Fallece Sergio Haro, el reportero que documentó el magnicidio de Colosio
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Humberto Melgoza

Fallece Sergio Haro, el reportero que documentó el magnicidio de Colosio

El 23 de marzo de 1994, Haro fue testigo del asesinato del candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio, en Tijuana. El periodista mexicalense fue de los pocos que con su pluma y cámara fotográfica documentó el último mitin de Colosio.
Humberto Melgoza
Por Redacción Animal Político
30 de mayo, 2017
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El editor, fotógrafo y reportero del semanario Zeta, Sergio Haro Cordero, falleció este martes 30 de mayo en su domicilio de la ciudad de Mexicali, Baja California, informó el semanario.

El cuerpo de Sergio Haro fue encontrado por sus familiares, quienes dieron aviso a los servicios de emergencia; sin embargo, elementos de la Cruz Roja Mexicana dictaminaron su deceso.

Con más de 30 años de trayectoria profesional, Sergio Haro Cordero se inició en el oficio en sus años de estudiante en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), donde cursó la licenciatura en Educación, y documentó el movimiento estudiantil de 1981.

Hasta antes de su fallecimiento Sergio Haro se desempeñó como editor del semanario Zeta en Mexicali, y miembro del Consejo Editorial del Semanario.

Se inició como reportero cuando un grupo de compañeros universitarios lo invitaron a un proyecto que tenían de crear un semanario independiente en Mexicali, lo invitaron como fotógrafo y a las dos semanas ya estaba escribiendo.

El reportero de Zeta

El trabajo de Sergio Haro como periodista fue narrado en el documental Reportero, el cual  a la par de contar la historia del periodista mexicalense habla de la historia del semanario Zeta de Tijuana.  El documental fue nominado al premio Emmy en 2014 y se presentó en decenas de festivales en México y el extranjero.

En 2012, la Universidad Autónoma de Baja California publicó el libro: “¡No se olviden de nosotros!”, escrito por Haro, en el cual se hace una selección de los reportajes que han marcado su trayectoria profesional en los diferentes medios en los que ha laborado en poco menos de 30 años de labor.

Blanco de amenazas

En 1997, tras el asesinato del periodista sonorense Benjamín Flores a manos del narcotráfico, Haro fue blanco de amenazas por dar seguimiento periodístico al crimen de su colega y amigo.

En un reportaje publicado en la revista Proceso y en una columna del periódico La Jornada, Haro señaló al autor intelectual del crimen; además en múltiples foros habló del caso y nunca dejo de señalar al responsable.

Testigo del magnicidio

El 23 de marzo de 1994, Haro fue testigo del asesinato del candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio, en Tijuana. El periodista mexicalense fue de los pocos que con su pluma y cámara fotográfica documentó el último mitin de Colosio.

En esa ocasión Haro y el también fotógrafo Alberto de la Hoya, fueron enviados a Tijuana para documentar el acto de campaña ante la ausencia de la prensa nacional; la cobertura de los dos periodistas fue clave para las investigaciones del caso, pues la Fiscalía que se creó para investigar el crimen solicitó como pruebas las fotografías de Haro y de la Hoya.

Haro fue llamado como testigo del magnicidio.  En todas las ocasiones, según contó el periodista, se limitó a entregar el material fotográfico obtenido por su cámara.

http://www.plexmx.info/2014/03/23/a-20-anos-del-asesinato-de-luis-donaldo-colosio/

El Maestro

Haro fue un promotor de la libertad de expresión en Baja California y maestro para muchas generaciones de periodistas mexicanos y extranjeros. Participó como ponente en varios talleres de protección para periodistas para la organización ARTICLE 19 en México y Brasil. Una semana antes de su fallecimiento, el reportero y editor de Zeta había viajado hasta Paraguay para impartir una plática con periodistas de ese país y Brasil.

En una entrevista realizada tras su participación en un foro de cine en Holanda, donde se presentó el documental Reportero, Haro habló sobre la “guerra” contra el narco y la estrategia de las autoridades para criminalizar el trabajo de la prensa.

“Me tocó como el gobierno de Calderón insistía en la tesis de culpar a los medios de “magnificar” la situación de la inseguridad e insinuaban que  los medios teníamos parte de la culpa de la percepción de la realidad que había en México y el mundo. Y muchos medios le siguieron la corriente buscando “bajarle” al tema de la inseguridad, lo que resulta verdaderamente imposible…creo que el gobierno mexicano no tiene la menor idea de lo que está haciendo en eso que llamaron la “guerra” contra el narcotráfico, guerra que ha llevado a contabilizar más de 80 mil muertos y muchísimos desaparecidos,  desplazados y exiliados.  Esa batalla del gobierno mexicano contra los grupos de narcos también la hemos pagado los periodistas”.

http://www.revistaelite.mx/yo-soy-132-holanda-entrevista-a-sergio-haro-cordero-periodista-mexicano/

A Sergio Haro le sobreviven su esposa, Zaida Montoya Mascareño y su hijo Luis Carlos Haro Montoya.

