Caso Odebrecht: Sobornan en Brasil y se asocian en Veracruz con Duarte
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Caso Odebrecht: Sobornan en Brasil y se asocian en Veracruz con Duarte

Dos socios de Javier Duarte son juzgados por corrupción en el caso Odebrecht. Se trata de Eduardo de Melo Pinto y Javier Chuman Rojas.
Cuartoscuro Archivo
Por Por Raúl Olmos y Daniel Lizárraga / Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad
19 de abril, 2017
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Eduardo de Melo Pinto, involucrado en el pago de sobornos por 3 millones de dólares a un político brasileño, es fundador, director y apoderado en tres empresas establecidas en Xalapa, que se asociaron desde 2013 con el gobierno de Javier Duarte para generar energía eléctrica, con permisos exprés otorgados por la administración del Presidente Enrique Peña Nieto. El mismo ex gobernador jugó un papel clave para que se concesionara por 30 años el servicio de agua de Veracruz a una filial de Odebrecht, cuyo actual director, Javier Chuman Rojas, está acusado de lavado de dinero en obras ejecutadas en el país africano de Angola, y que forman parte del proceso que se sigue contra el ex presidente brasileño Luiz Inacio Lula Da Silva.

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El exgobernador Javier Duarte puso el agua potable del puerto de Veracruz y un proyecto de generación de energía eléctrica en manos de dos personeros de Odebrecht que son acusados de sobornos y lavado de dinero en Brasil.

Como mandatario estatal, Duarte decidió que el gobierno veracruzano se asociara con filiales de la constructora brasileña que esta semana ha recibido en Estados Unidos la multa más grande de la historia por actos de corrupción. La sanción asciende a 2 mil 600 millones de dólares.

El político, detenido el sábado en Guatemala, jugó un papel clave para que se concesionara a Odebrecht durante 30 años -en un proceso plagado de irregularidades- el servicio de agua para los municipios de Veracruz, Boca del Río y Medellín. En esa operación también participa un consorcio catalán.

Asimismo, Duarte asoció a la administración que presidió de 2011 y hasta octubre del año pasado, en un proyecto de generación eléctrica y de abasto de agua en Xalapa, en la que su gobierno aportaría 355 millones de pesos en alianza con Odebrecht.

En esas operaciones, los socios de Duarte fueron Javier Chuman Rojas y Eduardo de Melo Pinto, quienes están procesados en el sumario de Lava Jato, la mayor operación judicial anticorrupción que ha sacudido a Brasil desde el año 2014 con más de 100 políticos involucrados en la asignación de contratos públicos a favor de un cártel de empresas, entre las que se encontraba la constructora Odebrecht, la cual extendió su red de sobornos a 12 países en América Latina y África, incluido México.

En la causa judicial que se sigue contra Odebrecht en el caso Lava Jato aparecen acusaciones contra Chuman Rojas, actual directivo del Grupo Metropolitano de Agua y Saneamiento (MAS) de Veracruz, y De Melo Pinto, fundador y consejero de tres empresas que Odebrecht creó en Xalapa en 2013 para aliarse con el entonces gobernador Javier Duarte, revela una investigación de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad.

A Chuman Rojas se le acusa de haber participado en una red de corrupción en África, mientras que De Melo Pinto es involucrado en el pago de un soborno de 3 millones de dólares a un político brasileño.

Negocios turbios con Duarte

A lo largo de seis años (entre el 1 de diciembre del 2010 y el 12 de octubre del 2016) Odebrecht instaló en suelo veracruzano 13 empresas. Antes, tenían sólo una.

El Gobierno de Javier Duarte otorgó los permisos para que cuatro de ellas explotaran recursos naturales; el Estado no obtendría ganancias económicas por esos negocios y dejó pasar graves irregularidades en un contrato para el suministro de agua potable en la zona conurbada del puerto.

Odebrecht obtuvo dos permisos para generar electricidad por parte de la Comisión Reguladora de Energía en octubre del 2013 y no ha usado esos permisos porque una ola de protestas sociales los detuvo. La gente se opuso a que utilizaran el cauce del río Los Pescados para generar electricidad. Sin embargo, podrían hacerlo en cualquier momento. En Brasil, el ex vicepresidente del consorcio Henrique Serrano do Prado ha confesado que pagaron un soborno por 3 millones de dólares para una planta hidroeléctrica llamada San Antonio. Se trata del mismo tipo de negocios que pretendían en Veracruz.

