El narco está sometiendo a los periodistas: una de las últimas entrevistas de Javier Valdez
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Cuartoscuro

El narco está sometiendo a los periodistas: una de las últimas entrevistas de Javier Valdez

Un mes antes de ser asesinado, Javier Valdez aseguraba que en México no hay condiciones para una vida digna ni para ejercer el periodismo.
Cuartoscuro
Por María Llamas Diaz // BBC Mundo
26 de mayo, 2017
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Javier Valdez Cárdenas cubría el crimen organizado de cerca, trabajando para que no fueran olvidadas las historias que tenían que ser contadas.

Comop periodista Javier Valdez narraba historias de desaparecidos, víctimas y viudas, pero también matones y pistoleros. “No me gusta que me digan experto en tema del narco”, aseguraba con humildad en esta entrevista.

Lo que él contaba, decía, era “el narco como forma de vida”, pero ya no podrá seguir haciéndolo, pues un grupo de hombres lo mató el pasado 15 de mayo, a pocas cuadras del semanario que él mismo fundó, Ríodoce, en su Culiacán natal.

Escribió artículos, columnas y libros, como “Huérfanos del Narco”, “Miss Narco”, “Malayerba”, “Los Morros del Narco”, “Levantones” y “Con una granada en la boca”.

El año pasado publicó el último: “Narcoperiodismo, la prensa en medio del crimen y la denuncia”.

Javier Valdez tenía 50 años, estaba casado y era padre de una hija.

Un mes antes de su muerte, Javier Valdez contribuyó con su testimonio a una investigación universitaria sobre la situación del periodismo en México, el tercer país del mundo con más periodistas asesinados: 106 desde 2000.

Esta entrevista se realizó como parte de esa investigación.

¿Cuándo se volvió tan peligroso ser periodista en México?

Yo creo que tiene mucho que ver con la fractura del cartel de Sinaloa, en 2008. El gobierno es responsable de que una organización criminal se haya dividido y que ahora sean tres organizaciones criminales, cuando había una sola.

Ahora se habla de, no sé, 50 carteles, cuando había tres o cuatro principales en el país. El gobierno provocó esta división con esta guerra estúpida, provocó vacíos de poder, y eso colocó en situaciones de mayor riesgo a los periodistas.

Siempre hemos estado en riesgo, pero creo que ahora es mucho, mucho peor porque nos hemos convertido en un obstáculo ¿no? Al denunciar, y repito la complicidad con la autoridad, el papel que tiene el narco en el desarrollo económico, o en las grandes inversiones, etc.

Que corran ríos de tinta, no de sangre: Periodistas protestan por el homicidio de Javier Valdez.

Pero si quieres ponerle fecha creo que tiene mucho que ver con 2008 y la fractura del cartel de Sinaloa, la organización más poderosa todavía que hay en el país.

Siempre hemos estado en riesgo, pero creo que ahora es mucho, mucho peor porque nos hemos convertido en un obstáculo[/animalp-quote-highlight]

Y lo otro es que estamos ahondando en los efectos del capitalismo en México, la división, la pobreza. Esto ha generado una decadencia espantosa, ha empobrecido a las familias y las ha desintegrado. Entonces el narco en muchas regiones es como la única opción para movilidad social, para tener empleo, para tener ingresos, porque la educación está en crisis, el salario es muy bajo, etc.

Entonces yo siento que el narco se presenta como una opción casi inevitable en muchas regiones del país. Y esta degeneración de la que te hablaba implicó el ascenso de los hijos de los capos que antes eran generosos, tenían arraigo social, como Ismael Zambada. Tenían identidad social, sentido de pertenencia.

Esa generación de capos está retirada. Los nuevos capos, los nuevos jefes, son los hijos de esos capos, de Zambada, de Guzmán. ¿Y entonces qué tenemos? Que son muy agresivos, no crecieron esforzándose, crecieron bebiendo… mamando las mieles del poder. Son muy agresivos, son beligerantes.

Entonces agrégale a la fractura del cartel de Sinaloa, al crecimiento de la pobreza, a la carestía, y a todos los fenómenos sociales de pauperización, agrégale el ascenso de una generación de guerra, partidaria de la beligerancia, no del diálogo, de la negociación, sino de la guerra.

