Periodistas exigen información sobre el asesinato de Valdez; fiscal la niega y defiende secrecía
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Periodistas exigen información sobre el asesinato de Valdez; fiscal la niega y defiende secrecía

Periodistas pidieron transparencia al titular de la Fiscalía Especial para la atención de delitos contra la Libertad de Expresión sobre el asesinato de Valdez, quien negó dar detalles para no "poner en riesgo" investigación.
AFP
Por Redacción Animal Político
19 de mayo, 2017
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“No puedo darles ningún dato específico, porque pondríamos en riesgo la propia investigación”.

Ésta fue la respuesta que tuvieron los reporteros de Sinaloa que acudieron este viernes 19 de mayo a una “reunión de trabajo” con el titular de la Fiscalía Especial para la atención de delitos contra la Libertad de Expresión de la PGR, Ricardo Sánchez Pérez, y con Juan José Ríos, fiscal general de Sinaloa.

En la reunión, realizada luego de la demanda de transparencia en la investigación del asesinato del periodista Javier Valdez, los comunicadores sinaloenses pidieron información sobre las indagatorias del crimen, a lo que recibieron como respuesta que las autoridades “tenemos la obligación de tener mucha secrecía en estos casos”.

“La secrecía nos va a ayudar a mantener las líneas de investigación que se encuentran abiertas y todas las pistas y evidencias que tenemos en este momento”, explicó Sánchez Pérez.

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¿Qué van a hacer?

Durante la “reunión de trabajo”, los periodistas presentes cuestionaron la falta de información que existe acerca de las primeras indagatorias en el caso de Valdés.

Los asistentes preguntaron a los fiscales sobre el móvil y la recreación del asesinato de Valdez, sobre la existencia de testigos o retratos hablados de presuntos responsables, a lo que el fiscal Sánchez Pérez contestó “a ver, esta era una reunión de trabajo y creo que ya se está convirtiendo en una rueda de prensa, no era la intención. Lo que queremos nosotros transmitirles era el diálogo, la confianza, la comunicación de poder platicar sobre esta situación”, explicó Sánchez a los comunicadores.

Luego de reiterar que la Procuraduría General de la República está considerando todas las líneas de investigación para esclarecer el asesinato de Valdez, el fiscal Sánchez puso a disposición de los asistentes el mecanismo de protección para periodistas y defensores de derechos humanos.

Y agregó “pero yo sé que ustedes no quieren oír de reforzamiento de la CEAV (Comisión Especial de Atención a Víctimas) o del reforzamiento del mecanismo, lo que ustedes quieren son resultados y en eso estamos trabajando. Tengan la confianza”.

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Antes de finalizar la reunión, el fiscal general de Sinaloa, Juan José Ríos, comentó que informarán sobre los avances de la investigación del asesinato de Valdez y pidió comprensión a los periodistas asistentes.

Es una institución (La Fiscalía de Sinaloa) que tiene más de 2300 personas que todos los días, estamos trabajando con una multifacética actividad y una serie de diversos asuntos que no constriñen únicamente a un delito en particular, a un agraviado o a una víctima en particular, es una sociedad propiamente la que se está atendiendo”.

El pasado martes 16 de mayo un grupo de periodistas reclamó al gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz, acerca de su compromiso con el esclarecimiento del asesinato de Javier Valdéz, ante lo que el mandatario se comprometió a crear una fiscalía especial para las investigaciones.

Javier Valdez, fundador del Semanario Ríodoce, es el sexto periodista asesinado en México en este año, sin que exista justicia, porque no han sido detenidos los responsables de haber cometido los asesinatos.

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El mismo día que asesinaron a Javier Valdés en la ciudad de Culiacán, Sinaloa, el periodista Jonathan Rodríguez murió, y su madre, Sonia Córdova, subdirectora de información del semanario El Costeño de Autlán, Jalisco, fueron atacados a balazos cuando viajaban a bordo de un automóvil en el mencionado municipio.

En lo que va de 2017 siete periodistas han sido asesinados: Cecilio Pineda, Ricardo Monlui, Miroslava Breach, Maximino Rodríguez, Filiberto Álvarez, Javier Valdez y Jonathan Rodríguez.

