Las quejas por tortura se quintuplican; PGR resuelve menos del 1% de los casos
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Las quejas por tortura se quintuplican; PGR resuelve menos del 1% de los casos

De más de 10 mil averiguaciones abiertas por la CNDH entre 2012 y 2016, solo 22 casos fueron consignados ante un juez, sin que todos tuvieran condena.
Cuartoscuro
Por Arturo Angel
30 de mayo, 2017
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Las quejas por tortura en México ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) se han multiplicado por cinco en el último año. En tanto, la Procuraduría General de la República resuelve menos del uno por ciento de los casos, y la nueva ley aprobada para combatir este delito no ha entrado en vigor.

Esa es la realidad que arrojan los datos oficiales revelados por la CNDH y autoridades a través de solicitudes de transparencia.

En cuanto a las quejas interpuestas ante la CNDH, por presuntos actos de tortura cometidos por autoridades, prácticamente se quintuplicaron en el último año, según los datos del organismo. De 43 quejas registradas en 2015  pasaron a 209 quejas en 2016: un crecimiento de 386 por ciento.

En 2013 y 2014 las quejas habían descendido a cinco y siete casos respectivamente, mientras que en años anteriores estuvieron entre los 10 y 20 casos.

Animal Político buscó a la CNDH para saber si este aumento en las quejas pudo ser ocasionado por un cambio en el sistema de registro, pero la respuesta es que solo se han fortalecido las campañas de denuncia. Lo que significaría que antes había un subregistro de casos.

Grafico torturas

Las quejas se han quintuplicado.

 

Por cada una de las 311 quejas por presunta tortura presentadas entre el 2010 y el 2016, la CNDH ha abierto expedientes de investigación. Se han emitido 68 recomendaciones por tratos crueles y tortura a distintas autoridades federales y estatales. En cinco de ellos, la indagatoria fue cerrada “por falta de interés de la persona que la promovió o por no haber evidencia suficiente”, mientras que el resto de las quejas siguen abiertas y algunas se han acumulado por tratarse de un mismo caso con varias víctimas.

De las 68 recomendaciones emitidas solamente hay dos en donde una de las autoridades señaladas no aceptó ni admitió que los hechos hayan ocurrido.

El resto de las recomendaciones si fueron aceptadas, aunque la CNDH reporta que en 21 casos (casi la tercera parte), no se han cumplido todos los puntos recomendatorios.

Policía Federal, líder en tortura

Los datos de la CNDH señalan que 108 autoridades han recibido recomendaciones por casos de tortura, y que hay más de 150 que están involucradas en expedientes de queja aún no resueltos.

Una revisión a los registros hecha por este medio arroja que la Policía Federal (dependiente antes de la Secretaría de Seguridad Pública y hoy de la Secretaría de Gobernación) es la autoridad más denunciada por posibles casos de tortura, ante la Comisión. Está presente en el 46 por ciento de las quejas, o sea en casi la mitad.

Animal Político buscó a la Policía Federal a través de la Comisión Nacional de Seguridad para conocer si sus elementos tienen alguna capacitación, para la erradicación de la tortura, así como un diagnóstico de esta problemática, pero hasta la publicación de este artículo no hubo respuesta.

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La Policía Federal registra casi la mitad de los casos.

Luego de la Policía Federal está la Procuraduría General de la República con un 24.39 por ciento de las quejas. Esto significa que en promedio, 1 de cada 4 casos de tortura reportados ante la CNDH involucra a la PGR.

Los casos en donde se señala a alguna autoridad estatal o municipal como responsable de la tortura suman el 10 por ciento de los reportes.

Apenas ayer la CNDH emitió un comunicado en el que informa que, por ejemplo, en el caso de Guerrero existen centros de detención en donde se identificaron casi 190 distintas deficiencias y riesgos que favorecen la comisión de actos de tortura.

Después le siguen las fuerzas armadas. Elementos de la Secretaría de Marina están involucrados en el ocho por ciento de los casos de tortura, y los de la Secretaría de la Defensa Nacional en el siete por ciento.

El Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social, que es la autoridad que administra y opera los penales federales, acumula el 3.25 por ciento de las quejas por la comisión de tortura y tratos crueles.

Otras autoridades federales como el Instituto Nacional de Migración y hasta Petróleos Mexicanos, también figuran con algunas quejas por tortura.

Tortura impune, aunque se denuncie

Que se castigue a los responsables de hechos de tortura en México es prácticamente imposible. Según datos oficiales de la PGR, entre 2012 y 2016 se registraron más de diez mil averiguaciones previas y carpetas de investigación por tortura, pero solo 22 casos, es decir un .21 por ciento, fueron resueltos y consignados ante un juez. Esto sin que necesariamente alguno de esos casos terminara en una sentencia condenatoria.