Con información de Francisco Sandoval.

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Coronavirus: el lugar en América del Norte donde no ha habido casos de covid-19

Mientras los casos de coronavirus siguen aumentando en muchas partes del mundo, hay una región en Canadá que ha logrado permanecer libre del virus.
20 de octubre, 2020
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niños inuit

AFP via Getty Images
Dos niños inuit regresan de la escuela en Iqaluit.

Los casos de covid-19 están aumentando en muchas partes de Canadá, pero una región, Nunavut -un territorio del norte-, es un raro lugar en norteamérica que puede decir que sus comunidades están libres de coronavirus.

En marzo pasado, cuando las fronteras de todo el mundo se cerraban a medida que aumentaban las infecciones del coronavirus, los funcionarios de Nunavut decidieron que no tomarían riesgos.

Impusieron algunas de las regulaciones de viaje más estrictas en Canadá, prohibiendo la entrada a casi todos los no residentes.

Los residentes que regresan a su casa desde el sur primero tienen que pasar dos semanas, a expensas del gobierno de Nunavut, en “centros de aislamiento”: hoteles en las ciudades de Winnipeg, Yellowknife, Ottawa o Edmonton.

En todos los hoteles están apostados guardias de seguridad y hay enfermeras que controlan la salud de los que se aíslan.

Hasta la fecha, poco más de 7.000 residentes de Nunavut (los nunavummiut) han pasado un tiempo en estos centros como escala durante su regreso a casa.

Ha habido desafíos. Algunas personas que han sido descubiertas violando el aislamiento y se les han impuesto estadías más prolongadas.

Esto en parte ha contribuido a que haya una espera para ingresar a algunos de los centros.

También ha habido quejas sobre la comida disponible para los confinados.

Pero, a medida que las infecciones por coronavirus se propagan por todo Canadá, y con el número de casos en aumento nuevamente, el recuento oficial de casos en Nunavut sigue siendo cero.

madre inuit

Getty Images
Una madre inuit con su hija en la isla de Baffin, Nunavut.

La decisión “bastante drástica” de introducir estas medidas se tomó debido a la vulnerabilidad potencial de la población al covid-19 y los desafíos únicos de la región ártica, explica el director de salud pública de Nunavut, el doctor Michael Patterson.

Aproximadamente 36.000 personas viven en Nunavut, limitada por el Océano Ártico al norte y los Territorios del Noroeste al oeste, en 25 comunidades esparcidas en sus dos millones de kilómetros cuadrados.

Esto es aproximadamente tres veces el tamaño de Texas.

Distancias “alucinantes”

Las distancias son “alucinantes a veces”, admite el doctor Patterson.

Es probable que el aislamiento natural sea parte de la razón de la falta de casos: solo se puede llegar a esas comunidades en avión durante todo el año.

A fines de septiembre, hubo un brote vinculado a los trabajadores que volaron desde el sur a una mina de oro remota a 160 km del círculo polar ártico.

(Esos casos se cuentan actualmente como infecciones en las jurisdicciones de origen de los mineros, lo que mantiene el recuento oficial de casos del territorio en cero).

Ese brote no tiene “casi ninguna posibilidad” de propagarse en la comunidad porque no ha habido ningún viaje entre la mina y alguna de las comunidades durante meses, dice Patterson.

Inukshuk sobre Iqaluit

Getty Images
Es probable que el aislamiento natural de Nunavut sea parte de la razón de la falta de casos.

Pero si bien el aislamiento puede ayudar, también puede crear obstáculos.

La mayoría de las comunidades no tienen la capacidad de realizar pruebas de covid-19 a nivel local, por lo que las pruebas deben recibirse y enviarse en avión.

Los resultados de las pruebas pueden tardar una semana, lo que significa que “estás realmente muy atrasado en el tiempo que te toma identificar y responder”, dice Patterson.

Se están realizando esfuerzos para aumentar la capacidad de prueba y los tiempos de respuesta para obtener resultados en el territorio.

También los recursos médicos son limitados en el norte.

El Hospital General Qikiqtani en Iqaluit, la capital, cuenta con 35 camas de cuidados intensivos y puede atender a unos 20 pacientes con covid-19, estima el doctor Patterson.

En el caso de un brote, “entre las personas que necesiten tratamiento, o necesiten ingreso, muchas de ellas terminarán teniendo que ir al sur y eso supondrá otra carga para nuestro sistema de salud”.

Riesgo de infecciones

Muchas comunidades inuit, en Nunavut y en otros lugares, corren potencialmente un riesgo mucho mayor.

Hay algunos factores en juego, incluidas las condiciones de vivienda inadecuadas e inseguras y las altas tasas de hacinamiento, una realidad demasiado común en el territorio.

La alta prevalencia de tuberculosis es otra preocupación.