Y el encargado de ese soborno, un brasileño de nombre Eduardo de Melo Pinto, estuvo en Veracruz como apoderado legal y director en tres de las empresas de Odebrecht que pretendieron echar a andar una planta generadora de energía eléctrica en Xalapa.

Odebrecht también infiltró a otro de sus hombres de confianza en México. Su nombre es Javier Chuman Rojas quien ha ocupado cargos directivos en el Grupo Metropolitano de Agua y Saneamiento (MAS), en Veracruz. Este personaje está acusado por blanqueo de dinero en una de las investigaciones contra el ex presidente brasileño Luis Inácio Lula da Silva, de acuerdo con el expediente obtenido por Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI).

Concesionan agua 30 años… pese a escándalo

El 9 de junio del 2015, Obredecht Ambiental ganó un contrato para manejar el agua potable en la zona conurbada de Veracruz. El título de concesión por 30 años –incluido en la negociación– no tuvo fecha de inicio por lo que tampoco podía saberse cuándo terminará, según una auditoría hecha por el Órgano Fiscalizador Superior del Estado de Veracruz (ORFIS).

Eso, la falta de una fecha clara de inicio y término, no es la única anomalía del contrato: tiene espacios en blanco, careció de viabilidad técnica, nunca participó el Comité de Adquisiciones e intervino una “persona ajena” a los gobiernos locales –de la cual no se conoce su nombre-, de acuerdo con la revisión correspondiente a la Cuenta Pública 2015.

Cuando en Veracruz se anunció que Odebrecht ganó ese contrato, ya tenía más de un año de haberse destapado en Brasil el caso “Lava Jato”. El órgano de Gobierno del Sistema de Agua y Saneamiento Metropolitano (SAS) anunció como ganador de la licitación pública internacional a Odebrecht Ambiental a pesar de que estaba obligado a buscar un inversionista “de reconocido prestigio y solvencia”, de acuerdo con el dictamen aprobado para su creación por el Congreso del Estado desde el 6 de febrero del mismo 2015.

El Órgano Fiscalizador Superior del Estado de Veracruz (ORFIS) informó a MCCI que las irregularidades encontradas no implicarían sanciones penales ni administrativa y tampoco la rescisión del contrato. Por medio de su dirección de Comunicación Social indicaron que sus observaciones pueden ser o no atendidas por el organismo operador que controla Odebrecht.

Tan sólo 10 días después de que dieron a conocer al ganador de la licitación, Marcelo Odebrecht fue detenido. El viernes 19 de junio de ese mismo año 2015, el dueño y director del Grupo Odebrecht pisó la cárcel acusado de manejar un esquema de sobornos calculado en más de 3 mil millones de dólares.

Este arresto, difundido a nivel internacional, no impactó en el Golfo de México, al menos no entre las autoridades jarochas. El negocio seguía viento en popa. Tan sólo dos semanas después, el 9 de julio del 2015, los municipios de Veracruz, Boca del Río y Medellín, junto con el SASM firmaron un acuerdo con Odebrecht Ambiental para constituir la empresa Grupo Metropolitano de Agua y Saneamiento, conocida como MAS.

Es decir, autoridades locales, junto con un organismo desconcentrado del Gobierno Estatal –en ese momento encabezado por Duarte– y Odebrecht, se convirtieron en socios.

Grupo Ambiental Odebrecht –fundado en Brasil– ha tenido en estos años un co-inversionista llamado Interagbar de México, filial de la española Aguas de Barcelona. Pero los nombres de estos consorcios no están a simple vista. Ambos conformaron la firma Grupo Ambiental Pro Veracruz, y bajo ese nombre, han aparecido como accionistas mayoritarios, según puede constatarse en registros públicos.

El 17 de julio del año 2015 estos socios decidieron formalizar su participación en el MAS ante la Notaría Pública 14, ubicada en la capital veracruzana. En el acta –a la que se tuvo acceso para este reportaje- anotaron que Grupo Ambientalista Pro Veracruz “aún estaba en trámite” ante el Registro Público de la Propiedad en la ciudad de México por “lo reciente de su otorgamiento”.

