PGR no investigó posibles vínculos de mando militar y Guerreros Unidos tras ataque a normalistas
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PGR no investigó posibles vínculos de mando militar y Guerreros Unidos tras ataque a normalistas

Entre los días 12 y 29 de octubre de 2014, la PGR recibió al menos cinco denuncias anónimas, en las que se identifica a un capitán del Ejército, como parte del grupo que dirige al cártel Guerreros Unidos
Cuartoscuro
Por Paris Martínez @paris_martinez
29 de junio, 2017
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A pesar de que las autoridades mexicanas han negado que exista evidencia de presuntos vínculos entre el Ejército y el grupo delictivo Guerreros Unidos, –al que las autoridades atribuyen el rapto y desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa–, la Procuraduría General de la República (PGR) tiene varias denuncias sobre la presencia de un militar en la cúpula que dirige este cártel, que fueron recibidas semanas después del ataque contra los estudiantes en Iguala, Guerrero.

En el tomo 64 de la averiguación previa federal, iniciada tras la desaparición de los 43 normalistas, se señala que entre los días 12 y 29 de octubre de 2014, la PGR recibió al menos cinco denuncias anónimas en las que se identifica a José Alfredo Casarrubias Salgado, capitán segundo de Infantería del Ejército Mexicano, como parte del grupo que dirige al cártel Guerreros Unidos.

Leer también: Líder criminal tiene un hermano en el Ejército; Sedena e INAI reservan su expediente

Según estos reportes, también formaban parte del cártel el papá de José Alfredo, Rafael Casarrubias, y sus hermanos Mario, Ángel, Adán, Rafael y Sidronio.

La misma averiguación previa de la PGR revela que, tras recibir estas denuncias anónimas –de las cuales Animal Político posee una copia no censada–, se imputó y capturó a Sidronio y Adán Casarrubias Salgado, por el ataque contra los jóvenes estudiantes; mientras que Rafael y Ángel fueron considerados prófugos; el hermano Mario Casarrubias había sido detenido meses antes.

En el caso del capital de Infantería, José Alfredo Casarrubias Salgado, no solo se omitió investigar sus presuntos nexos con el grupo criminal, sino que, en enero de 2015, el entonces procurador Jesús Murillo Karam declaró que no existía !una sola evidencia de que haya intervenido el Ejército” en las actividades de Guerreros Unidos, ni en el ataque contra los normalistas.

En mayo de 2017, el Ejército y el Instituto de Transparencia y Acceso a la Información Pública clasificaron el expediente del capitán José Alfredo Casarrubias como “confidencial”, es decir, que quedará en secreto a perpetuidad.

Amarres

En abril de 2014, cinco meses antes del ataque contra los normalistas de Ayotzinapa, las autoridades mexicanas capturaron en el Estado de México a Mario Casarrubias Salgado, a quien identificaban, ya desde entonces, como líder del cártel Guerreros Unidos.

Según una de las denuncias recibidas en octubre de 2014, pocos días antes de que Mario Casarrubias fuera capturado, toda la cúpula directiva de Guerreros Unidos se reunió en Teloloapan, para definir quién sería el próximo presidente municipal de dicho ayuntamiento.

La denuncia recabada por la PGR señala que en esa reunión participó el capitán José Alfredo Casarrubias, al que identifica con el alias de “El Militar”, junto con el resto de sus hermanos.

“Unos días antes de que detuvieran a Mario Casarrubias Salgado –señala una de las denuncias anónimas–, éste, junto con Ángel Casarrubias, Adán Casarrubias, Rafael Casarrubias padre y Rafael hijo, también El Militar, José Alfredo Casarrubias Salgado, y toda la plana mayor de Guerreros Unidos, bajaron a Los Sauces, municipio de Teloloapan, Guerrero (…) ahí fueron a hacer los amarres, para poner de presidente a Pablo Segura Valladares, para cuando termina(ra) Ignacio de Jesús Valladares”.

Otra de las denuncias, enviada a través de correo electrónico a la PGR, e integrada a la averiguación previa por la desaparición de los normalistas, señala que en la dirección de Guerreros Unidos “anda bien metido El Chuky, Sidronio Casarrubias Salgado, con Mario Casarrubias Salgado, con su padre de éstos, Rafael Casarrubias, y también anda bien metido el capitán José Alfredo Casarrubias Salgado, (y) Adán Casarrubias Salgado”, a los cuales, la denuncia atribuye “matazón de personas, no de ahora, sino desde hace como tres años, en diferentes áreas (de Guerrero), como son San Miguelito, Cerro Gordo, Teloloapan, Ahuahuepan, Cocula, etcétera”.

