etileno XXI SA de CV, Braskem IDESA SAPI, Braskem IDESA Servicios, Braskem México Proyectos (sociedad financiera de objeto limitado), Braskem México, Ethylene XXI Contractors SAPI de CV y Etileno XXI Services. IDESA es un consorcio mexicano que está asociado en algunas instancias con Odebrecht.

Pero no todo giró en torno a la paraestatal. En Veracruz, Odebrecht creó además las compañías Desarrollo Energético La Antigua SA de CV, Texolo Energía Renovable, Sociedad de Propósitos Múltiples de Xalapa SAPI y Grupo Pro Ambiental Veracruz. Las cuatro están abocadas a la generación de energía eléctrica y, desde luego, a la distribución de agua potable.

El primero de los grandes negocios impulsado por Odebrecht en Veracruz sería la generación de energía eléctrica, para lo que consiguió un socio de mucho peso: la administración de Javier Duarte.

El 19 abril del 2013, Odebrecht y el Gobierno de Veracruz crearon una de las compañías ya referida: la Sociedad de Servicios Múltiples Xalapa. La intención era construir una central hidroeléctrica que fuera alimentada por una presa y un acueducto. Aún no transcurría un mes de conformada legalmente esa firma, cuando crearon otra compañía llamada Desarrollo Energético La Antigua.

Su ingeniería de negocios se asemeja a una matrushka rusa. Una esconde a la otra, pero se trata de los mismos. Desarrollo Energético La Antigua (creada el 7 de mayo del 2013) ha tenido como socios a la Sociedad de Propósitos Múltiples de Xalapa (Odebrecht-Gobierno de Veracruz) y a otra empresa de nombre Texolo Energía Renovable, también conformada por Odebrecht y la misma Sociedad de Propósitos Múltiples.

Desarrollo Energético La Antigua sería la encargada de vender energía a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para lo que construiría una presa “inmediatamente” aprovechando los cauces de los ríos Texolo y Los Pescados, según consta en registros públicos.

La Comisión Reguladora Energía (CRE) otorgó a La Antigua un permiso como “pequeña productora de energía eléctrica” el 10 de octubre del 2013. La autorización está fechada y firmada nueve días después de que Marcelo Odebrecht hiciera una intensa gira por México: primero se reunió en privado con el Presidente Enrique Peña Nieto en Los Pinos y luego visitó Veracruz, acompañado del gobernador Javier Duarte, para supervisar sus negocios con Pemex.

En aquella ocasión fue cuando el millonario empresario dijo: “Si me quedo acá más tiempo, no me quiero salir”. Ocho semanas más tarde, los socios Odebrecht-Gobierno de Veracruz consiguieron otro título para generar energía eléctrica a nombre de Texolo Energía Renovable.

Los dos permisos otorgados en 2013 a La Antigua y a Texolo continúan vigentes, pese al escándalo de corrupción internacional que envuelve a Odebrecht. Un documento de la CRE, fechado el 28 de febrero de 2017, menciona que ambas autorizaciones para generar energía hidroeléctrica en Veracruz, están “por iniciar obras”, con una inversión conjunta de 103 millones de dólares.

El hombre de los sobornos

Eduardo de Melo Pinto Filho, acusado en Brasil de haber participado en el pago de dos sobornos millonarios, era directivo o apoderado tres de las empresas que Odebrecht impulsó para el negocio de la energía.

En Texolo Energía Renovable fungía como director, según consta en actas obtenidas para esta investigación. Mientras que en Desarrollo Energético La Antigua y en la Sociedad de Propósitos Múltiples Xalapa apareció como apoderado legal. En esta última empresa, el gobierno que encabezó Javier Duarte era dueño del 30% de las acciones, y se había comprometido a aportar 355 millones de pesos.

Las tres empresas fueron constituidas entre abril y mayo de 2013 ante el notario Eduardo Francisco García Villegas Sánchez Cordero, de la Ciudad de México, aunque sus domicilios sociales se fijaron en Xalapa, Veracruz, donde fueron inscritas en el Registro Público de Comercio.

En el mismo año en que aparece en las actas constitutivas de estas empresas, Eduardo de Melo Pinto participó en el pago de un soborno millonario a Ivo Cassal, en aquel entonces gobernador del estado brasileño de Rondonia, según consta en un documento del Ministerio Público Federal de Brasil, fechado el 16 de diciembre de 2016 en Río de Janeiro.

