Cuauhtémoc y Benito Juárez lideran homicidios, robos y extorsiones en la CDMX
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Cuauhtémoc y Benito Juárez lideran homicidios, robos y extorsiones en la CDMX

El caso más grave es el de robo a transeúnte, con un aumento que ya roza el 40% en la Ciudad de México, en el primer cuatrimestre de este año.
Cuartoscuro
Por Arturo Angel
6 de junio, 2017
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Cuauhtémoc y Benito Juárez son las delegaciones más peligrosas de la Ciudad de México. En sus calles, casas y negocios está la mayor probabilidad de ser asesinado, padecer una de cinco distintas formas de robo, ser víctima de una extorsión y hasta sufrir una violación.

El Observatorio Ciudad de México (organización no gubernamental dependiente del Observatorio Nacional Ciudadano) analizó el comportamiento de los diez principales delitos de alto impacto en el primer cuatrimestre de 2017 en la capital del país y encontró que las dos delegaciones mencionadas encabezan la incidencia en siete de estos ilícitos.

El estudio, que se sustenta en el número de carpetas de investigación abiertas por la Procuraduría en cada delito, también confirma que a nivel ciudad hay un incremento en 6 de los 10 delitos analizados; el caso más grave es el de robo a transeúnte, con un aumento que ya roza el 40%.

El homicidio doloso presenta un incremento en general del 16 por ciento en la Ciudad de México, en los primeros cuatro meses del año.

Los focos rojos

El estudio del Observatorio  evidencia que Cuauhtémoc y Benito Juárez ocupan el primer y segundo sitio en la mayoría de los delitos más graves. Las tasas de comisión de estos delitos – cuántos se cometen en promedio por cada cien mil habitantes – confirman lo anterior.

El caso más grave es el de Cuauhtémoc. Dicha delegación lidera en cinco de los diez delitos que fueron analizados: homicidios dolosos, extorsión, robo con violencia, robo a transeúnte y violación.

En el caso de los homicidios dolosos, Cuauhtémoc registró en el primer cuatrimestre del año una tasa de 7.73 crímenes por cada cien mil habitantes, que es el doble de la tasa promedio de toda la ciudad. La incidencia de este delito ha crecido 14 por ciento.

En robos con violencia en general el primer sitio de la CDMX también lo tiene Cuauhtémoc con una tasa de 176.3 asaltos.

Las calles de Cuauhtémoc son en las que existe mayor  riesgo de ser asaltados. La tasa de robos a transeúntes en esta demarcación es de 288.3 casos, que es más del triple del promedio de este delito a nivel ciudad. En el primer cuatrimestre de este año los robos de este tipo han crecido más de 30%.

Cuauhtémoc también lidera en extorsiones con una tasa de 3.39 casos, otra vez el doble del promedio de la ciudad.

En cuanto a las violaciones, Cuauhtémoc tiene un nivel de incidencia de al menos  cinco casos por cada cien mil habitantes, muy por encima de la tasa promedio de 1.36 a nivel ciudad. En promedio, de acuerdo con el estudio, una de cada cuatro violaciones denunciadas se cometen en Cuauhtémoc.

Lee: El primer bimestre de 2017, el más violento del que se tenga registro; homicidios aumentan 30%.

Benito Juárez ocupa el primer sitio en la incidencia de 2 de los 10 delitos de alto impacto. Uno es el robo a casa habitación donde la demarcación registra una tasa de casi 44 denuncias por cien mil habitantes, por encima del segundo sitio que es Cuauhtémoc con 33 casos. La tasa promedio de este delito a nivel ciudad es de 23.5 robos.

El otro delito donde lidera Benito Juárez es robo a negocio, con una incidencia de 147.3 denuncias por cada cien mil habitantes, que es más del doble del promedio de la ciudad. La segunda demarcación con mayor incidencia de este delito es Cuauhtémoc con 134.6 casos.

Benito Juárez ocupa además el segundo sitio en robo de vehículos con un promedio de 59.4 casos, solo detrás de Azcapotzalco con 65 casos. En extorsión esta delegación registra una tasa de 3.04 casos, muy cercana a la de Cuauhtémoc que está en el primer sitio.

