¿Por qué en México no hay escándalo por los sobornos de la compañía Odebrecht?
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

¿Por qué en México no hay escándalo por los sobornos de la compañía Odebrecht?

Odebrecht aceptó haber entregado sobornos por 450 mdd a funcionarios de 11 países; en México la cantidad entregada fue de 10.5 millones de dólares.
Por BBC Mundo
13 de junio, 2017
Comparte

Son por lo menos 11 países envueltos en la polémica, entre ellos México.

Pero a diferencia de otros lugares, donde el caso de los supuestos sobornos de la empresa brasileña Odebrecht es un escándalo, en territorio mexicano es distinto.

Aunque se han realizado algunas investigaciones periodísticas, el tema suele abordarse en unos cuantos medios y no en forma destacada.

Incluso las investigaciones judiciales, que en otros países como Perú o República Dominicana derivaron en la captura de políticos y altos funcionarios gubernamentales, en México parecen caminar a otro ritmo.

Algunos como el analista político Salvador García Soto creen que se trata de una estrategia oficial para contener un eventual escándalo político.

“La primera explicación de por qué no han ido al fondo de esta investigación tiene que ver con lo que hay detrás”, le dice a BBC Mundo.

“Es claro que están involucrados personajes del actual gobierno y del anterior”.

“Hicieron un cálculo político, se retrasó la investigación para que no explotara el escándalo como ha pasado en otros países, donde hemos visto consecuencias de muy alto nivel”.

Informes reservados

OdebrechtAFP
Odebrecht llegó a ser una de las mayores constructoras del mundo

Pero las autoridades dicen que esperan el resultado de una investigación iniciada por la Procuraduría (fiscalía) General de la República (PGR).

Hasta ahora las pesquisas apuntan a la empresa productiva del estado Petróleos Mexicanos (Pemex), donde algunos de sus exfuncionarios son señalados de recibir dinero de la compañía brasileña a cambio de asignar contratos.

De acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, la compañía Odebrecht aceptó haber entregado sobornos por US$450 millones a funcionarios de 11 países.

En México la cantidad entregada fue de US$10.5 millones, de los cuales 6 millones fueron para un empleado de una empresa estatal.

No se reveló la identidad de los sobornados quienes permanecerán en el anonimato por algún tiempo:

La PGR decidió no hablar del tema porque forma parte de un expediente judicial, y legalmente los datos se consideran como clasificados.

Esta reserva se mantendrá mientras la fiscalía no presente el caso ante tribunales, dijo recientemente el subprocurador Gilberto Higuera Bernal.

“Cuando yo vaya ante un juez, acuse a una persona de un delito y el mismo juez dicte auto de vinculación al proceso es que la información pierde su calidad de reservada, y las autoridades pueden hablar de ello”, explicó.

El subprocurador Gilberto Higuera dice que los detalles del caso se conocerán cuando se presenten a un juez.PGR
El subprocurador Gilberto Higuera dice que los detalles del caso se conocerán cuando se presenten a un juez.

Sin embargo, esto no significa que se conozcan todos los detalles de los presuntos sobornos:

La PGR estableció que los informes, reportes e investigaciones sobre el caso permanecerán confidenciales durante 5 años.

“No es un escándalo más”

Algunos no están de acuerdo en el bajo perfil que el caso tiene en México.

Cada vez crece más la demanda de que sea conocido“, le dice a BBC Mundo María Amparo Casar, presidenta ejecutiva de la organización Mexicanos contra la corrupción y la impunidad (MCCI).

Este organismo ha realizado 3 investigaciones sobre presuntos sobornos de Odebrecht a gobiernos locales, como Veracruz y Michoacán.

Por eso María Amparo Casar insiste que el tema no puede tratarse como otros casos de corrupción.

No es un escándalo más, no solamente por el monto que si lo comparas con otros países puede ser menor, pero estamos hablando de la principal empresa estatal“, es decir, Pemex.

Felipe Calderón.GETTY IMAGES
Se denunció que los sobornos se entregaron a funcionarios del gobierno de Felipe Calderón.

Hasta ahora los señalamientos indican que Odebrecht entregó dinero a funcionarios del gobierno del expresidente Felipe Calderón (2006-2012).

