Extesorero de Javier Duarte desvió recursos a dos empresas fantasma en la CDMX
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Extesorero de Javier Duarte desvió recursos a dos empresas fantasma en la CDMX

En diciembre de 2014, Vicente Benítez –hoy diputado- canalizó recursos de la Secretaría de Educación de Veracruz a compañías fantasma; antes ya lo había hecho de otras dos dependencias.
AFP
Por Arturo Angel
15 de mayo, 2017
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Nuevos contratos en poder de Animal Político evidencian que Vicente Benítez González, actualmente diputado local con fuero en Veracruz, autorizó la salida de más de ocho millones de pesos cuando era Oficial Mayor de la Secretaría de Educación en el gobierno de Javier Duarte a compañías fantasma asentadas en la Ciudad de México.

Los contratos, en los que no hubo una licitación pública, fueron concedidos en diciembre de 2014 a las empresas Diseños Tevet S de RL de CV y Construcciones Trajan S de RL de CV, que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) ya investigó y calificó como compañías falsas que simularon operaciones.

El domicilio fiscal de las empresas se ubica en la zona sur de la ciudad de México. En ambas direcciones, como este medio verificó, no operan las referidas compañías.

Vicente Benítez, el exfuncionario que concedió los contratos a estas compañías fantasma,  llegó a la Oficialía Mayor de la Secretaría de Educación de Veracruz luego de ocupar otros dos cargos, entre ellos el de Tesorero del estado, donde también estuvo implicado en presuntos casos de corrupción. Todo esto entre 2011 y 2015, en la administración de Duarte.

El puesto que dejó vacante Benítez de la Secretaría de Educación lo ocupó Caros Jessica Moreno Torres quien el jueves pasado fue denunciada por la Contraloría del estado ante la Fiscalía por el desvío de 80 millones de pesos también a empresas fantasma.

Aunque Benítez incurrió en las mismas acciones no puede ser siquiera citado a declarar por la Fiscalía debido a que está protegido por el fuero que obtuvo  el año pasado.

La información obtenida vía transparencia por este portal también evidencia que desde la Oficialía Mayor de la Secretaría de Veracruz se comenzaron a desviar recursos en el arranque del gobierno de Duarte, Prueba de ello es un contrato autorizado en 2011 a otra empresa fantasma cuando el oficial mayor de esa dependencia era Gabriel Deantes, actualmente bajo proceso por enriquecimiento ilícito.

Los nuevos contratos

Animal Político obtuvo vía transparencia las copias íntegras de dos contratos que Benítez, como Oficial Mayor de la Secretaría de Veracruz, autorizó y firmó con dos compañías constituidas en la Ciudad de México, con domicilio fiscal en la misma capital, y que una investigación posterior del SAT demostró que son empresas fachada.

El primer contrato, firmado el 5 de diciembre de 2014, fue concedido a la empresa Trajan Construcciones S de RL de CV por un monto de dos millones 499 mil pesos.  El concepto de dicho contrato, numero ADQ-LS-038-2014, fue la adquisición de Mobiliario Escolar para distintos centros escolares.

Cinco días más tarde, el 11 de diciembre de 2014, Benítez concedió un contrato a la compañía Diseños Tevet SA de CV, este por un monto de cuatro millones 999 mil 600 pesos. El referido contrato, número CS-LS-042-2014, fue por “Servicios de Impresión de Diversos Materiales requeridos por la Oficialía Mayor”.

En ambos procedimientos de adquisición no hubo una competencia abierta sino que la secretaría de Educación de Veracruz convocó a licitaciones cerradas. Cuando este medio solicitó a la dependencia copia de los beneficiarios de los productos adquiridos, la respuesta es que fueron “distintos centros educativos” sin ningún otro detalle.

El 7 de diciembre de 2016 el SAT publicó en el Diario Oficial de la Federación que Trajan Construcciones y Diseños Tevet eran compañías fantasma, que no tenían recursos materiales ni humanos para brindar los servicios que facturaron y que simularon sus operaciones.

Fantasmas en la CDMX

Las dos empresas mencionadas fueron constituidas en la capital del país y sus domicilios fiscales también se encuentran en la zona sur de la Ciudad de México.

En el caso de Diseños Tevet, el domicilio fiscal de la empresa que aparece en los contratos es Gabriel Mancera 1543 en la colonia Del Valle, mientras que la dirección de Trajan es Paseo de la Luz número 324 Interior 4, colonia Paseos de Taxqueña.