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La familia que no tiene huellas dactilares

Una familia en Bangladesh tiene una rara mutación genética que les ha representado dificultades en un mundo cada vez más dependiente de datos biométricos.
26 de diciembre, 2020
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Apu Sarker me mostró la palma abierta de su mano durante una videoconferencia desde su casa en Bangladesh. Al comienzo nada me pareció raro, pero cuando miré más de cerca me percaté de lo lisas que eran las superficies de sus dedos.

Apu, de 22 años, vive con su familia en una aldea en el distrito norteño de Rajshahi. Hasta hace poco, trabajaba como asistente médico. Su padre y abuelo eran agricultores.

Los hombres en la familia de Apu parecen compartir una rara mutación genética que se cree que solo afecta a un puñado de personas en el mundo: no tienen huellas dactilares.

Antes, en las épocas del abuelo de Apu, no tener huellas digitales no era gran lío. “Nunca lo pensé como un problema”, dijo Apu.

Pero después de décadas, esos pequeños surcos que se arremolinan en las puntas de nuestros dedos -llamados dermatoglifos– se han convertido en el dato biométrico más recopilado del mundo.

Se usan para todo, desde el paso por un aeropuerto hasta para abrir nuestros teléfonos inteligentes.

Un teléfono inteligente que se abre con la huella digital

AFP
Hoy en día, las huellas digitales se utilizan para operar un sinnúmero de dispositivos, como el teléfono inteligente.

En 2008, cuando Apu era niño, Bangladesh introdujo una Tarjeta de Identidad Nacional para todos los adultos y la base de datos requería una huella del pulgar.

Los funcionarios confundidos no sabían si emitirle una tarjeta al padre de Apu, Amal Sarker. Finalmente, recibió una tarjeta con el sello “SIN HUELLA DIGITAL”.

En 2010, las huellas dactilares se volvieron obligatorias para pasaportes y licencias de conducción.

Después de varios intentos, Amal logró conseguir un pasaporte mostrando un certificado de una junta médica. Nunca lo ha usado, en parte porque teme que haya problemas en el aeropuerto. Y, aunque conducir una motocicleta es esencial para su trabajo de agricultor, nunca ha obtenido una licencia.

“Pagué la tarifa, pasé el examen, pero no me dieron la licencia porque no podía dar una huella digital”, explicó.

Registro de datos biométricos en Bangladesh

Getty Images
Bangladesh ha realizado una extensa recopilación de datos biométricos de sus habitantes, sin los cuales no se puede aquirir un pasaporte, o una licencia de conducir, ni siquiera una tarjeta SIM para el teléfono.

Amal carga consigo el recibo de pago de la licencia, pero no siempre le ayuda cuando lo detienen. Le han multado dos veces. En ambas ocasiones explicó sobre su dolencia a los policías, dijo, y les mostró las puntas de sus dedos para que vieran. Ninguno le perdonó la multa.

“Siempre es un experiencia vergonzosa para mí”, contó Amal.

En 2016, el gobierno hizo obligatorio comparar la huella digital con la base nacional de datos para poder comprar una tarjeta SIM para un celular.

“Parecieron confundidos cuando fui a comprar una SIM, el software de su sistema se congelaba cada vez que ponía mi dedo en el sensor”, dijo Apu, con una sonrisa irónica.

Le rechazaron la compra. Todos los hombres de su familia tienen que usar tarjetas SIM bajo el nombre de su madre.

Amal

BBC
Los dedos de Amal Sarker no tienen los patrones distintivos que se encuentran en la mayoría de las personas.

La dolencia rara que afecta a la familia Sarker se llama adermatoglifia.

Se dio a conocer ampliamente en 2007 cuando Peter Itin, un dermatólogo suizo, fue contactado por una mujer de su país que tenía problemas entrando a EE.UU.

Su cara correspondía a la foto de su pasaporte, pero los agentes de inmigración no podían registrar sus huellas dactilares. No tenía.

Tras examinarle, el profesor Itin encontró que la mujer y ocho miembros de su familia sufrían una rara condición, con las yemas de los dedos planas y un número reducido de glándulas sudoríparas en las manos.

