Diputados de Veracruz salvan (otra vez) del desafuero a un alcalde acusado de golpear mujeres
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Diputados de Veracruz salvan (otra vez) del desafuero a un alcalde acusado de golpear mujeres

La decisión a favor del alcalde fue tomada con el argumento de un amparo improcedente y por una comisión del Congreso de Veracruz, compuesta solo por hombres (y encabezada por grupo ligado a Javier Duarte).
Cuartoscuro
Por Arturo Angel
24 de mayo, 2017
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El Congreso de Veracruz se negó por segunda vez a quitarle el fuero a un alcalde de Veracruz acusado de golpear y amenazar a su pareja. ¿El argumento? Que el presidente municipal había tramitado una demanda de amparo contra el desafuero, pese a que la misma fue calificada como improcedente por un juez y que había peritajes que confirmaban la agresión que cometió.

Dos años antes, el Congreso de Veracruz rechazó una solicitud de desafuero contra el mismo alcalde, con el “argumento” de que en la solicitud no se había escrito completo el nombre del municipio.

El alcalde es Armel Cid de León Díaz, presidente municipal de Fortín de las Flores, y quien figura como probable responsable del delito de violencia familiar equiparada.

La carpeta se inició en la Fiscalía estatal, luego de que su esposa lo denunció por haberla intimidado, amenazado y golpeado en distintas partes del cuerpo y la cara. Los peritajes practicados confirmaron tanto las lesiones físicas como la afectación sicológica de la víctima.

A pesar de que fue notificado de la denuncia en su contra, el alcalde no se ha presentado a testificar ni a ofrecer pruebas a su favor. Además de que el fuero impide que sea citado a declarar y en su caso, que se gire una orden de presentación o captura en su contra.

A principios de este mes, una comisión instructora del Congreso (conformada solo por hombres) rechazó quitarle el fuero con el argumento de que tiene un amparo contra la solicitud de desafuero. Esa razón fue la misma que argumentó el Congreso Federal para no quitar el fuero al diputado Federal Tarek Abdalá acusado de posibles hechos de corrupción.

Pero en este caso, el amparo desde un inicio fue calificado como improcedente por un juez. No obstante, el alcalde interpuso una queja, y el viernes pasado un Tribunal Colegiado ratificó la decisión del juez.

Expertos penalistas consultados por Animal Político aclararon que las demandas de amparo no tienen ninguna relación ni injerencia en los procesos de desafuero ni eran impedimento para que las solicitudes de desafuero prosperaran.

alcalde

Armel Cid de León, alcalde de Fortín de las Flores, en Veracruz.

El antecedente contra el alcalde

En marzo de 2015, la Fiscalía de Veracruz, entonces encabezada por Luis Ángel Bravo Contreras, presentó una solicitud de juicio de procedencia (como se le conoce formalmente a solicitar el desafuero) contra el alcalde Armel Cid de León Díaz.

La intención de la Fiscalía era interrogarlo y, de ser el caso, proceder en su contra luego de que fue denunciado por golpear a su pareja. En ese momento, el caso se sustentaba en la denuncia inicial y algunos peritajes.

Pero el Congreso de Veracruz, con mayoría del PRI en aquel año, determinó desechar la solicitud con el argumento de un error en la redacción: la Fiscalía identificó al municipio del alcalde como Fortín, en lugar del nombre oficial, que es Fortín de las Flores.

El fiscal dijo que volvería a enviar la solicitud con el referido error corregido pero ya no pasó nada.

Lee el especial: La violencia contra las mujeres (no) es normal.

La nueva solicitud: violencia de género

El pasado 31 de enero, el actual fiscal de Veracruz, Jorge Winckler, solicitó formalmente el desafuero del alcalde de Fortín de las Flores por el delito de violencia familiar equiparada. Esta vez se hizo con la denuncia ratificada por la víctima y con 28 elementos de prueba distintos que, según el Ministerio Público, acreditan la probable responsabilidad del inculpado.

