Zacatecas enfrenta crisis de inseguridad por homicidios en primeros 7 meses del gobernador Tello
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Zacatecas enfrenta crisis de inseguridad por homicidios en primeros 7 meses del gobernador Tello

Del 1 de enero de este año al 7 de abril se tenían contabilizados 173 asesinatos en la entidad, de acuerdo con las autoridades.
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Por Gerardo Romo
24 de abril, 2017
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Zacatecas.- Los primeros 7 meses de la administración del gobernador Alejandro Tello en Zacatecas se han caracterizado por una constante: homicidios, enfrentamientos a balazos entre grupos rivales de la delincuencia organizada y zozobra entre la población a causa de la violencia.

Esta administración, que tiene como eslogan un “Gobierno diferente”, no ha podido serlo al menos en materia de seguridad pública.

Los recientes hechos de violencia reflejan que el gobernador de extracción priista y su gabinete de seguridad no han podido revertir los crímenes ocurridos en varios municipios de este estado que, la noche del martes pasado, alcanzó su nivel más alto cuando dos grupos rivales de la delincuencia organizada se enfrentaron a balazos en Nochistlan, municipio colindante con Jalisco.

Los pobladores aseguran que la refriega duró hora y media, las autoridades indican que sólo media, lo que es un hecho es que se encontraron más de mil 500 casquillos percutidos de armas de grueso calibre y se detonaron por lo menos 6 granadas.

Tras el enfrentamiento las autoridades, que llegaron cuando la batalla había concluido, no reportaron heridos ni muertos.

Asesinatos a la alza

En enero de este año la cifra de muertos cerró en 75, el mes más violento del que Zacatecas tenga memoria, al menos en los últimos 3 sexenios.

De acuerdo con Marco Vargas, vocero de Seguridad Pública de Zacatecas, del 1 de enero de este año al 7 de abril se tenían contabilizadas 173 ejecuciones.

El corredor de Zacatecas identificado como más violento por la Secretaría de Seguridad Pública y la Procuraduría de Justicia (PGJE) abarca los municipios de Guadalupe, Zacatecas, Fresnillo, Enrique Estrada, Calera , Ojocaliente  y Jerez.

Aunque también han ocurrido hechos violentos en Valparaíso, Sombrerete, Villa de Cos, Pánuco, entre otros. Desde el sexenio de la perredista  Amalia García (2004-2010) se decía que no había municipios sin presencia del crimen organizado.

El procurador de Justicia del Estado, Francisco Murillo Ruiseco, afirmó  en concordancia con declaraciones del gobernador Alejandro Tello que “casi el 98  por ciento de los homicidios” ocurridos en Zacatecas “tienen vínculos con la delincuencia organizada”.

Aun cuando muchos de los casos no han sido resueltos, las estimaciones que hacen las autoridades de justicia son por el tipo de características del homicidio. Personas con “tiro de gracia”, huellas de tortura y mensajes a bandas rivales.

El recuento de los daños

Al recuento de balaceras y víctimas, hay que sumarle las 5 bolsas con restos humanos que elementos de la Procuraduría General de Justicia del Estado  (PGJE) encontraron el pasado 8 de abril en la comunidad de Martínez Domínguez, y otras 2 bolsas más, 48 horas después, con similares características,  en la comunidad de “El Bordo”, ambas del municipio de Guadalupe.

El 19 de abril, un hombre fue acribillado con 12 balazos en la avenida México del municipio de Guadalupe.

El 16 de abril, asesinaron a dos personas más en distintas comunidades, y se encontró una bolsa más con restos humanos en el municipio de Guadalupe;  el 13 de abril asesinaron a un  hombre en el municipio de Sombrerete, colindante con Durango.

Y también fueron encontradas sin vida y con  signos de tortura dos mujeres en el municipio de Calera, esto en la segunda semana de abril.

Además, el viernes 14 de Abril, en la colonia Colinas del Padre, hombres armados alrededor de las 14:45 horas asesinaron a dos personas e hirieron a una más.

Además se reportó el hallazgo del cadáver de una mujer de entre 20 y 22 años de edad.

Así, en lo que va de la administración tellista la cifra de hombres y mujeres asesinados en Zacatecas  asciende a por lo menos 350 personas, de acuerdo al recuento oficial y los hechos registrados en medios.

El sábado 22 de abril se registró una persecución entre ministeriales y hombres armados que dejó 2 personas muertas y un herido.

De acuerdo a cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública, de septiembre a diciembre de 2016, en los primeros meses de la administración tellista, se abrieron 158 carpetas de investigación por casos de homicidios dolosos.

El debate de la inseguridad al Congreso

La inseguridad que se vive en Zacatecas debido a una lucha de grupos criminales rivales, según la versión oficial, es un tema que en diferentes ocasiones ha sido debatido en el Congreso local, donde legisladores de oposición han pedido la renuncia del gobernador Tello.

