Policías de Yucatán torturan a joven detenido y luego torturan al agente que los denunció
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Policías de Yucatán torturan a joven detenido y luego torturan al agente que los denunció

Siete policías municipales de Yucatán torturaron a Miguel Antonio Bacab Ku, otro agente municipal que grabó y divulgó un video en el que muestra la forma en que sus compañeros torturan a un joven para que reconozca ser autor de un delito que no cometió.
Tomada de YouTube.
Por Paris Martínez
31 de mayo, 2017
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En julio de 2016, policías municipales de Tekax, Yucatán, secuestraron y torturaron a uno de sus compañeros, como escarmiento por haber grabado a escondidas y luego divulgado un video en el que se ve a integrantes de esa corporación mientras torturan a un joven en  una casa de cultura.

Tras 11 meses de investigación, la Comisión de Derechos Humanos de Yucatán determinó que, el 8 de julio de 2016, al policía municipal Miguel Antonio Bacab Ku se le asignó la vigilancia de la Casa Mágica de las Artesanías de Tekax, un recinto cultural manejado por el municipio y ubicado en las cercanías de la comisaría de policía.

Ese mismo día, cinco agentes de la Policía Municipal detuvieron a un joven por el delito de robo de ganado, lo condujeron primero a la comisaría, y minutos después a la Casa Mágica de las Artesanías, donde lo torturaron con el fin de que aceptara incriminarse.

Al percatarse de la situación, Bacab Ku grabó la tortura contra el detenido hasta que los policías agresores se llevaron a su víctima de vuelta a la comisaría, por lo que Bacab Ku envió el video a un medio informativo local, que lo difundió ese mismo día.

El video, grabado con un teléfono celular, y que inmediatamente se viralizó en redes sociales, muestra a cuatro uniformados cuando golpean, realizan palancas en las articulaciones y asfixian a un joven, al que mantienen con las manos atadas a la espalda y con la cabeza totalmente cubierta con una bolsa plástica.

Las anomalías son del conocimiento hasta del presidente municipal de Tekax[/animalp-quote-highlight]

Además, muestra cómo, entre lamentos y súplicas de piedad, el joven acepta incriminarse del delito que le indiquen, así como incriminar a supuestos cómplices.

Según el testimonio del policía Bacab Ku, joven también, de 30 años al momento de los hechos, tomó la decisión de grabar a escondidas y luego divulgar los abusos cometidos por los otros policías, “al ver tanta saña con que torturaron” al joven detenido, “y fastidiado de ver tantas anomalías que se cometen en la corporación”.

Lee: Las quejas por tortura se quintuplican; PGR resuelve menos del 1% de los casos.

Por esta razón, abundó, “es que decidí contactar a un periodista, para ver si me ayudaba a dar a conocer (el video), para que se castigue a los responsables”, ya que, subrayó, “las anomalías que se cometen dentro de la corporación policiaca son del conocimiento hasta del presidente municipal de Tekax, Josué Couoh Tzec, quien solapa todas las irregularidades y no dice nada”.

Según las investigaciones de la Comisión de Derechos Humanos de Yucatán, horas después de que se dio a conocer el video, y mientras el policía Bacab Ku continuaba su jornada laboral, a la Casa Mágica de las Artesanías llegó una patrulla tripulada por el subdirector de la Policía Municipal, Gabriel Puc Maldonado, y otros seis policías, quienes “me subieron a la camioneta como un criminal, a punta de golpes y patadas, lastimándome el estómago y la columna”.

Sin informarle la razón de su detención, el agente Bacab Ku fue conducido por los otros policías a la comisaría e introducido en una celda, donde lo desnudaron y abandonaron así, por una hora. Luego, “en la misma celda donde me encontraba recluido, fui golpeado y pisoteado por los policías Cina, Matye, Najor, Sergio Uitz, (que son agentes) tácticos municipales, por órdenes del director de la Policía Municipal, Juan Alberto Golib Moreno”.

Los nombres completos de los policías que participaron en el ataque son Sergio Alejandro Uitz Caamal, Najor Efraín Puerto Yamá, Jesús Israel Mayte López, Benjamín Barrientos Ponce, Fernando de Jesús Sánchez Ponce, Diego Ortiz Chablé y Salvador Rivera González.