Además, poco más de la mitad de las averiguaciones, casi el 53 por ciento, siguen abiertas sin que exista alguna determinación o resolución.

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En solo 22 casos consignaron posibles responsables.

La PGR reporta que en cuatro mil 435 averiguaciones decidió no continuar con la indagatoria al declararse incompetente, con el argumento de que las autoridades responsables eran de índole estatal, no federal. Hubo 180 casos que fueron enviados al archivo sin resolver, al considerar que no hay más pruebas disponibles, y en otros 124 se determinó que no se había cometido ningún delito.

Estos datos son más significativos si se toma en cuenta que en octubre de 2015, la PGR creó la Unidad Especializada en Investigación del Delito de Tortura que, en teoría, iba a concentrar todos los casos para darles mejor atención, calidad y velocidad, con personal capacitado específicamente en este delito.

Pero en 2016, ya con la nueva Unidad, la realidad siguió siendo la misma. De enero a octubre de ese año se iniciaron dos mil 568 averiguaciones y apenas cuatro fueron consignadas.

Nueva ley, en el papel

Luego de años de propuestas y discusiones, el pasado 26 de abril fue finalmente aprobada por unanimidad en el senado la Ley General para Prevenir, Investigar y Sancionar la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes.

Con esta nueva ley quedan definitivamente anuladas cualquier tipo de pruebas que las autoridades obtengan de los detenidos mediante mecanismos de tortura. Además, entre otras cosas, contempla que se cree un “Registro Nacional de Víctimas” de este delito y que haya mecanismos reales de reparación del daño.

Especialistas han advertido además que la ley beneficiará de forma retroactiva a personas que ya estén presas y hayan sido víctimas de tortura, pues podrán solicitar la anulación de las confesiones y otras pruebas que proporcionaron bajo esta condición.

La ley sigue sin aplicarse. El pasado viernes se cumplieron los 30 días naturales que contempla el artículo 72 de la Constitución para que el gobierno federal hiciera observaciones a la ley aprobada. En caso de que no haya observaciones correrán otros diez días para que la ley sea publicada en el Diario Oficial de la Federación. Solo a partir de ese momento arrancará un siguiente plazo de 180 días para que los estados adecuen sus leyes locales.

La nueva ley contra la tortura podría comenzar a aplicarse, por lo menos, hasta finales del presente año.

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Cómo nuestro cerebro puede hacernos más pobres (y qué hacer para evitarlo)

Estudios han demostrado que con frecuencia tomamos decisiones irracionales que perjudican nuestra salud financiera. Aquí te contamos algunos de los errores más comunes y cómo evitarlos.
9 de octubre, 2021
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Estás navegando por una tienda en internet y tienes la tentación de comprar un producto.

Es un poco más caro de lo que permite tu cuenta bancaria, pero se convierte en lo más urgente del mundo en este momento. ¿Qué pasa si el precio sube y pierdes la oportunidad? ¿Y si te quedas sin él?

Siguiendo un impulso, haces los cálculos en tu cabeza y decides comprar. Ni siquiera necesitas ingresar el número de tarjeta, que ya está guardado en el navegador de la computadora.

Días después llega el arrepentimiento. O peor aún, la deuda.

En los últimos años, estudios en los campos de la economía del comportamiento y la neuroeconomía han demostrado que estas situaciones, en las que tomamos decisiones irracionales que dañan nuestra salud financiera ocurren con frecuencia.

Pero, ¿cuáles son nuestros errores económicos más comunes? ¿Y cómo no caer en las “trampas” de nuestro cerebro?

Una buena forma es comprender lo que han descubierto estas áreas de estudio y aplicar sus enseñanzas a nuestra vida diaria.

¿Eres racional?

“La economía tradicional ha considerado durante mucho tiempo al individuo como alguien racional, frío y objetivo y que querrá maximizar su bienestar, su beneficio económico y su propio interés”, dice la profesora Renata Taveiros, coordinadora del curso sobre neurociencia y neuroeconomía de la Fundación Instituto de Administración (FIA) de Brasil.

Mujer rodeada de ilustraciones de bombillos.

Getty Images
No haga nada de forma impulsiva sin antes evaluar si el sentimiento de culpa posterior le va a arruinar la alegría.

La toma de decisiones inconsciente, que escapa a la racionalidad, era considerada una anomalía. Y, por ello, no se convirtió en objeto de estudio.

Pero a fines de la década de 1970, un grupo de investigadores revolucionó la economía al observar precisamente estas anomalías.

Entonces, nació el campo de la economía del comportamiento, cuyo principal representante es el psicólogo -sí, un psicólogo- Daniel Kahneman, ganador del Premio Nobel en 2002.

