Recursos estatales desviados con Javier Duarte suman casi 21 mil millones, según auditoría local
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Recursos estatales desviados con Javier Duarte suman casi 21 mil millones, según auditoría local

Las nuevas denuncias indican que el desvío de recursos orquestado por Javier Duarte afectó a programas de salud, educación, protección al medio ambiente, obra pública y desarrollo social.
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Por Arturo Angel
4 de mayo, 2017
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En 2015 la administración de Javier Duarte presuntamente desvió, en promedio, 38 mil pesos por minuto de las partidas que estaban destinadas a programas y acciones estatales. Esto, sin contar los posibles desvíos de partidas federales.

Así lo arrojan las nuevas denuncias penales presentadas por el Órgano de Fiscalización Superior del estado de Veracruz ante la Fiscalía del estado, que acumuladas representan un presunto daño patrimonial que ya asciende a casi 21 mil millones de pesos.

Las 14 denuncias presentadas por la auditoría estatal corresponden en su mayoría a la revisión de la última cuenta pública disponible, la de 2015, y se han presentado luego de que el PRI perdió la elección estatal a mediados de 2016. Antes de eso no se había denunciado ni una sola irregularidad.

El posible daño patrimonial generado por estos presuntos fraudes de la administración de Duarte es de 20 mil 982 millones 925 mil 126 pesos, de los cuales, solo mil 100 millones de pesos no corresponden a casos de 2015 sino a los desvíos que Animal Político documentó entre 2012 y 2014 por contratos a empresas fantasma.

Esto significa que, en promedio, en 2015 la administración de Duarte desvió 54.3 millones de pesos diarios de las arcas estatales.

Los desvíos denunciados por el ORFIS afectaron partidas específicas que estaban destinadas para programas de salud, educación, protección al medio ambiente, obra pública, desarrollo social. Incluso, fueron desviados recursos hasta de la consejería jurídica del estado.

Las denuncias se desprenden de la comprobación de la Cuenta Pública 2015 que está llevando a cabo. En cuanto a las cuentas públicas del 2007 a 2014 (que abarcan los gobiernos de Fidel Herrera y Javier Duarte), la auditoría local no presentó denuncias contra la administración estatal, solo contra municipios.

De hecho el caso de las empresas fantasma que abarca irregularidades en los ejercicios de 2012, 2013 y 2014 no fue detectado por el ORFIS, y solo se denunció por este luego de que el SAT confirmó que las empresas que habían recibido recursos de cuadro dependencias del gobierno de Duarte no existían, y se habían simulado las operaciones.

Esto contrasta con la Auditoría Superior de la Federación, que sí ha presentado diversas denuncias en los últimos cinco años por posibles desvíos en la administración de Javier Duarte. A nivel federal son más de 60 las denuncias presentadas.

Los nuevos fraudes

Entre las denuncias presentadas en las últimas semanas por el ORFIS se encuentra la del presunto desvío de 713 millones de pesos del denominado Fideicomiso Veracruzano de Fomento Agropecuarios (Fiverfap),  por el cual la Fiscalía ya inició la carpeta de investigación FESP/276/2017/XI-04 en la Fiscalía de Delitos cometidos por Servidores Públicos.

De acuerdo con la denuncia, las irregularidades en el manejo de este fideicomiso – creado para apoyar a los pequeños productores y al campo en el estado – van desde erogaciones sin sustento y pagos por supuestos servicios fuera de norma, hasta la falta de comprobación de recursos que se debieron entregar a los beneficiarios del programa.

Otro caso, en donde figura directamente la Secretaría de Finanzas como la responsable, son las  múltiples irregularidades en el manejo de seis mil 282 millones de pesos que Veracruz obtuvo vía convenios federales para acciones estatales, pero que no hay ninguna garantía de que se hayan ejercido adecuadamente.

Una denuncia más del ORFIS, que dio paso a la carpeta de investigación C.I. FESP/119/2017/II-02, es por 147 millones de pesos que la Secretaría de Finanzas de Veracruz literalmente desvió de programas en materia de salud, educación, protección al medio ambiente, obra pública, gobierno y hasta de la consejería jurídica.

Los auditores también denunciaron el presunto desvío de casi 930 millones de pesos del Fideicomiso de Administración e Inversión del Sistema de Ahorro para el Retiro de los Trabajadores al Servicio del Gobierno del Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave (SAR), lo que ha afectado directamente a miles de trabajadores.

Ahí se descubrieron dos cosas. Por una parte que más de 800 millones de pesos no se depositaron por el área de finanzas del gobierno de Duarte al fideicomiso, pese a ser recursos etiquetados. Por si fuera poco, se retiraron casi 180 millones de pesos que ya estaban en el fideicomiso y se enviaron a una cuenta del gobierno del estado de donde y nunca se reintegraron.