Pero también vinculan a empleados de empresas estatales en el actual mandato del presidente Enrique Peña Nieto.

Los sobornos por US$10.5 millones “no son un monto menor”, insiste Casar.

“Desde hace algunos meses tenemos alguna noticia o nota editorial. Pienso que este caso va a prosperar, no sabemos hasta dónde va a llegar pero sí va a prosperar”.

La respuesta de Pemex

BBC Mundo solicitó a Pemex su posición ante los señalamientos de presuntos sobornos de Odebrecht a funcionarios de la empresa.

Una vocera de la compañía dijo que la respuesta es la misma que se informó en dos comunicados de prensa, publicados en febrero y abril de este año.

En los documentos Pemex indica que inició una investigación interna “para determinar si el soborno fue realizado a funcionarios de esta empresa productiva del Estado, y en su caso sancionar a los responsables”.

Marcelo Odebrecht fue interrogado en Brasil por fiscales de México.RONALDO SCHEMIDT/AFP
Marcelo Odebrecht fue interrogado en Brasil por fiscales de México.

Además, el 25 de enero pasado se presentó una denuncia ante la PGR, que ha interrogado a 19 funcionarios y exfuncionarios.

Los empleados “intervinieron en la adjudicación de 4 contratos de obra pública que fueron asignados a las empresas Odebrecht y Baskem”, otra compañía involucrada en el escándalo.

“Pemex reafirma su compromiso de llegar hasta las últimas consecuencias, actuando con la mayor prontitud y apego a la legalidad”, insiste la empresa.

Por lo pronto en mayo pasado la PGR interrogó en Brasil a Marcelo Odebrecht, presidente de la controvertida compañía constructora.

También hizo lo mismo con otros directivos. No se conoce el detalle de sus declaraciones.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Cortesía

La “jefa Juanita” murió por COVID-19 a un mes de jubilarse como enfermera

Juanita Petra Silva tenía 54 años y era supervisora de enfermería en el hospital Belisario Domínguez. Murió el 21 de mayo después de tres semanas con síntomas de COVID. En junio comenzaban sus trámites de jubilación tras 32 años de servicio.
Cortesía
Comparte

A Juanita Petra Silva Isidoro, de 54 años, todo el mundo la conocía como la “jefa Juanita” en el Hospital Belisario Domínguez. Allí trabajó como enfermera los últimos 14 años. Estuvo al frente de Neonatología, Terapia Intensiva y, por último, como supervisora. Allí, con el que fue su equipo durante tantos años, murió el pasado jueves 21 de mayo, víctima de complicaciones derivadas de la COVID-19. 

Podía haberse jubilado en 2019 pero decidió quedarse un año más. Le gustaba demasiado su trabajo. Tenía la esperanza de terminar su carrera en el área de neonatos, el lugar donde tuvo su primer empleo en el hospital Legaria hace 32 años.  

Pero entonces llegó la maldita pandemia y todos los planes se frustraron.

A pesar de todo, en junio comenzaban sus trámites de prejubilación. Así que estaría un mes hasta que le llegase la licencia de 90 días previa a despedirse definitivamente. 

La COVID-19 la atrapó antes.

Su cuerpo abandonó el hospital Belisario el viernes. Marchaba por última vez de la que fue su segunda casa. El féretro fue acompañado por los aplausos de todos sus compañeros, que realizaron un pasillo humano hasta la puerta de salida. 

Había muerto la “jefa Juanita”, otra mártir del coronavirus, una nueva víctima en el colectivo de trabajadores de hospitales, hombres y mujeres que hacen frente a una pandemia desconocida con medios escasos y expuestos a grandes riesgos. 

“Las sirenas sonaban y ahí estaba toda la gente: enfermeras, médicos, personal de intendencia. Todo el mundo se expresaba de una forma tan bonita, tan positiva, tan conmovedora sobre mi mamá”, dice Mayra Laura De Rosa Silva, de 28 años, hija mayor de la enfermera fallecida.

