El rey de los medidores de luz: Carlos Peralta es el gran ganador de las licitaciones de CFE
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync
Thelma Gómez Durán

El rey de los medidores de luz: Carlos Peralta es el gran ganador de las licitaciones de CFE

La fórmula de Carlos Quintero, presidente de IUSA, es participar en licitaciones con 2 empresas que simulan ser competidoras pero que, en realidad, no lo son, indica un reporte de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad.
Thelma Gómez Durán
Por Thelma Gómez Durán / Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad
19 de junio, 2017
Comparte

Los dos amigos sonríen. Se dan un apretón de manos y palmadas en los brazos. La escena, capturada en una fotografía, ocurrió el 6 de diciembre de 2013 en la residencia oficial de Los Pinos. Ese día, el presidente Enrique Peña Nieto recibió a jugadores y directivos de los Tigres de Quintana Roo. El entonces dueño del equipo, el empresario Carlos Peralta Quintero, tenía motivos para festejar. Su equipo se coronó como campeón de la temporada anual de la Liga Mexicana de Beisbol 2013. Cuatro meses antes, en agosto de ese mismo año, obtuvo contratos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), por más de 2 mil 470 millones de pesos.

Los contratos con la CFE fueron resultado de una licitación pública internacional para adquirir watthorímetros, nombre técnico que se les da a los medidores de luz. En ese concurso ganaron Comercializadora IUSA Medidores S.A. de C.V. y Controles y Medidores Especializados S.A. de C.V. En la licitación, las dos empresas participaron como si fueran dos compañías diferentes, sin vínculos, cuando en realidad no es así. Controles y Medidores Especializados es una compañía ligada a Carlos Peralta Quintero, presidente ejecutivo y director general de Grupo IUSA.

IUSA no es la única empresa que fabrica watthorímetros en México y en el mundo. Información de la misma CFE señala que se tienen identificadas a 20 compañías con posibilidades de producir y vender medidores. Aun así, IUSA y Controles y Medidores Especializados son las únicas que parecen tener la fórmula para asegurarse ganar la licitación pública internacional que, cada año, realiza la gerencia de abastecimientos de la CFE, para comprar más de un millón de medidores.

 La estrategia para asegurar los contratos funciona sin problemas. Desde 2013, año en que Controles y Medidores Especializados comenzó su historia en las licitaciones, esta empresa y otras del Grupo IUSA han recibido contratos de la CFE, por la adquisición de medidores, que en conjunto suman poco más de 11 mil 833 millones de pesos.

2012: Noquear a la competencia

En 2012, Protecsa Ingeniería y Electrometer de las Américas intentaron convertirse en proveedores de la CFE. Las dos empresas participaron en la licitación LA-018TOQ003-T263-2012. La tercera concursante fue IUSA Medición.

Durante las juntas de aclaraciones de la licitación, cuyas actas pueden consultarse en el sistema Compranet, Electrometer de las Américas señaló que los watthorímetros requeridos consideran características exclusivas para la CFE. “Si tomamos en cuenta la cantidad mínima de unidades a entregar, para empresas medianas nacionales, como es nuestro caso, y dada nuestra capacidad instalada conocida y certificada por ustedes, nos será prácticamente imposible suministrar las cantidades requeridas, lo cual consideramos limitativo para nuestra participación”.

 La empresa propuso que se modificara el tiempo de entrega, porque de lo contrario “se dará posibilidad de cumplimiento sólo a la empresa IUSA Medición… Consideramos que un tiempo de entrega con las cantidades solicitadas sólo es posible para quien tenga preparado el producto de manera anticipada”. La CFE no aceptó la propuesta.

Durante la licitación, Electrometer de las Américas señaló que “IUSA Medición plantea que nadie más podría o debería pretender desarrollarse como proveedor alterno de este tipo de watthorímetros, ostentando su poder monopólico. Lo anterior deja a CFE en una posición incómoda, puesto que implicaría que la presente licitación habría de ser una compra directa disfrazada”.

