Peritos de Fiscalía de Michoacán abandonan restos óseos que encontraron rastreadores voluntarios
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Foto: PGJE Michoacán

Peritos de Fiscalía de Michoacán abandonan restos óseos que encontraron rastreadores voluntarios

Ante el abandono que los peritos oficiales hicieron de más de la mitad de los restos óseos de una persona, un grupo ciudadano de rastreadores de cuerpos exige apoyo de expertos independientes.
Foto: PGJE Michoacán
Por Alba Calderón
26 de junio, 2017
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El padre Carlos Aurelio Ramírez busca restos humanos por todo el país, con un grupo de voluntarios. El pasado 21 de junio, notificaron a la Fiscalía de Michoacán sobre el hallazgo de restos en Coahuayana; a pesar de que acordaron con las autoridades hacer el levantamiento al día siguiente, porque la zona era de difícil acceso y con mucha maleza, los peritos llegaron cuando era de noche y se llevaron solo una parte de los huesos encontrados.

Según el padre Carlos Aurelio, los funcionarios no quisieron esperar hasta que amaneciera, cuando hubiera luz, para hacer su trabajo con mejores condiciones. Tras una hora y 20 minutos se fueron, y dejaron la mayor parte de los restos olvidados en la zona.

“Lo hicieron de mala gana, molestos. Tuvieron que mantener la ética”, reclamó el sacerdote.

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A pesar que desde el 2013 la PGR publicó un protocolo para respetar la cadena de custodia de la evidencia en los crímenes, en donde se señala que los restos humanos deben ser guardados en recipientes herméticos, el padre Carlos Aurelio y los demás rastreadores dicen que los restos encontrados en Coahuayana fueron puestos en bolsas de plástico.

 “Se les insistió y se les dijo que por favor esperarán hasta el día de mañana. Porque ese había sido el acuerdo con la fiscalía”, dice el sacerdote y explica que la instancia se comprometió a enviar a los peritos más capacitados para el trabajo.

“Les dijimos que no podían dejar, prácticamente, la mitad de un ser humano ahí.  Ellos son los que están mapeando, rastreando, haciendo el trabajo profesional”, relató el padre.

Posted by Carlos Ramirez on Wednesday, June 21, 2017

Los rastreadores, como el padre Carlos Aurelio y las personas que lo acompañan, son ciudadanos que por su propia voluntad y con sus propios recursos, buscan los restos de sus familiares y de otras personas desaparecidas.

Molesto por la negligencia que ante sus ojos cometían los peritos de la Fiscalía de Michoacán, el sacerdote grabó videos de los restos olvidados y los publicó en sus redes sociales.

Ese mismo 21 de junio, Animal Político se comunicó con el coordinador de Servicios Periciales de la PGJE de Michoacán, Pedro Gutiérrez, quien explicó que los peritos habían hecho el levantamiento “correctamente”, y aseguró que los restos que el padre Carlos Aurelio en redes sociales, estaban en otra zona distinta a la que habían señalado inicialmente.

El 22 de junio, sin embargo, los peritos regresaron a Coahuayana, donde los rastreadores permanecieron, gracias al apoyo de la policía comunitaria, y se llevaron los restos que un día antes habían dejado. Estaban en la misma zona que los rastreadores habían señalado inicialmente.

Peritos de la Fiscalía de Morelía

Los peritos de la Fiscalía de Morelía acudieron a un levantamiento que rastreadores les notificaron.

“Se realizó el día 22 una segunda búsqueda para encontrar restos óseos. Efectivamente sí se encontraron esos restos, con el apoyo de los señores (rastreadores). Eso es lo que hicieron nuestros peritos en el lugar del hallazgos”, reconoció el coordinador de Servicios Periciales, en entrevista con Animal Político.

 La única justificación que el funcionario ofreció, tras el abandono de los restos óseos, es que la maleza no permitió a sus peritos ver los restos. Aunque los rastreadores voluntarios, que no tienen el equipo profesional con el que la fiscalía cuenta, sí lograron resguardarlos.

 “Nos dijeron que habían mandado al mejor personal de Michoacán, para hacer este levantamiento. Y lo que les dijimos fue: si esos son los mejores no queremos saber cómo están los otros”, recordó el padre, quien relató que tuvieron una reunión con la autoridad ministerial en Coahuayana.  

Voto de confianza para peritos oficiales, piden autoridades

En Michoacán, según el coordinador de Servicios Periciales tienen a 80 peritos, incluidos médicos legistas, y químicos de laboratorio, para el reconocimiento de los restos humanos. Para el sacerdote Carlos Aurelio, y los demás rastreadores que por el momento trabajan en ese estado, el personal no es confiable, por lo que anunciaron que no trabajarán en coordinación con ellos.  

Peritos Fiscalía de Morelía

Los rastreadores voluntarios recuperaron los restos que habían sido abandonados por la Fiscalía de Morelía.

