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Cuartoscuro

Robo de combustible en Puebla: Suman 13 enfrentamientos entre pobladores y militares desde 2016

Cifras de la Secretaría de la Defensa Nacional muestran que Puebla es el estado con el mayor número de enfrentamientos desde 2013; sólo en el primer trimestre del año ya suman seis hechos.
Cuartoscuro
Por Tania L. Montalvo
26 de mayo, 2017
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Puebla es la entidad del país en la que se han registrado más enfrentamientos entre militares y pobladores en los últimos cuatro años, durante el resguardo de ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex).

En esa entidad han ocurrido trece enfrentamientos distintos, entre los que destacan dos ocurridos en abril y mayo de este año en el municipio de Palmar de Bravo, cuando ocho militares resultaron heridos y otro más en el que tres civiles y cuatro militares fallecieron.

Sobre éste último caso se difundieron imágenes sobre una presunta ejecución extrajudicial. La PGR informó que 30 militares están bajo investigación.

Pero aunque los registros de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) sobre esta clase de enfrentamientos son desde 2013, los casos en Puebla son recientes.

En 2016, ocurrió en Puebla el primer enfrentamiento armado entre pobladores y militares de este sexenio, según cifras oficiales. Ese año hubo cuatro eventos en el municipio Palmar de Bravo, otro más en Quecholac y uno más en La Esperanza.

Y en los primeros meses de este 2017 ya se superó el número de enfrentamientos registrados en todo el año anterior: cuatro en Palmar de Bravo, dos en Quecholac y uno más en Tecamachalco. Además de que este año los casos han sido mucho más violentos con víctimas civiles y militares.

En todo el país, desde 2013, hay registro de 37 enfrentamientos armados en ductos de Pemex. Después de Puebla, el estado con más eventos es Tamaulipas, con diez en cuatro años, en los municipios de Matamoros y Reynosa.

El aumento en los enfrentamientos en Puebla entre militares y pobladores ha coincidido con el hallazgo de tomas clandestinas para el robo de combustible.

De 2015 a 2016 se duplicó el número de tomas clandestinas. En ese periodo se pasó de 784 a 1,533; pero para este año sólo en el primer bimestre ya había registro de 229 tomas ilegales.

El 22 de mayo pasado se publicaron videos y fotografías en los que se ve a personas llenando cubetas, garrafas y otros objetos con combustible que se derramó por una toma clandestina en la comunidad de San Francisco Tláloc, en el municipio poblano de San Matías Tlalancaleca.

El Grupo de Coordinación Puebla Segura informó que policías estatales, municipales, así como militares resguardaron la zona, pero decidieron no intervenir ante la recolección del combustible para evitar un enfrentamiento con pobladores.

“Ante la presencia de gente, presuntamente de la comunidad, que irresponsablemente llevó niños al lugar, se tomó la decisión de evitar cualquier tipo de enfrentamiento con la población y evitar así el riesgo que representa cualquier fricción con el combustible.

“Ante esta situación, fue imposible detener a los habitantes, entre los que se encontraban mujeres y niños, para evitar que robaran el combustible”, señaló el Grupo.

Petróleos Mexicanos perdió al menos 97 mil millones de pesos en los primeros cuatro años del sexenio de Enrique Peña Nieto por fugas y robo de combustible, cifra 55% superior a las pérdidas registradas en los últimos cuatro años del sexenio anterior, de acuerdo con una investigación publicada por Animal Político en febrero pasado.

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El conmovedor reencuentro entre un niño robado y la familia que llevaba buscándolo casi 40 años

Javier Matías Darroux Mijalchuk se convirtió en el "nieto 130", el más reciente caso de un argentino al que las Abuelas de Plaza de Mayo ayudaron a descubrir su identidad.
14 de junio, 2019
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Durante casi 40 años, Roberto Mijalchuk dejó activa una línea de teléfono, con la esperanza de que algún día sonara el aparato y pudiera reencontrarse con su hermana desaparecida.

Pero cuando sonó, no fue su hermana la que apareció, sino su sobrino, que en el momento de la desaparición estaba con su madre y entonces tan solo tenía pocos meses de vida.

“Gracias, tío, por no dejar de buscarnos”, manifestó Javier Matías Darroux Mijalchuk esta semana ante la prensa, tras descubrir que es hijo de desaparecidos durante el último régimen militar en Argentina, entre 1976 y 1983.

Darroux Mijalchuk, de 41 años, fue presentado esta semana como “el nieto 130”, el más reciente argentino al que las Abuelas de Plaza de Mayo ayudaron a descubrir su identidad.