El papel que jugó Eduardo de Melo está registrado en el minuto cuatro de un video en el que el ex vicepresidente de Odebrecht, Henrique Serrano do Prado Valladares, confesó el esquema de sobornos en que había incurrido la empresa constructora.

“En 2013, Ivo Cassol pidió dos millones de dólares. El Secretario de Planificación de Rondonia (Joao Carlos Goncálvez Ribeiro) solicitó un millón”, menciona el documento al que tuvo acceso Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad.

En otro documento fechado el 4 de abril de 2017 en Brasilia, el ministro Edson Fachin da más detalles del soborno. Según la acusación, el pago fue para que los funcionarios brasileños favorecieran a Odebrecht en la asignación de obras de una planta hidroeléctrica llamada San Antonio, en la que De Melo Pinto era directivo.

Los pagos se hicieron a través de la oficina de Finanzas Estructuradas de Odebrecht y los beneficiarios fueron identificados con los apodos de “Macaranduba” y “Dallas”.

Odebrecht buscó hacer negocios con la electricidad y el agua potable en Veracruz. El primero de ellos fracasó ante un movimiento social que impidió la construcción de una presa en el río Los Pescados aun cuando ya tenía los permisos del Gobierno de Peña Nieto. No obstante, el servicio del agua potable para el Puerto de Veracruz y dos de sus municipios conurbados está en marcha y Javier Chuman Rojas, el otro personaje investigado en Brasil, ha sido su director general adjunto.

Aquí puedes consultar los documentos  del caso.

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El desertor homosexual que escapó de Corea del Norte (y de su matrimonio) y encontró el amor a los 62 años

Jang Yeong-jin huyó de Corea del Norte escapando de un matrimonio sin amor. Ahora se ha prometido con su novio.
22 de marzo, 2021
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Jang

Oh Hwan
A los 62 años, Jang ha encontrado el amor y se va a casar con su novio estadounidense.

La singular historia del único desertor abiertamente homosexual de Corea del Norte fue cubierta por la prensa internacional cuando publicó su autobiografía. Ahora, 25 años después de huir de su país, cuenta a la BBC sus planes para casarse con su novio estadounidense.

Jang Yeong-jin nunca le habían parecido atractivas a las mujeres. Pero no fue hasta la noche de bodas, a los 27 años, que esto le hizo su vida más difícil.

Jang se sintió intensamente incómodo. “No podía poner un dedo sobre mi esposa“, recuerda.

Aunque la pareja finalmente consumó su matrimonio, el sexo era poco habitual.

Cuatro años después, su esposa seguía sin quedar embarazada, y uno de los hermanos de Jang comenzó a averiguar. Jang admitió que jamás se había sentido atraído por una mujer, y su hermano lo mandó rápido al doctor.

“Fui a muchos hospitales en Corea del Norte porque pensé que tenía algún problema“.

Nunca se le ocurrió a Jang, o su familia, que podía haber otra razón por su falta de interés hacia su esposa.

Pruebas médicas

“La homosexualidad no es un concepto en Corea del Norte”, dice.

Si se ve a alguien correr a saludar a un amigo del mismo sexo, se asume que son buenos amigos. De hecho, con frecuencia se ve a adultos del mismo género agarrados de la mano en la calle, explica.

“Corea del Norte es una sociedad totalitaria. Tenemos mucha vida comunitaria, así que es normal para nosotros”.

Echando la vista atrás, Jang piensa que no era el único incomprendido.

Cuando ingresó en el hospital durante un mes para hacer pruebas médicas, conoció a otros pacientes.

“Descubrí que muchos habían tenido una experiencia similar: hombres que no podían sentir nada hacia una mujer”.

Pero explorar lo que realmente sentían era casi imposible.

“En Corea del Norte, si un hombre dice que no le gusta una mujer, la gente piensa que está enfermo”.

Un hombre con el que Jang había servido en el ejército lo visitó varias veces después de ser dado de alta. Le confió que su noche de bodas también había sido un desastre y que ni siquiera podía tomar de la mano a su esposa.

“Creo que era alguien como yo”, reflexiona Jang.

Park Jeong-Won, profesor de leyes en la Universidad Kookmin en Seúl, Corea del Sur, no tiene conocimiento sobre alguna ley explícita en Corea del Norte contra las relaciones homosexuales.

Pero agrega que las leyes del estado contra las relaciones extramaritales y la violación de las costumbres sociales probablemente serían utilizadas para enjuiciar cualquier acto sexual gay.

Jang

Oh Hwan
El caso de Jang se conoció abiertamente cuando publicó su biografía hace 25 años.