Pero la prisa no incluyó un trato igualitario. Odebrecht y Aguas de Barcelona tendrían el control accionario y, desde luego, también financiero.

“(…) Toda vez que el actual déficit de operación impide al SASM y a los municipios realizar aportaciones económicas para cubrir su participación accionaria. El socio (las empresas) asumirá el pago de éstas”, se indicó en la página 6 el acta firmada por la notaria Gorgina Fortis Cedillo.

Cuando diciembre del 2016, exejecutivos de Odebrecht confesaron ante una Corte federal en Nueva York, Estados Unidos, haber entregado sobornos en México por 10.5 millones de dólares, el alcalde de Veracruz, Ramón Poo Gil, dijo: “Aquí estoy ante prueba de balas (…) En el caso específico de la concesión de lo que es el agua, no hubo ningún acto de esa índole y te lo digo yo”.

No me quiero ir de Veracruz: Marcelo Odebrecht

Marcelo Odebrecht se sentía como en casa cuando visitaba Veracruz. En octubre del año 2013, expresó en español: “Si me quedo acá más tiempo, no me quiero salir”. En ese momento estaba en una reunión de trabajo en la planta Etileno XXI, en Coatzacoalcos, acompañado del gobernador Javier Duarte y de Emilio Lozoya, entonces director de Pemex, quien fue señalado ante el Supremo Tribunal de Brasil por presuntamente haber pedido un soborno de 5 millones de dólares. (Ver aquí documento)

Lozoya ha negado ese hecho por medio de cartas enviadas a medios de comunicación. Incluso amenazó con demandar quien lo haya difamado. MCCI obtuvo una copia de esa declaración incriminatoria hecha por Hilberto Mascarenhas, alias el “El Tío Bel”, quien era el responsable del departamento de sobornos de Odebrecht en la cual identificó a un testigo: Luis Weyll, entonces director en México de esa compañía.

En aquella reunión en Veracruz –en octubre del 2013- Marcelo Odebrecht, Lozoya y Duarte, acompañados de un grupo de funcionarios locales y de Pemex, realizaron una visita a la planta de Etileno XXI, uno de los negocios más redituables del consorcio brasileño, cuyas ganancias serán de unos 2 mil millones de dólares anuales.

En esa misma ocasión, Marcelo Odebrecht también visitó al Presidente Enrique Peña Nieto en Los Pinos. Un año y ocho meses más tarde, fue arrestado en Brasil acusado de corrupción y lavado de dinero. Actualmente, purga una condena de 19 años.

La concesión para el manejo y el cobro del servicio de agua potable por 30 años está vigente. Javier Chuman Rojas ha aparecido ante la prensa de Veracruz como el representante legal del consorcio Odebrecht-Aguas de Barcelona. En algunas ocasiones se la ha identificado también como representante, pero del grupo MAS, en el cual las dos firmas trasnacionales participan asociadas con tres municipios y un organismo descentralizado del Gobierno Estatal, el SASM.

Directivo veracruzano, acusado en Brasil de lavado de dinero

Chuman Rojas cuenta con pasaporte peruano y ha permanecido en México como “residente temporal”, de acuerdo con la forma migratoria folio 10809564. En documentos obtenidos para esta investigación periodística, consta que este mismo personaje se ha presentado como el representante general del Grupo Pro Ambiental Veracruz, del que forma parte Odebrecht. Su domicilio -inscrito ante la Notaría 14 de la capital veracruzana- está en un edificio de oficinas ubicado Monte Elbruz 132 interior 301 en la colonia Insurgentes Chapultepec Morales, en la ciudad de México.

Él mismo firmóla propuesta para la licitación pública internacional LPI-SAS-DAF-001715, a nombre de Odebrecht-Ambiental (ubicada en Brasil) y de Intergabar México.

El 17 de julio del 2016, el Grupo Metropolitano de Agua y Saneamiento (MAS) inició operaciones con una inversión de 10 mil 400 millones de pesos. En una ceremonia inaugural, el alcalde porteño Ramón Poo Díaz –afiliado al PRI– dijo que atenderían a 40 mil familias y colocaría drenaje para 20 mil más. Además, prometió que las tarifas por el servicio del agua no subirían en el resto de ese año y tampoco el siguiente, es decir el 2017.

