EU y México violan leyes migratorias al negar asilo a víctimas de violencia en Centroamérica: AI
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EU y México violan leyes migratorias al negar asilo a víctimas de violencia en Centroamérica: AI

Cientos de centroamericanos piden refugio a EU y México por la violencia en sus países, sin embargo en ambas naciones encuentran maltratos, detenciones y violaciones a sus derechos humanos.
Cuartoscuro
Por Redacción Animal Político
15 de junio, 2017
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Las autoridades de EU y México violan sus propias leyes migratorias al cerrar sus fronteras a los cientos de centroamericanos que solicitan protección como refugiados, señala Amnistía Internacional.

Sin importar el peligro que conlleva el regreso a sus países, Estados Unidos y México repatrian a cientos de centroamericanos pese a que solicitan asilo legal, explica el informe “Enfrentando muros y violaciones de los derechos de solicitantes de asilo en Estados Unidos y México”.

El 86% de los 113 entrevistados por Amnistía Internacional señaló como los motivos para migrar amenazas importantes contra su vida, ataques directos o extorsión mediante “impuestos de guerra” por parte de las maras en su país de origen.

Amnistía explica que si bien cada país tiene el derecho de regular la entrada de personas a su territorio, esto debe realizarse “conformes con los marcos internacionales de derechos humanos y de protección a las personas refugiadas”.

Mientras que el presidente de EU, Donald Trump propone la construcción de un muro para detener la entrada de migrantes ilegales, México, a través del secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray asegura que su construcción es un acto “inamistoso y hostil”.

Aunque de acuerdo Amnistía, México viola, igual que EU, los derechos humanos de los migrantes centroamericanos que ingresan al país, ya sea para pedir refugio o de paso hacia territorio estadounidense.

EU se endurece contra migrantes

Un matrimonio huyó de Honduras junto con su hija después de que el esposo fuera agredido y tiroteado por la mara que después empezó a perseguirlo, entonces buscaron refugio en EU. Pero fueron rechazado en el punto fronterizo de la aduana de McCallen, Texas, seis veces.

Casos como este se han repetido cientos de veces en los últimos años, pues la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) estadounidense ha negado la entrada a solicitantes de asilo en puntos fronterizos de aduana a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México, pese al peligro que conlleva el regreso a su país de origen.

Con esto, EU viola el principio de no devolución, señalado en el artículo 33 de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 del que forma parte dicho país, que determina que los Estados no deben devolver a personas a territorios donde “su vida o su libertad” corran peligro.

“Este principio es la piedra angular de todo el derecho internacional de los refugiados, y se considera absolutamente no derogable por parte de los Estados”, explica el informe.

Esto, dice Amnistía, se ha intensificado con la llegada de la administración de Donald Trump, la cual ha promovido una retórica del odio contra las personas migrantes y solicitantes de asilo.

Pero no todos lo que piden asilo a EU son centroamericanos. También habitantes y periodistas de estados como Michoacán, Guerrero y Tamaulipas que han sido desplazados por la violencia han solicitado asilo al gobierno estadounidense.

En mayo de 2016, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México señaló que había al menos 35,433 víctimas de desplazamiento interno provocado por la violencia generada por los enfrentamientos entre los cárteles de la droga y las fuerzas gubernamentales.

México también niega el refugio

De acuerdo a cifras oficiales, sólo una pequeña proporción de migrantes centroamericanos solicitan a la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) asilo legal, en comparación con las más de 400,000 personas que cruzan irregularmente la frontera sur de México cada año.

Esto se debe, explica el informe, a que las autoridades migratorias de México no informan adecuadamente a las personas de su derecho a pedir asilo y protección, como lo marca la ley migratoria.

“Cuando expresaban su temor en caso de ser devueltas a su país, los agentes del INM ignoraban sus palabras y, a veces, hacían comentarios despectivos o burlones al respecto. Otras veces, los agentes de inmigración hacían comentarios a los solicitantes de asilo que los desalentaban de presentar su solicitud”, detalla el informe.

A esta falta de información se suma la aplicación del Plan Frontera Sur, que a decir de Amnistía Internacional “ha provocado un aumento de las operaciones de seguridad en la frontera de México con Guatemala y Belice, y se ha asociado con frecuentes informes de extorsiones, secuestros y otros abusos contra los derechos humanos de las personas migrantes”.

Aumenta el flujo migratorio pese a mayores controles

Amnistía Internacional indica que pese a las políticas de “mano dura” de control fronterizo el flujo de personas no se ha detenido, por el contrario solo “condenan a los migrantes a seguir unas rutas más precarias y fortalecen las redes delictivas violentas que alimentan el tráfico de seres humanos y dan lugar a un aumento de la pérdida de vidas”.