En la solicitud enviada al Congreso, se desglosan los peritajes que verifican lesiones físicas tanto externas como internas en la víctima, un peritaje que confirma un trastorno sicológico y emocional, producto de violencia, un informe que corrobora una relación disfuncional, así como fotografías y radiografías respecto a las lesiones en rostro, espalda y brazos de la mujer.

La Fiscalía subrayó al Congreso de Veracruz que si bien este caso no constituye en apariencia un delito de lesa humanidad, sí representa un hecho grave, sobre todo por el contexto de violencia de género hacia las mujeres.

“Estas conductas afectan no solamente a quien es directamente lesionado en su bien jurídico tutelado, sino a la sociedad en general. Sobre todo atentan contra los derechos mínimos que deben respetarse en un ser humano, su integridad física, psicológica y emocional”, señaló la Fiscalía.

El fiscal Winckler también hizo hincapié en que el caso cobra mayor gravedad si se considera que el probable responsable es un alcalde, que tiene entre sus obligaciones el promover una vida libre de violencia para las mujeres en su ámbito de competencia

“Aunado a lo anterior es importante significar que el denunciado a pesar de haber tenido la oportunidad procesal de comparecer y negar los hechos o exponer lo que a su interés jurídico conviniera, se concreta a interponer un juicio de amparo con ampliaciones para sostener la incompetencia de la autoridad ministerial”, añade la solicitud.

Un club de Tobi dice no

La solicitud de desafuero fue turnada primero a la Comisión de Gobernación en la Cámara de Diputados en Veracruz, la cual la calificó como procedente y la turnó a la Comisión Instructora, responsable de analizarla y tomar una decisión para someterla a votación del pleno.

Previo al análisis, el fiscal Jorge Winckler envió una petición oficial al presidente de la Comisión Instructora, el diputado Fernando Kuri Kuri, para que se incorporara a una diputada con conocimiento de violencia de género, pues la comisión instructora solo estaba compuesta por hombres: el diputado Kuri y los legisladores Ángel Armando López y Amado Jesús Cruz Malpica.

En el escrito se propuso directamente a la titular de la comisión e igualdad de género, la diputada Teresita Zuccolott. La solicitud, sin embargo, no fue aprobada.

Tras deliberar sobre el tema, la Comisión Instructora rechazó concederlo con el argumento de que el alcalde contaba con una demanda de amparo en contra del procedimiento, por lo que no podían avanzar hasta conocer la determinación de un juez.

Decir que no se puede dar cauce a un juicio de procedencia por un tema de amparo es un argumento falso[/animalp-quote-highlight]

Animal Político buscó tanto vía telefónica como por mensajes y en redes sociales al diputado Fernando Kuri para recabar sus argumentos sobre cómo hicieron el procedimiento, pero no hubo respuesta, al menos hasta la publicación de esta nota.

Fernando Kuri es coordinador de una fracción del Congreso denominada “Juntos por Veracruz”, compuesta por cinco legisladores, entre ellos Vicente Benítez, exfuncionario del gobierno de Javier Duarte implicado en diversos hechos de corrupción como el desvío de recursos a empresas fantasma.

El amparo no impedía el desafuero

Datos del Poder Judicial Federal arrojan que el 10 de febrero el alcalde tramitó una demanda de amparo en contra de la solicitud de desafuero en su contra. Esa solicitud fue turnada al Juzgado Décimo Segundo de Distrito de Veracruz, que la desechó por considerarla improcedente.

Pero el alcalde Armel Cid interpuso una queja, por lo que el caso fue enviado para su revisión al Segundo Tribunal Colegiado del Estado. El viernes pasado el magistrado Arturo Gómez Ochoa dio a conocer el sentido de su resolución en la que ratifica que la demanda es improcedente.

El magistrado subrayó que la fracción VII del Artículo 61 de la Ley de Amparo advierte que el amparo es improcedente contra las determinaciones de los Congresos estatales en materia de declaración de procedencia y juicio político.