El fallo de esta licitación se pospuso, por lo menos, en cuatro ocasiones, hasta que se realizó el 27 de agosto de 2012. La propuesta de Protecsa Ingeniería fue desechada por incumplir con aspectos técnicos solicitados en la convocatoria.

De acuerdo con el fallo, tanto IUSA Medición como Electrometer de las Américas cumplieron legal, técnica y económicamente con los requisitos solicitados. Pero la CFE canceló la única partida en que participó Electrometer de las Américas. El argumento fue que el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) tenía abierto un procedimiento en contra de la empresa.

Justo en 2012, cuando estaba en marcha la licitación de la CFE, tanto Electrometer de las Américas como Protecsa Ingeniería fueron denunciadas ante el IMPI, por una supuesta violación a la patente que fue otorgada a IUSA. Para conocer qué sucedió con esas denuncias, se solicitó desde hace meses información al IMPI, pero hasta la publicación del reportaje no se tuvo una respuesta.

Para este reportaje también se buscó a los representantes de Protecsa Ingeniería y Electrometer de las Américas. Ninguno aceptó hablar sobre el tema.

Al final, el único ganador de la licitación del 2012 fue IUSA Medición, quien obtuvo un contrato abierto -es decir, que podía ampliarse- por mil 175 millones 751 mil 737 pesos. Esta licitación mostró que, si de medidores se trataba, nadie podía competir con IUSA.

Para la licitación pública internacional que la CFE lanzó en 2013 se presentó lo que parecía ser un nuevo jugador: Controles y Medidores Especializados S.A. de C.V. Una empresa sin antecedentes en el negocio de medidores de luz en el país o en el mundo.

Con el hierro IUSA 

El 28 de septiembre de 2011 se creó Controles y Medidores Especializados S.A de C.V, de acuerdo con los antecedentes notariales de la empresa, obtenidos en el Registro Público de la Propiedad de la Ciudad de México. Los accionistas, según los documentos, son Antonio Tort Rivera (con el 99.9% de las acciones) y Gabriela Jenny Martínez García.

La información incluida en los antecedentes notariales señala que Antonio Tort Rivera es mexicano y que nació el 28 de enero de 1965. Pero en la base de datos nacional del Registro Civil no es posible encontrar este nombre: no hay CURP ni acta de nacimiento.

Quien tuvo que verificar la identidad del accionista fue el titular de la Notaria 250, Antonio López Aguirre, responsable de formalizar el acta constitutiva de la empresa. Antonio López Aguirre es el mismo notario que ha formalizado las actas constitutivas de empresas del Grupo IUSA, entre ellas Comercializadora IUSA Medidores y USA-Gas Huehuetoca. También es quien ha notificado cambios en el acta constitutiva de IUSA Medición.

En las actas notariales de Controles y Medidores Especializados, quien aparece como administrador único es Andrés Tort Rivera quien, de acuerdo con su acta de nacimiento, nació el 28 de enero de 1965 (la misma fecha que el supuesto accionista, cuya identidad no pudo ser corroborada) y es hermano de Mariana Tort Rivera, quien desde finales de la década de los noventa es pareja del empresario Carlos Peralta Quintero.

Andrés Tort Rivera también ha firmado documentos como representante legal de Gas Padilla S.A. de C.V. y de USA-Gas Huehuetoca, ambas pertenecientes al Grupo IUSA.

Además, en las actas notariales de Controles y Medidores Especializados, varias de las personas que aparecen como sus apoderados han tenido vínculos laborales con IUSA. Por ejemplo, Domingo Susano Sánchez Bernal fue representante legal de Industrias Unidas de Pastejé S.A. de C.V.; Karina López Miranda trabajaba en el área fiscal de IUSA, al menos hasta 2013; y Blanca Isela Martínez Martínez labora como “contable en IUSA”, tal y como ella misma lo publicó en la red social LinkedIn.

El 3 de junio de 2012 se sumaron nuevos nombres a Controles y Medidores Especializados. Ese día se nombraron apoderados generales a Juan José Torres Chavarría, quien trabaja como contador en IUSA, y a Hugo Alejandro Vidargas Hernández, quien desde abril de 2011 es abogado corporativo de IUSA, como él mismo lo informa en su perfil de LinkedIn.