El estudio del Observatorio también destaca un aumento superior al 150 por ciento en los homicidios culposos (no intencionales) en Benito Juárez durante el primer cuatrimestre de la ciudad. Además el robo a transeúnte en esta delegación se ha disparado 132 por ciento, el robo con violencia en general 51 por ciento, y las extorsiones 20 por ciento.

¿Qué pasa en estas delegaciones?

El Director del Observatorio Ciudad de México, Francisco Rivas, dijo que el que Cuauhtémoc y Benito Juárez sean las delegaciones con la mayor incidencia delictiva en la capital ha sido explicado por el gobierno de la ciudad, pero no se ha puesto en marcha una solución.

“Lo que nos dicen las autoridades es que en estas delegaciones hay más comercios, hay más gente que viaja o que llega y por eso hay más delitos. Es cierto, pero eso no exime a las autoridades de no hacer su trabajo. Con mayor razón debería haber políticos de ataque y prevención de estos delitos pero no existen. Lo que tenemos es una clara omisión y negligencia” dijo.

Te puede interesar: El Sabueso: ¿De verdad los delitos han bajado en la delegación Benito Juárez?

Las dos delegaciones referidas concentran zonas comerciales, turísticas y residenciales. Albergan colonias como Centro Histórico, Juárez, Roma, Condesa, Del Valle, Nápoles, entre otras.

Francisco Rivas puso de ejemplo de la ausencia de políticas efectivas la “estrategia” que ha instrumentado el gobierno de la ciudad para atacar asaltos en las colonias Roma y Condesa.

“En lugar de haber prevención y estrategia despliegan cinco patrullas circulando como en desfile, que pasan cada 30 minutos por un punto. Obviamente los asaltantes solo tienen que esperar a que se vayan y cometer el delito. Es ahí donde nos preguntamos cuál realmente es el plan de acción”, agregó.

En este contexto el especialista advirtió que de nada sirve conocer el motivo del repunte de la violencia en Benito Juárez y Cuauhtémoc, si eso no se traduce en un plan de acción que permita revertir la situación y no solo acostumbrarse a ella.

Delitos se expanden

Aunque las referidas delegaciones concentran una proporción importante de la violencia, el estudio del Observatorio Ciudadano evidencia que, a nivel ciudad, el primer cuatrimestre de este año dejó un incremento en seis de los diez delitos de alto impacto que se midieron.

Lee: ¿Por qué los delitos quedan impunes en la CDMX? Policías narran qué pasa en los MP.

El robo con transeúnte es el delito con el mayor ascenso: 38 por ciento en comparación con el primer cuatrimestre de 2016. Le sigue el homicidio culposo con un incremento del 22.4 por ciento, el homicidio doloso con 16.20 por ciento, robo a negocio con 16 por ciento, el robo con violencia con 10.9 por ciento y el robo a casa habitación con 7.5 por ciento.

El incremento delito se extiende en la mayor parte de la ciudad. En el 56 por ciento de las demarcaciones se ha extendido el robo con violencia, en 63 por ciento de las delegaciones el homicidio doloso, en 75 por ciento el robo a negocio y en 81 por ciento el robo a casa habitación.

Hay algunos focos rojos específicos que el análisis identifica como “alertas”. Por ejemplo en Cuajimalpa se han duplicado los robos a casa habitación este año y en Milpa Alta se triplicaron. Tláhuac presenta un aumento en siete delitos, y Coyoacán presenta un incremento de los asesinatos superior al 55 por ciento.

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Por qué la glucosa juega un papel clave en la obesidad (y la diabetes)

Los procesos químicos que tienen lugar en el cuerpo cuando consumimos azúcar nos dan una pista sobre cómo evitar dos de las enfermedades más extendidas del mundo: obesidad y diabetes.
24 de junio, 2020
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Los azúcares refinados aumentan los niveles de glucosa en nuestro torrente sanguíneo.

Getty
Los azúcares refinados aumentan los niveles de glucosa en nuestro torrente sanguíneo.

Cuando comemos un pedazo de pan o un simple caramelo y vemos qué ocurre en nuestra sangre resulta que, a los pocos minutos, nuestros niveles de glucosa (comúnmente denominada “azúcar”) han subido.

¿Qué es lo que ha ocurrido mientras?

Acompañemos a la comida en su recorrido para averiguarlo.

A los pocos minutos de tragarnos ese pedazo de pan, éste llega ya digerido (por el estómago) al intestino delgado.