Estos casos se suman a denuncias que ya había comenzado a presentar el ORFIS desde agosto de 2016 por varios tipos de desvíos, entre ellos dinero que se tomó de fondos de pensiones y no fue devuelto, recursos que debieron transferirse a fondos de al menos cuatro municipios y tampoco se hizo, y descuentos aplicados indebidamente a maestros y burócratas.

El ORFIS también ha presentado dos denuncias relacionadas con contratos entregados por cuatro dependencias a empresas fantasma, y que representan un daño patrimonial que supera los mil 100 millones de pesos. Este caso, revelado por Animal Político hace un año y confirmado por el Servicio de Administración Tributaria, es la única irregularidad denunciada por el ORFIS de ejercicios anteriores previos a 2015.

¿Cuánto se desvió con Duarte?

Para que un desvío quede comprobado de forma fehaciente es necesario que la investigación ministerial derivada de una denuncia se termine de integrar, se consigne y exista una sentencia de un juez. Hasta ahora eso no ha ocurrido en ninguno de los casos por lo que en todos los casos el monto del daño es una presunción.

Aun con ello la Auditoría Superior dela Federación (ASF) ha reportado que hay más de 35 mil millones de pesos sin comprobar aunque las 60 denuncias que ya ha presentado ante la Procuraduría General de la República (PGR) es por un daño patrimonial que podría superar los 60 mil millones de pesos.

En el caso de los recursos estatales el ORFIS ha denunciado hasta ahora presuntos desvíos por casi 21 mil millones de pesos.

Los casos denunciados por la auditoría local son en su mayoría por irregularidades en el ejercicio fiscal de 2015, sin que se conozca cuando dinero de las arcas locales pudo ser desviado en años anteriores ya que el ORFIS no presentó denuncias,. Las acusaciones comenzaron una vez que se supo que habría alternancia en el gobierno estatal.

¿Y los culpables?

Las investigaciones que hasta ahora ha realizado la Fiscalía de Veracruz, a partir de las denuncias interpuestas por el ORFIS y otras personas, ubican al exgobernador Javier Duarte como el principal responsable de los fraudes.

La Fiscalía ya obtuvo dos órdenes de aprehensión contra Duarte pero su ejecución depende de que sean incluidas en la solicitud formal de extradición que México deberá presentar ante Guatemala, donde se encuentra detenido el exgobernador.

Otro implicado en estos casos es el extesorero y exsecretario de Educación en la administración de Javier Duarte, Antonio Tarek Abdalá, quien hoy es diputado federal. La Fiscalía no ha podido proceder en su contra debido a que cuenta con un fuero federal. La semana pasada el Congreso desestimó la petición de quitarle el fuero con el argumento de que Tarek tiene un amparo.

Quien ya fue detenido y se encuentra en prisión es el exsecretario de Finanzas del estado Mauricio Audirac, aunque el proceso en su contra obedece a un presunto fraude en el seguro popular en el Estado en 2014 y no a las denuncias interpuestas del OFGIS.

Hasta ahora la mayoría de las denuncias interpuestas por el ORFIS continúan bajo integración pues se han presentado apenas en los últimos meses.

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Coronavirus y teletrabajo: 5 modelos de 'oficina del futuro' que están emergiendo gracias a la pandemia

La pandemia es "una enorme oportunidad" para cambiar el diseño de las oficinas del futuro, opinan algunos especialistas. ¿Cómo se están transformando nuestros espacios de trabajo?
4 de octubre, 2020
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Oficina con mascarillas y distancia social

Malte Mueller/Getty Images

¿Es la oficina, tal y como la conocíamos hasta ahora, una reliquia del pasado?

David Mott, un inversor de capital emprendedor se hace esa pregunta mientras reflexiona sobre la pandemia. Cree que el nuevo coronavirus nos ha brindado una “enorme oportunidad para un cambio histórico real” y para “reinventar el concepto de oficina”.

Mott, socio fundador de Oxford Capital, una firma de inversiones inmobiliarias en Londres, Reino Unido, dice que en muchas de sus reuniones de los últimos meses ha debatido con su equipo sobre cómo serán los espacios de trabajo de aquí en adelante.

“Y no solo mi empresa, sino muchos de nuestros clientes -empresas de todo tipo, dentro y fuera de Reino Unido- se plantean cuál es el futuro del trabajo“, le cuenta a BBC Mundo.

Él asegura que “la covid-19 ha cambiado las normas”.