NiñosGETTY IMAGES
El narco es en algunos sitios la única opción, opinaba Valdez.

Esto expone más a la gente que está en medio. Expone más a los periodistas, expone más a los activistas.

Y antes se cuidaba mucho eso. Ellos iban a matar a un enemigo y si se iba con la familia no lo mataban. Hace 30 años se esperaba a que estuviera solo para matarlo. Ahora no, ahora lo matan a él y matan al hijo, al bebé, a la esposa, a la amiga y al desconocido que está con ellos. Por alguna razón no les importa.

Hombres armados compraron en febrero todos los ejemplares de Ríodoce, medio de Javier Valdez.

¿Cómo afecta la violencia al trabajo periodístico?

Ya no son solo los valores, es la sobrevivencia; que nosotros sobrevivamos a esto, que los periodistas no nos quedemos callados pero que contemos aunque sea una parte del infierno, pero para sobrevivir. Porque yo pienso que quedarte callado sería lo peor.

Yo siento que el narco sometió al gobierno, sometió a los empresarios y está sometiendo a los periodistas. Quiere ese consenso cómplice, quiere ese silencio cómplice, no quiere que se les mencione, que se diga que están involucrados en tal negocio o que siguieron estas operaciones de lavado de dinero, etcétera. Si ya sometió a la autoridad, ¿por qué no va a someternos a nosotros?

¿Y cómo afecta la violencia a los periodistas personalmente?

Yo creo que mucho, creo que es un saldo que nadie cuenta. Igual que el saldo que provoca la violencia o este ambiente de violencia en los niños y los jóvenes. No hay nadie que esté contando estas historias, ni los académicos, ni el gobierno, nadie absolutamente.

La forma de vida que está generando el narco a toda la población es gravísima, de un miedo permanente, de amputarte la vida pública, la convivencia, etc. Te da miedo si se te empareja con una camioneta de lujo, porque andas en la calle, aunque tú no tengas nada que ver con el narco, ¿no? ¿Qué vida es esa?

ManifestaciónGETTY IMAGES
El asesinato de Valdez provocó protestas por la violencia contra los periodistas en México.

Por ejemplo, en mi caso yo te puedo decir que padezco insomnio, yo voy a terapia, tomo antidepresivos, tomo pastillas para dormir… Pero los compañeros, hay muchos compañeros que no están atendiéndose, ¿no? Tú aunque te ponga triste una historia, la escribes, y te vuelve a poner triste. La lees y te vuelve a poner triste, es muy difícil.

Creo que nosotros estamos en la antesala del psiquiátrico o de terapia intensiva, o del panteón. Somos un hospital también, las redacciones lo son. Afecta mucho el ánimo, el estrés postraumático lo padecemos, tenemos problemas de depresión, de paranoia…

Tú aunque te ponga triste una historia, la escribes, y te vuelve a poner triste[/animalp-quote-highlight]

Pero tampoco se está atendiendo, yo no veo esfuerzos de las asociaciones o de los medios de comunicación para conseguir terapia para los periodistas. O que los periodistas tengan una charla con el terapeuta o psicólogo, para que sepan cómo enfrentar tanto cadáver. Afecta mucho, es un coctel molotov, porque estamos así como muy sensibles. Afecta a nuestros hijos, nuestras relaciones con nuestras parejas, es muy complicado.

Medios en paro, portadas en negro: la inédita protesta por el asesinato de Javier Valdez

¿Cuán común es la autocensura en México?

En los 80, en los 90, en el periodo del priismo, la autocensura era parte de ese control político. Ahora no. La autocensura es una forma de sobrevivencia, de resistir. ¿Sabes qué es lo que permite que tú y yo estemos aquí platicando? Que yo haya quitado una parte de una historia hace meses, que tiene que ver con El Chapo.

SGETTY IMAGES
Muchos escriben sobre el narco, pero pocos lo hacían como él.

Yo quité parte de esa historia que hablaba de una persona poderosísima que controla la región a 100 kilómetros de Culiacán, que es del cartel de Sinaloa, que mandó a matar a un sobrino y a un primo y corrió a sus hermanos y hermanas para quedarse con todo el negocio.