Otro académica en Seúl, Kim Seok-hyang, ha entrevistado docenas de desertores sobre esto, y dice que ninguno había escuchado jamás hablar sobre el concepto de homosexualidad.

“Cuando les preguntaba sobre homosexualidad, les costaba entender. Así que tenía que explicarlo a cada persona”, dice Kim, profesora de estudios norcoreanos en la Universidad de Mujeres Ewha.

Todos los desertores le confesaron que si alguien les descubría explorando relaciones con alguien del mismo sexo, serían condenados al ostracismo, incluso posiblemente ejecutados.

Jang fue dado de alta con un historial médico limpio. Todas las pruebas médicas solicitadas por su hermano mostraron que no tenía nada malo.

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BBC

La decisión de marcharse

Por otro lado, la esposa de Jang seguía siendo infeliz.

“Pensaba: ‘Debería dejar marchar a esta persona. Deberíamos encontrar una forma de ser felices'”, cuenta el desertor.

Jang solicitó el divorcio. Sin embargo, este proceso no es fácil en Corea del Norte. Se requiere el permiso de un tribunal, y estos priorizan la unidad familiar, dice el profesor de leyes Park Jeong-Won.

Solo autorizan una separación si el matrimonio es visto como una amenaza a la ideología del país, explica.

Fue entonces cuando Jang se dio cuenta que solo le quedaba la opción de huir, de abandonar Corea del Norte. Esto anularía automáticamente su matrimonio y permitiría volver a casarse a su mujer.

Pero el catalizador de su decisión fue una visita del mejor amigo de Jang, un hombre llamado Seoncheol.

Habían crecido juntos en el pueblo norteño de Chongjin. Eran muy cercanos, y dormían en la misma cama cuando uno se quedaba en casa del otro durante la infancia.

Pero cuando crecieron, los sentimientos de Jang por Seoncheol se intensificaron.

“Realmente Seoncheol me gustaba mucho. Todavía sueño con él”.

A veces Seoncheol le visitaba para cenar y, una noche, preocupado por lo tarde que se había hecho, Jang persuadió a Seocheol para que se quedara a dormir.

Unas horas más tarde, Jang se encontró saliendo de su propia cama y acercándose a Seoncheol. Estaba devastado cuando su amigo dormido ni siquiera se movió.

“No sé exactamente qué quería de él, tal vez solo que me abrazara fuerte”, dice Jang.

Aquel momento le hizo sentir que su vida en Corea del Norte había llegado a su fin.

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BBC

La fuga

Jang llegó a Corea del Sur en abril de 1997 arrastrándose por la zona desmilitarizada (DMZ) llena de minas que divide las dos naciones, después de que su ruta inicial le dejara varado en China.

Cruzar la DMZ es tan arriesgado e infrecuente que su fuga fue noticia en el sur.

Zona desmilitarizada en Corea del Norte.

Getty Images
Jang escapó a través de las verjas fortificadas de la zona desmilitarizada llena de minas que divide las dos Coreas.

Las dinámicas en Seúl eran muy distintas a las de Corea del Norte, pero incluso aquí el caso de Jang desconcertó a los funcionarios surcoreanos.

Todos los desertores de Corea del Norte se someten a varias semanas de interrogatorios obligados del Servicio de Inteligencia de Corea del Sur (NIS) para comprobar que no son espías.

Jang fue interrogado durante más de cinco meses porque se resistía a explicar la verdadera razón por la que desertó.

Cuando finalmente admitió que simplemente no se sentía atraído por su esposa, se le permitió quedarse, pero una vez más fue enviado al médico.

“Los funcionarios del NIS me dijeron que debía haber alguna razón por la que no me gustaban las mujeres”.

En aquel tiempo, incluso en el sur había poca conciencia sobre las distintas orientaciones sexuales. Varios doctores le recomendaron buscar ayuda psicológica, pero ignoró sus consejos.

Descubrimiento y decepción

Entonces, en la primavera de 1998, 13 meses después de llegar a Corea del Sur, Jang abrió una revista para leer una entrevista que dio sobre su deserción.

Al pasar la página, descubrió un artículo sobre hombres homosexuales saliendo del armario, con una escena de una película estadounidense que mostraba dos hombres besándose sobre una cama.

Ahí se convenció de que él también era homosexual.

“Cuando vi aquello, supe enseguida que era ese tipo de persona. Por eso no me gustaban las mujeres”.