El joven protagonizó un emotivo reencuentro público con su tío en una multitudinaria presentación, con el objetivo de llegar a conocer más detalles de su pasado y animar a otros a dar un paso al frente, “juntar coraje” y descubrir la verdad.

“Muchos en situación similar”

Javier Matías Darroux Mijalchuk siempre supo que los padres que le criaron no eran su familia biológica, pero no se interesó por su pasado hasta hace unos años.

“Para mí, desde un convencimiento muy interno, tenía la certeza de que mis padres podrían haber sido desaparecidos por la dictadura militar, pero yo estaba bien con quien era y no me interesaba en una búsqueda con resultado incierto que desgastaría mis energías vanamente”, recordó en la comparecencia pública celebrada en la sede de Abuelas en Buenos Aires.

Pero algo cambió en 2006. Fue entonces “cuando entendí el egoísmo de mi postura”, dijo.

“Si no era importante para mí —o eso creía—, tenía que ser consciente de que en el otro lado podía estar buscándome un hermano, un tío, una abuela”.

Javier Darroux Mijalchuk da un beso a la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo.

Getty Images
El argentino de 41 años agradeció a Abuelas de Plaza de Mayo su ayuda. En esta fotografía, Javier Matías Darroux Mijalchuk besa en la frente a la presidenta de la organización, Estela De Carlotto.

Animado por su pareja y dos amigos, Javier se acercó a la organización de Abuelas de Plaza de Mayo, que lleva más de cuatro décadas buscando a desaparecidos y sus hijos.

Ello activó el proceso para poder encontrar sus raíces y descubrir que era hijo de Elena Mijalchuk y Juan Manuel Darroux, desaparecidos en diciembre de 1977.

“Creo que hay muchos a quienes les pasa una sensación similar, así que los invito a juntar coraje y a acercarse” a Abuelas, instó.

La organización, presidida por Estela De Carlotto, estima que cerca de 500 bebés fueron robados por el gobierno militar, y calcula que el régimen hizo desaparecer a cerca de 30.000 personas de todas las edades y condiciones sociales.

La búsqueda y las dudas

Según explica Abuelas en su página web, los “secuestros” de la familia del “nieto 130” empezaron con su padre, Juan Manuel Mijalchuk, quien trabajaba en tareas administrativas en la Universidad de Morón, en la provincia de Buenos Aires, y desapareció a principios de diciembre de 1977.

La última vez que un familiar lo vio fue discutiendo “acaloradamente con cuatro hombres que lo subieron a una Chevy azul metalizada”.

Tras ello, su mujer, Elena, quien por entonces estaba embarazada por segunda vez, recibió una carta firmada por su marido en la que le indicó un lugar y una fecha para encontrarse. Sus padres le llevaron a ese enclave, junto a su bebé de pocos meses, y esa fue la última vez que los vieron.

Javier Matías fue encontrado abandonado en una calle que se encontraba a tres calles de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), donde funcionaba el mayor centro clandestino de detención del régimen militar, que apresó allí a cerca de 5.000 personas secuestradas, recoge la Agencia Efe.

Lo dieron en adopción legal a una familia que lo crió bien, que nunca le ocultó que era adoptado pero que no sabía su procedencia real, según esa misma fuente.

Javier Matías, su tío Roberto y Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, exponen fotografías de los progenitores del "nieto 130".

Reuters
Javier Matías, su tío Roberto y Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, exponen fotografías de los progenitores del “nieto 130”.

Desde entonces, el hermano de su madre, su tío Roberto, “nunca bajó los brazos ni perdió la esperanza”, destacó Javier Matías ante los medios.

El joven agradeció en numerosas ocasiones la persistencia de su tío, quien denunció a finales de los 90 la desaparición de su hermana, su cuñado y su sobrino, y acabó recibiendo la famosa llamada de Javier Matías hace unos años.

No obstante, el “nieto 130” matizó que la “alegría siempre es parcial”. El hecho de encontrarme implica que él nunca va a volver a ver a su hermana”, explicó.

Y es que las dudas persisten sobre el paradero de sus progenitores y qué ocurrió con el embarazo de su madre, una de las razones por las que Javier decidió contar su historia ahora e intentar conseguir así mayor información, según recogen los medios argentinos.

“La convicción de lucha y búsqueda no termina”, señaló.

“Yo necesito saber la verdad de qué sucedió con ellos. Y necesito saber si tengo un hermano o una hermana”.


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