¿Es cierto que la ropa negra da más calor en verano? ¿Y qué pasa si te vistes de rojo?
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¿Es cierto que la ropa negra da más calor en verano? ¿Y qué pasa si te vistes de rojo?

El color de la ropa que elijas puede ayudar a que te sientas más fresco. Pero no te dejas llevar por lo que se ha dicho siempre sobre la ropa negra...
BBC Mundo
Por BBC Mundo
19 de junio, 2017
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Es verano. Hace calor. Mucho calor. ¿Qué me pongo?

Consideraciones estéticas a un lado, el color de la ropa que elijas puede ayudar a que te sientas más fresco.

Y, contrario al instinto y a la sabiduría popular, el blanco no es necesariamente la mejor opción.

En líneas generales, lo mejor, según la ciencia, es usar ropa holgada y de color negro.

Convección

“La gente tiene la idea de que la ropa blanca es mejor porque refleja la luz solar, mientras que la negra la absorbe y la transforma en calor”, le explica a BBC Mundo Arturo Quirantes, profesor de la Universidad de Granada, España y autor del blog de divulgación científica “El profe de Física”.

Familia vestida de blanco.GETTY IMAGES
La sabiduría popular recomienda el blanco para el verano.

Sin embargo, esta noción no toma en cuenta un factor importante: el hecho de que nuestro cuerpo también genera calor.

“Nosotros emitimos energía térmica. Si llevamos ropa blanca, el calor que emitimos rebota contra la tela y no puede salir“, dice el científico.

“En cambio si la tela es negra, lo absorbe. Y si corre brisa, ésta se lleva el calor por convección, que es un mecanismo eficiente para mantenernos frescos”.

Esto, añade, es lo que explica por qué los beduinos acostumbrados a vivir en el calor abrasador del desierto, se cubren el cuerpo entero con una túnica negra.

“El elemento clave en la ropa de los beduinos es que (además de ser negra) está suelta. Eso hace que se creen corrientes de convección que permiten expulsar el calor del cuerpo más eficientemente”, dice.

Quirantes hace referencia a un estudio muy citado de los años 80 y publicado en la revista Nature, en el que los investigadores analizaron cómo influía la ropa que usaban los beduinos en la temperatura corporal.

Ese estudio desmitificó la idea de que la ropa oscura nos da más calor.

Variables

Si modificamos un par de factores, como por ejemplo la presencia o falta de viento, o si la ropa es suelta o ajustada, la cosa cambia.

RopaGETTY IMAGES
El negro absorbe más el calor.

Si no hay viento y usamos una camiseta ajustada, lo mejor, en ese caso, es que sea de color blanco, para que rebote el calor.

¿Y el rojo, el verde, el amarillo o el azul?

En realidad, “se habla básicamente de blanco y negro por que son los extremos” de la escala, explica el profesor de Física.

Hombre con camiseta negra.GETTY IMAGES
No hace falta que la ropa sea negra, puede ser también de cualquier otra tonalidad oscura.

“Un objeto se ve blanco porque refleja toda la luz que le llega. El negro, al contrario, lo absorbe todo y no emite nada”.

“En medio hay toda una gama de colores”.

Cuanto más oscura sea la ropa, concluye, más calor absorberá y reflejará menos. Y cuanto más clara, hará exactamente lo contrario.

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Cuartoscuro

Manejo deficiente limitó cobertura de vacunación en 2019 e incrementó riesgos, documenta Auditoría

La cobertura para menores de un año fue de 80.5% en el esquema completo y de 79.7% al año de edad, cuando el compromiso, en el ámbito nacional e internacional, era elevarla y mantenerla en 90%.
Cuartoscuro
23 de febrero, 2021
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La Auditoría Superior de la Federación (ASF) documentó que en 2019, el Programa de Vacunación no alcanzó la cobertura prevista; no hubo seguimiento a la red de frío para garantizar la adecuada conservación de los biológicos; no se sustentó que la adquisición de vacunas se hubiera realizado con base en lo programado para garantizar la disponibilidad oportuna, suficiente y de calidad y no se acreditó el número de personas a las que les fueron aplicadas las dosis. 

Las deficiencias recurrentes en la operación de este programa, señala la ASF, propiciaron que, durante el periodo 2013-2019, los casos de enfermedades prevenibles por vacunación se incrementaran en promedio anual en 1.3%, al pasar de 469,291 casos en 2013 a 508,450 en 2019, en tanto que la mortalidad por estas enfermedades también registró un aumento promedio anual del 27.4%, al pasar de 343 defunciones en 2013 a 1,466 en 2019.

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La ASF documentó la serie de deficiencias mencionadas en la Auditoría de Desempeño 172-DS realizada al Programa de Vacunación, a cargo del Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia (Censia) de la Secretaría de Salud. El informe forma parte de la fiscalización a la Cuenta Pública 2019, del primer año de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador.

El Censia informó una cobertura del 85% en el esquema completo para menores de un año y de 83.4% al año de edad; sin embargo, de acuerdo con la información de su base de datos, la cobertura para menores de un año fue en realidad del 80.5% en el esquema completo, 4.5 puntos porcentuales menos que el 85.0% informado, y de 79.7% al año de edad, 3.7 puntos porcentuales menor que el 83.4% informado, señaló la ASF.

El compromiso establecido por Censia, en el ámbito nacional e internacional, era alcanzar y mantener el 90% de cobertura de vacunación en el esquema completo para menores de un año de edad y al año de edad por entidad federativa.