Trabajando con otro dermatólogo, Eli Sprecher, y la estudiante de posgrado Jann Nousbeck, el profesor Itin examinó el ADN de 16 miembros de la familia -siete con huellas digitales y nueve sin éstas.

“Los casos aislados son muy raros y no se han documentado más que unas pocas familias”, contó el profesor Itin a la BBC.

Agente de inmigración en EE.UU. verifica las huellas digitales de una pasajera

Getty Images
En muchos países, como en EE.UU., los agentes fronterizos verifican las huellas digitales de los viajeros antes de permitir su entrada.

En 2011, el equipo se enfocó en un gen, SMARCAD1, que mutó en los nueve miembros sin huellas de la familia y pudieron identificarlo como la causa de la rara dolencia. Prácticamente no se conocía nada de este gen. La mutación no parecía causar otros efectos negativos aparte de los cambios en las manos.

La mutación que se buscó durante todos esos años afectaba un gen “del que nadie sabía nada”, expresó el profesor Sprecher. Por eso tardaron años en encontrarlo.

Una vez descubierto, la enfermedad fue nombrada adermatoglifia, pero el profesor Itin la apodó “enfermedad de demora migratoria”- por su primera paciente que tuvo problemas entrando a EE.UU.- y el nombre resultó.

Amal y Apu

BBC
Amal y Apu Sarker. “No está en mis manos, es algo que heredé”, dijo Amal.

La enfermedad de demora migratoria puede afectar a varias generaciones de una familia. El tío de Apu Saker, Gopesh, que vive en Dinajpur, a unos 350km de Daca, tuvo que esperar dos años antes de que le autorizaran un pasaporte.

“Tuve que viajar a Daca cuatro o cinco veces en los últimos dos años para convencerles de que sufría la mutación”, declaró Gopesh.

Cuando su oficina empezó a utilizar un sistema de control de asistencia con huellas digitales, Gopesh tuvo que convencer a sus jefes que le permitieran utilizar el sistema antiguo: firmando una planilla de asistencia todos los días.

Un dermatólogo en Bangladesh ha diagnosticado la condición de la familia como queratodermia palmoplantar congénita, que el profesor Itin cree que evolucionó en adermatoglifia secundaria, una versión de la enfermedad que también puede producir resequedad cutánea y reducción de la transpiración en las palmas de las manos y plantas de los pies.

Los Sarker na reportado todos estos síntomas.

Se necesitarían hacer más exámenes para confirmar si la familia tiene alguna forma de adermatoglifia.

El profesor Sprecher expresó que su equipo estaría “muy contento” de ayudar a la familia con pruebas genéticas.

Los resultados de esas pruebas podrían darles a los Sarker alguna certidumbre, pero no les aliviaría la carga de navegar diariamente por un mundo sin huellas digitales.

El hermano menor de Apu Sarker, Anu

BBC
El hermano menor de Apu Sarker, Anu, también heredó la rara mutación genética.

Los Sarker que padecen de esta mutación están viviendo en una sociedad que no solo les resulta más difícil de manejar, sino que no ha evolucionado para acomodar su problema.

Amal Sarker pasó la mayoría de su vida sin mucho traspié, pero ahora dice que siente tristeza por sus hijos.

“No está en mis manos, es algo que heredé”, declaró.

“Pero la manera en que mis hijos y yo nos estamos metiendo en todo tipo de problemas, es realmente doloroso para mí”.

Amal y Apu acaban de recibir un nuevo tipo de tarjeta de identidad nacional emitida por el gobierno bangladesí, tras presentar un certificado médico. La tarjeta utiliza otros datos biométricos –un escaneo de la retina y reconocimiento facial.

Pero todavía no pueden comprar una tarjeta SIM ni obtener una licencia de conducción. Expedir un pasaporte es un largo y arduo proceso.

“Estoy cansado de explicar mi situación una y otra vez. He pedido consejo a mucha gente, pero nadie puede darme una respuesta definitiva”, se quejó Apu. “Alguien me sugirió ir a un tribunal. Si todas las otras opciones fallan, eso es lo que tendré que hacer”.

Apu espera poder conseguir un pasaporte, dijo. Le encantaría viajar fuera de Bangladesh. Sólo tiene que empezar a llenar la solicitud.

Las fotos son cortesía de la familia Sarker.


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