El nombre de Vidargas Hernández es el único que aparece en la sección de “contacto” de la página de internet de Controles y Medidores Especializados. Es él quien también ha firmado los contratos que la compañía ha obtenido de la CFE.

Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) marcó en varias ocasiones, durante el lapso de una semana, al número telefónico que aparece en la sección de contacto de Controles y Medidores Especializados, pero nadie contestó.

El dominio de la página de internet de Controles y Medidores Especializados (www.conymed.com) se creó el 5 de marzo de 2012. Este sitio se aloja en el mismo servidor de la página de internet de IUSA.

Controles y Medidores Especializados tiene la impronta de IUSA no sólo en su acta constitutiva, en quienes forman parte de la empresa y en su página de internet. Las dos compañías también comparten la misma dirección. En los contratos que Controles y Medidores Especializados ha realizado con la CFE —cuyas copias se obtuvieron utilizando la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública—, el domicilio que presenta la empresa es Paseo de la Reforma 2608. Quien visite esa dirección encontrará un edificio con helipuerto. Antes de ingresar al lugar, un enorme directorio anuncia que ahí se encuentran las oficinas de IUSA, IUSASOL y la Clínica Lomas Altas, también propiedad de Carlos Peralta Quintero.

El domicilio de Paseo de la Reforma 2608 también fue el que presentaron los apoderados legales de la empresa para recibir notificaciones, cuando realizaron la solicitud ante el IMPI para registrar las marcas CONYMED y MIAL METERING SYSTEMS; registros que obtuvieron a mediados de 2012, de acuerdo con la información pública disponible en el portal Marcanet.

Es justo en el séptimo piso de Paseo de la Reforma 2608 en donde, el pasado 14 de junio de 2017, el director de Relaciones Institucionales de Grupo IUSA, Estéfano Conde, recibe a MCCI. Al preguntarle sobre Controles y Medidores Especializados responde: “Es una empresa que tiene una licencia expedida por IUSA. Es otro fabricante de medidores… Es una licencia de tecnología de fabricación de equipos. El medidor que fabrica esta empresa es un medidor que IUSA no fabrica, es un medidor bifásico”.

 — ¿Ustedes conocen las plantas de Controles y Medidores? —se le pregunta.

 — Yo, en lo personal, no. Pero es una empresa que tiene una licencia otorgada por IUSA… No competimos por lo mismo, porque el producto que hace esta empresa no lo fabrica IUSA. —insiste Estéfano Conde.

 — El apoderado legal de la empresa es Andrés Tort Rivera, ¿lo conoce?

 — No lo conozco.

 — Andrés Tort Rivera es hermano de Mariana Tort Rivera, pareja de Carlos Peralta. ¿Las dos empresas no están vinculadas?

 — (Controles y Medidores Especializados) no es una empresa de Grupo IUSA.

 — ¿Aunque las dos direcciones que presentan ambas empresas son las mismas?

 — Le reitero: no es una empresa de Grupo IUSA.

 — La dirección que presenta Controles y Medidores Especializados es Paseo de la Reforma 2608, piso 3, ¿Qué hay en el piso 3 de este edificio?

 — No lo sé. El edificio tiene 22 pisos. No sé que hay en el piso 3.

 — ¿Aquí no están las oficinas de Controles y Medidores Especializados?

 — Yo no sé dónde está Controles y Medidores.

 — ¿No hay relación entre IUSA y Controles y Medidores Especializados?

 — No es una empresa del Grupo IUSA… Ni IUSA ni sus empresas participan en el capital accionario de Controles y Medidores… Todos los contratos que las empresas de IUSA han ganado, han sido a través de licitaciones públicas internacionales, validadas por testigos sociales.