En ese banderazo de salida, Ramón Poo no mencionó que las autoridades –incluido él mismo– no tendrían control sobre las acciones de la empresa porque estaban en quiebra.

Pero hay algo más que, en ese momento, pasó un tanto inadvertido. La prensa local consignó la presencia del peruano Javier Chuman Rojas, como director del MAS. Menos de tres meses después, este personaje fue acusado por lavado de dinero en Brasil, en una de las vertientes del caso “Lava Jato”.

Su nombre está incluido en la investigación contra el expresidente Luiz Inacio Lula Da Silva por haber gestionado préstamos ilegales a Odebrecht con recursos públicos a través del Ministerio de Desarrollo Industrial y de Comercio así como del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) para proyectos en Angola, África.

El juez federal, Vallinsey de Sousa Oliveira, consideró que las pruebas aportadas por el Ministerio Público Federal demostraban que un sobrino de Lula, Taiguara Rodrigues Dos Santos, se encargó de canalizar el dinero a Odebrecht por medio de una empresa fachada llamada Exergia.

Lula no sólo influyó para los préstamos como mandatario. Ya como expresidente dio conferencias en Angola para promover las inversiones de Odebrecht. A cambio, el dueño del consorcio,  Marcelo Odebrecht  pagó 30 millones de reales (unos 9.4 millones de dólares)  en sobornos a los implicados en esta trama.

En la etapa de investigación, la Policía Federal de Brasil obtuvo contratos firmados por Javier Chuman Rojas como representante de Odebrecht para la construcción de la autopista Catata-Lóvua (ubicada al norte de Angola). El juez Vallinsey de Sousa Oliveira valoró este documento como una prueba para acusarlo por blanqueo de dinero.

Peña, Fidel Herrera y Duarte: encuentros en Brasil

Odebrecht ha tenido oficinas en la Ciudad de México, pero su corazón financiero está en Veracruz, en donde estableció su base de operaciones a partir de 2010, justo el año en que empezaron a fluir los sobornos en México, según han confesado en una corte de Nueva York altos ejecutivos de la compañía.

El arribo de Odebrecht a Veracruz ocurrió bajo el cobijo del gobernador Fidel Herrera, y su expansión se dio durante la administración de su sucesor, Javier Duarte. Actualmente, el grupo brasileño opera en Veracruz bajo al menos 14 nombres o razones sociales, según consta en actas obtenidas para esta investigación.

En otros países, la constructora financió campañas políticas a cambio de contratos de obra, y su incursión en Veracruz ocurrió en plena campaña electoral, en la que Javier Duarte fue electo el sucesor de Fidel Herrera en la gubernatura.

El 22 de mayo de 2010, Fidel Herrera se reunió por primera vez en Sao Paulo, Brasil, con Marcelo Odebrecht y con su mano derecha, Roberto Ramos Prisco, ambos involucrados en la red de corrupción. Ese día, Duarte cumplía dos semanas como candidato del PRI a la gubernatura.

Un mes antes, en la primera semana de abril de 2010, el entonces gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, también tuvo su primer contacto con Odebrecht. Durante una gira por Brasil, le expuso en qué tipo de proyectos pudieran participar como la construcción de carreteras y en la ampliación del aeropuerto de Toluca.

Apenas asumió la gubernatura, Javier Duarte siguió sus pasos, y el 4 de agosto de 2011 también viajó a Sao Paulo para reunirse con el mismo Marcelo. Ambos se volvieron a encontrar en Veracruz el 24 de octubre de 2011, en momentos en que el país vivía días de efervescencia política, por la campaña presidencial.

Justo dos años después, en octubre de 2013, Odebrecht retornó a México y primero acudió como invitado a la residencia oficial de Los Pinos, donde ya despachaba Enrique Peña, y luego viajó a Veracruz, donde se reunió con Javier Duarte, y con el director de Pemex, Emilio Lozoya.