Auditores del SAT verificaron ambos domicilios y confirmaron que las empresas no operan en dicho sitio.

Animal Político también acudió a ambas direcciones. En el caso de Diseños Tevet se trata de una propiedad de color blanco donde no opera esta ni ninguna otra compañía. Una joven de nombre Elizabeth, que atendió tras tocar la puerta, reconoció que a este sitio llegan los documentos de Tevet pues se trata de su domicilio fiscal, pero dijo desconocer donde funciona realmente la empresa.

La dirección de Trajan Construcciones corresponde a una propiedad de dos niveles en una zona residencial. No se aprecia la presencia de constructora alguna materiales, vehículos, bodegas ni nada similar. Se tocó varias veces el timbre pero nadie atendió a la puerta. Vecinos del lugar dijeron que ellos no conocen de ninguna compañía en esa zona.

Animal Político obtuvo las actas de constitutivas de las dos empresas tras tramitarlas en el Registro Público dela CDMX. Ambas fueron creadas en el sexenio de Javier Duarte.

Trajan Construcciones fue constituida el 6 de julio de 2011 y de acuerdo con su objeto social se dedica a 16 cosas distintas que van desde la construcción de todo tipo de obras, hasta dar servicios de mercadotecnia, consultoría y hasta conceder préstamos. Fue fundada con un capital de 80 mil pesos y sus socios son Margarita García García y Mónica Zamorano Melchor.

En cuanto a Diseños Tevet esta empresa fue creada el 16 de enero de 2013 y su objeto social está relacionado específicamente con servicios de publicidad e impresión. Nació con un capital de 150 mil pesos y sus socios son Melitón González González y Aparicio Vicente Solano.

El RFC de ambas empresas quedó cancelado y todas sus operaciones fiscales fueron anuladas por el SAT luego de que se consideró que incurrieron en posibles delitos fiscales.

Carrera… de corrupción

Vicente Benítez ocupó a lo largo de la administración de Javier Duarte varios cargos, y en todos ellos, hay indicios de posibles hechos de corrupción.

Primero lo hizo como tesorero de la Secretaría de Finanzas donde renunció en enero de 2012 luego de que funcionarios a su cargo fueron detenidos en el Aeropuerto de Toluca con 25 millones de pesos en efectivo escondidos en dos maletas. El hecho ocurrió en el contexto del proceso electoral de ese año aunque el gobierno de Duarte insistió que el dinero era para pagar festivales.

Pero solo estuvo un año fuera porque luego regresó como subsecretario de Desarrollo Social donde, entre otras cosas, anunció un programa de tiendas comunitarias que nunca existió pero que sirvió para asignar contratos a compañías fantasma.

Este portal publicó que Benítez fue un personaje central en la red que permitió la desaparición de 645 millones de pesos solo entre 2012 y 2013 a un grupo de empresas fantasma.

La Fiscalía de Justicia de Veracruz confirmó que el exfuncionario de Duarte es hoy investigado por varios presuntos actos de corrupción, sin embargo, para proceder en algún momento en su contra primero habría que solicitar su desafuero pues actualmente es diputado estatal en Veracruz.

Educación, epicentro desvíos

Otro contrato obtenido por este Animal Político vía transparencia muestra que desde 2011 comenzó la salida de recursos asignados hacia la Secretaría de Educación a empresas fantasma.

El 23 de mayo del 2011 el entonces Oficial Mayor de la Secretaría de Educación Gabriel Deantes Ramos autorizó y firmó un contrato con 183 mil 816 pesos con la empresa Grupo Diarch SA de CV por el concepto de “Adquisición de Material Bibliográfico y de Oficina” para el Programa de Fortalecimiento de la Educación Especial.

El SAT también investigó a esta compañía y en diciembre de 2016 la publicó en la lista definitiva de empresas con operaciones simuladas e inexistentes, es decir, una compañía fantasma. Esto tras un periodo de tres meses de investigación en el que se le dio la oportunidad a la empresa de probar que existía lo que no ocurrió.

Gabriel Deantes es de los exfuncionarios de Duarte que no se convirtió en diputado y por cuenta con algún fuero. El octubre pasado la Fiscalía del estado acusó ante un juez a este exfuncionario por el delito de enriquecimiento ilícito derivado de una denuncia de la Contraloría del Estado por posible desvío de recursos públicos.

En el reportaje publicado en mayo de 2016 sobre la operación de empresas fantasma  en Veracruz, Animal Político reveló que en 2012 y 2013 la Secretaria de Educación concedió varios contratos por 324 millones de pesos a seis compañías fantasma. Una investigación posterior del SAT confirmó que las empresas no existían.