Mientras era sometido a tormentos, señala el testimonio de la víctima, “me decían ‘¿por qué lo enviaste, hijo de puta? Todo lo que hiciste me lo vas a pagar’”.

Luego de varias horas, durante las cuales la familia del agente Bacab Ku interpuso una denuncia formal por la desaparición forzosa del uniformado, la Policía Municipal de Tekax presentó al agente ante autoridades médicas del Instituto Mexicanos del Seguro Social (IMSS).

Las revisiones médicas confirmaron que, mientras se encontraba detenido, había sufrido lesiones y contusiones en abdomen y extremidades, que le causaban “arcos de movilidad limitada”, así como excoriaciones en pecho, espalda, brazos, antebrazos, tobillos y piernas.

Lee: Jóvenes en situación de pobreza, los más vulnerables ante la tortura en México.

Pese a estas evidencias, el director de Seguridad y Tránsito Municipal de Tekax, Juan Alberto Golib Moreno, notificó oficialmente que Bacab Ku “no se encontraba privado de su libertad y mucho menos había sido golpeado, sino al contrario, el señor se encontraba cubriendo un servicio en comisarías (…) De igual forma, para desmentir lo mencionado por el señor en su queja, que fue víctima de golpes (…) al señor se le llevó al hospital del IMSS, de la ciudad de Oxkutzcab, Yucatán, donde fue valorado por el médico IJG, quien le suministró suero, mismo doctor que pudo valorar que no se trababa de lesiones físicas, sino de un cólico”.

Sin embargo, la versión oficial del jefe de la policía municipal, que señala que entre el 8 y el 10 de julio de 2016 el agente Bacab Ku estaba “cubriendo un servicio en comisarías”, queda desmentida por la misma documentación de la Policía Municipal de Tekax, según la cual, Bacab quedó formalmente “bajo arresto administrativo” desde el 8 de julio de 2016, es decir, el mismo día que difundió el video que mostraba a sus compañeros de corporación torturando a un joven.

Según esta documentación interna, el “arresto” de Bakab Ku, durante el cual fue torturado, fue autorizado de forma escrita por el comandante Diego Ortiz Chablé y por el suboficial Salvador Rivera González.

Luego de que concluyó el “arresto”, el 10 de julio de 2016, Bacab Ku fue oficialmente presentado ante el Ministerio Público, acusado del delito de “tortura”, pero este trámite sólo se simuló, ya que tal como revelan los registros del mismo Ministerio Público, el agente fue directamente llevado al Centro de Reinserción Social del Sur, en Tekax, donde quedó formalmente preso, con la anuencia de un juez de control.

Junto con él fueron presentados ante el juez otros cuatro policías, aquellos que aparecen en el video torturando al joven detenido.

Los nombres de estos policías, que usaron la casa de cultura de Tekax como sala de tortura, son Josué Betuel Tziu Ek, José Manuel Puch Uc, Román Edilberto Montalvo Vega y Rudy Humberto Novelo Tuz.

Gracias al testimonio del joven torturado (cuya inocencia también fue comprobada por las autoridades), se pudo comprobar que Bacab Ku no participó en los actos de tortura a los que dicho joven fue sometido dentro de la casa de tortura, gracias a lo cual el agente que grabó y difundió el video fue liberado, mientras que los otros cuatro policías permanecieron en prisión.

No obstante, tal como denunció la Comisión de Derechos Humanos de Yucatán, contra aquellos otros siete policías que secuestraron y torturaron a Bacab Ku, por difundir el video que captó con su celular, no existió ninguna acción disciplinaria.

De hecho, al frente de la Policía Municipal de Tekax permanece hasta la fecha Juan Alberto Golib Moreno, el mismo funcionario que mintió para encubrir el secuestro de Bacab Ku, y quien aseguró también que el agente nunca fue torturado, sino que sólo había sufrido un “cólico”.

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La matanza de Tlatelolco: qué pasó el 2 de octubre de 1968 en México

Las protestas estudiantiles comenzaron a intensificarse conforme se aproximaban los Juegos Olímpicos y esa no era la imagen que el gobierno de México quería proyectar.
2 de octubre, 2020
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La historia que derivó en una masacre empezó con una pelea de estudiantes en el centro de Ciudad de México.