¿Tú crees que yo lo voy a mencionar en la nota? Si nadie lo detiene, está ahí, en esa zona. Mandó matar a dos de sus familiares y corrió a sus hermanos y hermanas. Pues no, no lo puedo mencionar. Yo sé cómo se llama, sé cómo le dicen, pero esa autocensura me permitió darle seguimiento a la recaptura de El Chapo, publicar algunas cosas importantes…

Pero no pude publicarlo, lo de esa persona, por qué me hubieran matado.

Eso me permite estar aquí contigo. Entonces la autocensura, esa parte de la historia que no estamos publicando nos permite seguir escribiendo, pero no nos quedamos callados. La autocensura ahora es una vitamina al revés, para seguir peleando con las teclas, para seguir contando estas historias aunque tengamos que mecharles parte de la historia. Ahora es eso, es atrincherarse, autocensurarse ahora es resistir, pelear. Es parte de esta guerra, ¿no?

El ChapoGETTY IMAGES
El Chapo fue arrestado en febrero de 2014, pero logró escapar de la prisión. Luego fue recapturado en enero de 2016 y extraditado a Estados Unidos.

¿Y dentro de los medios, cuán frecuente es que alguien haga una llamada o que, desde adentro de la redacción, el jefe de redacción diga ‘eso no lo vamos a publicar’?

Mira, es en diferentes niveles. Hay regiones en las que el narco manda, como en Tamaulipas, llaman por teléfono y dicen ‘esa nota no la publiquen’. Y cuelga el teléfono y llama otro narco de una organización enemiga de la primera que llamó y dice ‘publica la nota’. Y llama un tercer narco de otra organización criminal enemiga de las dos primeras que llamaron y dice ‘quiero que publiques esa nota y le des portada y con fotografía’.

Así pasa en algunas regiones. Aquí en Sinaloa todavía hasta hace muy poco… tú tenías que saber, que ubicar, que estar consciente de que una parte de esa historia no la puedes publicar, pero no porque alguien te está amenazando, porque hay un ambiente de amenaza, porque el cartel de Sinaloa lo controla todo.

Pero yo no necesitaba hace poco que el narco llamara y dijera ‘esto sí, esto no’. ¿Me entiendes? Por el ambiente. ¿Que qué parte de esa historia no voy a publicar? Pues no sé. Te lo va marcando la historia, la coyuntura.

Tú no sabes hasta donde llegar, la línea que no debes pasar se mueve[/animalp-quote-highlight]

 

Ahorita es muy peligroso hablar de fulano, por darte un ejemplo. Bueno no lo voy a mencionar ¿no? O voy a mencionar esta parte que ya es pública. Pero tú no sabes hasta donde llegar, la línea que no debes pasar se mueve. Se mueve. Tienes que andar con mucho cuidado, comentar con tus jefes, si hay confianza mejor, comentar con gente de confianza: “Oye, ¿tú crees que si menciono esto me va a poner en peligro?”, discutir mucho sobre esto, revisar, revisar y revisar.

Y morderte un huevo, como decimos acá, si no vas a poder publicar parte de la historia o toda la historia. Pero ya hace poco empezaron a meterse más los narcos aquí en Sinaloa y ahora tienden a eso, a mandar gente o a llamarte para que no se publique tal o cual cosa.

Sierra MadreGETTY IMAGES
La fractura del Cartel de Sinaloa, en 2008, empeoró la situación de los periodistas, según Valdez.

Ahora es muy peligroso, por ejemplo, referirse a los hijos de El Chapo, hablar de ellos. Pero no lo era hace meses. Entonces es una realidad que se mueve mucho, por eso te decía hace rato de las arenas movedizas. Se mueve mucho eso. ¿Cuándo va a terminar esto? Quién sabe.

Tú tienes que aprender a jugar esa realidad. Pero sí hay regiones en las que llaman ellos directamente. Y tienen mucho haciéndolo. En Veracruz el narco tiene espías en los periódicos. Están infiltrados en los medios. Y ese reportero dice “oye van a publicar una nota de tal cosa” y le dice al narco, y el narco llama y dice “dile que no lo publiquen”. Y no lo publican. ¿Cómo se enteran? Pues porque tienen la gente ahí dentro de las redacciones.

¿Cómo describiría la situación actual del gobierno federal en relación con los medios de comunicación?