Las políticas antiimigrantes de Trump han encarecido los precios, incluso triplicando las cuotas que los traficantes ponen a los migrantes para cruzar a EU.

Las muertes de migrantes registradas en el condado de Pima, en el desierto de Arizona, desde que Trump fue elegido presidente, entre noviembre de 2016 y abril de 2017, son casi el doble que las registradas en ese mismo periodo un año antes.

También los centros de detención han aumentado: en cuestión de meses pasó de tener tan sólo un pequeño centro en el condado de Berks, Pensilvania, a tener en funcionamiento cuatro centros con más de 3,600 plazas para familias.

Aquí puedes consultar el informe completo.

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Por qué Nueva España se disgregó en tantos países tras la independencia de México y Centroamérica hace 200 años

El 2021 marca los 200 años del fin de la Nueva España, un extenso territorio dominado por la corona española que intentó mantenerse unido pero al final se fragmentó en múltiples países. ¿Cómo se dio tal transformación?
16 de septiembre, 2021
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Este septiembre es bicentenario para seis naciones de América Latina.

En ese mes, pero del año 1821, se dieron declaraciones de Independencia sobre la corona española que, después de varios experimentos políticos, concluyeron con el nacimiento de seis países que hoy conocemos: México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica.

Incluso los territorios de Chiapas, Yucatán y Texas tuvieron una corta vida independiente.

Todos ellos emanaron de la Nueva España, uno de los vastos territorios en América que el imperio español creó y administró durante tres siglos.

Pero ¿por qué uno de los mayores imperios del milenio pasado perdió el control de su más extensa posesión y su territorio terminó tan fragmentado?

Para responderlo hay que mirar a qué ocurría a comienzos del XIX.

¿Cómo era la Nueva España?

La Nueva España era una de las naciones más grandes de su época.

Se extendía por más de 7 millones de kilómetros cuadrados, desde regiones del suroeste y sureste del actual Estados Unidos hasta el noroeste de Panamá.

El territorio actual de España cabría 14 veces tan solo en la Nueva España (más aún en sus otros virreinatos y territorios de América, África y Asia).

Su conformación territorial era diversa: había reinos como el de México y Nueva Galicia en la región central. (Los siguientes mapas muestran las extensiones territoriales con base en los límites actuales de países y estados locales).

Nueva España central

BBC

Al norte, estaban las provincias internas del oriente, como Nuevo León o Nueva Extremadura, y las provincias internas del occidente, entre ellas las Californias, Nueva Navarra o Nueva Vizcaya.

Nueva España norte

BBC

Hacia el sur, estaban las capitanías generales de Yucatán y Guatemala.

Esta última también se subdividía en provincias: Chiapas (actual estado de México), Guatemala (incluyendo el actual Belice), San Salvador (actual El Salvador), Nicaragua y Costa Rica (entonces una sola unidad) y Comayagua (actual Honduras).

Nueva España sur

BBC

La capital era Ciudad de México, pero Ciudad de Guatemala actuaba como una segunda capital en términos de gobierno.

“Era un empalme jurisdiccional muy complicado, pero en términos prácticos sí había mucha independencia de las provincias centroamericanas respecto a México, pero también había algunas funciones en las cuales dependían de México”, dice a BBC Mundo el historiador Alfredo Ávila.

En materia económica, de religión y de justicia a través de la Santa Inquisición, el gobierno de Ciudad de México tenía el control sobre la Nueva España entera. Pero en el resto de cuestiones, como la fuerza armada, la Capitanía de Guatemala o Yucatán tenían su autonomía.

“En Centroamérica no había un virreinato en términos generales, sino una audiencia, con un jefe político, una capitanía general”, continúa Ávila, académico del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Y es muy difícil hablar de identidades. Una persona que nació en San Salvador era guatemalteca, porque dependía de la Audiencia de Guatemala. Pero si era hijo de españoles, era español”, apunta.

https://www.youtube.com/watch?v=W3yHdmZ_rF8&t=358s

Todo eso tuvo un papel importante en lo que ocurriría alrededor de 1810.

El ocaso de un enorme imperio

Las élites ligadas al poder político, comercial y religioso fueron exponiendo sus discrepancias con España luego de tres siglos de convivencia.

A partir de 1808, el descontento de la clase gobernante en América llevó al surgimiento de varios movimientos de independencia que se fueron fortaleciendo al tiempo que la corona española atravesaba sus propios conflictos bélicos en Europa con Inglaterra y Francia.

Eso dejó a la corona española muy debilitada para hacer frente a las rebeliones en América. Incluso el gobierno de Ciudad de México había perdido el control militar en sus dominios.