El grupo antimotines de la policía capitalina, conocido como Cuerpo de Granaderos, intervino para calmar la riña. Pero lo hizo de manera brutal.

Golpeó a decenas de estudiantes y testigos de la pelea. Persiguió a los jóvenes hasta las escuelas donde buscaron refugio y también allí agredió a alumnos y profesores que impartían clase.

Era el 23 de julio de 1968. En esa época la policía mexicana tenía fama de cometer abusos, pero la agresión a los estudiantes fue excesiva.

Cuatro días después, estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y del Instituto Politécnico Nacional (IPN) organizaron una marcha contra la violencia policial.

Pero la caminata, a la que se sumaron miembros del Partido Comunista Mexicano, fue reprimida por los granaderos.

A partir de ese momento empezó un movimiento estudiantil que en pocas semanas creció rápidamente. La UNAM, el IPN y otras universidades del país se declararon en huelga.

Las autoridades reportaron autobuses quemados y el estallido de artefactos explosivos. Decenas de jóvenes fueron detenidos y en el Zócalo, la plaza central del país, se desplegaron tanquetas y decenas de militares.

Cientos de estudiantes fueron detenidos tras la masacre de Tlatelolco en 1968.

Colección Justina Lori
Cientos de estudiantes fueron detenidos tras la masacre de Tlatelolco en 1968.

El Ejército ocupó las instalaciones de la UNAM y el IPN, pero no logró contener el movimiento agrupado en el Consejo Nacional de Huelga (CNH).

El rector de la Universidad Nacional, Javier Barros Sierra, renunció en protesta por la invasión a la autonomía universitaria.

El movimiento sólo fue contenido hasta la tarde del 2 de octubre. Ese día se había convocado una nueva marcha de protesta que partiría de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco.

Cientos de soldados rodearon el sitio. Cuando los estudiantes anunciaban que se cancelaba la caminata para evitar violencia, inició una balacera contra la multitud.

Cincuenta años después, aún no está claro dónde empezaron los disparos. Tampoco se sabe realmente cuántas personas murieron o fueron heridas.

Pero el ataque se convirtió en un parteaguas en la historia del país. Desde el 2 de octubre de 1968 México fue otro, social y políticamente distinto al del día anterior.

La década anterior

Plaza de las tres culturas

Getty Images
La masacre tuvo lugar en la Plaza de las Tres Culturas de la Ciudad de México

Esta es la historia que se recuerda cada año durante el aniversario de la masacre.

Pero se habla poco del entorno social y político que había en el país por esos años, que motivó el acelerado crecimiento del movimiento estudiantil de 1968.

Un momento que explica también la fuerte reacción del gobierno del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz.

Desde los años 50 y en la siguiente década, en el país se registró una serie de movimiento de médicos, ferrocarrileros, electricistas, campesinos y estudiantes.

En todos los casos, las protestas fueron disueltas por policías y militares.

Los sobrevivientes de la masacre recuerdan al movimiento estudiantil como "alegre, creativo".

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM
Los sobrevivientes de la masacre recuerdan al movimiento estudiantil como “alegre, creativo”.

Las movilizaciones estudiantiles de 1968 fueron consecuencia de ese largo proceso, explica Gilberto Guevara Niebla, uno de los fundadores del CNH.

“El movimiento de 68 no se comprendería si no se considera que en esa época existía un régimen autoritario y represivo”, le dice a BBC Mundo.

“Sobre todo en los años 60 hubo una sucesión de intervenciones militares en las universidades, que fue creando un ambiente de descontento y de malestar entre la juventud”.

Ese 1956, por ejemplo, los estudiantes del IPN protagonizaron una huelga que terminó con la ocupación militar de sus instalaciones. La vigilancia de los soldados permaneció durante un año.

Otro caso fue la huelga de 1963 en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, también disuelta por el Ejército.

Tlateloco

Colección Justina Lori
El rector de la UNAM en 1968, Javier Barrios Sierra.

Dos años más tarde, hubo una serie de paros y marchas de médicos y enfermeras en demanda de mejor salario. A las protestas se sumaron también estudiantes de la carrera de medicina.

Esos acontecimientos estaban muy presentes en el ánimo de los estudiantes en 1968, recuerda Rolando Cordera quien fue consejero por la Escuela de Economía ante el CNH.

