Líder de Guerreros Unidos tiene un hermano en el Ejército; Sedena e INAI reservan su expediente
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Líder de Guerreros Unidos tiene un hermano en el Ejército; Sedena e INAI reservan su expediente

El INAI avaló que el Ejército mantenga en secreto el historial de servicio de Alfredo Casarrubias, hermano del presunto líder de Guerreros Unidos, Sidronio Casarrubias, señalado como autor intelectual del ataque contra los normalistas de Ayotzinapa.
Cuartoscuro
Por Paris Martínez
27 de junio, 2017
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Declaraciones ministeriales recabadas por la Procuraduría General de la República (PGR) revelan que Sidronio Casarrubias Salgado, a quien se identifica como líder del cártel Guerreros Unidos y como autor intelectual del ataque contra los 43 normalistas de Ayotzinapa, es hermano de un integrante de las Fuerzas Armadas, de nombre Alfredo Casarrubias Salgado.

Tal como consta en la averiguación previa PGR/SEIDO/UEIDMS/946/2014, Sidronio Casarrubias fue capturado el 17 de octubre de 2014, es decir, tres semanas después del ataque contra los normalistas (ocurrido en la ciudad de Iguala, Guerrero, el 26 de septiembre de ese año).

Luego de su captura, Sidronio reveló a la PGR no sólo que otros dos hermanos formaban parte de la estructura de Guerreros Unidos (de nombre Adán y Mario), sino también que “mi otro hermano, de nombre Alfredo Casarrubias Salgado, se encuentra en el Ejército”, tal como señala la declaración ministerial rendida por el detenido, y de la que Animal Político posee una copia no censada.

Sidronio Casarrubias, a quien la PGR identifica como líder de Guerreros Unidos, realizó esta declaración ministerial el mismo día de su captura.

Animal Político consultó a la Secretaría de la Defensa Nacional si, tal como refiere la declaración ministerial del presunto líder de Guerreros Unidos, en las filas del Ejército existe o existió en años recientes algún elemento de nombre Alfredo Casarrubias Salgado y, en caso de que fuera así, se solicitó copia de su historial de servicio. Sin embargo, la Sedena declaró esta información como confidencial.

Al amparo de la Ley General de Transparencia, según la cual no puede reservarse información relacionada con violaciones graves a derechos humanos (tal como fue declarado formalmente el ataque contra los normalistas), Animal Político pidió al Instituto Nacional de Acceso a la Información Pública (INAI) analizar si era legal la negativa del Ejército a proporcionar información sobre el hermano de Sidronio Casarrubias.

Para defender la publicación de esta información, se invocó el artículo 5 de la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública, según el cual “no se podrá clasificar como reservada aquella información que esté relacionada con violaciones graves a derechos humanos o delitos de lesa humanidad”, así como el artículo 60, en el que se establece que “el Estado garantizará el efectivo acceso de toda persona a la información (…) de cualquier persona física, moral o sindicato que reciba y ejerza recursos públicos o realice actos de autoridad en el ámbito de la federación, de las entidades federativas y de los municipios”.

Cabe destacar que en otros casos en los que se ha solicitado información sobre miembros o exmiembros del Ejército, en el contexto de la lucha contra el crimen organizado, la Secretaría de la Defensa Nacional sí ha accedido a divulgar sus expedientes, tal como ocurrió el 4 de mayo de 2017, cuando la Sedena presentó una versión pública del expediente de servicio de Heriberto Lazcano Lazcano, presunto líder del cártel Los Zeta, y quien antes fue miembro de la institución armada.

Sin embargo, en el caso del militar que es hermano de tres supuestos líderes del cártel Guerreros Unidos (Sidronio, Adán y Mario Casarrubias Salgado) se aplicó un criterio diferenciado y, el 17 de mayo pasado, el consejo del Instituto Nacional de Acceso a la Información avaló que el Ejército mantenga en secreto su historial de servicio, en protección del “derecho a la vida privada”.

