El secreto del éxito de WeChat, la red social china que está causando sensación en todo el mundo
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El secreto del éxito de WeChat, la red social china que está causando sensación en todo el mundo

WeChat ya tiene más de 800 millones de usuarios.
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Por BBC Mundo
9 de mayo, 2017
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Lo llaman el “WhatsApp chino”, pero es mucho más que una aplicación de mensajería instantánea.

WeChat es Facebook, Instagram, Skype, Uber, Tinder y Amazon en una sola plataforma.

Un servicio gratuito que permite chatear, enviar fotos y mensajes multimedia, y hacer llamadas y videollamadas de forma totalmente gratis.

Pero también una red de hospitales online, servicios de inversión e incluso un sistema de mapas que te muestra cuán abarrotado está un lugar.

La red social de moda en China permite hacer transferencias, comprar boletos de avión, pedir taxis, gestionar las facturas de la luz, concertar una cita médica, comprar una entrada de cine o pedir comida a domicilio.

Y quiere expandirse por todo el mundo.

Ya está disponible en 20 idiomas (español es uno de ellos) y cuenta con cerca de 900 millones de usuarios.

Aplicación de aplicaciones

La aplicación, compatible con dispositivos Android e iOS, fue lanzada en 2011 y en 2016 se convirtió en uno de los servicios de mensajería con más usuarios activos por mes en China.

joven china usando WeChatSe ha convertido en la aplicación de aplicaciones de moda en China.

Sus usuarios pasan en ella un promedio de 66 minutos al día (y un 34% de ellos la usa más de cuatro horas al día), según un informe publicado a finales de abril por el sitio tecnológico TechNode (socio oficial de la revista TechCrunch en Asia) y la Academia de Tecnologías de la Información y la Comunicación de China (CATR).

La megaaplicación de mensajería se ha convertido en una parte vital de la internet móvil de China.

Y gracias a este éxito, Tencent, el gigante de videojuegos online, se ha transformado en la empresa tecnológica más valiosa del país asiático, por encima de la multimillonaria Alibaba (el Amazon chino).

Pero ¿cuál es el secreto de su éxito?

Uno de sus elementos clave es, si duda, su estrategia de ofrecer una amplia diversidad de servicios en una sola aplicación. Pero también su acierto a la hora de elegir cada uno de estos servicios.

Pagar a través del móvil

El uso de pagos a través del teléfono móvil se ha disparado en China.

WeChat Pay, el sistema de pago integrado en la aplicación WeChat, ha sabido leer muy bien a sus consumidores.

jóvenes leyendo un código QR a través de su teléfono móvil.Su sistema de pagos a través del celular es una de las calves de su éxito.

No solamente ofrece la posibilidad de hacer transacciones monetarias, sino también enviar los populares “sobres rojos” que sirven como regalo en Año Nuevo y en bodas y otras ocasiones especiales.

En los comercios se usa este sistema a través de códigos QR. Su uso ha crecido enormemente en los últimos años fuera y dentro de China.

WeChat Pay permite realizar transacciones en dólares estadounidenses, australianos y neozelandeses, libras esterlinas, yuanes chinos, yenes japoneses y wones surcoreanos.

El objetivo final es liderar un sistema de pagos en el que no exista el dinero en efectivo.

En el trabajo

WeChat es también una aplicación para profesionales.

De acuerdo con el informe de TechNode, el 80% de sus usuarios lo utiliza para cuestiones laborales, el 70% de los empleados autónomos ha utilizado el servicio para hacer transacciones y los grupos de WeChat se han convertido en un “canal principal para comunicaciones en el trabajo”.

Los especialistas aseguran que para los propietarios de pequeños negocios, WeChat juega un papel esencial en sus operaciones (el 90% de ellos lo utilizan).

De hecho, muchos prefieren usar WeChat que los emails de trabajo.

Y mucho más…

Otro gran acierto han sido los “Mini Program”, un conjunto de programas que WeChat lanzó en enero de 2017 y que compite con las tiendas de aplicaciones de Apple y Google.

WeChatContiene más datos sobre sus usuarios que Facebook.

Este sistema “ha sido clave para la expansión de WeChat entre usuarios offline“, explican los autores del informe de TechNode. Aunque aseguran que “por ahora, la mayoría de los comerciantes y desarrolladores están explorando cuáles son sus mejores usos”.

Pero su mayor acierto es la facilidad con la que se ha integrado en la vida de la gente.

Los datos indican que el 60% de quienes usan WeChat están dispuestos a pagar por contenido de WeChat.

Y lo cierto es que el negocio, todavía gratuito pero con anuncios, no deja de crecer. Por eso los gigantes de Silicon Valley le siguen la pista de cerca.