Expertos penalistas consultados por Animal Político coincidieron en que la demanda de amparo no frenaba desde un inicio el procedimiento de desafuero.

David Peña, abogado perteneciente al Grupo de Acción pro los Derechos Humanos y la Justicia Social. reconoció que la Fiscalía de Veracruz haya decidido impulsar un tema de desafuero por un caso de violencia de género, lo que normalmente no ocurre, pero lamentó que una determinación incorrecta de los diputados de nuevo propicie impunidad.

“Los amparos están concebidos contra actos de autoridad como una detención ilegal, pero la declaración de procedencia del Congreso es otro asunto (…) La comisión instructora tendría que dar entrada al juicio independientemente de un amparo que es una vía penal. Son dos caminos distintos”, dijo el abogado.

Subrayó que la obligación de la Cámara era definir respecto al tema del fuero sobre los argumentos de la Fiscalía, pero no escudarse en un amparo que no tiene injerencia en el asunto.

El penalista Gabriel Regino coincidió en que ninguna demanda de amparo puede interponerse o frenar procedimientos legislativos.

“El decir que no se puede dar cauce a un juicio de procedencia por un tema de amparo es un argumento falso, porque en ningún momento las demandas de amparo están encaminadas a combatir actos de un congreso”, dijo.

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¿Por qué tantos niños mueren en Brasil por COVID-19?

La pandemia no da tregua en Brasil y estudios muestran que las cifras oficiales pueden ser menores respecto a la cantidad de niños fallecidos por el virus. Una madre relata como perdió a su hijo porque no consiguió que la enfermedad fuera detectada a tiempo.
15 de abril, 2021
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Un año después de la declaratoria de la pandemia del coronavirus, las muertes en Brasil se encuentran en su punto máximo.

Sin embargo, a pesar de la abundante evidencia de que la COVID-19 rara vez mata a niños pequeños, en la nación sudamericana han fallecido más de 800 menores por esa enfermedad, según cifras oficiales. Y esas cifras pueden ser mayores, de acuerdo a estudios.

Uno de esos casos tiene que ver el hijo de un año de la profesora Jessika Ricarte, al que un médico se negó a realizar una prueba bajo el argumento de que sus síntomas no se ajustaban al perfil del coronavirus.

Dos meses después, el menor murió por complicaciones asociadas con la enfermedad. Sucedió en Tamboril, una ciudad en el estado de Ceará, en el noreste de Brasil.

La historia

Luego de un par de años de intentos y tratamientos de fertilidad fallidos, Ricarte casi había renunciado a tener una familia hasta que quedó embarazada de Lucas.

“Su nombre proviene de ‘luminoso’. Y fue una luz en nuestra vida. Demostró que la felicidad era mucho más de lo que imaginamos”, cuenta.

El primer cumpleaños de Lucas.

Jessika Ricarte
El primer cumpleaños de Lucas.

Primero sospechó que algo andaba mal cuando Lucas, que siempre tenía buen apetito, dejó de sentir hambre.

Jessika se preguntó entonces si era debido a que le estaban saliendo los dientes.

La madrina de Lucas, una enfermera, sugirió que podría tener dolor de garganta. Pero después de que desarrolló fiebre, luego fatiga y dificultad para respirar, la madre lo llevó al hospital y pidió que le hicieran la prueba de COVID-19.

“El médico puso el oxímetro. Los niveles (de oxígeno) de Lucas eran del 86%. Ahora sé que eso no es normal”, dice Jessika.

Como no tenía fiebre, el médico dijo: “No se preocupe, no hay necesidad de una prueba de COVID-19. Probablemente sea solo un dolor de garganta leve”.

Le afirmó a Jessika que el coronavirus era raro en los niños y solo le dio algunos antibióticos.

A pesar de las sospechas de la madre, no había ninguna opción para que Lucas hiciera una prueba en laboratorios privados en ese momento.