 Lo que andamos solicitando son peritos independientes, que nos ayuden a mejorar la búsqueda, porque no confiamos en la Fiscalía y sus peritos. No confiamos en las autoridades. Y también estamos pidiendo que las muestras de los restos de las personas que estamos encontrando, las lleven a laboratorios particulares”, explicó el sacerdote sobre sus solicitudes.

 Sin embargo, las autoridades estatales piden un voto de confianza y que se continué con el trabajo coordinado con los rastreadores.

 “Sabemos que esa actividad es de una gran sensibilidad humana, y viene a contribuir a las instituciones. Coordinados con las instituciones los resultados siempre serán favorables”, reconoció el coordinador de Servicios Periciales, respecto al trabajo de los rastreadores voluntarios.

 Según el último informe de Violencia y Terror, Hallazgos de las Fosas Cladestinas en México, publicado por la Universidad Iberoamericana, en el estado de Michoacán el hallazgo de fosas clandestinas se concentra en algunos puntos, y ha ido en aumento.

De 2009 a 2014 se encontraron 23 fosas clandestinas en ese estado, con 73 restos humanos. Según el informe, el trabajo para los servicios periciales en este estado, se multiplicó intensamente en 2014, cuando fueron la segunda entidad con más cuerpos exhumados, con 53. Mientras que en 2009 se exhumaron cuatro cuerpos, para 2010 no tuvieron ni un caso, en 2011 exhumaron tres, para 2012 fueron ocho y en 2013 cinco cuerpos.

Peritos Fiscalía de Michocán

Los peritos recolectaron los restos el 21 y 22 de junio.

El trabajo no ha parado de incrementarse, y las autoridades no tienen la confianza de los rastreadores ciudadanos. “No vamos a permitir que desaparezcan nuevamente a un desaparecido, que no hagan bien las cosas.  Que echen a perder un cuerpo. Porque la verdad es que estas personas no saben, no quieren y no pueden hacer bien su trabajo”, dijo el padre Carlos Aurelio.

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Karol Czinege/EyeEm/Getty Images

¿Por qué nos gusta tanto la comida crujiente? (y cómo el sonido se convirtió en el sabor olvidado)

Decimos que comemos con los ojos, ¿pero sabías que también puedes comer con los oídos? Por extraño que parezca, los sonidos - y especialmente lo crujiente y crocante - tienen mucho que ver con la experiencia culinaria.
Karol Czinege/EyeEm/Getty Images
18 de octubre, 2020
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El sonido es el sabor olvidado. No solo comemos con la boca, con la nariz o con los ojos. También lo hacemos con el oído.

Lo dice el experto en psicología experimental Charles Spence, que lleva casi dos décadas investigando cómo nuestro cerebro procesa información de cada uno de nuestro sentidos, y cómo comprender eso puede ayudarnos a diseñar mejores alimentos (o unos que nos agraden más).

“Desde el crujido de la comida, hasta el ruido del empaquetado, el roce de la cuchara en el plato o la música que escuchamos mientras comemos; todos los sonidos afectan a nuestra experiencia culinaria, unos más que otros, y también al sabor”, le cuenta a BBC Mundo.

Spence, autor de Gastrophysics: the new science of eating (“Gastrofísica: La nueva ciencia de la comida“, 2017), dirige el laboratorio Crossmodal Research de la Universidad de Oxford, Reino Unido, integrado por especialistas en psicología, neurociencia y cocina. También colabora con chefs de renombre -como el español Ferrán Adriá o el británico Heston Blumenthal- para crear experiencias culinarias “multisensoriales”.

Y es que, según el científico, comer es una experiencia mucho más multisensorial de lo que solemos reconocer, sobre todo a nivel auditivo.

No es el único que lo piensa. “Hay varias cosas que nos hacen sentirnos satisfechos con la comida: el olor, el gusto y la textura, en la que incluimos el sonido”, le dice a BBC Mundo la consultora en alimentación Amanda Miles-Ricketts. “Y no hay nada más satisfactorio que algo crujiente o crocante”.

"No importa que música escuches: hay un sabor que seguro combina bien con ella".", Source: Charles Spence, Source description: psicólogo experimental, Universidad de Oxford, Image:

Precisamente, la preferencia del ser humano por lo crujiente es algo que lleva años fascinando a Spence.

Uno de sus mayores logros es haber creado un ruido electrónicamente modificado de la papa frita para convencer al consumidor de que era más crujiente. Fue un experimento que surgió de la pregunta de si el sabor de una papa frita sería diferente si alteramos su crujido. Y resultó que sí.

La Universidad de Harvard le entregó por ello un Ig Nobel, una parodia del prestigioso galardón “para hacer reír, y luego pensar”.