 Hasta la licitación de 2012, IUSA concursaba en todas las partidas, incluso en las relacionadas con los medidores bifásicos. En 2013, a partir de que Controles y Medidores Especializados aparece en el escenario, IUSA no vuelve a presentar propuestas para las partidas relacionadas con medidores bifásicos. Es justo a partir de la licitación de 2013 cuando IUSA y Controles y Medidores Especializados se reparten las partidas: IUSA sólo presenta ofertas para venderle a la CFE medidores monofásicos y trifásicos. Controles y Medidores Especializados sólo participa en las partidas relacionadas con los medidores bifásicos.

 Tanto los medidores monofásicos y bifásicos pueden utilizarse en servicios domésticos; su diferencia principal es que los primeros sólo miden servicios de 127 volts, mientras que los segundos pueden medir un mayor voltaje.

 Y aunque el director de Relaciones Institucionales de Grupo IUSA insiste en que no hay vínculos entre IUSA y Controles y Medidores Especializados, la realidad muestra que ambas empresas no sólo tienen la misma dirección, comparten apoderados legales y también tienen los mismos números telefónicos. Cuando se marca al número telefónico que Controles y Medidores Especializados dio a la CFE y que se registró en el contrato de 2016, la persona que contesta señala que se habla a las oficinas de ventas de IUSA.

 Además, días antes de la reunión con Estéfano Conde, MCCI acudió al edificio de Paseo de la Reforma 2608. Al preguntar en recepción por las oficinas de Controles y Medidores Especializados, el recepcionista realizó una llamada y preguntó si ahí se encontraba esa empresa. Después de unos minutos, el recepcionista respondió que sí, que ahí estaban las oficinas de Controles y Medidores Especializados.

El que Controles y Medidores Especializados esté ligada a IUSA no ha impedido que las dos empresas participen, simulando ser competidoras, en la licitación que cada año realiza la gerencia de abastecimientos de CFE para comprar millones de medidores de luz.

El 22 de julio de 2013, la gerencia de abastecimientos de la CFE publicó la convocatoria de la licitación LA-018TOQ003-T257-2013, para adquirir un millón 590 mil medidores monofásicos, bifásicos y trifásicos. Tres empresas concursaron: Comercializadora IUSA Medidores, Controles y Medidores Especializados y Protecsa Ingeniería.

 En la etapa de la evaluación técnica se descalificó a Protecsa Ingeniería, por considerar que su propuesta no cumplía con las especificaciones técnicas requeridas en la convocatoria. Así que sólo quedaron dos participantes: Comercializadora IUSA Medidores —la cual presentó propuestas para cinco de las seis partidas que se licitaron— y Controles y Medidores Especializados. Esta empresa sólo concursó en una partida, aquella en la que IUSA no presentó ninguna propuesta. Esa partida era para la adquisición de medidores bifásicos.

 El 12 de agosto de 2013, la CFE —entonces bajo la dirección de Francisco Rojas Gutiérrez— dio a conocer el fallo de la licitación de ese año. A Comercializadora IUSA Medidores se le adjudicaron las cinco partidas en las que concursó; por ello obtuvo un contrato abierto que llegó a ser de mil 882 millones 632 mil 983 pesos. A Controles y Medidores Especializados se le adjudicó la única partida en la que participó. Así la empresa obtuvo su primer contrato abierto que en total fue por 587 millones 951 mil 132 pesos, de acuerdo con la información disponible en el portal de obligaciones de transparencia de la CFE.

 La suma de los dos contratos que surgieron de la licitación de 2013 equivale a dos mil 470 millones 584 mil 115 pesos, cantidad que representa 12 millones de pesos más de lo que recibió el Hospital General de México como presupuesto para ese año.

En los contratos que firmaron los representantes de las empresas, el 27 de agosto de 2013, ambas señalan como dirección Paseo de la Reforma 2608.

 El mecanismo diseñado para repartirse los contratos de las licitaciones para adquisición de medidores funcionó. Nadie se percató de que las dos empresas ganadoras compartían algo más que una dirección. Ni siquiera se dio cuenta de ello el testigo social que dio seguimiento a todo el proceso de la licitación, el ingeniero Arturo Peñaloza Sánchez, de la organización Contraloría Ciudadana para la Rendición de Cuentas, A.C., quien no respondió a la solicitud de entrevista que se le realizó.