El 21 de mayo de 2014, cuando ya se había hecho pública la investigación Lava Jato en Brasil, Marcelo Odebrecht volvió a Veracruz para reunirse –otra vez- en privado con Javier Duarte.

Gobierno de Peña le otorga permisos

A partir de 2010, el consorcio brasileño instaló en Veracruz ocho subsidiarias para dar seguimiento a un contrato con Pemex para la transformación del gas etano: Braskem México Servicios, Etileno XXI SA de CV, Braskem IDESA SAPI, Braskem IDESA Servicios, Braskem México Proyectos (sociedad financiera de objeto limitado), Braskem México, Ethylene XXI Contractors SAPI de CV y Etileno XXI Services. IDESA es un consorcio mexicano que está asociado en algunas instancias con Odebrecht.

Pero no todo giró en torno a la paraestatal. En Veracruz, Odebrecht creó además las compañías Desarrollo Energético La Antigua SA de CV, Texolo Energía Renovable, Sociedad de Propósitos Múltiples de Xalapa SAPI y Grupo Pro Ambiental Veracruz. Las cuatro están abocadas a la generación de energía eléctrica y, desde luego, a la distribución de agua potable.

El primero de los grandes negocios impulsado por Odebrecht en Veracruz sería la generación de energía eléctrica, para lo que consiguió un socio de mucho peso: la administración de Javier Duarte.

El 19 abril del 2013, Odebrecht y el Gobierno de Veracruz crearon una de las compañías ya referida: la Sociedad de Servicios Múltiples Xalapa. La intención era construir una central hidroeléctrica que fuera alimentada por una presa y un acueducto. Aún no transcurría un mes de conformada legalmente esa firma, cuando crearon otra compañía llamada Desarrollo Energético La Antigua.

Su ingeniería de negocios se asemeja a una matrushka rusa. Una esconde a la otra, pero se trata de los mismos. Desarrollo Energético La Antigua (creada el 7 de mayo del 2013) ha tenido como socios a la Sociedad de Propósitos Múltiples de Xalapa (Odebrecht-Gobierno de Veracruz) y a otra empresa de nombre Texolo Energía Renovable, también conformada por Odebrecht y la misma Sociedad de Propósitos Múltiples.

Desarrollo Energético La Antigua sería la encargada de vender energía a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para lo que construiría una presa “inmediatamente” aprovechando los cauces de los ríos Texolo y Los Pescados, según consta en registros públicos.

La Comisión Reguladora Energía (CRE) otorgó a La Antigua un permiso como “pequeña productora de energía eléctrica” el 10 de octubre del 2013. La autorización está fechada y firmada nueve días después de que Marcelo Odebrecht hiciera una intensa gira por México: primero se reunió en privado con el Presidente Enrique Peña Nieto en Los Pinos y luego visitó Veracruz, acompañado del gobernador Javier Duarte, para supervisar sus negocios con Pemex.

En aquella ocasión fue cuando el millonario empresario dijo: “Si me quedo acá más tiempo, no me quiero salir”. Ocho semanas más tarde, los socios Odebrecht-Gobierno de Veracruz consiguieron otro título para generar energía eléctrica a nombre de Texolo Energía Renovable.

Los dos permisos otorgados en 2013 a La Antigua y a Texolo continúan vigentes, pese al escándalo de corrupción internacional que envuelve a Odebrecht. Un documento de la CRE, fechado el 28 de febrero de 2017, menciona que ambas autorizaciones para generar energía hidroeléctrica en Veracruz, están “por iniciar obras”, con una inversión conjunta de 103 millones de dólares.

El hombre de los sobornos

Eduardo de Melo Pinto Filho, acusado en Brasil de haber participado en el pago de dos sobornos millonarios, era directivo o apoderado tres de las empresas que Odebrecht impulsó para el negocio de la energía.

En Texolo Energía Renovable fungía como director, según consta en actas obtenidas para esta investigación. Mientras que en Desarrollo Energético La Antigua y en la Sociedad de Propósitos Múltiples Xalapa apareció como apoderado legal. En esta última empresa, el gobierno que encabezó Javier Duarte era dueño del 30% de las acciones, y se había comprometido a aportar 355 millones de pesos.