“Ellos abren este espacio de conversación para que nos demos cuenta de que hay otras cosas que influyen en la toma de decisiones y no solo la idea de maximizar la utilidad, el bienestar y el beneficio. ¿Qué son estas cosas? Las emociones”, explica Taveiros.

A finales de la década de 1980, otro campo de estudio fue incluso más allá.

Reuniendo los descubrimientos de la economía del comportamiento y las técnicas de la neurociencia, la neuroeconomía intenta desentrañar lo que sucede en el cerebro de los individuos cuando deciden realizar una compra innecesaria, por ejemplo.

“Ahora tenemos la posibilidad de abrir la caja negra, que es como los economistas se refieren a la mente de las personas. De hecho, se puede mirar y comprender lo que está sucediendo en el cerebro cuando el individuo va a tomar una decisión“, dice Taveiros.

“Cuando estudias neuroeconomía, la idea de que podemos controlar el comportamiento, la toma de decisiones, todo lo que hacemos se desvanece. Porque el motivador de la toma de decisiones no es el aspecto racional, cortical, lógico y analítico. La decisión está mucho más conectada con la emocionalidad”, agrega.

Aprende a decirte ‘no’

En primer lugar, es bueno dejar claro que los afectos y las emociones no son necesariamente malos. Al contrario, son de suma importancia para nuestra supervivencia.

“La selección natural nos trajo la combinación de afecto y razón. Y no fue en vano. Esto maximiza nuestro compromiso con el mundo. Cuando te deshaces de las emociones, quitas la empatía por el otro. Nuestras decisiones se vuelven más egoístas y la sociedad como un todo se derrumba “, dice el neurocientífico Álvaro Machado Dias, profesor de la Universidad Federal de Sao Paulo y socio del Instituto Locomotiva.

Ilustración que muestra un dólar deshaciendose.

Getty Images

Pero es un hecho que las emociones también pueden llevarnos a cometer errores graves, que derivan en sentimientos de culpa y en nuevas deudas.

Es en este sentido que las enseñanzas de la economía conductual y la neuroeconomía pueden sernos útiles: hacer predecible nuestra irracionalidad y evitar malas decisiones.

El primer consejo parece simple, pero en la práctica es bastante difícil. Debes aprender a decirte que no a ti mismo.

No hagas nada por impulso sin antes evaluar si la culpa no arruinará la fiesta. Comprende mejor tu ‘yo futuro’, con tus horarios y demandas. Decirse que no a uno mismo es como decirle que no a un niño: es difícil, pero puede ser positivo”, advierte Álvaro.

Según Renata Taveiros, una de las razones que dificultan esta negación de los propios impulsos es la creciente facilidad para realizar los pagos. Códigos QR, Pix, tarjetas de crédito que se guardan en sitios web de compras son algunos ejemplos.

Además, el neurotransmisor llamado dopamina, que activa el llamado “sistema de recompensa” del cerebro, también puede interferir.

Cuando la dopamina funciona, estimula el comportamiento impulsivo. ¿Cómo funciona? Tienes la expectativa de ganar algo. Puede ser dinero, bienestar, placer, una buena imagen frente a los demás, etc. Y este comportamiento impulsivo hace que inmediatamente quieras esa recompensa “, explica.

Un ejemplo de cómo se explota actualmente este sistema de recompensas es la adopción de mecanismos propios de los juegos al proceso de consumo. Es decir, la transformación del acto de comprar en un juego.

Las aplicaciones de los supermercados y de las tiendas online prometen recompensas (descuentos, productos gratis, etc.) por alcanzar una determinada cantidad de puntos, por ejemplo.

Taveiros señala que en Brasil este tipo de mala decisión se puede identificar en los altos niveles de endeudamiento de los ciudadanos.

Un estudio de la Confederación Nacional de Comercio de Bienes, Servicios y Turismo de agosto de 2021, muestra que uno de cada cuatro brasileños (25,6%) no pudo saldar sus deudas dentro de ese mes.

“Tenemos problemas muy graves en Brasil y todo este estímulo al consumo que fomenta el comportamiento impulsivo empeora aún más estas condiciones”, dice la neuroeconomista.

Por eso, un consejo de oro para evitar este tipo de decisiones impulsivas es siempre “dar una vuelta más” antes de decidir hacer la compra.

“Por lo general, pongo una pegatina en las tarjetas de crédito de los clientes que dice ‘da un paseo más, espera un poco más, respira’. Cuando alguien va a hacer otra cosa y regresa, la dopamina baja, ya que es una sustancia química que tiene efecto por un tiempo determinado. Pronto, la sensación de ‘lo quiero, lo quiero’ pasará y la persona llegará a la conclusión de que puede usar este dinero en otra cosa. Pero tiene que ser más tarde, no es posible en ese instante”, explica.