Al gobierno federal le vale madre el tema de los periodistas, no le importa, la libertad de expresión… No le interesa. Lo que te puedo decir ahora es que no hay condiciones para una vida digna en México, y si no hay estas condiciones, tampoco hay condiciones para ejercer el periodismo. Al gobierno no le importa este aspecto, no le importa aplicar la ley. Por eso, creo que solo son dos casos en los que hay detenidos de cerca de un centenar de homicidios y desaparecidos, etcétera. Son como 250 periodistas que están pidiendo asilo político en Estados Unidos.

Se sigue manejando el tema de la publicidad oficial con mucha discrecionalidad. Se privilegia mucho a las televisoras, a las estaciones de radio por la audiencia y porque es discrecional el asunto de las concesiones que se dan a estaciones de radio y televisión. Entonces, es un criterio de carácter político, no hay igualdad, no hay transparencia. A los medios críticos nos siguen castigando con publicidad. Entonces, no hay salvación. Tú no puedes acudir al gobierno si te amenaza el narco. Lo mejor si te amenaza el narco y es un narco poderoso… lo mejor es o te sales del periodismo o te vas del país, porque ya no hay donde acudir o a quien acudir.

¿Cómo diría usted que ha afectado la transición del gobierno de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto? ¿Hubo algún cambio en el trato a los periodistas en esos gobiernos?

Mira, para precisar yo no hablaría de transición. Yo hablaría de alternancia, nada más. No hay un proceso de transición democrática, ojalá. No veo yo ningún cambio, ni con Fox, ni con Calderón y mucho menos con Peña Nieto. En esencia es lo mismo, es un gobierno sometido al narco, un gobierno que ha privilegiado los negocios, que no respeta el ejercicio crítico de los periodistas, que no garantiza la libre expresión de los ciudadanos, activistas, por eso también son muchos activistas asesinados.

Yo creo que una transición democrática sí debería reflejarse, como parte de este cambio sustancial, en un mejor ambiente para el trabajo de los periodistas. Un ambiente menos enfermo, menos contaminado, menos deteriorado como el que tenemos ahora. Es una parte importantísima, y no… yo veo que ahora la actitud de la autoridad, ya sea por omisiones o por complicidad, es de cercenar la voz crítica, los oídos y los ojos de los ciudadanos frente a esta realidad.

Peña NietoEPA
“No veo yo ningún cambio, ni con Fox, ni con Calderón y mucho menos con Peña Nieto”.

En México, donde la seguridad esta bastante en cuestión en relación a los periodistas, ¿cómo se controla desde el periodismo a las autoridades en casos de corrupción o violencia?

Yo creo que en ese aspecto también se perdió mucho terreno. Ahora, creo que hasta hace poco, a lo mejor un par de años se podía hablar de los malos manejos de la autoridad, del ámbito político, etc. Pero ahora, cada vez es más peligroso abordar el tema de la política, ya no solo el narco te pone en riesgo, incluso asuntos universitarios, de servicios públicos, de mal manejo de recursos… todo esto te esta poniendo en riesgo.

Se trasladó el riesgo de la cobertura periodística a ámbitos estrictamente políticos por la penetración del narco, entonces no veo por ahí tampoco opciones para decir que se puede evitar o disminuir los riesgos, haciendo esto o aquello, no.

RecordatorioGETTY IMAGES
Un altar improvisado que recuerda a Javier Valdez Cárdenas.

No hay manera de contrarrestar eso, uno a veces en periódicos como el que yo fundé aquí en Culiacán, discutimos las notas. Es una redacción viva, hay mucha confianza, hay notas que no encargamos a los periodistas jóvenes, que son nuevos, para que no se pongan en riesgo y en ocasiones, nosotros decimos: no vamos a publicar esto porque es peligroso.

Pero no hay formulas, ¿no? Cada historia te va dictando un tratamiento diferente. Lo que si te puedo decir es que crece mucho este riesgo ahora que se tocan temas políticos, ya no solo es el narco. ¿Y por qué razón? Porque los narcos hicieron a estos políticos, yo sostengo que esta clase política es hija del narco, es intolerante.

Fue financiada por el narco, fue creada por el narco, tiene negocios con el narco, más que otra generación. No hablo solo de un partido político. Entonces, no tiene cultura de medios, no tiene cultura democrática… Y explota fácilmente, y recurre a lo que tienen a mano, que es el brazo armado del narco para responder a los periodistas críticos, no?