De madrugada

Entre los expedientes que forman parte de la indagatoria por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa se encuentra otro documento, que siembra dudas en torno a la actuación que tuvo el Ejército durante el ataque perpetrado contra los estudiantes en la noche del 26 de septiembre de 2014 y la madrugada del 27.

El documento denominado “Parte de novedades. Campo militar No. 35-C, Iguala, Gro”, fechado el 27 de septiembre de 2014, señala que horas después de los ataques contra los normalistas, y siendo aún de madrugada, ocho soldados fueron trasladados desde el cuartel del 27 Batallón de Infantería, en Iguala, hacia la ciudad de Chilpancingo, para ser sometidos a exámenes psicológicos en el hospital militar regional.

Este reporte interno del Ejército, que forma parte de los documentos que la Sedena entregó a la PGR para su investigación sobre el ataque a los normalistas, señala que, el 27 de septiembre de 2014, a las 2:15 horas “salió con destino a la plaza de Chilpancingo, Guerrero el C. Sgto. 2/o Dact. (nombre censado) pert. esta unidad, con la finalidad de concentrar a 8 aspirantes al hosp. mil. rgnl. Chilpancingo, con la finalidad de que les sea aplicado examen psicológico”.

Animal Político consultó a la Sedena si estos ocho elementos participaron en las acciones desplegadas por el Ejército, durante el 26 y 27 de septiembre en Iguala, a raíz de la llegada de los normalistas a esa ciudad.

El Ejército, sin embargo, no confirmó ni negó los hechos. Simplemente informó que “no se localizó evidencia documental que dé respuesta” al respecto.

Luego, cuando se consultó al Ejército qué rango tenían esos ocho soldados extraídos de Iguala tras el ataque a los normalistas, para ser sometidos a exámenes psicológicos, y a los que el parte militar denomina “aspirantes”, la respuesta fue, nuevamente, que “no se encontró una expresión documental que dé respuesta” al requerimiento.

El Ejército tampoco quiso informar si, a la fecha, esos ocho elementos forman aún parte de sus filas, o si fueron dados de baja.

Lo único que aceptó informar la Sedena fue que, luego del ataque a los normalistas, 17 militares asentados en Iguala pidieron su baja voluntaria, y a otros 33 les fueron rescindidos sus contratos, sin explicarse los motivos.

Ausencia y presencia

Durante los cuatro meses posteriores al ataque contra los normalistas, el Ejército negó haber tenido intervención, o contar con información, sobre la actuación de su personal asentado en Iguala, durante la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre de 2014.

No fue sino hasta febrero de 2015, luego de que el entonces Instituto Federal de Acceso a la Información ordenara a la Sedena presentar todo documento relacionado con los hechos, que el Ejército accedió a presentar sus bitácoras.

Con éstas, pudo saberse que el titular de la Sedena, Salvador Cienfuegos, no sólo supo del ataque a los normalistas en tiempo real, sino que personal del 27 Batallón dio seguimiento a los hechos desde un inicio y de manera presencial, mediante el personal que tenía asignado en el centro de videovigilancia municipal C4, así como a través de agentes de inteligencia que vigilaron de cerca a los normalistas, incluso durante los ataques que éstos sufrieron por parte del cártel Guerreros U nidos, en contubernio con agentes de policía municipales y –según la CNDH– también federales.

En el primer “Informe Ayotzinapa”, presentado en septiembre de 2015 por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) enviado a México por la Organización de Estados Americanos, la noche del ataque contra los normalistas, el Ejército tomó control total del C4 de Iguala, revisando y administrando todas las comunicaciones entre fuerzas de seguridad, evitando que el resto del personal del C4 pudiera escucharlas, justo en los momentos en que los estudiantes eran agredidos y secuestrados.

De hecho, la primera versión oficial de los hechos, denominada por la PGR como “verdad histórica”, señalaba que los normalistas atacados se transportaban en cuatro autobuses, y que los 43 desaparecidos habían sido raptados al norte de la ciudad de Iguala.