“El virrey de México no mandaba en la comandancia de Guadalajara o en Monterrey”, explica Ávila. Ahí los jefes militares eran los que “tenían tanta fuerza que el virrey ya no tenía influencia sobre ellos”.

“Ahí empezó un proceso de desarticulación virreinal que alcanzó a Centroamérica”, señala.

Capitulación de Madrid, Antoine-Jean Gros

Museo de Historia de Francia
El cambio de monarquía en el trono español fomentó los movimientos de independencia en las colonias.

El gran estallido en la Nueva España es el de la madrugada del 16 de septiembre de 1810, cuando una conjura independentista se vio descubierta y el cura Miguel Hidalgo llamó al pueblo mexicano a alzarse en armas en el famoso Grito de Dolores.

La guerra de independencia mexicana culminó 11 años después, el 27 de septiembre de 1821.

Por su parte, la Capitanía de Guatemala tuvo un proceso relativamente pacífico en el que la determinación independentista se dio en una asamblea con miembros de las provincias el 15 de septiembre de 1821.

Aunque esas son las fechas más recordadas, en los hechos hubo un momento que semanas antes fue determinante para la Nueva España.

Los Tratados de Córdoba

Cuando México y las provincias de Centroamérica declararon su independencia, ya tenían un plan en marcha: conformar un imperio.

La idea fue plasmada en los Tratados de Córdoba, que fueron firmados entre los independentistas mexicanos y autoridades de la Nueva España el 24 de agosto de 1821. Tenían como objetivo final la fundación del Imperio Mexicano.

Los españoles sabían que no podían contener más el movimiento de independencia, pero querían rescatar las valiosas vías de comercio.

El documento “reconocía la independencia de México, pero buscaba mantener la relación comercial de ambos lados. Y una parte de la élite de Guatemala quería aprovechar eso”, explica Ávila.

Chiapas -que era parte de la Capitanía de Guatemala- fue la primera provincia centroamericana en unirse al imperio, seguido poco después por la Capitanía de Yucatán.

“Y la discusión de los centroamericanos entonces fue qué convenía más: permanecer independientes de España o unirse a alguna de las dos grandes potencias limítrofes, Colombia o el Imperio Mexicano”, señala el historiador.

“Claramente por vínculos históricos tenía más sentido unirse al Imperio Mexicano”.

Panamá, que hoy es parte de Centroamérica, quedó en la Gran Colombia.

Reunión del Ejército Trigarante

Getty Images
El ejército de Iturbide ayudó a reprimir a los opositores a la unión con el imperio de San Salvador.

Bajo el nuevo imperio se delimitaron 24 provincias, muchas de las cuales conservan sus nombres en México y Estados Unidos (Texas, Nuevo México, California) hasta la actualidad.

Por lo que respecta a Centroamérica, se dio la delimitación casi actual: Guatemala (incluyendo a Belice), El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica (estas dos últimas ya no eran una sola).

La fragmentación final

No obstante, el Imperio Mexicano duró poco.

La inestabilidad política que persistía desde la asunción del emperador Agustín de Iturbide condujo a un golpe de Estado en febrero de 1823, el cual llevó a la disolución del Imperio Mexicano un año después.

Las provincias mexicanas, a las que se integró Chiapas, conformaron la primera República Federal Mexicana, mientras que las provincias del sur crearon la República Federal de Centroamérica.

Pero aquel intento de mantener la unión de tan diversos territorios no se pudo sostener. Las razones no solo eran por los acuerdos políticos del momento, sino históricas.

Mapa de Centroamérica

iStock
Centroamérica intentó mantenerse unida, pero a partir de la década de 1830 inició su separación.

En Centroamérica no se alcanzó a construir una identidad más amplia. De un millón, la mitad vivía en Guatemala. Otra buena parte en Chiapas. El resto de las provincias estaban muy poco pobladas y casi no tenían contacto entre sí”, explica Ávila.

“Y había un cierto rechazo a Guatemala, porque se veía como la ciudad que cobraba impuestos, que mandaba tropas, que era un poco opresora”, añade.

En la década de 1930 hubo diversos conflictos que derivaron en la disolución de la unión de las provincias que buscaban tener mayor autodeterminación.

Fue entonces que nacieron cinco repúblicas independientes: Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica.

https://www.youtube.com/watch?v=BKNQNzyRydw&feature=emb_title

Y en el caso mexicano, en la década de 1830 y 1840, México perdió importantes territorios ante Estados Unidos: Texas, la Alta California y Nuevo México.

Incluso Yucatán declaró su independencia durante ocho años, pero volvió a la unión mexicana.

Fue así que los más de siete millones de kilómetros cuadrados quedaron divididos en las naciones que este año celebran dos siglos de independencia.


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