“Tienen razón en mirarle con envidia. Quienes dividen su tiempo entre China y Occidente se quejan de que dejar atrás WeChat sería como retroceder en el tiempo”, aseguró en 2016 el diario económico The Economist.

Según los economistas, China está configurando el futuro de la internet móvil para consumidores de todo el mundo.

La nación asiática fabrica más smartphones que cualquier otro país en el mundo y cerca de la mitad de las ventas en el país se realizan a través del celular

Un usuario típico de WeChat usa el servicio unas 10 veces al día.

Y más de la mitad de ellos (unos 400 millones) han conectado la aplicación WeChat Pay con su cuenta bancaria, un logro notable teniendo en cuenta la desconfianza natural de los chinos hacia el ciberespacio.

WeChatMuchos dicen que WeChat es el futuro de un internet cada vez más controlado por las empresas y por el gobierno.

“El entusiasmo con el que los usuarios de WeChat han adoptado la plataforma la hace valiosa para Tencent de una manera en la que sus rivales tan sólo podrían soñar”, se lee en el reporte de The Economist.

Tal vez por eso David Marcus, de Facebook Messenger, definió la plataforma como “inspiradora”. Y Bill Gates anunció que ya tiene una cuenta en la aplicación.

El diario estadounidenseThe New York Times definió WeChat como la “superaplicación” que todas las aplicaciones occidentales quieren copiar.

Pero no es la variedad de cosas que puedes hacer en WeChat lo que lo hace tan poderosa, es el hecho de que sea todas las aplicaciones en una.

WeChat tiene una cantidad de datos enormes de sus usuarios. Sabe todo lo que hacen, ven, leen, compran, dónde van, con quién están y por qué.

Un milagro para los anunciantes que combina el Big Data de Facebook, Google, Amazon, y PayPal juntos. Y, por si fuera poco, lo comparte con el gobierno.

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Chernóbil: los guardias que cuidan a los perros abandonados en la Zona de Exclusión del desastre nuclear

Los descendientes de las mascotas abandonadas por quienes huyeron del desastre de Chernóbil están entablando una curiosa relación con los humanos encargados de proteger el área contaminada.
26 de abril, 2021
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No había pasado mucho tiempo desde su llegada a la Zona de Exclusión de Chernóbil cuando Bogdan se dio cuenta de que su nuevo trabajo incluía a algunos compañeros inesperados. Desde sus primeros días como guardia de control en Chernóbil, ha compartido el lugar con una jauría de perros.

Bogdan (no es su nombre real) está ahora en su segundo año de trabajo en la zona y ha llegado a conocer bien a los perros. Algunos tienen nombre, otros no. Algunos permanecen cerca, otros permanecen separados, van y vienen cuando les place. Bogdan y los otros guardias los alimentan, les ofrecen refugio y ocasionalmente les brindan atención médica. Los entierran cuando mueren.

Todos los perros son, en cierto sentido, refugiados del desastre del 26 de abril de 1986 —hace 35 años—en el que explotó el reactor número 4 en la Central Nuclear de Chernóbil.

Posteriormente, decenas de miles de personas fueron evacuadas de la ciudad ucraniana de Pripyat. Se les dijo que dejaran a sus mascotas.

Los soldados soviéticos dispararon a muchos de los animales abandonados en un esfuerzo por evitar la propagación de la contaminación. Pero algunos de los animales se escondieron y sobrevivieron.

Después de 35 años, cientos de perros callejeros ahora deambulan por la Zona de Exclusión de 2 mil 600 km establecida para restringir la circulación de personas dentro y fuera del área.

Nadie sabe cuáles de los perros descienden directamente de las mascotas varadas y cuáles pueden haber llegado desde otro lugar. Pero ahora todos son perros de la zona.

Sus vidas son peligrosas. Están en riesgo de contaminación radiactiva, ataques de lobos, incendios forestales y hambre, entre otras amenazas. La esperanza de vida promedio de los perros es de solo cinco años, según Clean Futures Fund, una organización no gubernamental que monitorea y brinda atención a los perros que viven dentro de la Zona de Exclusión.

Un perro callejero en la zona radioactiva de Pripyat, la ciudad que quedó abandonada luego del desastre.

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Algunos perros que viven en la Zona de Exclusión pueden ser descendientes de las mascotas abandonadas durante la evacuación de 1986, pero otros pueden haber llegado de casualidad.

Es bien sabido que los perros habitan este lugar en ruinas. Algunos de ellos incluso se han convertido en celebridades menores en las redes sociales.