Un año después del ataque, el GIEI comprobó que la “verdad histórica” estaba equivocada, y que no sólo los normalistas viajaban en cinco autobuses, sino también que el quinto autobús no reconocido por la PGR había sido atacado al sur de la ciudad, con un saldo de entre 10 y 15 normalistas desaparecidos.

En ese ataque se presume la participación de tres fuerzas policiales: la municipal de Iguala, la municipal de Huitzuco, y agentes de la Policía Federal.

Sobre este ataque contra los estudiantes al sur de Iguala, el Ejército tuvo conocimiento directo, tal como revela el “Mensaje Urgente” del 27 Batallón, fechado el 26 de septiembre de 2014 (es decir, mientras los normalistas aún eran atacados), según el cual “sobre la carretera Iguala-Chilpancingo, frente al Palacio de Justicia, ubicaron otro autobús, el cual fue detenido por dos patrullas de la Policía Municipal, los cuales, con palabras altisonantes, les mencionaron a los estudiantes que descendieran del autobús”.

El testigo que refiere este reporte es el agente de inteligencia militar identificado como “EM”, quien declaró haber visto cómo al lugar llegaron más patrullas, cuyos tripulantes obligaron a los normalistas (entre 10 y 15, según sus cálculos) a bajar del autobús para luego esposarlos, tirarlos al piso y golpearlos. Este ataque, según el militar, fue perpetrado por “policías vestidos de negro, encapuchados, los cuales les dijeron a los estudiantes que se bajaran”, a lo que los estudiantes respondieron “que tenían compañeros heridos”.

Todos esos estudiantes fueron raptados y están desaparecidos.

Aunque este ataque contra los normalistas fue presenciado y reportado por la Inteligencia militar en el mismo momento de los hechos, el Ejército no sólo no hizo nada para proteger a las víctimas, sino que, en enero de 2015, en la “verdad histórica” de las autoridades mexicanas se ocultaron los hechos ocurridos al sur de Iguala y, por esta vía, también intentó ocultarse la participación funcionarios federales.

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"Es más fácil matar a una persona que amar a un hombre": Imperdonable, documental sobre un pandillero homosexual en El Salvador

El documental, seleccionado para los "IDA Documentary" -que abren la posibilidad de una nominación para los Oscar- cuenta la impactante historia de pandilleros que decidieron hacer pública su homosexualidad dentro de una prisión.
10 de diciembre, 2020
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En una escena del documental salvadoreño “Imperdonable”, Geovany, el personaje principal, relata de forma descarnada un violento asesinato.

Y después pronuncia una frase que enmarca este filme: “Es más fácil matar a una persona que amar a un hombre”.

Todo esto ocurre en el entorno de hacinamiento de la prisión de San Francisco Gotera, donde un grupo de pandilleros y expandilleros reconoce de forma pública su homosexualidad.

Después de 12 días de rodaje, el producto final ya ha dado sus primeros frutos: hace pocas semanas, “Imperdonable” fue seleccionado por los “IDA Documentary”, lo que abre la posibilidad de que pueda ser nominado a los premios Oscar.

“Ojalá se diera. Sería la primera vez que un filme de El Salvador llega a los premios de la Academia“, señaló su directora, la española Marlén Viñayo.

BBC Mundo conversó con Viñayo para conocer más detalles de esta producción que podría hacer historia.

¿Cómo llegas a la historia de hombres, pandilleros, dentro de una prisión, que deciden decir abiertamente que son homosexuales?

Yo llevo casi ocho años viviendo aquí en El Salvador y la verdad que en este tiempo nunca me había interesado por hacer algún documental sobre pandillas. Porque es uno de los temas más conocidos y más contados desde El Salvador al mundo y yo creía que no tenía nada nuevo que aportar.

Pandillero

Getty Images
Muchos de los pandilleros que estaban en la prisión de San Francisco Gotera dejaron estas organizaciones y se convirtieron al cristianismo.

Pero un día, Carlos Martínez, que es reportero del periódico El Faro especializado en pandillas, me contó que acababa de salir de una prisión de San Francisco Gotera y que ahí había conocido a unos pandilleros que habían dicho abiertamente que eran homosexuales.