 El 25 de noviembre de 2013, el periódico El Universal publicó una entrevista con Carlos Peralta. “¿Cómo es la relación con la Comisión Federal de Electricidad?”, le preguntan. “Estrechísima. La CFE cumplió 76 años y IUSA cumplió 74 años, 74 años que ha sido proveedor de la comisión. Imagínate”, contesta Peralta.

 La siguiente pregunta que le hace Marco Payán es: “¿Qué pasa con los medidores que siempre son IUSA?”. Carlos Peralta responde: “Los medidores son licitaciones internacionales. Pero año con año las hemos ganado, porque los volúmenes son altos y los plazos son cortos. Prácticamente no hay otro fabricante de medidores de luz con la capacidad de respuesta del volumen que requiere la CFE. Para lograrlo, todo el año estamos fabricando los medidores”.

 Los reflectores se han colocado sobre Carlos Peralta en varias ocasiones. Y no ha sido solo por sus actividades empresariales. A mediados de los 90, el empresario salió a la defensa de su amigo Raúl Salinas de Gortari, acusado entonces por lavado de dinero. Carlos Peralta aseguró que le pertenecían parte de los recursos que el hermano del ex presidente tenía en un banco suizo, ya que le había dado a Raúl Salinas 50 millones de dólares para realizar una inversión que no prosperó…

Aquí puedes leer la nota completa de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

El gas usado para "desinfectar" a mexicanos en EU que sirvió como ejemplo a la Alemania nazi

Durante décadas, trabajadores mexicanos que cruzaban a Estados Unidos fueron inspeccionados y fumigados con pesticidas para prevenir enfermedades infecciosas. Décadas después, cientos describieron la experiencia como humillante y vergonzosa.
4 de septiembre, 2021
Comparte

En 1956, los braceros eran fumigados con DDT como parte del proceso de entrada a Estados Unidos.

CORTESÍA, MUSEO NACIONAL DE HISTORIA DE EE.UU

Muchos no sabían qué les estaban rociando, pero era tan extendido su uso que le apodaron “el polvo”.

La fotografía que abre esta nota es especialmente destacada por historiadores en Estados Unidos y algunos describen la escena capturada como “un momento atroz”.

En ella un funcionario enmascarado fumiga la cara de un joven mexicano desnudo con el pesticida DDT en un centro de procesamiento en Hidalgo, Texas, mientras que otros esperan en fila detrás mientras sujetan sus pertenencias.

La tomó el neoyorquino Leonard Nadel en 1956 mientras documentaba el programa Bracero, bajo el que al menos 4 millones de mexicanos migraron temporalmente a Estados Unidos para trabajar entre 1942 y 1964.

El esquema fue inicialmente establecido para compensar la ausencia de trabajadores estadounidenses debido al reclutamiento militar durante la Segunda Guerra Mundial.

Un trabajador se registra en el programa Bracero.

Getty Images
Millones de mexicanos campesinos y obreros participaron en el programa Bracero en Estados Unidos.

El DDT se empleó hasta mediados de los 60 en los inmigrantes para prevenir la propagación de malaria y tifus y su uso fue posteriormente prohibido en EE.UU. en 1972.

Hoy en día está clasificado por el gobierno de ese país y autoridades internacionales como un “probable carcinógeno humano”.

Pero este no fue el único pesticida empleado para “desinfectar” a inmigrantes mexicanos en la frontera entre México y EE.UU. por décadas.

Años antes de la implementación del programa Bracero, otro insecticida fue utilizado en centros de recepción de visitantes y pasaría a servir como ejemplo a funcionarios del nazismo en Alemania.

Zyklon B

David Dorado Romo, historiador y cronista de El Paso y Ciudad Juárez, dio con un artículo en una revista científica alemana de 1937 que lo dejó atónito.

El escrito incluía dos fotografías de “cámaras de despiojado” en El Paso, Texas.