La oficina, dice Mott, “ya no es el lugar en el que se espera que pasemos turnos fijos con rígidos horarios de reuniones. La mayoría de las personas que trabajábamos en una oficina podemos hacer el trabajo desde casa, desde un café, desde la casa de un amigo o desde un sitio de coworking“.

“Por supuesto, para algunas profesiones, la ubicación es fundamental. Pero los trabajadores de oficinas estamos viendo una página en blanco. Tenemos una oportunidad increíble para redefinir la manera en la que trabajamos y reescribir las normas“.

Distancia social

Luis Alvarez/Getty Images
La distancia social es algo instaurado en muchas oficinas de todo el mundo.

Pero tenemos que hacerlo bien, dice él. “Necesitamos herramientas digitales que nos ayuden con esto”.

Mott, apasionado del tema, hizo su propia investigación, y llegó a la conclusión de que hay al menos cinco modelos nuevos de oficinas que están emergiendo en el mundo. “Y puede que surjan más”.

Veamos cuáles son…

1. La oficina totalmente remota

“Hemos abierto los ojos a las maravillas del trabajo remoto. Zoom y otros sistemas de videollamadas no son perfectos, pero nos han liberado de la oficina. Los nómadas digitales, ya lo estaban haciendo, y ahora nosotros aprendemos de sus experiencias. Yo mismo lo hice viajando por Asia y sentí la confianza de que este sistema puede funcionar”, explica Mott.

“Es una posibilidad real para muchos negocios, pero requiere un arduo trabajo y mucha tecnología para que funcione bien”, explica el especialista, que sugiere opciones como Slack o Facebook Workplace.

“Se trata de buscar herramientas sociales para que la gente pueda interactuar”.

“Una de mis empresas comenzó a trabajar de manera totalmente remota y han establecido un ‘comité social‘, un pequeño grupo encargado de hacer que el trabajo sea más humano, cercano y divertido, organizando noches de pizza online y experiencias reales que la gente pueda compartir”.

“Yo mismo participé en una cata de chocolates a través de Zoom. Todos lo recibimos por correo correo y nos reunimos unas 20 personas con un experto que nos iba explicando. ¡Fue una experiencia increíble!”

Mott cree que el principal reto de este modelo es la falta de contacto con el equipo.

Trabajo remoto

Alistair Berg/Getty Images
El trabajo remoto tiene muchas variantes.

Por otro lado, Mott explica que este modelo tiene como una de las principales ventajas la posibilidad de hacer nuevas contrataciones en lugares lejanos, “de expandir el talento”, además de ahorrar en costes.

“Todos estos modelos de oficina tienen pros y contras”, añade.

2. El modelo híbrido

Consiste en trabajar uno o dos días a la semana en la oficina y el resto de forma remota.

“Es el que hemos decidido aplicar en mi empresa”, dice Mott. Su compañía tiene 18 oficinas repartidas en Reino Unido, en las que han diseñado algunos espacios comunes y otros individuales, adaptados a las circunstancias.

Es un modelo por el que también apuesta Marco Minervini, investigador de diseño organizacional en la escuela de negocios INSEAD en Singapur. Se trata de combinar el trabajo a distancia con el trabajo de oficina, dice él. Aunque también advierte que podría acentuar algunas desigualdades entre trabajadores -por ejemplo, en función de su conexión a internet o su situación familiar-.

Nicholas Bloom, profesor de economía en la Universidad de Stanford especializado en trabajo remoto, le dijo a la BBC que dos días de trabajo en casa por semana son óptimos para lograr un equilibrio entre la vida personal y profesional, reduciendo el estrés y el tiempo de traslado.

Sin embargo, no funciona para todo el mundo, sobre todo para quienes prefieren tener una rutina más establecida.

3. Modelo remoto “plus”

Una semana en la oficina, seguida de tres semanas trabajando de forma remota.

“Esto permite a las personas vivir más lejos, pero hacer el esfuerzo de pasar tiempo trabajando junto a su equipo aproximadamente una vez al mes”, cuenta Mott.

Espacio de oficina dividido

SDI Productions/Getty Images
En algunas empresas solo se permite ir a la oficina a un número excepcionalmente limitado de empleados (y con mascarilla).

No es el modelo más extendido, pero algunas grandes empresas, como Estee Lauder, se lo plantearon a sus trabajadores durante la pandemia, y pronto lo empezarán a aplicar.

“Nos preguntaron qué modelo era el que preferíamos y al final esa fue la opción”, le cuenta a BBC Mundo Carolina Salvador, coordinadora de comercio electrónico en la sede de Londres de la multinacional.

“En noviembre esperamos reabrir la oficina de Londres, pero solo dos plantas, con comedor y cocina cerrados y sin espacios compartidos. Será obligatorio el uso de mascarilla y tendremos que reservar un sitio en la oficina antes de ir. El número máximo de plazas son 100 personas”.