Pero la cuestión de por qué nos gusta tanto la comida crujiente tiene un trasfondo más serio de lo que parece.

niño comiendo alitas de pollo

Chakarin Wattanamongkol/Getty Images
¿Te entró el apetito?

“Cuando hicimos ese experimento en 2009 era difícil creer que habría interés en el tema, pero desde entonces han surgido muchos trabajos y experimentos para combinar diferentes sonidos y sabores”.

¿Qué nos pasa con la comida crujiente?

“La comida rápida suele ser crujiente, crocante, casi siempre ruidosa”, dice Spence. “A nadie le gusta la idea de una papa frita esponjosa, incluso aunque sepamos que tiene todos los elementos que le dan ese sabor”, comenta el psicólogo.

En su laboratorio de Oxford, ha podido demostrar que las diferentes frecuencias de crujidos pueden alterar cómo percibimos su sabor o incluso que algunos alimentos nos parezcan de mejor o de peor calidad.

“Es una reacción instantánea en nuestro cerebro”, dice Spence. “Todavía estamos investigando por qué nos atrae tanto lo crujiente, pero existen varias teorías”.

“Una de ellas parte de que las verduras y los vegetales más ‘ruidosos’ suelen ser más frescos (y viceversa), por lo que asociamos lo crujiente con lo saludable“.

“Por otro lado (y paradójicamente), algunos alimentos crujientes -como las galletas, los cereales o las frituras- suelen tener un alto contenido en grasa…. y a nuestro cerebro le gusta la idea de grasa, lo cual explicaría nuestra preferencia por ese sonido”.

cereales

Getty Images
Cuando comes algo crujiente, prestas más atención a lo que ocurre dentro de tu boca.

A Miles-Ricketts -que tiene una marca propia de tés especializada en salud y bienestar que lanzó tras sufrir problemas en la piel- le preocupa eso. “Al margen de las manzanas, que obviamente son saludables, los alimentos poco saludables y adictivos que no son naturales suelen ser crujientes. No es pura coincidencia“.

“Finalmente”, añade Spence, “otra teoría que surgió hace un par de años es que cuando empezamos a degustar algo nos suele resultar más sabroso, y nuestro cerebro se va adaptando y desconectando a medida que le parece menos ‘interesante’, pero cuando comes algo ruidoso eso dirige tu atención hacia tu boca, lo cual ayuda a que el sabor se quede por más tiempo”.

Eso significaría que puede que nos guste más la comida crujiente porque sentimos que su sabor dura más.

Pero la cuestión de la experiencia sensorial -y sonora- de la comida va más allá de lo crujiente.

Maridaje fonético

“Piensa en el sonido cuando abres una lata, una botella, el corcho del vino o incluso el del microondas. Todo ello afecta a nuestra experiencia y a cómo percibimos el sabor”, explica Spence. “No es casualidad que las papas fritas se vendan en bolsas de plástico especialmente ruidosas; es puro marketing intuitivo”.

Y así como los ruidos afectan al sabor, también lo hace la música.

"Los alimentos poco saludables y adictivos que no son naturales suelen ser crujientes".", Source: Amanda Miles-Ricketts, Source description: consultora en alimentación y fundadora de Niche Tea, Image:

Spence y su equipo han investigado cómo los sabores dulces y agrios suelen asociarse con notas de alta frecuencia, mientras que los amargos equivalen a notas de baja frecuencia.

“Si, por ejemplo, escuchas cierta música mientras tomas una taza de café o comes una porción de chocolate, puedes intensificar su dulzura“, explica Spence.

Es lo que él llama “sazonar fonéticamente” la comida.

El científico asegura que muchas marcas y músicos se han interesado por esta técnica y ya están poniendo en prácticas maneras de combinar sabores y sonidos para mejorar la experiencia culinaria y responder a la pregunta de “cuál es el sonido de su sabor”.

Miles-Ricketts cree que cada vez más actores en la industria alimentaria tienen en cuenta la “funcionalidad y el propósito de sus productos” y el hecho de que la alimentación es “una experiencia multisensorial”.

papas fritas

Getty Images
¡Ese “crunch” es muy deseable!

“Podríamos incluso aprovechar esto para comer de forma más saludable”, propone Spence. “Podríamos comer con menos azúcar si añadimos un poco de ‘música dulce’ para sazonar alimentos, en lugar de la alta música de algunos restaurantes que, de hecho, suprime nuestra capacidad de saborear adecuadamente”.

“Así como maridamos ciertos alimentos con ciertos vinos, podemos maridar sabores con sonidos y formas“.

“Muchos nunca habrían imaginado que la música puede alterar el sabor de la comida, pero es todo un nuevo campo por explorar. ¿Por qué no maridar un sabor con un sonido?”

“No importa que música escuches: hay un sabor que seguro combina bien con ella”.


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https://www.youtube.com/watch?v=Yd02AZz63Sw

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