 Esta clase política es hija del narco[/animalp-quote-highlight]

Lamentablemente, eso ha aumentado, esa actitud. Porque antes el político iba con los narcos, los buscaba, el político antes le pedía dinero al narco y el narco lo financiaba. Ahora no. Ahora el narco busca al político, lo hace, lo promueve, lo alimenta, lo nutre, lo hace candidato. Cuando llega al gobierno, dice quiero que pongas a tal, a tal y a tal en la policía, en tránsito, en permisos, en asuntos legales, en asuntos de trámites, en asuntos de actas de nacimiento, de propiedades, etc.

Pone a gente en los ámbitos que tienen los negocios. Entonces, ya es cuando nosotros hablamos de narco política, porque ya no es un político que acudió al narco, ¿no? Es un narco, que el narco promovió para que se hiciera político. Entonces ya son narco gobiernos, estos. En ese aspecto también, hay una grave amenaza.

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Clare Freer

Parosmia: desde que tuve COVID-19, la comida me da ganas de vomitar

Muchas personas descubren que las cosas no huelen bien después de padecer COVID y que la mayoría de los alimentos huelen y saben repugnantes.
Clare Freer
26 de febrero, 2021
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Muchas personas con COVID-19 pierden temporalmente el sentido del olfato.

A medida que se recuperan, este por lo general regresa, pero algunos descubren que las cosas huelen diferente y algunas que deberían oler bien, como la comida, el jabón y sus seres queridos, huelen repulsivamente.

El número de personas con esta afección, conocida como parosmia, aumenta constantemente, pero los científicos no están seguros de por qué ocurre o cómo curarla.

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BBC

Clare Freer termina llorando cada vez que intenta cocinar para su familia.

“Me mareo con los olores. Un olor podrido invade la casa en cuanto se enciende el horno y es insoportable”, describe.

La mujer de 47 años de Sutton Coldfield, Reino Unido, ha estado padeciendo parosmia durante siete meses y dice que muchos olores cotidianos le resultan repugnantes.

Las cebollas, el café, la carne, las frutas, el alcohol, la pasta de dientes, los productos de limpieza y los perfumes le dan ganas de vomitar.

El agua del grifo tiene el mismo efecto (aunque no el agua filtrada), lo que dificulta el lavado.

“Ya ni siquiera puedo besar a mi pareja”, dice.

Clare contrajo COVID-19 en marzo del año pasado y, como muchas personas, perdió el olfato como resultado.

El sentido regresó brevemente en mayo, pero en junio Clare empezó a rechazar sus comidas para llevar favoritas porque tenían un aroma rancio y cada vez que algo entraba en el horno había un olor abrumador a productos químicos o algo quemado.

Desde el verano lleva una dieta de pan y queso porque es todo lo que puede tolerar.

“No tengo energía y me duele todo”, cuenta. También la ha afectado emocionalmente. Dice que llora la mayoría de los días.

“Aunque la anosmia no fue agradable, pude seguir con mi vida normal y seguir comiendo y bebiendo”, dice Clare. “Viviría con eso para siempre, si eso significara deshacerme de la parosmia”.

Clare disfruta de un día de mimos con su hija mayor: el perfume ahora huele repugnante para ella.

Clare Freer
En esta foto se la puede ver a Clare Freer disfrutando de un día de mimos con su hija mayor. Ahora el perfume de sus seres queridos huele repugnante para ella.

El médico de cabecera de Clare dijo que nunca antes se había encontrado con un caso así.

Asustada y desconcertada, buscó respuestas en Internet y encontró un grupo de Facebook con 6.000 miembros creado por la organización benéfica de pérdida de olores AbScent.

Casi todos habían comenzado con anosmia derivada de la COVID-19 y terminaron con parosmia.

“Los descripciones comunes de los diferentes olores de parosmia incluyen: muerte, descomposición, carne podrida, heces“, dice la fundadora de AbScent, Chrissi Kelly, quien creó el grupo de Facebook en junio después de lo que describe como un “maremoto” de casos de parosmia por COVID-19 .

La gente usó frases como “aguas residuales con sabor a fruta”, “basura empapada y caliente” y “perro mojado rancio”.

