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Qué pasa cuando aceptas las cookies y por qué te conviene borrarlas de tu navegador

Las cookies son pequeños programas-espía que consiguen información clave para la publicidad en internet, especialmente en lo que respecta a los avisos publicitarios personalizados.
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Por BBC Mundo
29 de junio, 2017
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Es muy probable que más de una vez has aceptado unas cuantas cookies informáticas sin tener del todo claro qué son o para qué sirven exactamente.

El mensaje cuando navegamos por internet suele ser el siguiente:

“Las cookies nos permiten ofrecer nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, aceptas el uso que hacemos de las cookies”.

Y a continuación, dos opciones: “Aceptar” o “Más información”.

La mayoría de las veces -en muchos casos porque necesitamos ver o algo en la red y no tenemos mucho tiempo- simplemente, las aceptamos.

Pero, ¿qué son exactamente las cookies y por qué siempre nos preguntan por ellas? ¿Qué aceptamos cuando decimos que sí a las cookies?

Programas-espía

Al contrario de lo que algunos piensan, las cookies no son spam, ni gusanos informáticos, ni ningún otro tipo de virus extraño.

Son unos archivos informáticos diminutos enviados por los sitios web que se almacenan en nuestro navegador y que obtienen datos sobre nosotros.

Estos pequeños programas-espía consiguen información clave para la publicidad en internet, especialmente en lo que respecta a los avisos publicitarios personalizados.

El trabajo de las cookies es “contarles” a las marcas y empresas cómo nos comportamos en internet para colocar anuncios de acuerdo con nuestros gustos e intereses.

Entre otras cosas, pueden recabar este tipo de información:

  • direcciones y contraseñas del correo electrónico
  • nuestro número de teléfono y dirección
  • nuestra dirección de IP
  • el sistema operativo de nuestra computadora
  • el navegador que utilizamos
  • páginas que hemos visitado anteriormente

Pueden ser propias o de terceros; temporales o permanentes.

Las propias se generan en la web que estamos visitando, y las de terceros pertenecen a una página externa, normalmente a los anunciantes.

Las temporales o “de sesión” sólo duran mientras tenemos una sesión abierta en el navegador. Cuando la cerramos, desaparecen.

Sin embargo, para hacer que las permanentes o “persistentes” dejen de recibir información sobre nosotros debemos borrarlas manualmente de nuestro buscador.

Según un reporte de la Unión Europea sobre protección de datos que analizó cerca de 500 páginas web, el 70% de las cookies son de terceros y rastrean nuestra actividad para ofrecernos publicidad personalizada.

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Image caption Pueden ser propias, de terceros, temporales o permanentes.

Otras sirven para personalizar el servicio que nos ofrece el sitio web, en función de nuestro navegador o la manera en la que usamos los datos.

Y otras son “técnicas” y sirven para controlar el tráfico, identificar el inicio de sesión del usuario, almacenar contenidos o permitir el uso de elementos de seguridad.

Aunque la categoría no es exclusiva: una sola cookie puede llegar a tener varias finalidades.

Ventajas y desventajas

La mayoría de las páginas web nos obligan a aceptarlas para poder seguir usando el servicio -por eso están obligadas a informarnos bien sobre ellas- aunque existen maneras de desactivarlas y bloquearlas.

Si no quieres que la información sobre ti queden almacenada en tu equipo, puedes eliminarlas en la sección “Herramientas” y después hacer clic en “Borrar los datos de navegación“.

En el teléfono, encuentras esta opción en “Configuración”, después en “Privacidad” y, finalmente, en “Borrar cookies”.

Pero no siempre es necesario rechazarlas; la política de cookies tiene sus ventajas y desventajas.

Por un lado, pueden ser de gran ayuda para mejorar nuestra experiencia en internet, creando un perfil de usuario y evitando que tengamos que rellenar formularios, contraseñas e interminables hojas de contacto una y otra vez.

navegadorDerechos de autor de la imagen GETTY IMAGES
Image caption Las cookies también acumulan información sobre las web que visitas.