Y Ricarte relata que algunos de sus síntomas se disiparon al final de su tratamiento de antibióticos de 10 días, pero el cansancio permaneció.

Lucas

Jessika Ricarte
Jessika tomaba videos de su hijo y las enviaba a familiares porque estaba preocupada por su condición.

“Le envié varios videos a su madrina, a mis padres, a mi suegra, y todos decían que estaba exagerando, que debía dejar de ver las noticias, que me estaba volviendo paranoica. Pero yo sabía que mi hijo no era el mismo, que no respiraba normalmente”, recuerda.

Inesperado

Era mayo de 2020 y el contagio del coronavirus estaba creciendo. Dos personas ya habían muerto en la ciudad donde vive Ricarte.

“Todos se conocen aquí. La ciudad estaba en shock“, afirma.

Israel, el esposo de Jessika, estaba preocupado de que una visita al hospital pudiera aumentar el riesgo de que ella o el hijo de ambos se infectaran con el virus.

Pasaron las semanas y Lucas se volvió cada vez más somnoliento. Finalmente, el 3 de junio, el pequeño vomitó una y otra vez después de almorzar y Ricarte entendió que tenía que hacer algo.

Regresaron al hospital donde el médico examinó a Lucas para evaluar si se trataba de un contagio de COVID-19.

La madrina de Lucas, que trabajaba allí, le dio la noticia a la pareja de que el resultado de la prueba era positivo.

“En ese momento, el centro de salud ni siquiera tenía un reanimador clínico”, dice Jessika.

El menor fue trasladado a una unidad de cuidados intensivos pediátricos en la ciudad de Sobral, a más de dos horas de distancia, donde le diagnosticaron una afección llamada síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico (PIMS, por su sigla en inglés).

Se trata de una respuesta inmune extrema al virus que puede causar inflamación severa de órganos vitales.

Niños

Los expertos dicen que el síndrome, que afecta a los niños hasta seis semanas después de que se infectan con el coronavirus, es un fenómeno raro.

Sin embargo, la reconocida epidemióloga de la Universidad de Sao Paulo Fatima Marinho dice que, durante la pandemia, está viendo más casos de PIMS que nunca antes.

Lucas

Jessika Ricarte

Cuando Lucas fue intubado, a Jessika no se le permitió quedarse en la misma habitación. Llamó a su cuñada para intentar distraerse de la preocupación.

“Podíamos escuchar el sonido de la máquina (de la unidad de cuidados intensivos), el ‘bip’. Hasta que la máquina se detuvo y escuchamos ese pitido constante. Y sabemos que eso sucede cuando la persona muere. Después de unos minutos, la máquina comenzó a funcionar nuevamente y comencé a llorar”, cuenta.

La doctora Manuela Monte, la pediatra que trató a Lucas durante más de un mes en la unidad de cuidados intensivos de Sobral, afirmó que le sorprendió que la condición del niño fuera tan grave porque no tenía ningún factor de riesgo.

La mayoría de los menores afectados por coronavirus tienen enfermedades o trastornos (afecciones existentes como diabetes o problemas cardiovasculares) o sobrepeso, según Lohanna Tavares, infectóloga pediátrica del Hospital Infantil Albert Sabin en Fortaleza, la capital del estado de Ceará.

Pero ese no fue el caso de Lucas.

Durante los 33 días que Lucas estuvo en cuidados intensivos, a Jessika solo se le permitió verlo tres veces.

Lucas's parents, Israel and Jessika

BBC

Lucas necesitaba inmunoglobulina, un medicamento muy caro, para desinflamar su corazón.

Afortunadamente un paciente adulto que había comprado donó una ampolla sobrante al hospital.

Lucas estaba tan enfermo que necesitó recibir una segunda dosis. Desarrolló una erupción en su cuerpo y tenía fiebre persistente. Necesitaba apoyo para respirar.