Las células intestinales absorben los nutrientes que contenía, entre los que se encuentra la glucosa.

Y dado que estas células están en contacto directo con el sistema circulatorio, inmediatamente se vierten a la sangre y se dirigen al hígado.

Como consecuencia la concentración sanguínea de glucosa (glucemia) se dispara.

Lo que viene a continuación es fácil de deducir.

En ayunas, el nivel normal de azúcar en sangre es de 70 a 110 miligramos por decilitros (mg/dl). Después de las comidas, estos valores suben.

Getty
En ayunas, el nivel normal de azúcar en sangre es de 70 a 110 miligramos por decilitros (mg/dl). Después de las comidas, estos valores suben.

La sangre transporta la glucosa hacia los órganos que la necesitan como “combustible”.

De este modo, pueden obtener la energía necesaria (ATP) para llevar a cabo todas sus funciones.

El problema surge cuando un exceso o un déficit de glucosa en el organismo conduce al desarrollo de patologías.

De ahí la importancia de mantener su equilibrio.

Es el ying y el yang de la glucosa.

El hígado y el páncreas controlan el suministro

Las células requieren un suministro permanente de glucosa para realizar sus funciones vitales.

Sin embargo, su aporte es discontinuo, limitado a las comidas.

¿Cómo resolverlo para garantizar que las células reciben constantemente azúcar sin comer a todas horas?

El cerebro y otros órganos del cuerpo necesitan energía para funcionar correctamente.

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El cerebro y otros órganos del cuerpo necesitan energía para funcionar correctamente.

Existen detectores celulares en distintos órganos (hígado, páncreas e hipotálamo, entre otros) que vigilan la disponibilidad de glucosa.

El papel del hígado

Cuando es alta (por ejemplo, inmediatamente después de comer), el hígado puede almacenar parte en forma de glucógeno para después, esto es, para cuando la glucosa escasee.

Como ocurre durante el ayuno entre comidas o mientras dormimos.

Entonces lo degrada y vuelve a obtener glucosa, que es liberada a la sangre para ser utilizada por otros órganos.

No acaba ahí su misión.

El hígado también convierte el exceso de azúcares en triglicéridos (grasa) y promueve su almacenaje en el tejido adiposo como reserva energética.

En momentos de ayuno prolongado, estos triglicéridos son hidrolizados y convertidos en ácidos grasos, que viajan donde se les necesita a través de la sangre para ser oxidados o degradados por las mitocondrias de las células y así producir energía.

Páncreas

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La insulina es la hormona que produce el páncreas y que permite a nuestro cuerpo absorber la glucosa.

El pancreas, clave del proceso

Por su parte, el páncreas juega un papel importantísimo en el equilibrio de los niveles de glucosa.

Se ocupa de detectar el exceso o déficit de glucosa, y responde en consecuencia fabricando y secretando hormonas que intentan restaurar el equilibrio.

La más conocida es la insulina, que se libera a la sangre cuando sube la glucemia y manda una orden contundente a las células: “captad glucosa sanguínea, que hay demasiada, y gastadla o almacenadla”.

Como consecuencia, el azúcar en sangre disminuye.

Hambre, saciedad y obesidad

Entretanto, en el cerebro, el hipotálamo permanece ojo avizor a los niveles de glucosa.

Este área del cerebro tiene asignada la importante misión de regular la ingesta controlando las sensaciones de hambre y saciedad.

Después de comer, su mensaje es: “hay mucha glucosa, así que necesitamos parar de comer; voy a activar la señal de saciedad”.

Obesidad

Getty Images
Uno de cada cuatro hombres en Argentina, Uruguay, Chile o México es obeso.

A la vista de todo lo que hemos expuesto, es fácil deducir lo que ocurre si ingerimos más comida (nutrientes) de la que “quemamos” (gasto energético).

El equilibrio se descompensa, retiramos hasta donde podemos la glucosa sobrante de la circulación y fabricamos grasa.

La consecuencia inmediata es que desarrollamos sobrepeso.

Y, si la situación se mantiene, obesidad.

En ocasiones, el equilibro se puede descompensar porque alguno de los pasos que hemos explicado está alterado.

Por otro lado, si los niveles de glucosa en sangre se mantienen altos incluso en periodos de ayuno (hiperglucemia), hablaremos de la existencia de diabetes.