A menudo, luchan por describir el olor porque no se parece a nada que hayan encontrado antes y eligen palabras que transmiten su disgusto.

Alrededor del 65% de las personas con COVID pierden el sentido del olfato y el gusto y se estima que alrededor del 10% de ellos desarrollan una “disfunción olfativa cualitativa”, es decir, parosmia u otra afección, fantosmia, cuando huele algo que no se encuentra en el lugar.

Si esto es correcto, 6.5 millones de personas de los 100 millones que han tenido COVID-19 en todo el mundo pueden estar experimentando parosmia prolongada por COVID.

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BBC

La doctora Jane Parker, científica especialista en sabor de la Universidad de Reading, Reino Unido, estaba estudiando la parosmia antes de la pandemia, cuando era una condición aún más rara.

Una teoría sobre el origen de los olores horribles que experimentan las personas que viven con parosmia es que solo perciben algunos de los compuestos volátiles que contiene una sustancia y que huelen peor de forma aislada. Incluso podría aumentar su intensidad.

Por ejemplo, el café contiene compuestos de azufre que huelen bien en combinación con todas las demás moléculas que le dan al café su aroma agradable, pero no cuando se huele solo.

Consultando con varias personas del grupo de Facebook AbScent parosmia, Parker y su equipo han descubierto que la carne, las cebollas, el ajo y el chocolate provocan habitualmente una mala reacción, junto con el café, las verduras, la fruta, el agua del grifo y el vino.

Jarra de café.

Getty Images
Para la mayoría de las personas que padecen de parosmia, el café sabe muy mal.

Muchas otras cosas huelen mal para algunos de los voluntarios y nada huele bien para todos ellos “excepto quizás almendras y cerezas”.

Ellos, y otros con parosmia, describen repetidamente algunos malos olores, incluido uno que es químico y ahumado, uno que es dulce y enfermizo, y otro descrito como “vómito”.

La investigación de Parker también ha encontrado que los malos olores pueden permanecer con los parósmicos, como se les llama, durante un tiempo inusualmente largo.

Para la mayoría de las personas, el olor a café permanecerá en sus fosas nasales durante unos segundos. Para los parósmicos, podría quedarse durante horas, incluso días.


Consejos para afrontar la parosmia

  • Consume alimentos a temperatura ambiente o fríos
  • Evita los alimentos fritos, carnes asadas, cebollas, ajo, huevos, café y chocolate, que son algunos de los peores alimentos para los parósmicos.
  • Prueba alimentos suaves como arroz, fideos, pan sin tostar, verduras al vapor y yogur natural.
  • Si no puedes tolerar la comida, considera batidos de proteínas sin sabor

Fuente: AbScent


Barry Smith, líder británico del Consorcio Global para la Investigación Quimiosensorial, dice que otro descubrimiento sorprendente: “lo bueno es malo y lo malo es bueno”.

“Para algunas personas, los olores de los pañales y del baño se han vuelto tolerables, e incluso agradables”, describe.

“Es como si los desechos humanos ahora huelen a comida y la comida ahora huele a desechos humanos”.

Baño.

Getty Images
“Para algunas personas, los olores de los pañales y del baño se han vuelto tolerables, e incluso agradables”.

Entonces, ¿qué causa la parosmia?

La hipótesis predominante es que resulta del daño a las fibras nerviosas que transportan señales desde los receptores en la nariz hasta las terminales (glomérulos) del bulbo olfatorio en el cerebro.

Cuando estos vuelven a crecer, ya sea que el daño haya sido causado por un accidente automovilístico o por una infección viral o bacteriana, se cree que las fibras pueden volver a adherirse a la terminal incorrecta, dice Parker.

“¡Están en la sala de reuniones equivocada! Esto se conoce como cableado cruzado y significa que el cerebro no reconoce el olor y quizás está programado para pensar en él como un peligro”, detalla.

La teoría es que, en la mayoría de los casos, el cerebro, con el tiempo, corregirá el problema, pero Parker se muestra reacio a decir cuánto tiempo llevará.

“Debido a que muy pocas personas tenían parosmia antes de la COVID-19, no se estudió mucho y la mayoría de la gente no sabía qué era, por lo que no tenemos datos históricos. Y tampoco tenemos datos para COVID-19 porque eso podría llevar años”, asegura.