Investigación simulada

En el tomo 65 de la averiguación previa integrada por la PGR, a casi un mes del ataque contra los normalistas, el día 22 de octubre de 2014 el agente del Ministerio Público Federal, César Iván Pilares Viloria, solicitó formalmente a la Policía Federal Ministerial de la PGR, que designara agentes “a fin de que se avoquen a la investigación de los hechos”, en los que se acusa al capitán José Alfredo Casarrubias de ser parte de Guerreros Unidos.

Sin embargo, la investigación realizada no incluyó ninguna indagatoria formal, de ningún tipo, tal como revela el reporte elaborado por el agente investigador asignado al caso.

En este reporte, el agente informó solo la siguiente acción: “Me apersoné a la localidad de Teloloapan, Guerrero, con la finalidad de indagar en relación a Mario Casarrubias Salgado, Ángel, Adán, Sidronio, Rafael hijo, Rafael Casarrubias Padre y José Alfredo ‘El Militar’ (…) lográndonos entrevistar con algunas personas de esta localidad”, pero, se destaca, “la gente entrevistada ignora los hechos que se investigan”, por lo cual, el agente investigador se retiró y declaró formalmente la “investigación cumplida”.

La averiguación previa del caso Iguala señala, hasta la fecha, ese recorrido por Teloloapan (de cuya realización no existen pruebas, salvo un oficio en papel membretado) es la única acción concreta emprendida por la PGR para determinar si el capitán del Ejército José Alfredo Casarrubias forma parte, o no, del cártel Guerreros Unidos.

Animal Político consultó a la Secretaría de la Defensa Nacional si a nivel interno existía alguna investigación en contra de este militar (que permanece activo) por su presunta vinculación con el cártel Guerreros Unidos, sin embargo, el Ejército declaró esta información como “confidencial”, junto con el expediente de servicio de este uniformado.

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COVID-19: Qué nivel de vacunación se necesita para volver a "la vida normal"

Todavía no está claro qué normalidad viviremos al conseguir una inmunidad colectiva. Dependerá de cuánto dure la protección de las vacunas y de si cortan la transmisión además de evitar que enfermemos.
27 de noviembre, 2020
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Los anuncios sobre las vacunas contra el coronavirus invitan al optimismo, pero acabar con la pandemia y regresar a la normalidad sigue estando lejos.

Viajar sin restricciones, no usar mascarillas y asistir a eventos masivos son algunas actividades que tardarán en volver.

No basta con que se aprueben las vacunas y los países arranquen sus campañas de vacunación.

Para hablar de “nueva normalidad”, según expertos, hará falta vacunar a una gran mayoría.

Y esto podría tomar varios meses o incluso años.

Tampoco está claro qué normalidad viviremos al conseguir una inmunidad colectiva. Dependerá de cuánto dure la protección de las vacunas y de si cortan la transmisión además de evitar que enfermemos.

Cuatro desarrolladores han mostrado hasta ahora sus credenciales: Pfizer/BioNTech (EE.UU.-Alemania), Instituto Gamaleya (Rusia), Moderna (EE.UU.) y la Universidad de Oxford/AstraZeneca (Reino Unido).

Las cuatro vacunas demostraron ser efectivas en la Fase III de ensayos clínicos, pero son resultados preliminares pendientes de aprobación.

Cómo se comparan las vacunas en la Fase III de los ensayos clínicos

BBC

Teniendo en cuenta esto y los sacrificios para distribuir dosis en masa, ¿Cuánta gente hará falta vacunar para recuperar la vida antes del coronavirus?

Inmunidad global

“Cómo y cuándo volveremos a la normalidad está en la mente de todos“, reconoce Andrew Bradley, profesor de medicina molecular de la Clínica Mayo en Estados Unidos.

Pero es muy seguro que para lograrlo haya que vacunar a cerca del 75% de la población“, explica Bradley a BBC Mundo.

Son datos similares a los que maneja la Asociación de Vacunología en España (AEV), país que el 24 de noviembre aprobó su plan de vacunación contra la covid-19.

Este arrancará en enero de 2021 y las vacunas serán gratuitas y se administrarán primero a los grupos con mayor riesgo de mortalidad y exposición a la enfermedad.

Vacunación contra la gripe en California.

Getty Images
La OMS estima que hará falta inmunizar a un 60-70% de la población para frenar el avance del virus.

“Con un 60-70% de vacunación se empieza a controlar al microorganismo y cortar la transmisión”, dice a BBC Mundo Amós García Rojas, presidente de la AEV.

Los números también coinciden con los porcentajes que la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima necesarios para alcanzar la inmunidad de rebaño, es decir, una inmunidad colectiva mínima pero necesaria para frenar la enfermedad.

“Dada la alta transmisibilidad del SARS CoV-2, creemos que será necesario inmunizar entre el 60 y 70% de la población. Eso se consigue vacunando de forma segura”, dijo en conferencia la doctora Soumya Swaminathan, científica jefa en la OMS.

Con estas cifras, en países como México habría que vacunar a 88 millones de personas, en Colombia a 35 millones y en Perú a 22 millones, por ejemplo.