En la sesión del Congreso local del pasado jueves 20 de abril, la diputada Isaura Cruz pidió la renuncia del gobernador Alejandro Tello bajo el argumento de que “ha incumplido con el contrato por Zacatecas” que firmó en materia de seguridad ante notario público.

Y es que fue el propio gobernador quien, como candidato, prometió irse del cargo en caso de no poder contrarrestar los problemas que aquejan el estado, con el eslogan: “Si no puedo me voy”.

“El estado de Zacatecas está agonizando  ante el crimen organizado, si el gobernador no puede, que cumpla con su palabra y se vaya”, exigió la legisladora.

Mientras la diputada de Morena pedía la renuncia del gobernador Tello, se reportaba el hallazgo de 3 cadáveres en el municipio de Trancoso y el asesinato de un hombre en la colonia Valle de Dorado en Guadalupe.

De esta manera el gobierno de Alejandro Tello, que desde su campaña se jactó que gobernaría “diferente” y prometió renunciar en caso de no poder con los problemas que aquejan a Zacatecas, enfrenta una grave crisis de seguridad.

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¿Es la inflación más dañina que la recesión?

Las medidas que toman las autoridades para detener la inflación, como subir el costo de los créditos, le ponen un freno a la economía. Si las tasas de interés son demasiado altas y el freno económico demasiado profundo, puede llegar una recesión.
11 de agosto, 2022
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Hay que apagar el fuego antes de que se salga de control.

Esa parece ser la consigna de los países afectados por la gigantesca inflación que recorre el mundo y que ha llegado a máximos históricos en décadas.

Con Alemania marcando el nivel más alto en casi medio siglo -en medio de una crisis energética derivada de la guerra en Ucrania-, Estados Unidos y Reino Unido en el más alto nivel de los últimos 40 años y América Latina también bajo presión por la escalada en el costo de la vida, los bomberos están trabajando a toda velocidad.

Bomberos encargados de la política fiscal y monetaria de los países que intentan apagar una hoguera sin descuidar otro foco de incendio: la recesión.

Empleado de un fondo de inversiones mira varias pantallas de computadora

Getty Images

Pues bien, ¿qué tiene que ver la inflación alta con una recesión económica?

Mucho. Cuando se dispara la inflación, los bancos centrales suben las tasas de interés (el costo de los créditos) para desincentivar la compra de bienes o servicios.

Es una política que busca reducir el consumo y las inversiones con la esperanza de que bajen los precios.

Con este mecanismo se controla la inflación pero, al mismo tiempo, se frena el crecimiento económico.

Si el frenazo es demasiado grande, la economía se estanca y aumentan las posibilidades de que el país entre en recesión.

Trabajador estadounidense

Getty Images

Frente a este dilema las autoridades tienen que hacer de equilibrista y preguntarse: hasta dónde puedo subir las tasas de interés sin ahogar demasiado la economía.

Y ese equilibrio precario entre inflación y recesión es lo que tiene a los economistas tratando de apagar un incendio sin echarle leña al otro.

De ahí viene la pregunta: ¿es peor la inflación o una recesión económica?

El mal menor

No es tanto cuál es peor, sino qué es lo primero que hay que atajar. Yo creo que un país que quiere mantener su estabilidad macroeconómica, no puede permitirse una inflación elevada”, argumenta Juan Carlos Martínez, profesor de Economía en la universidad IE Business School, España.

“Una recesión es un mal menor comparado con una inflación persistente en la economía”, dice en diálogo con BBC Mundo.

cONSUMIDORA CON CAJA DE FRESAS EN LA MANO

Getty Images

Benjamin Gedan, director adjunto del Programa Latinoamericano del centro de estudios Wilson Center y profesor de la Universidad Johns Hopkins, en EE.UU., también argumenta que disminuir el costo de la vida es algo prioritario.

Las dos cosas son malas, pero la inflación es más difícil de superar en muchos casos”, apunta el experto.

Una inflación crónicamente alta, agrega, le impone muchos costos a una sociedad.

No solo se trata del frenazo económico. “También crea tensiones sociales, ya que los trabajadores exigen aumentos salariales recurrentes, los propietarios exigen subidas del alquiler y los comerciantes deciden aplicar repetidos aumentos de precios”, le dice Gedan a BBC Mundo.

Desde otra perspectiva, José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y Crecimiento Económico (IDIC) de México, agrega al debate que controlar una inflación elevada puede tomar muchos años, mientras que las recesiones, al menos en los últimos años, se han podido superar más rápidamente.

Persona comprando gasolina en Estados Unidos

Getty Images

“En este momento es fundamental contener la inflación porque las experiencias de los últimos 50 años nos muestran que una espiral inflacionaria acaba desencadenando una recesión”, le dice el economista a BBC Mundo.

“Se puede atajar una recesión sin que esto implique inflación, pero en el otro caso, la inflación termina provocando una crisis”.

Estados Unidos, por ejemplo, “está pagando el costo de un error”, agrega, porque las autoridades dejaron pasar mucho tiempo antes de subir las tasas de interés para controlar el consumo y la inversión.

