¿Hacia dónde va Venezuela?: 4 posibles escenarios que pueden derivar de la ola de protestas
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¿Hacia dónde va Venezuela?: 4 posibles escenarios que pueden derivar de la ola de protestas

Venezuela vive una nueva ola de protestas y estos son cuatro posibles resultados que podrían tener las movilizaciones, de acuerdo con analistas.
AFP
Por Daniel Pardo // BBC Mundo (bbcmundo)
26 de abril, 2017
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”Eso es lo que viene”, suelen decir en Venezuela en sus conversaciones informales sobre el desenlace que tendrá el proceso político de este país.

Lo dicen con rotunda certeza: que habrá un golpe de Estado, una intervención extranjera, una “matazón”.

Pero los venezolanos saben bien que predecir el futuro, por mucho que les guste, es tan o más difícil acá que en cualquier parte del mundo.

Acá todo puede pasar”, de hecho, es otra de sus frases sentenciosas.

Y en medio de la ola de protestas que viven y en la que según la fiscalía 26 personas han muerto y cientos han resultado heridas, dibujar escenarios es, también, profundamente complicado.

Bomba de opositoresAFP
Hay grupos opositores cada vez más violentos y radicales. Lo que pase con ellos puede definir lo que venga.

Acá hay más ruido que señales”, considera Luis Vicente León, un consultor y encuestador que viaja por el mundo describiendo sus escenarios de la problemática venezolana.

Pese a la dificultad –y partiendo de la certeza de muchos en que la crisis económica y social solo parece empeorar a medida que pase el tiempo–, en BBC Mundo recogemos los cuatro posibles escenarios que más consenso generan entre los expertos.

1. Más confrontación en Venezuela

No es algo de ahora que la violencia criminal y la conflictividad social se han vuelto común en Venezuela, donde hay un promedio de 60 homicidios al día, según cifras oficiales, y 18 protestas diarias, según el Observatorio de Conflictividad Social.

Pero la violencia política de este mes puede recrudecerse o alargarse, coinciden analistas.

“El escenario más probable es que venga mayor represión y autoritarismo”, opina Nicmer Evans, politólogo y activista de izquierda que en tiempos recientes se ha alejado del oficialismo.

Evans está seguro de que en esta nueva ola de protesta algunos grupos radicales de la oposición están “armados, apertrechados, estructurados y financiados”.

Protesta en VenezuelaAFP
La represión no ha logrado, esta vez, mitigar el poder de convocatoria de la oposición. Pero puede pasar.

“Pase lo que pase, es poco probable que los grupos radicales de ambos bandos se queden tranquilos o cedan fácilmente”, añade Luis Vicente León.

Pero la pregunta, insiste, es si ese enfrentamiento va a ser generalizado o focalizado: “La presión popular, si es masiva y organizada, se puede traducir en ingobernabilidad y cambios políticos, pero también puede dar con un escenario de guerra de guerrillas que se mantiene en el tiempo”.

2. No pasa nada

Los conflictos políticos que generan violencia, se dice, solo pueden resolverse con pactos, negociación y concesiones de ambas partes.

Pero un escenario en el que no hay una solución al problema no es descartable en Venezuela.

“En Colombia, Perú o Siria la problemática se mantuvo en el tiempo sin que se generara una solución”, dice León.

OposicionAFP
La oposición luce unida, pero la violencia de las protestas puede opacar su cometido.

La escasez de productos básicos y medicinas se han vuelto cosa común en Venezuela, hasta el punto de que muchos ya ven hacer fila por horas para comprar como parte de su rutina.

Aunque los analistas aseguran que en este escenario la violencia política se mantendría, también es probable que se focalice y se vuelva parte de la normalidad.

3. Restablecimiento de pactos y diálogo

La oposición dice que, para sentarse a dialogar y llamar a su gente a dejar la protesta, el gobierno debe mostrar algún tipo de gesto de buena voluntad.

Esto puede ser liberar a quienes considera presos políticos o restablecerle los poderes reales a la Asamblea Nacional, así como agilizar la renovación de los poderes electoral y judicial.

El gobierno ha llamado al diálogo en busca de una solución negociada, pero la oposición duda de su credibilidad y dice necesitar hechos concretos.