Lee: ‘Nunca lo imaginé, este lugar era de gente poderosa’: Así es la estadía de médicos y enfermeras en Los Pinos

El homenaje a Juanita es el símbolo de un colectivo golpeado. A fecha de martes 19, en México había 11 mil 394 casos de coronavirus entre el personal médico, así como 149 defunciones. Entre ellas no estaba contabilizada la enfermera, que falleció dos días después. Cada semana, la Secretaría de Salud actualiza los datos de las víctimas que se dejan la vida intentando que otros salgan adelante. 

El domingo 24 de mayo, la “jefa Juanita” fue inhumada en el Panteón civil San Lorenzo Tezonco, justo al lado del hospital Belisario. “Pareciera que el destino quiere que esté siempre cerca del hospital”, dice su hija.

Cortesía

La COVID-19 es una enfermedad cruel y la soledad uno de sus castigos. En su inhumación, solo pudieron estar seis personas. Su esposo, Raúl De Rosa Cueto; sus dos hijas, Mayra Laura y Juanita Abril, su mamá y dos hermanos. 

Dos días antes, todo el hospital había salido a dar el último adiós a una de las suyas. “El amor que ella dio es el que recibe ahora. Eso se nota en su despedida. Ella se fue, pero se entregó a los pacientes hasta el último día”, dice Mayra. 

“Si algo puedo decir es que fue entregada hasta el último momento”, afirma.

Enfermera vocacional y muy respetada por sus compañeros

“A veces le preguntaba: si volvieses a nacer, ¿qué te gustaría haber estudiado? Y ella me decía: lo mismo”. Mayra, hija mayor de Juanita, explica la vocación de su madre. Quería ser enfermera casi antes incluso de que le preguntasen “qué quieres ser de mayor”.

Por eso estudió en la Escuela de Enfermería y se especializó en neurología infantil. Nunca dejó de formarse. Actualmente estaba terminando la licenciatura en la Universidad del Sur.  

Nació en Cuacnopalan, Palmar de Bravo, Puebla, en una familia humilde. Era la tercera de nueve hermanos. Su padre trabajaba como albañil y su madre en la casa. 

Lee: Detienen a un hombre por discriminación y agresión contra enfermera en Querétaro

Sus familiares, cuenta Mayra, fueron los primeros pacientes. 

“Siempre le apoyaron. Me contaba mi abuelita que desde chiquita se ponía trapitos, si alguien se quemaba de sus hermanos, ella los curaba. Luego comenzó sus estudios y, por ejemplo, cuando aprendió a inyectar le decía un hermano, aprende en naranjas, luego practica conmigo”, explica.

Posteriormente se mudó a Tulyehualco, donde creó una familia con Raúl, el hombre que le invitó a bailar en una feria, le llamaba “chaparra” y con el que pasó toda su vida. Este año hubiesen celebrado sus treinta años de casados.  

Cortesía

Durante 18 años trabajó la “jefa Juanita” en el Hospital Pediátrico Legaria. Hasta 2017, cuando se trasladó al Belisario Domínguez y se ganó el sobrenombre de “jefa”. 

“Era alegre, te sabia escuchar. También era muy profesional en su trabajo, optimista y leal. Un elemento característico de ella es que portaba su uniforme impecable, que estaba siempre bien alineada”, recuerda Gladys Santiago Sánchez, actual coordinadora de enfermería en el Belisario. 

“Fue una mujer muy entregada. Del gremio de salud, el más comprometido es el de enfermería. Es el equipo más disciplinado. Juanita era una persona que siempre estuvo en disposición de ayudar, estudiosa, amable con el personal, tranquila”, afirma el doctor Miguel Ángel Toscano, jefe del área de Terapia Intensiva del Belisario.

La enfermedad evoluciona rápidamente

Nadie puede determinar cuándo se contagió la “jefa Juanita”. El Belisario Domínguez fue reconvertido en hospital-Covid19, así que atiende únicamente a pacientes con coronavirus. Pudo ser en alguna de sus rondas por las áreas donde están los enfermos. O que alguno de sus compañeros, también infectado, le pasase el bicho al acudir a su despacho a presentar un informe. Incluso cabría la posibilidad de que hubiese enfermado en el exterior. Las opciones son amplias en un hospital en el que el personal ha reclamado en varias ocasiones por la escasez de insumos contra la pandemia, un fenómeno que se replica en hospitales de todo el país. 