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¿Qué son las células T y de qué forma aportan inmunidad oculta contra la COVID-19?

Un enigmático tipo de glóbulos blancos está adquiriendo cada vez más importante en la lucha contra la covid-19. ¿Podrían estas células ser la clave para evitar la propagación de la infección?
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27 de julio, 2020
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Aunque investigaciones recientes sugieren que los anticuerpos contra la covid-19 pueden perderse en solo tres meses, han surgido nuevas esperanzas en el horizonte con las enigmáticas células T.

Los indicios se habían estado acumulando desde algún hace tiempo.

Primero, los científicos descubrieron pacientes que se habían recuperado de la infección de covid-19, pero misteriosamente no tenían anticuerpos contra la enfermedad.

Después surgió el hallazgo de que muchos de los que sí habían desarrollado anticuerpos parecían perderlos solo pocos meses después.

En resumen, aunque los anticuerpos han mostrado ser invaluables para rastrear la propagación de la pandemia, quizás no tienen el rol esencial en la inmunidad como se había pensado.

Si vamos a adquirir una protección a largo plazo, parece cada vez más probable que esta tendrá que surgir de otra parte.

Pero aunque el mundo ha estado preocupado con los anticuerpos, los investigadores han comenzado a darse cuenta de que quizás hay otra forma de inmunidad, una que, en algunos casos, ha estado latente y sin ser detectada en el organismo durante años.

Un enigmático tipo de glóbulos blancos está adquiriendo importancia.

Y aunque previamente estos no han tenido un lugar prominente en la conciencia pública, podrían ser cruciales en nuestra lucha contra la covid-19.

Este podría ser un gran momento para las células T.

Células T

Reuters
El propósito principal de las células T es identificar y matar patógenos invasores o células infectadas.

Qué son las células T

Las células T son una especie de células inmunes, cuyo principal propósito es identificar y matar a patógenos invasores o células infectadas.

Lo hacen utilizando proteínas en su superficie, que a su vez pueden adherirse a proteínas en la superficie de estos impostores.

Cada célula T es altamente específica. Hay billones de variaciones posibles de estas proteínas de superficie, y cada una puede reconocer un objetivo diferente.

Debido a que las células T pueden mantenerse en la sangre durante años después de una infección, también contribuyen a la “memoria de largo plazo” del sistema inmune y le permiten organizar una respuesta más rápida y más efectiva cuando este queda expuesto a un viejo enemigo.

Varios estudios han mostrado que la gente contagiada con COVID-19 tiende a tener células T que pueden atacar el virus, sin importar si la persona ha experimentado síntomas.

Hasta aquí, todo es normal. Pero los científicos recientemente también descubrieron que algunas personas pueden resultar negativas de anticuerpos contra la COVID-19 y positivas de células T capaces de identificar el virus.

Esto ha llevado a sospechas de que ciertos niveles de inmunidad contra la enfermedad podrían ser dos veces más comunes de lo que previamente se pensó.

Lo más extraño de todo es que, cuando los investigadores analizaron muestras de sangre tomadas años antes de que comenzara la pandemia, encontraron células T específicamente diseñadas para detectar proteínas en la superficie de COVID-19.

Esto sugiere que algunas personas ya tenían un grado de resistencia preexistente contra el virus antes de que infectara a un humano.

Y parece ser sorprendentemente frecuente: 40-60% de los individuos no expuestos tenían estas células.

Parece cada vez más que las células T podrían ser una fuente secreta de inmunidad para la COVID-19.

laboratorio

Getty Images
Descifrar la importancia de las células T no es solo una cuestión de curiosidad académica.

El papel central de las células T también podría ayudar a explicar algunas de las peculiaridades que hasta ahora no se han podido comprender, desde el drástico aumento del riesgo del virus que las personas enfrentan a medida que envejecen, hasta el misterioso descubrimiento de que puede destruir el bazo.

Descifrar la importancia de las células T no es solo una cuestión de curiosidad académica.

Si los científicos saben qué aspectos del sistema inmune son los más importantes, pueden dirigir sus esfuerzos a hacer que las vacunas y los tratamientos funcionen.

¿Cómo se desarrolla la inmunidad?

La mayoría de la gente probablemente no ha pensado en las células T, o linfocitos T como también se les conoce, pero para saber lo cruciales que son para la inmunidad, podemos observar las etapas finales del sida.