Ella dice que considera que trabajar desde casa “tiene muchísimas ventajas, pero también estar en la oficina y en contacto con los compañeros. Yo no soy menos productiva por trabajar tres semanas desde casa, pero sí es cierto que ir esa semana a la oficina puede ser bueno para el trabajo en equipo”.

4. Hub & Spoke

Este modelo toma su nombre de un paradigma de distribución radial, que se expande desde el centro, como una especie de “radios” o rayos de sol.

Consiste en que la empresa “se expanda, con oficinas remotas en otras ciudades o países para aprovechar las habilidades locales”, explica Mott.

“Si por ejemplo, 10 colegas viven en la misma zona, pueden socializar de forma más frecuente en esos espacios o poner en práctica el concepto WFA (trabaja desde donde quieras por el tiempo que quieras)”.

Es digamos, una variante de la oficina híbrida con opciones más locales, según la distribución del equipo.

5. Tiempo de calidad

Este quinto modelo tiene que ver con las empresas que priorizan la calidad de producción, sin supervisar tanto el tiempo de trabajo: no importa que los empleados trabajen de 9 de la mañana a 5 de la tarde; cada persona es diferente y tiene sus compromisos. Lo importante es el trabajo resultante.

Midiendo la temperatura de los empleados

Luis Alvarez/Getty Images
Por increíble que parezca, estamos normalizando esta imagen.

“Ofrece una flexibilidad para adaptar el trabajo a otros compromisos, en lugar de supeditar la vida familiar a los compromisos laborales”, resume el inversor.

“La otra cara de la moneda del trabajo flexible es que debemos realmente confiar en nuestros colegas y empleados. Cuando la gente está en casa, no sabemos lo que hacen en cada momento. Por eso este modelo necesita que se haya desarrollado un alto nivel de confianza“.

“¿Pero a quién no le gusta que confíen en su trabajo? Yo tampoco estaría feliz en mi organización si no confiaran en mí”.

Pero.. ¿y la oficina “del pasado”?

“Cuando comencé a reflexionar sobre esto me pregunté: ¿qué es una oficina?”, le explica Mott a BBC Mundo.

Si echamos la vista atrás, vemos que la primera oficina fue creada el 31 de diciembre del año 1600 por la Compañía Británica de las Indias Orientales. En ella, filas de empleados llevaban la contabilidad y la administración de la empresa.

“El modelo no ha cambiado mucho”, dice Mott. “Pasaron cientos de años y vemos cómo siguió siendo todo prácticamente igual”.

Las nuevas tecnologías impulsaron cambios en la forma de trabajar y en la productividad, pero no tanto en los espacios de trabajo. Primero fueron las máquinas de escribir y las fotocopiadoras, más tarde llegaron las computadoras.

Pero la rutina en la oficina seguía siendo más o menos la misma.

Mott dice que su abuelo trabajó en IBM cuando las máquinas de escribir electrónicas comenzaban a cambiarse por computadoras. Y él mismo empezó su carrera sumando columnas de números escritas a mano con calculadora, antes de que llegaran las tablas de Excel y las computadoras.

Luego llegó internet.

“Por supuesto, la revolución digital cambió mucho las cosas en los últimos 10 o 20 años. Algunas empresas como Google, Facebook o Bloomberg invirtieron en oficinas realmente modernas e innovadoras -los más cínicos dicen que fue para que la gente se quedara más tiempo en la oficina- pero eso ya es cosa del pasado”, considera el inversor.

El verdadero cambio, según él y otros especialistas en el campo, viene ahora, con la pandemia.

Limpiando el teclado en una oficina

Basak Gurbuz Derman/Getty Images
Nuevas rutinas de oficina…

“El hábito de ir a trabajar todos los días a una oficina se ha visto alterado, y cuándo un hábito se rompe es cuando se puede crear uno nuevo. La era del escritorio permanente ha acabado“, resume Mott.

El Chartered Institute of Personnel and Development, una asociación de recursos humanos con base en Londres, prevé que la mayoría de las oficinas mantendrán sus oficinas física.

Pero eso no quiere decir que la forma de trabajar no vaya a cambiar, le dijo recientemente a la BBC Peter Cheese, director de esa organización: “La pandemia está obligando a pensar de manera diferente a los empleadores sobre la viabilidad de permitir a sus empleados trabajar de forma flexible”.

“Estamos viviendo un momento de cambio real en el mundo laboral impulsado por una crisis existencial”, explicó Cheese.

Y ese cambio pone a los empleados en el centro de decisiones estratégicas como nunca antes.


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