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BBC

Aparte de esperar a que el cerebro se adapte, no hay cura, aunque AbScent cree que el “entrenamiento del olfato” puede ayudar.

Consiste en oler regularmente una selección de aceites esenciales uno sobre otro, pensando en la planta de la que se obtuvieron.

Clare Freer ha estado haciendo esto y dice que el limón, el eucalipto y el clavo de olor han comenzado a oler levemente como deberían, pero que no registra nada en el caso de la rosa.

Algunos parósmicos han adaptado su dieta para hacer más llevadero vivir con la enfermedad.

Dos hermanas, Kirstie, de 20 años, y Laura, de 18, de Keighley, Reino Unido, están haciendo lo mismo, aunque tomó un tiempo descubrir cómo llevarlo a cabo y al mismo tiempo vivir en armonía con sus padres.

Una vez, las hermanas tuvieron que correr por la casa y abrir las ventanas, cuando sus padres llegaron con pescado y papas fritas, “porque el olor es horrible”, describe Laura.

Sus padres, en cambio, se han cansado de las especias picantes con las que cocinan las hermanas, para enmascarar los sabores desagradables y darles lo que para ellas es un toque de sabor.

Kirstie (derecha) y Laura en el cumpleaños número 18 de la última que no pudo comer su pastel.

BBC
Kirstie (derecha) y Laura en el cumpleaños número 18 de la última que no pudo comer su pastel.

“Algunas personas nos dicen que simplemente debemos alimentarnos y comer de todos modos. Lo intentamos, pero es muy difícil comer alimentos que saben podridos“, dice Kirstie.

“Y luego, durante los próximos tres días, tendré que vivir con ese olor que se filtra en mi sudor. Es uno de los olores más angustiantes y me siento sucia constantemente”, detalla.

Ahora se han dado cuenta de que los alimentos de origen vegetal saben mejor y disfrutan de platos como la boloñesa de lentejas y el risotto de calabaza.

“La carne es un alimento que ahora evitamos. Encontrar buenas recetas que nos gusten ha hecho que sea mucho más fácil de afrontar”, afirma Kirstie.

“Hemos tenido que adaptarnos y cambiar nuestra forma de pensar porque sabemos que podríamos estar viviendo con esto durante años y años”, se resigna.

La pérdida del olfato a menudo afecta la salud mental

Jane Parker señala que la pérdida del olfato ocupa un lugar muy bajo en la lista de prioridades para quienes enfrentan la pandemia, pero ella y Barry Smith dicen que a menudo afecta la salud mental y la calidad de vida.

“Es sólo cuando pierdes el sentido del olfato que te das cuenta de cuánto fue parte de la esencia de tu experiencia”, explica Smith.

La conexión humana, el placer y los recuerdos están ligados al olfato, señala.

“Te dicen que se sienten aislados de su propio entorno, ajenos. Ya no encuentran ningún placer en comer y pierden esa cercanía tranquilizadora de poder oler a las personas que aman”, describe.

Mientras que Clare Freer extraña los días en que le gustaba el olor de su esposo cuando salía de la ducha, Justin Hyde, de 41 años, de Cheltenham, en el suroeste de Reino Unido, nunca ha olido el aroma de su hija nacida en marzo de 2020.

Justin no asistió al festival de carreras de caballo de su ciudad en el mismo mes, pero conoce a personas que sí lo hicieron, y no mucho después contrajo el virus, perdiendo el sentido del gusto y el olfato.

Justin Hyde

Justin Hyde
Justin Hyde ya no disfruta de una visita a una cervecería al aire libre porque no puede tolerar el sabor de la cerveza.

Tuvo una recuperación de los sentidos en julio, pero luego el café comenzó a oler extraño, y rápidamente las cosas empeoraron.

“Casi todos los olores se volvieron extraños”, puntualiza. “Los huevos me repelen físicamente y no puedo disfrutar de la cerveza o el vino, ya que tienen un sabor que simplemente llamo COVID”.

Al igual que Kirstie y Laura, él descubrió que algunos platos sin carne son comestibles, incluido el curry de verduras, pero no habrá más visitas a las cervecerías mientras dure su parosmia y ni desayunos con alimentos fritos.

“Todos esos placeres que damos por sentado han desaparecido desde que tuve COVID. Siento que estoy roto y ya no soy yo“.


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