Luego el niño comenzó a mejorar y los médicos decidieron sacarle el tubo de oxígeno. Hicieron videollamadas a Jessika e Israel para que no se sintiera solo cuando recuperara la conciencia.

“Cuando escuchó nuestras voces se puso a llorar“, relata la madre.

Era la última vez que la pareja vería a su hijo reaccionar. Durante la siguiente videollamada “tenía la mirada paralizada”.

El hospital solicitó una tomografía computarizada y descubrió que Lucas había tenido un derrame cerebral.

Pese a ello, a la pareja se le dijo que Lucas se recuperaría bien con la atención adecuada y que pronto sería trasladado a una sala general.

Cuando Jessika e Israel fueron a visitarlo, el médico estaba tan esperanzado como ellos, cuenta la mujer.

“Esa noche, puse mi celular en silencio. Soñé que Lucas se me acercó y me besó la nariz. Y el sueño fue un gran sentimiento de amor, gratitud y me desperté muy feliz. Luego vi mi celular y vi las 10 llamadas que había hecho el médico”, narra.

Jessika

BBC
Jessika Ricarte

El doctor encargado le dijo a Jessika que la frecuencia cardíaca y los niveles de oxígeno de Lucas habían bajado repentinamente y que había muerto temprano esa mañana.

Ella está segura de que si le hubieran hecho una prueba cuando ella la solicitó, a principios de mayo, habría sobrevivido.

“Es importante que los médicos, incluso si creen que no es coronavirus, hagan el examen para eliminar la posibilidad”, dice.

Indica que “un bebé no dice lo que siente, así que todo depende de las pruebas“.

Un menor en una sala de cuidados intensivos

BBC
Un menor en una sala de cuidados intensivos.

Jessika cree que la demora en el tratamiento adecuado agravó la condición de su hijo.

“Lucas tuvo varias inflamaciones, el 70% del pulmón estaba comprometido, el corazón aumentó en un 40%. Era una situación que podría haberse evitado”, indica.

La doctora Monte está de acuerdo. Ella dice que aunque una situación de PIMS no se puede prevenir, el tratamiento es mucho más exitoso si la condición se diagnostica y se trata temprano.

“Cuanto antes hubiera recibido atención especializada, era mejor. Llegó al hospital ya críticamente enfermo. Creo que podría haber tenido un resultado diferente si lo hubiéramos tratado antes”, señala.

Jessika ahora quiere compartir la historia de Lucas para ayudar a otras personas que pueden prevenir esa clase de síntomas críticos en los menores.

“En el caso de todos los niños que conozco y fueron salvados por alguna advertencia mía, la madre me dice: ‘Vi tus publicaciones, llevé a mi hijo al hospital y ahora está en casa’. Es como si fuera una parte de Lucas“, cuenta.

Los médicos usan teléfonos móviles para que los menores puedan verse con sus familiares.

BBC
Los médicos usan teléfonos móviles para que los menores puedan verse con sus familiares.

El problema

Existe la idea errónea de que los niños corren cero riesgo de un contagio de coronavirus, según Fatima Marinho, quien también es asesora principal de la ONG de salud Vital Strategies.

La investigación de la doctora sostiene que un número sorprendentemente alto de niños y bebés fueron afectados por la enfermedad.

Entre febrero de 2020 y el 15 de marzo de 2021, la COVID-19 mató al menos a 852 niños de Brasil, incluidos 518 bebés menores de un año, según cifras del Ministerio de Salud de ese país.

Pero la experta estima que más del doble de esta cantidad de niños murieron a causa de esa enfermedad dado que, señala, existe un problema grave de bajo registro debido a la falta de pruebas que reduce las cifras.

Marinho revisó el exceso de muertes por síndrome respiratorio agudo durante la pandemia y encontró que hubo al menos 10 veces más muertes que en años anteriores.

Considerando esas estimaciones sostiene que el virus mató a un aproximado de 2.060 niños menores de nueve años, incluidos 1.302 bebés.