No haga los cálculos en su cabeza

Pero estas malas decisiones se pueden evitar incluso antes de la compra.

Iustración de un cerebro formado con billetes.

Getty Images
No haga cálculos mentales, lo mejor es sumar sus gastos con lápiz y papel.

Renata Taveiros explica que cuando tienes una idea exacta de cómo va tu vida financiera, es más difícil endeudarte.

“Es muy importante para una persona tener coraje y saber que va a ser genial acercarse a la vida financiera y mirar las cuentas. Mucha gente dice que es difícil, pero después de hacer eso, hay una sensación de alivio. Si tiene miedo de mirar, caerá en todo tipo de trampas mentales”, dice.

Una de estas trampas es la “contabilidad mental”, esa manía de hacer cálculos, la mayoría de las veces incorrectos, sobre nuestra situación financiera.

“Hacemos los cálculos. ‘Gano 100, así que puedo gastar 50 en el supermercado, 20 en el bar, solo 10 en el almuerzo, también puedo tener una cuota mensual de 15 …’. Compara 15 con 100, 10 con 100, pero no cuadra. Entonces se asusta y ve que está en números rojos “, advierte el neuroeconomista.

Lo que debe hacer es escribir sus gastos con un lápiz. Sume todas sus ganancias y sus costos de vida. Solo entonces tendrá una idea real de cuánto dinero puede gastar.

Cuida tu ‘yo futuro’

Una de las decisiones más importantes que debemos tomar, pensando en nuestro futuro, es ahorrar dinero.

Una persona pone dinero en una alcancía.

Getty Images
Ahorrar es una de las decisiones más importantes que podemos tomar.

Está claro que el contexto de muchas economías que tienen desempleo, informalidad y alta inflación, hace que esto sea cuesta arriba para muchas personas.

Pero, ¿por qué es tan difícil hacer esto incluso cuando hay condiciones favorables?

Un efecto conocido como “descuento intertemporal” en la economía del comportamiento puede explicarlo.

“Imagina que coges unos prismáticos y les das la vuelta. ¿Qué pasa? Lo que está lejos es diminuto. Y lo que está cerca obtiene un valor, un tamaño gigante”, explica Renata Taveiros.

Queremos la recompensa inmediata, ahora mismo, porque parece ser mucho más grande que una recompensa que es muy misteriosa, que no sabes qué va a pasar en el futuro”, agrega.

Los estudios neuroeconómicos muestran que algunas áreas del cerebro que se activan cuando piensas en ahorrar dinero para tu futuro son las mismas que lo hacen cuando piensas en darle dinero a un extraño.

Lo que puede significar que, para nuestro cerebro, ahorrar dinero para el Yo futuro y dar la misma cantidad a otra persona es casi lo mismo.

Según Renata Taveiros, una solución puede ser crear un “empujón”, es decir, un pequeño estímulo para que pienses más detenidamente en tu futuro.

“Una idea que suelo aplicar es usar una de esas aplicaciones que te hacen ver mayor en una foto. Te hace conectar con esa imagen. Luego, debes hacer el ejercicio de pensar en lo que quieres para la vida de esa otra persona. Entonces, se va a crear un circuito neuronal que conecta su yo futuro con su yo de hoy “, dice.

También aprende a decirte ‘sí’

El neurocientífico Álvaro Machado Dias advierte que si bien es importante ahorrar dinero, también debe saber darse permisos.

Una persona hace con la mano una señal de aprobación.

Getty Images

“No asumas que siempre es malo permitirse (gastar) y no caigas en la falacia de que debemos posponer continuamente el placer para que un día podamos disfrutarlo en mayores intensidades. Hoy lo que vemos es un mar de gente sin ganas para vivir. Sal de este mar”, dice.

Según Álvaro, no todas las decisiones que tomamos en la vida, sean económicas o no, se pueden tomar de forma puramente racional, y ni siquiera es deseable que eso suceda.

“A veces somos dominados por componentes emocionales y, de hecho, esto puede conducir a malos resultados, incluido el arrepentimiento”, dice.

“Pero la entrada en juego de estos componentes que no son formales, lógicos, es lo que finalmente hace que nuestras decisiones sean mejores para el grupo, la especie y la cultura en su conjunto”, agrega.

Por tanto, el consejo es saber distribuir mejor tus energías e inquietudes.

No hay tiempo -ni tiene sentido- para tratar de optimizar cada decisión. Elija sus batallas. Concéntrese en las opciones que más importan; son las que finalmente definirán quién es usted”, afirma el experto.


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