Los inuit, que representan más del 80% de la población del territorio, son en general un grupo de alto riesgo para las infecciones respiratorias, incluida la tuberculosis, dice el Inuit Tapiriit Kanatami, un grupo nacional de defensa de los inuit.

niños inuit

Getty Images
Muchas comunidades inuit, en Nunavut y en otros lugares, corren potencialmente un riesgo mucho mayor de infecciones.

Los inuit tienen casi 300 veces más probabilidades de contraer tuberculosis que los canadienses no indígenas.

Debido a una experiencia familiar con esta enfermedad respiratoria, Ian Kanayuk pudo ver los peligros potenciales de covid-19.

El estudiante de 20 años y su madre contrajeron tuberculosis hace unos años. Él pasó nueve meses tomando medicamentos, su madre tuvo una larga estadía en el hospital.

Ambos están bien ahora, pero “fue realmente serio”, dice el joven.

Por ello está a favor de las medidas de distanciamiento social, los límites a las reuniones y las reglas sobre las mascarillas que se han impuesto en todo el territorio, a pesar de la falta de casos.

El doctor Patterson asegura que las medidas todavía son necesarias porque “aunque los centros de aislamiento están ahí, éstos no son perfectos”.

También hay algunas exenciones al aislamiento obligatorio fuera del territorio, por ejemplo, para ciertos trabajadores críticos.

Pero incluso sin casos comunitarios, la pandemia ha afectado al territorio de manera similar a como ha afectado a las personas que viven en todo Canadá.

Kanayuk, al igual que muchos estudiantes universitarios en otras partes del mundo, está decepcionado de tener que estudiar de forma remota desde su casa en Iqaluit, y no en Ottawa, la capital nacional, donde planeaba asistir en persona al Nunavut Sivuniksavut, un programa para jóvenes inuit de todo el país.

“Es descorazonador no poder ir”, dice.

Iqaluit, Canada.

Getty Images
Más de 80% de los residentes de Nunavut son inuit.

También está el desafío adicional de que las lentas velocidades de internet en el territorio afectan el aprendizaje remoto.

La pandemia también ha saturado a un sistema de correo que estaba bajo presión, lo que ha provocado frustraciones por las largas colas para recoger paquetes.

La oficina de correos de Iqaluit ya era una de las más concurridas de Canadá, ya que muchos residentes dependen de la entrega gratuita de Amazon a la ciudad ártica.

Esa oficina de correos ha experimentado durante la pandemia un aumento en el número de paquetes “más allá de lo que podríamos haber anticipado”, indicó Correos de Canadá en un comunicado.

Desde que las estrictas medidas entraron en vigor en Nunavut en marzo, ha habido cierta relajación de las regulaciones.

Con algunas condiciones, los residentes de Nunavut ahora pueden viajar a los Territorios del Noroeste y regresar sin aislarse, al igual que las personas que van a Churchill, Manitoba, para recibir tratamiento médico.

Pero tal como explica el doctor Patterson, es necesario que existan medidas para limitar el contagio cuando el virus llegue a Nunavut, ya que no cree que éste permanezca libre de covid-19 para siempre.

“No, indefinidamente no,” dice. “No habría apostado a que se quedaría así por tanto tiempo”.

Toronto

Getty Images
Algunas regiones en Canadá han impuesto restricciones en las actividades en interiores.

¿Qué ocurre en el resto de Canadá?

Canadá, en general, logró detener la ola del brote durante los meses de verano mediante confinamientos completos en primavera, hasta una reapertura durante el verano.

A fines de la semana pasada se habían registrado 191.732 casos en todo el país y 9.699 muertes.

Pero con la llegada de un clima más frío, las infecciones han aumentado considerablemente en muchas partes del país, impulsadas por las provincias altamente pobladas de Quebec y Ontario.

El número promedio de personas internadas en hospitales cada día también está aumentando en los lugares con más casos, y los funcionarios de salud advirtieron que si hay un gran aumento el sistema de salud podría potencialmente quedar abrumado.

Además, las infecciones han comenzado a resurgir en los asilos y otros centros de cuidado.

Partes de Ontario y Quebec han establecido algunas medidas de confinamiento mientras intentan controlar las infecciones, con suspensiones de eventos como cenas en interiores y cierres de gimnasios en los lugares con más casos, como Montreal y Toronto.

Otras partes de Canadá lo están haciendo mejor.

Las provincias atlánticas -las cuatro provincias al este de Quebec-, han podido limitar la propagación de infecciones y han implementado “burbujas de viajes”, con libre movimiento para los residentes y estrictas órdenes de aislamiento de 14 días para los viajeros externos.

El país todavía está rezagado en la capacidad de realizar pruebas y, a medida que los niños regresaban a la escuela, en algunas áreas se han experimentado largas colas y cambios lentos para obtener resultados.

Aproximadamente 77.000 canadienses se someten a pruebas diarias, pero el objetivo es poder realizar más pruebas.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

MAPA: Alcance global del coronavirus

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