Aquella revelación transformó la vida de Jang, quien se volvió un cliente habitual de los bares para gays en Seúl.

Pero años después, este nuevo mundo expuso a Jang a un fraude devastador.

En 2004, el dueño de uno de los bares favoritos de Jang le presentó a un auxiliar de vuelo.

Salieron durante tres meses y Jang se enamoró.

El auxiliar de vuelo le pidió a Jang mudarse juntos, pero le explicó que, como vivía con su padrastro, primero debían comprar una casa más grande.

Jang se mudó de su apartamento alquilado y le dio US$82.000 de sus ahorros y todas sus pertenencias.

Nunca más volvió a verle. Acudió cada día a la estación de policía durante dos semanas hasta que le dijeron que se diera por vencido.

Jang jamás pensó que alguien pudiese engañarle de esta manera.

“En Corea del Norte tenemos una vida muy controlada. Si hubiera dicho que alguien me había estafado, el partido lo habría rastreado y castigado con dureza”.

Jang enfermó y fue hospitalizado durante un mes. Piensa que fue producto del estrés. Esto significó perder su trabajo en una fábrica. Como consecuencia, se quedó sin dinero, sin casa y desempleado.

Poco a poco fue reconstruyendo su vida. Consiguió un trabajo como limpiador, ahorró para rentar una nueva casa y comenzó a escribir en su tiempo libre.

De niño ganó una vez un concurso de escritura, pero entonces se requería que los estudiantes solo escribieran para honrar al régimen norcoreano.

Ahora, finalmente, Jang podía escribir lo que quisiera. Su autobiografía A Mark of Red Honor (“La marca del honor rojo”) fue publicada en 2015.

Encontrar el amor

Tomó un largo tiempo antes de que Jang se arriesgara a tener una cita. El año pasado, con 62 años, Jang conoció a Ming-su, el dueño de un restaurante, en un sitio de citas.

Cuatro meses más tarde, Jang viajó a la nación que conocía como “el país de los lobos”, el término despectivo de Pyongyang hacia Estados Unidos.

Pero cuando Jang vio a Min-su esperándolo en la sala de llegadas, su corazón se hundió. Min-su llevaba pantalones cortos y gorra, y dice Jang que esto le decepcionó.

“Al ver cómo se vestía, asumí que era un hombre maleducado y brusco“, dice Jang.

Jang

Jang Yeong-jin
Compartiendo vinos y picnics, la pareja se ha ido conociendo cada vez más.

El confinamiento por coronavirus les dio espacio para conocerse mejor, bebiendo vinos y organizando picnics.

“Cuanto más le conocía, más podía ver su buen carácter. Aunque es ocho años menor que yo, es el tipo de persona que primero se preocupa por los demás”.

Tras dos meses, Min-su decidió proponerle matrimonio.

Ahora Jang está finiquitando sus documentos para probar que su matrimonio en Corea del Norte está terminado y esperan casarse a fines de este año.

“Siempre me sentía miedoso, triste y solitario cuando vivía solo. Soy muy introvertido y sensible, pero él es una persona optimista. Somos buenos el uno para el otro”, dice.

Jang y su prometido.

Jang Yeong-jin
Jang y su prometido tienen varios planes para cuando terminen las restricciones por coronavirus.

Pero a pesar de su felicidad recién descubierta, Jang sigue obsesionado por el impacto que su deserción tuvo en su familia.

Varios de sus parientes fueron desterrados a una aldea remota en el helado norte, un destino brutal para aquellos cuyos familiares se perciben como desleales al régimen. Seis de sus familiares murieron de hambre y enfermedad, incluida su madre y cuatro de sus hermanos.

Jang dice que la única forma en que puede lidiar con esa culpa es escribiendo.

“Siempre que pienso en mi familia es muy doloroso para mí, por eso decidí escribir. Pienso que es la única manera en que puedo compensarle”, reflexiona.

Pero al menos le consuela que su decisión de abandonar Corea del Norte dio nuevas oportunidades a su esposa. Escuchó que había vuelto a casarse.

“Siempre pensé que era muy talentosa, así que me sentí muy feliz por ella”.

Y dice que espera expandir sus horizontes una vez se flexibilicen las restricciones por el coronavirus y quiere visitar Washington, a media hora en auto, con Min-su.

“Escuché que hay muchos bares gay allí. Quiero ir a esos bares con él”.

Mientras tanto, dice que disfruta de la tranquilidad de los suburbios, que describe como si estuviera en un “cuento de hadas”.

Min-su es un nombre falso.


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