Las fiebres persistentes, las llagas, la fatiga, la pérdida de peso, los raros cánceres, los microbios usualmente inocuos, como el hongo Candida albicans -que a menudo se encuentra en la piel- que comienza a invadir el cuerpo.

Durante un período de meses o años, el VIH lleva a cabo una especie de genocidio de células T, en el cual las caza, las invade, y sistemáticamente las hace suicidarse.

“Aniquila una enorme porción de ellas”, dice Adrian Hayday, profesor de inmunología del King’s College de Londres y líder de grupo en el Instituto Francis Crick.

“Y eso realmente pone de manifiesto lo increíblemente importantes que son estas células y el hecho de que los anticuerpos solos no van a ayudarte”.

Durante una respuesta inmune normal a, por ejemplo, un virus de influenza, la primera línea de defensa es el sistema inmune innato, que involucra los glóbulos blancos y las señales químicas que lanzan las alarmas.

Esto inicia la producción de anticuerpos, la cual se lleva a cabo unas semanas después.

“Y de forma paralela con eso, unos cuatro o cinco días después de la infección, comienzas a ver que las células T se activan, y hay indicios de que estas específicamente están reconociendo a las células infectadas con el virus”, dice Hayday.

Estas desafortunadas células posteriormente son eliminadas rápida y brutalmente -ya sea directamente por las propias células T o por otras partes del sistema inmune que estas reclutan para hacer este desagradable trabajo- antes de que el virus tenga la oportunidad de convertirlas en fábricas para producir más copias de sí mismo.

Las buenas y las malas noticias

Pero ¿qué sabemos sobre las células T y la COVID-19?

“Al observar a los pacientes con COVID-19 -pero, me hace feliz poder decir que también al observar a individuos que fueron infectados pero no necesitaron hospitalización-, queda absolutamente claro que hay respuestas de las células T”, dice Hayday.

“Y casi ciertamente esto es muy buena noticia para quienes están interesados en vacunas, porque claramente somos capaces de producir anticuerpos y producir células T que pueden ver el virus. Todo esto es bueno”.

Diana y paciente VIH positivo

PA Media
El sida es una enfermedd principalmente de las células T.

De hecho, una vacuna -la desarrollada por la Universidad de Oxford- ya ha estado demostrando que puede generar la producción de estas células, además de anticuerpos.

Todavía es prematuro saber cuán protectora será esta respuesta, pero un miembro del grupo de investigación le dijo a la BBC que el resultado era “extremadamente promisorio”.

Sin embargo, hay un problema.

En muchos pacientes que son hospitalizados con COVID-19 más grave, la respuesta de las células T no ha resultado como se esperaba.

“Un gran número de células T resultan afectadas”, dice Hayday.

“Y lo que les ocurre es un poco como cuando la celebración de una boda sale mal. O sea, se lleva a cabo una cantidad enorme de actividad y proliferación, pero las células comienzan a desaparecer de la sangre”.

Una teoría es que estas células T son desviadas a donde son más necesitadas, como los pulmones. Pero el equipo de Hayday sospecha que lo que ocurre es que muchas de ellas comienzan a morir.

“Las autopsias de pacientes con COVID-19 están comenzando a revelar lo que se llama necrosis, que es una especie de descomposición”, explica.

Esto es particularmente evidente en las áreas del bazo y los ganglios linfáticos donde normalmente viven las células T.

Lo desconcertante es que la necrosis del bazo es una marca de enfermedad de las células T, en donde las propias células inmunes son atacadas.

“Si miras las autopsias de los pacientes con sida, verás el mismo problema”, explica Hayday.

“Pero el VIH es un virus que infecta directamente las células T, toca a la puerta y entra”.

Por otro lado, actualmente no hay evidencia de que el virus de COVID-19 sea capaz de hacer eso.

“Potencialmente hay muchas explicaciones para esto, pero hasta donde yo sé, nadie tiene una”, dice el investigador.

“No tenemos idea de que está ocurriendo. Hay evidencia de que las células T pueden protegerte, probablemente por muchos años. Pero cuando la gente se enferma, parecen quedarse sin apoyo en los intentos de las células de establecer un mecanismo protector de defensa”.

La disminución en el nivel de células T podría también ser la causa de por qué los ancianos resultan mucho más gravemente afectados por COVID-19.

Hayday menciona un experimento llevado a cabo en 2011 que involucró exponer a ratones a una versión del virus que causa el SARS.

laboratorio

Reuters
Aunque los anicuerpos son importantes podrían no ser suficientes para evitar la propagación de COVID-19.