México, que anunciará pronto su plan definitivo de vacunación, tiene preacuerdos cerrados con AstraZeneca y Pfizer para adquirir sus vacunas cuando se aprueben.

Colombia, por otra parte, aseguró tener 20 millones de dosis cerradas el 24 de noviembre.

Y el Ministerio de sanidad peruano se comprometió a pagar más de US$100 millones para adquirir 9,9 millones del compuesto de Pfizer.

Sin embargo, opina Bradley, es vital que los niveles de vacunación se consigan a nivel global.

“Será necesario alcanzar la inmunidad de rebaño a una escala global para reducir la incidencia de la enfermedad o erradicarla. Teniendo en cuenta que somos más de siete billones, esto podría tomar años”, estima el especialista.

“Estamos en una pandemia y no se trata de solo controlar la enfermedad en Reino Unido, Francia o España. También hay que combatirla en África y América Latina“, coincide García Rojas.

Puesto de vacunación en Ciudad de México.

Getty Images
Los expertos opinan que para hablar de nueva normalidad, debe alcanzar altos porcentajes de vacunación a nivel global y no solo en algunos países.

“Los países ricos deben ayudar a los de menos recursos. Esto es un problema global, de solidaridad”, añade.

Actualmente, varios gobiernos, organizaciones sanitarias, fabricantes, científicos y filántropos contribuyen en el proyecto Covax, diseñado para proveer un reparto equitativo y fluido de vacunas y tratamientos en todo el mundo, al margen de los recursos de cada país.

Algunos países, explica García Rojas, puede que ya tengan más inmunizados por vía natural y hayan superado la enfermedad.

Sin embargo, opina que la vacuna debe administrarse a todos “independientemente de si se hayan infectado o hayan sido asintomáticos o no”.

Interrogantes

Aunque existe cierto consenso sobre vacunar a un 70% de la población para recuperar cierta normalidad, otras organizaciones demandan cautela y apuntan a varias interrogantes por despejar.

“Todavía no se conocen al 100% la enfermedad y su inmunidad. Es pronto para decir qué porcentaje se necesita vacunar para disminuir la transmisión“, comenta a BBC Mundo el doctor Rodrigo Romero, secretario general de la Asociación Mexicana de Vacunología.

“También dependerá de la efectividad de la vacuna y cuánto dure la protección en las personas”, añade.

A las dudas sobre la protección e inmunidad de las vacunas, se suman los retos logísticos, de distribución y almacenamiento.

Las vacunas de Moderna y Pfizer/BioNtech, por ejemplo, deben conservarse a temperaturas ultrafrías usando tecnologías especiales.

Persona sostiene una cartel donde se lee "No vaccine" (No a la vacuna) durante una protesta en Estados Unidos.

Getty Images
“Estamos viendo un considerable número de personas que no están seguras sobre si vacunarse o no. Cada campaña de vacunación tendrá que acompañarse de una estrategia de comunicación clara. Todo esto suma más tiempo”

Los expertos opinan que esto será un desafío, especialmente en países con menos recursos o en vías de desarrollo.

“El ritmo de cómo van llegando las vacunas a cada país irá marcando posibles horizontes temporales sobre cuándo volver a la normalidad”, dice García Rojas.

“También estamos viendo un considerable número de personas que no están seguras sobre si vacunarse o no. Cada campaña de vacunación tendrá que acompañarse de una estrategia de comunicación clara. Todo esto suma más tiempo”, agrega.

¿Nueva o vieja normalidad?

Aún consiguiendo inmunizar a suficiente población, los expertos dudan sobre cómo será la vuelta a la normalidad e incluso si volveremos a tener una vida como la de antes de la pandemia.

Bradley, de la Clínica Mayo, cree “improbable” volver pronto a la misma vida. Argumenta que “muchos negocios cambiarán y los empleados continuarán su trabajo remoto”.

Hombre con mascarilla dentro de un vagón del metro de Moscú.

Getty Images
García Rojas espera que el uso de mascarillas continúe tras la pandemia. No siempre, pero como muestra de solidaridad cuando estemos resfriados, por ejemplo.

“Los restaurantes y bares funcionarán con capacidad reducida y los viajes seguirán limitados”, añade.

García Rojas, por otra parte, dice que hablar de ‘nueva normalidad’ le provoca “sarpullidos”.

“Yo quisiera la normalidad de siempre. Pero hablar de esto en medio de una pandemia es peligroso para la ciudadanía. Puede hacer creer que estamos listos para volver a la rutina de antes”, opina.

“Honestamente, espero que después del coronavirus mantengamos muchas costumbres que adquirimos para protegernos. Espero que el lavado de manos frecuente se quede. También las mascarillas; no siempre, pero sí para solidarizarnos y usarla en la calle cuando estamos resfriados”, concluye García Rojas.


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