El cofundador de Clean Futures Fund, Lucas Hixson, quien abandonó su carrera de investigación para cuidar de los animales, ofrece recorridos virtuales por la Zona de Exclusión con los perros.

Pero se sabe menos sobre los trabajadores locales que interactúan con estos caninos a diario.

Apodos

Jonathon Turnbull, candidato a doctor en geografía en la Universidad de Cambridge, Reino Unido, se dio cuenta de que valdría la pena recopilar las historias de estas personas.

“Si quería conocer a los perros”, dice, “tenía que acudir a las personas que mejor los conocían, y esos eran los guardias”.

Lo que descubrió es una conmovedora historia de la relación de los guardias con los animales de este entorno abandonado, una historia sobre el profundo vínculo entre humanos y perros.

Por ejemplo, los guardias han puesto apodos a varios de los perros.

Según Turnbull, está Alpha, cuyo nombre hace referencia a un tipo de radiación, y Tarzán, un perro muy conocido por los turistas de Chernóbil, que puede hacer trucos cuando se le ordena y que vive cerca de la famosa instalación del radar Duga.

Luego está Sausage, una perrita baja y gorda a la que le gusta recostarse sobre las tuberías de calefacción en invierno. Estas tuberías sirven a uno de los edificios utilizados por los trabajadores en la Zona de Exclusión que son parte de los esfuerzos en curso para desmantelar y descontaminar la planta de energía en ruinas.

“Cara de piedra”

El acceso a la Zona de Exclusión de Chernóbil requiere un permiso, por lo que los guardias tienen la tarea de vigilar los puntos de control de entrada y salida del área.

Las personas que esquivan estos puntos de control para entrar sin autorización en la Zona de Exclusión se conocen como “acosadores”. Los guardias los denuncian a la policía.

Cuando Turnbull, que vive en la capital de Ucrania, Kiev, comenzó a hacer visitas regulares a la zona, se encontró con Bogdan y otros guardias de los puestos de control.

Tenían cara de piedra y se mostraban reacios a hablar al principio, así que les llevó vodka y chocolates.

Luego les ofreció la oportunidad de participar en su investigación, que según él fue un “punto de inflexión”.

Los guardias tenían solo una solicitud: “por favor, por favor, traigan comida para los perros”. Eso fue lo que Turnbull hizo.

Sergey Shamray, trabajador de la planta nuclear de Chernóbil le da pedazos de pan a unos perros callejeros, en 2017.

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Los guardias alimentan a los perros callejeros.

Turnbull entrevistó a uno de los participantes del estudio en nombre de BBC Future. El guardia en cuestión ha pedido no ser identificado para evitar una acción disciplinaria en el trabajo, por lo que aquí nos referimos a él con el seudónimo de “Bogdan”.

Lealtad

Cuando Bogdan camina por las calles abandonadas de la zona en busca de acosadores, los perros lo acompañan felices, dice. Siempre parecen ansiosos por ver si él o un turista podrían llevar comida. Si un perro de compañía se distrae o sale corriendo para perseguir a un animal, eventualmente regresa a Bogdan, agrega.

La lealtad va en ambos sentidos. Turnbull dice que a veces los guardias se toman la molestia de ayudar a los perros sacándoles las garrapatas incrustadas en la piel o poniéndoles inyecciones contra la rabia.

Monitorear quién entra y sale de la Zona de Exclusión a veces resulta en una ocupación aburrida. Pero siempre hay perros cerca.

En algunos puestos de control, los guardias han adoptado más o menos a algunos de los animales. Los alimentan y les dan cobijo. Pero no todos son tan mansos. Durante su investigación, un guardia le dijo a Turnbull: “No podemos inyectar a Arka porque muerde”.

Otro participante habló de una perrita que era aún más difícil de abordar. Se niega a ser tocada en absoluto. “Debes darle una sartén y marcharte. Ella espera hasta que te vayas y luego come”, explicó el guardia.

Guardias de Chernóbil con un perro callejero en 2017.

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Algunos guardias dicen que los perros los alertan de la presencia de intrusos.

Los perros a veces ladran a los extraños a primera vista, esa es su naturaleza, cuenta Bogdan. Pero mientras no se sientan amenazados, a veces se calman y mueven la cola. De vez en cuando, incluso parece que están sonriendo, agrega.

Peligro de radiación

En general, se aconseja a los visitantes de Chernóbil que no toquen a los perros, por temor a que los animales puedan llevar polvo radiactivo. Es imposible saber dónde deambulan los animales y algunas partes de la Zona de Exclusión están más contaminadas que otras.