Calixta Concepción Ramos, jefa de enfermería, también cayó enferma. Además, de las cuatro supervisoras de enfermería, dos resultaron contagiadas. 

Lee: En México no hay suficientes crematorios para los miles de muertos por COVID-19

“Fuimos juntas a hacernos la prueba”, explica. Todavía no se cree que su amiga haya muerto y le cuesta hablar de ella en pasado. 

“El lunes 4 ya nos encontrábamos muy cansadas y en el hospital no nos querían hacer las pruebas, ya que hay pocas y son para los pacientes. Así que una compañera nos recomendó ir al centro de salud de Tlaltenco”, dice.

Allí se fueron las dos, nada más terminar su turno.

Dos días después les informaron de que estaban autorizadas para hacer el test y al poco recibió el veredicto: infección por COVID-19. Para entonces ya se había aislado en casa y el ISSSTE le había concedido la incapacidad de una semana por posible coronavirus. Fue una decisión difícil para alguien que “jamás había faltado a trabajar”, según explica su hija Mayra. Pero no le quedaba otra. Su salud empeoraba y, además, era un foco de contagio.

Todavía sabemos poco de esta enfermedad. Es una lotería cruel. Ella hacía todo lo que estaba en sus manos, pero su cuerpo no respondía. 

Cortesía

El 10 de mayo, día de la madre, recibió las llamadas de sus amigas como Calixta Concepción Ramos. 

“Ese fue el último día que platicamos. Yo iba mejorando y ella se deterioraba”, dice. 

El 12, Día Internacional de las Enfermeras, fue internada en el Belisario. Su hija Mayra la trasladó y le dijo “te amo” antes de dejarla en manos de sus compañeros. “Yo más”, le respondió Juanita, que para entonces ya apenas podía respirar y sufría problemas de visión. 

La pandemia ha extendido el temor al ingreso hospitalario. En la calle se dice que quien llega al centro médico tiene más posibilidades de perder la vida, que puedes infectarte. El miedo y la falta de información construyen explicaciones irracionales.

La “jefa Juanita”, sin embargo, era consciente de que ir al hospital era aceptar que su estado agravaba y que si la gente no sale adelante es porque la enfermedad no tiene piedad. Pero también sabía que estaba en buenas manos. Que si alguien podía sacarle adelante eran sus compañeras. 

Lo había dicho en repetidas ocasiones: “si me pongo peor, llévenme con mi equipo. Ellos saben lo que hacen y confío en ellos”.

Durante nueve días y nueve noches, sus compañeros, los mismos con los que trabajó los últimos 13 años, se desvivieron para sacarla adelante. 

No pudieron hacer nada. 

El 15 de mayo fue intubada. Seis días después, Mayra recibió la llamada que nunca hubiese querido tener: la fiebre de su madre no se bajaba, cada vez le costaba más respirar y había que prepararse para lo peor. 

Tuvo la oportunidad de despedirse desde un cristal.

El recorrido hasta el área de Patología, donde se guardan los cuerpos hasta que llegan las funerarias, lo hizo el cuerpo de la “jefa Juanita” rodeada por batas blancas y con la música de Las Golondrinas. Cuando abandonó definitivamente el centro hospitalario todo el mundo estaba ahí. 

El fallecimiento de una compañera es un duro golpe para todo el personal de los hospitales. 

“Nunca imaginamos esta situación. No estábamos preparados. Trabajamos con aislamiento en otras enfermedades infecciosas, pero esto es diferente”, dice Gladys Santiago.

“No me imagino llegar y que Juanita no esté”, lamenta Calixta Concepción Ramos.

El domingo por la mañana, la “jefa Juanita” fue inhumada en el panteón San Lorenzo. Su hija Mayra la recuerda con orgullo. “Si faltaba personal en un área, ella entraba. No hubo día que no fuese a ver a sus compañeras y siempre se entregó a sus pacientes”, dice.

Cuando todo esto acabe, dicen sus compañeras que piensan hacerle un homenaje. El último adiós a la enfermera que tenía que haberse jubilado pero que murió en el hospital en el que tantas vidas ayudó a salvar. 

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.