Las tres empresas fueron constituidas entre abril y mayo de 2013 ante el notario Eduardo Francisco García Villegas Sánchez Cordero, de la Ciudad de México, aunque sus domicilios sociales se fijaron en Xalapa, Veracruz, donde fueron inscritas en el Registro Público de Comercio.

En el mismo año en que aparece en las actas constitutivas de estas empresas, Eduardo de Melo Pinto participó en el pago de un soborno millonario a Ivo Cassal, en aquel entonces gobernador del estado brasileño de Rondonia, según consta en un documento del Ministerio Público Federal de Brasil, fechado el 16 de diciembre de 2016 en Río de Janeiro.

El papel que jugó Eduardo de Melo está registrado en el minuto cuatro de un video en el que el ex vicepresidente de Odebrecht, Henrique Serrano do Prado Valladares, confesó el esquema de sobornos en que había incurrido la empresa constructora.

“En 2013, Ivo Cassol pidió dos millones de dólares. El Secretario de Planificación de Rondonia (Joao Carlos Goncálvez Ribeiro) solicitó un millón”, menciona el documento al que tuvo acceso Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad.

En otro documento fechado el 4 de abril de 2017 en Brasilia, el ministro Edson Fachin da más detalles del soborno. Según la acusación, el pago fue para que los funcionarios brasileños favorecieran a Odebrecht en la asignación de obras de una planta hidroeléctrica llamada San Antonio, en la que De Melo Pinto era directivo.

Los pagos se hicieron a través de la oficina de Finanzas Estructuradas de Odebrecht y los beneficiarios fueron identificados con los apodos de “Macaranduba” y “Dallas”.

Odebrecht buscó hacer negocios con la electricidad y el agua potable en Veracruz. El primero de ellos fracasó ante un movimiento social que impidió la construcción de una presa en el río Los Pescados aun cuando ya tenía los permisos del Gobierno de Peña Nieto. No obstante, el servicio del agua potable para el Puerto de Veracruz y dos de sus municipios conurbados está en marcha y Javier Chuman Rojas, el otro personaje investigado en Brasil, ha sido su director general adjunto.

Aquí puedes consultar los documentos  del caso.

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Por qué el año no termina realmente a la medianoche del 31 diciembre (y no siempre dura lo mismo)

La fecha en la que comienza y termina un año no tiene su base en la ciencia, sino que es un sistema, a la larga, "inventado".
31 de diciembre, 2020
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Getty Images
El momento en que comienza y termina el año es una convención.

Brindis y uvas, bailes, resoluciones y rituales… la medianoche del 31 de diciembre es un momento de festejo, esperanza y recuento para millones de personas en todo el planeta.

Un año “termina” y otro “comienza” y, con él, las aspiraciones de un mejor tiempo y de innumerables propósitos y nuevas metas.

Es el último día del calendario gregoriano, el patrón de 365 días (más uno en bisiesto, como 2020) que ha regido en Occidente desde que se dejó de usar el calendario juliano en 1582.

Su paso celebra el fin de un ciclo que ha marcado las cuentas del tiempo para diversas culturas desde hace milenios: una vuelta completa de la Tierra alrededor de su estrella.

“Lo que entendemos tradicionalmente por año, tanto en astronomía como en muchas culturas, es ese lapso que tarda nuestro planeta en darle la vuelta al Sol”, indica el astrónomo y académico Eduard Larrañaga, del Observatorio Astronómico Nacional de la Universidad Nacional de Colombia.

Sin embargo, según explica el también físico teórico a BBC Mundo, la fecha en la que comienza y termina un año no tiene su base en la ciencia, sino que es una convención, o sea un sistema, a la larga, “inventado”.

“Asumir que el año termina a la medianoche del 31 de diciembre y empieza el 1 de enero es una construcción social, una definición que se hizo en un momento de la historia”, dice.

De acuerdo con Larrañaga, dado que la base para la medición de un año es el tiempo que tarda la Tierra en darle la vuelta al Sol, el conteo de cuándo empieza y termina ese ciclo puede ocurrir, en la práctica, en cualquier momento.

“Desde el punto de vista astronómico, no ocurre nada especial el 31 de diciembre para decir que es ahí donde termina el año ni ocurre nada especial el 1 de enero para decir que ahí es cuando comienza“, señala.