De esa manera, la demanda siguió alta y los precios continuaron escalando, señala de la Cruz, sin que se eliminaran los incentivos para seguir gastando.

¿Qué pasa en América Latina?

Tal como está ocurriendo en otras partes del mundo, Latinoamérica también ha sufrido la ola inflacionaria.

En países como Chile, la inflación se disparó a un histórico 13,1% (la mayor en casi tres décadas), seguido por Brasil y Colombia (superando los dos dígitos), mientras países como Perú y México, donde la espiral inflacionaria es un poco menor, también han sufrido las consecuencias de precios que están dejando huellas aún más profundas en los sectores más vulnerables.

Mujer en supermercado, foto genérica.

Getty Images

Argentina, que sufre un problema crónico de inflación, tiene la herida abierta con un aumento anual del costo de vida de 64%.

Ante este escenario, los bancos centrales de la región han aplicado históricos aumentos de las tasas de interés para tratar de sacarle la presión a la olla.

En los buenos tiempos económicos, muchos gobiernos solían ponerse como meta inflacionaria un rango de entre 2% a 4%.

Pero ahora que el costo del crédito está disparado, esas metas se esfumaron, al menos por ahora.

Brasil, por ejemplo, tiene sus tipos de interés en 13,7%, mientras que en Chile el costo de los préstamos escaló a un máximo histórico de 9,7% y en Colombia al 9%.

Pocas ganas les quedan a los consumidores que aspiraban a comprarse una casa con un crédito bancario, o a los empresarios que pensaban renovar equipos, ampliar sus operaciones o iniciar nuevos proyectos de inversión.

Manos con billetes chilenos

Getty Images

Claramente la época del “dinero barato”, es decir, de los préstamos más asequibles, quedó en el pasado.

Tan veloz y profundo han sido el aumento del costo del crédito, que los economistas esperan ver resultados prontamente.

De hecho, en países como Estados Unidos o Brasil, la inflación dio una tregua y disminuyó levemente, aumentando las expectativas de que los precios podrían estar alcanzando sus niveles máximos.

¿Quiénes son los más perjudicados con la inflación?

“Lo peor de todo es que la inflación es un impuesto sobre los pobres, que tienen escasos ahorros y normalmente trabajan en el sector informal, con poca capacidad para proteger su poder adquisitivo”, explica Gedan.

“Dada la pobreza generalizada de la región y el gigantesco sector informal, los impactos de la inflación son particularmente severos en América Latina”, apunta.

Trabajadora colombiana en empresa textil.

Getty Images

En ese sentido, las autoridades no han dudado en subir las tasas, especialmente por los episodios de escalada de precios en Latinoamérica en las décadas pasadas.

“Es que dados los traumas pasados ​​de la región con la hiperinflación y el deseo de conservar la credibilidad ganada con tanto esfuerzo de los bancos centrales, no sorprende ver medidas rápidas en muchos países para frenar los aumentos de precios”, dice el experto.

El debate en Estados Unidos

Si bien inflación y recesión son dos amenazas económicas de alto calibre, en Estados Unidos el debate se ha centrado en cuánto y a qué velocidad la Reserva Federal (el equivalente al banco central en otros países) debe seguir subiendo las tasas para detener la escalada de los precios.

Criticada por no haber actuado antes, la Fed se ha embarcado este año en una serie de subidas de los tipos de interés.

Y como esas subidas le ponen un freno a la economía, la pregunta que muchos se hacen es si Estados Unidos caerá o no caerá en una recesión con todas sus letras.

Porque ya está atravesando lo que se conoce como una “recesión técnica”, equivalente a dos trimestres seguidos de contracción económica.

Foto genérica de buque carguero con contenedores y bandera de Estados Unidos.

Getty Images

Pero en EE.UU. esos números rojos no representan una verdadera recesión, según los estándares que se utilizan en ese país.

El árbitro que la define, por decirlo de alguna manera, es una organización independiente: la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés).

En ella participan destacados economistas que se reúnen regularmente y analizan todas las variables que pueden incidir en un proceso recesivo.

La definición que ellos utilizan está lejos de ser una fórmula matemática: “Una disminución significativa en la actividad económica que se extiende por toda la economía y dura más de unos pocos meses”.

El enfoque del comité de economistas es que, si bien cada uno de los tres criterios (profundidad, difusión y duración) debe cumplirse individualmente hasta cierto punto, las condiciones extremas reveladas por un criterio pueden compensar parcialmente las indicaciones más débiles de otro.

Precisamente porque no es una fórmula infalible hay tanto debate en Estados Unidos sobre si realmente el país va camino a una recesión o si no llegará a ese punto.

Las máximas autoridades del país (encargadas de la política fiscal y monetaria) se han mostrado optimistas argumentando que el mercado del trabajo se mantiene fuerte.

Y en julio la inflación bajó levemente (de 9,1% a 8,5%), aportando una cuota de alivio frente a los pronósticos que consideraban como inevitable una recesión en el país.


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