La inédita “legalización” de las pandillas que logró reducir los asesinatos en Ecuador (y lo que pueden aprender de esto en Centroamérica y México)

A mí me sorprendió mucho porque las pandillas son organizaciones criminales profundamente machistas y homofóbicas. Y por la sola sospecha de que uno de sus miembros es gay, los matan. Entonces, descubrir a este grupo de personas pues me sorprendió muchísimo.

Con esa historia me di cuenta que tenía algo nuevo que contar y que podía ofrecer una perspectiva única y diferente a todo lo que te hayan contado antes alrededor del tema las pandillas.

Está la historia, por supuesto, muy interesante, pero ¿qué es lo que quieres contar en este documental?

Intento contar una historia de que el mundo es complejo. Que no es una cuestión de buenos perfectos o malos perfectos. Que el mundo no es de blancos puros o negros puros, sino que hay muchos grises.

Creo que este documental va sobre esos grises. Es historia que habla de amor, que habla de odio. Que habla del abismo al que puede llegar un ser humano y que retrata una sociedad con una brújula moral rota: para algunas personas es más fácil matar a un hombre que amar a otro.

Lo ideal sería que el documental provoque un debate sobre ese tema.

"Los que dejaron las pandillas eran enemigos a muerte y una vez que dejaron de pertenecer a esos grupos, se volvieron hermanos de religión"", Source: , Source description: , Image:

¿Cómo se filma una producción en una prisión donde incluso los guardias tienen que ir encapuchados para que no los reconozcan?

Pues para mí fue un reto sobre todo porque sabía que solo teníamos 12 días de rodaje. Solo nos dieron ese tiempo para acceder a la cárcel.

Y no sabíamos qué era lo que nos íbamos a encontrar. A mí me interesaba conocer primero por qué estas personas -de las cuales no conocía nada hasta el momento- habían decidido unirse a una organización criminal como es una pandilla, que además los odia por ser quien son.

Los pandilleros y asesinos que son celebridades de YouTube

Otra de las dudas que tenía era si finalmente en esta pequeña celda de aislamiento -donde son llevados los reos que se declaran homosexuales- ellos se habían sentido de alguna forma libres.

Pero cuando llegamos allá no sabíamos muy bien qué nos iba a dar la realidad. Entonces el reto fue que en esos 12 días de rodaje tuvimos que estar con los ojos súper abiertos, con los oídos súper pendientes de lo que la realidad nos tenía que contar.

Fue un rodaje muy intenso, en un espacio de filmación muy reducido, pero tuvimos la suerte de que no solamente nos dieron el permiso para grabar dentro del penal, sino que nos permitieron entrar a filmar dentro de la celda, que para mí eso era fundamental.

Cuando ya encontramos los personajes, en un momento encontramos el sentido de la película, que es cuando uno de ellos dice que para él matar a una persona era malo pero no era tan difícil, mientras que amar a otro hombre era algo fuera de “lo natural”.

Y lo que intentamos hacer con el documental es darle sentido a esa frase.

Ellos son pandilleros, acusados de graves crímenes, ¿no se corre de un riesgo hacer apología a un grupo que ha causado tanto dolor en El Salvador?

Yo creo que las pandillas le han hecho muchísimo daño al país, han hecho un sinfín de atrocidades, pero también creo que eso está en el documental.

Está esa parte del pandillero que asesina gente, que viola personas, eso no se omite en el documental. De hecho, era muy importante para nosotros que eso estuviera.

Pero también queríamos mostrar otro punto de vista. Porque las pandillas han hecho un profundo daño no solo en El Salvador, sino en otras partes del continente, y para intentar que eso deje de ocurrir tenemos que conocerlas muy bien, hay que entenderlas.

Te repito, esto no es de buenos perfectos o malos perfectos. Cuando un niño con 12 años se convierte en asesino y luego hace cosas horribles, para mí él también es una víctima de una sociedad que lo ha hecho asesino cuando solo tiene 12 años.

Entonces creo que el tema es más complejo, que la sociedad salvadoreña es muy compleja.