El poder de Maduro es militar, económico e institucional, pero su apoyo popular es cada vez menor.AFP
El poder de Maduro es militar, económico e institucional, pero su apoyo popular es cada vez menor.

Además, los anteriores casos en que la oposición apostó al diálogo fueron vistos por sus simpatizantes como fracasos que solo le dieron tiempo al gobierno.

Es probable que en este momento haya algún nivel de negociación”, afirma Evans.

“No se puede descartar que el gobierno descomprima la tensión de la calle y le dé esperanza a la oposición llamando a elecciones presidenciales en 2018 y aliste, luego, una rearquitectura de los partidos que le permita llegar a los comicios sin oposición o con ventaja”, dice el politólogo.

4. Golpe de Estado o renuncia de Maduro

Los analistas coinciden en que quizá los dos escenarios que más mencionan los venezolanos de a pie, desenlaces terminales o tajantes, son los menos probables.

Por un lado está la posibilidad de un golpe de Estado perpetrado por militares.

Es posible, señalan, que el ejército genere presión al gobierno para que evite escenarios de violencia dándole a la oposición algún tipo de espacio.

Maduro y militaresAFP
Maduro se ha rodeado de militares en su gobierno y les ha dado poderes y beneficios.

Las declaraciones de la fiscal, Luisa Ortega Díaz, que ha llamado al gobierno a respetar el orden constitucional, pueden generar una suerte de consenso entre poderes estatales que no quieren que el país adopte una senda autoritaria.

Sin embargo, en parte gracias a la alianza cívico-militar que Maduro ha afianzado poniendo decenas de militares en cargos ministeriales, los analistas creen que es poco probable que el ejército se organice para tumbar al presidente.

Maduro, por otro lado, puede renunciar.

“Claro, una posibilidad es que el gobierno, sin el apoyo de los militares y con gran acuerdo internacional, se siente a negociar su renuncia y deje todo el poder que tiene”, dice León.

Aunque León agrega, casi convencido: “No creo que vaya a pasar”.

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NOOA

La Niña está de regreso: qué es y qué significa para el clima en América Latina

El fenómeno climático responsable de crudos inviernos y grandes sequías en todo el mundo ha llegado nuevamente y sus efectos se sentirán por varios meses.
NOOA
18 de octubre, 2021
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La Niña está de vuelta por segundo año consecutivo.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos anunció el jueves que el fenómeno climático responsable de crudos inviernos y grandes sequías en todo el mundo ha llegado nuevamente y hará sentir sus efectos por varios meses.

Según la NOAA, tras un periodo de relativo equilibrio atmosférico desde inicios de año, La Niña se intensificará durante las próximas semanas y no comenzará a debilitarse hasta la primavera de 2022, lo que puede tener un impacto en las lluvias, el final de la temporada de huracanes y la intensidad del próximo invierno boreal.

“Las condiciones de La Niña se han desarrollado y se espera que continúen con un 87% de probabilidad entre diciembre de 2021 y febrero de 2022“, indicó la agencia.

De acuerdo con el comunicado, los expertos comenzaron a notar que el evento climático se aproximaba en el último mes, cuando detectaron varios factores que apuntaban a su desarrollo entre ellos:

  • temperaturas de la superficie del mar por debajo del promedio en el Pacífico ecuatorial
  • anomalías térmicas en la mayor parte del Océano Pacífico central y oriental
  • anomalías en vientos del este en niveles bajos y en los vientos del oeste en los niveles superiores de la atmósfera.

Aunque generalmente los signos de su activación comienzan a detectarse en el verano boreal, ahora, como ocurrió en 2017, La Niña comenzó a manifestarse entrado el otoño.

“Nuestros científicos han estado rastreando el desarrollo potencial de La Niña desde este verano, y fue un factor en el pronóstico de la temporada de huracanes por encima de lo normal que hemos visto desarrollarse”, dijo Mike Halpert, subdirector del Centro de Predicción del Clima de la NOAA.

Pero ¿qué es la Niña y cómo afecta al clima de nuestro planeta y a América Latina?

La Niña

Para entender qué es La Niña es preciso explicar el fenómeno más general en el que se engloba: el llamado evento ENOS o El Niño-Oscilación del Sur.

El Niño es un patrón climático que causa un debilitamiento de los vientos alisios en el hemisferio sur del Pacífico.