Su autor, el químico alemán Gerhard Peters, destacaba las imágenes para ilustrar “la efectividad del Zyklon B (un pesticida a base de cianuro) como un agente para matar plagas indeseables”, escribe Romo en su libro Ringside Seat to a Revolution (“Asiento en primera fila a una revolución”).

“Peters se convirtió en el director de operaciones de Degesch, una de las dos firmas que adquirió la patente del Zyklon B en 1940 para producirlo masivamente”, describe.

Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis utilizaron el gas en dosis concentradas para matar a millones de judíos.

Un funcionario fronterizo estadounidense les habla a un grupo de refugiados mexicanos en el Puente Internacional de El Paso, en Texas. Año 1916.

Getty Images
Las inspecciones y requerimientos en la frontera entre EE.UU. y México en El Paso se endurecieron a partir de 1916.

Aunque en El Paso no se utilizó para el mismo fin, ya se estaba empleando desde 1929 por funcionarios fronterizos para fumigar la ropa y los zapatos de inmigrantes mexicanos en el Puente Internacional Santa Fe, que conecta esa ciudad con Ciudad Juárez.

Las inspecciones habían iniciado formalmente en 1917, amplía el historiador, cuando las autoridades estadounidenses empezaron a imponer restricciones sobre los cruces fronterizos en sectores como El Paso.

El alcalde de la ciudad en esa época, Tom Lea, se refería a los mexicanos como “sucios piojosos indigentes” que “sin duda, van a traer y propagar el tifus”.

Pero entre 1915 y 1917, menos de 10 residentes de El Paso habían muerto del tifus epidémico, recogió Romo en su libro.

Aún así, los mexicanos considerados de “segunda clase” eran sometidos a exhaustivos chequeos que incluían duchas con agua caliente y revisiones de los migrantes desnudos. A los que le encontraban piojos, “les rapaban la cabeza y les afeitaban todo el cuerpo”, señala Romo a BBC Mundo.

Los braceros eran inspeccionados de la cabeza a los pies en un centro de procesamiento en Hidalgo, Texas.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Los braceros eran inspeccionados de la cabeza a los pies en un centro de procesamiento en Hidalgo, Texas.

Tan solo en 1917, al menos 120.000 personas fueron examinadas en el centro de El Paso.

Romo y otros historiadores hablan de un contexto en el que las ideas eugenésicas cobraban fuerza y se manifestaban a través de nociones discriminatorias y racistas.

“No hay que comparar peras con manzanas, pero el Holocausto no fue un hecho aislado y la frontera entre EE.UU. y México sirvió como un centro de experimentación importante de esas ideas”, advierte Romo.

“¿Sabe qué es la vergüenza?”

Cuando inicia el programa Bracero en 1942 ya estaba extendido el uso de diferentes químicos como el kerosén en centros de inspección fronterizos.

Aunque el gobierno de EE.UU. alabó a los mexicanos que se enlistaban como “soldados de la producción” y de la tierra en ese tiempo, con los años surgieron cientos de testimonios de trabajadores que señalaron sus experiencias como vergonzosas y humillantes.

La historiadora Mireya Loza recuerda en conversación con BBC Mundo que la imagen del trabajador rociado con DDT en la cara era la que más afectaba a los antiguos participantes del programa con los que habló.

“Muchos decían que sentían los efectos del DDT en los ojos, que tenían reacciones alérgicas en la piel y entendieron que no era un tratamiento humano”, dice la profesora de la Universidad de Georgetown.

Un grupo de trabajadores del programa Bracero alzan los brazos y están alineados contra la pared mientras son inspeccionados en una habitación del Centro de Procesamiento en Monterrey, México.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Los trabajadores eran inspeccionados a ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos. Aquí, en un centro de procesamiento en Monterrey, México, en 1956.

La académica inició su investigación entrevistando a decenas de braceros para un proyecto llamado Bracero History Archive (Archivo Histórico de los Braceros), impulsado por el Museo Nacional de Historia estadounidense Smithsonian.