Investigaciones previas habían mostrado que el virus -que también es un coronavirus y es pariente cercano del COVID-19- provocó la producción de células T, que fueron las responsables de acabar con la infección.

El estudio de seguimiento produjo resultados similares, pero el cambio fue que esta vez se le permitió a los ratones envejecer.

A medida que envejecían las respuestas de sus células T se hicieron significativamente más débiles.

Sin embargo, en el mismo experimento, los científicos también expusieron a los ratones a un virus de influenza.

Y a diferencia de los que estaban infectados con covid-19, estos ratones lograron mantener sus células T, las cuales actuaron contra la influenza hasta sus años de vejez.

“Es una observación interesante, en el sentido de que podría explicar por qué los individuos mayores son más susceptibles a COVID-19″, indica Hayday.

“Cuando llegas a los 30 años, se comienza a encoger tu timo (una glándula localizada detrás del esternón y entre los pulmones, que juega un papel importante en el desarrollo de las célula inmunes) y tu producción diaria de células T disminuye masivamente”.

¿Qué significa esto para la inmunidad a largo plazo?

“Con el virus original de SARS (que emergió en 2002), se estudió a los pacientes y se encontró definitivamente de células T durante varios años después de que esos individuos resultaron infectados”, indica Hayday.

“Esto es consistente con la idea de que esos individuos tenían células T protectoras mucho tiempo después de que se habían recuperado”.

El hecho de que el coronavirus pueda conducir a células T duraderas es lo que recientemente ha inspirado a científicos a analizar viejas muestras de sangre tomadas de personas entre 2015 y 2018, para ver si estas contenían células T que puedan reconocer el COVID-19.

Como la respuesta fue afirmativa, esto llevó a sugerencias de que sus sistemas inmunes aprendieron a reconocerlas después de enfrentarse en el pasado a virus del resfriado con proteínas de superficie similares.

Inyección

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La forma como se diseñan las vacunas por lo general depende del tipo de respuesta inmune que los científicos esperan provocar.

Esto plantea la tentadora posibilidad de que la razón por la que algunas personas experimentan infecciones más severas es porque no tienen estas reservas de células T que son capaces de reconocer al virus.

“Creo que es justo decir que esto todavía se está debatiendo”, afirma Hayday.

Desafortunadamente, nadie ha podido verificar si la gente produce células T contra cualquiera de los coronavirus que provocan el resfriado común.

“Obtener fondos para estudiar esto requiere un esfuerzo enorme”, asegura el investigador.

Los estudios sobre el resfriado común pasaron de moda en los 1980, después de que este campo se estancó y los científicos comenzaron a cambiarse a otros proyectos, como el estudio del VIH.

Desde entonces ha sido difícil lograr un progreso, porque la enfermedad puede ser causada por cualquiera de los cientos de variedades virales, y muchas de éstas tienen la capacidad de evolucionar rápidamente.

¿Llevará esto a una vacuna?

Si las viejas exposiciones a los virus del resfriado realmente están conduciendo a casos más leves de COVID-19, esto podría ser una buena señal para el desarrollo de una vacuna ya que es prueba de que las células T que sobreviven ofrecen protección significativa, incluso años después de que se formaron.

Pero incluso si esto no ocurre, la participación de las células T podría seguir siendo beneficiosa, y entre más entendamos lo que está ocurriendo, mejor.

Hayday explica que la forma como se diseñan las vacunas por lo general depende del tipo de respuesta inmune que los científicos esperan provocar.

Algunas pueden provocar la producción de anticuerpos, que son proteínas que circulan libremente y que pueden adherirse a los patógenos invasores, ya sea neutralizándolos o marcándolos para que otra parte del sistema inmune se haga cargo de ellos.

Otras tienen el objetivo de involucrar a las células T, o quizás provocar una respuesta de otras partes del sistema inmune.

“Realmente hay un espectro enorme de diseños de vacunas”, explica Hayday.

El investigador está particularmente alentado por el hecho de que el virus evidentemente es altamente visible para el sistema inmune, incluso en aquellas personas severamente afectadas.

“De manera que si podemos evitar lo que este les está haciendo a las células T de los pacientes con quienes hemos estado teniendo el privilegio de trabajar, entonces habremos avanzado mucho en el control de la enfermedad”, expresa el investigador.

Todo parece indicar que en el futuro escucharemos mucho más sobre las células T.

Esta nota fue publicada originalmente en BBC Future. Haz clic aquí para leer la versión original (en inglés).

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BBC

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https://www.youtube.com/watch?v=zdkwo02LwCs

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