Esos vientos, cuando son normales, arrastran las aguas superficiales desde las costas hacia el océano y esto provoca que las aguas frías de las profundidades surjan allí.

Cuando El Niño está activo, el agua del océano en la zona ecuatorial está más caliente.

BBC
Cuando El Niño está activo, el agua del océano en la zona ecuatorial está más caliente.

Esa agua fría es lo normal en la zona ecuatorial de la costa de Sudamérica.

Cuando esos vientos alisios se debilitan cesa ese proceso, al agua caliente se acumula y se produce un aumento de la superficie del mar en la costa de Perú y Ecuador, principalmente.

Ahora bien, cuando los alisios son muy fuertes y se refuerza la subida de esa agua fría en la zona ecuatorial y la temperatura del mar está por debajo de lo normal, comienza a manifestarse el fenómeno de La Niña, que viene a ser un patrón climático opuesto a las condiciones de El Niño.

Generalmente, entre las dos fases, ocurre un periodo llamado “zona neutra” (en la que nos encontrábamos hasta hace poco) en la que ninguno de los dos eventos están notablemente activos y las temperaturas están sobre el promedio.

¿Cuáles son sus efectos?

Los efectos de La Niña y el Niño, que van desde sequías a inundaciones, de lluvias intensas a huracanes, dependen siempre de la zona de la oscilación: puede producir indistintamente sequías en Latinoamérica, nevadas intensas en la zona norte de Estados Unidos o sequías en Australia o en las islas del Pacífico.

Y aunque siguen patrones, esto no implica que cada vez que se activen las condiciones se manifiesten de la misma manera: ningún evento de La Niña es como otro.

Aunque los pronósticos más certeros para la actual temporada se conocerán a finales de este mes, la NOAA y otras organizaciones meteorológicas de América Latina prevén “una La Niña de intensidad moderada“.

Esto, sin embargo, no predice por sí mismo las condiciones en las que se manifestará dado que datos históricos revelan que ha habido casos de sequías más severas en eventos débiles o moderados de La Niña que en eventos fuertes a intensos.

En años anteriores, el fenómeno se ha manifestado muy débil, aunque desde 2020 se comenzaron a experimentar síntomas de un potencial fortalecimiento como fue la larga temporada de huracanes del Atlántico, condiciones de sequía en América del Sur y fuertes lluvias en Centroamérica y el norte de Suramérica.

Cómo afectará a América Latina

Generalmente, La Niña se manifiesta en dos formas totalmente diferentes en América Latina: lluvias intensas y abundantes, aumento del caudal de los ríos y posteriores inundaciones en Colombia, Ecuador y el norte de Brasil; y en condiciones de sequía en Perú, Bolivia, el sur de Brasil, Argentina y Chile.

Varios de estos últimos países viven desde el pasado año una intensa sequía, que ha afectado los cultivos, ha secado ríos e impactado la generación hidroeléctrica.

Ahora se teme que La Niña retrase aún más la temporada de lluvias en el Cono Sur y haga de 2022 un año aún más seco.

Mientras, en el noreste de América del Sur han ocurridos deslaves en varios países y en otros, como en Colombia, las represas se encuentran en un 86% de capacidad, casi el doble de los niveles de hace un año, lo que es considerado históricamente alto.

Río Paraná

Getty Images
La sequía ha afectado a varios países de América Latina y ha “secado” ríos como el Paraná.

La NOAA ha señalado que La Niña puede influir en los últimos meses de la actual temporada ciclónica en el Atlántico, que ha sido particularmente activa.

En México, las autoridades meteorológicas indicaron que una nueva activación del evento podría traducirse en una extensión del periodo de lluvias hasta finales de noviembre, así como precipitaciones intensas en algunas partes del país en las que no son frecuentes y luego, un invierno más seco.

En Centroamérica, por su parte, el Comité Regional de Recursos Hidráulicos había pronosticado desde el verano que La Niña podría traer a la región “condiciones más lluviosas que lo normal”, principalmente en la frontera de México con Guatemala, el sur de El Salvador; la parte central de Honduras y en el Pacífico de Costa Rica y Panamá.

La Niña anterior ocurrió durante el invierno de 2020-2021 y con anterioridad, entre 2017 y 2018.

El último evento El Niño tuvo lugar entre 2018 y 2019.


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