“Muchos de estos trabajadores dijeron haber sentido algo feo porque era la primera vez que eran desnudados públicamente y frente a varias personas. Para ellos era un shock tremendo estar ahí y que los doctores les hicieran abrir las pompis, la boca; todo revisaban”, describe.

Los trabajadores eran generalmente inspeccionados en sedes administradas por Estados Unidos dentro de México y en ciudades fronterizas como Hidalgo, en Texas.

Además de las fumigaciones, los vacunaban contra la viruela, les hacían exámenes de sangre y de rayos X y les revisaban las manos en busca de callos que demostraran que tenían experiencia en el campo.

Un bracero es vacunado mientras otros esperan en la fila en el Centro de Procesamiento en Monterrey, México, en 1956.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Los trabajadores también eran vacunados contra la viruela.
Un funcionario de gobierno revisa las manos de un aspirante al programa Bracero.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Era común que las manos de los trabajadores fueran revisadas en busca de callos como prueba de que ya trabajaban la tierra.

José Silva, un campesino oriundo de Michoacán que empezó a trabajar desde los 6 años, describió en 2005 con cierto enfado la experiencia que vivió mientras fue bracero durante una entrevista disponible en el Archivo Bracero:

“Por una parte sí fue un buen programa (…) No tuve problema, me ayudé económicamente. Lo que no me gustaba era que nos fumigaron. Sentí vergüenza. ¿Sabe qué es la vergüenza? Todos formados así, sin ropa, y salíamos así caminando y allá en la puerta estaba el hombre con el fumigador. Muy mal. No éramos animales, éramos cristianos, ¿por qué nos fumigaban?“.

Víctor Martínez Alemán, originario de Tlaquiltenango, en Morelos, se enlistó en el programa en 1956 y trabajó en California:

“Nos pasaron, encuerados, delante de todas las muchachas, ya no más nos tapábamos acá pero encuerados para pasar donde nos iban a fumigar, bien fumigados así y todo… A nosotros nos daba vergüenza porque teníamos que pasar como con 20 mujeres (…) Eran todas secretarias. Y con manos atrás, nada de taparse, nada… Nos quería hasta pegar (…) Nunca había yo pasado esas penas pero como yo lo que quería era llegar a Estados Unidos para hacer algo…”.

“Injusticias y abusos”

A través del Archivo Bracero, el gobierno de EE.UU., mediante el Museo Nacional de Historia y diferentes instituciones académicas, reconocen que los trabajadores fueron sometidos a una serie de “injusticias y abusos”.

“Muchos se enfrentaron a alojamiento deficiente, discriminación e incumplimiento de contratos, incluso fueron estafados al recibir sus salarios”, indica el sitio web.

Un grupo de braceros en un cultivo en Salinas, California, en 1956.

Cortesía, Museo Nacional de Historia de EE.UU.
Un grupo de braceros en un cultivo en Salinas, California, en 1956.

Pese a estas investigaciones, ningún presidente o autoridad de alto cargo a nivel nacional en EE.UU. ha ofrecido disculpas públicas ni reparaciones por los efectos negativos que desencadenó el programa, indica la historiadora Mireya Loza.

Tampoco existe una investigación exhaustiva sobre el impacto de pesticidas, incluido el DDT, en la salud de millones de braceros que fueron fumigados.

Aunque el programa culminó hace casi seis décadas, aún queda una generación que vive para contarlo.

Carlos Marentes, activista por los derechos de los campesinos en El Paso, recogió también cientos de testimonios y denuncias de abusos laborales, y las fumigaciones sobresalían entre los recuerdos más amargos de los trabajadores.

“Naturalmente existía un miedo de que trajeran enfermedades contagiosas, pero eso conllevó a una estigmatización“, dice a BBC Mundo.

Para Marentes, el programa Bracero fue un ejemplo claro de “la contradicción en la política de inmigración” de Estados Unidos.

“Por una parte sabemos que los necesitamos (a los inmigrantes), para que hagan todo lo que no podemos o no queremos hacer, pero por otra parte nos han metido en la cabeza que hay que tenerles miedo”, sentencia.



Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=NaF9hGCiqkk

.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.