Tlateloco

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM
La UNAM, el IPN y otras universidades del país se declararon en huelga.

“En algunos que se convirtieron en dirigentes de la movilización existía algún tipo de memoria”, le dice a BBC Mundo.

“Antes de nosotros hubo otros mexicanos que habían reclamado más o menos lo mismo: cumplimiento de la ley, respeto a los derechos y la Constitución”.

“Vivíamos un mar de estímulos”

Pero el enojo por las intervenciones militares y la decisión de las autoridades para disolver las protestas son una parte de la historia tras el movimiento de 1968.

Ese año en Europa ocurrió una serie de protestas estudiantiles, sobre todo en Francia. Un elemento que influyó en México, pero su impacto fue menor a lo que sucedía en Estados Unidos, recuerda Guevara Niebla.

En ese país había una intensa oleada de protestas contra la guerra en Vietnam, la lucha por los derechos civiles de algunas minorías así como un creciente proceso de liberalización sexual y feminismo.

“Coincidieron muchos factores”, recuerda el fundador del CNH. “A través de la televisión sabíamos lo que ocurría en Estados Unidos y con los jóvenes de Francia”.

Manifestación de estudiantes en julio de 1968.

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM.
“Los estudiantes del 68 en México se unieron a un reclamo internacional frente al orden existente en aquel tiempo”, dijo Rolando Cordera.

“Los estudiantes de México vivíamos en un mar de estímulos que jugaron un papel decisivo para explicar la revuelta estudiantil”.

Rolando Cordera recuerda. “Los estudiantes del 68 en México se unieron a un reclamo internacional frente al orden existente en aquel tiempo”.

“En el caso nuestro era un orden muy autoritario, que no respetaba las movilizaciones de reclamo social”.

Con tal escenario el movimiento estudiantil creció en poco tiempo. A las primeras manifestaciones, en julio de ese año, acudieron cientos de jóvenes.

Al paso de los meses aumentó el número de asistentes. En la llamada Marcha del Silencio, el 13 de septiembre, participaron más de 150.000 personas.

Tlatelolco

Getty Images
La matanza fue un parteaguas en la historia de México.

No todos eran estudiantes. El movimiento logró el respaldo de sindicatos, grupos de vecinos y hasta amas de casa. Las protestas se extendieron por varias ciudades del país.

Las demandas del CNH también cambiaron. Al inicio era la disolución del cuerpo de granaderos, eliminar de las leyes el delito de disolución social y castigo a los responsables de agredir estudiantes.

Luego el pliego petitorio incluyó la liberación de todos los presos políticos, y un diálogo público y abierto del Consejo Nacional con el gobierno federal.

Juegos Olímpicos

Más allá de la creciente inconformidad, ¿por qué ocurrió la masacre en Tlatelolco?

Hubo varios elementos, coinciden algunos historiadores. Ese 1968 México era sede de los Juegos de la XIX Olimpiada, programada para empezar el 12 de octubre de ese año.

Semanas antes del evento llegaron periodistas enviados por medios internacionales. Además sería la primera vez que los Juegos Olímpicos se transmitirían por satélite a todo el mundo.

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM
Las protestas estudiantiles comenzaron a intensificarse conforme se aproximaban los Juegos Olímpicos y esa no era la imagen que el gobierno de México quería proyectar.

Para ese momento, las protestas estudiantiles eran más intensas. Muchos periodistas empezaron a cubrir las movilizaciones.

No era la imagen de país que pretendía enviar el gobierno de Díaz Ordaz. Además, el presidente estaba convencido que los estudiantes formaban parte de una especie de conjura comunista en contra de los juegos.

La decisión fue enviar un mensaje contundente para terminar con la rebeldía de varios años, señala Guevara Niebla.

“Después de 1968, Díaz Ordaz declaró que al enfrentar el conflicto se habían agotado los recursos políticos y se tuvo que acudir a la fuerza”, recuerda.

“Lo que se quería era destruir de un solo golpe el movimiento estudiantil para dar paso a las Olimpiadas. La represión tuvo lugar diez días antes de que empezaran, estaban obligados a sofocar las protestas, pero lo hicieron de una manera brutal”.

Soldados en la UNAM.

Portal 68. Archivo Histórico. UNAM.
La represión fue brutal.

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