Que nos deja un personaje como Geovany, que en pocas palabras nos revela en media hora casi toda su vida.

Sí, cuando llegamos a la cárcel le preguntamos a los que estaban allí quiénes querían participar, algunos respondieron que sí y entre ellos estaba Geovany, que no solo tenía una historia interesante, sino que era importante dar a conocer y contaba mucho de lo que es esta sociedad salvadoreña.

Guardianes de prisión con pasamontañas.

Getty Images
Los guardianes de la prisión deben andar con pasamontañas.

Además, él tenía una relación de pareja con alguien que estaba en la misma celda y había ciertos conflictos entre ellos que nos parecía le iban a dar otro punto de vista al documental. Por eso decidimos que él fuera el personaje central.

Con Geovany confirmé esto que te decía: que el ser humano es muy complejo. Que es muy fácil juzgar desde el prejuicio que tenemos cada uno, pero que, si conoces mucho más las historias de cada uno, te das cuenta de que todo es mucho más complicado.

Y eso nos llevó a que durante la producción y la edición tuviéramos debates muy intensos, porque no queríamos romantizar la imagen de la pandilla. De no solo mostrar que por ser homosexual estaba siendo una víctima, sino evidenciar que él también era un asesino y había hecho cosas terribles.

Para mí también fue un conflicto casi que preguntarme: “¿yo qué siento por estas personas?”, porque en un momento te cuentan unas cosas horribles, con una frialdad absoluta, y después hay momentos de ternura y amor entre ellos. Y ahí fue que decidí que no tenía por qué decir qué siento yo por ellos, sino intentar transmitir esta realidad que nos encontramos en esta pequeña celda y que el público saque sus propias conclusiones.

"Las cárceles en El Salvador no son lugares pensados para la reinserción, sino para el castigo"", Source: , Source description: , Image:

Hay un elemento religioso muy poderoso dentro de esta historia. ¿Cuándo se lo encuentran dentro de la exploración de la producción?

El tema religioso entra en esta búsqueda de intentar darle sentido a esa frase que nos dijo Geovany, que para él era más fácil matar que amar a una persona del mismo sexo.

Pues allí nos encontramos con distintos aspectos de la sociedad salvadoreña que teníamos que retratar. Y uno de ellos fue la Iglesia, o, mejor dicho, la postura de la Iglesia sobre este tema, que era muy importante para el personaje principal porque en la prisión donde él está hay dos Iglesias que pugnan por el control del lugar.

A esto se suma la postura de la pandilla sobre los gays. Y la postura del Estado sobre este tema, que lo podemos ver con la prueba científica (una suerte de test de personalidad) que le hacen al protagonista.

Y también están las contradicciones individuales, de lo que supone para ellos el ser gay en esta sociedad y ese micromundo en el que viven

Pero sobre la cárcel hay algo interesante que decir: hace dos años, la mayoría de los presos que estaba allí dejó la pandilla y se convirtió a una Iglesia cristiana. Y en el documental podemos ver que esto hace parte de la vida diaria de los reclusos.

Prisioneros en El Salvador

Getty Images
Las pandillas en El Salvador son responsables de numeros y violentos crímenes.

Con un ingrediente especial: los que renunciaron a las pandillas eran enemigos a muerte y una vez que dejaron de pertenecer a esos grupos se volvieron hermanos de religión. Y así, está este pequeño grupo de expandilleros, ahora convertidos al cristianismo, que dicen abiertamente que son gays. Muy complejo, como decía.

Y también queda claro que las cárceles en El Salvador no son lugares pensados para la reinserción, sino para el castigo.

Se nota el esfuerzo de la producción. ¿Hay algún tipo de apoyo o de ayuda al cine en El Salvador?

No. Es un país que no tiene industria de cine, que no tiene ley de cine, no hay un fondo de cine. La televisión no invierte en hacer proyectos de cine. No hay formación.

Es realmente una carrera de fondo, donde los que realmente queremos hacer cine nos morimos por hacerlo, porque nos importan que las historias sean contadas, pero donde es muy complicado lograrlo.


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