¿Qué está pasando?

Los expertos señalan que la gran cantidad de casos de coronavirus en Brasil, el segundo en cantidad de contagios más alto del mundo, elevó la probabilidad de que bebés y niños se vean afectados.

“Por supuesto, cuantos más casos tengamos y, por ende, más hospitalizaciones, mayor será el número de muertes en todos los grupos de edad, incluidos los niños. Pero si se controlara la pandemia, este escenario evidentemente podría minimizarse“, explica Renato. Kfouri, presidente del Departamento Científico de Inmunizaciones de la Sociedad Brasileña de Pediatría.

Dr Cinara Carneiro

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Dra Cinara Carneiro

Una tasa de infección tan alta sobrepasó el sistema de salud de Brasil. En todo el país, el suministro de oxígeno está disminuyendo, hay escasez de medicamentos básicos y en muchas unidades de cuidados intensivos de todo el país simplemente no hay más camas.

El presidente Jair Bolsonaro todavía se opone a los encierros estrictos y se estima que la tasa de infección está siendo impulsada por la variante llamada P.1, considerada más contagiosa y posiblemente surgida en el norte de Brasil.

En marzo murió el doble de personas que en cualquier otro mes de la pandemia y la tendencia al alza continúa.

Otro problema que impulsa las altas tasas de contagios en los niños es la falta de exámenes.

Marinho dice que para los menores es usual que el diagnóstico llegue demasiado tarde, cuando ya están gravemente enfermos.

“Tenemos un grave problema en la detección de casos. No tenemos suficientes pruebas para la población en general, menos aún para los niños. Debido a que hay un retraso en el diagnóstico, hay un retraso en la atención del menor”, explica.

Esto no se debe solo a que exista poca capacidad de prueba, sino también a que es más fácil pasar por alto, o diagnosticar erróneamente, los síntomas de los niños que padecen COVID-19, ya que la enfermedad tiende a presentarse de manera diferente en las personas más jóvenes.

Una salubrista en Brasil

Departamento de Salud de Ceará

“Un niño tiene mucha más diarrea, mucho más dolor abdominal y dolor en el pecho que el visto en un cuadro clásico de COVID-19. Debido a que hay un retraso en el diagnóstico, cuando el menor llega al hospital está en una condición grave y puede complicarse y morir”, señala Marinho.

Problemas sociales

Aunque todo esto también se trata de pobreza y acceso a la atención médica.

Un estudio de 5 mil 857 pacientes con COVID-19 menores de 20 años, realizado por pediatras brasileños dirigido por la Facultad de Medicina de Sao Paulo identificó tanto las enfermedades de base como las vulnerabilidades socioeconómicas como factores de riesgo para el peor resultado en menores.

Marinho está de acuerdo en que este es un factor importante.

“Los más vulnerables son los niños afrodescendientes y los menores de familias muy pobres, ya que tienen más dificultades para acceder al auxilio. Estos son los niños con mayor riesgo de muerte”, indica.

Ella dice que esto se debe a que las condiciones de vivienda hacinadas hacen que sea imposible distanciarse socialmente cuando se infectan, y porque las comunidades más pobres no tienen acceso a una unidad de cuidados intensivos local.

Estos niños también corren riesgo de desnutrición, lo que es “terrible para la respuesta inmunológica”, afirma Marinho.

Cuando se detuvieron las subvenciones en medio de la pandemia, millones volvieron a entrar en graves problemas de subsistencia.

“Pasamos de 7 millones a 21 millones de personas por debajo del umbral de la pobreza en un año. Así que la gente también pasa hambre. Todo esto tiene un impacto en la mortalidad”, afirma la experta.

Braian Sousa, líder de la investigación de la Universidad de Sao Paulo, dice que su estudio identifica ciertos grupos de riesgo entre los niños a los que se debe dar prioridad para la vacunación. Aunque actualmente, no hay vacunas disponibles para menores de 16 años.


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