Por lo que se refiere a la disponibilidad de vacunas para prevenir enfermedades transmisibles, el Censia programó la necesidad de aplicar 64 millones 157 mil 130 dosis en 2019: 41 millones 136 mil 286 vacunas para niños menores de 8 años de edad, y 23 millones 020 mil 844 para población de diferentes grupos etarios.

Pero no sustentó los procesos para la adquisición de vacunas, por lo que no acreditó que se hubiera realizado con base en su programación, y que garantizara la disponibilidad oportuna, suficiente y de calidad.

En 2019 se distribuyeron 62 millones 36 mil 840 dosis, lo que representó el 96.9% de las 64 millones 157 mil 130 programadas, sin que el Censia acreditara las causas por las que la distribución fue inferior en 3.1% a la prevista, ni los mecanismos de control para la asegurar la suficiencia de las vacunas.

De las 62 millones 136 mil 840 dosis de vacunas distribuidas, el Centro informó a la ASF que se aplicaron 48 millones 104 mil 904; sin embargo, no acreditó a cuántas personas se les aplicaron, lo que denota la falta de un sistema de información adecuado. 

De ese total de dosis aplicadas, el 80.0% (38 millones 486 mil 015 dosis) fue para la población menor de ocho años. El otro 20.0% (9 millones 618 mil 889 dosis) correspondió a la población mayor de ocho años de edad, pero no se cuenta con el número de vacunas aplicadas por cada uno de los biológicos. 

En la vigilancia sanitaria, la ASF observó que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) recibió 403 solicitudes para autorizar la liberación de 356 lotes de vacunas para su comercialización, distribución y aplicación en ese año, de estas autorizó 385 solicitudes (95.5%), y rechazó 18 (4.5%): 17 lotes se dictaminaron fuera de las especificaciones de calidad, seguridad y eficacia requeridas.

De las 385 solicitudes autorizadas, la Comisión liberó 339 lotes de 355 solicitudes, y no acreditó las causas por las que no liberó los lotes correspondientes a 30 solicitudes. Mientras que de las 18 solicitudes de liberación de lotes de vacunas que se dictaminaron fuera de las especificaciones requeridas, la Cofepris liberó 14 (SPR-VACUNA), a fin de contener brotes epidémicos de sarampión e instruyó las acciones para reforzar la farmacovigilancia. 

Sin embargo, las deficiencias identificadas en la auditoría, relacionadas con la detección, notificación, estudio y seguimiento de los Eventos Supuestamente Atribuibles a la Vacunación o Inmunización (Esavis) denotaron la carencia de un sistema confiable y oportuno para vigilarlos y afrontarlos.

Recursos y capacitación deficiente

Para operar el Programa de Vacunación en 2019, el Censia ejerció 3 mil 934 millones 001 mil pesos. Mediante las Cuentas por Liquidar Certificadas (CLC) proporcionadas a la ASF se acreditó el ejercicio total de ese monto reportado en la Cuenta Pública 2019.

Pero, al evaluar el proceso de contratación de bienes y servicios, con la revisión de los 26 contratos vigentes proporcionados por el Censia y por la Secretaría de Salud, la ASF identificó que el 88.5% se contrató mediante adjudicación directa, sin que se acreditara la excepción de la licitación pública o la invitación a cuando menos tres personas.

De los 26 contratos revisados, a cargo del Censia, vigentes en 2019, se identificó que 15 (57.7%) se encontraron vinculados directamente con el Programa de Vacunación: fueron suscritos con cinco proveedores para la adquisición de las vacunas. Pero los otros 11 contratos (42.3%) no se vincularon directamente con el Programa.

Entre estos, hay contratos consolidados, firmados por la Dirección General de Recursos Materiales y Servicios Generales y por la Dirección General de Tecnologías de la Información de la Secretaría de Salud, para la prestación de servicios de limpieza, telefonía, reservación, adquisición y/o radicación de boletos de transportación aérea, así como para el arrendamiento de equipo y bienes informáticos.

Además, la Secretaría de Salud y el Censia no acreditaron la existencia de 29 contratos de los 36 identificados por la ASF en el portal de transparencia presupuestaria, con cargo al Centro y vigentes en el ejercicio fiscal 2019.

En ese año para operar el Programa de Vacunación se asignaron 184 mil 824 personas, pero no se acreditó que estos recursos humanos estuvieran acordes con las prioridades nacionales en la materia. Y solo se acreditó la capacitación de 4.1% (7,650) del personal operativo.

El Censia tampoco acreditó la capacidad de la infraestructura disponible en el Sistema Nacional de Salud, con la que operó el Programa de Vacunación en 2019.

Con la red de frío disponible no se aseguraron las condiciones adecuadas de conservación y manejo de los productos biológicos: de los 554 vehículos disponibles, solo el 12.8% (71) tuvo carrocería refrigerada (Thermo king) y de las 265 cámaras frías, el 85.3% (226) operó sin licencia sanitaria emitida por la Cofepris, por lo que no se garantizó que las vacunas se conservaran dentro de rangos de temperatura normados, a fin de evitar que perdieran su capacidad inmunogénica.

El Censia tampoco realizó, dice la ASF, campañas de comunicación social del Programa de Vacunación en radio, televisión, ni medios impresos y digitales para informar a la población sobre los beneficios de las vacunas y el riesgo que representa tanto para la persona como para la comunidad, la falta de inmunización oportuna.

Las recomendaciones y acciones que se presentaron en el informe individual de auditoría al Programa de Vacunación se encuentran sujetas al proceso de seguimiento, por lo que en razón de la información y consideraciones que en su caso proporcione la entidad fiscalizada, en los 30 días que tiene para esto, podrán confirmarse, solventarse, aclararse o modificarse.

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