Dos elementos clave

Existen dos puntos clave a nivel molecular para controlar el desarrollo de obesidad o de diabetes.

Patatas fritas

Getty Images
La incorporación de comida procesada ha contribuido al aumento de la obesidad.

De un lado los sensores, esto es, dispositivos moleculares que se encuentran en las células que detectan los niveles de glucosa o el estado energético de la célula (niveles de ATP), respectivamente.

Ejemplos de éstos son las proteínas glucoquinasa (GCK), el transportador de glucosa 2 (GLUT2), la quinasa activada por AMP (AMPK), la quinasa con dominios PAS (PASK) o la diana de rapamicina en células de mamífero (mTOR).

De otro lado, debe generarse una correcta respuesta a la insulina, es decir, que las células sean capaces de identificar y responder a esta hormona adecuadamente.

De que respondamos adecuadamente a la insulina se encargan una serie de receptores de la membrana de las células, así como un conjunto de proteínas intracelulares (IR, IRS, PI3K, AKT, etc).

Si el mecanismo falla en algún punto, las células no responden a la insulina, y el azúcar sanguíneo sobrante no se elimina.

Es lo que se conoce como resistencia a la insulina.

La consecuencia es que la glucosa en sangre permanece alta y se desarrolla diabetes (diabetes tipo 2).

Obesidad

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La obesidad está catalogada como una enfermedad.

Diabetes tipo 2, compañera de la vejez

A lo largo de los años, las células envejecen, los mecanismos moleculares de respuesta a la insulina se deterioran y van perdiendo su funcionalidad, por lo que es frecuente desarrollar resistencia a la insulina y diabetes tipo 2.

Por eso es una enfermedad habitual de la tercera edad.

Incluso se puede adelantar en personas obesas.

En estos casos, lo que sucede es que el tejido adiposo, obligado a almacenar un exceso de grasa por encima de su capacidad, está hipertrofiado y alterado.

Como consecuencia, la respuesta a la insulina se ve mermada.

1 de cada 4

Para colmo, los tejidos son menos eficientes captando y gastando glucosa, lo que conduce a un aumento del azúcar en sangre (hiperglucemia) y, en consecuencia, diabetes tipo 2.

No es baladí, sobre todo si tenemos en cuenta que una de cada cuatro personas mayores padece diabetes tipo 2.

Es más, según la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología el 40% de personas mayores de 65 años padecen diabetes (2,12 millones).

Esto supone un problema de salud grave dadas las numerosas complicaciones asociadas a esta enfermedad: problemas cardiovasculares, retinopatía diabética, nefropatías, neuropatía diabética, etc.

Niños comiendo hamburguesas

Getty Images
El bajo precio de la comida poco saludable está vinculado a un mayor riesgo de obesidad en la población de bajos recursos.

Investigación para el futuro

Por ejemplo, cada año aparecen alrededor de 386,000 nuevos casos de diabetes en la población adulta española.

De ahí la importancia de llevar a cabo estudios encaminados tanto a conocer sus mecanismos moleculares como a diseñar fármacos dirigidos a controlar los sensores de glucosa y nutrientes.

A eso precisamente lleva años dedicándose nuestro grupo de investigación, en la Universidad Complutense.

Concretamente estudiamos sensores y nutrientes a nivel del hipotálamo, el hígado y el tejido adiposo que ayuden a atajar una enfermedad responsable de una gran mortalidad y morbilidad en el mundo.

En los tiempos actuales, se ha añadido una nueva enfermedad infecciosa que, cuando afecta a enfermos de diabetes, produce un incremento en su severidad y mortalidad.

Nos referimos, claro está, a la covid-19.

La investigación de la interrelación entre ambas enfermedades se hace necesaria y urgente.

*María del Carmen Sanz Miguel, Ana Pérez García, Elvira Álvarez García y Verónica Hurtado Carneiro forman parte de un equipo de investigación de la Universidad Complutense de Madrid.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y está reproducido bajo la licencia Creative Commons.

Haz clic aquí para leer la nota original.


https://www.youtube.com/watch?v=8urGTdEioOQ

https://www.youtube.com/watch?v=JwghZEmvmb8

https://www.youtube.com/watch?v=qd1YehNpbV4

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