“Las cookies son archivos creados por los sitios web que visitas y la caché de tu navegador, la cual ayuda a que las páginas se carguen más rápido. Te permiten navegar más fácilmente por la web”, explica Google en su blog.

“Si vacías la caché y eliminas las cookies de tu navegador, se borrará la configuración de sitios web (como los nombres de usuario y las contraseñas) y es posible que algunos sitios funcionen más lentamente, dado que todas las imágenes deben cargarse de nuevo”.

El problema es cuando hay un abuso y obtienen datos personales de los usuarios (sobre todo, cuando ocurre sin su consentimiento), algo que organismos como la Comisión Europea han criticado recientemente.

La compañía estadounidense de software informático Vertical Response dice que es conveniente eliminar la caché y las cookies de vez en cuando para “limpiar” el navegador.

“Tendrás que volver a escribir los nombres de usuario y contraseñas, pero tu privacidad estará más a salvo y tu navegador trabajará mejor“.

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Cuartoscuro Archivo

Fiscalía de Veracruz reabrirá caso de Ernestina Ascencio, la indígena abusada por militares

Los abusos contra Ernestina Ascencio ocurrieron durante el gobierno de Felipe Calderón, en la sierra de Zongolica, Veracruz, hace 13 años.
Cuartoscuro Archivo
10 de diciembre, 2020
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Ernestina Ascencio, mujer indígena de 73 años, que falleció por la presunta violación por elementos del Ejército mexicano en 2007, sigue sin recibir justicia. Su caso ya estaba cerrado, pero el gobierno anunció que se reabrirá.

Los abusos contra Ernestina Ascencio ocurrieron durante el gobierno de Felipe Calderón, en la sierra de Zongolica, Veracruz.

Los familiares de Ernestina y funcionarios del hospital denunciaron el ataque sexual, por el que se abrió la investigación por violación y posterior homicidio.

Lee: CNDH exige al Estado que garantice justicia a mujeres víctimas de violencia

Por la gravedad de sus lesiones, ella falleció el 26 de febrero de ese año, un día después del las agresiones, pero la versión para dar carpetazo al caso es que murió por anemia aguda y úlceras. 

Este jueves, el subsecretario de Derechos Humanos de Gobernación, Alejandro Encinas, afirmó que la Fiscalía General de Justicia del estado de Veracruz abrirá de nuevo el caso hasta agotar todas las líneas de investigación a fin de garantizar la verdad, la justicia y la reparación integral para las víctimas.

En su comparecencia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) el pasado 4 de diciembre, Hernán Cortés Hernández, fiscal coordinador especializado de Veracruz, −representante del Estado mexicano− sostuvo la versión proporcionada por la administración de Calderón y negó afectaciones a los derechos humanos de Ernestina.

“El palabras de Felipe Calderón, la señora Ernestina murió de gastritis crónica. Esta posición por supuesto es inaceptable para el gobierno de México, por lo cual queremos señalar que la posición sostenida en la reunión de trabajo de la CIDH esta semana no representa la posición del Estado mexicano, las políticas en materia de protección de derechos humanos y las instrucciones del presidente para atender estos asuntos”, dijo Encinas.

El personal médico reportó que “en su caso se encontró presencia de lesiones correlativas con violación vaginal y anal”, así como lesiones con objeto punzocortante que le destrozó el riñón, el hígado y el intestino. Esta versión fue confirmada por la Procuraduría General de Justicia del estado de Veracruz de entonces, recordó Encinas.

Sin embargo, la CNDH determinó tiempo después, tras exhumar el cuerpo, que “la señora Ernestina había fallecido por las alteraciones fisulares y viscerales consecutivas a anemia aguda por sangrado de tubo digestivo secundario a ulceras gástricas, pépticas, agudas en una persona que cursaba con una neoplasia hepática maligna un proceso neumónico en etapa de resolución, isquemia intestinal y trombosis”.

El funcionario sostuvo que la Segob coordinará los trabajos con la CIDH para resolver de fondo este caso y garantizar la reparación integral del daño por otras denuncias de ejecución extrajudicial y violencia.

 

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