Además de los perros, hay vida silvestre en la Zona de Exclusión de Chernóbil. En 2016, Sarah Webster, una bióloga del gobierno de EU que trabajaba en la Universidad de Georgia en ese momento, y sus colegas publicaron un artículo en el que revelaron cómo los mamíferos, desde lobos hasta jabalíes y zorros rojos, habían colonizado la Zona de Exclusión.

Los datos de cámaras ocultas mostraron que el número de animales no necesariamente era más bajo en aquellas áreas donde la contaminación radiactiva es mayor.

Los animales que viven en la Zona de Exclusión no están necesariamente confinados allí. Un estudio posterior de Webster y sus colegas, publicado en 2018, detalló los movimientos de un lobo monitoreado con un dispositivo GPS. Viajó 369 km desde la zona, siguiendo un arco largo hacia el sureste, luego nuevamente hacia el noreste, y finalmente entró a Rusia.

Lobos en la zona de exclusión.

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También hay lobos en la Zona de Exclusión.

En teoría, los lobos, perros y otros animales podrían transportar contaminación radiactiva, o mutaciones genéticas potencialmente transmitidas por reproducción, a lugares fuera de la Zona de Exclusión.

“Sabemos que está sucediendo, pero no entendemos el alcance o la magnitud”, dice Webster.

Turnbull dice que los guardias generalmente no se preocupan por la radiación, aunque ocasionalmente pueden usar dosímetros para revisar a un perro.

“Asistentes”

En realidad, parece que los perros, a través de la compañía que ofrecen, terminan tranquilizando a quienes interactúan con ellos regularmente, explica Greger Larson, un arqueólogo que estudia la domesticación animal en la Universidad de Oxford y que no participó en la investigación de Turnbull.

“Se están poniendo en la piel de los perros”, sugiere, refiriéndose a los guardias. “Si el perro está bien, eso significa que estás bien”.

Un perro callejero con ojos tristes pide comida en la zona de exclusión.

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A pesar de vivir en un área donde los humanos todavía están en gran parte excluidos, los perros alrededor de Chernóbil llevan una vida “próspera”.

Pero en verdad, esto puede ser solo una falsa sensación de seguridad.

“Es un entorno extraño”, señala Turnbull. “No puedes ver el peligro. Estás constantemente consciente de que podría estar ahí, pero todo parece normal”.

A pesar de que los perros podrían representar un riesgo en términos de radiactividad, los guardias como Bogdan enfatizan en cambio los beneficios de tenerlos cerca.

Por ejemplo, afirma conocer perros que ladran de formas notablemente diferentes según lo que hayan visto en la distancia: un humano desconocido, un vehículo, un animal salvaje.

Debido a estas útiles señales de advertencia, Bogdan piensa en los perros como “asistentes”.

“Mundo postapocalíptico”

Lo que está sucediendo en la Zona de Exclusión es un eco de interacciones con perros que se sabe que han ocurrido dentro de las civilizaciones humanas durante miles de años, dice Larson.

Perros en un parque de diversiones de Prypiat, una ciudad abandonada después del desastre.

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Los perros de Chernóbil se han vuelto casi tan famosos como la icónica noria del parque de atracciones de Pripyat.

“Vemos esto durante los últimos 15 mil años o más. Esto es lo que la gente hace, asociaciones muy cercanas no solo con perros sino con muchos animales domésticos […] para decir ‘este es nuestro apego al paisaje'”, explica.

En todo el mundo, hay perros que viven en un estado intermedio similar: no del todo domesticados ni del todo salvajes. Estos son los perros que deambulan por las ciudades y áreas industriales en busca de comida, los que pueden ser adoptados hasta cierto punto por las personas, pero que no llegan a considerarse mascotas.

Un cachorro callejero camina a lo largo de unas vías de tren cerca de la planta nuclear de Chernóbil, en 2017.

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Un estimado de 900 perros viven en la Zona de Exclusión.

Los perros de Chernóbil también viven en este tipo de espacio, al borde de la domesticación, pero hay una diferencia, según Webster, quien anteriormente ha participado en un estudio distinto al de Turnbull.

“La Zona de Exclusión es muy diferente porque está abandonada por humanos”, relata. “Las únicas personas en ese paisaje en el día a día, en realidad, son los guardias”. Como tal, las oportunidades de los perros para hacerse amigos de los humanos son muy limitadas.

Si bien el mundo exterior sigue fascinado por los perros y su historia, para muchos guardias la conexión es mucho más profunda.

Bogdan dice que a menudo se le pregunta por qué se debe permitir que los perros permanezcan en la Zona de Exclusión.

“Nos dan alegría”, responde. “Para mí, personalmente, esto es una especie de símbolo de la continuación de la vida en este mundo radiactivo y postapocalíptico”.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en BBC Future.


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