“En realidad, a lo largo de la órbita de la Tierra no hay nada especial ni fuera de lo común que ocurra para marcar el cambio de un año”, agrega.

Pero no termina ahí.

La duración exacta que le damos al año de 365 días (o 366 en los bisiestos) es otra convención social.

“En realidad, hay muchas formas de medir la duración de un año” y si se hace de una u otra forma, la duración no es la misma, indica Larrañaga.

Pero ¿cómo es posible?

La duración del año

Desde que fue introducido por el emperador Julio César en el año 46 a. C., el calendario juliano sirvió para contar el paso de los años y la historia en Europa hasta finales del siglo XVI.

Sin embargo, desde entrada la Edad Media, varios astrónomos se dieron cuenta de que con esa manera de medir el tiempo se producía un error acumulado de aproximadamente 11 minutos y 14 segundos cada año.

Fue entonces cuando en 1582 el papa Gregorio XIII promovió la reforma del calendario que usamos hasta el día de hoy e introdujo los bisiestos para corregir los errores de cálculo del calendario juliano.

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Millones de personas celebran el cambio de año este 31 de diciembre.

Larrañaga explica que, desde el punto de vista de la astronomía, base para la definición de lo que es un año, no existe una única unidad de medida, sino al menos cuatro para contar el tiempo que tarda la Tierra en darle una vuelta al Sol.

  • Año juliano o calendario: “Es una convención y se usa en astronomía como una unidad de medida en la que se considera que la Tierra le da la vuelta al Sol en 365,25 días”.
  • Año sideral: “Es el que tarda la Tierra en dar una vuelta al Sol respecto a un sistema de referencia fijo. En este caso, se toma como referencia el grupo de las estrellas fijas y ese año tiene una duración de 365,25636”.
  • Año trópico medio: “En este se toma en cuenta longitud de la eclíptica del Sol, es decir, la trayectoria del Sol en el cielo con respecto a la Tierra a lo largo del año, principalmente en los equinoccios. Y este dura un poco menos que el año sideral, 365,242189 días”.
  • Año anomalístico: “La Tierra, al igual que los otros planetas, se mueve en elipsis. Esa elipsis hace que el Sol en algunas ocasiones esté más cerca y más lejos de la Tierra. Pero hay un punto donde ambos están lo más cerca posible, el llamado perihelio”. Y el año anomalístico es el tiempo transcurrido entre dos pasos consecutivos de la Tierra por su perihelio. Dura 365,2596 días”.

Si bien Larrañaga señala que todos están sobre el orden de los 365 días, asumir que este es el periodo exacto de la duración de un año se vuelve una simplificación.

Pero además, no tiene en cuenta otro factor.

“Hay otra cuestión, y es que, aunque tenemos esos cálculos, no todos los años duran lo mismo, no tienen la misma duración cada vez“, dice.

El largo de los años

De acuerdo con el experto, si bien los astrónomos han tratado de calcular con precisión a través de los siglos el tiempo que tarda la Tierra en darle una vuelta al Sol, existe un problema básico que les impide obtener un número definitivo.

“Hay que tener en cuenta que la duración de los años nunca es igual debido a que en el Sistema Solar todo cambia. Tomemos el año anomalístico: mientras la Tierra se mueve alrededor del Sol, el perihelio cambia como resultado de la acción gravitatoria de otros planetas, como Júpiter”, dice.

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La influencia gravitatoria de los planetas y el movimiento de la Tierra hacen que la duración del año no sea igual siempre.

El físico teórico señala que algo similar ocurre con el llamado año trópico medio, que mide el intervalo de tiempo entre dos pasos consecutivos del Sol por el punto Aries o equinoccio de primavera, o con el sideral.

“El año trópico medio también cambia, dado que depende del eje de la Tierra, que está torcido. Es como un trompo que va balanceándose. Entonces, la fecha y el momento del equinoccio también es diferente”, dice.

“Y si comparamos cuánto duraba el año sideral en 2020 con cuánto duró en el 1300 seguramente notaremos una diferencia. Siempre estaría en torno a los 365 días, pero no sería la misma duración exacta, porque el movimiento de la Tierra no es siempre el mismo”, agrega.


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